Fandom: D gray man.
Advertencia: Yaoi , aclaramos que significa relación chicoxchico, así que adevertidas para aquellas que no les gusta, y también para aquellos que le gustan pues sean bienvenidos.
Rango: M
Parejas: Principal, pues Yuullen. Y otras paring que no viene el caso mencionar, no broma, todavía está en proceso eso.
Reseña: Justo como recuerda en su pasado, él siempre ha sido distante, tan lejano. Es invisble a sus ojos, y cuando su pasado fue dejado atrás, cuando el desaparecio y todos los demás lo hicieron con él, ¿Qué quedo de él, de aquel de antaño, además de la nada? Allen, Neah, nombres que no le pertenecen, no es uno, no es el otro. Fríos recuerdos de una vida y de otra, de dos personas que no son ni una ni otra, tal vez el "Moyashi" - así le llama él- no era tan malo. Pero lo era el no ser recordado.
Notas de la autora:AL PARECER NO ME HET TARDADO TANTO, PERO AUN ASÍ, no quiero que esperen pronto actualizaciones, por ahora trabajo en otro capi de Inocentes, y quiero terminarlo pronto antes de que me caigan encima con las clases que las recomienzo la proxima semana, y dejemne decirles que estan cañon seguir con tiempo libre. espero que algo de tiempo me salga.
pero en fin a leer se ha dicho señores, y señoras.
HONEY MILK.
Llamó su atención desde que lo vio, a pesar de lo maldito que era, un frío tempano de hielo era igual de condescendiente, te pones en su camino, y pum, te destruye, pregúntele al Titanic. Pero no te ve, jamás lo ha hecho, eres un niño después de todo.
Aun cuando tienes a Lenalee a tu lado, él solo pasa de largo… porque es otra persona quién llama su atención, y tú, a su lado, eres insignificante. Ella lo es todo para él, lo sabes, y para él, no eres ni siquiera un amigo. Ni como intentarlo, ¿Cómo le explicarás luego las manos manchadas de sangre de tu padre? ¿La forma en que lo encontraste, a ambos?
Bueno, en definitiva eso llamará su atención…
El Conde tiene negocios comerciales, de exportación para ser exactos, cadenas de restaurantes, empresas de investigación y tecnología, hoteles, y membresía en "Mitarashi´Ocean" ¿Qué demonios?
- Kanda, llévame a comer mitarashi… - Oh, claro, el Moyashi estúpido de nuevo.
Algo de todo ello, es raro, aunque tantos negocios expliquen el poder que ese payaso tiene, o porque cada hermano tiene un guardaespaldas, o la enorme mansión a quién todos llaman "El Arca" – El Arca de Noé, vaya imaginación –; pero aun con ello, eso no puede ser todo. No puede… no sabe todavía mucho del Moyashi.
- No es una buena idea, Yuu-chan – te dice aquel molesto pelirrojo, lo ves con rostro insufrible. Quien diría que llegaría el día en que Lavi Bookman acataría las ordenes de su abuelo. Aun cuando realmente quería decírtelo todo.
- Che – gruñes, exasperado. Quieres amenazarlo, pero sabes que aun así no funcionará. Pero tampoco reaccionas bien, porque por una razón ese mocoso te estaba llevando a hacer todo este teatro.
Quieres argumentar… es sólo por el trabajo. Pero desde cuando Yuu Kanda desconfiaba de una orden, tan sólo cumplías con lo que te pedían. Y así habías llevado toda tu vida. Sin anclarte a sentimientos tan superficiales que te arrastraban en profundo pozo sin fondo. No querías volver a ese tiempo…
Lavi vuelve a esquivar tu mirada, sabes que oculta algo. Más no te lo dirá, tan sólo te ha ofrecido lo poco de lo máximo. No eres idiota, sabes que hay algo más. Algo que todo el mundo te oculta. El mismo pelirrojo te lo confirma con cada una de sus negativas. Y te desesperas que Lavi pueda ocultar tan bien lo que siente, que eres incapaz de saber del todo de que trata. Que pasa por su mente.
- ¿Qué hay del Moyashi? – cuestionas, quieres parecer indiferente, pero no lo logras. Porque con tan sólo preguntarlo ya has caído en ese juego.
- No puedo... – te vuelve a negar el pelirrojo, sus manos se mueven nerviosas entre sí. Por un momento, empiezas a contar hasta diez para calmarte - ¿Para qué quieres saber de Allen de todos modos?
Tus ojos negros se enfrentan a la mirada esmeralda de ese estúpido conejo que se autoproclama tu mejor amigo. Gran amigo, piensas que ha resultado ser, cuando te niega lo que con tanto desesperó – no te gusta admitirlo, of course – quieres saber. Necesitas.
- No te interesa.
- Entonces lo mismo te digo – contraataca a su vez, y tus nudillos tiemblan feroces. Estas seguro de que estos se han puesto tan blanco como la nieve que cae en invierno; aun así, dejas caer la poca información que es estúpido conejo te ha brindado muy a regañadientes.
No puedes evitar pensar… maquillaje, todo eso parecían tan falso.
- Debiste pedirle a Tiedoll- san más información – te desespera esa afirmación, porque la sabes cierta. Aun así, incluso que ahora quiera hacerlo, no lo haría. Pensaba que sería más fácil sacársela a ese inútil que no sabía hacer nada mejor que andar de hablantín. Más grave error, porque a Lavi no era fácil manipular. Y arriesgarte a pasar por lo mismo con el vejete, no gracias, pero no.
- Che – te limitas, y despareces de la vista del mayor, entre ambos Lavi siempre ha sido mayor que tú.
- Lo hago por tu bien… - susurró ante la nada, aun cuando ya aquel pelinegro de carácter endemoniado no le escuchaba – y también se lo prometí a él.
Aunque Bookman ya le había advertido cerrar la boca. Y como odiaba hacer lo que hacía.
Entras en esa habitación. Aquella que tu querida hermanita Lenalee convirtió, sin mucho esfuerzo para convencerte, en su pequeño salón de los recuerdos. Entre juguetes, cartas, fotografías y otros tesoros; había alegría y felicidad, como tristeza en cada uno de ellos. No puedes evitar que en esos momentos, las lágrimas se asomen por los ojos de quien más quieres. Y es que es inevitable.
Observas como entre el cumulo de sentimientos, observa una foto en especial. De aquellas instantáneas que habías tomado muy a regañadientes, y es que te espantas que se quieran acercar tanto a tu hermanita con las peores intenciones. O tal vez sólo sean exageraciones de tu parte. Pero bueno, ahí está esa foto. Y no te molestas en disimular la triste en tu mirada al reconocerla de las muchas que la chica tiene. Tal vez la que más tristeza le trae a ambos. Es la única que tienen de él, por supuesto.
Te acercas para brindarle apoyo, un hombro donde llorar. Aunque las lágrimas no aparezcan todavía, sabes que lo harán.
Y ahí está la fotografía que ha apreciado después de tantos años de haberla tomado, aun con los pliegues que demuestran su edad, y la fachada en los rostros infantiles que con los años, y los obstáculos de la vida, han madurado para bien o para mal.
- ¿Qué haces, Lenalee? – preguntas, aun cuando es obvio lo que tu hermana está haciendo, cuantos ya hace que la chica sigue con la misma actitud, quien busca un tesoro que al final, cuando estás en la meta, te das cuenta de que no es el brillo del oro lo que ha atrapado al observador; sino, lo que no es y deseas que fuera.
- No puedo hacer nada… - te responde en consecuencia, tal vez ha entendido, como aquellos que sufren de la fiebre del oro, que no conseguirás obtener nada donde no hay – Pero quiero hacerlo, realmente quiero, hermano.
Dudas en formular, tal vez te equivoques, y cometes un error, pero ya que, desde hace mucho te has dado cuenta de que no puedes hacer nada por lo inevitable, cuando estás tan propenso a ni siquiera intentarlo. Le acaricias el cabello, como cuando era más pequeña, así como se muestra en la fotografía que tiene entre sus manos. Junto a ella, aquel niño que ha dado todo de sí, por el cual no puedes hacer nada… vaya contrariedad, tan sólo esperar lo inevitable.
- Y si se lo dices… - declaras luego de unos segundos en silencio, tu hermana te observa con sorpresa, y casi, casi con horror. Frunces el ceño cuando la sientes temblar bajo tu toque, y la volteas, posando ambas manos en sus pequeños hombros, inclinándote para estar a su altura, para que nada escape de tus ojos.
- Como podría hacer eso… - repite en soliloquio, te preocupas por ello, cuando fue la última vez que escuchaste algo como eso; sin pretender algo más, tu vista gira a la fotografía otra vez. Pero no te distraes con la figura de tu hermana, no, es la otra personita que está a la par.
- Lenalee… ¿Qué es lo que pasa?
- Lo prometí – susurra para ti, aunque de no ser porque estas tan cerca, dudas que hubieras podido escucharle – Se lo prometí… aun cuando sea lo único que pueda hacer.
Ninguno de los dos dice más, porque sabes a lo que se refiere, o crees conocer lo que está tratando de decirte, y por ello, desde un principio te negabas a involucrarlos, aun cuando la parejita de tu adorada hermanita en esa fotografía no pueda decir lo mismo.
Y ahora que lo notas, no es la única fotografía que tiene Lenalee en las manos; de todos los recuerdos, felices o tristes, son estos dos los que más pesar o relevancia tienen para ambos, quizás más en tu hermana. Y sólo por ello, por esas dos personas, una que muy posiblemente recuerdes a medias, y la otra que siempre está cerca, y a la cual le guardas aprecio a pesar del carácter egocéntrico y más antisocial que conozcas. Pero es por él, por el cual Lenalee ha decido callar, y por el cual Allen ha pedido…
- Y también, Kanda no lo recuerda…
No lo recuerda a "él"… solamente la recuerda a "ella".
Es simplemente magistral, todos sus movimientos, y sonríes, no abiertamente, porque tú ojo, aquel que no es oculto por el parche – razón por la que el Noé al que sirves te llame Parche-kun –, observa muy bien su jugada. Pero si es un profesional… y ahí va de nuevo, Tyki-pon ha vuelto a perder, Neah ha ganado.
- Cómo siempre ¿Eh, chico? – sabes que por dentro debe estar furioso, a pesar de la actitud despreocupada, y eso te fascina, no es difícil ocultar que el sujeto te desagrada, practica.
- Gracias por el distraerme – ves cómo le sonríe con frivolidad, el resto de los integrantes del salón chasquean. – Me aburro con facilidad…
- Eres muy talentoso – prende un cigarrillo, arrugas el ceño, no aguantas estar a su lado cuando fuma, es más no lo aguantas de ninguna otra manera.
- Pues si.
- En realidad tienes mucho más talentos ocultos, ¿No, Neah? – desvías tu atención de ellos al otro integrante de la familia, Cyrril, quién ha hablado, para ti no es secreto que el mayor no soporta al pequeño. – Hemos vividos con ellos todo éste tiempo…
- Apreció tu consideración en tomarlos en cuenta – notas como ignora deliberadamente cualquier comentario mal intencionado del pelilargo burlón – cualquiera de estos días puede que te enseñe uno que otro truco, Cyrril, estoy seguro que habilidad no habrá de faltarte, sólo necesitas refinarte un poco.
- ¿Eh? – está por perder el control, lo sabes, pero en la habitación nadie parece amedrentarse, ni los respectivos guardaespaldas, Kanda no está aquí, así que el chico está solo.
- ¿No quieres que te enseñe a jugar a las cartas? – la burla es obvia, pero al fin parece que alguien detendrá ese encuentro… ¿pasional?
- Bien, cálmense chicos, porque no lo dejamos así, ¿eh? – primera vez que agradeces que Tyki Noé Mikk tomé la palabra.
- Lavi – te sobresaltas al escuchar tu nombre, y más de parte de quien viene – Cuando Kanda llegué puede decirle a Miranda-san que aliste lo de siempre – te extrañas por ello, pero asientes, lo ves pararse y a punto de irse, sin despedirse de ninguno de sus hermanos, tan sólo hablando contigo – Cuidado, puede que esté de muy mal humor.
- Cuando no – respondes por auto reflejo, y aunque te extraña y a todos los demás también, no le disgusta.
- Muchas gracias… - y se va, como si nada, es la primera vez que tienes contacto con él, de esa forma, a pesar de haber servido por más de dos meses a la familia Noé, y crees que, aunque lento, ha sido un buen paso.
Esperas la próxima vez saber más de él, y tener el privilegio, que algunos de aquí tienen, de llamarlo Allen, te gusta más. A diferencia de sus hermanos.
Ya es de noche, ya puedes desahogarte, puedes tirar todo al piso, destruir todo, que el Conde no considerara dos veces en volverlo a reponer, no soportas tal benevolencia, ni como Neah, ni como Allen, aun cuando para Adam, Allen no existe más.
¿Por qué? Te reprochas una y otra vez, porque cuando estás tan cerca de tu meta, la que todos desean, y por sobre todo, de olvidar, aparece, ¿más mal Karma? ¿De qué otras formas, Dios quiere castigarte? Ese trago amargo es insoportable, no tiene por qué venir a recordarte algo que ya sabes, algo que vive contigo cada día, que te persigue, en especial si no te recuerda. Pero es así ¿no? De esos recuerdos vives, existes, y te refugias en otros placeres para sobrevivir, sin que nadie lo sepa.
Por Dios, otra vez está ahí, las manos de tu padre manchadas de sangre, por favor, que alguien las borré, y especialmente, que desaparezca también, tus manos manchadas de sangre.
Por miles y muchas más razones, prefieres los dulces a las medicinas.
Notas finales del capítulo:
Espero que el capitulo les haya gustado, y que se haya entendido, sino es así, bueno en el siguiente algo se aclarará, o eso espero.
He estado viendo una nueve serie se llama No. 6, es bastante buena, se las recomiendo para aquellas no sepan de ella; se sorprenderan con los personajes principales, quien sabe si les recuerdan a alguien. ya saben cualquierpueden verme en twitter donde tendré los proximas actualizaciones y demás. cuidense.
http: / / twitter . com / #! /Lirio Castel