Venía saliendo de las duchas del gimnasio, escapando de unas toallas lanzadas desde el interior de estas. Las risas de las Senior se hacían escuchar a unos cuantos metros hacia el exterior, haciendo que casi tropezara con Tomoe en la huida. Decir que encontrársela en este lugar la hizo olvidarse por completo del por qué estaba huyendo.
"Kuga." La miró desde su posición algo nerviosa. "¿Aun rondando a estas horas?"
"Eso mismo pensaba, cuando te vi." No traía ropa deportiva, ni cargaba un bolso o herramientas del lugar. Lo que sea que Tomoe estuviese haciendo, no era deporte específicamente. "¿Todo bien con las normas?" Le dijo después de un silencio incómodo.
"Perfectamente." Respondió con entusiasmo, lo que provocó mayor intriga en Natsuki quien arqueó una ceja. "¿Qué hay de ti?"
"Ah, lo usual." Le meneó la cabeza en dirección a la cancha de entrenamiento. Natsuki comenzó a caminar hacia la salida, indicándole a Tomoe si tomaba el mismo camino. Para su suerte o desgracia, esta asintió.
"¿Desde cuándo que estás en el club?" Inició una conversación al momento que comenzaron a caminar. La curiosidad innata en el tono de voz provocó cierto relajo en la postura de Natsuki, quien no podía evitar tener cierto recelo respecto a la persona a su lado. A veces se sentía algo culpable de pensar así.
"Entré este año." Le respondió, y mientras acomodaba el bolso en su torso después de sacar el líquido para beber en cantidades, Natsuki comenzaba a preguntarse el por qué tiene estos encuentros casuales con Tomoe Marguerite. Es decir, ni siquiera sabe qué estudia.
"Oh." Escuchó a su lado. "¿Y te gusta?, ¿crees que al Consejo le guste nuevos miembros en el equipo?" Ahí estaba el Consejo. Un pensamiento fugaz pasó por su mente antes de volver en sí, y Natsuki parecía algo perdida mientras volteaba a verla para responder. Esta vez, bajó la mirada para alcanzar la altura de los ojos lila.
"No—, no tengo idea." Dijo casi por inercia. "Creo que están ocupados en cosas más importantes, supongo."
Caminaron un par de metros en silencio después de eso, hasta que Tomoe se detuvo en seco. Natsuki se percató a unos pasos más adelante, y volteó al momento de beber las últimas gotas de su lata. La expresión en su rostro cambió a una de sorpresa al ver la molestia presente en Tomoe, quien la veía con aparente enojo.
"¿Estás cuestionando la gestión que realizan como representativos del cuerpo universitario?" Natsuki comenzaba a entender, al momento de abrir su boca para contestar, que quizás Tomoe se tomaba demasiado enserio algunas cosas.
"…Um, no." Respondió después de un momento. "Supongo que no."
Pasaron unos segundos antes de escuchar los pasos, y Natsuki expulsó el ligero aire contenido al notar que había sido suficiente para calmar el aparente arrebato. Se alegró aún más al darse cuenta que estaban llegando a la salida del gimnasio.
Las luces posteriores a ellas comenzaban a apagarse, indicando la nula presencia de estudiantes en algunos sectores. "La próxima semana empieza el aniversario." Volvió a retomar la conversación en un punto más amistoso. Natsuki asintió al notar que la estaban observando. "¿Estás nerviosa por el torneo?"
"No." Dijo de inmediato. La confianza en su tono de voz no daba para más explicaciones. "Estoy lista."
Tomoe la observó con cuidado, y para sorpresa de Natsuki, sonrió. "Buena suerte, Kuga. Por lo que he escuchado, la universidad espera buenos resultados este año." Le dijo antes de detenerse en el estacionamiento del lugar. "Yo subo aquí."
"Oh." Dijo sin más. Su mente algo perpleja no articuló más palabras al notar que Tomoe comenzaba a irse, sin esperar respuesta alguna de su parte. "Gracias..."
La mañana siguiente inicio más temprano de lo usual. Natsuki se levantó rápidamente mientras arreglaba sus cosas y se preparaba para el aseo matutino. Montó su bicicleta, y se dirigió a una zona más lejana de su departamento, más hacia el centro de la ciudad.
Miró su reloj apenas divisó la casa con el pequeño antejardín, y el árbol que ha visto por casi diez años crecer. Sonrió algo nostálgica al verlo imponente sobre sí, y sintió que este día iba a comenzar mejor que cualquier otro. Se acercó a la puerta ligeramente rosa antes de tocar el timbre y esperar.
"Ingrata."
Fueron las palabras de bienvenida a su casa. Natsuki entrecerró sus ojos al instante en que Mai dejaba la puerta abierta y se dirigía al interior.
Estaba molesta.
"Mai." Dijo a su espalda mientras se sacaba los zapatos para ingresar al living. El olor a comida invadió su nariz de inmediato, y Natsuki hizo el intento de enfocarse en el drama de Mai en cuestión. "Tú sabes el infierno que se ha vuelto todo. Tiempo es lo que menos tengo ahora." La ausencia de respuesta comenzaba a hacerla sentir algo culpable. Natsuki tragó saliva por un momento, y tanteó el terreno con su último recurso. "¿Mai?, ¿Por favor?"
"Hmph." Mai asomó su cabeza por el marco de la cocina. Su rostro denotaba algo de indignación aún, pero al parecer, le valió por el momento la excusa. "Ven a comer, Mikoto ya está ansiosa."
Se sentaron en silencio y solo la emoción de Mikoto al ver el desayuno y la presencia de Natsuki llenaban el espacio con gritos y abrazos. Mai miró detenidamente las facciones de la persona en frente antes de entablar conversación civilizada después de comer un tanto. "Entonces, tienes que darme tu itinerario para ir a verte durante tus partidos." Notó cómo la ligera perturbación en uno de los ojos de Natsuki se acrecentaba con el tiempo, y decidió intervenir de inmediato a cualquier excusa que interpusiera. "Oh no, no pretenderás que no estaré ahí. Vas a necesitar de mi voz para animarte cuando estén barriendo el suelo contigo." Le dijo con demasiada seriedad para el gusto de Natsuki, quien no ocultaba su enojo al proyectar su imagen en el suelo de la cancha con lo que le acababan de decir.
"Yo también quiero ir." La voz más infantil de Mikoto se hizo notar. Natsuki la miró como un reflejo de casi una hermana menor cuando sus ojos se enfocaron en los de ella. "¿Puedo?"
"Claro, Mikoto." Le dijo mientras palmoteaba ligeramente su negra cabellera. Miró detenidamente su plato al cual regresaba a atacar con entusiasmo después. "Pero si me dejas ese trozo de carne, te pondré en primera fila junto a—…" Natsuki no alcanzó a terminar su oración, al ver que la menor ya se encontraba devorándolo con el resto de lo que había. Sus mejillas llenas apuntaron hacia ella al mirarla con curiosidad a lo que iba a decirle.
"¿Qué?"
"…Nada. Termina." Natsuki se tragaba en silencio sus palabras mientras Mai se reía de la escena. Al menos, logró que su enojo se desvaneciera por completo.
"Por cierto…" Natsuki escuchó la voz de dubitativa de Mai, al momento de prestarle atención suficiente después de tragar el resto de comida. "¿Y tu hermano?"
"Mi hermano." Le respondió con fastidio. "¿Qué hay de él?" Mai ha tenido un ligero interés en su hermano de Kyoto desde hace tres años, cuando bajó cerca de diez kilos y se puso en forma.
"No habrán más desayunos para ti si continúas con esa actitud."
La miró con cierta impotencia de no poder decirle sus cuantas verdades antes de continuar, Natsuki sabía que no valdría la pena en comparación a dejar de comer del plato de Mai. "Supongo que en algún momento se asomará. Ya casi estamos en esas fechas."
"Bien… Um, ¿alguna novedad?"
"Al menos hasta donde sé, sigue soltero– aunque no sé si esté solo realmente. Es un hombre con necesidades como cualqu—." No alcanzó a terminar al rebotarle un trozo de miga en su frente con fuerza. "¡Oye!" Le dijo sorprendida, Mai estaba lista para el segundo ataque con el rostro enrojecido por la vergüenza. Pero Natsuki continuó de todos modos. "¡Tú sabes cómo se le encarnan las mujeres! Es casi una bendición de que no se esté liando a cada una al instante, porque de verdad sería tía de medio Kyoto a estas alturas." Finalizó algo indignada.
"Suertudos ustedes. Par de… seres perfectos." Vio a Mai de reojo quien se cruzaba de brazos mientras reclamaba por lo bajo. Natsuki no entendía por qué tanto alboroto, Reito no es tan atractivo.
Es su hermano, por el amor de Dios.
"Si quieres lo puedes hospedar cuando llegue." Le dijo al acomodarse la polera para incorporarse a buscar más jugo. "Le diré que estás falta de feromonas masculinas por el momento."
"¿Así le hablas de mí a tu hermano?" Escuchó a su espalda en tono de reclamo. Natsuki giró los ojos en exasperación, y aprovechando que no la podía ver, hizo mueca exacta de las siguientes palabras que salieron de la boca de su amiga. "Pensé que éramos amigas, Natsuki."
"Dime que al menos lo tomaste en consideración." Le respondió rápidamente al volver con la jarra en mano. Solo vio la mirada poco seria que Mai intentaba forzar para disimular su entusiasmo.
"Ya. Termina tu plato."
Se dedicaron a dejar todo limpio en silencio después de comer, y mientras se dirigían al living a reposar por los minutos restantes que quedan, Mai parecía no querer dejar el tema en cuestión. "¿Sabes qué sería más divertido?"
"¿Hm?" Para su suerte, Natsuki estaba tan enfocada en mirar la televisión, luego de echarse en el sillón junto a Mikoto, que mordió el anzuelo de inmediato.
"Tú con un hombre en tu departamento. Y Reito-san conmigo aquí."
"…" Primero giró los ojos hacia ella, pensando. Luego de unos segundos, se dignó a verla a la cara. "Mai, si lo necesitas tanto, lo puedo llamar ahora y—"
"No. Enserio, ¿te imaginas su cara al ver a su pequeña y frágil hermanita bajo los brazos fuertes y protectores de otro hombre—que no sea él?" Mai se la imaginaba, y esperaba que Natsuki hiciera lo mismo. No tuvo que esperar demasiado cuando vio que su expresión cambió de pesadez a frustración.
"… Lo que yo haga en mi casa es asunto mío. Reito no tiene nada que opinar al respecto."
"Si no mal recuerdo, el año pasado no se despegó de ti en ningún instante cuando se te acercaron los chicos de Plan Común, en la fiesta de la facultad." Mai masajeó su mentón mientras hacía memoria de uno de ellos. La escena grabada en su mente al desear que fuese ella, y no Natsuki, a quien Reito prestase atención por el resto de esa noche. "¿Cómo se llamaba el alto y rubio?... ¿Tate?"
"¡Ugh!" Natsuki inclinó su cabeza hacia atrás al recordar el mismo momento. De verdad no quería ir a esa fiesta, mucho menos compartir con gente que no conocía en ese entonces. "Reito me hizo el favor. Fue todo." Le dijo en un intento de quitarle peso a la situación.
"Acéptalo. No verás la luz del día cuando tu hermano se entere de que estás con alguien y no puede hacer nada al respecto por más de dos semanas. Le romperás el corazón." Le insistió, y Mai se sentía bastante cómoda con la situación por un lado. "…Y yo tendré que estar ahí para consolarlo."
Este año, quería entablar una conversación decente con Reito Kuga.
"Muchas gracias por tu valioso y necesitado sacrificio. Pero no te preocupes, que no me interesa ninguno por el momento. Si es lo que querías saber." Fue la áspera respuesta que recibió, y Mai Tokiha explotó.
"¡Es exactamente lo que quería saber! Dios." Agitó sus brazos en el aire con exasperación, ignoró el hecho de que Mikoto la imitase en el gesto con entusiasmo. "Te conozco desde los quince años. ¿Cuándo será el día en que me cuentes que un valiente te besó y no murió degollado en el intento?" Natsuki la miró perpleja, y comenzó a abrir su boca rápidamente para contestar, pero Mai no la dejó esta vez. "¡Mírate! Sales radiante. Esa sonrisa no pudo haber sido espontánea en ti—seamos sinceras, nunca sonríes por amor a la vida— quiero saber quién la provocó." Le mostró su foto recortada de la revista, los bordes perfectamente alineados y una flor de pegatina en uno de sus extremos resaltaban el rostro radiante de Natsuki en ella.
"… ¿Por eso la tienes pegada en el refrigerador?"
"Por supuesto que sí. Tengo envidia de quién te dejó así, me hace pensar en todas nuestras fotos juntas y no encontré absolutamente ninguna que pudiera acercarse a esa expresión." Le dijo con falso dolor en su pecho mientras hacía memoria de los momentos más felices que vivió con Natsuki. "Ni siquiera cuando celebramos el último año de secundaria." La volvió a hostigar, ahora posando sus brazos sobre sus caderas. La figura semi-materna, que Natsuki le recalcaba en cómo la trataba, estaba en todo su esplendor en este momento. "Estoy esperando. Ya dilo."
"Um… ¿Y si te digo que no lo sé?" Fue la respuesta que recibió. Mai supuso que era un chiste a la espera de algo más sensato, pero el silencio reinó entre ellas por un momento mientras se miraban fijamente.
Un silencio demasiado largo para ser una broma casual.
"Sal de mi casa."
"¡Es enserio!" Alzó la voz esta vez, Mai observaba indignada el arrebato de Natsuki al responder de manera explosiva. "He estado tratando de recordar pero no tengo idea de cuando la sacaron. Te lo juro, Mai." Le dijo Natsuki con total seriedad al ver que no le quitaba los ojos de encima. "Y por centésima vez, no es debido a ningún hombre en particular, porque no me gusta nadie en absoluto." Reafirmando lentamente las últimas palabras para darle énfasis. Mai arrugó su nariz al escuchar el reproche final hacia su persona. "Así que guárdate tus celos idiotas. Me harás pensar que estás más loca de lo normal."
"…" La mujer de busto prominente observaba con recelo el perfil de Natsuki mientras tomaba el resto de bebida que había dejado Mikoto en la mesa de estar. Quizás para calmar sus nervios, o la sed que le provocó el hablar más de lo que quería. Una idea cruzó por su mente, y Mai sonrió maliciosamente al hacer eco de sus pensamientos. "¿Y si fue una mujer?"
La reacción fue inmediata.
Mikoto parpadeó confundida mientras el líquido se escurría en su rostro. Natsuki había escupido el resto de este frente a ella después de escuchar a Mai, y ambas voltearon al sonido de las risas de ella con frenesí.
"Mai, Natsuki me mojó."
"Grandioso."
Luego de varias disculpas y dejar todo limpio nuevamente, Natsuki se alistaba para iniciar un nuevo día de clases. "No te olvides de nosotras. Mikoto extraña las salidas nocturnas por el parque. Necesita gastar energía mientras trabajo." Recibió el abrazo de Mai que siempre le otorga cuando se despiden, y mientras el calor de esta abandonaba su cuerpo, Natsuki respondió con honestidad absoluta.
"Trataré de venir más seguido." Le dijo más tranquila. "Gracias por todo." Le hizo señas a Mikoto por la ventana, quien le alzaba los brazos con alegría mientras jugaba en sus antiguas consolas. Natsuki sonrió complacida y partió a un ritmo pasivo en su bicicleta.
"¡Estaré esperando el día en que llegues con alguien por aquí!" Alcanzó a escuchar a lo lejos. "¡Te tengo fe este año!" Y sus piernas comenzaron a pedalear rápidamente.
La llegada a clases fue algo caótica. El horario inicial de hoy es a primera hora, y con ello la mayoría de los estudiantes del departamento de ingeniería ingresaban como olas estrellándose contra todo.
Natsuki logró ingresar a tiempo, al menos cinco minutos antes de que su salón de clases fuese cerrado. No había prestado mayor atención a su alrededor hasta que levantó la vista por la ausencia repentina de bulla; la persona presente frente al pizarrón no era la que esperaba. "¿Lu?"
"Buenos días, mi nombre es Ahn Lu." Vestía de manera casual frente a los estudiantes quienes la identificaron inmediatamente como un miembro del Consejo. El silencio obligatorio sentenciaba el nivel de respeto que este ejercía de manera autónoma. "Seré quien les impartirá esta ayudantía por el semestre. Espero que nos llevemos bien." Intentó levantar el ánimo y normalizar un poco el ambiente. Aunque le costó al inicio, viendo los rostros estoicos mirando al frente.
Natsuki no podía maldecir más su suerte, recordando inmediatamente la sensación en su mano.
Trató de no caer en la tentación de cerrar los ojos por más de dos segundos y dormir durante la clase como solía hacerlo. Aunque no se le hizo demasiado difícil esta vez, Ahn de verdad tenía una habilidad innata para mantener la atención en lo que explicaba. El hilo de sus palabras seguía rápidamente los ejemplos y resolvía dudas al instante.
La clase prosiguió con normalidad hasta que comenzó a entregar talleres para ejercitar como apoyo, pasando por cada pupitre entregando el material. Natsuki mantenía su cabeza apoyada sobre su mano mientras miraba el reflejo de los rayos del sol sobre la cabellera de su compañera enfrente. El castaño de las hebras daba un bonito reflejo al aire libre. "Oh. Kuga-san." Escuchó a su lado, sacándola de su letargia al girar su cabeza y luego inclinarla hacia arriba lentamente. "Que grata sorpresa. ¿Cómo van los preparativos para el torneo?"
"Um—bien. Todo en orden." Respondió de manera automática frente a Ahn, quien la miraba atenta. "Digo, todos listos. El equipo está completo y Mido—la entrenadora, cree que sacaremos un buen desempeño." Reacomodó sus brazos sobre el pupitre, y comenzó a sentir la superioridad de ser mirada desde tan arriba.
Había algo en Ahn que la ponía inquieta, una sensación demasiado ajena y cotidiana a la vez. Natsuki miró de reojo, rápidamente, a su compañera quien tomaba su cabello debido al calor provocado por los rayos del sol, y un aroma fugaz acarició su olfato antes de desvanecerse.
No era lo mismo.
"Eso es bueno. El Consejo en particular tiene bastantes expectativas con el equipo de básquetbol." Su atención volvió a su ahora Ayudante. La sonrisa plasmada en su rostro al referirse al tema de conversación en las reuniones actuales del Consejo. "Es el único que no ha podido arribar en los últimos tres años. Ojalá logren romper el ciclo."
Natsuki le devolvió el gesto algo más retraído, pero esperaba con ansias que resultase ser cierto el esfuerzo entregado durante estos meses. "Eso espero."
"Shizuru..." Parpadeó confusa al creer escuchar el nombre mientras reacomodaba sus cosas sobre la mesa para recibir el material. Natsuki levantó la vista nuevamente, y Ahn miraba hacia otro lado, pensando, mientras le volvía a dirigir la palabra.
"El Consejo estaría muy feliz si ganan." Terminó por entregarle las hojas, y al apoyar su mano en el hombro descubierto de Natsuki, Ahn avanzó en su labor del día.
El camino hacia el gimnasio fue bastante lento, Natsuki tenía tiempo libre después de terminar con anticipación sus tareas pendientes en clases. Pasó por el patio central y se quedó en compañía de un can que comenzaba a hacerle compañía en el camino desde hace unos días, cuando decidió darle parte de su colación al mirarla con rostro desamparado. Así que pasó por la cafetería por algún bocado y lo dividió en dos, la sonrisa al ver la cola menear en las afueras del local salió de inmediato.
"No te acostumbres. No podré alimentarte todos los días así." Le dijo mientras refregaba su mano en la cabeza del perro, quien comía desesperadamente los trozos de su otra mano. Cuando sintió la lengua de este lamer su palma en busca de cualquier rastro, Natsuki se incorporó.
"Su nombre es Havana." Escuchó a su lado. Y Natsuki respondió lo que su mente procesó en el momento.
"¿Cómo el ron?"
"Exacto. Así los estudiantes empatizan más, de hecho, es bastante popular entre la gente de Industrial." El ánimo en la voz que se hizo más cercana se incrementaba al terminar su oración. Natsuki volteó luego de ver la sombra que cubría el cuerpo de Havana, quien se refregó de inmediato contra el humano de dicha voz.
Lo primero que vio fue el intenso celeste de sus ojos, seguido del aparente uniforme de alguna academia de la universidad que Natsuki no pudo identificar. Y mientras veía como la mujer de quizás un par de años más joven que ella se hincaba para recibir las lamidas de bienvenida de Havana, Natsuki supuso que era un buen momento para partir y seguir su rumbo. "Es bueno saberlo. Um, ya debo irme." Miró una vez más a la mujer, antes de pasarle la otra mitad que había guardado para después "Ten."
"Oh, claro." La rubia cabellera volteó en su dirección mientras la observaba con una amistosa sonrisa en sus labios, al recibir el bocado que fue rápidamente arrebatado por el hocico de la perra. "Gracias por alimentarla." Le dijo después de guiñarle un ojo divertida.
.
"Kuga, inicias en la banca. Yuuki, serás titular."
Pensó haber escuchado mal, y se quedó inmóvil solo los segundos necesarios para saber que, en realidad, no estaría desde el minuto cero en la apertura del torneo. Su ceño se frunció más confundido que nunca, y al notar que alguien estaba totalmente atenta a su reacción, Natsuki luchó por no mostrar más de lo necesario.
"Contaré los diez segundos antes de que te reemplacen, Yuuki." Dijo sin mirarla al momento de sacarse el polerón de encima, y luego tomar su cabello como normalmente lo hace.
"Dicen que la envidia es un pésimo atributo entre mujeres. Las vuelve… patéticas." Escuchó pasar a su lado, y Natsuki no pudo evitar esta vez hacer un ruido ahogado desde su garganta. "No te preocupes, ganaré por mí y por todas mis compañeras. Eso te incluye, así que anímate, Kuga."
"Ah, qué alivio. Ahora podré dormir tranquila."
Estaba lejos de mantener la calma.
El calentamiento se le hizo demasiado ligero. La rutina de ejercicios pareciera entumir más la sensación en sus músculos, y después de devolver con fuerza hacia el rostro sonriente de Nao el balón que le lanzó, Natsuki se acercó de inmediato a Midori apenas inició el primer descanso.
"¿Quieres saber por qué?"
"Me carcome, la verdad."
"Porque Ayako está a medio peldaño sobre ti, y es su último año. Solo por eso." Le dijo Midori mientras observaba con curiosidad la mirada perpleja de Natsuki ante la seca respuesta. "Serás el recambio definitivo, pero no ahora. Aún te falta." La mirada de los ojos verdes comenzaba a descender hacia el suelo, y Midori pudo ver el reflejo de montones de estudiantes haciendo el mismo gesto bajo las mismas circunstancias. A veces, la labor de profesor le daba cierta sensación de náuseas. "Anímate, Natsuki-chan. Entrarás sí o sí al juego. Te necesito mentalizada para el miércoles." Terminó por entregarle otro balón, y darle un empujón hacia el resto de las compañeras, quienes volvían a retomar lentamente el ritmo del entrenamiento para pasar a la siguiente rutina.
"Está bien."
El día parecía avanzar demasiado rápido. Quizás era solo el deseo de Natsuki el que terminase luego.
Se encontraba en una de las canchas libres fuera del gimnasio, a un costado de los estacionamientos. El aro solo era alcanzado por la decena de balones que una y otra vez eran recogidos para caer nuevamente en su red. Natsuki se detuvo solo al notar que la única sombra que se proyectaba sobre el suelo en los escalones contiguos comenzaba a extenderse, indicando el descenso del sol y el fin de las horas extras que ha dedicado a seguir practicando. Caminó hacia la figura en sí, quien no prestó atención alguna mientras su mirada fija en el texto de lectura se mantenía impávida. Natsuki se quedó estoica, observando. Era imposible que no se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo de manera casual.
"Mirar a alguien de esa forma tiene un nombre." Le dijo la castaña con la vista fija en el libro, después de unos largos segundos de silencio en los que se dejó ser libre de inspeccionar a gusto. "Si no me equivoco, creo que se llama acos—"
"Habla por ti, ni siquiera estás leyendo."
Escuchó la intervención de inmediato al no dejarla terminar. Shizuru levantó finalmente la vista con una sonrisa inocente, mientras cerraba el libro sin marcar la hoja de lectura. "Culpable." Al parecer, Natsuki ya identificaba algunos rasgos de su personalidad que ahora la ponían en ligeros aprietos. Pero valía la pena ver su reacción después de descubrirla. "No he visto a Natsuki por el Departamento. Me preguntaba si estaba enferma, o quizás, ya se aburrió de la Presidenta."
"Ah." Le respondió después de arreglar sus cosas frente a ella rápidamente, y depositar los balones dispersos en el contenedor a unos cuantos metros. "Ya sabes, los estudios. El entrenamiento." Terminó de ordenar todo en silencio antes de volver a su lado.
Shizuru estaba de pie junto a su bolso, sus manos ocupada mientras se ponía un sweater plomo sobre su torso. Cuando terminó de alistarse y sentir el ligero calor en su cuerpo, se sorprendió un poco al ver la corta distancia que había ahora entre ella y Natsuki. Su mirada fija en sus ojos parecía querer decir algo más que las simples palabras que salieron de su boca. "Te ves agotada." Le dijo después de analizar bien su rostro. Shizuru parpadeó antes de expulsar lentamente el aire contenido, pensando en algo completamente distinto.
"Hoy comienza el festival de aniversario. El itinerario de la organización acabó con el resto de tiempo libre que tenía." Decía mientras sentía la urgencia de ver su reflejo, el ligero maquillaje sobre sus párpados parecía no haber resuelto disimular el cansancio. A pesar de eso, Shizuru sonrió ampliamente al notar que Natsuki aún mantenía la misma postura frente a ella, buscando algo más.
Vio cómo su vista finalmente se posó en su abrigo antes de continuar. "Lo había olvidado. Pensé que era la otra semana." Enfocándose nuevamente en su tarea a mano, Natsuki recordó las condiciones en las que se encuentra, y tomando una distancia prudente esta vez, tomó rápidamente su bolso antes de seguir. "Uh. Iré a ducharme."
"¿Natsuki quiere que la acompañe?" Escuchó mientras volteaba en dirección opuesta, y el sorpresivo rubor en sus mejillas impidió que girase completamente a enfrentarla. Debía acostumbrarse, pero le costaba trabajo con Shizuru.
"Natsuki quiere que cierres la boca y esperes aquí." Respondió con resignación mientras le apuntaba a su lugar en específico con insistencia. "Regreso en diez minutos. No intentes nada."
Caminaron lentamente hacia la salida, el silencio común del lugar era reemplazado por la cantidad de estudiantes arreglando los últimos stands de lo que sería la apertura de las fiestas de aniversario en unas cuantas horas más. "¿Cómo van con todo?" Preguntó Natsuki al observar con interés el entorno y esquivar algunos adornos que colgaban en lo alto sobre sus cabezas. "Lu es ayudante en una de mis clases." Añadió al recordar la mañana.
"Oh." Escuchó a su lado, esperando algún comentario más que no vino. Natsuki iba a intervenir nuevamente, hasta que la voz de Shizuru volvió a sus oídos. "Ha sido bastante ajetreado. Es de gran ayuda la participación de los voluntarios en los preparativos."
"Se ve todo listo." Le siguió el hilo, distrayéndose con todo el ajetreo de los estudiantes a su alrededor. "¿Vendrás a la noche como parte de la directiva o estás libre de desertar?" Le preguntó luego de que abandonaran el patio principal y llegara el último tramo hacia la salida del campus. El viento afuera se hizo presente de inmediato, y Natsuki subió el cierre de su chaqueta como acostumbraba hacerlo.
"Depende."
"¿Hm?" Dijo algo distraída, al sentir como un brazo ajeno pasaba entre el espacio del propio y su cintura. Natsuki guardó sus manos por inercia en los bolsillos de la chaqueta, sintiéndose más cómoda a pesar del calor de Shizuru quien intentaba resguardarse del frío tomando parte de su cuerpo. Mientras intentaba ignorar el hecho de la cercanía entre ellas al caminar, Natsuki miró de reojo a la castaña. "Oh." La realización del silencio en su acompañante le daba una idea de la condición sobre si ir o no al festival inicial. "Um, lamento desilusionarte. No me gustan los lugares con demasiada gente, y los gritos y—"
"Habrá comida y cerveza gratis durante las primeras dos horas."
"—y creo que lo pensaré un momento."
Escuchó la risa inmediata antes de ver directamente al rostro de Shizuru, quien le dedicaba cierta esperanza en su voz. "Natsuki, ven conmigo." Le dijo con un poco más de incertidumbre, al ver la expresión aún algo indecisa en las facciones tan bonitas que Natsuki tiene. "Prometo acompañar a casa a la hora que Natsuki diga, cuando se aburra."
"¿C—Cuántos años crees que tengo, seis?" Natsuki rompió el contacto visual al desviar la mirada hacia el frente. Su evasión no duró mucho, luego de volver a preguntar. "¿Estás segura que son gratis?"
"Puedo pedirlas a mi nombre, las darán de todas formas."
Miró una vez más a su entorno, buscando una real excusa para decir que no, y ver la expresión de derrota en Shizuru. "Está bien." Dijo resignada finalmente.
"¿Enserio?" La alegría espontánea en Shizuru la conmovió un tanto antes de asentir, y Natsuki sonrió un poco al ser contagiada por el entusiasmo de la castaña.
"Sí." Se quedó observándola durante todo ese tiempo antes de continuar. "Digo, suena divertido. La mayor parte." Tenía que llegar a su departamento y ordenar todo antes de hacer cualquier cosa. "Ah, ¿a qué hora inicia?"
"A las veinte horas es cuando menos gente hay." Le respondió con el mismo semblante de hace un momento.
"Este es el plan." Se detuvo al reconocer el edificio donde vive. "Vendré por ti a las veintiuna treinta." Dijo con seriedad mientras la castaña se desprendía de ella, al notar que en este punto irían por caminos distintos. "Trae un abrigo." Añadió.
"Me gusta compartir calor con Natsuki." Fue la respuesta inmediata, casi como un reclamo.
Natsuki giró los ojos mientras suspiraba con cansancio. "Hablo enserio. Te resfriarás y me culparán a mí." La miró unos segundos, imaginando distintas escenas antes de hacer un comentario que esperaba fuese siempre en broma. "Y moriré envenenada o algo antes del torneo."
Observó el extraño brillo que se asomaba en los ojos de Shizuru antes de que comenzara a avanzar hacia ella y abrazarla. "Traeré el abrigo." Le susurró lo suficiente para que la escuchase, y mientras se desprendía del cuerpo aparentemente inerte de Natsuki, Shizuru le dedicó las últimas palabras antes de verla nuevamente más tarde. "Gracias por acompañarme."
Natsuki esperó unos momentos antes de dar media vuelta y continuar su camino de regreso a casa.
Apenas tocó suelo hogareño, se dedicó a ordenar todo a su paso. A pesar del cansancio, y el ligero peso sobre su espalda al recordar en momentos su fracaso en la titularidad del equipo, Natsuki estaba decidida a hacerse cargo de su labor. En medio de ello, su móvil comenzó a sonar, y al ver en la pantalla el nombre de la llamada entrante, contestó rápidamente.
Si bien, las llamadas eran breves y respondían a las preguntas de rutina para saber que todo estaba bien, esta vez, la conversación se extendió más de lo esperado para Natsuki, al saber que su hermano estaba pendiente de esta fecha en particular.
'Iré de todas formas. Habrá comida gratis.' Dijo por el móvil, mientras terminaba de ordenar las revistas del escritorio, y llevarse los envoltorios de basura hacia la cocina. Trató de ignorar la conversación con Mai durante la mañana, pero las preguntas de Reito le hacían difícil la labor.
'¿Irás con Mai-san?' Escuchó a los pocos segundos de confirmar su ida.
'Tiene turno hoy. Hará el intento de ir más tarde.' Respondió, y cuando miró la hora para darse cuenta que aún le quedaba tiempo para ordenar el cuarto de huéspedes, Natsuki preguntó por curiosidad. '¿Conoces a la presidenta del Consejo?'
'Oh.' La sorpresa en el tono de voz no la afectó para nada. Era obvio que su hermano no se esperaría que Natsuki Kuga se esté refiriendo a personas con responsabilidades serias en su entorno. 'No. Para nada. Pero me alegra saber que mi hermana ha aprendido entablar buenas amistades, finalmente.' Su pasado en la flor de la adolescencia solo traía dolores de cabeza para Reito, recordaba Natsuki, quien tenía la esperanza de que no tuviese más contactos con el grupo de aquel entonces. Solo Mai valía la pena, en su humilde opinión. 'Tienes que comportarte.'
'Siempre lo hago.' Le dijo en su defensa. Natsuki recordó a la mujer con quien se encontró hoy junto a Havana, y creía haber tenido una decente charla inicial para ser alguien completamente anónimo en esa situación. Quizás, no era tan malo relacionarse con los demás, pensó al decidirse en preguntar por su nombre si se la encontraba de nuevo. 'Además, creo que le agrado lo suficiente como para comportarme a mi manera.'
'Eso es nuevo. Trata de no espantarla entonces, quiero conocerla.' Contestó de inmediato. Natsuki no se esperaba tal respuesta. ¿De verdad Reito pretende… 'Por cierto, ¿es linda?'
'… Ajá.' Respondió con fastidio, y luego de darse cuenta sobre lo que acaba de decir, junto al silencio repentino desde el otro lado del móvil, Natsuki decretó que era hora de terminar con sus cosas y alistarse. 'Reito, tengo que irme. Hablamos luego.'
.
"Shizuru, ¡mira!" Escuchó entre las voces, mientras buscaba su larga cabellera negra, y los intensos ojos verdes, y los tentadores labios rosados, y el bien formado tra—"¿Cómo lo hace?"
Shizuru sintió la necesidad de besarla ahí mismo, al ver el rostro impresionado e iluminado por el reflejo de las luces del lugar en Natsuki, remarcando sus facciones con suma simplicidad. "Destruiría la magia si revelo el secreto." Le dijo, luego de procesar lo que estaba mirando, y sonrió al ver como Natsuki se acercó a ella para alcanzarla y seguir viendo los distintos actos de entretención que comenzaban a llenarse de gente. "Natsuki está disfrutando."
"¿Tú no? No recuerdo nada de esto el año pasado." El entusiasmo en su voz no había decaído desde que llegaron. Shizuru estaba demasiada complacida de que el esfuerzo invertido haya valido la pena en esta persona en particular. Lo volvería a hacer, si fuese necesario. El aroma de los distintos puestos de comida comenzaba a invadirlas una vez que se adentraban al eje central de los stands, y aunque ya habían comido y bebido lo necesario antes de que las masas arrebataran con el resto, Shizuru aún sentía que podía llenar un espacio en su estómago. Para su suerte, Natsuki ya estaba a un paso adelante de sus pensamientos. "¿Quieres un refresco? ¿Tienes frío?" Le preguntó directamente, al notar la manera en que su cabello se meneaba a veces debido a la brisa repentina.
"Algo caliente estaría bien."
"Ya vengo." Le sonrió antes de desaparecer entre un grupo de personas, quienes hacían fila para comprar dulces y pasteles que ofrecía por hoy la academia de Cocina.
Se quedó en el lugar mientras observaba el resto del festival. El ruido y las risas eran parte del ambiente, y Shizuru podía escuchar algunas voces que comenzaban a hacerse eco en los micrófonos desde un sector más lejano de donde estaban, para dar inicio a las bandas de turno. "¡Fujino!" Volteó hacia la fuente de voz, detectando de inmediato a la persona detrás de esta. "¿Viste la presentación del sujeto de Ciencias?" Haruka se acercaba con aparente emoción, su expresión casi comparable con la de Natsuki al ver el mismo espectáculo.
Shizuru sonrió con empatía. "Comentaba con Natsuki hace un momento lo mismo. Fue…"
"¡Increíble!" La interrumpió en el acto. Haruka estaba tan intrigada, incluso, como la misma Natsuki. "¿Cómo lo habrá hecho?" Miró a su lado buscando a Yukino, quien las alcanzó con algunos problemas de espacio entre la gente. "¿Tú sabes, Yukino?" Le preguntó al momento de unírseles con cierto alivio mientras ajustaba sus lentes sobre su nariz.
"Ten." Natsuki se les unió mientras le entregaba la bebida a Shizuru, y al notar la presencia de las otras dos mujeres, se ahondó rápidamente en una conversación de importancia con Haruka. "Estoy casi segura que usaba un bastón fijo debajo de toda esa ropa."
"¿Qué no viste cuando levantó la polera sobre su torso?" Le dijo la rubia de manera enojada. La exasperación de tener que corregirla siempre salía a flote. "¿Por qué nunca pones atención?"
Shizuru las observaba en silencio mientras discutían el tema en cuestión, con más seriedad de lo que suponía. Estaba disfrutando esta noche, este día, y esperaba con ansias que terminase aún mejor, al posar sus ojos en el rostro atento de Natsuki. "Creo que en verdad están disfrutando." La voz de Yukino la volvió en sí, y volteó a su lado para prestarle mayor atención. La expresión en su cara denotaba algo más que una pregunta casual, y Shizuru ya se anteponía a cualquier tipo de comentario que pudiese evitar por el momento "Fujino-san." Empezó dubitativa. "¿Has hablado con—"
"¡Kuga!" El fuerte grito a lo no muy lejano las sorprendió a todas, quienes miraron rápidamente hacia el hombre que se acercaba con confianza al grupo. Su cabello rubio estaba cubierto por un gorro para el frío. "Pensé que no vendrías. Uh—" Al notar que Natsuki lo miraba con reproche estando rodeada de gran parte del consejo estudiantil, este se espantó por un instante. "¿Qué haces compartiendo información con el otro bando?" le dijo algo nervioso, mientras observaba como Haruka arrugaba los ojos al verlo más de cerca.
"¡Ah! Ya sé quién eres." Lo había reconocido.
Yuiichi Tate intentaba dar las excusas de su repentino abandono como voluntario en el Consejo hace un par de meses atrás. La culpa y el miedo de volver, por no haber dicho nada al momento de desaparecer, estaban reflejadas en su rostro. Aun así, en medio del perdón de Haruka y la molestia de Natsuki, Yuiichi logró llegar a buen término con sus pares, por ahora. "D—de hecho, estaba pensando en volver a integrarme durante las próximas semanas." Dijo más calmado. "Mi turno en el trabajo está por cambiar." Reafirmó ante Haruka quien reía por dentro al calibrar todas las funciones que podía derivar al nuevo esclavo en cuestión. En medio del gentío, el rubio volvió a poner atención en su entorno, y al notar la ausencia masculina dentro de este, se dirigió a Natsuki con clara decepción. "¿Y el súper hombre? ¿No lo trajiste contigo hoy?"
"No lo llames así." Le respondió algo nerviosa, al darse cuenta que todos la observaron por la mención de un hombre consigo. "Um, y qué tal las ban—"
"Buh. Quería la revancha en tiro al blanco. Estuve dos semanas practicando para sacarme la espina de la última vez." Pero Tate continuó.
"Puedo tomar su lugar si eso impide el que dejes de llorar." Dijo Natsuki entre dientes, mientras lo miraba directo a los ojos.
"¿Estás loca? No seré el hazmerreír frente a una mujer. Te conozco." Pero Tate ignoraba lo que estaba provocando. El ruido de sus compañeros lo obligó a partir con anticipación, y antes de alejarse por completo del grupo, dejó en claro su marca de hombría ante las presentes. "Avísale que estoy listo para la segunda ronda. ¡Y mándale mis saludos a Tokiha!"
Natsuki lo vio alejarse con pesadez antes de voltear. Haruka y Yukino compartían lo que eran los pasteles que alcanzaron a comprar mientras que Shizuru la observaba expectante de cual sea que fuese su siguiente movimiento. Natsuki se acercó a ellas, y conversaron por un breve tiempo más, antes de partir caminos distintos por el campus.
"¿Qué sigue?" Preguntó a su acompañante, quien había permanecido en silencio durante el trayecto.
"Creo que las bandas empezarán en unos minutos." Le apuntó hacia el sector sur donde el escenario ya instalado comenzaba a ser ocupado por la primera banda local. El bullicio por la espera y las ansias de más se hacía presente a medida que se acercaban. "Podemos ir ahora antes de que se llene y no veamos nada."
Lograron avanzar un par de metros cuando la batería y el grito desenfrenado del vocalista llenaron todo espacio, llamando la atención de los presentes en el lugar. Natsuki sonrió incrédula, luego de mirar a la castaña. "¿Qué clase de banda contrataron?"
"¿Perdón?" Pero aparentemente, Shizuru aún no se recomponía del chirrido en sus oídos.
"Vamos." La tomó del brazo, y la llevó con cierta prisa hacia el sector menos acoplado de gente en el que podían estar. Estuvieron un rato escuchando simplemente, y luego de que Shizuru se disculpara con ir al baño más cercano, Natsuki comenzó a revisar su móvil. Su momento de distracción duró bastante poco, al ver la silueta de las zapatillas en el suelo que tanto la fastidian durante las tardes.
"No tenía idea de que te relacionabas con el alto mando." Fue lo primero que le dijo, y Natsuki la miró con desgano luego de que Nao continuase. "No juegues sucio, Kuga."
"No seas idiota." Le respondió rápidamente. Y acomodó su pelo por inercia al ponerse impaciente por la posible llegada de la castaña en cualquier momento. "Por cierto, ¿viste lo del—"
"Era un barrote adherido al suelo." Nao la miró de frente, había descubierto el truco desde el momento que vio al estudiante de Ciencias erguirse sobre su eje en todo momento durante su espectáculo. "Llegaba hasta su cintura."
Natsuki se quedó pensando unos segundos, recordando la escena antes de mirarla nuevamente y decir las últimas palabras que cruzaron su mente. "Hijo de su madre."
"Exacto." Rio con gracia esta vez, y al notar que un grupo de gentío comenzaba a hacerse a un lado mientras escuchaba el apellido inconfundible de quien se acercaba, Nao aprovechó su momento de gloria. "Ah. Ahí viene tu doncella."
"Tiene un nombre, sabes." Se quejó mientras observaba. Natsuki no pudo evitar, esta vez, recalcar el hecho de que Nao esté demasiado expresiva en sus movimientos, y comentarios. "Estás bebiendo demasiado."
"Ah, sí… pero es más divertido cuando te enojas." Le pellizcó una mejilla de improvisto, provocando justamente la reacción que quería.
"¡Ow!—¡Por eso no tienes amigos!"
"¡Claro que tengo!" Respondió en el mismo tono, el cual cambió de manera brusca al ver como Natsuki masajeaba su rostro con rabia. "De hecho, pasaré un gran tiempo con uno de ellos después de esto."
Solo bastó un segundo de su mente en blanco para proyectar lo que acababa de oír, los ojos verdes la miraron con cierto repudio luego de un momento. "Ugh. Gracias por la bizarra imagen."
"Deberías divertirte más, Kuga. Quizás mejore tu rendimiento." Palmoteó su costado con cierto orgullo. No se midió en el calibre de su siguiente comentario, al notar que Shizuru estaba a no más de un par de metros de ellas ahora. "Aprovecha que estás con Fujino, conozco a varios que matarían por tu lugar en este momento. Se ve que es un buen partido."
"Nao—"
"En fin. Que tengan buenas noches." Se escabulló rápidamente entre el gentío, y Natsuki quedó con la mirada fija el suelo, aun sabiendo que Shizuru ya estaba a su lado.
"¿Natsuki?" Logró escucharla, y la mano que le daba un ligero apretón en su brazo la obligó a elevar su cabeza con la poca dignidad que le quedaba. Shizuru se veía preocupada, y mientras Natsuki escuchaba el grito inconfundible de Nao desde algún rincón de la zona gritando que sea gentil, había llegado a la conclusión de que quería irse del campus.
"Creo que ya he escuchado suficiente."
Era hora de partir.
Esta es la primera vez que Shizuru acompañaba a Natsuki a su departamento, y la emoción —en conjunto con el cansancio y sueño, comenzaban a entumirla en una extraña sensación de dulce agonía. "Este es el último año de Ayako en el equipo." Escuchó la voz que ahora entendía a la perfección por la ausencia de ruido. Se encontraban en una plaza menor a unas dos cuadras del edificio donde está Natsuki; Shizuru vio tan pacífico y oportuno el lugar desolado bajo las estrellas, que no pudo evitar el consultar si podían quedarse allí por un momento antes de continuar. Para su suerte, Natsuki no mostró oposición alguna. "Midori intenta darle el impulso final."
"Probablemente." Respondió mientras recogía sus piernas hacia su cuerpo. La textura del pasto bajo sus pies descalzos comenzaban a relajarla aún más en su estado de fatiga, aun así, lo disfrutaba enormemente. "De todas formas, Natsuki ya está lista." Añadió de prisa, al sentir algo vibrar en su bolsillo, lo cual llamó la atención de ambas. "Iré a verte." Dijo más abierta y afectiva de lo usual. No esperó la reacción de Natsuki, al revisar de inmediato su móvil donde el mensaje principal, dentro de todos los que seguían a este, indicaba la frase que provocó un ligero ceño en su frente: '¿Dónde estás?'.
"¿Estás segura que no te resfriarás con los pies descalzos?" Dejó el móvil en el suelo, mientras se reacomodaba al lado de Natsuki, tocando sus costados literalmente. Shizuru cerró sus ojos, intentando resguardar el efecto que provocaba el cuerpo a su lado. Le gustaba que Natsuki fuese más alta que ella, aunque sea un par de centímetros; le daba la ventaja de poder apoyar su cabeza sobre su hombro si pudiese hacerlo.
"Natsuki de verdad se preocupa por mí." Dijo suspirando con anhelo.
"Créeme cuando digo que las personas lo llaman sentido común." Le respondió con cierto sarcasmo. La humedad comenzaba a sentirse en sus ropas más frías, y quizás algo húmedas si permanecían por el tiempo suficiente, pero Shizuru podría aguantar. El sonido del móvil volvió a hacer ruido bajo ellas, y antes de que Shizuru tomase el aparato para revisar, la voz a su costado la detuvo en el camino. "¿Tienes que irte?" La miró con cierto interés en el asunto, y Shizuru podía jurar que si se acercaba un par de centímetros más, no habría espacio alguno entre su rostro y el de Natsuki… pero debía enfocarse, a costa del cansancio y las ganas. Alcanzó a leer la mitad del siguiente mensaje, y fue suficiente para sacarla de su momento de añoranza. "¿Todo bien?" Volvió a escuchar ahora en un tono más preocupante. Quizás, no era muy buena idea estar tan juntas, Natsuki podía ver en detalle todo lo que su rostro denotaba en este minuto.
"Disculpa." Le sonrió con esa normalidad que la descoloca a veces, y no le bastó más que apagar el dispositivo y dejarlo de lado, para luego continuar disfrutando el momento.
"O—Oh."
Estaba siendo bastante descortés, pero no le importaba. Al menos, no en este instante. "Me gusta donde vive Natsuki." Inhaló el aroma de las plantas a su alrededor, las que se potenciaban con el ambiente a estas horas de la noche. Por un instante, Shizuru pensó en cómo iba a regresar a su edificio, pero olvidó el hecho cuando escuchó a Natsuki, quien se movió un poco a su lado, acomodando su postura después del tiempo que llevan sentadas.
"Te aburres después de un tiempo. Creo que el promedio de edad de mis vecinos supera los cincuenta años." Shizuru levantó la vista y la observó detenidamente, pensando mientras luchaba con fervor el no cerrar sus ojos por más del tiempo permitido.
"Habrá que hacer más cosas entonces." Dijo con serenidad, al notar que Natsuki dejaba de ver a su alrededor para enfocarse en ella. "Así Natsuki no se aburre." La miraba directo en sus ojos café, los cuales parpadearon un par de veces, absorbiendo cada detalle posible de ella, en esta corta distancia que estaba segura no se repetiría con frecuencia. "Podríamos—" Trató de pensar en algo que pudiese decir en voz alta. "Podríamos quedarnos aquí."
Natsuki mantuvo la mirada en todo momento, y después de analizar un poco más de lo necesario las palabras que le dijo, respondió con asombro dentro de su seriedad. "No tenía idea de que fueses tan sencilla."
"¿Es eso algo malo?" Preguntó con cierto recelo de haber dicho algo que no correspondiera. Que una aparente decepción rompería el encanto, y el resto de la noche que tanto estaba disfrutando—
"Para nada." Escuchó, mientras sus cejas descendieron en señal de duda. Luego de verla pensativa, solo para que Shizuru se diera cuenta que lo hacía adrede, le respondió con la sonrisa más atractiva que Shizuru había visto en ella. "Me agrada."
Me agrada.
Podría decirlo ahora y acabar con su sufrimiento, o quizás, en verdad necesitaba dormir las horas decentes que corresponden. Shizuru se esforzó demasiado en no bajar la vista hacia los labios de Natsuki. Al menos, no ahora que la está mirando.
Asumiendo su estado de debilidad y desvelo, Shizuru desvió la mirada con derrota, apoyando su cabeza ligeramente en el hombro ajeno, y logrando ocultar el calor en su rostro.
No hubo más comentario después de eso, por una noción de tiempo en el que Shizuru ya no era consciente. Sus ojos pesaban demasiado, su pausada respiración y el calor de Natsuki en contraste con el frío del entorno apenas lograban sacarla de su letargo en no seguir dormitando. Quería quedarse ahí. "Tendré que cargarte, ¿cierto?" Alcanzó a escuchar.
Natsuki tenía sus piernas entumidas. El hormigueo en ellas junto al frío que comenzaba a invadirla rápidamente la mantenía más alerta de lo normal. Miró a su entorno, esperando a cualquier intruso que esté buscando una oportunidad a estas horas de la noche, pero solo los insectos y el ruido repentino de grillos era la única compañía que tenían. Nuevamente, se enfocó en la cabellera castaña, la cual se mecía libre con el viento junto a la pregunta que hace unos largos segundos parecía ser ignorada con perfecta gana. Natsuki abría su boca al seguir insistiendo, pero para su sorpresa, la tardía respuesta de Shizuru llegó.
"…Me encantaría que lo hicieras." En una voz demasiado somnolienta y casi irreconocible en ella.
"…" Natsuki agachó su cabeza, pensando en las opciones; primero que todo, debían irse de allí.
Mientras subían por el ascensor, Natsuki miró disimuladamente, y al volver a enfocar su vista en los números de piso, llegó a pensar que quizás algo le echaron a la bebida que le dio en la fiesta. Las puertas se abrieron finalmente, y al ingresar a su departamento a oscuras, no perdió tiempo en hacer comentarios de bienvenida. De todas formas, a Shizuru no parecía importarle nada más que dejar de caminar, y descansar.
La llevó hacia su habitación pensando en el camino en darle la pieza contigua, pero el recuerdo de su hermano quien llegará en los próximos días la hizo desistir de la idea, a su pesar. Vio a Shizuru casi tropezar al momento de tocar la base de su cama y abrazarse junta a esta como si fuese el momento más feliz de su vida.
No sabía si reír o preocuparse realmente. O ambas, parecía una mejor opción.
Natsuki se acercó al notar que su cuerpo permaneció inmóvil encima de las sábanas, y cuando la ayudaba a cobijarse debajo de estas, su rostro quedó visible al voltear hacia ella. El cabello desordenado cubría parte de su cara, y sus ojos parecían luchar para no desaparecer bajo sus agotados párpados; la sonrisa, al verla sobre ella, se extendió lenta y dulcemente, y mientras Natsuki la observaba al mismo nivel desde un plano más alto, notando cada detalle de su angelical rostro desde el mentón hasta el cabello disperso en su almohada, movió algunos mechones de este sobre su frente, para verla por completo. "Te ves fatal." Susurró al momento en que los ojos ahora rojos, bajo los suyos, comenzaban a cerrarse completamente, y una mano acarició su mejilla de improvisto, solo por unos breves segundos antes de caer sobre su cama.
"Dormir…"
La dejó en paz.
Suspiró mientras buscaba un pijama en su armario, pensando en que era mejor dormir en otra habitación. "Se supone que debías acompañarme hasta mi casa. No caer en ella." Dijo sin voltear, lo suficiente para saber si Shizuru en realidad estaba durmiendo.
"Mmh." Escuchó un murmuro en su espalda, antes de sacar el cobertor y arreglar el desorden que dejó en el interior. "Huele a—Natsuki."
"Estás en mi cama, es obvio que…" Es obvio que huela a mí. "Uh…"
Estaba invadiendo su espacio en otro nivel, o simplemente le prestó un techo como lo ha hecho con Mai—en la otra habitación. Incluso con Nao y algunas compañeras del equipo, luego de una noche demasiado larga—en la otra habitación. "¿Shizuru?" Giró al verla, y la silueta bajo las sábanas se aferraba plácidamente sobre su almohada esta vez, marcando sus curvas con facilidad, aún con la ropa puesta. Natsuki se quedó mirando el tiempo suficiente para darse cuenta que en verdad estaba durmiendo. Vio el rostro nuevamente, antes de masajear su cuello con cierto estrés.
Mientras acomodaba su cabeza sobre la almohada—en la otra habitación, Natsuki no entendía el porqué de su inquietud. El recuento del día, antes de dormir, solo le traía en su mente los comentarios de Mai, Reito, Nao e incluso, la imagen del guiño de la chica junto al perro.
Y antes de que sus pensamientos comenzaran a indagar en la persona inconsciente—en su habitación, Natsuki giró de posición bruscamente; sus cejas notablemente arqueadas en un punto bajo, luchando contra si misma por no pensar demasiado.
"Que imbécil..."
"Fujino-san, estás de muy buen humor."
La voz de Yukino la sacó de su momento de disfrute del té, y la mañana parecía radiante a su criterio, a pesar de estar a primera hora en el lugar. Shizuru bajó levemente sus manos para responder cordialmente. "El té de hoy sabe mejor."
Haruka la observaba con curiosidad mientras arreglaba sus cosas. "Te saldrán arrugas en las mejillas."
A esto, la castaña solo sonrió. "Lo dudo."
"Me pregunto si es el mismo té que el de ayer." La figura de Ahn se hacía presente mientras dejaba los archivos a su cargo en el mesón, a un lado de Shizuru. "Si no mal recuerdo, estabas probando distintas etiquetas." La miró desde su posición, viendo que la castaña permanecía estoica, en silencio mientras bebía. "Creo haber escuchado sobre uno en específico que no es recomendable beber con frecuencia, daña la salud a largo plazo… Aunque no te culparía." Dijo finalmente con cierta resignación. Si bien, su comentario pareciera ser demasiado específico, el trasfondo actual de algo más fue evidente para todas, al escuchar las palabras provenientes de Shizuru, quien solo la miró de frente al contestar.
"Anh-san." Dejando de lado la taza y tomando los papeles que le corresponden, Shizuru continuó. "Lo que haga o no con los té que quiera es algo que concierne solo a mi persona." La alegría en su voz ya no estaba presente, pero la suavidad en ella permanecía aún. "Me gusta este." Intentó regalarle una sonrisa, la cual Ahn ignoró al mirar hacia la ventana.
"… Esta es la conversación más estúpida que he escuchado en la mañana. Iré a comprar algo." Haruka se levantó desinteresadamente de su lugar, haciendo gestos a Yukino para que la acompañara. Fue la primera en salir de la oficina, seguida de Yukino, quien antes de abandonar dirigió una última mirada de preocupación hacia Shizuru.
Estaban solas.
"Tú eres la Presidenta." Fue lo primero que le dijo, en otro tono completamente hostil. Estaba enojada, hasta quizás indignada, y Ahn no sabía qué hacer con las reacciones neutrales de Shizuru.
"Estoy al tanto de eso."
La exasperaba.
"Entonces compórtate como tal, Shizuru." Le respondió de inmediato, y solo fue en ese momento que vio el cambio de semblante en su rostro. La sonrisa desvanecida por completo. "Si vas a perder el tiempo, al menos—"
"No volverá a ocurrir." Le dijo al callarla, casi como un susurro que solo Ahn podría escuchar. Esta la esperó a que dijese algo más, algo que la convenciera de que en verdad no está perdiendo su tiempo haciendo esta escena. Pero nada vino.
Tomó sus cosas, mientras el ruido de los gritos de ánimos de los estudiantes en las afueras se hacía presente. Ahn abrió la puerta de la oficina para salir. "Sabes que, haz lo que quieras." Y antes de dar el segundo paso fuera de esta, dijo el último comentario que esperaba llegase hasta más allá de los oídos de Shizuru. "Va a comenzar."
Shizuru permaneció sentada en su silla, inmóvil. La vista fija en todo momento sobre la taza vacía. Se quedó unos segundos más observando ese vacío, casi como un reflejo de lo que estaba sintiendo en ese entonces, antes de incorporarse a ordenar el desorden que dejó pendiente.
Hoy iniciaban las competencias.
N.A: No hay mucho que decir, de hecho, hay varios engranajes sueltos en este capítulo. Espero les haya gustado, porque de aquí en adelante comienza el enredo.
Probablemente actualice de manera alterna entre Ecos y Shizuru, así que si tienen tiempo de dejar algún comentario en cualquier historia, estaría bastante feliz de recibir algún feedback. Ya estoy improvisando para el siguiente de Shizuru, gracias a ellos!
Saludos!
