Daring do y el Dr. En: La pieza sagrada
Daring do y el doctor habían logrado escapar de aquel infierno en la selva, ahora daring tenia que volver a la universidad, tenia que dar clases, además, debía entregar el fragmento sagrado que se supone podía acabar con la guerra en el mundo.
-disculpe señorita- interrumpió sus pensamientos el doctor -¿usted es daring do?, la señorita de los libros- el ya lo sabia sin embargo quería estar completamente seguro
-eh, jeje si señor- respondió daring apenada, sin embargo se dio cuenta de algo –eh disculpe, yo no he escrito ningún libro, ¿me podría decir a que se refiere?-
-eh, bueno es una larga historia señorita, en realidad no soy de por aquí-
-bueno, tenemos mucho tiempo, de aquí a la universidad, ¿Por qué no empiezas diciéndome quien rayos eres?-
-yo… soy el doctor-
-¿el doctor?, ¿el doctor que?- pregunto confundida daring
-solo el doctor, no recuerdo mi nombre, solo sé que es el doctor-
-oh, bueno… un placer, soy daring do, soy exploradora, arqueóloga y profesora universitaria, mucho gusto doctor-
-un placer, en serio, entonces ¿nos dirigimos a alguna universidad?-
-exacto doctor, tengo que dar un par de clases y además entregar este fragmento, se supone que acabe con la guerra en el mundo, ojala esté en manos adecuadas-
-supongo que lo esta en este instante, espero que no caiga en manos equivocadas-
EN LA UNIVERSIDAD
-muy buenas tardes clase, hoy veremos historia, sacen sus bolígrafos y sus apuntes, tenemos mucho que ver por hoy- decía daring a su clase en la universidad mientras el doctor esperaba fuera del salón de clases
-disculpe señor, ¿usted conoce a la señorita daring?-
-eh, si señor, ¿Por qué pregunta?- respondió el doctor aun un poco nervioso conociendo ese mundo alguien podría matarlo de un plomazo en ese mismo instante.
-bueno, necesitamos que le avise que hemos llegado para recoger el fragmento-
-oh, si, ahora mismo la localizo-
-perfecto, nosotros estaremos en ese cuarto, para que le avise-
-si señor-
Acto seguido después de que los hombres trajeados se metieran al cuarto señalado el doctor entro al salón de clases.
Todos se le quedaron viendo al doctor, después de interrumpir la clase, daring, que se encontraba de traje con gafas solo lo volteó a ver.
-eh, señorita daring, unos hombres la buscan-
-oh, si, esta bien, doctor ¿podría quedarse cuidando la clase? Usted es doctor, puede darles alguna lección-
-eh, esta bien señorita, déjelo en mis man… pezuñas-
Después de eso, daring salió del salón y se dirigió a la sala donde estaban los hombres a los que debía entregarle el fragmento.
En el salón de clases
Todos estaban inquietos, hablando, algunos arriba de los asientos ¿bailando? E incluso algunos peleando.
-eh, disculpen… oigan, estoy a cargo…- intentaba hablar pero el ruido era muy fuerte.
El doctor no tuvo mejor idea que sacar su destornillador sónico y hacer un ruido chirriante con este para que todos se callaran, lo cual funcionó
-bien, mucho mejor-
-usted no es profesor, no debería darnos ordenes, solo debe quedarse ahí sentado y no hacer nada.- dijo un estudiante, al parecer el mas listo de todos, tenia chaleco verde y lentes
-¿Qué dijiste?, disculpa, pero si alguien en esta escuela esta capacitado para enseñarles algo de provecho, ahora todos siéntense, voy a poner aprueba sus mentes.-
En la sala
-esta bien señorita daring, todo esta perfecto, nos trajo el fragmento y no tardo ni siquiera 3 días, la felicito, otros hubieran caído en tentación de quedársela y dominar el mundo- se rió el hombre trajeado
-bueno, de echo, el hombre que me consiguió para acompañarme me traicionó, quiso quedárselo-
-Rayos, era de mis mejores arqueólogos, ¿Dónde esta ahora?-
-muerto, no pudo cruzar una trampa de esa pirámide-
-pobre tipo, sin embargo, era un traidor, se merecía eso y más-
Daring solo podía agachar la cabeza, no le gustaba que gente muriera, sin embargo ese tipo la traicionó, y pagó el precio, no se podía hacer nada.
-lo has hecho bien, pero me temo que te tengo otra misión- le dijo el hombre trajeado
-¿Que?,¿ pero que más pueden querer, ya les traje la pieza, que no son invencibles ya?- Preguntó daring contrariada.
-no, aun no lo somos, la pieza no funciona así, no funciona sola, necesita una parte, es como una base, ahí pones la pieza y esta brilla brindándote todo el poder que quieras, y la inmortalidad, es por eso que te lo pedimos a ti y a nadie más-
Daring do se lo pensó por un momento, no podía negar que eso la intrigaba, siempre desde pequeña le había encantado la aventura, y esa era su oportunidad perfecta de poder tener la aventura de su vida
-lo haré- respondió porfin daring do después de pensárselo seriamente.
El señor sonrió
-perfecto señorita daring, le conseguiremos un compañero para esta nueva aventu…-
-No no, ya tengo uno- interrumpió daring al señor
-en ese caso señorita, puede volver a su clase, la llamaremos cuando todo esté listo-
-muchas gracias-
Daring do, después de hablar con el señor volvió a su clase, pero al abrir la puerta encontró al doctor explicando alguna clase de operación en el pizarrón, todos sus alumnos, la mayotia con la cabeza agachada y tapando sus oídos, otros llorando.
-¡MI VIDA ES UNA MISERIA!- Gritó uno
-SOY ESTUPIDO, NO SOY MÁS QUE UN GUSANO ESTUPIDO- Gritó el niño que tiempo atrás había cuestionado al doctor
-no, alumnos, solo es cuestión de practica y podrán entender como viajar por el tiempo y el espacio- explicaba tranquilamente el doctor mientras seguía explicando, sin embargo apenas dijo media palabra y todos los alumnos salieron corriendo del salón de clases tapándose los oídos y llorando de desesperación.
-¡CALLENLO!- Gritaban todos saliendo del aula.
-oh, cielos- suspiro daring limpiando sus anteojos y acomodándose el fleco de su pelo con un soplido.
-doctor, tenemos que encontrar una pieza, usted me acompañará-
-¿eh?, esta bien, solo déjeme terminar de explicar este… oh, todos se han ido-
-Jajajaja- daring no pudo contener la risa
Continuará…
