I'm back! En fin, os traigo 30 gramos de vuestra droga favorita: SPUK Yeah! Vale, haber si me tranquilizo xD Seguramente si tuviera que elegir cual es mi cap preferido del fic sería este, no se por qué xD
Aclaraciones: No tengo whatsapp y nunca lo he utilizado, así que si veis algo raro respecto a eso ya sabéis porque es así. Por si alguien no lo ha notado porque no ha leído mis fics anteriores, tengo predilección por los boxers negros xD
No entretengo más, intentaré subir el próximo pronto, chau!
Sábado. Un adormilado España intentaba volver a coger el sueño en su plácida cama. Vaya, le estaban llamando al móvil. Tanteó con la mano su mesita de noche hasta dar con él. Anda, no era una llamada sino un mensaje.
De: Prusia
"Tío, he ido a recoger mi moto del taller (después de que tú la estrellaras contra aquella frutería ¬¬) ¿Te vienes a dar una vuelta?"
No tenía muchas ganas de ir. Quería quedarse en casa y ver el maratón de cine de barrio que echaban en la 1.
Para: Prusia
"No puedo, tengo cosas que hacer (y perdón por lo de la moto ^^). ¿Quieres venirte esta noche a una discoteca de Ibiza?"
Enviar. Tenía pensado salir esa noche. Se recostó sobre el respaldo de la cama mientras esperaba la respuesta. La tonta cancioncita le avisó de que un mensaje había llegado.
De: Prusia
"Okey. Le diré a Francis y a mi hermano, y levántate ya pedazo de vago. Kesesese."
Bueno, ya era hora de hacer algo productivo. Además, aquel día tenía una pequeña misión que cumplir. Todo el rollo de los mensajes le había dado una idea.
Aquel maldito sueño apenas le había dejado dormir. Aquel recuerdo había desencadenado un pensamiento en Antonio que le había ocupado la mente cada vez que cerraba los ojos. Estaba realmente molesto y encima la luz que le entraba por la ventana solo le irritaba más. Llamó a la criada a gritos-algo inusual en él-diciéndole que, por el amor de Dios, cerrara las cortinas. La habitación quedó en penumbra cuando la criada cerró la puerta. Gloriosa oscuridad. Relajó los párpados. Por fin podría dormir en paz. Oyó unos pasos rápidos aproximarse a su cuarto. ¿Quién era y por qué gritaba tanto?
-¡Inglaterra~!-un rubio entró abriendo la puerta de par en par.
-Lo siento Señor Inglaterra, le dije que estaba durmiendo pero...
-Tranquila, Cindy. Puedes retirarte.-cuando salió volvió a hundir la cara en la almohada.-¿Qué quieres?
-Aw Inglaterra, ¿por qué eres tan frío conmigo?-se tumbó a su lado y le miró con un puchero mal fingido-¿Sabes a qué he venido?
El inglés murmuró algo inteligible.
-Dentro de dos semanas será mi cumpleaños. Ya sabes, haré una gran fiesta, habrá una tarta gigante, invitaré a todo el mundo-literalmente-, y... quiero que vengas.
Abrió ojos a más no poder. Ya casi lo había olvidado. El tachón negro que marcaba el 4 de julio en su calendario...
-No.-rotundo. No hacía falta decir nada más.
-¡Pero, ¿por qué?!
-¿De verdad crees que me gustaría ir? Piensa un poco, Alfred. No te hará mal.-¿Acaso el estadounidense era tonto?
-Eres un viejo aburrido.-su excolonia se cruzó de brazos algo enfadado.
-Alfred,-se incorporó para poder hablarle mejor-año tras año me dices lo mismo y mi respuesta nunca cambia... No voy a ir. Sabes que iría a cualquier otra cosa que organizaras pero, no a eso.-observó la cara del de ojos azules llena de desilusión.
Estuvieron mirándose 10 segundos contados. Estados Unidos se levantó y, ya en la puerta le dijo una frase en la que Inglaterra pensaría todo el día.
-Después de los años que han pasado... ¿Todavía no puedes olvidarlo?-su voz seria tan distinta a los habituales gritos que daba hizo que Inglaterra se arrepintiera de sus palabras.
Se quedó allí, mirando la puerta por donde se había ido el norteamericano. Quizás debería dejar el pasado atrás de una vez por todas.
-Mmh...-placer, aquello era puro placer y lo demás eran tonterías.
-Tampoco exageres, Antonio.-Romano estaba a su lado refunfuñando-como de costumbre-aunque feliz de que le gustara.
-Pero es que lo haces tan bien...-como le gustaba cuando iba a su casa y le hacía aquellas cosas.
-Solo es salmorejo. Aunque es verdad que me ha salido muy bueno...
Como se alegraba de que al menos una receta que le enseñó le saliera bien.
-Bueno, cuéntame. ¿Qué tal con Bel?-le guiñó un ojo de forma pícara haciendo que los mofletes del italiano se pusieran del mismo color de la comida que tomaban.
-No sé de que me hablas. Bélgica y yo solo somos amigos y, ¡no te creas cosas raras, bastardo pervertido!-le contestó bastante enfadado.
-Vale, vale. Yo solo preguntaba.-hizo una pausa-Bel es una buena chica.-bajó un poco el tono de voz mientras miraba a un punto indefinido. Recordó todas las veces que se acostó con ella. Probablemente si Romano se entraba de eso no le volvería a hablar en la vida.
-Si que lo es... Es más, tiene una sonrisa preciosa y unos ojos que, es imposible no perderse en ellos. Y su forma de reír es tan...-paró en seco cuando vio la mirada divertida que le lanzaba el español. Mierda, había hablado de más. Sus mejillas se tiñeron completamente de rojo. Hasta sus orejas. Ya está, había terminado de cabrearlo. Le lanzó el tazón a la cara, cogió su chaqueta y se fue por la puerta insultando al ibérico.
-Lovi~, no te pongas así.-no le pudo decir nada más, el italiano había cerrado de un portazo.
Aquel cuenco no le había dado de milagro. Llevó la mirada hacia el suelo que había quedado hecho una porquería. Cogió la fregona y limpió aquel estropicio. Tampoco se tenía que haber enfadado tanto. Soltó un suspiro. La casa se quedaba tan sola sin él, tan vacía... No, no podía deprimirse ahora. Aún tenía que llevar a cabo su misión. Cogió el móvil y se sentó en el sofá. Aquello iba a ser divertido.
Después de aquella discusión-o lo que fuera-se había vestido y había desayunado. Se sentía aún más malhumorado. Es que le enfadaba que Alfred no entendiera lo mal que lo pasó y que nunca podría olvidar aquello. Aunque, si Kiku le había perdonado lo de Hiroshima y Nagasaki, él también podría pasar aquella oscura página de la independencia, ¿no? Dios, que cansado estaba. Se tumbó en el sofá y empezó a trastear con el móvil. Tenía ganas de escuchar algo fuerte, que le despertara. Iba a meterse en "Música" cuando le llegó un mensaje al whatsapp de...
-¿Antonio?-¿qué se había tomado el español para empezar a hablarle?
"Hola ^^"
Bueno, tendría que contestarle.
"Hola..."
"¿Qué te pasa? Aún estás enfadado por lo de Bel?"
¿Enfadado?¿Bel?
"No se de qué me hablas."
"No te pongas así, Lovi~ Dx"
¿Lovi?¿Acaso Antonio creía que hablaba con Italia del Sur? Estaba a punto de decirle que se había equivocado cuando el moreno volvió a escribir.
"Oye... ¿Qué llevas puesto?"
...¿Qué?¿Cómo podía cambiar de tema así como así? Y lo que es más importante, ¿por qué se estaba ruborizando? Bueno, ¿qué había de malo en jugar un poco? Además, creía que estaba hablando con el italiano así que, no había problema.
"Unos vaqueros azules y una camisa blanca... con unos boxers negros."
Se mordió el labio no pudiendo evitar sonreír divertido. Hacía tiempo que no enviaba ese tipo de mensajes.
"Pensar en ti llevando solo unos boxers... Me entran ganas de que me folles."
Tragó saliva. Quién diría que Romano era el que iba arriba.
"¿Y tú?"
Sentía curiosidad. Curiosidad y otras cosas.
"Algo muy aburrido... Mira esta foto en la que salgo mejor."
Retrepó por el sofá hasta incorporarse un poco. Le había enviado un archivo de imagen. ¿Quería verlo...? No, eso no estaba bien. No debía. Sentía como el corazón le latía fuerte en el pecho. ¿Qué hacía?
"Lovi, ¿lo has visto ya? No seas tímido, es la que me echaste el otro día mientras jugábamos."
Ah, jugar. Eso ya era otra cosa. Entonces no había nada de malo en verla. Solo era una inocente imagen... Abrió el archivo un poco más tranquilo, pero tuvo que taparse la boca para evitar el gemido de sorpresa cuando vio la foto. "Oh my..." Ante él, un Antonio atado a una silla de pies y manos, amordazado, sonrojado, con el torso moreno perlado en sudor, la mirada lujuriosa, el pelo revuelto y... tan follable que, se le estaba haciendo la boca agua de pensar que podría tirárselo. Joder, pero es que había más. Una con las muñecas atadas a la espalda, de rodillas a espaldas de la cama, con los vaqueros desabrochados, dejando ver parte de los calzoncillos y marcando su excitado paquete. Sus pectorales bien formados, los abdominales que recreaban una tableta de chocolate, la marca de la ingle a ambos lados de su cadera. Ese rostro que pedía atención y suplicaba por más. Alguien que no se veía sujetaba una fusta que sujetaba la barbilla del español. Una maldita fusta que le recordaba al látigo del sueño.
La última era de él mismo dándose placer, con una mano excitando uno de sus pezones y la otra en su miembro, parecía estar cerca del orgasmo y... no pudo mirar más. Apagó el móvil corriendo y se echó en el sofá intentado tranquilizarse. "Si Antonio supiera a quién le ha mandado las fotos..."
Sonrió. Hacía diez minutos que Inglaterra no le hablaba. Y eso era buena señal. Se imaginó gimiendo debajo del rubio. Joder, como lo estaba deseando.
SALA DE REUNIONES ESPECIALES
-Bueno, ya sé que hoy es domingo y que son las siete de la mañana. Todos estáis cansados y queréis estar en vuestras casas, pero el motivo por el que os he reunido hoy debe ser conocido en todo el mundo... ¡Estáis todos invitados a mi fiesta de cumpleaños!
El silencio reinó en la sala de reuniones. Italia dormía, Japón suspiraba cansado, Alemania movía la cabeza negativamente. "Este chico no tiene remedio", pensaba el germano.
-¿Me estás diciendo que has organizado una reunión especial solo por tu cumpleaños?-la mala leche del alemán aumentaba por momentos.
Y no era el único. Suiza estaba a punto de sacar la escopeta.
-Vamos, vamos, no os enfadéis. Ya os he enviado las invitaciones a vuestras casas. Además, también hay otro motivo-aunque no tan importante como el mío, claro-. Habla, Peter.-Alfred le dio la palabra al pequeño niño rubio y de cejas pobladas, que estaba encantado de asistir a una reunión como un país más.
Sealand se levantó decidido, haciendo callar a los países que aún murmuraban.
-Ayer, cuando todos los países se iban a sus casas después de las reuniones, me encontré con Inglaterra que, como ya habréis notado, no se encuentra aquí.-hizo una pausa y dejó expectantes a todos los presentes unos segundos.-Salí corriendo para que no me regañara, pero me paré a espiar un poco cuando España lo llamó.-se ruborizó un poco al admitir que había estado espiando.-El caso es que antes de darme cuenta, España estaba encima de Inglaterra, ¡estaban muy pegados y...!
-Stop!-Estados Unidos interrumpió al pequeño antes de que terminara.-Creo que lo que Sealand quiere decir es que hay un 99,9% de posibilidades de que England and Spain estén saliendo juntos.-terminó el norteamericano con cara de preocupación.
-Oye, oye, no podemos hablar así de ellos dos sin más pruebas que el testimonio de un niño...
-¡Te equivocas, Alemania!-Hungría había salido de quién sabe donde con una risa triunfal acusando al germano con el dedo.-Yo también estuve allí, el pequeño Sealand no miente.-acto seguido tiró unas fotos sobre la mesa que todos los países miraron con curiosidad.
En efecto, las imágenes mostraban la escena descrita por Peter.
-Vale, hay fotos, pero aún así cualquiera tiene un accidente, pueden haberse caído. No es una prueba concluyente.-rebatió el germano que siempre intentaba ver el lado más lógico.
Una sombría carcajada de la húngara hizo que todo el mundo-literalmente-se estremeciera. A veces podía llegar a ser algo tenebrosa.
-Te equivocas de nuevo, Alemania. ¿Quieres una prueba concluyente? Yo te la daré, de hecho la tengo aquí mismo. Tengo incluso un testigo.-dirijo una mirada a Francia-Francia, ¿acaso no es verdad que tu amigo España te comentó algo sobre Inglaterra el viernes?
-Así es.-dijo el rubio disfrutando del el momento de atención que Elizabeta le brindaba.
-¿Puedes contarnos lo que te dijo?
-Palabras textuales: "quiero llevármelo a la cama".-el francés soltó la bomba mientras la sala se llenaba de murmullos.
-Y si con eso no es suficiente...-sacó su móvil y puso una grabación-Esto es algo que grabé el viernes por la mañana en los servicios masculinos.
La sala comenzó a llenarse de gemidos inteligibles hasta que comprendieron que aquella grabación tenía connotación sexual.
-¡Por Dios, Hungría, apaga eso!-gritó un Austria bastante sonrojado e histérico.
-Espere señor Austria, creo que sería mejor escucharlo todo para asegurarnos.-hablaba rápido Japón, mientras sacaba su móvil para grabar también.
Todos terminaron escuchando el archivo hasta que Arthur se vino con un "Antonio" bastante sensual.
-Cof, cof, cof.-tosió Estados Unidos para romper el silencio.-Bueno, creo que con esto queda confirmado que entre España e Inglaterra hay algo.
La sala volvía a silenciarse. "Ellos normalmente se guardaban cierto rencor, ¿por qué iban a interesarse el uno por el otro?" Era la pregunta que todos se hacían.
-Pues yo creo que hacen una buena pareja.
Todos miraron a Italia que tenía una sonrisa boba en los labios y un gatito entre los brazos.
Finalmente todos abandonaron aquella "reunión especial". Algunos interesados, otros indiferentes y otros un poco enfadados por lo que acababan de oír. ¿Realmente había algo entre esos dos?
Espero que os haya gustado, si queréis comentar algo ya sabéis donde hacerlo. Espero actualizar pronto, ¡besos!
