Capitulo 4: Una Familia con Tradición
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"Felices los que temen al Señor y siguen
sus caminos.
Comerás del trabajo de tus manos, esto será
tu fortuna y tu dicha"
(Salmo 128)
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Todo el mundo se le movía, se tambaleaba, su cabeza se meneaba de un lado a otro sin parar, estaba en medio de un torbellino o quizás un tornado, o tal vez dentro de un caldero que se agitaba solo. No lo sabía a la perfección, sólo sentía todo el fuerte movimiento sacudiéndola y sintiéndose apunto de caer. Movió un brazo y sintió como golpeaba algo, un murmullo se produjo.
—Relicario del siglo XII, hecho en…no lo se Francia, quizás Alemana. Debe valer miles de galeones —susurró la voz—. Nunca había visto algo así.
—Miren este anillo de filigrana de plata, con dos zafiros, es de medio dedo, este símbolo luce como…de una antigua religión, si pudiera… ¡Ay! —Nessa se sobó la mano.
Sirius sintió que ya no había presión sobre sus piernas. Alzó la vista y encontró a la joven de negro, de pie frente a la puerta, agarrándose la cabeza.
—¿Te sientes bien? —le preguntó Remus, posando su mano sobre el hombro de ella.
—¡No me toques asquerosa sangre media! —gruñó la joven furiosa.
—Eres una desconsider… —comenzó a decir Nessa.
—Mis oídos son demasiado finos, para escuchar las palabras de una sangre sucia como tu —espetó Lilian.
—¡Como…! —vociferó James.
—James por favor, no lo tomes en cuenta —le pidió Sirius. El chico hizo un gesto de descontento pero accedió—. Siéntete tranquila, vamos camino a Hogwarts, nunca pensé que tu…
—Acaso no te enseñaron a no meterte en los asuntos de los demás —gruñó Lilian—. Pero que vas a saber tú¡El impertinente de los Black¡Un traidor¡Una deshonra!
—Tal vez. Sabes yo considero a Malfoy un completo imbécil —comentó Sirius.
—No estamos hechos de la misma harina. No me compares contigo, no me rebajo al nivel de mezclarme con gente tan aberrante como los sangre media, mucho menos una denigrante sangre sucia. No blasfemo contra mis principios —dijo Lily fríamente.
—Sin embargo no compartes los ideales de Malfoy —apuntó Sirius.
—Es diferente, yo no reniego a mis creencias, por el contrario, me aferro a ellas—dijo la joven, al tiempo que arreglaba sus botas y le daba una patada a la puerta del carruaje.
—Un favor lo pago Black
—No piensas… —murmuró Sirius.
—Prefiero caminar antes que compartir el carruaje con la sangre sucia —dijo Lily antes de saltar del carruaje.
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Limpia de los recuerdos, limpia de las dolencias, pero sobre todo limpia de los pecados, la joven prendió un incienso dejando que su suave aroma inundara la habitación. El cabello húmedo que le caía sobre la espalda, le producía ligeros escalofríos, así como le erizaban por completo la piel. Algo se movió por el cuarto, la joven se movió rápidamente para observar que era lo que se había movido. Pero todo estaba quieto, todo a su alrededor era materia inerte. Giró su cabeza y…una vez más por el rabillo del ojos percibió aquel movimiento, se giró de nuevo.
Sintiéndose completamente estúpida, Lily se observó el espejo, que le devolvía su propio reflejo. Con el cabello húmedo y completamente desnuda, el movimiento que antes percibía, no era otra cosa que sus propios movimientos, reflejados en el segundo espejo de cuerpo completo de la habitación.
La joven aspiró profundamente aquella dulce perdición, cuyo nombre decían algunos era incienso, dejando que su esencia le llenara por completo. Se acostó en su cama, dejando que la delgada sábana negra, fuera lo único que le cubriera. Cerró lo ojos perdiendo la conciencia.
Sus pies desnudos rozaron el áspero suelo, roble añejo y barnizado era lo que cubría la inmensa casa. La suave seda de su bata de noche, se le pegaba al cuerpo delicadamente. Sin una vela, sin una luz, sin un amparo, como cada madrugada, recorrió el largo y oscuro pasillo que conducía a su cuarto.
Giró lentamente la perilla de la puerta, como si estuviera esperando no despertar al ocupante. Sin hacer ningún ruido, cerró la puerta tras si. Observó el lugar detenidamente, esperando que alguien se materializara de la nada y sin embargo nadie lo hizo. Cruzó el cuarto lo más rápido posible, abrió con cierta desesperación la gran y enorme ventana, al tiempo que los latidos de su corazón aumentaban. Las gruesas y pesadas cortinas negras echaron vuelo con la gran fuerza del viento.
Se cubrió el rostro con los brazos desesperadamente cual vampiro temeroso de la luz del sol, la joven emitió un suave gemido, al tiempo que bajaba los brazos, mirando al cielo ansiosamente. Aquella noche…aquella noche tampoco había luna, no había luz, ni esperanza, para ella, todo había acabado.
Dejándose vencer por el peso de su linaje, se tiró ligeramente de rodillas al suelo, con ambas manos cayendo sobre sus piernas, suplicantes, implorantes, pidiendo salvación a un ser inexistente. Por primera vez en mucho tiempo agachó la mirada, doblego su orgullo ¡Imploro a la noche por una oportunidad! Sólo una diminuta oportunidad. Riéndose de sí misma se levantó, se irguió de nuevo con aquel inquebrantable espíritu de hielo, de indiferencia al mundo. Se acomodó los cabellos y respiró profundamente.
Después de todo, era la vida que ella había soñado, que siempre había deseado, una vida llena de lujos, ropas finas, joyas, copas de oro, elfos domésticos, magia oscura, pero sobre todo, sangre pura.
En realidad deseaba todo eso, pero…no de esa manera, no de aquella asquerosa y denigrante manera. Porque de esa manera "ellos" mancillaban su orgullo, destruían su fe, desgarraban sus creencias, pero sobre todo, quemaban su esencia.
La puerta se abrió repentinamente. La joven de cabellos castaños hasta la cintura, ojos color café, un cuello el doble de largo y cara de caballo, entró bamboleándose tan gracialmente como un mamut en tutú rosa. Le lanzó una sonrisa hipócrita a su hermana de sangre.
—Creí que estas dormida —mintió la joven.
Su hermana sabía, que ella siempre se dormía, después de las dos de la mañana. Eran las doce cuarenta y cinco, sin embargo hizo un gesto de tragarse sus palabras.
—Mamá y Papá te tienen una sorpresa ¡genial! —exclamó su hermana entusiasmada.
La ceja de la joven se arqueo, su hermana tenia un pésimo sentido de literalidad, pues genial, no era la palabra exacta para lo que iba a escuchar.
—Todo esta arreglado, eso que tú sabes, sucederá justo…el treinta de Abril —dijo su hermana, como si ella hubiese sacado la lotería o algo similar.
—¿Y? —contestó la joven al ver que su hermana no se esfumaba, y que su sonrisa de idiota no desaparecía de su rostro.
—Eres tan poco agraciada —le señaló su hermana con desden—. Pero bueno…yo envidio tu suerte, imagínate que mona te vas ver…por fin vamos a quitarte ese estúpido color.
—Inténtalo —murmuró la joven.
—No se como….bueno siempre te has visto…nefasta —dijo su hermana recalcando la ultima palabra—. Negro…que color tan poco…cool —sentencio—, pero de cualquier forma querida, duerme bien…que tienes muchas cosas que hacer y pensar —la joven dio media vuelta y desapareció del cuarto, con el mismo hosco contoneo tarareando una estúpida canción.
La oji-verde corrió a cerrar la puerta y se tiró a la cama, deseando poder desahogarse con la almohada, deseando que su cuerpo expulsara aquella frustración y aquel enojo, sintiendo enormes ganas de llorar, la chica apretó sus parpados fuertemente…aaahhh si tan sólo recordara como se lloraba, como sentir, como soñar, como vivir.
Volviendo su rostro a la nueva visitante desecho sus pensamientos.
La mujer de aspecto imperial le miró a través de aquellos fríos ojos grises, una sonrisa dulce surco su rostro. La joven sin en cambio, contuvo una mueca de asco.
La boca de aquella mujer se abrió lentamente. Su hermoso y dulce timbre resonó por las paredes, su melodiosa voz inspiraba cariño hasta del más duro de los corazones. Soltó su gran discurso de la vida que la chica no escucho, sin embargo cuando la mujer termino y se fue, en la mente de la oji-verde, una sola frase resonaba como si estuviera escrita en fuego:
"Mi pequeña, mi niña, mi más amada Lily."
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—El día estuvo de flojera —dijo James tirándose en los sillones de la sala común, cerca de Sirius.
—Yo tuve una emocionante clase de Historia de la Magia —sonrió Vanesa, sentándose a lado de James.
—Eres la única ser viviente que se entusiasma, con esa clase de muerte —dijo James.
—Yo nunca puse mucha atención a esa clase —comentó Peter—. Generalmente siempre dormía. —El chico se sentó en un sillón solitario, a lado de la mesa en donde trabajaba Remus.
—A mi me gustaba —exclamó Alysha sonriendo—. Me daba el tiempo necesario para arreglarme.
—No era que me agradara pero, siempre he creído que esta mal dormirme en una clase —Remus terminaba su ensayo de Cuidado de Criaturas Mágicas.
—Yo prefiero las actividades al aire libre, y las clases en donde haya acción —habló James comenzando a construir un castillo de naipes explosivos.
—No me gustan los juegos bruscos, puedo romperme una uña —dijo Alysha.
—Prefiero el alpinismo o la equitación —opinó Vanesa—. O la exploración, son cosas necesarias para el estudio o descubrimiento, de antiguas ruinas.
—Bueno no todos tenemos pasión por eso —comentó James—. Pero no rechazaría ir de excursión, por algún lugar interesante.
—Entonces tal vez, los lleve a mis próximas vacaciones. Mis padres y yo pensamos ir a visitar, algunos pueblos de la zona amazónica —murmuró Nessa.
—Sería genial ¿No lo crees Sirius?
El chico de ojos grises miraba al vació sumergido a en sus propios pensamientos.
—Sirius —repitió James preocupado.
Como si de pronto se hubiera conectado el oído y el cerebro del chico, Sirius miró a James y le sonrió diciendo un torpe. —Por supuesto, genial.
—¿Sucede algo? —preguntó James.
—Nada, tonterías —murmuró Sirius.
—¿Tiene que ver con esa tal Evans? —espetó James molesto.
—No, como…crees —dudó el joven.
—Desde aquel día has estado muy callado —comentó Remus.
Sirius miró a sus amigos un tanto incomodo.
—No es nada, lo juro —exclamó Sirius sonriendo.
Alysha miró el reloj de su muñeca. —¡Ah! Tengo que ir a la cama ahora, si no…no podré dormir mis ocho horas diarias, y eso me afectara.
La joven se despidió amablemente de todos, y subió las escaleras.
—Bueno Sirius yo…les dejo hablar —dijo Nessa.
—No Nessa yo voy a…dormir.
James se puso de frente a Sirius, y le miró fijamente.
—Ya pues…como que no tengo muchas ganas de dormir —comentó Sirius.
—De pronto, ya no es la tía más tibia del universo —ironizó James.
—No, es solo que…su mirada. Aquella tarde su mirada, fue igual a la mía. Me recuerda cuando yo era un crió indeciso, y soñaba con agradarle a mi familia —murmuró Sirius.
Los jóvenes de hasta el fondo rieron estridentemente. Una chica de cabellos negros murmuró unas cuantas palabras más, y todos se dispersaron rápidamente aún entre risas. Sirius observó a tres jóvenes que subían las escaleras lentamente. entre platicas vanas.
—¿Y que piensas hacer Sirius? —le preguntó James—. Ya la escuchaste, tú y ella no son iguales. Tú nunca llamaste a Nessa de "aquella" manera.
—Lo se, pero…no es lo mismo James —apuntó Sirius.
—Por supuesto que no —apresuró a decir James, como si estuviera ofendido—. Tú no eras rudo, mucho menos trataste alguna vez de matarme.
—Precisamente por eso —comentó Sirius—. Los Black tienen ideales diferentes a los de los Evans. Los Black son una familia de tradición aristócrata, gente involucrada en la política y cosas de este estilo, sin embargo los Evans…bueno son diferentes.
—Son gente muy desagradable —dijo James arrugando la nariz—. Pocas veces llegue a ver a los señores Evans, pero…siempre me han dado la misma impresión, gente malvada sin duda.
—Como todos los grandes linajes de sangre pura —terció Remus—. Sin ofender.
—Es verdad —dijo Sirius mirando el fuego—. Algunos lo llaman tradición, otros simplemente arrogancia.
—Pero la familia de James, es muy agradable —dijo Nessa sonriendo—. Nunca he sentido rechazo por su parte, mucho menos me he sentido incomoda.
—Eso es, porque los Potter tienen poder, pero no larga tradición —aclaró Sirius secamente—. Si mal no recuerdo, su poder surge en la época napoleónica. A finales del siglo XVIII.
—¿Y cual es la diferencia? —inquirió Nessa.
Sirius sonrió delicadamente. —Bueno una cosa es tener dinero y otra clase. Los galeones no hacen a un caballero, un linaje es algo más que sangre pura y recio abolengo, es mucho más.
—Tonterías —murmuró James—. Lo que sucede es que tú familia sigue tragándose los ritos del milenio pasado, en cambio a la mía lo que les interesa, es que continúen las tierras de nuestros antepasados en nuestras manos.
—Ahora entiendes Nessa. Los ideales son diferentes, mientras que para los Potter sus ideales son palestinos, los de la familia Black están en otro nivel. No sólo quieren continuidad en el linaje, si no que también, pureza, inteligencia, fuerza, aristocracia, clase, y una bola de idioteces más —enumeró Sirius.
—Algo como gente elegida por los dioses —comentó Remus—. Que ideas tan medievalistas.
—Los Black tienen su origen, en la Edad Media —habló James sarcásticamente.
—¡Oh! Malfoy llamó a Evans de una manera curiosa¿Qué es eso de Ganado Selecto? —preguntó Nessa.
—Un bobería también —aseguró Sirius—. Una…denigrante bobería. Verás, cuando tu familia está arraigada a las tonterías de la pureza de la sangre, generalmente los padres son los que hacen tratos para ponerte una prometida o prometido de tu clase.
—¡Ah esa idiotez me tiene harto! —farfulló James.
—Es que, a ti, no te agrada la hija de los Bonnes —murmuró Sirius divertido—. Es demasiado…antipática para tus gustos.
—¿Antipática?. ¡Es una frígida! —exclamó James furioso.
—¡Estamos en el siglo XX! —clamó Nessa—. Eso de los prometidos es cosa del pasado.
—No en los círculos de clase alta —dijp James incomodo.
—De cualquier manera¿Qué tiene que ver, el ganado selecto aquí? Suena a venta de…vacas.
—No es tan errada la idea. Como iba diciendo, los padres para asegurar la continuidad y la pureza del linaje, eligen prometidos. Verás según la tradición que se tenga, cuando una mujer se casa, puede que el padre pague cierto…"dote" por su hija o que lo reciba —le explicó Sirius—. Es una forma, no sólo asegurar lo antes dicho, si no de recibir una fuerte cantidad de dinero.
—Entonces quiere decir que ¿Es una chica en venta al mejor postor? —inquirió Nessa.
—¿Una chica? No. Es la venta de una esposa, fiel y obediente.
—¿Y el selecto?
—Dime Nessa que vale más ¿Algo nuevo o algo usado? —le cuestionó Sirius.
—Algo nuevo por supuesto —respondió Nessa.
—Selecto hace referencia no sólo a fiel y obediente. Si no dócil, dedicada, etc. de esas que esperan el regreso del marido en casa, con una sonrisa y, se somete a todos sus caprichos. Además asegura que es virgen —soltó Sirius impúdicamente.
—¿Qué? — gritó Nessa.
—Es denigrante. pero es la verdad. Ya te dije: el "ganado selecto", es la venta literal de una hija, a la que la familia asegura que, no sólo será un lindo adorno vació, si no que es completamente nuevo en todo el sentido de la palabra —continuó—. ¿Qué esperabas? La virginidad por poca popularidad que el día de hoy tenga, en las altas esferas sigue cobrando grandes cantidades, por lo que supongo Evans debe valer unos cuantos millones de galeones.
—Eso es…cruel —murmuró Nessa—. ¡Como son capaces de hacer eso! Ponerle precio a una hija.
—Tampoco es que crea que Evans ha estado en la cama con alguien —pensó Sirius en voz alta. El joven parpadeó ligeramente al sentir el choque de los nudillos de Nessa con su cabeza.
—¡Tonto! —gruñó Nessa—. Es…
—Pero estamos hablando de Evans, tan sólo de verla; me da miedo —comentó Remus—. No creo que sea de aquellas mujeres que doblen las manos, agachen la mirada y digan sí a todo.
—Exacto, ella piensa demasiado por si sola —dijo Sirius— Toda la familia Evans piensa demasiado por si sola, con sus excepciones claro está. Sin embargo, es un linaje que poco se sabe de sus tradiciones, son muy recelosos en ese hecho. Claro que eso es un tabú, puesto que, generalmente cumple con lo que la sociedad pide y tienen una buena imagen. Pero de algo están todos seguros, el linaje Evans es un linaje lleno de oscuridad.
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El radiante sol iluminaba la tarde suavemente. Los dulces matices veraniegos se entremezclaban perfectamente, dándole a la tarde una magia un tanto inusual. El chico sonrió radiantemente desde el alfeizar de la ventana en la que estaba sentado irreverentemente. Acarició suavemente la madera que se recargaba en su pecho. Sintiendo las suaves cuerdas pasar por sus dedos, el joven trató recordar una vieja melodía. Tomó el instrumento que puso debajo de su barbilla. Cerró su mano sobre el astil, dobló su brazo izquierdo colocando el arco sobre las cuerdas del instrumento, y con suma suavidad comenzó a frotar las cuerdas. El sonido que vibró en sus oídos fue elegante.
El pasto crujió bajo el peso de unas pesadas y rudas botas. El "quick" "quick" suave del pasto, le cortó la inspiración. Y el chico dejó de tocar el violín. Una joven de vestiduras enteramente negras recorrió el lugar y se sentó indiferente al mundo exterior. Él, le observo sacar un pequeño cuaderno y tomar una finísima pluma de cóndor con baño de plata. A pesar de la lejanía de ambos jóvenes, el pudo escuchar el rasgado de las páginas con la pluma.
Frunció ligeramente el ceño. Tomó de nuevo el violín, y comenzó a deslizar el arco hecho de crines de caballo, sobre las cuerdas, al ritmo lento y melancólico de: Adagio para cuerdas de "Samuel Barber".
Cerró los ojos tratando de concentrarse en lo que estaba haciendo….un suave cantar se escuchaba a lo lejos…¿Qué era? Era un sonido suave, ligero, la melodía era lenta, las notas no se entrecortaban, si no que vibraban. No podía ser un instrumento de viento, porque a pesar de la rapidez con que estos instrumentos se tocan, al hacerlo funcionar, por medio de los pulmones humanos, se produce una especie de corte, para aguantar la respiración. No…era otro tipo de instrumento.
Las notas vibraron intensamente sobre sus oídos, el ritmo del sonido era sutil pero arrollante. Te hacía sentir que girabas y girabas, como una hoja en un torbellino. Las notas se dramatizaron haciendo que la joven se mareara dejándose llevar por el. Con los ojos cerrados, comprendió el instrumento que en ese momento sonaba…sin duda no había nada más dulce, melodramático y elegante, que un violín.
"Ausente, perdida y sola entre un mar de gente,
un muro de oscuridad me protege.
Me inclino hacía el espejo; distante y silente.
Riendo ligeramente, el reflejo me detiene;
besa a la muerte, para saber quien eres"
La joven miró el cuaderno manchado de diversas notas, paso sus dedos por la tinta. Gritos ahogados era lo único que a través de sus paginas, se podía leer. Negó ligeramente con la cabeza, mientras el Adagio para Cuerdas, le llevaba a pensar más cosas.
—Tan sola como de costumbre —dijo una voz poco grata.
—¿Aún no has aprendido la lección Malfoy? —preguntó la joven indiferente guardando el cuaderno.
—Me parece que aquí la que no entiende Evans eres tu —afirmó Malfoy secamente—. Tú y yo, tenemos una platica pendiente.
—Mira como son las cosas. Tengo una cita con la horca en dos minutos, es una lástima, no poder compartir más tiempo con tu grata presencia —ironizó Lily levantándose del lugar.
—La horca, será el lugar que visites, si no me haces caso —gruñó Lucius cortándole el paso.
—Lucy, Lucy, Lucy…tienes dos… —la joven se pegó al tronco del árbol, para tratar de esquivar las manos de Lucius Malfoy.
—Se perfectamente tu debilidad Evans —dijo Lucius pegándose completamente a ella. Atrapándola entre el árbol y ella.
—Quítame las manos de encima Malfoy —ordenó.
—Tendrás que hacer lo que yo te diga.
—Nunca —gritó la joven.
Lucius llevó una de sus manos al cuello de la joven, y le alzo la barbilla bruscamente.
—La nunca tocada. No creo que le importe, si te entreno un poco —siseó Lucius libidinosamente.
—¡No, Lucius suéltame! —gritó Lily por primera vez frente a otra persona severamente asustada—. Suéltame, no lo hagas.
—Tal y como me lo había dicho. El valor se te fue a los pies, con un poco de suerte serás mía —dijo Lucius.
—¡NO! —gritó la joven aterrada.
Lily observó a Lucius tan cerca de ella, que pudo observar perfectamente, las líneas que componían los fríos ojos de Lucius. Trató de recuperar su movilidad, pero el cerebro se le había congelado. Estaba tan aterrada que no pudo hacer ninguno movimiento.
—Quieto —dijo una ronca voz—. Aléjate de ella…no hagas ni un sólo movimiento en falso Malfoy. No me obligues a colgarte por el tobillo. Te juro, que prefiero ahorrarme el desagradable espectáculo de ver tus piernas —Lucius con la punta de una varita pegada en la nuca, fue yendo hacia atrás lentamente—. Suéltala. Bien Lucy, bien…sois un chico muy inteligente. Ahora vamos hacía atrás…anda no es muy difícil coordinar Lucius.
Lucius dio un paso hacia atrás con las manos en alto. Observo la mueca de terror que la joven tenía en su rostro. Sonrió sardónicamente para ella, tan arrogante, tan bravucona y ahora…tan débil como una muñeca de azúcar. Miró por el rabillo del ojo a su enemigo, calculó la distancia. Lucius giró velozmente tratando de arrebatarle la varita a su contrincante, pero no previno que este reaccionara tan rápido.
—Sectumsempra —gritó el joven inmediatamente.
Lucius sintió como algo caliente le salía del cuello. Se llevó una mano a este y, se tocó el lugar, para finalmente ver que su mano se había manchado de rojo. Salió corriendo del lugar, antes de que a su contrincante, se le ocurriera otra cosa.
—¿Estás bien Evans? —le preguntó el joven.
El chico si bien no esperaba palabras amables, claramente tampoco esperaba, una bofetada.
—Métete en tus propios asuntos Potter —gruñó la joven irremediablemente.
—Un segundo ¿Así me agradeces que te haya salvado? —le reclamó James sobandose la mejilla.
—Que raro, nunca pedí tu ayuda —dijo Lily fríamente.
—Tenías a esa asquerosa serpiente encima¡Estabas aterrada! Y tienes el descaro, de decir que no necesitabas ayuda —farfulló James furioso.
—Exacto Potter. Te recuerdo que yo, también soy una serpiente.
—Un simple gracias…hubiese sido más, amable.
—Prefiero darme un tiro en la cabeza, antes que darte a ti algo —afirmó la joven caminando hacia el castillo.
—Uuugg, eres desagradable. No se como Sirius puede tener piedad de ti —murmuró James.
Las mejillas de Lily se tiñeron de un fuerte color rosado, dio media vuelta y le dio a James, una nueva bofetada en la otra mejilla.
—Dile a ese traidor que no me mencione¡Que ni siquiera piense en mi! —gritó la joven furiosa.
—¡Oye! No tienes derecho a golpearme —exclamó James molesto.
—¡Claro que puedo! —declaró la joven—. Solo obsérvame.
—Tienes la boca demasiado grande. Sobre todo porque hace escasos minutos estabas temblando como una hoja, únicamente porque un tío estúpido se te acercó demasiado —dijo James molesto.
—No hables de lo que no sabes Potter.
—Eres una estúpida, una arrogante patética estúpida… —esta vez el golpe fue el doble de fuerte que el anterior—. ¡Deja de golpearme! No te desquites conmigo, busca a otro a quien golpear ¡Maldito ganado selecto!
La cabeza de James fue de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha y finalmente de derecha a izquierda. El joven sentía las mejillas reventar de dolor.
—No soy un objeto —fue lo ultimo que dijo la joven antes de salir del lugar.
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—A que tiene su carácter —dijo Sirius sonriendo.
—Oh cállate" dijo James molesto colocándose el hielo en la mejilla derecha
—Sólo a ti se te ocurre insultar a una chica con tremendos anillos y de mano pesada —dijo Remus.
—¡Ella fue la que empezó! —chilló James indignado—. Yo sólo…no le vuelvo a ayudar, es decir…hubiera dejado que Lucius…hiciera lo propio.
—No James, hubieras demostrado ser de la misma calaña que ellos —acotó Remus sabiamente.
—Pero me hubiera ahorrado este dolor —se quejó el chico pasándose la bolsa de hielo de lado izquierdo.
—No debiste llamarla "Ganado Selecto" apuesto que fue eso lo que la enfureció —especuló Sirius.
—Por lo menos…un segundo ¿Tú de que lado estas? —gruñó James molesto.
—Aaa…del tuyo naturalmente, pero…
—Pues que manera de demostrarlo —espetó.
—No puedo evitar…sentir simpatía por ella —dijo—. Vamos James no te comportes como un niño chiquito. Ella…me temo que, necesita sentir mucho más que apoyo.
—Eres un loco, demente —exclamó James— ¿No será que te gusta?
—¿A mi? No, de momento prefiero a Oliver —dijo Sirius sonriendo ligeramente.
—Agh, pasemos sin detalles —pidió Remus.
—No hay nada más hermoso que un delicado y rosado pezón erecto —murmuró James. Remus hizo un mohín de desagrado.
—Los hombres también tienen pezones James, aunque se conocen más como tetillas —apuntó Sirius—. Y los de Remus son rosados —agregó con picardía.
Remus se cubrió el pecho con las manos sintiéndose ligeramente violado.
—Sirius...me vas hacer tener pesadillas esta noche —dijo James molesto—. Guárdate tus comentarios para ti y tu…comunidad.
—No se tú que estas imaginando —murmuró Sirius indiferente—. Y tú eres mi mejor amigo, y ya sabes como soy.
—Y por eso pinto raya contigo —comentó James cambiando nuevamente la bolsa de hielo de lado— Hablemos de otra cosa.
—¿Te incomoda? —inquirió Sirius.
—Es raro…eres mi hermano, te acepto como eres…es tu problema, pero…¿Cuándo has visto a…hombres hablando de las partes privadas de otros hombres? —preguntó James.
—Bueno…
—No...preferimos pasar sin detalles —le interrumpió Remus—. Soy heterosexual.
—Aquí los únicos con problemas son ustedes, yo solo comento lo que es obvio y…y ustedes lo toman todo por otro lado.
—¿Soy el único que se siente homofóbico Remus? —preguntó James, Remus negó con la cabeza—. Estoy sensible por lo que me acaba de ocurrir ¿ok? —se excusó James.
—Ay manis…no te preocupes, a todos nos suele ocurrir —habló Sirius afeminadamente abrazando a James y dándole unas palmaditas en la cabeza—. Se que has tenido un mal día, pero don´t worry, para eso estamos los amiguis. Para soportarnos y tolerarnos todo el tiempo, digo…ya vamos para siete años, a estas alturas del partido ¿Qué le podemos hacer? —comentó el chico mientras pasaba sus dedos por el pelo rebelde de James.
Remus no sabía si reírse o irse del lugar, y es que cuando a Sirius le daban sus cinco minutos de homosexualismo total, no había quien le sacara.
—Sirius, corazoncito gracias…por ayudarme pero si bajas esa mano un milímetro más, te juro que no respondo —dijo James seriamente.
—Homofóbico —murmuró Sirius divertido— Ya me lo se de memoria ¡Eres heterosexual! —gimió el chico imitando a James.
James rió divertido entre los brazos de Sirius. Era raro tener un amigo gay…bueno bisexual, era raro porque…a veces Sirius decía halagos tan…desconcertantes, hacía cosas raras o…lanzaba miradas tan descaradas, que hasta el más tolerante de los hombres tendría los pelos de punta. Y sin embargo no podían dejar de ser amigos.
—Bueno…chicas —dijo Remus divertido— Las dejo para que sigan en lo suyo.
—No te pongas celosito —Sirius sonrió perversamente—. Que yo…tengo para todos.
James hizo un gesto indescifrable pero negó lentamente con la cabeza.
—Eso me recuerda…¿Jack es gay o no? —preguntó Remus.
—Ah…si —contestó Sirius indiferente.
—¿En serio? —le cuestionó James seriamente interesado.
—Piensas tener una aventurilla con él James —insinuó Sirius.
—Antes contigo que con él —comentó el joven y Sirius le abrazó efusivamente.
—Por eso te amo, amor.
—Remus golpéalo por mi —gritó James.
—Pero es apenas un principiante —arguyó Sirius—. Y un tanto cobarde, si piensan jugarle una broma pesada que de preferencia no tenga nada que ver con su sexualidad.
—¿Defendiendo a tu prospecto a novio? —dijo Remus.
—No Remus, pero…aceptar que eres…gay no es fácil —acotó el joven—. Menos en una sociedad tan machista.
—Ya…si fuera heterosexual si le jugaríamos la broma, pero…me concentrare para planear otra cosa —afirmó James de pronto.
—Gracias amor —Sirius le besó en la mejilla, asiendo que a James se le subieran los colores a la cabeza.
—Remus…que sean dos —murmuró James.
El castaño le lanzó a Sirius una almohada a la cabeza, que el joven esquivo fácilmente.
Sirius parpadeó ligeramente y soltó a James. —No tenías porque ser tan agresivo, ya te pareces a Evans.
James gruñó molesto y le aventó la bolsa de hielo a Sirius.
—Eso me recuerda…ella. ¿Acaso no habíamos visto a Evans pelear muy bien? Digo….de wow ese día —comentó Remus.
James frunció ligeramente en entrecejo, era verdad. Evans había peleado muy bien, le había dado unos buenos golpes a Lucius¡Podía haberlo dejado noqueado en un instante! Y el día de hoy temblaba como hoja bajo sus pies¿Acaso aquello no era sumamente raro?
—Es raro..que ahora se encuentre bajo el control de Lucius.
—Tal vez la hechizo —especuló Remus — Seguro que no llevaba Lucius la varita James.
—Nunca se la vi —dijo James tratando de recordar.
—Que raro.
—Aunque…Lucius menciono algo de…punto débil —rememoró James.
—Bueno todo el mundo lo tiene —dijo Sirius, encogiéndose de hombros.
James asintió lentamente bueno después de todo ella era, un humano.
—¿Qué tramas James? —preguntó Remus.
—Además de venganza —dijo James—, Pues…me preguntaba cual era el punto débil de Evans.
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Las confesiones de Kirsche:
WWWeeee, otro capi de este fascinante finc, que va adquiriendo mas agilidad, a mi forma de ver, por lo menos ya hemos tenido un contacto mas cercano L+J nada agradable, pero…al fin y al cabo contacto que desembocara en algo "brutal" jijijiji me abstengo de hacer comentarios hasta el siguiente capitulo, que nos dejara a todos así O.o, deseando que la estén pasando bien.
Kirsche Himitsu Fyrof.
Ahora un poco de propaganda, este es un finc…mió naturalmente, es de los merodeadores en su sexto curso, lo encontrareis on-line muy pronto. ;)
"Waft Wag Wind"
Siente, Toca, Disfruta, es tiempo de dejar las peleas inútiles, es hora de entrar en la época de la diversión, juega con pasión, engaña con crueldad, derrumba sin piedad, aquí no hay mas juez que los bajos instintos, los peones son los sentimientos, y el vencedor será aquel que se atreva a desafiar a la razón, Waft Wag Wind...los torbellinos de una mentira, cuando la palabra deseo desconoce los parámetros de la amistad.
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Clawy, Ginebra, Lamister y Angie-ayanami: Ya han de suponer que les conteste por reply, ya saben si no les ha llegado la contestación pues…avisenme sip? n.n
Lokitaa: WWeee, una Lily oscura…SIPI! Es lo que me encanta de este Finc, y nos falta mucho por descubrir, XXXDDD, weno actualizo lo mas rápido que puedo y es que generalmente ya llevo varios capítulos adelantados, por eso de que se me ocurre poner algo de ultimo momento o cambiar una escena o que por X o Y razón no pueda estar sentada frente a la computadora por mucho tiempo, asi que para evitar no actualiza en varios años XD adelanto, weno….sin decir mas choros me despido.
Tomoe: Konichiwa Amiga! Ya pues…sabes bien que tus preguntas son excesivamente directas y por obviedad no puedo responderlas, tendrás que ser mas….sutil para poder sacarme la verdad XD, asi que aquí dejo otro capi y una intriga mas….XD.
¿Has visto la propaganda? . ¿A que deja mas intrigada? Jejejejeje ¡¡Dime que soy mala!!
Miembro de la Orden Siruiana
Dejad Reviews, no sean malitos u.u
