Aquí estoy otra vez :DDD ¡Sobreviví al infierno~! Aunque me dejaron tarea D:, pero bueno, aquí está el capi, algunas aclaraciones:

+La relación de Emil (Islandia) es con Kiet (Tailandia) personalmente, a parte de este fic nunca había visto esta pareja ¿Ustedes sí? Ummm~ A Emil siempre lo juntan con los asiaticos~

+La canción es "Hey Ya" de Goo Goo Dolls :3

Dizzy Up the Girl

Track IV
Hey Tú

"¿Tu hiciste qué?"

"¡A pesar de eso, no era el tipo correcto! ¡No tienes que ir a verlo!" Mathilde le dijo a Birgitta, quien había regresado recién de su trabajo de la tarde, acerca de sus experiencias de hoy. "Entonces…"

"¡Estoy hablando de tu desmayo, Mathilde!" Birgitta exclamó, las manos en su cadera, mirándola hacia abajo (desde que hace un tiempo se hizo más alta que su querida hermanastra). Rodando los ojos, la danesa abrió el horno y lo volvió a cerrar. "¿Tomaste tu medicina, cierto?"

"Sí."

"¿Tomaste esa cosa que tiene proteínas, cierto?"

"¿La que sabe a mierda? Sí."

"¿Tomaste-?."

"¡Hice todo lo que ustedes me dicen que haga, maldita sea!" Mathilde frunció el ceño, golpeando el bol con el fregadero. "Mira, aceptémoslo. Nada de lo que ellos hacen- nada de lo que yo hago- está ayudando."

"Sabes," suspiró la sueca a lo que el temporizador sonaba, y Mathilde otra vez checaba las cosas dentro del horno, sonriendo a lo que sacaba una bandeja de calientes panquecitos. "Voy a llevarte a emergencias si vuelves a desmayarte otra vez"

"Lo sé."

"Tu mamá me mataría si no cuido de ti…"

"Lo sé."

"Realmente no deberías-."

"Esforzarme tanto, Lo sé" Mathilde estaba harta de este tema, sonriendo al ver el silencio por parte de su hermana cuando Peter entró a la cocina. "¿Cómo está mi sobrino favorito?" Birgitta rodó los ojos, decidiendo no tocar el tema alrededor Peter, dado que él no estaba enterado de todo.

"¿Puedo ayudar a decorar?" preguntó él, y Mathilde le abrazó. Él parpadeó, preguntándose por qué no lo había levantado como siempre hacía. Pensaba que su tía era la mujer más fuerte de todas. Ella solía jugar hockey. Tristemente, no tuvo oportunidad de preguntar cuando Mathilde sacó un bol lleno de su glaseado especial. "¡Sí!"

Birgitta miró la escena, ligeramente divertida. Mathilde estaba ocupada armando su estación de decorado mientras Peter trataba de agarrar un panqué. Suspirando, la sueca regresó a su cuarto, y sacó su computadora. Debía un papel de teorías musicales, aunque de cualquier forma, necesitaba despejar su mente de tantas cosas.

Comprobando su e-mail, encontró uno de su madrastra, frunciendo las cejas lo borró sin siquiera leerlo. Entonces comenzó a preparar sus papeles, editándolos, volviendo a hacer trozos del mismo, y así sucesivamente. Estaba a punto de imprimir cuando escuchó a alguien correr hacia ella. "¡Mamá! ¡Mamá!"

"¿Qué pasa, amor?" Birgitta dio vuelta su silla, su hijo se colocó en su regazo. "¿Peter?"

"¡Tilly se desmayó!" gritó el chico de grandes cejas. "¿Mamá?"

"Llama a tu padre. Voy a llevar a Thilde al hospital."

Unos ojos amatistas vieron caer su camisa al suelo. Tragó saliva, mirando a ese dedo bajar por sus costillas, contando una por una en voz alta. "…Puedo ver más que la última vez."

Sacudiendo la cabeza, el chico de cabello plateado le preguntó al asiático encima de él, "¿Recuerdas?"

"De esta forma puedo ver si te estás haciendo purgar*." Besando los labios del joven islandés, el tailandés se alejó rápido, suspirando ante la expresión de disgusto de su amante "No me mires así, Emil." Besó su cuello, poniendo una mano en su estómago (o lo poco que allí había, asumió el tailandés) y bajándola lentamente.

"Kiet, quizás deberíamos…" Emil suspiró, per se desvió. "Es que… Lukas… llegará…" se distrajo y Kiet se alejó. "Vamos," dijo Emil, levantándose ligeramente. El asiático gruñó, rodando sobre él. "Kiettisuk."

Se encogió ante el uso de su nombre completo, Emil le llama así tarde, mal y nunca. "Emil, ¿Cuánto tiempo hemos estado saliendo a escondidas?"

"Yo no lo llamaría-."

"Nadie sabe," señaló Kiet. "No saben nuestros amigos, ni mi hermana, ni siquiera las chismosas que se sientan detrás nuestro. Parece bastante un secreto."

"Kiettisuk."

"Mira, Emil," Kiet suspiró. "No sé por qué estás tan preocupado de que nos pillen. Si le hubieras dicho antes, podríamos-."

"Lukas es sobreprotector. Te odia lo suficiente ahora como están las cosas."

Y era cierto. Lukas era diez años mayor que su hermanito de diecinueve años. Siempre ha sido quien trató de protegerlo cuando era más oven. Solo se tenían el uno al otro, si no contabas a la cabeza hueca de Ingrid Innunguaq, la madre de ambos quien estaba demasiado preocupada de su nuevo marido, Inuk, y su nuevo hijo, Malik. Esto no era así con el padre de Emil, Stefan, o el hecho de que Lukas no sabía quién era en realidad Kristian, su padre biológico.

"Bueno, podríamos hacer un trato. Yo no te estoy exponiendo a mis malos hábitos."

"Sí, y es por eso," Emil suspiró. "Que dudo de decirles a todos sobre nuestra relación." Kiet juntó las cejas, y Emil levantó las mangas del tailandés. "Mira tus venas. ¡No deberían ser tan malditamente pequeñas!"

"Tranquilo, Emi." Emil le fulminó con la mirada a lo que Kiet rió, "Estate contento de que ya no ando durmiendo por ahí."

"Estoy contento, pero es que-."

"¿Emil? Llegué." Los dos intercambiaron miradas de pánico, Emil tropezando al buscar su camisa y Kiet tratando de encontrar un lugar para esconderse. "¿Emil…?"

"¡En mi cuarto!" Kiet fue empujado dentro del clóset, y el islandés saltó hacia su cama, abriendo un libro de pájaros. La puerta se abrió, Lukas puso una expresión de asombro. "Quería revisar a Puffin, pero recordé que necesito terminar este libro para una prueba la próxima semana."

"¿Kiet vino a estudiar?" Emil rodó los ojos ante la pregunta.

"Sí, pero se tuvo que ir. Su hermana está embarazada e irritable" Continuó, "A propósito, no lo hagas sonar como que hubiésemos estado teniendo sexo"

"Lo que sea mientras no esté aquí, no tengo ganas de ver su cara hoy." Lukas miró el piso con enojo, resoplando. "Tuvimos una psicótica en la oficina hoy. Estaba pasada de copas o algo porque se desmayó, luego se fue a recoger a su sobrino. Espero no haberlos matado por haberla enviado así"

"Bueno, tú no eras el que estaba bebiendo," Emil le señaló a su rubio hermano, quien se encogió de hombros. "¿Qué hay para cenar?"

"Comida china," Lukas suspiró. "Baja pronto, ¿Está bien?"

"Lo haré ¡Sólo déjame alimentar a Puffin!" La puerta se cerró y Emil se puso de pie, llevando un pocillo lleno de comida de ave y caminó hasta su canario, que cantó de alegría. Kiet salió del clóset, gruñendo molesto. "Perdón, es que…"

"Lo que sea, solo… asegúrate de no caer por la ventana." Kiet abrió la ventana, y empezó a bajar por ella "Bien, entonces… ¿Te veo mañana?"

"Claro," Emil sonrió, mirándolo desde el borde. "Lukas trabaja hasta tarde." Kiet le regaló una sonrisa pícara, Emil se estiró y le besó en los labios. "Te amo."

Kiet tarareó contento, entonces susurró, "También te amo, Emi." Saltó desde el lado de la casa, y Emil le vio irse, probablemente buscando su auto. Suspirando, cerró la ventana, girándose a mirara a su canario.

"¿Qué rayos estoy haciendo?"

"Gracias por venir tan rápido, Arthur," Birgitta estaba ocupada lavando los platos mientras Arthur tomaba algo de té, sus cejas fruncidas por sus pensamientos. "Verás, fue… muy importante que-."

"Quiero la custodia de Peter." Birgitta se congeló en su lugar, su cuerpo entumecido por completo. Esas eran las palabras que no quería escuchar, nunca. "Birgitta, se que estás luchando con el dinero y honestamente, no creo que este sea el lugar apropiado para criar un niño."

"Sí, el apartamento es un poco viejo," suspiró la sueca. "¿Y qué? Peter tiene amigos aquí y todos los vecinos son agradables."

"Aparte tienes que encargarte de Mathilde," el británico le señaló. "Ella es bastante una cría."

"Mathilde puede ser madura," Birgitta siseó, presionando el plato de su mano con extremo vigor. "Peter la ama. Ella mucho más una figura adulta en su vida de lo que tú nunca fuiste…" Arthur se colocó de pie, y comenzó a gritar.

"¿Sabes qué? ¡No puedes proveerle correctamente!"

"¡Bueno, quizás si tuviese un poco de ayuda!" gritó. "¿Sabes cómo rayos me enamoré de ti? ¡Debí haberlo sabido! Ningún estudiante que tenga auto respeto se hubiese metido con una estudiante de primer año."

"Te amé…"

"Hasta que me embaracé. Entonces me pateaste, y viví con mi decepcionado padre y la puta de mi madrastra hasta que cumplí dieciocho ¡Por ése entonces, mi padre estaba muy enfermo como para protestar cuando mi madrastra me echó!"

"Ahora escucha," gritó por encima del sonido de un plato siendo estrellado contra el mostrador. "Amo a Peter. Aunque lo haya querido o no entonces, él es mi hijo. Él es mi carne y sangre."

"Él nunca te llama padre" le escupió. "Siempre te llama idiota. Idiota Kirkland, el bastardo que dejó a su madre con un delicado bebé y sin dinero ¿Sabes cuán difícil es estar en el colegio, mantener un empleo, y cuidarlo?"

"¿Y Mathilde?" Arthur preguntó. "Mi problema viene cuando debes sacrificar…"

"¡Oh, tú no me hables de sacrificio!" Birgitta gritó. "¡Tú no dejarías tu lujoso trabajo de abogado para pasar más tiempo con Peter! Peter no quiere pasar tiempo contigo porque no tienes tiempo para él de todas maneras. Maldita sea, incluso aun cuando tienes tiempo no-!"

"Birgitta, voy a llevar esto a la corte," dijo él, su tono era serio y tenebroso "Lo siento, sé que das lo mejor de ti, pero no es suficiente para... un chico en crecimiento."

"¡Fuera de aquí, ahora!" gritó la sueca.

"¡Cálmate, debes saber-!"

Birgitta lo empujó dentro del living, y apuntó la puerta. "¡Estoy harta de esto! Irás y llevarás mi trasero a la corte, Arthur Kirkland, pero recuerda que Peter tiene algo que decir, ¡Y si crees que proveer significa dinero, estás mal!"

"¿Y qué significa proveer?" Arthur preguntó, deslizando sus zapatos y con la mano en el pomo de la puerta.

"Proveer significa," Birgitta acomodó sus lentes, sus ojos se entrecerraron. "Amor. Significa estar despierta cada vez que Peter está enfermo, no importa qué tenga que hacer al otro día, porque estaba asustada de que pusiese morir. Significa que cada vez que quiera jugar, no importa cuán cansada esté o qué tenga que hacer después, yo estaba allí."

"¡Bien, pero también significa-!"

"¡E incluso Mathilde le provee más que tú!" le gritó a su ex, señalando hacia abajo el recibidor. "Cada vez que ella llega enferma como perro o muerta de cansada, siempre hace tiempo de leerle una historia a Peter. No importa lo que le pase, ella siempre trata de hacer lo mejor para él. Ella le dejó ayudarle a decorar sus panqués hoy cuando se desmayó."

"Peter quizás esté mejor contigo, sabio monetario" le recriminó. "Pero aquí, él es cómo quiere ser. Funcionamos como una familia ¡Una de la que nunca serás parte!"

Arthur abrió la puerta, cerrándola de un portazo. Birgitta gruñó y colapsó en el sofá, suspirando hondo. Desde el pasillo, un par de ojos azules se ampliaron a lo que daba media vuelta, de puntillas bajó el hall hasta un cuarto pequeño. Atravesó los pequeños rumos de ropa, temiendo que uno fuese ropa interior, y se subió a la cama. "¿Tía Tilly?"

Un gruñido, a lo que levantaba su cabeza, una expresión de dolor de le reflejaba en el rostro. "¿Qué pasa, Peter?"

"Es mamá." Mathilde se forzó a incorporarse, dejando a chico descansar en su regazo. Así tanto como incómodo era para él estar en el cuarto con su tía, que dormía solo con un peto deportivo y calzas, tampoco le daba tanta importancia. "¡El idiota Kirkland va a intentar sacarme de aquí!" Ella tanteó hasta encontrar la pequeña lamparita de su mesa de noche y la prendió.

"No, no lo hará," Mathilde rodó los ojos. "Birgie y yo no lo dejaremos."

"Él dijo que mamá no podía proveer…"

"Tu mama provee mucho…"

"¡Lo sé!" el pequeño se cruzó de brazos e hizo un mohín. "Él dijo que ella no podía cuidarme porque ya te estaba cuidando a ti!" Ante esto, Mathilde se puso pálida, su corazón se detuvo. "¿Tilly?"

"¿Dime?"

"¿Qué tienes?" preguntó curioso el chico, los ojos de Mathilde se posaron en la pared. "Mamá estaba muy preocupada. Mama nunca me lleva a emergencias a menos que crea que estoy muy mal, y ella siempre te lleva allí."

"Peter," Mathilde suspiró, sacudiendo su cabeza. "Te diré pronto, ¿Está bien?... Estoy cansada. Pero quiero que recuerdes algo… fumar mata."

"¿Lo hace?"

"A alguna gente, sí."

"¿Tilly?"

"¿Sí?"

"¿Esto te va a matar?"

Un largo e incómodo silencio dejó esa pregunta en el aire. Peter parecía a punto de echarse a llorar. "No te preocupes, niño. Voy a patear su trasero de aquí a China si trata de hacerlo." Sonrieron y Mathilde abrazó a su sobrino, sin advertir que fuera del ese cuarto, Birgitta estaba escuchando, llorando silenciosamente a lo que la conversación terminaba.

"Todo lo que querías era a alguien que encontrara la verdad que escondías en tu interior."

Uff, que fuerte D:, pero así se va viniendo lo bueno. ¿Qué espera realmente conseguir Arthur con la custodia de Peter? ¿Descubrirá Lukas la relación entre Kiet y Emil? ¿Ya adivinaron la enfermedad de Mathilde? ¿Cómo afectará esto su relación con Lukas? ¿Seguiré haciendo preguntas preguntosas? ;D

¡Descubran todo esto y mucho más en el próximo capi~! (Esperamos que salga mañana)

¡Sayo~!

Edit: Se me olvidó poner algo:

+Purgar: Auto vómito, lo hacen los bulímicos.