— ¿Eres policía? — exclama con un tono de voz un poco alto. Él se ríe.
— No cariño, pero no suelo tomar muy seguido, además no quiero que nos detenga un policía y te tengo que llevar sana y salva a tu casa — el corazón de ella se acelera y sus mejillas se sonrojan. Por petición de Isis piden postre, el de él es de chocolate y el de ella de manzana, lo comen entre risas. Terminan de comer, y salen del lugar.
— Capítulo IV —
— ¿A dónde vamos? — pregunta Isis.
— Te llevo a tu apartamento, cariño — él sonríe.
— ¿Por qué? — se queja.
— Acepte solo cenar contigo cariño y ya lo he cumplido — se quedan en silencio. Isis hace pucheros, pero él la ignora por completo, aunque la pasaron bien, se acaban de conocer y él está sintiendo cosas que no debe sentir y lo están haciendo dudar. Llegaron rápido al apartamento de Isis, él como todo caballero que es se bajó y le abrió la puerta del coche.
— Gracias Jasper, realmente la pase muy bien esta noche — dice ella.
— Gracias a ti cariño. — él se anima a despedirse de un beso en la mejilla, pero ella voltea la cara y se besan en los labios, esta vez no es un beso rápido, es lento y cariñoso, ella rosa el labio inferior de él, haciéndolo sonreír, pero se niega a profundizar el beso. Se separan cuando ambos necesitan respirar. Ella apoya su cabeza en el pecho de él, lo siente agitado, igual como ella se siente.
— Jasper — susurra ella, creyendo que él no la escuchara pero si lo hace, — desde que me ayudasteis ayer me gustasteis mucho, me pareces un hombre sexy y hermoso — él se rio, muchas mujeres le han dicho lo guapo y sexy que es, pero ninguna le ha dicho hermoso, ella alza su mirada, para encontrarse con unos posos verde esmeralda brillando intensamente, ella busca lo labios de él, se vuelven a besar. Se dejan llevar, ahora es él el que pide que profundicen el beso, ella acepta gustosa. Se separan jadeando, él la abraza y deja que ella se recargué sobre él, besa su frente. Saben que es el momento de despedirse.
— ¿Nos vemos mañana? — pregunta Isis, mirándolo a los ojos, él sonríe y vuelve a besarla en la frente.
— Si cariño, nos vemos mañana en la tarde — responder, ella silenciosamente le pregunta por qué no en la mañana — voy a ir al gimnasio y como te disteis cuenta hoy hasta que no termino no reaparezco para el mundo. — sonríe, ella hace un puchero, él la muerde dulcemente en el labio inferior y sonríe ante la cara de sorpresa de ella.
— ¡Jasper! — exclama ella, sonrojándose.
— Ves a descansar cariño, hablamos mañana — ella asiente, él la ve alejarse, cuando la ve entrar al edificio da media vuelta, se sube a su coche y sale a toda velocidad a su apartamento. No puede creer lo que acaba de hacer, ha entrado en una relación con alguien a quien apenas conoce. En su apartamento, va a la nevera abre la hielera, toma unos cuantos cubos y los hecha en un vaso de vidrio mediano, y saca el Wiski especial para momentos en los que debe pensar detenidamente, toma dos tragos, suspira, la verdad es que Isis le hace sonreír y lo hace olvidar, olvidar todo lo que tiene a su alrededor. Le dará una oportunidad a la vida, una oportunidad para ser feliz nuevamente, ya el día de mañana decidirá si continúan o terminan allí. Se fue a dormir, soñó con ella nuevamente, con sus besos. Se despertó tarde, se despertó con el sonido de su celular.
— Whitlock — contesto.
— Dr. Whitlock, se ha presentado un terrible accidente, el neurólogo de turno no da abasto y el neurocirujano tiene que entrar a cirugía, es el Dr. Meras… — la enfermera le siguió explicando, le informo de los pacientes que necesitan cirugía de emergencia.
— En veinte minutos estoy allá — respondió. Ama su trabajo pero en momentos como este lo odia. Se ducho rápidamente y se colocó una pijama, solo se preparó un café y se marchó, al llegar se encontró con la sala de emergencia llena, se fue directo al quirófano, donde Paul Meras, el neurocirujano de turno estaba operando, el neurólogo le informa del otro caso, una chica de 18 años, con fractura en el hueso occipital, que compromete cerebro en dicha región, además de una esquirla que se ha incrustado en la zona parietal, presenta moderadas perdidas sanguíneas y esta consiente pero manifiesta perdida de la visión.
Jasper mando a preparar el equipo necesario para la intervención, se encomendó a Dios para que todo salga bien, dejo el celular en su locker e inicio procedimiento cuando todo estuvo listo. Cinco horas después, había retirado la esquirla del hueso parietal y revisado que solo había sido un daño superficial y no comprometía cerebro en esa región; en la parte occipital, el hueso tuvo que ser retirado con cuidado, lavar el área y no observo sangrado masivo, a grandes rasgos, pero al retirar las esquirlas de hueso que penetraron a cerebro, el sangrado fue mayor… Jasper termino la cirugía dejando un drenaje y una gran parte del hueso reemplazado con material sintético.
— Paul — saludo a su colega, al llegar a los vestuarios.
— Jasper — dice, monótonamente — ¿Cómo te fue?
— Se podría decir que bien — suspira, se coloca el pijama que había traído, sabe que entre los dos deben evaluar los otros pacientes y ayudar a Leah a definirlos.
— Más de cinco horas en quirófano Jasper — suspira Paul con cansancio, Jasper reacciona ante esto, eran las diez de la mañana cuando lo llamaron, y le prometió a Isis encontrarse en la tarde, busca su celular bajo la atenta mirada de Paul. — ¿Qué pasa Jasper?
— Nada, solo que tenía planes para la tarde y al parecer están arruinados — sonríe a medio lado intentando parecer despreocupado pero no lo está. Paul se ríe, haciendo que Jasper lo mire.
— ¿Tu? ¿Tenías planes? — dice en medio del ataque de risa, Jasper lo ignora y revisa el celular, tiene tres llamadas perdidas y tres mensajes, una de las llamadas es de su madre y las otras son de Isis al igual que los mensajes.
"Buenos días Jasper, no exageres en el gimnasio, besos"
"Jasper, ¿estás bien? ¿No te ha pasado nada?"
"Si no querías que saliéramos me hubieras dicho y no te hubiera molestado más"
— Mierda — dice al leer ese último mensaje, Paul lo mira, nunca lo había visto así.
— Jasper ¿Qué pasa? — cuestiona preocupado por la reacción de su colega, nunca lo había visto así.
— Te dije que tenía planes con mi novia — dice mostrando algo de su enojo, por otra parte cuando reconoce las palabras que salieron se sus boca se sintió extraño al decirlo, pero es así; Paul casi se atraganta, era bien conocido por todos que Jasper Whitlock no tiene novia, pero ahora lo ve desesperado por unos mensajes — Contesta — ha intentado marcarle, pero cada llamada se va a buzón — MIERDA — casi tira el teléfono.
— Jasper, ve a buscarla — se sorprende por lo que le ha dicho Paul — Tu no deberías estar aquí, solo vinisteis de apoyo, las cirugías ya están hechas y los pacientes que faltan por valorar, los podemos ver Leah y yo, además sabes que no me iré de aquí sin Leah.
— Eso lo sé, si te vas ella te mata — Jasper le juega una broma, ellos están casados desde hace varios años y tiene un matrimonio feliz y con buenas bases, además de tener una pequeña niña. — Gracias Paul, estamos hablando.
Jasper se despide, de sus colegas, sale del hospital, va a su apartamento se cambia de ropas por una de diario, se toma un vaso de jugo y se dirige al apartamento de Isis, le ha comprado flores y espera que lo disculpe por no haberla llamado antes, soborna al portero para que le diga cuál es el apartamento de ella. Sube y toca insistentemente hasta que le abren, se esconde detrás del ramo de flores.
— ¿Necesita algo? — pregunta ella, no lo reconoce; él sonríe al escuchar la voz de Isis, se siente feliz.
13/01/16
