Buenas noches, aquí está el cuarto oneshot. La escena tiene lugar en algún momento de la quinta temporada, cuando Castle y Beckett ya están juntos. La canción que en la que me ha inspirado esta vez es Bonfire Heart de James Blunt.
Muchísimas gracias por las reviews, me hacen muchísima ilusión. Y gracias a todo aquel que gaste un poco de su tiempo en leer estas breves escenas.
4. Bonfire Heart – James Blunt
Eran las ocho de la tarde cuando Castle llegó en la 4ª planta de la 12. Al salir del ascensor pudo ver a Beckett en su mesa rellenando todavía informes. Avanzó por el pasillo encontrándose con Espósito.
-Hola.-saludó al detective.
- Castle.-dijo sorprendido, pues no le había visto llegar.
- ¿Qué tal ha estado?-preguntó el escritor refiriéndose a Beckett.
- Bueno, ya la conoces. No ha dicho mucho. Me he ofrecido a terminar los informes, pero se ha negado. Aun así no creo que le quede mucho.
- ¿Ryan, se ha ido a casa?
- Si, Gates le obligó esta mañana. También a Beckett pero ya sabes... no se ha movido de su mesa.
- Gracias por todo Espo.
- Para eso estamos.- contestó dándole dos palmaditas sobre el hombre. Y Castle...- volvió a llamarle mientras se alejaba.-... estoy seguro de que necesita hablar con alguien, pero dale tiempo.
- Descuida, lo haré.-repuso mirando de nuevo hacia la mesa de la inspectora, que continuaba completamente absorta en los informes.
Castle fue directo a la sala de descanso a preparar un café. Kate no le había visto y sabía que después de los días que llevaba querría un café de los suyos.
Acababa de llegar a la ciudad tras todo el fin de semana en una firma de libros y llevaba sin verla desde el viernes por la mañana. Beckett llevaba todo el fin de semana ocupada en un caso complicado. Cuando Castle se fue al aeropuerto parecía que estaba casi cerrado y había quedado con Kate que el sábado por la tarde se reuniría con él en Chicago. Pero esa misma tarde toda la trama dio un giro inesperado cuando uno de los hijos de la víctima fue asesinado en presencia de Beckett y Ryan sin que estos pudieran hacer nada. Tras aquello el asesino se había entregado sin oponer mayor resistencia.
Una vez en comisaría el asesino había confesado ambos crímenes explicando los motivos. Las dos víctimas eran miembros de la familia que dirigía la empresa en la que trabajaba su hermano. El cual se había suicidado el año anterior, cuando fue despedido de dicha empresa. Desde ese momento el acusado había hecho responsables al padre y el hijo, y espero durante un año para tener la oportunidad de acabar con ellos.
El caso después de aquello estuvo resuelto en unas pocas horas. El sábado por la tarde se llevaron al detenido a servicios centrales. Pero aun así Beckett y los chicos se habían empeñado en continuar con el papeleo. La inspectora llevaba horas y horas trabajando cuando podía haber acabado aquella misma mañana o incluso el sábado por la noche. Pero después de como se había producido el segundo asesinato, no podía dejarlo, no podía dejar de revisar todo una y otra vez.
Rick se acercó al escritorio por detrás. Depositó el café sobre la mesa y posó su mano sobre el hombro de Kate, susurrando un "hola" junto a su oído.
- Hey...-se giró, mirándole de cerca.
- Hey.- repuso Castle mirándola intensamente.
- Gracias.- susurró mirando la taza.
- Imaginé que lo necesitarías.- explicó sin apartar la mano de su hombro y acariciándolo suavemente.
- Si...-contesto enfocando su mirada al infinito.
- ¿Te queda mucho?-preguntó impaciente.
- No... Supongo que no.- aseguró cerrando la carpeta.
- Perfecto. Nos vamos a casa.
- ¿Te importa que no?- cuestionó poniéndose en pie.
- No claro que no.- contestó sorprendido, ayudándola a ponerse la chaqueta.- ¿Adónde quieres ir?
- ¿Podemos ir a Remy's? Me muero por una hamburguesa.-
- Claro. Vayamos.
Al rato entraron en la cafetería. Habían decidido ir dando un paseo, estaba a tan sólo un par de manzanas de comisaría y ambos necesitan un poco de aire. Hicieron el trayecto completamente en silencio, el uno junto al otro, hombro contra hombro.
Al entrar en Remy's se sentaron en la mesa del fondo, la más alejada de la puerta, donde solían hacerlo siempre que iban. Pidieron dos hamburguesas con un par de refrescos.
- ¿Qué tal la firma?- preguntó Beckett.
- Bien. Bueno ya sabes aburrido. Mucha gente, muchos ejemplares por firmar y poco tiempo libre.
- Por lo menos no te habrá dado tiempo a echarme de menos.- dijo sonriendo.
- Kate... sabes que si lo he hecho. Además sabes que quería pasar el fin de semana contigo en Chicago.
- Si... No te preocupes ya habrá otro fin de semana.- dijo alejando su mano que hasta entonces estaba sujeta por de él.- ¿Qué tal Alexis?- prosiguió cambiando de nuevo de tema.
- Bien, la he llamado cuando he llegado al aeropuerto. Dice que le gustaría vernos esta semana. He pensado que podríamos comer los tres juntos el martes, si no te importa claro.- contestó atrapando de nuevo su mano sobre la mesa.
- Claro, podemos comer en mi casa si queréis.- contesto con monotonía mirando de nuevo sus manos reunidas.
- Bien...- susurró mirándola directamente a los ojos.
- Bien...- fue lo único capaz de contestar completamente bloqueada.
Cenaron tranquilamente, sin hablar del fin de semana en comisaría. Se centraron en Alexis, la nueva representación de Martha, la próxima firma del escritor e incluso acabaron hablando del caso en el que estaba trabajando el padre de Beckett. Pero nada del fin de semana, el silencio de la inspectora en ese aspecto continuaba inquebrantable.
Kate hacía varios minutos que ha dejado de escuchar a Castle. Sólo pensaba en aquel hombre, como se desplomó delante de ella sin que pudiera hacer nada. Recordó el grito de Ryan tratando de apartarla. Se recordaba así misma con la Glock en la mano sin ponerse a cubierto. Sólo puede pensar en lo cerca que ha estado otra vez. Le gusta su trabajo eso no puede negarlo, incluso le gusta la adrenalina que descarga en todas y cada una de las persecuciones. Pero lo del viernes no le gustó. Nunca le ha gustado, sabe que a veces es parte de su trabajo, que no es la primera persona que ve morir asesinada ante sus ojos. Incluso ella hizo pasar por eso a Castle. Y justamente por eso se siente bloqueada. Por una vez no pensaba en el resto de posibles víctimas, no pensaba en aquel hombre que había sido tiroteado delante de ella, ni siquiera pensaba en ella y el peligro que corría. Solo pudo pensar en Castle, y como se sentiría él si le ocurriera algo, sólo pensó que no podría perdonarse dejarle así.
Llevaba más de cuarenta y ocho horas pensando en eso, en como habían cambiado sus prioridades. No es que no hubiera pensado en aquel hombre muerto, en el asesino, en aquella destrozada madre y esposa. Había pensado en todos ellos y por supuesto que se había sentido culpable. Culpable de no haber resuelto el caso antes, de no haber deducido quien era el asesino. Culpable por no ser mejor policía. Eso era lo que realmente ocurría, se sentía culpable. Ahora además debía añadirle que se sentía culpable porque el trabajo ya no era lo primero en su vida. Su primer pensamiento después del primer disparo, había sido él. La sonrisa de Rick se había materializado en su mente. Hacía tiempo que sabía que él comenzaba a ser lo más importante. Mucho antes de que empezaran a estar juntos. Castle, lo era desde que apareció, desde que se hizo su compañero, porque no importara lo que fueran ahora, siempre sería su mejor compañero, siempre. Y aquella tarde que él no había estado se sintió aliviada no tendría que preocuparse también por él. Pero ahora después de dos días con el caso resuelto, el susto del tiroteo pasado. Ella, continuaba asustada, estaba muerta de miedo. Aquella bala podía haberla alcanzado y una vez más como el verano anterior al ver la muerte tan de cerca en lo único que había podido pensar había sido en él. Y le daba miedo, después de tantos años, después de tanto tiempo sola, había alguien que le importaba mucho más que ella y era él. Y aquello sólo la conducía a pensar en que hubo un tiempo en el que alguien le importó tanto y recordó como se la arrebataron, era consciente de que todavía hoy luchaba con las consecuencias de aquello.
-¡Kate! ¿Me estas escuchando?- la voz de Castle interrumpió su reflexión.
- Sí... perdona, dime.- murmuró.
- ¿Estás bien?- preguntó viéndola todavía con la mirada perdida.
- Sí, sí. ¿Qué me decías? -dijo impaciente, deseando que él no preguntará más.
- Qué si has terminado el batido, voy a pedir la cuenta y nos vamos.
- Vale.- contestó volviendo a perderse en sus pensamientos.
Castle avisó al camarero y espero pacientemente, mientras veía como Beckett volvía poner esa mirada perdida y se quedaba de nuevo en silencio. Supuso que estaba procesando todo lo que había ocurrido y que necesitaba tiempo y espacio, pero aquello no significa que él no se impacientará. La conocía, sabía que le costaba compartir lo que le ocurría, lo que le pasaba. Pero estaba harto de que no lo hiciera con él. ¿Qué más tenía que hacer para demostrarle que podía confiar en él, que estaba allí con ella, para ella, que estaban juntos y que no se iba a ir?
Soltó todo el aire que retenía, soltando con él parte de la rabia y frustración que acumulaba. Salieron de la cafetería, el escritor la abrazaba por la espalda, manteniéndola cerca. Al salir a la calle, Kate comenzó a hablar sin parar, contándole cosas que no tenían ninguna importancia pero que aun así hacían sonreír a ambos. Castle se dio cuenta de su estrategia, ella había tenido tiempo de procesar todo aquello y lo había hecho. Pero ahora había decidido relajarse y olvidarlo. El problema era que él no quería que aquello ocurriera, no quería que ella no hablara, no quería que lo guardara. Quería que compartiera con él todo lo que le ocurriera. Por eso una vez que se encontraba cerca del aparcamiento de la comisaria se decidió a interrumpirla.
- Kate...- pronunció frenándose arrepentido.
- ¿Humm?- dijo ella separándose y mirándole de frente.
- ¿No vamos a hablar de ello?- continuó llenándose de valor.
- ¿De qué quieres que hablemos, Rick? No hay nada de qué hablar, estoy bien.- repuso rápidamente tratando de evitar el tema una vez más.
- ¿Que no hay nada de lo que hablar? ¡Kate! Han matado a un hombre ante tus ojos. ¡Dios! Incluso tú podías estar muerta. No puedes decirme que estás bien y que no tenemos nada de lo que hablar.
- De acuerdo, es verdad, tienes razón. ¿Pero exactamente qué quieres que te diga?...-dijo mirándole fijamente.
- Kate quiero que me digas como estás.- la interrumpió.
- Estoy bien. No es la primera vez que veo como matan a alguien, Rick. Sabes cómo me siento, me conoces. Me siento culpable. Culpable por no haber hecho mejor mi trabajo. Culpable por tener que hablar de dos víctimas.
-Kate no debes sentirte culpable.- susurró acariciando su mejilla.- No es culpa tuya. El único culpable es el asesino y todas las personas que le condujeron a llegar a esa situación, pero no tú.
- Rick...- lo llamó dejando escapar una lágrima que bañó su mejilla.
- ¿Si?...
- Me siento culpable, porque solo pude pensar en ti.- confesó al fin.
- ¿Qué?- Logró preguntar completamente sorprendido.
- Que sólo pude pensar en ti.- susurró dejando escapar libremente por fin todas sus lágrimas.
- Kate, no pasa nada.-la consoló abrazándola.
- ¿Cómo qué no? ¿En qué tipo de policía me convierte eso?
- Kate...
- No, Rick, no puedo.
- Hey, tranquila...- dijo acariciando de nuevo su rostro.-No pasa nada. Te acordaste de mi ¿y qué? No os pasó nada, Ryan está bien, tú estás bien y por mucho que quisieras evitarlo ese hombre hubiera acabado igual.
- ¡No! Yo debía estar muerta, debí interponerme entre ellos.
- No vuelvas a decir eso ¿me oyes? ¡No vuelvas a decir eso!- gritó.- Eres policía, pero no eres ninguna suicida. Resuelves homicidios, ayudas a las familias, das justicia a quien la merece. Pero no puedes salvar a todo el mundo.
- Rick...
- No, Kate, no. Que ese hombre haya muerto no es culpa tuya. Ninguno de todos los casos que han llegado a comisaria a lo largo de estos años han sido culpa tuya. No eres culpable de ninguno de esos muertos.
- ¿Y Dick Coonan? - soltó a bocajarro.
- ¿Dick Coonan? Tuviste que hacerlo para salvarme la vida, no puedes sentirte culpable por ello. Fue él quien me apuntaba con un arma y amenazaba con matarme.
- ¿Y a todos los que he disparado durante estos años? ¿Realmente se lo merecían?
- Kate...- trató de interrumpirla.
- No, Rick... tendrían familia, unos padres, un marido, un hijo...
- Kate, te conozco nunca dispararías a nadie si no fuera totalmente necesario.- la agarró de los hombros.- Mírame, mírame.- pidió- No es culpa tuya, eres una buena policía, has dado paz y justicia a un muchísimas de familias y no puedes sentirte culpable por ello.
- Si, pero... y las familias que he destrozado, las vidas que he truncado...
- Tú no has hecho nada de eso. Esas familias estaban destrozadas, esas vidas estaban acabadas. Entiendo lo que sientes, pero no te dejes ganar por ello, has hecho mucho bien, sigues haciéndolo.
- Rick... ¿y si ellos también tenían un lugar al que regresar, y si merecían una segunda oportunidad? ¿Y si ellos también tenían a alguien?
- Es posible, pero tú no les obligaste a matar a nadie, tú no les obligaste a apuntarte con un arma.
Beckett secó sus lágrimas y tomó aire.- Gracias.- agarró su mano, separándole del abrazo.- Necesitaba soltarlo.
- Siempre.- susurró, mirándola de cerca, a pocos centímetros de sus labios. Y la besó. La besó como llevaba queriendo hacer desde que había llegado a comisaria aquella tarde. Transmitiéndole toda aquella paz que sabía que necesitaba.
- Te quiero.- Así fue como llegaron aquellas dos palabras de la inspectora, después de tanto tiempo por fin las había dicho. Fue entonces cuando el escritor fue consciente de que el muro de Beckett por fin había caído. Por fin se había abierto a él, había expuesto todos sus miedos, había compartido con él algo que no había compartido antes con nadie. Así sin más llegó, haciendo sentir a Richard Castle el hombre más feliz del planeta. Haciendo que tan sólo pudo contestar con un " Y yo te quiero a ti." que salió de lo más profundo de su corazón. Sabiendo que después de aquello, aunque ninguno de los dos estuviera listo para ello, se habían prometido mucho más de lo que creían. Se habían entregado el uno al otro. Y eso, eso sí era para siempre.
Las palabras salieron de la boca de Katherine, sin que su cerebro las procesara y al oírse fue consciente de lo que acababa de ocurrir. Había derribo los últimos escombros de su muro, ese que Castle llegaba tratando de tirar tanto tiempo. Le había contado sus miedos, le había reconocido sus temores y tras ello le había entregado su corazón.
Por un momento pensó en todo lo que le había conducido a aquello. Y no había sido otra cosa que su amor por el escritor. La lealtad de los sentimientos de ambos. Beckett llevaba mucho tiempo esperando aquello y por fin lo había encontrado. Por una vez en su vida había arriesgado. Y no le importaba porque lo había hecho por él y eso siempre merecería la pena. La hoguera de su corazón no podía estar más encendida y eso solo tenía un causante y era, él y su mirada, y todo lo que provocaba en ella.
La gente normal necesitaba muchas cosas para ser feliz. Pero ellos solo necesitan una mirada, una palabra, una caricia, un café, un gesto. Se habían encargado de mostrarse sus sentimientos, su lealtad y su amor en muchos actos, en un principio insignificantes, durante aquellos largos años y todo eso les había conducido exactamente a este momento.
Entonces le miró y no pudo hacer otra cosa que sonreír aún con más ganas, no pudo evitar el besarle de nuevo. No pudo evitar salir corriendo hacia el coche tirando de él. No pudo evitar pensar en que sólo quería estar con él.
Era posible que su vida no fuera fácil y que su trabajo muchos días no fuera bonito ni sencillo. Pero sólo necesitaba algo para sentirse viva, solo necesitaba algo para sentirse realmente bien y eso no podía ser otra cosa que la mirada cargada de amor de Castle.
Muchas gracias por leer :)
