Erwer: Si bien el Cheve es algo que no podía faltar en este día de los enamorados, tampoco puede estar ausente el ElsAi. Es hora de un poco de drama de familia y de insultos que se aceptan con una sonrisa damas y caballeros. Y bueno... sin hacerlos esperar mas, corre video.
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Sinopsis:
"Aisha es una estudiante como cualquier otra, sus notas no son de admirarse pero tampoco son malas. Lo que la diferencia de muchos, es su familia. Ella recibe constantes golpes de su padre el cual tras perder a su esposa se sumió en el alcohol, y le atribuye toda esta culpa a su propia hija. ¿Que cosas pueden ocurrir si una visita es necesaria en la casa de la muchacha?"
Clases:
Aisha: Elemental Master
Elsword: Rune Slayer
"Señorita Aisha." Comienza a hablar una dama de corto cabello celeste la cual responde al nombre de Vanessa. La mirada que atravesaba sus gafas se dirige hacia una muchacha de cabello morado sujetado en dos colas de caballo, una en cada hombro. "Por lo que su profesor me dijo es la tercera vez que llega a clases con un moretón en su rostro, y es mi deber como directora de este establecimiento preocuparme de mis estudiantes. ¿Has tenido alguna pelea a la que atribuyas ese golpe?" Pregunta.
"No." Responde Aisha de manera cortante.
"¿No tuviste alguna pelea en casa? ¿No fue alguien de tu grupo familiar? Sabes que puedes confiar en mi, quiero ayudarte." Insiste la preocupada directora.
"No." Responde una vez mas del mismo modo.
"Comprendo... Muy bien, puedes volver a clases aunque el timbre ya esta por sonar." Dice finalmente la directora. La muchacha se levanta de su asiento y camina hacia la puerta. Al salir al pasillo puede ver que este se encuentra vació al no ser tiempo de recreo aun, y ocupa esta oportunidad para dirigirse al baño. En el, se encierra en uno de los excusados y tras sentarse las lagrimas comienzan a salir salvajemente de sus ojos. Tenia mas que claro que las intenciones de la directora no eran malas ni mucho menos de complicarle la vida, pero sabe que si habla sobre todos los problemas que ocurren en su casa estos solo se iban a hacer mas presentes en su vida.
Hace un par de años la madre de Aisha falleció en un accidente, y fue con el fin de salvar a Aisha de unas vigas gigantes que perdió la vida. Debido a esto, su padre le dijo que la culpa era toda de ella. Ella supone que el amor por su amada es mas grande que su amor hacia su propia hija. Aun así, esa no es excusa para que cada vez que llegue a la casa con copas de mas, este disponga sus puños en contra de la menor. Muchos golpes ha tenido que soportar ya, no solo en su rostro, pero... ¿Que podía hacer? Si le denuncia entonces buscaría la forma de vengarse, y si alguien mas se enteraba solo incluiría a otra persona en lo que son sus propios problemas. La única persona con la que podía compartir sus sentimientos era un chico de cabello rojo el cual se auto proclamó su mejor amigo. Ella dudo al inicio de la amistad del muchacho ya que fue algo tan repentino que pensó que no duraría mas de una semana. Pero ya han pasado años en el mismo curso y continúan hablando, siendo compañeros en los trabajos grupales, y es mas, las veces que el profesor a cargo del subsector solicitaba que tenían que ser grupos de tres o mas, el muchacho insistía en trabajar solo con ella sin incluir a nadie mas. Curioso resulta el hecho de que siempre entregaban los mejores trabajos.
"¡Aisha!" Se escucho una voz masculina en el pasillo una vez que la chica de cabello morado salio del baño. Su pequeñas colas de caballo se mueven al ritmo del trote que guiaba su camino hacia su mejor amiga. "¿Estas bien? No alcance a saludarte y ya me habían dicho que estabas en la oficina de la directora por un golpe en tu rostro. ¿Quien te lo hizo?" Pregunta preocupado.
"Elsword..." Dice Aisha al verlo de frente.
"¿Quien mas?" Dice riendo. "¿Me dirás entonces quien te hizo eso?" Pregunta una vez mas.
"¿Como sabes que lo hizo alguien y no fue por una caída?"
"Porque tu acabas de afirmar el hecho de que alguien te hizo ese moretón." Una vez mas el muchacho lograba sacarle información sin la necesidad de preguntar directamente. "¿Quien lo hizo? Te prometo que si llego a verlo haré que pague." La mirada de odio y determinación del muchacho indicaban que no estaba mintiendo independiente quien lo haya hecho, pero no podía decirle que fue su propio padre, no quería que nadie se involucrara en sus problemas y mucho menos él. Aisha siente un afecto mas allá de la amistad por Elsword, no solo fue la primera persona en hablarle desde que entro en la secundaria, sino que fue la primera persona que logro hacerle pensar otra cosa aparte de sus problemas y de quienes fueron sus mejores amigos desde pequeña: los libros.
"Cuando venia caminando a la escuela un niño paso a mi lado agitando una espada de juguete, y sin darse cuenta me golpeo en mi rostro. Eso es todo, no es nada por lo que tengas que-"
"Mientes." Interrumpe el muchacho. "No te obligare a decirme, pero si alguna vez llego a enterarme de quien lo hizo ten por seguro que tomare justicia por ti." Dice con seriedad. La chica adoraba esa determinación, le hacia sentir importante para alguien, y toda la felicidad que no recibía en casa era reemplazada por los momentos que vive al lado de Elsword.
"¿Tomaste desayuno?" Pregunta Aisha cambiando de tema. El chico niega con algo de vergüenza ya que era una de las cosas que menos le gustaba a su amiga. "¿Hasta que hora te quedaste jugando?" Esa pregunta no fue respondida, ya que era la segunda cosa que menos le gustaba. "Yo seré testaruda en no querer contarte, pero tu tienes que dejar de saltarte algunas comidas y dormir mas. Sino no crecerás."
"¿Y eso me lo dices tu?" Dice poniendo su mano estirada en lo mas alto de su cabeza y posteriormente guiarla hasta Aisha, la cual estaba muchos centímetros por debajo de la mano del muchacho.
"Tonto..." Dice molesta.
"Pero soy tu tonto." Responde sonriendo, haciendo que la pelimorada se sonroje. "Ven, vamos a comer."
El resto del día paso sin mayor inconveniente. Las típicas clases aburridas, la clase de educación física que tanto odian las chicas por el hecho de ser mixta, la ida al centro de juegos después de clases, y la dolorosa vuelta a los hogares. Ya el cielo estaba completamente oscuro y Elsword insistió en acompañar a Aisha hasta su casa para pedir perdón a su padre de haber estado con ella hasta muy tarde, pero lo que no sabia el muchacho era que el problema no se generaba al pasar Aisha mucho tiempo fuera de la casa, sino mientras mas tiempo pase dentro de ella.
"Lamento haberte secuestrado hasta muy tarde." Dice Elsword. "Pensé que si te sacaba unas horas de mas ibas a alegrarte un poco, lo suficiente como para olvidar quien te hizo ese golpe."
"Hay heridas que no se pueden olvidar así de simple, Els. Pero créeme que me divertí mucho contigo." La muchacha le sonríe a su amigo, el cual responde riendo algo nervioso con la mano puesta en la nuca. "Espero que la próxima vez que salgamos no vuelvas a traerme a casa."
"No estaré tranquilo hasta saber que estas completamente a salvo." Dice el testarudo pelirrojo. "Por lo que mientras mas de noche sea, mayor sera mi insistencia en acompañarte." Aisha se sonroja y evita el contacto visual directo para que Elsword no sepa que esta avergonzada. "Bueno, tengo que irme. Elesis debe estar furiosa porque no llegue a cenar a tiempo. ¿A la misma hora mañana en la escuela?"
"Si te refieres a que llegaras tarde a clases una vez mas... Si, a la misma hora mañana." Ambos ríen antes de despedirse, y mientras Aisha ve al muchacho alejarse siente como su corazón va desacelerando en cuanto a ritmo. Su indice de dopamina no solo aumentaba cuando el chico se acercaba a ella, junto con eso, sus mejillas ardían, su corazón se aceleraba, sus manos sudaban y su pupilas se dilatan.
"Aisha." Escucha una voz masculina detrás de ella. Al darse vuelta para ver de quien se trata puede ver la omnipotente figura de su padre. "¿Quien es ese chico?" Pregunta.
"Elsword... Un amigo de la escuela." Responde con algo de miedo. El hedor a alcohol era notorio en la vestimenta del caballero.
"No me gusta para ti, luce demasiado pasivo. Tu necesitas a alguien que sepa defenderte debido a que eres una chica que aun no termina su fase de crecimiento, tiene que ser alguien que este por encima de mi. Por lo que si te atreves a llegar a casa con ese chico vamos a tener graves problemas. ¿Quedo claro?"
"S-Si, padre."
"No te escucho, habla mas claro"
"¡Si, padre!"
"Mucho mejor. Vamos, entra." Aisha entra en lo que mas que su casa siente como si fuera una cárcel. No solo no se le permite salir de noche, también tiene que hacer todos los deberes de la casa mientras que su padre esta en el bar. Tras prepararle la comida, siente un constante miedo de que a este no le guste ya que las consecuencias pueden ser muy dolorosas. Salvada de la cena, su autoritario padre toma su chaqueta una vez mas para dirigirse a la puerta, y al salir Aisha espera unos cuantos segundos para romper toda su calma en lágrimas. La frustración de no poder hacer algo por mejorar su vida la acosa constantemente cuando ve la figura de su padre, el miedo impide que ella haga algo por su cuenta, mientras que su amor por Elsword es la única cosa que le mantiene en este mundo.
"Sabia que algo no calzaba en todo esto." Aisha escucha una voz proveniente desde las alturas, y al dar una mirada puede ver que su mejor amigo Elsword esta como una araña pegado en el techo.
"E-Elsword... ¿Que haces aquí?" Pregunta asustada. "¿Sabes lo que puede ocurrir si mi padre te llega a ver?"
"De hecho lo tengo mas que claro, y tu también deberías tener claro lo que ocurriría si te llega a ver llorando de esa manera. ¿O me equivoco?" Dice prestando un pañuelo a su amiga. Ella lo toma y sin vacilaciones limpia sus ojos y su nariz. "No me gusta el padre que te toco. ¿Por que es así contigo?"
"Es una larga historia..." Los siguientes treinta minutos de charla Aisha le hace saber al muchacho sobre el fallecimiento de su madre años atrás antes de siquiera conocerlo, la culpa que se le atribuye por la fea muerte que tuvo y las molestias de su padre las cuales hacen que para los ojos del mayor, Aisha se vea como un saco para practicar boxeo.
"Eso... Es terrible. Y es una razón muy tonta, ni siquiera es culpa tuya que tu madre hubiera muerto." Dice el chico molesto.
"En parte si lo es... Si no me hubiera alejado de ella las vigas simplemente hubieran caído en un banco de arena en vez de en ella. Si no lo hubiera hecho ella aun estaría con vida, y mi familia no estaría así de destruida."
"Sigo insistiendo en que no es tu culpa. ¿Acaso no ves que la labor de los padres es proteger a sus hijos? Yo no tengo padres desde que tengo uso de razón, pero si llegara a tener un hijo no lo usaría como esclavo." Aisha se sorprende al escuchar con la mayor de las calmas como el chico dice que no tiene padres. Se pregunta: ¿Es acaso Elsword un chico normal? Pero a su vez piensa que si el fuera un chico normal, no tendría nada de especial por lo que ocupe un espacio en su corazón. "Con solo ver lo que he visto y escuchar lo que he escuchado... Se que soné muy redundante... Pero el punto es que donde sea que este tu madre observándote ella debería estar muy furiosa con tu padre y muy triste por ti."
"No sigas por favor..." Dice tratando de evitar una nueva salida de lagrimas.
"Lamento si lo que digo es algo... Duro... Pero fui criado en un ambiente bruto, en el cual las cosas tienen que decirse, como dice mi hermana, sin anestesia."
"Tal vez tu hermana se encargo de criar a un monstruo que no es capaz de sentir dolor." Dice la chica riendo.
"O tal vez tu madre se encargo de criar a una princesa la cual dejo a manos de un verdadero imbécil."
"Definitivamente eres un monstruo." Dice Aisha, pero el chico se sorprende al ver que lo dicho por su amiga fue con una sonrisa en vez de una expresión seria.
"Quizás soy un monstruo, pero hay monstruos buenos y monstruos malos. ¿Y quieres que te diga algo curioso sobre los monstruos buenos? Siempre obtenemos lo que queremos, y si nuestro objetivo es algún tipo de princesa custodiada por un monstruo malo, tenemos mas ventajas de obtenerla que un príncipe azul. No vamos a la pelea con espada y escudo en mano, vamos con nuestras propias manos desnudas a una guerra."
"Espera un poco... ¿Me estas contando un cuento de hadas o me estas consolando? Porque nunca me fije en el cambio de realidad que acabas de hacer."
"No estoy contando ningún tipo de cuento. Tu eres la princesa que vive en este castillo custodiado por el monstruo malo que es tu padre, y mientras que Praus es el príncipe azul el cual trata de acercarse a ti sin saber nada de ti, yo soy el monstruo bueno el cual se encargara de guiarte al final feliz que mereces." Aisha no aguanto mas las palabras del muchacho y en medio de un impulso que no sabe de donde saco fuerzas para realizarlo, se acerco rápidamente al rostro de Elsword besándolo de forma apasionada. "¿Eres tonta o que?" Pregunta el chico cuando Aisha se separo de sus labios. La pelimirada de asusta un poco, pero el miedo pasa a ser calma cuando Elsword le sonrie. "El beso siempre va al final como en todas las historias. Cóbrame otro cuando te saque de aquí. ¿Te parece?" Pregunta con una gran y estúpida sonrisa el muchacho.
"Mas te vale que no te tardes, Els."
"A las princesas no se les hace esperar para siempre... Princesa." Un nuevo beso nace de la intención de ambos antes de tomar Elsword camino a su casa. Al llegar a ella, puede ver como su hermana le espera con no muy buena cara en la entrada, y tras mostrarle lo que ocurre cuando llega a altas horas de la noche a casa, ambos se van a dormir. Aisha por su parte, termina de hacer todas las labores con una sonrisa en el rostro para luego irse también a la cama. El padre de Aisha llega casi al amanecer y al ver que todo esta como ordenó antes de irse al bar se lanzo al sofá y cayo como gato en almohadón favorito de la ama de casa, y es destacable el hecho que este es el primer día del mes en que no golpea a su hija.
Al día siguiente y ya en clases, al curso de ambos se les dio la orden de presentar un trabajo en grupos, y como es de esperarse Aisha y Elsword fueron el primer grupo en recibir su tema: La violencia entre familiares.
"Curioso tema para una curiosa situación." Comenta Elsword.
"Ja Ja, que gracioso." Dice Aisha sarcásticamente.
"¿Crees que podamos hacer el trabajo en tu casa? Mi hermana no estará en todo el día y me dijo que cuando me desocupara fuera hasta la oficina de los Caballeros Rojos de Velder."
"No creo que sea una muy buena idea... Tu sabes... La razón." Dice con un aire de tristeza.
"Eso solo me da mas razones para ir a tu casa y hablar con ese señor."
"¿Estas seguro de esto, Elsword?" El muchacho asiente muy confiado mientras que Aisha esta algo asustada por la reacción que puede llegar a tener su padre.
Una vez terminadas las clases, ambos se dirigen a casa de Aisha. La chica no podía entender porque, pero todo el camino su compañero fue con la misma sonrisa con la cual salio del establecimiento educacional. Ella en cambio estaba mucho mas que preocupada, tanto que sus manos sudaban mas de lo normal. La velocidad de sus latidos ya no eran controladas por la cercanía del muchacho, sino que mientras mas cerca estaban de su casa, y al llegar la chica podía sentir la sensación de querer desmallarse bajo el pórtico. Siente un brazo que pasa por su espalda y una mano que se apoya en su hombro, es la del tranquilo muchacho, su fiel protector, amigo... Su novio. ¿Desde cuando? Desde el presente dia.
"Elsword..." El muchacho pone sus ojos en ella y recibe una vez mas un beso por parte de ella. "Siento que después de este día las cosas no volverán a ser como antes... Así que quiero asegurarme de tener tu sabor en mi boca el momento en que el cambio se revele."
"Todo cambio es para mejor, Aisha. No permitiré que nada malo te ocurra." Cuando Aisha pone sus llaves en la rendija de la puerta y abre esta, el chirrido parece eterno. El lugar luce oscuro, y no hay rastros del padre de Aisha por ningún lado. "Tal parece que le di miedo antes de entrar." Dice Elsword riéndose, lo cual tranquiliza un poco a Aisha.
"¿A quien le diste miedo antes de entrar, pequeño invasor?" Una grave voz masculina se escucha a espaldas de ambos jóvenes y tras darse vuelta el padre de Aisha aparece frente a ellos. "Aisha, te dije una vez que no quería volver a verte con el a tu lado. Pensé que era suficiente con decirlo una vez." Dice con rostro de odio hacia el muchacho.
"Si usted quiere ver mas a Aisha conmigo entonces supongo que estará feliz si me la llevo conmigo. ¿Me equivoco, señor?" Dice Elsword con tono desafiante.
"¿Quien te has creído pequeño imbécil? Yo soy el padre de esta niña, puedo hacer lo que sea con ella mientras viva bajo este techo."
"Entonces creo que llego el momento en que esta princesa deje de vivir bajo el mismo techo que un monstruo."
"Mira... Acepto que llegues a mi casa, acepto que entres junto a mi hija, acepto que me hables... Pero todo tiene un limite pequeño vándalo, si no quieres irte por las buenas tendrá que ser por las malas." Dice sacando de su bolsillo trasero un puñal. Aisha recuerda muy bien ese objeto, ya que muchas heridas fueron provocadas con eso.
"Aquí lo espero, viejo." El padre de Aisha hace un movimiento asesino el cual es esquivado por el muchacho, lanzando a su compañera lejos del peligro. Una vez mas Elsword es atacado, pero el hecho ser joven permite mucho mas que solo una mayor velocidad, sobre todo si tu contrincante es alguien que ha pasado los últimos años bebiendo alcohol hasta altas horas de la madrugada en vez de preocuparse por su condición física. Elsword lanza una patada al rostro del padre de Aisha, pero parece ser que el entrenamiento con su hermana Elesis necesita un poco mas de perfeccionamiento. Esta vez el viejo se lanza al cuerpo de Elsword dejándolo acorralado entre el y el suelo. Soltando el puñal, dirige sus manos al cuello del muchacho comenzando a asfixiarlo. Aisha queda paralizada en medio de la desesperación, era necesario que tomara accion antes que las consecuencias para Elsword sean fatales. No quiere hacerle daño a su padre, pero tampoco quería que su amado acabara su vida de esta forma.
"Aisha..." Comienza a hablar Elsword. "Tu tienes que formar tu propio destino... Si alguien te lo impide tienes que pasar por sobre ese alguien... Siempre pelea hasta el final..." Dice dejando de forzar a su contrincante. "Pelea Aisha..."
"Ella no te escuchara, pequeño engendro. Es todavía una niña que necesita alguien para protegerse. Y ese alguien soy yo." Dice con voz gutural pareciendo verdaderamente un monstruo. Obviamente sus palabras están llenas de fallas, debido a que lo menos que hace es protegerla, y la muchacha lo sabe.
Pelea... Pelea... Pelea... Aisha nunca fue una persona de violencia... Pero si la violencia fue usada por su padre en contra de ella, supone que no tiene nada de malo que use la violencia para deshacerse de las cadenas que la mantenían fija en un destino oscuro. Aisha ve un macetero a su lado y sabe que puede usarlo para liberar a Elsword. Lo toma con ambas manos y dando un furioso grito lo impacta en la cabeza de su padre. Pequeñas gotas de sangre salen de la cabeza del mayor, y el golpe es lo suficientemente fuerte como para que sus manos soltaran a Elsword y el cayera al suelo. Elsword se libera de su atacante y vuelve a respirar normalmente. Aisha por su parte lo abraza con los ojos llorosos dando gracias al cielo que no le paso nada.
"¿Te parece si nos vamos de aquí? Aun tenemos trabajo que hacer." Dice Elsword.
"Pero tu dijiste que Elesis no estaba en tu casa hasta-"
"Fue una mentira, necesitaba una excusa para sacarte de una vez por todas de este asqueroso lugar." Dice interrumpiendo a su amiga la cual lo mira con cara estupefacta.
"Tu si que eres un monstruo."
"Lo se... Pero soy tu monstruo." Ambos se ponen de pie y caminan con una sonrisa hacia la puerta. Pero antes de poder tocar la manija, Aisha siente un fuerte dolor en su pierna la cual le obliga a caer al suelo. Se trataba del puñal del padre de Aisha el cual estaba clavado en su pierna tras haber sido lanzado por él mismo. El había apuntado al cuerpo de su hija, pero fallo al estar aun algo atontado por el golpe con el macetero. En eso, Elsword estalla en ira. Ninguna princesa debería ser tocada por un objeto tan peligroso, mucho menos si se trata de su princesa. Retirando el puñal de la pierna de su amada y pidiendo perdones, se lanza al viejo con muy malas intenciones enterrando el cuchillo en su pecho. La sangre comienza a salir hasta abarcar un muy largo diámetro, Aisha observa el acto con las manos en su boca mientras que Elsword retira el puñal del muerto cadáver, cae sobre sus rodillas y suelta unas cuantas lagrimas. El silencio se expande unos minutos, y la primera en reaccionar es Aisha, poniéndose débilmente de pie, caminando hacia el muchacho y poniendo su mano en su hombro.
"Curioso resulta el hecho... De que al ser mi padre... No logro sentir tristeza alguna." Dice consolando al muchacho el cual sentía mucha culpa al quitarle la vida a una persona. Siempre le enseñaron que toda vida es sagrada, pero a su vez su hermana le dijo que hay vidas que no valen la pena. Esta era una de esas.
"Quizás de lo mucho que estas conmigo te estas convirtiendo en un monstruo. Déjame verte bien..." El chico toma el rostro de Aisha y lo observa fijamente. "No... Eres muy hermosa como para dejar de ser una princesa."
"Idiota..." Elsword no responde el insulto con el usual 'pero soy tu idiota' sino que acerca sus labios a Aisha besandola delicadamente. El beso dura largos minutos, y seria una muy hermosa escena de no ser porque hay un cuerpo sin vida esperando ser enterrado.
Días pasan y el entierro del padre de Aisha es llevado a cabo, y la investigación que debió aclarar el misterio de su muerte no llego a ninguna conclusión, el puñal fue examinado pero solo se encontraron las huellas digitales del padre de Aisha, así que pasando todo por una especie de suicidio, Elsword no tendrá que ir a la cárcel. Ahora Aisha había quedado completamente sola en una tenebrosa casa, pero para eso estaba Elsword a su lado. Tras un laborioso tramite, Aisha fue transferida a la casa del muchacho y Elesis paso a ser su figura paterna responsable, de la misma manera que lo era con su hermano menor. La venta de la casa solo hizo que un valor monetario aportara en la economía de ambos hermanos para que los adolescentes lograran terminar sus estudios.
El día de la graduación, Elsword llama a Aisha a la azotea con la excusa que tiene algo que hablar con ella.
"¿Que quieres decirme, Elsword?" Pregunta la muchacha.
"Quiero decirte que estoy molesto contigo. Muy molesto." La chica retrocede unos cuantos pasos en estado de shock por la actitud seria de su novio. "Quiero decirte que..." El corazón de Aisha ya no daba mas, sentía que explotaría justo cuando Elsword le dijera que: "Tu me prometiste un beso cuando finalizara el incidente de tu padre, y nunca me lo diste, fui yo quien te beso." La chica mira al muchacho estupefaciente. Han sido novios ya muchos años, y muchos besos se han dado. ¿Aun así recordaba esa promesa y el beso que le había prometido?
"Tu si que eres un idiota, tonto, imbécil y un verdadero monstruo." Dice la muchacha antes de besarlo una vez mas. Y Elsword al separar sus labios de los de ella le dice:
"Yo también te amo..."
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Erwer: Fin de este One Shot ElsAi, y si me lo preguntan (cosa que no creo) SI, ya perdí la cuenta. Creo que es el cuarto... Creo...
Ara: Es el tercero, Erwer.
Erwer: Muchas gracias, Ara. Y que bueno que estas aquí, aprovechare de decir ahora que volverás a aparecer en escena.
Ara: ¿Yo? ¿Con quien?
Erwer: Es una sorpresa para la siguiente publicación. La cual sera en poco rato. También quiero decir que la que sigue después de la que... sigue... Buen razonamiento... Es de nada mas y nada menos que los hace poco tiempo llegados Lu y Ciel. Bueno... Sin hacer mas auto spoilers... Espero les haya gustado esta historia, las anteriores y espero les gusten las siguientes.
R&R si les gusto y nos vemos en el siguiente One Shot
