Capítulo Cuatro

- Ron - masculló Harry, impasible, al abrir la puerta y vislumbrar a su amigo. Siempre tan inoportuno…

- ¡Cielos, hombre! Llevo horas tocando ésa maldita puerta. - gruñó Ron, entrando

- ¿Si? Pues no te he… escuchado.

- ¿Qué hacías? - Harry se confundió aún más al ver que Ron depositaba unas maletas en el piso.

- Éste yo… iba a…bueno, pues venia de…

- Harry viene llegando de una batalla - intervino Hermione. Que llegó a su lado en perfectas condiciones y parecía muy decidida. Harry se preguntó si no había soñado lo que recién había ocurrido entre ellos.

Ambos hombres la miraron sin entender.

- ¿De una batalla?¿y cómo es qué yo no sabía de eso? - dijo Ron

- Por que fue algo más… - dudó Harry - privado

- ¡Anda! Debió ser dura. Eso explica tu aspecto - dijo Ron mirándolo de pies a cabeza por segunda vez en ése día.

- Lo fue - dijo Hermione - casi pierde

- ¿Casi? - preguntó atónito Harry - casi no pierdo nada - refunfuñó - yo nunca pierdo

- Perdiste el control - aquella mirada altanera de Hermione le dio a entender a Harry que si bien ambos mantenían una conversación en secreto, ahí se debía quedar - y por poco te rindes.

- ¿A si? Pues no fui el único - le sonrió - cuando quieras te lo demuestro

Hermione se sonrojo con aquel último comentario.

- ¡Oh! Jamás podrás demostrarlo. Cosas así no se repiten.

- ¿Tan fuerte fue? - preguntó Ron después de un momento contemplando a sus compañeros mirarse con insistencia - me hubieras pedido ayuda Harry

- Hubieras sido un estorbo - respondió el aludido - fue de esas batallas que disfrutas peleando solo. - pronunció poniendo énfasis cuando dijo disfrutas.

- ¿Pero, no te sucedió nada?

- Va ser difícil de olvidar - se limitó a responder

- ¿Y qué haces aquí Ron?¿te vas de viaje? - interrumpió Hermione, observado las maletas.

- No. La verdad es que venia a pedirle un favor a Harry

Harry observó las maletas, el semblante de Ron y el tono que había usado y no tuvo que pensar mucho para darse cuanta que es lo que quería su amigo pelirrojo. Sólo lo invadió un pensamiento en esos momentos. Tal vez no era mala idea.

- Maldita se Ron¿Qué crees qué es mi casa?

- Bueno, pensé que cómo Hermione estaba quedándose…uno más no seria un problema

- Pero tú tienes donde quedarte, tu casa.

- Lo sé amigo, pero es que me siento tan solo allí sin Luna

- Pues entonces ve con ella. Estoy seguro de que se alegrara de verte.

- Cómo me gustaría que tuvieras razón. Aún así no pienso volver. Ellas llegaran en pocos días, así que… ¿me aceptas o no?

- ¿Acaso tengo alternativa?

- Me temo que no - sonrió Ron. Pero aquel pelirrojo despistado no notaba que sus amigos evitaban mirase, y que detrás de toda esa seguridad que mostraba Hermione, había una chica que quería salir corriendo. Harry eso lo sabía.

- Oh, Ron, no sabes lo agradable que es tener que convivir contigo - ironizó Hermione - va a ser como en Hogwarts

- Sí, en realidad - se le unió Ron - lastima que ahora esté casado. - agregó galante.

- Ni aunque estuvieras soltero - rió ella - ¡Oh, merlín! Ni aunque fueras el último pedazo de hombre

- ¡Ah, claro! Debo pensar que en Hogwarts era lo mismo ¿cierto?

- ¿Imaginas algo diferente?¿o es que tus deseos en esos tiempos iban más allá?

- Estupendo - susurró Harry - genial - gruñó caminando hacia la cocina. Pasando desapercibidos para sus amigos que seguían discutiendo.

Un día estaba trabajando cómo de costumbre, haciendo las cosas que debía, llegaba a su solitaria casa a descansar, y al otro, se veía invadido por su mejor amiga - y ahora no sabe que más - que debía estar al otro lado del océano marcando en los registro casada en vez de soltera, pero en vez había escapado de ese destino para pedirle ayuda y hospedarla. Y cómo que fuera poco, llega su amigo de toda la vida para pedirle lo mismo porque se sentía solo. Menudo cobarde.

Ahora, cuando llegara a su casa tendría suerte de encontrar entera. Hermione y Ron se la pasarían discutiendo, y su sagrado silencio ya no existiría. No le molestaba dejarlos vivir con él, pero vaya que si habían cambiado rápido las cosas.

Paciencia. Eso es lo que debía tener. Ginny y Luna llegaran en pocos días, dejando nuevamente a Hermione y a él, solos.

Aquel pensamiento lo turbó hasta dejarlo mareado. Era todo tan reciente que se le hacia difícil pensar. Hermione había tenido razón, había perdido el control cómo un adolescente. Y se había rendido a sus caricias contagiado por el deseo que sentía. Y lo peor de todo es que aún no sabía porqué.

La había deseado desde que la volvió a ver. Había querido besarla y acariciar sus cabellos desde que comenzó a reír con él cómo en antaño. Había pasado cada minuto en su presencia queriendo hacer cosas imprudentes. Pero lo que no sabía - y temía más de lo agradado - era que una vez que comenzó, creyó que jamás se podría detener. Harry se consideraba una persona tranquila en momentos así. Siempre había sido tímido y pocas veces se había mostrado audaz en relación al sexo opuesto. Pero con Hermione los escrúpulos habían salido volando. Y se convirtió totalmente sólo para dar rienda suelta a todo el deseo que ella despertaba en él. Ella trajo consigo un nuevo peligro, y él debía mostrase pasivo, sin caer a la tentación. No podía caer. Imposible. Ella era su amiga, y no iba a permitir que alguien tan querida cómo ella desapareciera de su vida por un complicación amorosa. Algo entre ellos no llegaría a ninguna parte. Demasiado riesgoso, incluso más que con…

- Espero que tengas algo para comer. Estoy muerto de hambre - irrumpió Ron entrado en la cocina y aproximándose al refrigerador - mierda…estás peor que yo al parecer - dijo decepcionado una vez que abrió el aparato.

- Lo siento - se lamentó Harry - casi nunca me lo paso en casa. Pero podemos pedir pizza

- ¡Nada de pizzas otra vez! - vociferó Hermione desde lejos - prepararemos algo.

La relación que formaron los tres nuevamente durante los días siguientes fue más unida de los que ellos pensaban. Harry y Ron se levantaban para descubrir que Hermione ya había partido. Ella entraba antes a trabajar antes. Mientras ellos se aparecían al cabo de una hora después. Durante la mañana se lo pasaban juntos la mayoría del tiempo, el almuerzo lo compartían juntos y en las tardes Hermione practicaba con los aurores que no tenían nada que hacer durantes esos ratos, a veces incluyendo a Harry y Ron. Por las noches volvían a coincidir y cenaban juntos. El único que desencajaba era Harry, que prácticamente salía durante todas ellas, para llegar durante la madrugada. Ron bromeaba diciendo que ya era hora de que la presentara, o que la hiciera corta, y millones de comentarios morbosos. Claro que Ron sabía que eso era para sólo molestar a su amigo, pues él tenia bien claro que Harry trabajaba durantes esas horas, en lo que sea, por que a él le encantaba. Pero para su desgracia, Hermione no sabía nada de eso, y muchas veces malinterpretaba las bromas del pelirrojo para con su amigo de ojos esmeralda. Produciéndole un irremediable malestar.

Ella había planeado hablar con Harry, ella necesitaba hablar con Harry sobre lo sucedido. Verlo todos los días comportándose cómo si no hubiera pasado nada le dolía. Harry sólo habla con ella en presencia de Ron y exclusivamente trivialidades. Cuando se quedaban solos, él decía que tenía que hacer algo o simplemente se marchaba. Hermione sospechaba que podía suceder, pero la sola idea le parecía escalofriante. Estaba claro que lo sucedido entre los dos había sido un completo error, un desliz. Pero Harry parecía demostrar más que eso. Le desagradaba, no quería tener el mínimo contacto con ella. Lo más seguro es que pensara en la sola idea de hablar del tema y le diera asco. Y Hermione no podía echarle la culpa. En primer lugar ella había sido la que había empezado, y segundo, Hermione no era del tipo que les gustara a los hombres. Nunca lo había sido, menos del tipo de Harry. Él jamás había mostrado algún interés por ella y menos lo hará ahora.

Pero para ella había sido diferente. El sólo recordar lo sucedido hacia que su pulso se acelerara y que sus mejillas se colorearan. Había veces que el impulso de abalanzarse nuevamente a sus brazos era incontrolable. Pero no podía. Harry sólo terminaría odiándola, si es que ya no lo hacia.

Para el quinto día, Ron estaba que echaba chispa por que no llegaba Luna. Había convertido la hora de trabajo en un verdadero infierno. No se podía hablar, bromear, preguntar…nada, por que él se molestaba y decía algo sobre estupideces o que no tenía importancia. Así que Hermione ése día no se quedo a entrenar y prefirió salir. Pero si de algún modo hubiera podido presagiar lo que sucedería, no habría salido y se hubiera encerrado. Había olvidado por completo las amenazas y que alguien quería encontrarla con la guardia baja.

Iba caminando con tranquilidad, cuando alguien jala de ella y la introducen en un auto. Hermione forcejeó hasta quedar en un rincón, afirmada en la puerta, mientras que intentaba abrirla. Pero alguien estaba haciendo guardia fuera de ésta, y no se podía abrir. Cuando presto atención a la puerta de enfrente para buscar una escapatoria, se llevó un susto al ver un hombre sentado en el lugar. Sacó la varita velozmente y lo apuntó.

- Tranquila, no hay necesidad de ponerse agresiva

Hermione no respondió a eso porque le pareció una estupidez ¿Qué no había necesidad?¡Eso era secuestro!

- No te asustes, no te haremos daño - siseó - baja esa varita

- Claro que no. Sácame que aquí ahora mismo, o haré algo muy desagradable - él sólo rió.

- Ya te dije que no hay porque ponerse así. Sólo queremos hacerte unas preguntas.- Hermione frunció el ceño, no entendía por que hablaba en plural ¿acaso él era Jason? El automóvil estaba tan oscuro que Hermione apenas veía el refajo de sus ojos.

- ¿Quién eres?

- Aquí soy yo el que hace las preguntas. Tú sólo te limitaras a responder.

- No lo creo - Hermione intento desaparecer. Falló. Probable era que el lugar estuviera protegido.

- Lo harás. Por que si no vas a tener que asistir al funeral de un ser querido ¿y no quieres eso, verdad?

Ella quedó helada. No podía ser… ¿era posible que tuvieran a otro más secuestrado? No tenía cómo saberlo…

- ¿Qué quieres saber?

- Muy bien, así me gusta - Hermione lo miró duramente - Bien, quiero saber que han hecho con Zabini

- ¿Y tú que crees?

- No bromees - Hermione maldijo en su interior.

- No lo sé - dijo secamente - supongo que lo mismo que hacen con todos los de tu tipo

- ¿A si? Claro, claro…Y dime… ¿han descubierto algo?

- Muchas cosas. Zabini es un débil cobarde - mintió Hermione. Ella poco sabía que era lo que sucedía con él. Pero si Zabini salía en libertad, entonces esperaba que por lo menos le dieran una buena azotina. Él tipo se acercó a ella rápidamente y la tomó por el cuello, arrinconándola. Hermione sintió una extraña punzada debajo de la oreja.

- Mucho cuidado con lo que vayan a hacer. Tu amorcito Potter sabe muchas cosas, no me gustaría que por ése motivo alguien saliera lastimado. - en eso, la puerta se abrió y el guardia que estaba fuera la sujetó - ni una palabra de esto a nadie - entonces, el otro hombre la bajó y el se subió al auto, dejando sola a Hermione en la calle mientras el vehiculo desaparecía.

Dentro de éste, el hombre que estaba haciendo guardia en la puerta le preguntó al otro.

- ¿Se le pusiste?

- Si señor. Hice todo lo que usted me ordenó

- Excelente. Ahora sabremos donde esta esa pequeña a cada momento - sacó un aparato donde en la pantalla se veía un punto verde y a su lado le colocó "HG" para identificarla. De un momento a otro el punto desapareció y el aparato cambió de lugar enseguida, persiguiéndola.

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Harry entró en la oficina, después de no estar en ella casi en todo el día, sólo para recoger sus cosas y marcharse. Quiera llegar a su casa por un buen refresco helado, tomar una ducha y acostarse. Nada de salir esa noche.

- Ah, llegaste - murmuró Ron al verlo entrar - pensé que te había ido ya.

- Que va, aún hay muchas cosas que resolver

- Trabajas mucho, Harry. Deberías conseguirte una mujer

- No empieces de nuevo

- Bien, bien ¿entonces te vas? - Harry asintió - ya, sólo espérame unos segundos. Ya acabo.

- Hermione - dijo Harry - ¿Dónde está?

- Ella se fue hace unos momentos. No quiso quedarse a entrenar

- ¿Y donde fue? - Harry no se dio cuenta del tono gruñón que usó. Pero Ron si, y precisamente ése día no estaba de humor.

- ¿Y qué diablos voy a saber yo?¿a descansar, a un bar?¡Quizá donde, y no me importa!

- ¡Pues debería!¡Tal vez le sucede algo!

- Oh, no seas paranoico. No le sucede…estaba extraña pero, no lo sé. Sea lo que sea sabe cuidarse sola - respondió sereno

- Tú no… - Harry apretó los labios - no sabes nada, Ron - Harry desapareció al instante. Ron llegó a su casa a los pocos minutos después.

- ¿Está Hermione aquí? - preguntó cauteloso al ver el rostro pálido de Harry.

- No, no está ¡Maldición, Ron!¿no te dijo donde iba?

- No me dijo nada…ella sólo se fue.

Voces y risas de mujeres cerca distrajeron a los hombres. Harry se aproximó a la puerta con la esperanza de que fuera Hermione. La desilusión que sintió fue tan desgarrante que por unos momentos no sabía que hacer al vislumbrar a las chicas. Pero no pudo hacer mucho antes de que Ron llegara a su lado y mantuviera una extraña sonrisa al darse cuenta de quienes eran. Ambos esperaron a que entraran. Ron corrió tras Luna apenas ésta saludo.

Harry se dio cuenta de que últimamente se estaba aturdiendo más seguido. Deseaba con todas sus fuerzas que ellas no hubieran llegado en esos momentos. Quería que desaparecieran. Pero no, seguían ahí. Hermione…Hermione…

Él saludo a ambas mientras Luna y Ginny contaban que habían ido a dejar sus pertenecías a sus hogares. Luna manifestó su molestia con Ron por haberla dejado sola, y porque para variar había dejado su hogar abandonado. Le dijo que había sido una venganza él haberse quedado en Nueva York, por haberla dejado tirada, y a parte, para no darle el gusto.

Mientras todos seguían hablando Harry salió a mojarse el rostro. Debía encontrar a Hermione rápido. Ella últimamente había hecho una rutina, donde no había corrido peligro alguno por las amenazas. Pero ahora había salido sola, desafiando cualquier cosa. Y si alguien estaba esperando eso, el momento había llegado y Harry no sabía que le podrían hacer. A ella no le podía pasar nada. Si le llegase a suceder algo, Harry no sabía que eras capaz de hacer, pero al mismo tiempo se creía capaz de cualquier cosa.

Ron llegó a su lado en esos momentos.

- Hey, amigo. No te preocupes. Ella está bien, no tiene porqué sucederle algo ¿desde cuando ésa preocupación?

- Ron - pronunció. No sabía que decirle. Podría contarle, o tal vez lo mejor era que no - Ron - volvió a decir.

- Ya basta de preocupaciones. Hermione ya llegará. Ahora - dijo sonriendo - hay alguien que quiere hablar contigo - Harry frunció el ceño - Ginny, hombre. Dice que tiene algo importante que decirte ¡Oh, ya me imagino! A ver si todo ése problema se soluciona rápido.

Lo que menos tenia en la cabeza en esos momentos era hablar con Ginny. Era cierto que tal vez tenían una conversación pendiente, pero en esos instantes no. Quizás en unas semanas o meses más. Cuando solucione cosas aún más importantes.

- Éste es el momento más inadecuado para eso. Ellas vienen llegando, yo estoy cansado y preocupado de otras cosas. No Ron… no creo que…

- Tonterías. Vas a tener que hacerlo, Ginny te está esperando aquí fuera ¿no te piensas quedar todo el día en el servicio, cierto?

Harry suspiró frustrado. Entre más rápido, mejor.

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El sol estaba alumbrado sus últimos minutos antes de que cayera la noche. Hermione dejó de caminar para sentase un momento en aquel hermoso parque. Después de lo sucedido, no había sabido a donde ir o a quien recurrir. Ir a casa era una mala idea, llegaría tan abrumada que de inmediato Harry y Ron se darían cuenta. Entonces, comenzaría una serie de preguntas que no quiera responder.

Había repasado en su cabeza todo lo ocurrido, y aún no le encontraba sentido. Lo único que habían hecho había sido meterla en un auto, y hacerle preguntas incoherentes y una que otra amenaza sin sentido. Eso no era nada de bueno, algo estaban tramando, ése mini secuestro había sido por algo y lo peor de todo es que no sabía para qué. No le había hecho daño, no la habían matado ni torturado, es más, la dejaron libre cómo si nada. ¿A que se debía todo eso?

Aunque si Hermione lo pensaba bien, si le habían hecho daño. Cuando aquel sujeto la tomó por el cuello, no fue muy delicado. Sentía un pequeño ardor bajo su oreja, molesto. Y por más que se tocaba no encontraba nada ni aliviaba.

Era extraño, pero no sentía miedo. Estar sola en aquel lugar no le preocupaba. Tomando en cuenta lo que recién había pasado, lo mas seguro era refugiarse enseguida. Pero no quería, quería estar tranquila. Aún así comenzó a caminar y cuando tuvo la oportunidad, desapareció.

Apareció fuera de la casa de Harry, meditó unos momentos y se aproximó a entrar. Cosa curiosa era que la puerta estuviera abriera, pero más curioso era aún lo que sucedía dentro de ésta.

- Por favor Ginny, no digas eso - escuchó que decía Harry

- Harry, tienes que entender. Todo fue un mal entendido. Yo nunca quise hacer eso.

- Pero lo hiciste. Y espero que con eso te haya bastado para darte cuenta de cómo eran realmente las cosas.

- Aún no es tarde. Podemos solucionarlo.

- No, no… Yo ahora… ¡Demonios, Ginny! Ahora no tengo cabeza para eso. No tengo tiempo, debo salir.

- No intentes engañarme

- Es enserio. No puedo conversar contigo en estos momentos…estoy…desconcentrado. Prometo que hablaremos de esto, pero ahora no.

- Harry…

- Lo solucionaremos, Ginny.

- ¿Qué más importante tienes que hacer?¿trabajar? - antes de que Harry pudiera responder, se distrajo al ver un movimiento tras Ginny. Su corazón se aceleró y de repente todo lo demás dejó de tener sentido.

Ella estaba ahí, entrando de forma convencional a su casa, con la mirada perdida. Harry se aproximó a ella con rapidez y la tomó por los hombros.

- ¿Qué te pasó?¿donde estabas? - le preguntó a Hermione

- Yo… venia de… fui sólo a pasar un momento. Y aproveché de comprar unas cosas - dijo ella con una sonrisa y mostrándole unas bolsas.

- ¿Eso es todo?¡Hermione, deberías haberme avisado! Estaba volviéndome loco

- ¿Por qué? Está todo bien, Harry. No me pasa nada.

- Sabes que no es así. Sabes perfectamente a que me refiero. Pudo haberte pasado algo. - dijo frenético - alguien anda tras tuyo Hermione… - le susurró

Hermione sintió un escalofrío. La preocupación de Harry estaba apunto de dejarla vulnerable y echarse a llorar ahí mismo. En vez de eso, puso cara molesta y dijo:

- Estoy bien - dijo - estaré en mi cuarto arreglado algunas cosas. - se dispuso a irse, cuando Ginny corrió a ella.

- Tanto tiempo, Hermione - le saludó - déjame acompañarte. Hay muchas cosas que tienes que contarme. Harry tiene que salir así que no te molesta que me quede contigo ¿verdad?

- Está bien - se dio vuelta para contemplar a Harry pero él ya no estaba ahí. Así que se puso a disposición de Ginny y su insaciable cuestionario.

Pronto se percató que sus pensamientos ya no estaban dirigidos a ciertos malhechores, si no a una conversación que había escuchado y que para su lamento, la había dejado con un malestar en su pecho que no sabía como solucionar. Tal vez aquella conversación escuchada discretamente no había sido buena idea, tal vez tampoco lo era descubrir el significado detrás de ella.


Hola! Si, aquí llegué con el cuarto capítulo. Y ya apreció un nuevo problema femenino, aunque no era a eso cuando me refería a una trama faltante.

Jijiji, cada vez me esta gustando más y más ésta pareja. Le e empezado a tomar un cariño, es que es muy linda.

Lo otro que se me había olvidado, la pareja de Luna y Ron. Bueno… los casé porqué me pareció mas sencillo de esa formas. Espero que no les desagrade.

Me alegro que les haya gustado el capitulo anterior, y la historia no a muerto, no no, de verdad ésta se terminará.

Gracias por todos los comentarios, no vemos en un próximo cap.

Susi quiero sus review. Así que apreten Go!