BUENAS TARDES AMIGOS MIOS!~

Es un placer estar aqui sacando un nuevo y precioso capitulo...PRIMER BESO!~, oh dios mio como amo esas dos palabras...XD, estoy tan emocionada que podria estallar de las ansias. Tambien la introduccion de una nueva pareja Yaoi, OH SI, les dije que los malos no se salvan del yaoi, no es asi?...

En fin, creo que la escena del beso me salio natural, tambien quiero decirles que como ya es el primero, los besos ya se van a hacer mas comunes y habituales durante los capitulos, ya que estan en medio de descubrir sus sentimientos y atraccion, por eso amo este capitulo que pronto me dejara llegar a la otra etapa!~

YES BABY!~

Sobre los reviews...que digo, me encanta leerlos!~, amo leer sus hermosas palabras queridos fans mios, a veces me rio cuando los leo, como sea...quizas ahora mismo estan diciendo, deja de escribir y dejanos leer!, asi que sin mas les dejo leer el capi...

DISFRUTEN!~


Capitulo 3:
El primero siempre es inesperado

De: Saki-chan
Asunto: Un obsequio...

Tan cruel Kida-kun!~, dejándome apenas regresamos a Ikebukuro, no nos hemos visto durante dos semanas, acaso planeas dejarme malvado?, deseo un buen presente como arrepentimiento...

Pdt: Mas te vale no haberme engañado.

Sonrió cerrando el celular con algo de fuerza y rapidez.

Unos ojos rojizos le veían con preocupación. Sonohara Anri estaba muy preocupada. Y la entendía totalmente, después de todo era muy raro que su amigo faltara a clases así como así. Su sonrisa se torno triste antes de decirle algo a la chica.

—Lo siento, no era Mikado—la chica bajo la cabeza llevándose las manos al pecho.

—No tienes que disculparte Masaomi-kun—murmuro ella con evidente tristeza en su voz, ¡vamos, que Masaomi Kida no podía dejar así a una chica!

—Era Saki-chan, dijo que debía darle un regalo—ella parpadeo antes de responder algo, parecía sorprendida de que el le hubiera dicho algo privado.

—¿Te has peleado con Saki-san?—pregunto algo confundida, no pudo evitar soltar una risa algo despreocupada.

—Algo así, Anri-chan, tu eres una chica, así que me podrías ayudar a escoger algo para ella?—

Un sonrojo y un rostro lleno de confusión fue la respuesta.

—¿Yo?—asintió, la chica se veía algo avergonzada—supongo que puedo ayudarte, pero...—

—¡Bien, vayamos de compras!—no espero mas y la tomo del brazo para ir en dirección a las tiendas.

Frunció el ceño con desagrado.

El también estaba preocupado. No creía que fuera algo sin importancia si el chico había faltado a la escuela. Solo pedía que no fuera algo malo o peligroso. Pero al parecer Masaomi Kida no tenia ni idea de lo que iba a comenzar. Después de todo el también estaba en la lista negra de Darkness.

Y no seria tan fácil librarse de ellos.


Ya eran las tres de la tarde.

Guió con velocidad la flecha hacia el lugar indicado y sin pensarlo dos veces hizo click en aquel cuadro. Estaba sumamente nervioso. Ahora mismo debería actuar como todo un líder frente a la chica que hablaría. Ademas no estaba solo en aquel cuarto. No, para nada solo.

Tres de las personas mas importantes en Ikebukuro estaban frente a el.

Celty Sturluson parecía tranquila mientras le miraba, o al menos eso pensaba el que hacia. Heiwajima Shizuo estaba irritado, bueno quizás se debía a la presencia de su peor enemigo. Y Orihara Izaya se veía impaciente, al parecer le urgía saber algo de ese nuevo grupo que ya comenzaba a dar problemas. No lo culpaba, ya que uno de esos tipos casi lo mata.

Trago con dificultad mientras se acomodaba la camisa. Esas tres personas solo iban a escuchar, no iban a intervenir, solo porque el se los había pedido.

{—¡Buenas tardes!, ¡aquí Candy-san presentándose!~—}una voz algo exagerada llegó a sus oídos al mismo tiempo que suspiró intentando tranquilizarse.

—Mucho gusto Candy-san, como debes saber hablas con el líder de Dollars—

Era una hermosa chica de ojos verde esmeralda y cabellos negros muy largos. Parecía traer una chaqueta café y una blusa gris. Ella frunció sus cejas y sus labios acercándose a la pantalla. Estaba examinándole, eso le hizo sentir mas nervioso.

{—Un honorable estudiante de Raira, eh?, si, es justo como lo había imaginado—}ella sonrió, parecía tan sincera que casi hizo que suspirara de alivio.

Pero no lo hizo, debía verse fuerte y serio.

—Un placer Candy-san, ahora, podrías darme algo de información?—ella asintió un par de veces antes de llevarse una mano al mentón en pose pensativa.

{—Como te dije ayer solo hay seis miembros oficiales de Darkness incluyendo al jefe, no conozco su rostro pero debe ser alguien influyente...—}

—¿Como que alguien influyente?—unos segundos pasaron antes de que le contestara.

{—¿Como decirlo...?, es que no se de donde saca tanto dinero, pero ahora eso no es lo importante, Boss, están planeando algo muy malo—}la chica de ojos verdes se llevo una mano a su boca algo ansiosa.

—Dime, ¿que están planeando?—

{—Quieren colocar bombas, mañana empezara, será una cada día, pero me temo que no se como desactivarlas—}abrió los ojos sorprendido, pero que tipos tan miserables.

Los tres frente suyo también parecían impactados. Lo que no vio fue una sonrisa retorcida muy bien escondida.

—¿Sabes en que lugar será?—una foto fue lo que le enseño, no, no podía ser, tenia que estar bromeando.

{—Trataré de investigar como desactivarla, pero será mejor que Boss no vaya mañana a la escuela—}se llevo el pulgar a la boca mordiendo con fuerza.

Esos tipos querían una guerra.


La oscuridad abría paso entre la luz. Y el odiaba a la luz.

Por eso también lo odiaba a el, lo odiaba con todas sus fuerzas. Aun así intentaba tolerarlo ya que ambos estaban en el mismo grupo. Su cuerpo sufrió un escalofrío al dejar su casco en una de las mesas, ese maldito le había abrazado por sorpresa otra vez.

Si tan solo pudiera tener ojos para matarlo con una mirada. O tan siquiera una cabeza.

—¡Bienvenido a casa Na-chan!~—otra vez esa maldita voz empalagosa que odiaba con todas sus fuerzas.

—Deja de llamarme así, idiota—no supo como, pero le pareció escuchar un gruñido de su parte.

Después de un tiempo sin su cabeza supo controlar su sombra, de manera que su voz salía a pesar de no tener boca y ademas poseía la habilidad de escuchar a pesar de no tener oídos. Su cabeza era importante para el, por ser un Dullahan.

Ahora intuyó que era un puchero de lo mas infantil.

—Eres tan cruel Na-chan—susurro el con un tono de lo mas gracioso—Como sea, solo vine a decirte que el líder tiene tu trabajo para mañana—

—Keiichi, te llevas bien con tu hermana Shizuka?—la pregunta salió de sus labios, sin querer, ya que ambos no parecían tan unidos a pesar de ser hermanos gemelos.

—¿A que viene esa pregunta?—y allí estaba otra vez, su extraño cambio de personalidad—Ahh, solo porque Na-chan lo pregunta me hace querer contestar—

—Decide si vas a contestar o no—estaba algo molesto, si tuviera rostro el otro lo sabría.

—¡Si Na-chan dice que me ama lo pensare!~—otra vez, ese estúpido tono infantil.

—Me largo—

Justo antes de que se fuera el le contesto de manera seria.

—Shizuka-one-chan siempre dice que soy un inútil, pero creo que solo trata de protegerme—al parecer el chico ahora sonreía—Así como el líder te protege a ti Na-chan—

Solo por una vez, deseo ver esos ojos azules que aquel chico debería tener.


Miro las cuatro fotos con algo parecido a orgullo y arrogancia.

La primera era de una chica, una de cabellos largos, atados a una coleta y de color blanco. Sus ojos eran azules y estaban cubiertos por unas gafas para la vista. Tenia puesta una capa negra que dejaba ver una blusa blanca y una falda de cuadros roja, de zapatos eran unos botines negros. Su mano derecha sostenía una katana con fuerza. Ella era un asesino prodigio, alguien que le ayudaría a llegar a la cima.

Su nombre era Fujimoto Shizuka.

La segunda era de un chico parecido a esa tal Shizuka, de cortos cabellos blancos y ojos azules. Estaba vestido con un pantalón de mezclilla y camisa blanca, sus zapatos no tenían nada de especial, parecía que su arma favorita eran los shuriken y kunais de ninjas. Otro asesino profesional.

Su nombre era Fujimoto Keiichi.

En la tercera salían dos chicos de la misma edad tomando el te. Uno de ojos azules y cabello rubio que parecía feliz tomando de una taza. El otro tenia ojos blancos y cabellos negros. Totalmente opuestos. Los dos parecían desbordar de dinero. Dos chiquillos ricos en busca de diversión. Ademas de ser otakus.

Sus nombres eran Taiyō y Tsuki Loyalty.

La ultima no estaba bien tomada o solo parecía así. Era de alguien dentro de un auto completamente negro y sin luces. Parecía un hombre vestido de cuero, su cabeza portaba un casco rojo con un símbolo de calavera en violeta. Aquel hombre misterioso era un ser diferente. Era un Dullahan, un ser completamente místico.

Y su nombre era Nathaniel Rivers.

Esas personas la llevarían a la gloria y estaba completamente segura de ello. Reinarían en Ikebukuro con el poder de su extraordinaria fuerza. Darkness iba a obtener eso y mas. Después de todo no les faltaba habilidad.

A los enemigos solo les debían eliminar.


Orihara Izaya se sentía completamente inútil y débil en ese momento.

No servia de nada que estuviera allí acostado haciéndose el enfermo. Apoyo su mano en la cama y logro sentarse de una vez por todas, a pesar que la herida en el abdomen le mataba. Se apoyo en la pared una vez que logro levantarse por si mismo. Debía ir a su departamento a toda costa, hacer que Namie investigara ciertas cosas de ese grupo. La charla de Ryugamine Mikado con esa chica había sido información muy valiosa, pero ahora mismo necesitaba mas, conseguir aun mas. Quería saber la razón del porque le habían intentado matar, quería saber la razón del porque intentaban destruir Ikebukuro. Dotachin también había aportado algo, pero no era suficiente, no lo era.

Unos pasos mas y había llegado a la sala. Solo quedaba llegar a la puerta y irse de una vez por todas de ese asqueroso lugar.

—Se como te sientes, pero no debes matarte en el intento—justo antes de abrir la puerta aquella voz le había detenido.

Heiwajima Shizuo. Ese que ahora estaba detrás de el. Apretó los labios con rabia. Había estado a punto de lograrlo, aunque el le ignoro mientras prendía la luz. Odiaba parecer infantil.

—Que sorpresa, Shizu-chan sabe ser maduro—dio la vuelta mirando como el rubio se sentaba en el sofá que se suponía ahora era su cama.

—No tengo cinco años—el otro arqueo la ceja mientras dibujaba una sonrisa divertida—Es solo que todo esto...por todo esto no puedo comportarme como un mocoso—

—Solo por esta vez estoy de acuerdo contigo, no podemos comportarnos como niños, es algo muy serio—un dolor en el abdomen le dijo que había hecho un esfuerzo terrible, la bestia pareció notarlo con sus ojos cafés viéndole.

—Siéntate, así dolerá menos—no dijo nada y a pesar de odiarlo con toda su alma se sentó a un lado suyo.

—¿Como sabes tanto sobre heridas?—el rubio le miro, antes de prender un cigarrillo y comenzar a fumar.

—¿Acaso debería recordarte a todos los tipos que he tenido que golpear porque cierta persona no se cansa de mandarme a matar?—no pudo evitar soltar una carcajada, si, debía ser su culpa, cierto?

Aunque el no parecía contento con ello.

—Después de todo esos tipos sirven solo para matar el tiempo, porque solo yo sé como puedes morir, Shizu-chan—pronuncio con orgullo llevándose una mano al pecho como un ganador.

—Izaya...podríamos hacer una tregua hasta que esto termine?—le pregunto mientras acerco su mano con el dedo meñique alzado.

—De verdad pareces un niño malcriado—sonrió, contento de haberle hecho enojar otra vez, pero aun así el también alzo su dedo enredándolo con el otro en una promesa algo infantil.

—Hasta que no les demos una buena paliza—murmuro el mirándole fijamente, rojo se encontró con marrón cruzando a dorado.

Una bella combinación.

Lenta y despreocupadamente, como si aquello estuviera bien, como si no fuera nada extraño. Así, ambos comenzaron a acercarse el uno al otro. De manera natural, como si ya hubiera sido destinado. Ambos se miraron a los ojos. Izaya fue el primero en cerrarlos al sentir aquellos labios tan cálidos sobre los suyos, cálidos, calientes, llenos de una pasión que se le hacia desconocida.

Su mente divago, no se dejo llevar por la razón, sino por el instinto.

Y el instinto le dijo que debía seguir besando a su peor enemigo. Sus brazos se acomodaron en el cuello del rubio quien ahora parecía comerle la boca con hambre. Pronto sintió otros brazos rodeando su cintura para sentirle mas cerca. Tan cerca, sin un instinto asesino de por medio. Hace rato que la cordura se había desvanecido. Abrió su boca dejando pasar a esa lengua que buscaba la suya con ansias. Había olvidado la herida. Ya ni siquiera le dolía.

Es mas, ahora mismo solo se concentraba en una cosa, corresponder ese beso con todas sus fuerzas.


Espero que la actualizacion les haya gustado, estuve bien emocionada porque esto se termino de escribir hoy a las tres am., entonces ustedes se preguntan, porque demonios no lo actualizo en ese mismo momento?!, veran, estaba debajo de las cobijas y...mi madre me mataba si me encontraba despierta, esa es la razon...

AHORA LOS HERMOSOS REVIEWS...

Guest: Me da mucha pena no saber tu nombre querido invitado, pero aun asi me decidi a conestarte, bienvenido a esta historia llamada Darkness, espero la sigas leyendo y mas que nada disfrutando...yo tambien amo que Izaya sea pervertido!~, pero no te preocupes Shizu-chan no va a quedarse atras y hoy lo demostro...

kiaradelioncourt: See, debe ser feo que te quemen el auto asi como asi, lo de muerte lenta y silenciosa aun no se decide (?), en fin, a mi tambien me encanto la situacion Shizaya, Mori!~, lo de Mikado solo era informar sobre la charla con Candy-san como te habras dado cuenta...

sakuki-yuu: COMO QUERIAS AQUI EL PRIMER BESO, lo se...quizas fue muy okis pero tratare de mejorarlo, ademas me encanta que hayas vuelto preciosa, espero leer tus reviews mas seguido, mas ahora que los besos se haran continuos...

Sin mas Levia-chan se despide...!~