Nop aun no desisto de terminar esto XDD al final sho hice más días pero well no importa, me gusta como quedo la historia y a mis dos personitas favoritas también así que no me quejo.
Notas al final.
Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima, la historia si es mía.
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Aclaraciones y/o advertencias
• OoC
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Familia
Dedicado a Chachos ~
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No podía creer lo serio que todos se habían tomado lo de la fiesta, Crime Sorciere era un gremio serio a ojos de casi todo el mundo pero cuando eras parte de este podías darte cuenta de lo falsa que era esa creencia. Erick, Sawyer, Macbeth y hasta Sorano podían ser los más entusiastas, aunque incluso Jellal se había acoplado a los planes con una actitud que pocas veces le había visto.
Con el termino de la guerra y su notable participación en esta, se habían ganado el indulto del consejo y el Rey; aun debían esperar unas sanciones puesto que su gremio no cumplía con las normas establecidas pero tenía la fe de que no ería un castigo demasiado severo.
Por ello, Richard había tenido la idea de celebrar el dictamen con una celebración, para asombro de ella y el maestro del gremio los demás estuvieron de acuerdo. Y para más incredulidad suya, Sorano había recordado que en pocos días seria su cumpleaños, así que la fiesta paso a ser también una celebración temprana de este.
Esa era la razón por la que estaba en su habitación sin nada que hacer, puesto que según sus compañeros, como la festejada le estaba prohibido ayudar.
— Hey Meredy despierta — el chasquido de dedos que Sorano había hecho frente a su cara casi la hizo caer de espaldas.
— ¿Es que no sabes tocar la puerta? — reclamó como por millonésima vez.
— Lo hice pero como siempre estás en las nubes — se excusó pero por la sonrisa que tenía no le creyó ni un poco.
— ¿Quieres algo?
Era extraño que la albina fuera en su búsqueda a menos claro que hubiera un interés de por medio.
— Te traje algo — habló casi ofendida — puedes tomarlo como mi regalo para ti.
Con el dedo señalo una caja de tamaño considerable puesta sobre la cama, era de color blanco y tenía un moño color rojo en una esquina.
— ¿Estas enferma? — preguntó con la ceja arqueada.
— No seas tonta — su voz sonó molesta — solo ponte la ropa y baja. — La ojiazul dio la media vuelta cruzándose de brazos en el proceso.
No es que hubiera querido ser malagradecida, solo que no se había esperado un regalo de su parte.
— Espera — pidió y en efecto, la otra fémina se detuvo — lo siento... yo... bueno gracias Sorano.
La maga le miro por sobre el hombro, masculló un 'lo que sea' y salió dando un portazo, no supo si seguía molesta o solo había querido desquitarse con la puerta. Aun luego del tiempo que habían convivido seguía sin comprenderla del todo.
Volvió a mirar la caja sobre la cama, no quería empeorar la situación así que se decidió a usar lo que fuera que estuviera dentro; retiró con cuidado la caja y entonces se dijo que tenía que dedicarle otra disculpa a su compañera.
Dentro había un bonito vestido color oro, con costuras en negro. Era ajustado de la parte del busto pero bajo este, caía libremente hasta llegar casi a sus rodillas. Había también unos zapatos bajos del mismo color. Emocionada, se vistió rápidamente.
Una vez lista, se miro a si misma por el espejo, pudo notar que el vestido le quedaba a la perfección al igual que los zapatos, se preguntó cómo es que Sorano había adivinado su talla. Las voces de sus demás compañeros se escucharon en el primer piso, al parecer todo estaba listo.
Salió de la habitación y bajo las escaleras hasta llegar a dicho piso, todos estaban hablando formados en un pequeño círculo; Erick fue el primero en notar su presencia, al hacerlo los demás voltearon a verla también.
— Meredy — le llamó Jellal, él cual se notaba sorprendido y nervioso.
De hecho, todos lucían igual.
— ¿Paso algo? — preguntó mientras los miraba — se ven preocupados.
— No te molestes Meredy — habló disgustada la Aguria — solo no saben que decir sobre la ropa.
Esa explicación no le convenció.
— Somos hombres, no sabemos nada de ropa — alegó Sawyer a modo de defensa.
— Lo sé — concedió la fémina — eso explica su mal gusto.
Las discusiones no eran nada nuevo pero esta parecía diferente.
— No hay que pelear — Richard se acercó a ambos y los abrazó — estamos en una fiesta, hay que demostrar el amor entre nosotros.
Sorano y Sawyer se liberaron de los brazos del mago de tierra pero dejaron de pelear.
— El pastel está listo — Macbeth salió de la improvisada cocina sosteniendo un plato con el postre, usando unos guantes contra el calor.
El betún era color rosa y tenía unos detalles en color verde a forma de hojas de árbol, otros más con forma de flores blancas.
— Cenemos primero — ordenó el Fernandez haciendo que todos tomaran sus respectivos lugares en la mesa.
La cena fue como cualquier otra, Erick y Sawyer competían por la comida, Sorano mascullaba maldiciones en su contra y Jellal intentaba probar más de un platillo; por su lado Macbeth se había quedado dormido luego de su segunda ración aunque por obra del dragon slayer lo hacía con la cara hundida en puré de papas. Richard parecía seguir en su nube de amor por lo que no les tomaba en cuenta y ella solo reía por el comportamiento de todos.
Al terminar, Jellal levantó la mesa, para tener más espacio para colocar el pastel. Este estaba repleto de velas encendidas, a decir verdad más de las necesarias.
— ¿Es el pastel de cumpleaños de la gnomo o de la vieja Sorano? — bromeó el pelirrojo al mirar la cantidad de velas.
—¡¿A quién llamas vieja?! — reclamó la maga albina.
— ¡No me llames gnomo! — se unió la chica de ojos claros al reclamo, como le molestaba que Erick siguiera llamándola con ese apodo idiota.
No obstante, el apodado Cobra no pareció preocuparse, era como si le diera igual las malas miradas que le dirigían.
Respiró hondo para tener el aire suficiente para apagar las velas al soplar pero la mano del mago de maga Reflector la detuvo.
— Aún no — dijo con su voz perezosa de siempre.
— No van a cantarme feliz cumpleaños ¿verdad? — esperaba que no, aunque si lo hacían se burlaría de ellos el resto de la vida.
— Nosotros no cantamos — alegó la Aguria y chasqueó la lengua.
— ¿Entonces? — quiso saber.
No entendía nada pero logro ver que Jellal, Erick y Sawyer se reunían en la puerta de la entrada, susurraban y evitaban mirar a su dirección, después el pelirrojo salió sin decir nada más.
— ¿Quiere alguien decirme qué pasa? — ya llevaban demasiado tiempo actuando extraño y ella no era tonta como para no notarlo.
— Es una sorpresa de amor — Richard parecía tan... él que supuso no era nada de lo que debería preocuparse.
— Solo ten un poco de paciencia ¿sí? — El Fernandez se había acercado a ella y le había puesto una mano en la cabeza, acariciándola con suavidad al tiempo que sonreía tranquilamente.
Hizo un mohín, no le quedaba otra opción puesto que todos parecían haber conspirado en su contra. Se quedó observando las velas esperando impaciente, en su interior algo no la dejaba en paz, ese algo no sabía describirlo pero comenzaba a molestarle.
La puerta se abrió dejando ver al dragon slayer, el cual tenía una sonrisa de suficiencia como si hubiera hecho algo que nadie más logró, detrás de él una segunda persona apareció, un hombre al que conocía muy bien.
— ¿Lyon? — llamó sorprendida por verle ahí.
— Una vez más has deshonrado a tu vaca Vastia — el pelirrojo lo había visto por sobre el hombro y entonces la señaló — llegaste tarde.
El mago de Lamia le dedico una mirada molesta para luego pasar sobre él y llegar hasta la mesa.
— Tuve que asistir a unas personas en el camino — dijo a modo de disculpa pero solo la mirada a ella.
— Viniendo de ti no es de sorprenderse — comentó la maga de ojos azules — eres como un niño explorador.
La risa de parte de Sawyer y Erick no se hizo esperar, el mago de hielo llevó una mano a su rostro cubriéndolo mientras negaba, al parecer Lyon había comprobado que era inútil pelear contra ellos, al menos en su caso.
Un gritillo por parte de Sorano irrumpió las risas, con la mirada furica se giró hacía la festejada.
— Maldita mocosa — el insulto no fue extraño para nadie, lo extraño era ver la expresión "inocente" de Meredy.
— ¿Te paso algo Sorano? — preguntó con fingida preocupación.
— Tu sabes lo que me pasa — reclamó — sé que usaste tu magia conmigo — acusó al tiempo que la señalaba con su dedo.
— No sé de qué me hablas — su sonrisa decía justo lo contrario.
— No te atrevas a jugar conmigo, mocosa.
Ambas se sostuvieron la mirada, los varones casi podía jurar que salían rayos de sus ojos.
— Esto es amor — exclamó el mago de tierra gustoso.
— ¡Que no! — dijeron ambas al unísono.
Macbeth se interpuso entre ellas con total tranquilidad, los hombres restantes le miraron como si estuviera loco.
— Sopla las velas antes de que se derritan sobre el pastel — su voz sonó adormilada pero hubo algo en ella que la hizo enderezarse.
No era normal que el moreno interactuara tanto tiempo, usualmente se quedaba dormido antes de que los enfrentamientos infantiles empezaran. Por tanto, hizo lo que le pidió y soplo para apagar las velas tan rápido como pudo.
El ambiente pareció aligerarse.
Partió el pastel en varias rebanadas, las cuales fueron repartidas por Jellal. Todos se sentaron en la mesa ocupando su lugar de siempre, excepto Richard quien le había cedido su puesto a Lyon, por tanto estaban sentados juntos.
Tuvieron otra comida amena, en la cual incluso Lyon había tenido participación a pesar de ser el objeto de las burlas de todos, papel que usualmente era del Fernandez. Meredy se sintió feliz de ver a sus personas más preciadas llevarse tan bien, aun si hacía falta la presencia de Juvia y Ultear, pues sabía que donde quiera que estuviesen estarían felices por ella.
Ahora tenía una familia, quizá no la que había imaginado pero si una que no deseaba cambiar.
— Tengo algo que decirte — Jellal posó su mano izquierda en su hombro derecho , parecía demasiado serio por lo cual se limitó a asentir y seguirle.
Pudo sentir las miradas de los demás presentes clavarse en su espalda, ese algo que sentía le oprimió el estomago.
El hombre de cabellos azulinos la condujo hasta el exterior, cerrando la puerta luego de que pusiera un pie sobre el verde pasto de la entrada. El cielo se había tornado de colores rojizos mientras la luz del sol se iba apagando lentamente.
— ¿Qué querías decirme? — preguntó con voz temblorosa aun cuando había querido mostrarse tranquila.
Su amigo suspiro y la envolvió en un abrazo, uno que le recordó al que le había dado luego de la desaparición de Ultear.
— Te quiero Meredy — habló con suavidad — eres como la hermana que nunca tuve — sintió sus ojos humedecerse de repente ante sus palabras — no importa que tan lejos estemos siempre voy a estar ahí para ti ¿entiendes?
Se separaron quedando frente a frente.
— ¿Por qué dices esto? — no entendía, parecía que era una despedida.
— Hay algo que te he estado ocultando — confesó — el consejo ya ha tomado una decisión respecto a nosotros.
Ahora sabía que ese algo que había sentido era un mal presentimiento.
— ¿C-cuál?
— Si queremos conservar el indulto tenemos que disolver Crime Sorciere.
— No... — las lágrimas comenzaron a fluir libremente de sus ojos, recorriendo su rostro. No podían hacer eso, simplemente no podían.
— No hay forma de cambiar esa decisión — admitió visiblemente frustrado — es una orden directa del Rey.
— Entonces... ¿qué va a pasar? — ¿a dónde irían?
— Por orden del consejo debemos pasar a formar parte de un gremio legal o retirarnos y hacer una vida ordinaria — aquello calmó un poco su dolor pero aun así todo sería diferente.
Ya no serían el mismo gremio ni la misma familia.
— Al menos estaremos todos juntos ¿verdad?
La expresión culpable de Jellal le dio la respuesta.
— Solo puede haber dos de nosotros por cada gremio — en pocas palabras debían estar separados, no los querían juntos por ningún motivo.
Se abrazó a sí misma intentando mantenerse entera, sentía que su mundo se venía abajo sin siquiera darle la oportunidad de de aferrarse a algo.
— Sorano y Macbeth han decidido irse a Sabertooth — era obvio luego del reencuentro de las Aguria — Sawyer se ofreció a ser parte del consejo para cubrir la vacante que nos solicitaron.
No se imaginaba al rubio en dicho puesto pero eso era lo de menos.
— Richard fue recomendado por Jura para entrar a Lamia Scale —recordaba que el mago le había contando que tenía una amistad con el mago santo.
Solo faltaban ellos dos y Erick.
— Makarov ha sido muy amable ofreciéndonos lugar en Fairy Tail — el problema era que necesitaban un lugar más — Erick y tu tomaran esa oferta.
— ¿Y tú? — aquella podía ser su única oportunidad de estar más cerca de Erza.
— Voy a retirarme.
La mirada opaca que tenía era por eso, sin embargo, le conocía, se estaba sacrificando por ellos; no tenían a quien más recurrir, los gremios restantes les darían la espalda sin siquiera considerar la posibilidad.
— No puedes hacer eso —ya era suficiente de esa actitud — no puedes seguir viendo por nosotros sin tomarte en cuenta.
— Meredy...
— No — lo miró con el ceño fruncido — no voy a irme a Fairy Tail sabiendo que estoy tomando tu lugar.
No podría, ni tampoco tomaría el del dragon slayer puesto que él también tenía una razón importante para ir a ese gremio.
— No tenemos más opciones Meredy — dijo insistente pero negó con la cabeza.
Lo sabía pero ni así iba a hacerlo.
— Yo no pienso lo mismo.
Ambos se giraron sorprendidos de ver como el Vastia salía a su encuentro. Por sus palabras sabían que había escuchado todo.
— ¿Qué quieres decir? — Jellal pareció molesto con la interrupción.
— Aún hay un gremio al que Meredy puede ir — habló con seguridad.
La fémina de cabello rosáceo abrió los ojos con sorpresa, la sonrisa del albino era tranquilizadora para ella, lo que la hizo confiar en sus palabras.
— Explícate Vastia — exigió el Fernandez.
— Meredy puede venir conmigo a Lamia Scale — soltó mirando conciliador al mago celestial.
— ¿Cómo es que estás tan seguro? — el hombre de ojos marrones era desconfiado por naturaleza y tenía sus razones para hacer eso mismo con el mago de hielo — Richard solo fue admitido porque Jura lo recomendó, tu maestra se mostró renuente a aceptar a alguien más.
— Eso es cierto — admitió inmutado — pero Lamia Scale ya ha perdido miembros destacables — no es que los demás no lo fueran pero había diferencias de poder — Jura dejo el gremiio para unirse al consejo y Chelia perdió su magia durante el enfrentamiento con Alvarez.
Los puños del mago de creación se cerraron con fuerza, Meredy había sido testigo del momento en que la joven Blendy había dado la noticia así como su reacción al oírla. Se acercó a él y cubrió una de sus manos con la suya, lo cual hizo que el albino deshiciera los puños.
— Meredy es una maga poderosa, estoy seguro que terminara aceptando.
— Esa es tu impresión, no estás seguro de lo que dices — reclamó Jellal.
— Lo estoy — insistió el Vastia — ya he hablado con mi maestra y la he convencido.
La verdad es que lo había hecho como un favor hacía él y por "ganarle" a Makarov, pero eso no era necesario comunicárselo.
Meredy aun no terminaba de asimilarlo todo, empero, agradecía que Lyon estuviera ahí ayudándola en el momento.
— Entonces todo arreglado ¿no? — dijo intentando sonreír.
— ¿Estás segura? — la joven de ojos claros asintió.
No conocía a nadie dentro del gremio de Lyon pero Richard iría con ella sin contar que el albino no la dejaría sola hasta que pudiera acoplarse.
Sin contar que era lo mejor para todos.
— ¿Ven? les dije que el sirenito podía honrar a su vaca si se esforzaba —los tres sabían a quien pertenecía aquella voz y a quienes las risa que le siguieron.
Los dos miembros originales suspiraron cansinamente, sus compañeros no iban a cambiar nunca.
— Hey gnomo no pongas esa cara — el pelirrojo le paso un brazo por el cuello mientras esbozaba su ya típica sonrisa burlona — te visitaremos.
— Habla por ti — irrumpió Sorano — si ella quiere verme tendrá que buscarme yo no voy a visitarla.
Soltó una carcajada, eso era lo que le gustaba de ellos, desde que se habían unido al gremio la tristeza y el pesimismo se habían ido, porque no importaba que hicieran ellos hacían que el ánimo subiera con solo intercambiar palabras.
— El amor que nos une no se va a romper tan fácilmente — filosofo el mago de tierra expandiendo su burbuja rosada sobre todos — nuestro vinculo es permanente.
Quizá ya no iban a estar juntos pero eso no significaba que no fueran a verse más y aun si no lo hacían, el lazo que los había unido no iba a romperse. Así como seguía conservando su vinculo con Ul gracias a sus recuerdos, lo mismo iba a ser para ellos.
Su mano libre fue tomada por una masculina, sus dedos se enredaron con los suyos y el frío de estos le era inconfundible.
— Tienes una familia fuerte — susurró para ella.
— Lo sé.
Ahora lo sabía y pronto iba a hacerla más grande gracias a él.
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Notas de autora:
Fue un poquito triste lo sé pero al final todo fue muy bonis -por eso avise del OoC- doblegue a todo orasion seis a ser lindo con la Meredy pero era necesario pa cumplir con el tema del día 3 así que eso. Puede que este sea el último capitulo puesto que aunque quería hacer el siguiente de UA quizá me de flojera o me guste este final, aun no sé.
#IndecisaMil (?)
Doy gracias todos los que lesheron este fic aun si no me dejaron review, solo espero haber podido hacer que les gustará aunque sea un poco esta pareja y el Crime Sorciere.
¿Me regalan un review?
