Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Colección de one shots, drabbles y viñetas, inspirados en el arte de Kuri Kousin, relacionados con situaciones de la familia Brief.
Fragmentos
Perdóname
Imagen 097
—No es necesario que digas nada. —susurró abrazándolo—. No digas nada—. Ya no era capaz de pensar.
Vegeta le correspondió el abrazo, pero no como ella quería. A los pocos segundos la separó para correr su cabello hacia atrás y apreciarla. Pese al cansancio podría estar horas mirándola.
Y ella quedó atrapada en sus ojos.
Los dos de pie en medio de la habitación, la noche cayendo, Trunks durmiendo en su cuarto, los padres de Bulma en algún lugar de la casa; Goku de regreso con su familia luego de siete años de ausencia, Majin Boo conociendo su nueva habitación en la mansión de Mister Satán, el resto del mundo preocupado de sus cosas y Vegeta y Bulma en el más largo silencio que alguna vez compartieron.
No abrió la boca para pedirle perdón ni confesar lo que sentía. Tal vez con eso podría conseguir su absolución, pero todo lo que pudo hacer fue mirarla con tal intensidad que la estremeció hasta las lágrimas.
Bulma subió sus manos para tocar las enguantadas de él, teniendo que desviar la mirada más de una vez. No soportaba tal honestidad en una noche como esta y ya había llorado lo suficiente, pero Vegeta no la soltaba.
—Bulma —musitó sintiendo que el aire le faltaba. Quedó con la boca entreabierta perdido en su mirada llorosa.
Al cerrar los ojos las lágrimas cayeron más rápido llegando hasta su boca. Lo ocurrido en tan pocos días le hizo retroceder en el tiempo y analizar lo vivido con él. La conclusión era abrumadora.
—Vegeta, no es necesario. Estas cansado, estamos cansados, mañana habrá tiempo para…
La abrazó con fuerza ocultando su rostro en su cuello. De poder apretarla más lo hubiera hecho. La necesitaba tanto después de haber abierto los ojos que si lo rechazaba no sabría qué hacer. No era necesario perder a su familia para darse cuenta lo valiosos que eran, sin embargo por culpa de su ceguera y egoísmo tuvo que vivirlo.
Sintió su cuerpo tiritar cuando ella lloró con más libertad. Una vez más por su culpa. Algo que no ocurría hace años volvió a suceder, haciéndolo sentir peor. Ya no quedaba nada por hacer, salvo abrirse.
¿Y si fue capaz de cometer tantos errores por qué costaba tanto hacer lo correcto por una vez en su vida?
—Bulma, por favor… —Nuevamente la garganta lo traicionó, teniendo que cerrar la boca cuando la pena de ella lo invadió. No estaba triste, pero al mínimo intento de hablar la angustia se presentaba.
Lloró con más ganas, evitando hacer ruido. Le daba terror que su hijo hubiera despertado y la escuchara al pasar por afuera de la habitación, aunque el pequeño estaba tan agotado que seguramente dormiría hasta mañana.
No quería que lo dijera, de alguna forma si lo hacía estarían aceptando todo lo ocurrido y en un rincón de su mente, deseó incluirse en la lista de Shenlong y olvidarlo todo. Y ahora por fin que él estaba dispuesto a hablar, ella no quería.
La dejó desahogar hasta que terminó. Estrechándola más en un intento de reconfortarla a ella y a él mismo.
—Perdóname. —Finalmente dejó escapar la palabra. Si mencionaba algo antes, Bulma lo interrumpiría o su boca lo traicionaría. Lo mejor fue respirar y decirlo.
Bulma abrió los ojos sin separarse de él. Sorprendentemente para ella no pasó nada. Vegeta no regresó a ser ese loco sanguinario, no se alejó de ella ni se marchó para matar. El mundo bajo sus pies no cayó y todo a su alrededor se mantuvo en orden y en silencio. Simplemente ante ella había un hombre arrepentido que necesitaba su perdón. Un hombre con errores grandes y diferentes, pero ella lo conoció y aceptó así. Su vida nunca fue normal y no lo sería ahora sólo por desearlo.
Vegeta se paralizó en ese abrazo. Esperando alguna palabra de ella. No estaba acostumbrado a pedir perdón, pero sabía que al pedirlo existía la posibilidad de recibir una respuesta negativa. Si eso llegase a suceder sería el fin de todo.
Y estaba consiente que lo merecía. Era demasiado egoísta de su parte. Como lo había sido toda su vida.
Los papeles se dieron vuelta y esta vez fue él quien esperaba oír la voz de ella en respuesta. Y como acostumbraba hacerlo él, Bulma no habló. Usó su cuerpo para hacerle saber su decisión.
Suspiró al subir una mano hacia su nuca y acariciar su cabello. Con la otra recorrió su espalda logrando relajarla. Con el paso de los años el lenguaje corporal de ambos era poderoso.
También suspiró al tomar su rostro entre sus manos. La besó en la boca antes de apoyar su frente en la de ella. Aliviado, rescatado una vez más por ella.
Después de otro beso volvieron a abrazarse.
Fin.
Me arriesgué con esta viñeta. Es mi primera vez.
La imagen me inspiró tanto que espero haya transmitido lo mismo.
Dejé el link de la página en mi perfil para que puedan ver las imágenes de cada historia.
Gracias por leer y dejar comentarios.
Cariños,
Dev.
