Capítulo 3. ¿De dónde lo has sacado?

Las risas no se hicieron de esperar y la conversación entre todos fue amena, Ino y Chouji encontraron un tema neutro para ambos liberando a sus acompañantes de la "obligada" escucha.

Los ninjas comentaron que querían volver a verse todos mientras Temari estaba en la aldea, una cena bien organizada para celebrar quien sabe qué méritos, una excusa, como lo definió ella.

Se despidieron sin prisas, y Temari y Shikamaru volvieron para la torre de la hokage a terminar su trabajo. El trayecto fue animado, comentando los cambios en los ninjas de konoha. Shikamaru parecía interesado en la opinión de la rubia, quizás porque también deseaba ver que a ella le agradaba el cambio que él había sufrido.

-Han crecido mucho todos, es verdad, a mi se me acabó la racha de ganar altura.

-Si, siempre serás más baja que yo.

-Calla Nara, sabes que será en lo único que este por debajo tuyo-le respondió ella con una sonrisa, sin importarle los "pocos" centímetros que él la sacaba.

-Bueno, en inteligencia también.

Tan solo recibió una mirada advirtiéndole que se callase ya, y que no siguiese por ese camino. Y en un abrir y cerrar de ojos estaban ya en el despacho de ella.

-Tengo que ir a recoger unas cosas, pero las traeré aquí, tu ayuda no me vendría mal, y seguro que yo puedo hacer lo mismo por ti.

Ella solo se encogió de hombros y acercó la silla de enfrente a la suya para hacerle un hueco al moreno, apartó a un lado los documentos de ella y comenzó a trabajar mientras él llegaba con su papeleo.

La tarde pasó rápida, amena gracias a él, que la aconsejaba y le indicaba como Tsunade rellenaba algunos impresos. Ella en cambio solo ayudó al Nara con alguna codificación para disminuir la altura de la montaña de papeles que él portaba.

-La Hokage te tiene sobre-explotado eh.

-Adora endiñarle el trabajo a otros para tener tiempo libre en sus apuestas. Si esto te parece mucho deberías mirar la mesa de Shizune, ella si que sufre.

-Bueno, lo mio ya lo he terminado, ¿tú tienes que terminar esto hoy?

-No, en realidad no, prefería adelantarlo.

-¿¡Tú!? ¿Trabajar de más? ¿Qué oscuros planes tienes en mente Nara? Si no me equivoco tu dicho favorito es, no dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana.

-Siempre juzgándome mujer. No quiero tener que trabajar hasta tarde el día que salgamos con los demás equipos, necesito tener al cien por cien mi cerebro para aguantar a Naruto.

-¿Entonces nos quedamos?

Él giró la cabeza. ¿Qué querría hacer la rubia? La verdad es que no habían ido a muchos sitios, y sabía perfectamente que Temari querría visitar algún puesto de comida rápida, o de figuras artesanales...

-¿Has ido ya a donde Ino a ver las plantas nuevas? Me dijo que tenía una especial para ti.

-Si, he ido ya, conozco sus cuidados, y todo lo demás Nara, no te preocupes. ¡Llévame a tu apartamento y hazme de comer, hombre!-ordenó ella simulando el machismo que él había demostrado hacía algunos años.

-¡Eh!

-Bebé llorón sabes que soy partidaria del hembrismo, ten cuidado que no me nombren Kage y decida esclavizar a tu sexo-apuntó ella y sin poder reprimirlo comenzó a reír.

-Oh, reina Temari, no osaría llevarla la contraria, le prometo que cocinaré lo más sabroso que encuentre en mi humilde hogar.

-¿Y a qué esperamos, shinobi de pacotilla?

Y con esas últimas palabras en su cotidiana y teatral conversación, partieron hacia la pequeña casa que Shikamaru tenía en los terrenos Nara. Era realmente agradable poder tener esa confianza con Temari, al igual que podía bromear con Chouji o incluso con Naruto. Además, ella siempre le recibía con una sonrisa que le estremecía el cuerpo, por la rareza de su aparición, intentó convencerse.

-¿Qué quieres cenar?

-Sopa de tofu-respondió sin pensarlo mucho.

-Como quiera la princesa. Tienes algo de ropa mía en el cuarto de la derecha, ponte una camiseta o algo por si te manchas.

-No soy un bebé como tú, se comer sin mancharme.

-La ultima vez no demostraste eso.

Maldito. Recordó como el maldito chucho de Kiba le había empujado mientras se dirigía a la mesa con su ración de comida, y como la sopa de ramen le había manchado. ¡No había sido su culpa! Pero sin pruebas para defenderse, Shikamaru se había burlado, no enserio porque sino habría salido muy mal parado, pero lo había hecho al fin y al cabo.

Volvió con una camiseta gris sin mangas y unos pantalones elásticos negros que le llegaban por la rodilla. Invadir una prenda más, una prenda menos no le pareció importante.

-Definitivamente, estoy seguro de que tienes un conjunto similar en tu armario para entrenar.

-No vago, pero me sienta genial. Aunque a mi todo-añadió moviendo la cabeza con arrogancia.

-No puedo negartelo mujer. ¿Puedes ir poniendo la mesa mientras yo me cambio también?

Ella rodó los ojos, ni un buen siervo podía ser el Nara. Si llegaba a cumplir su sueño de mandato, exigiría al Nara al pie de su servicio, solo para poder obligarlo con motivo.

Colocó la olla con la sopa en la mitad de la mesa y aspiró fuertemente su aroma y sintió como su boca se hacía agua con el olor. Era una mesa de cuatro personas y colocó los cubiertos del estratega enfrente de los suyos. Fue a por algo de bebida y se decidió por una simple jarra de agua. Regresaba con ella a la mesa cuando el Nara se le unió con un conjunto parecido. Una camiseta negra de manga corta y unos pantalones grises anchos hasta el suelo. Desde luego ese hombre no tenía una gran variedad en el armario,pero no le importó. Ella era muy practica, aunque eso no quitaba que adoraba los kimonos y por supuesto lo bien que se ceñían en su cuerpo en las curvas correctas.

-No tiene mala pinta.

Mentirosa, sabes de sobra que estará buenísima. Siendo sinceros, él podría sacarte de las comunes comidas sosas y repetitivas por no hablar de pre-cocinadas, que comes.

Ambos se sirvieron y comenzaron a cenar. Repentinamente Temari recordó el tema que había estado reflexionando a lo largo de todo el día.

-Vago, respecto al libro que me has dejado. ¿De dónde lo has sacado? ¿Es una especie de biografía didáctica?

-Pensé que me dirías si era un experimento social, conociendo los pocos reparos que tienes de jugar con la mente de las personas...

-¡Eh! Si la mente es débil lo es también el cuerpo y el alma. Maltratar un poco a tus estudiantes para que se fortalezcan no es malo. Sino, mírame a mi. He salido letal y fuerte, ¿o no?

Ambos dejaron entrever una sonrisa, la sonrisa que solo se dedicaban entre ellos, aquella que poca gente presenciaba y que nadie sabía interpretar, ni los propios dueños.

Temari ya había terminado su plato e informalmente había cruzado las piernas en la silla, una encima de la otra, simulando la posición que le había enseñado para meditar.

-Eres retorcida, admítelo.

-No es necesario que lo admita y lo sabes, pero tú eres demasiado manipulable, demasiado...

-¿Demasiado humano?

-Ahora me acusarás de monstruo por hundir un poco la moral para que salga a flote con mayor fuerza, eres un bebé débil y sentimental todavía.

-Me gusta poder tener sentimientos después de todo lo que he pasado.

Y entonces ella calló bajando la mirada, por dos razones. La primera, porque sabía que Shikamaru no había estado preparado para la muerte de su sensei, y segundo, porque ella misma conservaba sentimientos y no se arrepentía, aún después de todo lo que su padre les había hecho a ella y a sus hermanos.

-No divagues, Temari. Nada de lo que digas me puede herir, estoy acostumbrado a ti y te entiendo mejor de lo que crees.

¿Él la entendía? No le parecía tan descabellado. Shikamaru Nara, el vago número uno, el mejor estratega de la villa, la futura mano derecha de la hokage, era una persona sobretodo empática. Sabía que él la comprendía, pero aquello en parte la reconfortaba a la par que la asustaba. Ella no había sido muy agradable con él en el pasado, con nadie, ni siquiera con su hermano pequeño. ¿Cómo alguien así podía pedir comprensión o siquiera recibirla des-interesadamente? Eso la hacía sentir peor.

-Eo, Temari. Que no pienses te he dicho.

Y perdida en sus pensamientos no había notado al Nara llegar hasta ella para abrazarla cariñosamente y dejarle un beso en la cabeza.

-Me arrepiento, ¿sabes? Aunque no me guste hablar de ello no significa que no lo recuerde.

-Sé que no te gusta hablarlo, y menos conmigo, pero yo sé que no eres así, no eres mala, y ellos lo saben también, te quieren como se quiere a una madre.

Ella sacudió la cabeza entre los brazos del shinobi alejando esas ideas de su cabeza. ¡Ella no dejaba caer la cabeza y buscaba el consuelo! Pero debía admitir que la respuesta de Shikamaru le había ayudado mucho, a recordar algo que sabía, pero que le costaba aceptar. Ella ya había pagado por sus errores, ahora solo podía conducir su vida de la mejor manera.

-Dejemos el tema. Dime, ¿de dónde has sacado el libro?

Y él ya estaba abriendo la boca mientras su rápido cerebro ideaba una respuestas, cuando la puerta sonó fuertemente,demasiado quizás.

-¡Nara Shikamaru! ¡Ábreme la puerta, maldito vago!


El hembrismo es el equivalente al machismo, pero teniendo a la mujer en el rol de hombre. El feminismo es la igualdad de sexos, y el hembrismo la mujer por encima del hombre.

¿Quién será quien llama a la puerta? ¿Por qué no sabremos nunca quién escribió el libro? ¿Por qué nunca puede significar mañana, pasado o quizás dentro de un mes?

Dedico especialmente el capítulo a YyessyY que se ha tomado la molestia de hacer un super-maratón de mis fics dejando comentarios y animándome mucho con las otras historias. Espero que aunque sea corto, este capítulo te agrade.

Un beso enorme y espero gustosa sus ideas o respuestas a las estúpidas preguntas que hago porque me ha dado la tontería hoy ;)