esperen-interrumpió Poseidón a Quirón- ya me explicaron que vamos a leer como le va a ir a mi hijo en el campamento romano, pero no me han dicho porque tiene 5 años.
Bueno señor Poseidón la verdad es que lo único que sabemos es que percy de 5 trajo este libro consigo nada mas ni nada menos.
Bien con eso me vasta hasta ahorita.
Esperen y leo- dijo Sally al ver que el duende no estaba
Dijo que iba a terminar de arreglar el argo 2
Bien entonces cual es el siguiente capitulo ll PERCY
Quien va a comenzar?
Yo-dijo annabeth levantándose de su asiento para recoger el libro
annabeth estas segura?
Si Sally lo estoy si usted leyó estoy segura que yo tambien
LO MALO DE CAER EN PICADO COLINA ABAJO unas cincuenta millas por hora en Una bandeja de aperitivos, es que si te das cuenta de que era mala idea a mitad de Camino, es demasiado tarde.
Tardaste en darte cuenta sesos de alga-le dijo annabeth al pequeño percy y este solo se limitó a sacarle la lengua, esta frunció el ceño y también le saco la lengua antes de retomar la lectura.
Percy esquivó a duras penas un árbol, rebotó contra una roca y dio vueltas mientras aterrizaba en la autopista. La bandeja de aperitivos no tenía dirección asistida.
Escuchó gritar a las hermanas gorgonas y alcanzó a ver las serpientes de coral del pelo de Euríale por encima de la colina, pero no tuvo tiempo para preocuparse por ello. El techo de los apartamentos que se alzaban debajo de él como la proa de un barco de guerra. Colisión frontal en diez, nueve, ocho…
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Paren con sus estupideces stoll- les advirtió katie.
Se las arregló para girar hacia los lados con tal de evitar que se le rompieran las
piernas con el impacto. La bandeja se deslizó por encima del techo y salió volando por el aire. La bandeja se fue por un lado y Percy por el otro.
Eso va a dejar marca- dijeron los stolls , ganándose otro golpe de katie
Cállense no ven que Sally esta mal -a si es Sally esta pálida por lo que su hijo le está pasando
No te preocupes recuerda que percy trae la marca de Aquiles- le dijo poseidon a Sally, mientras que annabeth estaba pensando lo mismo.
En su caída hacia la carretera, un horrible escenario se le cruzó por la mente: su cuerpo estrellándose contra el parabrisas de algún coche utilitario, algún conductor molesto intentando sacarlo del parabrisas. "¡Estúpido, chico de dieciséis años que cae del cielo! ¡Llego tarde!".
Quien está pensando eso mientras está en peligro-le susurro Jasón a pipper, esta solo se limitó a encoger los hombros.
Milagrosamente, una ráfaga de viento le llevó hacia un lado, lo suficiente para evitar la autopista y estrellarse contra un matorral. No era un aterrizaje suave, pero era mejor que el asfalto.
Percy gruñó. Quería tumbarse allí y dejar que pasara el tiempo, pero tenía que moverse.
Se incorporó, sus manos estaban llenas de arañazos, pero no tenía ningún hueso roto. Seguía llevando su mochila. En algún lugar del descenso había perdido la espada, pero Percy sabía que aparecería tarde o temprano en su bolsillo en forma de bolígrafo. Era parte de su magia.
De cuantas maneras esa espada nos ha salvado la vida-dijo annabeth
Miró hacia la colina. Era difícil no distinguir a las gorgonas, con su colorido pelo
reptiloide y sus delantales verde brillante del mercadillo. Estaban deslizándose por la colina, yendo poco a poco pero con más control que Percy. Aquellos pies de gallina debían de servir para escalar. Percy calculó que en cinco minutos le alcanzarían.
A su lado, un alta alambrada separaba la autopista de un barrido con calles amplias,
casas acogedoras y altísimos eucaliptos. La verja estaba allí puesta para evitar que la gente cruzara la autopista e hiciera estupideces, como deslizarse en una bandeja de metal por entre los camiones, pero la alambrada tenía agujeros enormes por los que Percy pudo acceder fácilmente al vecindario. Quizá podría encontrar un coche y dirigirse hacia el oeste, hacia el océano. No le gustaba robar coches, pero durante las pasadas semanas, en situaciones de vida o muerte, había 'tomado prestado' unos cuantos, incluyendo un coche de policía. Quería devolverlos, pero no le duraban demasiado.
Percy eso no se hace robar esta mal- regaño Sally a su hijo, el niño afligido bajo la cabeza y murmuro un lo siento.
Mientras que los hijos de Hermes se les salía unas lágrimas de orgullo
Mira que robar un coche de policía eso es genial- hablo cris por primera vez, mientras que sus hermanos asentían con la cabeza
Ese es nuestro líder- dijeron los stolls maravillados con lo del robo.
Miró hacia el este. Como supuso un centenar de colinas se extendían por el horizonte.
En la falda de una colina había dos entradas a dos túneles distintos, uno para cada dirección de tráfico, observándole como las cuencas vacías de una gigantesca calavera. Dónde debería haber estado la nariz, una pared de cemento sobresalía del lado de la colina, con una puerta metálica, como la entrada a un búnker.
Debía de ser un túnel de mantenimiento. Eso era lo que los mortales podrían pensar, si eran capaces de ver la puerta. Pero eso es porque no podían ver a través de la Niebla. Percy sabía que la puerta era más de lo que aparentaba.
Está muy cerca
A de que esta cerca Jasón?-le pregunto Sally al hijo de júpiter lo cual este solo se sonrojo al ver que Sally lo miraba fijamente esperando una respuesta.
Al campamento júpiter-dijo este
Está muy cerca de mi casa-susurro annabeth para sí misma pero siendo solo escuchada por el joven percy.
Dos chicos vestidos con armadura flanqueaban la entrada. Vestían una extraña mezcla de cascos romanos emplumados, corazas, vainas, tejanos, camisetas púrpuras y deportivas blancas. El guardia de la izquierda parecía una chica, a pesar de que era difícil de decir a través de la armadura. El de la derecha era un chico bajo y fornido con un carcaj y un arco a su espalda. Ambos chicos sujetaban dos varas de madera con puntas metálicas, como si de unos arpones pasados de moda se tratara.
El radar interno de Percy sonaba como loco. Después de tantos días horribles, había alcanzado su meta. Sus instintos le decían que si podía llegar al interior de la puerta, encontraría la seguridad por primera vez desde que los lobos le habían mandado hacia el sud.
Entonces… ¿por qué estaba tan aterrorizado?
Aterrorizado? De que tienes miedo percy?-le pregunto annabeth a percy, lo caul este solo se limitó a encogerse de hombros.
No lo sé aun no me pasa-respondió el pequeño sonrojando a la chica dándose cuenta de la pregunta.
A lo lejos, las gorgonas habían aterrizado por el techo de los apartamentos. A tres minutos de distancia, quizás menos. Parte de él quería correr hacia la puerta en la colina. Tendría que cruzar la mitad de la autopista, pero sería un breve sprint. Podría llegar allí antes de que las gorgonas le alcanzaran.
Parte de él quería ir hacia el oeste, hacia el océano. Allí es dónde estaría más seguro. Allí era donde su poder era mayor. Aquellos guardas romanos en la puerta le hacían sentir nervioso. Algo dentro de él le decía: No es mi territorio, esto es peligroso.
Creo que se debe a porque él es griego así me sentí yo cuando llegue al campamento mestizo-hablo Jasón.
Mientras que Poseidón miraba a Sally retándola a que revelara información secreta ella solo desvio la mirada
—Por supuesto que tienes razón— dijo una voz a su lado.
Oh por los dioses un monstruo?-se escucharon exclamaciones por todo el campamento.
Espero que no-hablo Sally esperanzada de que no le pasara nada a su hijo.
Percy saltó. Primero creyó que Beano se las había arreglado para atraparle de nuevo,pero la anciana que se sentaba entre los matojos era más repulsiva que una gorgona.
Parecía una vieja hippie que había sido tirada de la carretera haría unos cuarenta años desde dónde había estado recolectando basura y polvo desde entonces. Vestía un vestido de tela desteñida, con un edredón hecho jirones y bolsas de plástico. Su escasa mata de pelo era de un color gris-marrón, como las raíces de una planta seca, anudada con una cinta con el símbolo de la paz. Su cara estaba cubierta de verrugas y lunares. Cuando sonreía, mostraba exactamente sólo tres dientes.
Gyuu que asco-chillaron las hijas de afrodita
Como puede vivir así-chillo drew tanaka
—No es un túnel de mantenimiento— le confió—. Es la entrada al campamento. Un relámpago recorrió la espalda de Percy. Campamento. Sí, de ahí era de dónde venía. Un campamento. Quizá era su hogar. Quizá Annabeth estaba cerca.
Si esta-dijo exclamando el pequeño percy
Si esta que percy?-le pregunto su madre al pequeño
Si está cerca, aquí esta-dijo el pequeño apuntando con el dedo a annabeth, haciendo que esta se sonrojara.
Pero algo iba mal. Las gorgonas estaban oteando el horizonte desde el techo de los apartamentos.
Entonces Esteno señaló con alegría hacia la dirección de Percy.
La anciana hippie alzó las cejas:
—No hay tiempo, chico. Tienes que escoger.
Siempre ahí algo, siempre tiene que escoger-dijo annabeth cansada de las pruebas de los dioses
—¿Quién es usted? —preguntó Percy, a pesar de que no estaba seguro de querer saberlo. Lo último que necesitaba era otra mortal inofensiva que resultara ser un monstruo.
—Oh, puedes llamarme Junio— los ojos de la anciana relampaguearon como si hubiera hecho un chiste ingenioso—. En realidad, soy Junio, ¿no es cierto? Llamaron al mes así por mí.
Creo que tengo una idea de quién puede ser junio- dijo Sally
Yo también la tengo pero no me agrada mucho que digamos- coincidió annabeth con Sally poniendo a pensar a los campistas de quien se trataba
—De acuerdo. Mire… debería irme. Dos gorgonas se acercan. No quiero que la Hieran.
"agh"-suspiro annabeth cansada del defecto fatídico de su novio
Junio acercó sus manos a la posición de su corazón
—¡Qué encantador! ¡Pero eso es parte de tu elección!
—Mi elección…—Percy miró nervioso hacia la colina. Las gorgonas se habían quitado los delantales verdes. Unas alas salieron de sus espaldas… pequeñas alas de murciélago, que brillaban como el latón.
¿Desde cuándo tenían esas cosas alas? Quizá eran de decoración. Quizá eran demasiado pequeñas para sostener a una gorgona en el aire. Entonces ambas hermanas levantaron el vuelo desde los apartamentos y se dirigieron hacia él. Genial, simplemente genial.
Acaso ahí monstruos con partes de decoración?.-
La pregunta más bien seria desde cuando las gorgonas pueden volar?-preguntaron algunos campistas
—Sí, una elección— dijo Junio, como si no hubiera prisa—. Puedes dejarme aquí a merced de las gorgonas e ir al océano. Te garantizo que llegarás con toda seguridad.
Las gorgonas se alegrarán de atacarme a mí y dejarte ir. En el mar, ningún monstruo te molestará. Podrás comenzar una nueva vida, vivir hasta una edad anciana placentera y huir del gran dolor que te aguarda en tu futuro.
No importa que sea una diosa percy no la dejaría ahí con las gorgonas-dijo Sally resaltando lo ya dicho mientras que annabeth se enojaba más por el defecto fatídico de su novio.
Percy estaba seguro de que no le gustaría la segunda opción.
—¿O?
—O podrías hacerle un pequeño favor a una anciana—dijo—. Carga conmigo hasta el campamento.
Cargarla?-repitieron los campistas como si no se lo creyeran
—¿Cargar con usted? —Percy esperó que estuviera bromeando. Entonces Junio se levantó las faldas y mostró sus morados pies hinchados.
—No puedo llegar allí por mí misma—dijo—. Carga conmigo, a través de la autopista, a través del túnel, a través del río.
Percy no sabía a qué río se refería, pero no sonaba fácil. Junio no parecía demasiado ligera.
Las gorgonas estaban a pocos metros de ellos. Seguro que se estaban relamiendo en aquél momento, como si supieran que la caza ya había terminado.
Percy miró la anciana.
—Y tengo que cargar contigo a este campamento, ¿por…?
—¡Porqué sería todo un acto de bondad! —dijo—. Y porque si no lo haces, los dioses morirán, el mundo tal como lo conocemos perecerá y todo aquél de tu vida anterior será destruido. Pero por supuesto, no les recordarás jamás, por lo que supongo que entonces no te importará. Estarás seguro en lo más hondo del océano…
Si le dice eso menos va a ir al océano, se va a quedar a ayudar-
Percy tragó saliva. Las gorgonas chillaron como si estuvieran entrando en batalla.
—Si voy al campamento—dijo—, ¿mi memoria volverá?
Si volverá?-repitio un poco emocionado el pequeño percy
—Poco a poco—dijo Junio—. Pero te advierto, ¡sacrificarás muchas cosas! Perderás la marca de Aquiles. Sufrirás dolor, miseria y todo lo que has conocido hasta ahora cambiará.
Pero quizá tengas una oportunidad de salvar a tus amigos y a tu familia para reclamar tu vieja vida.
Solo esas palabras bastaron para que Sally se pusiera pálida
Sally te encuentras bien?- le pregunto el dios a la mortal, lo cual solo afirmo con la cabeza e incitando a annabeth a continuar con la lectura.
Las gorgonas estaban dando vueltas a su alrededor. Estarían estudiando la anciana, intentado descubrir quién era la nueva participante del juego antes de mover ficha.
—¿Qué pasa con los guardias en la puerta? —preguntó Percy.
Junio sonrió.
—Oh, te dejarán pasar, cielo. Puedes confiar en esos dos. Entonces… ¿qué dices? ¿Ayudarás a una indefensa anciana?
No creo que sea indefensa- dijeron el infante y su futura novia al mismo tiempo,
Haciendo que se sonrojaran
Percy dudó que Junio fuera indefensa.
Los campistas empezaron a reir por la coincidencia de la pareja
Como mucho, aquello era una trampa. Aunque quizá fuera una especie de examen.
Odio los exámenes-dijo el infante
Pery odia los exámenes -dijo annabeth
Percy odiaba los exámenes.
Se nota que lo conoces annabeth-le dijo Katie con una mirada picara
Desde que había perdido su memoria, toda su vida era una hoja en blanco. Era _, de _. Se sentía _, y si los monstruos le cogieran, él estaría _.
Entonces pensó en Annabeth, la única parte de su antigua vida de la que estaba seguro. Tenía que encontrarla.
Aquí esta- dijo el infante abrazando a la rubia y sonrojándola
—Cargaré contigo—le dijo a la anciana.
Era más ligera de lo que esperaba. Percy intento ignorar su ácido aliento y sus manos llenas de callos rodeándole el cuello. Alcanzó el primer carril de tráfico. Un conductor hizo sonar el claxon. Otro gritó algo que se perdió con el viento. Muchos se giraban y miraban irritados, como si tuvieran que aguantar esa clase de intervenciones en la autopista, adolescentes cargando mujeres mayores a través de la carretera principal de Berkeley.
Una sombra apareció por encima de él. Esteno le llamó llena de júbilo.
—¡Chico listo! ¡Nos has traído una diosa para entretenernos!
¿Una diosa?
Eso me lo esta confirmando mas
Junio sonrió, inocente, mientras murmuraba: —¡Ups! — cuando un coche casi les atropelló.
Ella quiere matar a mi hijo-dijo Sally un poco enojada
Si es quien yo creo que es a lo mejor si-le hablo annabeth
En algún lugar a su izquierda, Euríale gritó:
—¡Atrápales! Dos precios son mejor que uno.
Percy corrió a través de los carriles restantes. De alguna forma se las había apañado para llegar a la mitad de la autopista. Vio a las gorgonas aterrizando, coches esquivándolas mientras cruzaban la carretera. Se preguntó qué verían los mortales a través de la niebla, ¿pelícanos gigantes? ¿Suicidas con alas de murciélago? La loba Lupa le había dicho que las mentes mortales podían creer cualquier cosa, excepto la verdad.
Estupida niebla-hablo resentida pipper por lo que la niebla le hizo creer que Jason era su novio,este notando la molestia de su actual novia le dio un beso en la mejilla y le dijo:
No te preocupes ya estamos juntos
Percy corrió hacia la puerta en la falda de la colina. Junio pesaba más y más a cada
paso. El corazón de Percy repiqueteaba. Le dolían las costillas.
Uno de los guardias gritó. El chico con el arco tensó una flecha. Percy gritó.
—¡Esperad!
No le harán nada ¿verdad?- le pregunto hestia a Jason
No lo creo mi señora- le dijo jason.
Pero el chico no estaba apuntándole a él. La flecha voló por encima de la cabeza de
Percy y una gorgona aulló de dolor. La segunda guarda meneó su lanza frenéticamente incitando a Percy a darse prisa.
Si hijo date prisa y entra-apresuro Poseidón a su hijo adolescente
¿A donde?-pregunto el pequeño,causando la risa de su futura novia
—¡Te tengo! —chilló Euríale. Percy se giró mientras una flecha impactaba contra su frente. Euríale se precipitó contra la autopista. Un camión chocó contra ella y la hizo retroceder unos metros, pero ella escaló por la cabina, se sacó la flecha de la frente y alzó el vuelo.
Percy alcanzó la puerta.
—¡Gracias! —les dijo a los guardias—. Buen tiro.
—¡Debería haberla matado! —protestó el arquero.
—Bienvenido a mi mundo— murmuró Percy.
No me gusta el mundo de perca-dijeron los stolls, cual el niño se sintió un poco herido, se voltio para ver a su mama
Mami?-pregunto el pequeño percy a su joven madre,la madre pensó su respuesta
Percy tu mundo es un poco raro- esta respuesta causo risa de la mayoría de los campistas, el niño herido busco consuelo de su papa pero este solo desvío la mirada de la de su hijo, el infante buscando un ultimo consuelo miro a annabeth con ojitos de foca herida, si la mirada de su novio adolescente causaba que casi se pudiera resistir la del niño de cinco la hace irresistible para quien la mire, levantándose de su lugar fue hacia donde estaba el pequeño, se arrodillo enfrente de el y lo abrazo con una gran ternura
Se separaron ella lo beso en la mejilla y lo volvió a abrazar, quiron llamo su atención
—Frank—dijo la chica—, hazles entrar, ¡rápido! Eso son gorgonas.
—¿Gorgonas? —la voz del arquero se quebró. Era difícil hablar sobre él llevando el
yelmo, pero parecía robusto como un luchador de lucha libre, de unos catorce o
quince—. ¿La puerta las detendrá?
En los brazos de Percy, Junio se rió socarronamente:
—No, no lo hará. En guarda, Percy Jackson. ¡A través del túnel, a través del río!
—¿Percy Jackson? —la guardia tenía la piel más morena, con el pelo rizado sobresaliéndole por los lados del yelmo. Parecía más pequeña que Frank, quizá tuviera trece. Con la vaina de la espada llegándole casi al tobillo. Aún así, hablaba como si fuera la que estaba a cargo de todo—. De acuerdo, obviamente eres un semidiós. Pero, ¿quién es…?—miró a Junio—. No importa. Entrad. Las mantendremos a raya.
—Hazel—dijo el chico—, ¿te has vuelto loca?
—¡Id! —les instó ella.
Frank maldijo en otra lengua… ¿latín? Y abrió la puerta:
—¡Vamos!
Si vamos percy rápido,corre-le dijo annabeth
Quédate a pelear prissy- le grito clarisse, lo cual hizo que el pequeño frunciera el ceño con ese apodo
Percy entró tambaleándose con el peso de la anciana, quién definitivamente pesaba más a cada paso que daba. No sabía cómo podría la chica esa, Hazel, mantener a raya a las gorgonas, pero estaba demasiado cansado como para discutir.
El túnel estaba tallado en la roca, del tamaño de un pasillo escolar. Al principio, parecía un típico túnel de mantenimiento con cables eléctricos, señales de alerta y cajas de emergencia en las paredes, bombillas en sus lámparas por todo el techo. A medida que se internaban en el túnel, el suelo de cemento cambiaba a un suelo hecho con teselas de mosaico. Las luces se convertían en antorchas que ardían pero no soltaban humo. Unos metros más para adelante, Percy vio un recuadro de luz solar.
Los campistas inclinaron sus cabezas ansiosos de escuchar como era el campamento Júpiter.
Antes de que pudieran continuar annabeth fue a su cabaña llendo por un cuaderno de dibujo
El pequeño percy con una cara de duda le pregunto que si a donde fue
A yo fui por algo para dibujar
La anciana pesaba más que un montón de bolsas de arena. Los brazos de Percy comenzaron a arderle. Junio tarareaba una canción en latín, como una nana, lo que no ayudaba a Percy a concentrarse.
Detrás de ellos, las voces de las gorgonas resonaban en el túnel. Hazel gritó. Percy estuvo tentado de dejar caer a Junio e ir a ayudarles, pero entonces todo el túnel retumbó con el sonido de rocas cayendo. Por el túnel retumbó un graznido, como el que habían hecho las gorgonas cuando Percy les había dejado caer una caja de pelotas de bolera en Napa. Miró hacia atrás. El final oeste del túnel estaba lleno de polvo.
—¿No deberíamos ir a ver si Hazel está bien? —preguntó.
—Estará bien, espero…—dijo Frank—. Ella se mueve bien bajo tierra. ¡Sigue
moviéndote! Casi hemos llegado.
—¿Casi dónde?
Junio soltó una risita.
—Todos los caminos llevan ahí, niño. Deberías saberlo.
No quiero- dijo el infante abrazando a su novia, annabeth lo miro y le pregunto que si que no quería
No quiero un castigo-le respondió percy, lo cual annabeth sin todavía que decir algo lo dejo pasar.
—¿Al castigo? —preguntó Percy.
Ahora porfin entendía todo lo que dijo
—A Roma, niño—dijo la anciana—. A Roma.
Percy no estaba seguro de haberla oído bien. Era cierto, su memoria había sido borrada. Su cerebro no se sentía bien desde que se había despertado en la Casa del Lobo. Pero estaba seguro de que Roma no estaba en California Siguieron corriendo. El brillo del final del túnel se volvió más brillante, y al final salieron a la luz del sol.
Percy se quedó estupefacto. A sus pies se abría un gigantesco valle de varias millas de ancho. La base del valle estaba moteada con pequeñas colinas, explanadas doradas y zonas forestales. Un pequeño riachuelo en el centro cuyo curso sinuoso formaba un lago en el centro y formaba una G mayúscula por todo el perímetro.
Podrían haber estado en cualquier punto del norte de California, con álamos y eucaliptos, colinas doradas y cielos azules. Y esa gigantesca montaña… ¿Monte Diablo, se llamaba?… alzándose en la distancia, justo dónde debería estar.
Pero Percy sintió que se adentraba en un mundo secreto. En el centro del valle, acurrucada por el lago, había una pequeña ciudad de edificios de mármol blanco con tejados de tejas rojas. Algunos tenían cúpulas y otros portales con columnas, como si fueran monumentos nacionales. Otros parecían palacios, con puertas doradas y jardines enormes. Podía ver una plaza céntrica con columnas que no sujetaban nada, fuentes y estatuas. Un anfiteatro romano de cinco pisos brillaba a la luz del día, situado junto a una arena elíptica como un circuito de carreras.
A través del lago hacia el sur, otra colina estaba poblada de edificios incluso más espectaculares: templos, supuso Percy. Varios puentes de piedra cruzaban el río en su cruce por el valle y, al norte, una larga línea de arcos de ladrillos se alargaba de las colinas hasta la ciudad. Percy creyó que eran como una vía del tren elevada. Entonces se dio cuenta de que era un acueducto.
Annabeth se puso a dibujar el campamento júpiter, el niño que estaba a su lado le pregunto que si que era lo que estaba haciendo, ella le contesto que estaba haciendo un mapa del campamento júpiter.
El pequeño agarro el libro de las manos de annabeth le dio vueltas hacia las primeras paginas enseñándoselo a su novia, en esa hoja ahí un mapa del campamento jupiter haciendo que annabeth se enojara con el infante y continuando con la lectura
La parte más extraña del valle estaba situada justo debajo de él. Como a unos doscientos metros, justo al pasar el río, había algo parecido a un campamento militar. Se trataba de un cuadrado de unos cuatrocientos metros con terraplenes por los cuatro costados, protegido con puntas afiladas. Fuera de los muros corría un foso seco, también salpicado de puntas. Torres de vigilancia de madera se alzaban en cada esquina, en cada una había un centinela con una ballesta gigantesca cargada. Unos estandartes morados colgaban de las torres. Una amplia puerta abierta a un lado del campo, llevaba hacia la ciudad. Otra puerta más estrecha estaba cerrada a un lado del río. Dentro, la fortaleza rebosaba de actividad: docenas de chicos iban y venían de los barracones, cargando armas y puliendo armaduras. Percy oía el ruido metálico de los martillos en la forja y olía la carne siendo cocinada en una barbacoa. Algo acerca de aquel lugar le recordaba muy familiar, aunque no todo estaba bien.
—Campamento Júpiter—dijo Frank—. Estaremos seguros una vez…
Unos pasos resonaron por el túnel. Hazel apareció a la luz del día. Estaba cubierta con polvo de piedra y respiraba con dificultad. Había perdido su yelmo, por lo que su pelo rizado caía por sus hombros. Su armadura tenía profundas marcas de garras de gorgona. Uno de los monstruos le había pegado una etiqueta de 50% de descuento.
—Las he ralentizado— dijo—. Pero estarán aquí en cualquier segundo.
Frank maldijo.
—Tenemos que cruzar el río.
Junio se apretó más al cuello de Percy.
—Oh sí, por favor. No puedo dejar que mi vestido se moje.
Enserio su vestido se preocupa por su vestido cuando percy puede morir-hablo Sally molesta.
Percy se mordió la lengua. Si aquella señora era una diosa, debía ser la diosa de las hippies apestosas, pesadas e inútiles.
*agh*suspiro annabeth pesadamente recordando que era este tipo de cosas que hacían que su novio se metiera en problemas.
Pero había llegado lejos. Sería mejor que siguiera arrastrando con ella. Sería todo un acto de bondad, había dicho. Y, si no lo hacía, los dioses morirían, el mundo que conocemos perecería, y todo el mundo de su vida pasada sería destruido.
Si aquello era un examen, no podría evitar suspender.
Se tambaleó un par de veces mientras corrían hacia el río. Frank y Hazel le seguían de cerca.
Llegaron a la orilla del río y, Percy se detuvo para tomar aliento. La corriente era rápida, pero el río no parecía profundo. Sólo estaban a un tiro de piedra de cruzar las puertas del fuerte.
—Vamos, Hazel— Frank ajustó dos flechas al mismo tiempo—. Escolta a Percy para
que los centinelas no le disparen. Ahora me toca a mí para mantener a los malos a raya.
Hazel asintió con la cabeza y se metió en el arroyo.
Percy comenzó a seguirla, pero algo le hizo vacilar. Por lo general, le encantaba el agua pero aquél río parecía… poderoso, pero no necesariamente simpatizante.
—El pequeño Tíber— dijo Junio, con simpatía—. Fluye con el poder del original Tíber, el río imperial. Esta es tu última oportunidad de retirarte, niño. La marca de Aquiles es una bendición griega. No puedes llevarla si quieres pisar territorio romano. El Tíber la borrará.
Oh no podría servirle
Es percy no creo que la necesite-le dijo annabeth a Sally para tratar de calmarla
Percy estaba demasiado exhausto para entenderlo todo, pero entendió lo principal.
—Si cruzo, ¿no tendré la piel de acero nunca más?
Junio sonrió.
—¿Entonces qué? ¿Seguridad, o un futuro de dolor y posibilidades?
Detrás de él, las gorgonas chillaron al salir del túnel. Frank disparó las flechas.
Del centro del río, Hazel le llamó:
—¡Percy! ¡Vamos!
En las torres de control, los cuernos sonaron. Los centinelas gritaron y giraron sus ballestas hacia las gorgonas. Annabeth, Percy pensó.
La mencionada se puso roja y feliz porque su novio aun sin recuerdos sigue pensando en ella, mientras que el infante se ponía rojo por las caras picaras que le estaban enviando a annabeth y a él.
Se sumergió en el río. Era de un frío helado, mucho más de lo que había imaginado, pero no le molestó. Una nueva fuerza surgió a través de sus miembros. Sus sentidos se estremecieron como si le hubieran inyectado cafeína.
Llegó al otro lado y bajó la anciana mientras las puertas del campamento se abrían.
Docenas de chicos con armaduras salieron.
Hazel se giró con una sonrisa aliviada. Entonces miró por detrás de los hombros de
Percy, su expresión cambió a horror:
—¡Frank!
Frank estaba a mitad del río cuando las gorgonas le capturaron. Ambas se
precipitaron desde el cielo y lo tomaron por ambos brazos. Gritó de dolor mientras las garras se le clavaban en la piel.
Pobre chico espero que no se haga daño-dijo lady hestia
Los centinelas le gritaron, pero Percy supo que no podrían tener un tiro claro. Podrían acabar matando a Frank. Los otros niños sacaron las espadas preparados para ir al agua, pero llegarían tarde. Sólo había una manera. Percy sacó las manos. Tuvo una intensa sensación de tirón en el estómago, y el Tíber obedeció a su voluntad. El río creció. Se formaron remolinos a cada lado de Frank. Unas manos gigantes acuosas surgieron de repente de la corriente, copiando los movimientos de Percy. Las manos gigantes agarraron las gorgonas, que soltaron a Frank de repente. Entonces las manos levantaron a los monstruos que graznaban en un apretón de líquido sólido.
Percy oyó gritar a los otros niños y el apoyo, pero él se mantuvo centrado en su tarea.
Hizo un gesto golpeador con los puños, y las manos gigantescas dejaron caer a las
gorgonas en el Tíber. Los monstruos tocaron fondo y se convirtieron en polvo. Unas nubes brillantes de esencia de gorgona lucharon para volverse a formar, pero el río las separaba como una licuadora. Pronto todo rastro de gorgona fue arrastrado por la corriente. Los remolinos desaparecieron, y la corriente volvió a la normalidad.
Si puede hacer eso quiere decir que es muy poderoso-dijo impresionado Jasón por las habilidades de percy.
Y eso no es todo aún faltan muchas más-dijo con aparente orgullo annabeth sonrojando al infante que estaba a su lado.
Percy estaba en la orilla del río. Sus rompas y su piel vaporeaban como si las aguas del Tíber le hubieran dado un baño de ácido. Se sentía expuesto, desnudo, vulnerable…
se debe de sentir así porque ya no trae la marca de Aquiles
En el medio del Tíber, Frank tropezó alrededor, parecía aturdido pero perfectamente bien. Hazel se metió en el río y le ayudó a llegar a tierra. Entonces Percy se dio cuenta de lo callados que estaban los otros niños. Sólo la anciana Junio parecía imperturbable.
—Bueno, ha sido un viaje encantador— dijo—. Gracias, Percy Jackson, por traerme al Campamento Júpiter.
Una de las chicas hizo un sonido asfixiante.
—¿Percy… Jackson?
Sonó como si reconociera su nombre. Percy se centró en ella, esperando ver una cara familiar.
La conoce?-dijo alguien
Una exnovia-dijo drew lo cual se ganó una mala mirada de annabeth
Ella era obviamente la líder. Vestía una capa majestuosa morada por encima de su armadura. Su pecho estaba decorado con medallas. Debía tener la edad de Percy, con unos ojos oscuros y penetrantes y un largo pelo negro. Percy no la reconoció, pero la chica le miró como si le hubiera visto en sus pesadillas.
Junio rió deleitándose.
—Oh, sí. Os lo pasareis muy bien juntos.
Entonces, sólo para acabar de hacer el día completamente extraño, la anciana comenzó a brillar y a cambiar de forma. Creció hasta que era una brillante diosa de dos metros vistiendo un vestido azul, con una capa que parecía la piel de una cabra por encima de sus hombros. Su cara era severa y majestuosa. En su mano había algo coronado con una flor de loto.
Me lo temía si es quien yo creía que era
Quien creías que era?-
Hera o juno par los romanos-contesto Sally para el pequeñito que no sabia
Si era posible que los campistas parecieran más estupefactos, fue entonces. La chica del manto púrpura se arrodilló. Los otros la imitaron. Un chico se arrodilló con tanta rapidez que casi es atravesado por su propia espada. Hazel fue la primera en hablar:
—Juno.
Ella y Frank se arrodillaron, dejando a Percy siendo el único en pie, pero después de haberla cargado durante todo este rato, no estaba muy dispuesto a mostrarle respeto.
—Conque Juno, ¿eh? —dijo—. Si he aprobado tu examen, ¿puede devolverme mi
memoria?
La diosa sonrió.
Odio cuando sonríe-dijo annabeth con una mueca de disgusto
—A su tiempo, Percy Jackson, si tienes éxito aquí en el campamento. Lo has hecho bien, lo que es un buen comienzo. Quizás aún hay esperanza para ti. Se giró hacia los otros chicos.
—Romanos, os presento al hijo de Neptuno. Durante meses ha estado dormido, pero ahora está despertado. Su destino está en vuestras manos. El Festival de Fortuna se avecina, y la Muerte debe de ser desatada si tenéis alguna esperanza en la batalla.
¡No me falléis!
Juno brilló y desapareció. Percy miró a Hazel y a Frank para algún tipo de explicación, pero parecían igual de confusos que él. Frank estaba sujetando algo que Percy no había visto antes: dos frascos de arcilla con tapones de corcho, como dos pociones, una en cada mano.
Percy no tenía ni idea de dónde las había sacado, pero vio a Frank metérselas en los bolsillos. Frank le echó una mirada como diciéndole: ya Hablaremos más tarde.
No se supone que esas le pertenecen a quien mato al monstruo?-pregunto pipper
Debe de estarlo protegiendo-le contesto Sally
La chica con el manto morado se adelantó. Examinó a Percy con atención, y éste no puedo evitar pensar que quería atravesarle con una daga.
—Así que…—dijo fríamente—, un hijo de Neptuno, que viene con la bendición de Juno.
Eso si es raro un hijo de los tres grandes con la bendición de Hera o Juno
—Mira—dijo—, mi memoria está borrosa. Em… en realidad, no tengo recuerdos. ¿Te conozco?
La chica vaciló.
—Soy Reyna, pretor de la Duodécima Legión. Y no, no te conozco.
Lo último era mentira, Percy lo supo ver en sus ojos. Pero también entendió que si discutía con ella sobre eso, delante de sus soldados, no lo reconocería.
Por supuesto seria una falta de respeto para un oficial-dijo jason el expretor
—Hazel—dijo Reyna—, hazle entrar. Quiero interrogarle en el principia. Entonces le enviaremos a Octavian. Debemos consultar a los augures antes de que podamos decidir qué hacer con él.
A que se refiere con hacer con el?-exclamo Sally y Poseidón al mismo tiempo
—¿A qué te refieres—preguntó Percy— a 'decidir qué hacer' conmigo?
Valla si se parecen mucho-hablo travis
Como que son familia stoll-le dijo katie
La mano de Reyna se tensó sobre su daga. Obviamente no estaba acostumbrada a que sus órdenes fueran cuestionadas.
—Antes de aceptar a nadie en este campamento, debemos interrogarles y preguntar a los augures. Juno dijo que tu destino está en nuestras manos. Tenemos que saber si la diosa nos ha traído a un nuevo recluta…— Reyna estudió a Percy como si estuviera dubitativa—… O…—dijo más esperanzada— a un enemigo al que matar.
Mas les vale que no o-se dejó esa frase al aire porque Quirón hablo para saber quién leerá el próximo capitulo
