Gracias por los reviews. Este capítulo lo escribí hace varias semanas ya, solamente no había tenido la oportunidad de corregirlo y subirlo.

Espero que les guste.

4. Expedientes

"Dice que no recuerda nada" dijo Ginny al tiempo que cerraba la puerta de la habitación número 412 del hospital San Mungo; se frotaba las manos nerviosamente mientras su esposo la abrazaba tratando de consolarla, se miraron.

Harry volteo a ver a su ahijado quién se encontraba a su lado junto con sus dos hijos y su sobrino Hugo, y pidió de nuevo que le contasen lo que había pasado.

"Fue muy raro" exclamó Hugo "Estaba viendo la lluvia, había empezado a caer de la nada, y de pronto Lily me volteo a ver y se paro de un salto. Dijo que había visto algo fuera y cuando ninguno de nosotros reacciono salió a buscarlo".

"Le pedimos que se detuviera, pero solo siguió corriendo" dijo Albus

"Y jamás vieron a nadie?" pregunto su padre. Los tres negaron con la cabeza. Harry alzó la mirada mientras cerraba los ojos; Ginny había desaparecido al final del pasillo y acababa de regresar con Ron y Hermione quienes se veían casi tan preocupados como ella.

"Lo único que puedo decirte, es que sea lo que sea que ella haya visto o creído ver, fue la lluvia la que la llevo hasta esa fosa" exclamo Teddy "No había nada ahí".

Harry asintió de nuevo, Hermione se aproximo hasta él "La prensa esta esperando, he tratado de echarlos, pero realmente no han incumplido nada" éste asintió y se dio la vuelta, agradeciéndole a Teddy por haberla traído.

"Podemos entrar a verla?" le preguntó entonces Albus a su madre, quien volteaba a ver hacía la puerta.

"Sí, pero no mucho tiempo" dijo dándose la vuelta mientras su hermano Ron la abrazaba e iban a buscar a Harry.

Hugo, James, Albus y Teddy entraron a la habitación. Las paredes tenían un color pistache demasiado pálido y unas cortinas color azul que propiciaban un ambiente aún más nauseabundo, habían cuadros en las paredes, las mesas próximas a la cama estaban llenas de flores y regalos que familiares y amigos habían mandado. Lily estaba acostada en la cama leyendo un libro de pociones, alzó la mirada lentamente y su rostro dibujo una débil sonrisa. "Hey" musito.

Albus llego hasta ella mientras se hincaba para estar a su altura y le tomaba de la mano.

"Tengo examen de pociones terminando las vacaciones y no quiero que se me olvidé nada" dijo justificándose. Aunque la felicidad que sentía al verlos era honesta, se veía pálida y cansada.

"Qué paso Lily?" pregunto su hermano

La sonrisa en sus labios desapareció, y cerro los ojos por un instante, sus ojos miraron hacía la izquierda y luego hacía el frente de nuevo. "No me acuerdo" dijo.

Albus bajo la mirada mientras asentía, y luego alzaba la cara para voltear a ver a los demás que venían con él. Su hermana dejaba escapar un bostezo obligándolo a ponerse de pie. "Te dejamos, para que duermas" y se inclinaba dándole un beso en la frente. James también la abrazaba, como Hugo y salían de ahí, Albus cerraba la puerta tras de sí mientras observaba a Teddy quedarse en la habitación.

Teddy se le quedaba observando, disgustado en su interior sin saber si debía o no formular la pregunta que se clavaba en su cerebro. Lily le sostenía la mirada por unos minutos, y luego bajaba la vista para leer de nuevo su libro de pociones.

Éste la vio por unos minutos más, observó sus manos pasar con decisión las páginas de su libro. Se aclaro la garganta pero no dijo nada, entonces camino hacia la puerta y puso la mano en la perilla.

"Gracias" exclamo Lily de pronto.

El muchacho se quedo helado por un momento olvidando lo que hacía ahí, abrió la puerta y desapareció.

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La lluvia caía sobre los techos del castillo con intensidad, mientras el viento acariciaba los fríos ladrillos de los muros haciendo que fuera imposible concentrarse.

Una muchacha de dieciséis años se encontraba sentada en su ventana, el cabello rojo le llegaba hasta el pecho, con una mejilla apoyada al cristal seguía con los dedos las gotas que caían velozmente por él. Podía escuchar el eco de la lluvia vibrando en la pared.

Veía los árboles del bosque prohibido, moverse desesperadamente, como si fuesen a huir de esa tormenta y a esconderse por siempre de la oscuridad. Un trueno la hizo salir de su ensimismamiento, pero fue la puerta que se cerro súbitamente la que llamo aún más su atención.

"Por favor, bájate de ahí" dijo una chica con el cabello castaño recogido en una coleta, vestía su túnica y corbata de Griffindor; se sentó sobre una cama.

La muchacha de la ventana volvió a dejar que la lluvia capture sus ojos, como si la otra jamás la hubiese interrumpido.

"Vamos Lily! El vidrio podría romperse" insistió la chica.

"Claro que no" contesto la otra mientras giraba un poco para apoyar la espalda en la ventana mientras columpiaba los pies retando a la niña quien solo negó con la cabeza.

"Qué pasa contigo y la lluvia?" pregunto, mientras Lily se levantaba y salía de la habitación sin dirigirle ninguna palabra.

Cerro la puerta tras de sí, y corrió por la escalera de caracol mientras la canción se repetía en su cabeza una y otra vez, salió por el retrato de la dama gorda quién le dijo algo a lo que no presto atención.

Camino y camino hasta llegar a una de las grandes puertas que daban a los terrenos de Hogwarts, escuchando solo la melodía en su cabeza, las gotas de lluvia eran silenciosas para ella, como sus pasos y como el viento. Llego hasta el lago, estirando el cuello en la superficie para ver su reflejo, pero este se encontraba constantemente interrumpido.

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Se despertó sobresaltado al tiempo que tomaba su varita, tardo unos minutos en comprehender que lo que escuchaba era el viento y la lluvia. Se incorporo en la cama mientras se limpiaba con el brazo las gotas de sudor que le resbalaban por la frente, dio un suspiro al tiempo en que giraba la cabeza para ver su reflejo en el espejo. Tenía el cabello alborotado, e instintivamente se paso una mano por él tratando de acomodarlo.

Había tenido una pesadilla que era incapaz de recordar, arrugaba los ojos que le ardían por el sudor frío que había caído en ellos. Se recostó de nuevo en la cama mientras estiraba el brazo izquierdo sintiendo la soledad del otro lado, la soledad y el vacío.

Se giro unos tres cuartos hacía el otro lado divisando el reloj en su cómoda, eran diez para las cinco de la mañana, apretó los dientes mientras se incorporaba de nuevo. Salió del cuarto encendiendo la luz de su pequeño apartamento. La lluvia seguía golpeando fuertemente el techo y el viento no le hacía justicia. Calentó una taza de café mientras tomaba el profeta y se sentaba a leerlo sobre el sofá.

Descontando unos pequeños incidentes el mundo había estado tranquilo esos días, pero hasta él sabía de cosas que no figuraban en los periódicos. En el ultimo año habían ocurrido cuatro desapariciones. Para alguien que no supiera lo que él sabia, esas personas no tenían relación alguna entre sí.

Robert Conrad era un excursionista alemán quien había decidido irse de viaje a Australia, llevaba meses juntando sus ahorros para el viaje que él le había descrito a sus amigos como el viaje de su vida, y definitivamente lo había sido durante un tiempo. Se habría ido tanto a las islas como al desierto, coleccionando fantásticas experiencias, y luego en Abril habría decidido ir a un lugar completamente nuevo y desconocido, le habría prometido a una chica que había conocido allí llevarla cuando el lugar le fuera lo suficientemente familiar para no causarle inconvenientes. Pero Robert con temor de que alguien más descubriera lo mismo que él, habría partido antes de tiempo sin decirle a nadie, y fue solamente cuando después de mes y medio - que fue la última vez que fue visto con certeza – la tercera lechuza llego a su casa en Alemania sin una carta de respuesta, obligando al consulado alemán en Australia a trabajar en conjunto con los aurores de allí, que descubrieron que nadie había escuchado de él o de su paradero.

Teddy le dio un sorbo a su café mientras observaba a Robert Conrad sonreírle a alguien que no aparecía en el cuadro, el muchacho sostenía a una gran serpiente con los brazos mientras una chica se acercaba para darle un beso en la mejilla, según el expediente que tenía sobre la mesa el nombre de la chica era Annethe, y éste otro le había prometido el mejor viaje de su vida. Teddy creía que los conceptos que Robert solía utilizar para sus viajes, según la información obtenida de sus amigos y su diario, siempre eran demasiado determinantes.

Teddy asentó la taza de café sobre la mesa al tiempo en que sonaba un fuerte trueno, el ruido le hizo sobresaltarse e inclinarse sobre la mesa, había sonado como si un rayo hubiese caído solo a unos metros de él, las lámparas se tambalearon, y la fotografía de un hombre canoso que se reía estrepitosamente cayó al suelo, éste se agachó para recoger la fotografía al tiempo en que sonreía tristemente y la guardaba en un folder cercano al de Robert Conrad.

Después de darse una rápida ducha se vistió poniéndose una túnica azul oscura, casi negra, se acomodo el cabello sin llegar a peinarse, tomo su maletín, al tiempo en que abría la puerta de su departamento y desaparecía a la mitad del pasillo.

Llego después de casi cuarenta minutos al concurrido ministerio de magia, saludaba con la cabeza al resto de los trabajadores y este le devolvían el saludo; alguna mujer paso muy cerca de él sonriéndole pícaramente y este simplemente le contesto con la cabeza, lo que al parecer ésta encontró muy ofensivo.

Tomo uno de los elevadores y presiono el botón número cinco que era el departamento de Aurores, las puertas de éste se abrieron, entro al tiempo en que un muchacho cruzaba el pasillo frente a él, éste se detuvo.

"Hey Teddy" saludo de pronto haciendo una ademán y deteniéndose.

"Hola Charlie" contesto Teddy algo desganado, no porque no quisiera saludarlo, sino porque estaba muy cansado debido a la lenta noche que había pasado. Charlie y Teddy eran amigos desde el primer día en el expreso Hogwarts, éste venía de una familia de muggles y no podía dejar de contarle a Teddy en ese entonces lo maravilloso que había sido recibir la carta; horas después habrían quedado los dos en la casa de Griffindor, y habrían sido amigos los años siguientes en el colegio, y posteriormente durante los años de entrenamiento.

"Recuerdas a Darla?" pregunto abruptamente el muchacho obligando a Teddy a desprenderse de esos recuerdos, para aferrarse a otros.

"Darla?" pregunto éste de vuelta "La chica de Ravenclaw?"

"Sí! Bueno es su cumpleaños, y nos ha invitado a su fiesta y…" Teddy lo interrumpió de pronto dejando escapar un bufido "Vamos Ted! No has salido desde Jenny" dicho comentario solamente agrando la mueca del otro.

Teddy negó con la cabeza al tiempo que decía "Creo que debería quedarme y tratar de adelantar algo" exclamo.

"Adelantar qué? No vas a encontrarlos sentado en la sala de tu departamento Ted. Además no hay nuevas pistas, se desvanecieron, es como si nunca hubiesen existido" dijo Charlie mientras se aclaraba la garganta "Se que suena horrible, pero debemos esperar a que ocurra de nuevo, cruzando los dedos porque esta vez sea diferente, para descubrir que demonios sucede"

Teddy se quedo callado, era horrible, pero no por serlo era mentira. Se quedo callado. "Dónde?" pregunto.

"Recuerdas donde vivía Ica?" Teddy asintió "Bueno pues ahí es."

El muchacho asintió mientras el otro le daba unas palmadas en la espalda y seguía por su camino, dándose la vuelta y gritándole "Nos vemos a las diez!"

[x]

La música podía escucharse desde el otro lado de la puerta, así como el murmullo y las risas de las personas en el interior. Teddy se balanceaba sin darse cuenta sobre sus talones tratando de descubrir cual era la decisión correcta. Se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesta a la casa, cuando se detuvo en seco bajo un farol, la imagen de una chica de cabello castaño y ojos verdes le vino a la mente. Charlie tenía razón, hace casi un año ya que Jenny se había ido, y hace casi un año que el no veía a sus amigos por cuestiones ajenas al trabajo; se dio la vuelta de nuevo.

Abrió la puerta y se vio de nuevo en esa casa, a la que no iba desde esos veranos antes de comenzar el entrenamiento de Auror, sonrió para sí. Camino hacia el patio, el cual recordaba claramente, y mientras llegaba hasta allí veía demasiadas caras familiares que le saludaban más con sorpresa que con alegría, pero todas iban seguidas de un abrazo o unas palmadas. De pronto extraño el último año de Hogwarts.

Llego hasta la sala que estaba a oscuras, pero en la que podía escuchar las risitas de alguna pareja no muy lejos de él, y no pudo evitar que su ser interior riera también; abrió las puertas.

Los árboles del jardín estaban iluminados por lucecillas blancas que volaban entre las hojas y raíces, se alzaba una lona blanca que flotaba sobre las cabezas de la gente que bebía y platicaba allí. Diviso a Ica y a Charlie.

"Hey" musito al llegar a su lado. Ica se le lanzo a los brazos "Teddy!" exclamo.

"Oig, me ahorcas un poco Angelica" exclamo este haciendo que la muchacha se aleje con ligero desagrado.

"El que no te haya visto hace años, no quiere decir que me puedas decir así, ehhh?" exclamo ésta mientras le daba con el puño suavemente en el pecho, el muchacho rió.

"Pensé que tal ves Charlie no lograría convencerte" dijo esta sonriendo, al momento en que Teddy le formulaba una pregunta, mientras el otro chico se alejaba por un momento.

"Y Darla?" preguntó, Ica sonreía de una forma en la que éste ya conocía "Sabes como es, en el momento en el que ha aparecido Tom, decidieron mejor ir a otro lado, pero no importa, dejo la música y el alcohol" dijo a la vez que le tendía un vaso de whiskey de fuego en la mano. Teddy sonrió a la vez que bajaba la cabeza y observaba el pasto húmedo; hacía tanto tiempo que no estaba en compañía de sus amigos, que una parte de él había olvidado como era.

Un grito detrás de él lo hizo voltearse demasiado rápido derramando un poco de su bebida, mientras Ica soltaba una carcajada y Charlie se acercaba a ellos cantando alguna canción. "Eres todo un auror" dijo esta.

"Lo siento Ted, no era mi intención asustarte con mi melodiosa y perfecta voz" exclamo Charlie mientras levantaba los brazos y se echaba ligeramente para atrás, mientras le miraba a los ojos movía los labios formando una "o" mientras inclinando su cuerpo hacía adelante.

"Por qué yo no había visto eso" exclamo de pronto mientras apoyaba un brazo en el hombro de Teddy quién le volteaba a ver cuestionándolo con los ojos, el muchacho movía la cabeza apuntándole a un viejo roble enfrente de ellos.

Debajo del árbol había un grupo cuatro muchachas, que desde dónde ellos estaban se veía que platicaban alegremente sujetando sus bebidas. Desde la distancia, o al menos desde el punto de vista que tenían, se veían despreocupadas y vivaces, de alguna forma diferentes a las demás mujeres que estaban allí, una en particular llamo la atención de Teddy.

Una muchacha a quien este solo le veía el perfil, llevaba el cabello castaño suelto hasta el pecho, un vestido de coctel blanco, ajustado a su cuerpo. Imagino que la chica estaba contando una historia, pues movía los brazos trazando círculos en el aire frente a ella, y las otras mujeres reían al unísono.

Charlie le dio una palmada a Teddy en la espalda y los dos caminaron en dirección a las muchachas, mientras sus pasos hacían un sonido húmedo sobre el pasto, al tiempo en que se aproximaban al grupo, la chica a la que Teddy había estado observando segundos antes, había alzado el cuello para ver quien se acercaba y lo había seguido con la mirada poniéndolo raramente incómodo.

Cuando llegaron hasta ellas, Teddy se percato que las otras muchachas murmuraban algo por lo bajo mientras se veían las unas a las otras. La chica que lo había observado salió del circulo y camino segura hasta él, deteniéndose tan solo a dos pasos. La chica sonreía de una forma tan familiar que éste sintió escalofríos en su nuca; ella lo miraba directamente a los ojos divertidamente, levantando la cabeza pues este aun le sacaba varios centímetros de altura.

Entonces Teddy se percató de varias cosas en un momento, cosas que no había podido apreciar en la distancia y en la oscuridad; la muchacha hablo y la voz que salió de su boca no era la que él recordaba, obligándolo a retroceder unos pasos.

"Teddy" dijo esta a la vez que miraba hacia el piso y se recogía un mechón rojizo que le rosaba la mejilla. Éste abrió mucho los ojos, su amigo Charlie dejaba escapar una pequeña risa, y él soltó un susurro casi inaudible para todos menos para la mujer en frente de él, Lily dijo.

La chica le lanzó una mirada fulminante a sus amigas quienes reían por lo bajo, mientras estiraba el brazo tomando del codo al muchacho y caminando más allá del roble, bajo un árbol cubierto de luciérnagas, llegando a hasta él, ésta le soltó, mientras se paraba en frente.

El muchacho solamente la miraba sorprendido sin saber qué decir; abrió la boca un par de veces tratando de formular algo, pero no lo logro. Lily alzo la mirada nuevamente encontrándose con sus ojos.

"No me has reconocido verdad?" pregunto entonces ésta.

"No te veo desde…" comenzó a decir éste y se callo de pronto, sintiendo como el olor de San Mungo invadía su nariz. Lily endureció el semblante.

"Has estado ocupado siendo un auror" susurro ella bajando la cara, Teddy sintió dicho comentario como un reproche, y como una punzada directa al corazón.

Después de que había ocurrido aquel incidente el día de la boda de Victorie, Teddy tan solo la había visto dos días después del suceso. La había visto leyendo un libro de pociones, sobre la cama, sus ojos se posaban en las paginas pero él sabía que veían mucho más allá de ellas. Cuando su madre y ellos le habían preguntado si recordaba algo, ésta había dicho que no, pero se le había quedado grabado en la mente, el momento en el qué este salía de la habitación, ella había susurrado un "gracias", pero qué podría agradecer si no lo recordaba, inclusive si sus padres le hubiesen dicho que él la había sacado de allí, el agradecimiento era sincero; jamás se había podido sacar esa idea de la mente. Y con los meses dejo de verla, a la vez que su trabajo como Auror se intensificaba, perdió el contacto especialmente con ella, como una maldición dejaron de coincidir en las festividades y reuniones familiares. Ya habían pasado dos años.

Quería decirle que no era su culpa, quería decirle que ella se había apartado pero no dijo nada, en vez de eso pregunto "Qué haces aquí? No deberías estar en Hogwarts?"

"Es viernes" dijo ésta como si eso contestará su pregunta "Conoces a Zach, el hermano de Darla, es novio de mi amiga Carol" exclamo mientras apuntaba con la cabeza a una muchacha que bailaba con un chico a unos metros de ellos.

Teddy la observo durante unos segundos, él también se había escapado un par de veces de Hogwarts pero siempre le había dicho a su padrino; y no quería preguntarle eso y sonar tan adulto y sobreprotector. "No, no lo saben" dijo ésta de pronto haciendo que éste se sobresaltara, preguntándose si acaso lo había pensado en voz alta.

Algo había cambiado y Teddy no lograba descifrar que era. Lily volteaba por momentos nerviosamente, como si estuviese esperando algo; conocía esa mirada impaciente en varios aurores que habían tomado parte en la guerra, los ojos a los que de alguna forma les habían robado la paz. Y sin embargo, entre tanto y tanto lo miraba a él directo a los ojos, demasiado rápido.

"Regresarás hoy a Hogwarts?" pregunto entonces

"En teoría, iba a quedarme con Carol, pero parece que ya no" diciéndolo Teddy y Lily voltearon a ver, observando en la lejanía a Carol y a Zach que parecían estarse despidiendo de los demás, para ya irse de ahí. La chica se dio la vuelta y le hizo un ademán a Lily de que se comunicarían después.

"Osh" dejo escapar Lily con un bufido. Teddy levantó la cabeza y observo las luciérnagas enredarse en las finas hojas de los arbustos cercanos, separando los labios sin darse cuenta de lo que iba a decir.

"Podrías quedarte conmigo" exclamo de pronto, haciendo que la chica lo mirara con inmensa curiosidad "Digo, podría dormir en el sofá y mañana te dejo en Hogsmade"

"No es para tanto" dijo esta si contestarle realmente, mientras evitaba verlo a los ojos de nuevo.

"No, de verdad" dijo este más seguro de sí "Es tarde, no vas a ir a Hogsmade ahora para tratar de entrar a Hogwarts sin que se den cuenta, además es peligroso"

Lily lo miro arqueando una ceja por lo último que acababa de decir pero no agrego nada más; pero asintió con la cabeza.

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El viaje en el viejo Mustang azul de Teddy fue más surreal de lo que Lily podría haber esperado. Se había limitado a pegar la mejilla sobre la ventanilla y a observar las casas de los muggles pasar; sus ojos capturaron varias ventanas de luz amarilla que brillaba hacia el interior, familias cenando, y parejas dándose las buenas noches, ni siquiera los faroles de la calle tenían esa clase de luz.

El muchacho se limitó a manejar, en silencio, observando las calles y las señales de transito, no por que no quisiera hablar sino porque no sabía que sería bueno decir. Además de que se sentía bastante confundido por haberse acercado a ella de la forma en que lo hizo, sin reconocerla. Después de unos minutos Teddy tomo una carretera que estaba casi vacía, y el paisaje que cambió abruptamente, hizo aun más silencioso y surreal el viaje.

Un trueno en el cielo saco a Lily de sus pensamientos, al tiempo en que las primeras gotas de lluvia comenzaban a golpear el parabrisas, separo la mejilla de la ventana y dejo de ver hacia el bosque que se alzaba por los lados de la calle; la radio tocaba algo de música Jazz.

Teddy la volteo a ver por un instante, la sentía incomoda de alguna forma, más que incomoda la percibía nerviosa por algo, le daba impresión de que era por la lluvia pero no dijo nada.

Después de media hora vieron aparecer algunas casas en el firmamento, y ésta volvió a apoyar la mejilla en la ventana. En cinco minutos Teddy estaría estacionando el coche, y ambos correrían hacía la puerta, protegiéndose con sus brazos de la tormenta.

Lily diviso un alto edificio de departamentos blancos, cerrando la puerta tras de sí entraron a un pequeño elevador. Segundos después de entrar al número 36, vio algunas estanterías, con fotos de los padres de Teddy y luego los de ella, así como de sus amigos de Hogwarts y el departamento de aurores, sonrió para sí con tristeza, se habían convertido en dos desconocidos. Ella había madurado, y crecido, y de pronto no sabia como abordar las cosas con él, se pregunto si era una idea aislada. Escucho la voz de Teddy articular algo desde la cocina, pero no entendió lo que le decía.

Siempre le había encantado espiar casas ajenas, y más que espiar, sentía una fascinación por encontrar cosas que le pertenecieran a otras personas, como tesoros antiguos en un palacio, historias etéreas de otras vidas. Camino hasta la sala y sin preguntar prendió la chimenea, al tiempo en que se hincaba frente a ella estirando las palmas de las manos, a las lenguas danzantes.

Teddy llego cuando ésta se sentaba delante del fuego, y se quedo parado allí como si no quisiera interrumpir un tipo de ritual que pocas personas tienen el privilegió de ver. Lily saco su varita, y susurro algo que nadie más que ella pudo escuchar, segundos después, el muchacho observó como las pequeñas llamas tomaban la forma de aves, y centauros, que bailaban al ritmo de la tormenta.

"Crees en las coincidencias?" preguntó ésta haciendo que el muchacho brincara un poco. Saliendo de la sorpresa, camino hasta ella, al tiempo en que se sentaba a su lado y le tendía una taza de chocolate caliente. "No creer en las coincidencias, es como creer en el destino no?"

"Qué clase de coincidencias?" pregunto éste.

"Oh, no sé, solo decía" dijo esta volteándose con una sonrisa, al tiempo en que sujetaba la taza de chocolate y se encogía de hombros.

El viento golpeo una de las ventanas del segundo piso. "Siempre me ha gustado la lluvia" continuó esta "Siento que aunque sea algo tan común, hay un poco de magia en ella. Siento que desenvuelve los objetos, que le quita las mascarás a las personas, y a la vez te permite ver un poco más allá, como una lupa"…