Disclaimer: Twilight no me pertenece, todo es de la maravillosa señora Meyer, yo solo me dedico a jugar con los personajes.
Summary:Bella Swan era una adolescente de 17 años que quería un poco de diversión en su aburrida vida. El, un adolescente "problema" que quería vengarse de Charlie Swan, y… ¿Qué mejor manera de hacerlo que seduciendo a su hija? –Te lo dije Bella, nunca confíes en el chico malo.
Never Trust in Bad Guys:
...…...
By: BelieverCullenGirl
….…....
.........
Misunderstood
Lamentablemente, todos morimos siendo incomprendidos
...
Capítulo III
...
Edward Masen POV:
Chasqueé la lengua y me permití observar mejor el cuarto de detención. Solo una palabra. Aburrido. Solo estábamos el profesor McDonald y yo. El parecía muy cómodo durmiendo en su silla con los brazos cruzados y las piernas en la mesa, su peluquín se estaba cayendo.
Rodé los ojos ante la ironía.
Típico. Los maestros de ahora, no hacían su trabajo correctamente, aunque no es como si pudieran dominar a un adolescente. Me acerqué a la puerta dispuesto a salir del pequeño cuarto.
Justo cuando estaba por rodar la manija escuche una maldición que provenía desde afuera. Era una voz musical y sobretodo femenina.
Abrí la puerta y Salí al pasillo discretamente.
Mi sorpresa fue grande al encontrarme a Isabella Swan corriendo por los pasillos vacios con rapidez. Definitivamente hoy era mi día de suerte.
Al ver que casi se tropezaba con sus propios pies, la ayude, así evitando su caída. Nuestros cuerpos quedaron presionados por unos segundos en los que pude apreciar cada maravillosa curva de su anatomía.
—Gr-raciass—Tartamudeó.
—De nada.
La separe de mí con cuidado y me apoye en los casilleros, para poder observar mejor su expresión facial; la cual fue muy divertida. En cuanto observo mi cara se quedo estática y un precioso sonrojo cubrió sus mejillas, estaba como en shock.
Luche para contener mi risa, no sería muy difícil enamorarla, o al menos eso esperaba…
Baje mi mirada recorriendo su rostro para observarla mejor. Definitivamente una morena espectacular. Jacobo tenía razón.
Bajita y menudita, como 1.60m. Grandes ojos color chocolate, un chocolate expresivo y hermoso, nunca había visto unos ojos tan profundos como aquel mar chocolate. Tez pálida, su piel parecía porcelana, estuve tentado a recorrer con mis dedos su piel para comprobar su textura, seguramente suave y cálida. Cara redondeada, en forma de corazón, pómulos finos y marcados que estaban cubiertos por un delicioso sonrojo color rojo escarlata que le daban un toque encantador. Un apetecible cabello color caoba rojizo y brillante que caía en cascada hasta su cintura. Y labios completa y absolutamente besables.
Baje más la mirada hasta su cuerpo. Pechos firmes y redondos, no muy grandes, pero tampoco pequeños, totalmente deliciosos. Cintura pequeña, abdomen plano, que se podía apreciar a través de la apretada camisa morada. Piernas infinitamente largas, enfundadas en un pantalón pitillo negro. Definitivamente mi clase de chica, me iba a divertir mucho este año. Charlie Swan, me las iba a pagar.
Ella se sonrojo más al darse cuenta de mi escrutinio y suspiro soñadoramente.
Al preguntarle si estaba bien se volvió a sonrojar, avergonzada, para después darme un "si" nervioso. Me contuve para no reírme en su cara, eso no era caballeroso; aunque en realidad yo no lo era, ella era mi conquista, y la tenía que tratar bien. Reí ligeramente, no sabía que una persona pudiera alcanzar tantos tipos de rojo en un solo minuto.
— ¿De donde saliste?— me pregunto curiosamente, frunciendo el ceño, eso le daba una expresión adorable acompañando a su sonrojo.
Le señale la puerta que estaba a un lado de nosotros. Ella, al leer la palabra detención, solo pudo asentir sin decir palabra. Obviamente ya sabía que yo era un "mala conducta", no era muy difícil adivinar que la chismosa Jessica Stanley ya le había advertido sobre mí, en la cafetería.
Me pareció muy extraño encontrarla aquí, ya que ya había sin duda sonado la campana, así que le pregunte y ella me respondió con un...
—Maldición, voy tarde a Educación Física.
Bella se despidió de mi apurada. Yo por el contrario me quede ahí esperando por ella, y fumando un cigarro con expresión aburrida.
Yo arqueé una ceja divertido, sabía que no la iban a dejar entrar, el entrenador no perdonaba ni una falta, siempre hacia todo lo posible por torturar a sus alumnos. E.F no era mi clase favorita, la mayoría del tiempo me la saltaba. Otra cosa que no soportaba de esa clase, es que fuera compartida, odiaba ver los innumerables intentos de seducción femenina para con mi persona y los demás hombres, era simplemente patético. Creían que con solo agitar sus pompones y mover el culo ya eran la gran cosa.
A los pocos minutos de esperar escuche unos pasos torpes dirigiéndose a mí. Solo podía ser una persona.
Me permití burlarme de ella al observar su expresión desconcertada al yo tirar mi cigarro despreocupadamente en el medio del pasillo.
De pronto tuve una idea, tendría que empezar a enamorar a Isabella, e iba a empezar ahora mismo.
—Vamos— dije tomando su mano. Ella no se resistió.
La lleve hasta el aparcamiento, adonde estaba mi querida Harley Davidson negra.
— ¿Dónde vamos?— pregunto cautelosa.
Me volteé hacia ella con mi mejor cara de Póker.
—No necesitas preguntar, ponte esto— dije dándole mi casco rojo.
Ella se quedo mirando el casco y mi moto con expresión aterrada. Obviamente la niña nunca se había montado en una. Dudaba que papi la dejara.
Rodé los ojos exasperado.
—Vamos, no me digas que tienes miedo Isabella Swan— dije burlándome. Su expresión fue de sorpresa.
— ¿Cómo sabes mi nombre?— preguntó confundida.
Maldición. Primer error. Ciertamente ella no me había dicho su nombre. Mantuve mi expresión pasible y respondí lo más obvio.
—Todos te conocen Isabella Swan— dije con expresión algo tensa, procure relajarla, pero se me escapo el tono de odio al pronunciar su apellido.
Mi respuesta pareció complacerla.
—Bella, solo dime Bella— dijo sonriéndome ligeramente, en su tono puede apreciar el ligero desprecio que le tenía a su nombre.
¿Bella? Interesante diminutivo para Isabella…
Ella agarro el casco todavía no muy convencida, tragó saliva ruidosamente y se lo colocó.
—Lista para el mejor paseo de tu vida— le pregunté arrogante cuando ya estábamos montados en mi motocicleta.
—Si— musitó casi inaudiblemente. Como lo suponía, estaba asustada.
—Muy bien, agárrate… fuerte— dije riéndose al decir la última parte. Si ahorita estaba asustada, cuando avanzara iba a estar aterrada.
Rodeó con sus brazos mi cintura. Fue una sensación increíble, sentirla presionada contra mí, era tan… cálida. Ella se estremeció ligeramente. Yo sonreí. El motor rugió antes de salir disparado hacia la carretera, ella apretó su agarre a mí al notar la velocidad del velocímetro. Estaba casi temblando.
—Por cierto— dije sobre el ruido del motor— mi nombre es Edward Masen— mis labios se curvaron en una sonrisa maliciosa antes de acelerar.
—0—0—0—
—Y dime, solo Bella— pronuncie su nombre como una caricia. Ella se estremeció— ¿Te caes muy seguido?— pregunté cuando la ayude a no caerse por 5ta vez en el día.
Ella se sonrojo y se separo de mí.
—Demasiado, diría yo. Soy patética, no puedo caminar por ninguna superficie plana sin hacer el ridículo— dijo burlándose de ella misma.
Yo sonreí y ladeé la cabeza ante sus palabras.
Hora de comenzar…
—Ya, eso lo creo, pero yo no diría patética, más bien…. Adorable— dije parando mi caminar, apoyándome en un árbol y cruzando mis brazos.
Ella se sonrojó.
—Gracia-as— tartamudeó. Como lo dije, simplemente adorable.
Desvió su mirada de la mía. Incomoda, supuse.
Recorrió con escrutinio el lugar antes de volver a observarme con cautela.
— ¿Dónde estamos?— pregunto nerviosa. Me percate del paso que dio hacia atrás.
Entrecerré los ojos.
Maldición. Estaba asustada. ¡Bien Edward! Eres un genio, se supone que la tienes que atraer no asustar, de igual manera no es como si la fuera a violar.
—Tranquila— levante mis manos con inocencia— no te voy a violar en el medio del bosque o algo parecido.
Ella se sonrojo
Solo estamos dando un paseo a un lugar que conozco— dije divertido.
Isabella Soltó el aire aliviada, pero frunció el ceño.
—Isabella, Isabella, Isabella— ladeé la cabeza, fingiendo lastima— ¿Qué clase de concepto tienes sobre mi?
—Bella— me corrigió— Bueno, digamos que la gente no habla bien de ti— dijo en un murmullo apenas audible.
¿La gente? ¡Ja! ¿Qué sabían ellos?
La mire fijamente tratando de leer su expresión y ella se mordió el labio inferior, gesto que me pareció muy atractivo.
—Bueno, Bella, Digamos que…"La gente"—dije con ironía— no sabe nada sobre mí, supongamos que… soy incomprendido, la vida es muy corta y hay que disfrutarla ¿No crees? Basta de pendejadas de ser responsable y toda esa basura, a fin de cuentas, nadie es suficientemente bueno para ir al cielo.
Ella me observo cautivada. Sonreí en mis adentros.
—Tienes un sentido muy pobre sobre la vida Chico Malo.
Me reí ante su apodo y me encogí de hombros.
—Simplemente soy realista— dije despreocupado.
Ella asintió.
— ¿Sabes? Creo que te entiendo— dijo alcanzándome, yo me encontraba caminando de nuevo en el sendero del bosque.
¿Me entendía? Dudaba que lo hiciera.
—Yo he vivido todo el tiempo siguiendo una rutina— negó con la cabeza— mi vida es demasiado aburrida, no es que me guste mucho llamar la atención, pero… simplemente quiero arriesgarme, hacer algo peligroso, no trato de matarme, ni suicidarme— dijo divertida— simplemente… salir de la rutina.
Solté una carcajada.
— Y tu concepto de peligro soy yo ¿Me equivoco?— dije divertido.
Ella se sonrojo.
Esto iba a ser más fácil de lo que pensaba, si ella quería saber lo que era arriesgarse conmigo lo sabría.
—Aquí es— señale el claro iluminado por los rayos del sol que se extendía al frente de nosotros.
—Es increíble— murmuro hipnotizada por el ambiente.
Me encogí de hombros sentándome en el pasto. Este era un lugar donde siempre venia a pensar, nadie sabía de este lugar, solo yo. Aquí nadie me podría encontrar.
Ella camino trastabillando hacia mí y se sentó a mi lado.
— ¿Así que eres como el rebelde sin causa de Forks no?— pregunto arqueando una ceja, mientras acomodaba un mechón de su pelo detrás de su oreja.
—Ya te lo dije… rebelde no, incomprendido— dije divertido.
—Claro, claro, James Dean— se burló.
Esta chica era divertida.
—Soy mucho más atractivo que él, ¿No crees?— pregunte arrogante alzando una ceja.
—Claro, y más arrogante también...
—Tal vez…— concedí.
Duramos mucho tiempo hablando de cosas triviales, le saqué muchas cosas hoy, y sobretodo aprendí muchas cosas de ella, una de ellas, era que esta muchachita era audaz, era diferente al tipo de chica que creía, siempre me sorprendía con sus respuestas.
Me alegraba saber que yo no le era indiferente, eso complicaba menos las cosas, estaba seguro de que yo la atraía, todo era obvio al ver sus reacciones físicas.
Algunas horas después me ofrecí a llevarla a su casa, como el caballero que soy. Solo rezaba para que Charlie no estuviera, o sino mandaría todo a la mierda, el no me podía ver saliendo con su joyita, o al menos todavía no… estaba esperando con ansias el día que me presentara ante él, como el novio de su princesita, moría por ver su expresión y sobretodo su reacción…
Me lo podía imaginar… botando humo por las orejas, su cara pasando por toda la franja de colores del arcoíris, sus ojos desorbitados, y aseguro que lo primero que me gritaría seria… "Tu, TU has corrompido a mi Bella", después sacaría su arma y me amenazaría… moría porque llegara ese día.
—Gracias, la he pasado muy bien— dijo Bella sonrojada quitándose el casco.
—De nada, Ange— repliqué con el tono de voz más sensual que encontré. Al parecer dio resultado porque se estremeció, y el color rojizo alcanzo su cuello.
Me mordí la lengua para no reír.
— ¿Ange?— pregunto curiosa.
—Ángel, en italiano, ¿Te queda sabes? Tus facciones son como las de un ángel— dije despreocupado y no mentía.
Ella se sonrojo y sonrió avergonzada.
—Gracias y Adiós— se despidió con la mano, asiendo ademán de caminar hacia la puerta.
Yo por mi parte saque mis armas de seducción al aire y la atraje hacia mí por la cintura dándole un beso en la mejilla que duro más de lo debido. Ella se dio cuenta, y por supuesto… se sonrojo.
—Adiós— dije volteándome no sin antes guiñarle un ojo y colocarme mis lentes de sol.
Subí en mi moto y arranque. Tenía cosas que arreglar…
¿Mi destino?
Casa Cullen…
—0—0—0—
— ¿Qué haces aquí?— preguntó Rosalie despectivamente al abrir la puerta.
Rodé los ojos y entre a la gran mansión sin preguntar.
—Rosalie, querida, que bueno es verte otra vez— dije irónicamente observando el panorama a mi alrededor.
Después de 5 meses, todo seguía como lo recordaba. Un gran recibidor con Grandes paredes de techo alto, junto con la pared del fondo que totalmente de cristal que da cara al rio, cuadros caros que complementan la decoración de Esme, suelos de madera decorados con alfombras de distintos tonos de blanco. El gran televisor de plasma ubicado en la pared. A la izquierda junto al piano de cola blanco se extiende la inmensa escalera que da paso a los siguientes dos pisos.
Dirigí mi atención a los muebles donde se encontraban los hermanos Cullen taladrándome con la mirada incrédulos. Suspiré y volvi mi atención a la princesita.
—Vine a visitar a Esme y a Carlisle— dije despreocupado.
Rosalie entrecerró los ojos.
—Carlisle y Esme están en el estudio, se… cuidadoso— dijo con advertencia.
—Claro, cuidadoso es mi segundo nombre— dije quitándome los lentes y guardándolos en el bolsillo de mi chaqueta.
—Más te vale Masen.
Se dio la vuelta, camino hasta el mueble y se sentó al lado de Emmett, que la recibió con un pequeño beso.
Puaj.
Ladeé la cabeza con incredulidad y comencé a subir los escalones de la escalera, pero un voz chillona y cantarina me distrajo, enseguida me volteé.
— ¿Cómo has estado Edward?— pregunto Alice con cordialidad desde el mueble. Rosalie le dirigió una mirada incrédula, Emmett me sonrió antes de poner la mano en el hombro de Rosalie para tranquilizarla.
Alice, era una enana revoltosa y con obsesión con las compras, algo que era sumamente superficial para mí, puede que esté un poco loca, pero raramente era la que mejor me caía de los Cullen. Ella se preocupaba por mi verdaderamente, cosa que a la vez de incomodarme me… agradaba, desde que llegue a Forks, según ellos, completamente cambiado no había vuelto a hablar con ella como solíamos hacerlo.
Sonreí sinceramente antes de responderle.
—Muy Bien Ali—dije sonriendo al recordar el viejo sobrenombre que le había puesto cuando éramos pequeños y pasábamos horas jugando.
Alice se sorprendió y se le iluminaron los ojos ante el recuerdo y sonrió imperceptiblemente.
Yo ladeé la cabeza y seguí subiendo las escaleras ante la atenta mirada de todos.
—Muy bien Masen, compórtate bien y no lo arruines todo con tu bocata y tu forma de ser— me advertí a mí mismo y toqué la puerta de la oficina de Carlisle.
Se escucho el sonido de unos papeles siendo removidos y los tacones de una mujer, Esme supuse, caminar hasta la puerta y abrirla.
Esme estaba en la puerta mirándome sorprendida, como si dudara de que yo fuera real o un espejismo. Incluso pude ver cuando se pellizco el brazo.
Solté una carcajada.
— ¿Edward, hijo?— pregunto sorprendida la mujer de ojos azules y cabellos color caramelo. Yo asentí y ella me abrazo con las lágrimas desbordándose de sus ojos. No entendía porque tanto drama. No me paso por alto como me había llamado, en otra ocasión me hubiera incomodado que me llamara de esa manera, pero no la iba a lastimar mas, ella ciertamente había sido lo más cercano que tenía a una madre.
La rodeé con mis brazos.
Desde por encima del hombro de Esme pude notar a mi tío Carlisle mirándonos sonrientes.
Luego de unos segundos me separe de Esme levemente incómodo. Ella percibió mi incomodidad y se separo avergonzada.
Me sentía culpable, pero yo no estaba acostumbrado a muestras de afecto.
—Edward, pero que sorpresa verte por aquí— dijo Carlisle desbordando sinceridad— tenemos cosas de que hablar— recobro su porte de autoridad.
Rodé los ojos. Era la hora de los sermones semanales.
Me senté frente a Carlisle y Esme en el escritorio; y creo que soporte más de 1 maldita hora de...No debes hacer esto, No debes hacer aquello, ¿Por qué lo hiciste? Cambia tu actitud, y Blah, Blah, Blah. Al final no me quedo mas nada que asentir aburrido. ¿Cómo diablos cambiaba mi forma de ser? Yo era así, y ya.
—Ok, haber si entiendo— dije incrédulo— ustedes quieren que yo ¿Qué?, ¿Cómo se supone que deje de ser yo?— pregunté con una mueca.
—Solo trata de ser menos problemático, y cuidado con los negocios extraños— dijo Carlisle, Esme asintió.
Yo arqueé una ceja. ¿Qué trataba de insinuar Carlisle con…"Negocios extraños".
Mi cerebro se ilumino por unos instantes.
—No puedo creer que piensen eso, no me drogo—exploté.
Esme suspiro aliviada.
Yo los mire incrédulos.
—Yo no lo creo, pero eso es lo que dicen— dijo Carlisle encogiendose de hombros.
—Eso es lo "Que dicen"— pregunte haciendo comillas.
Comencé a reír histérico.
—Que bajo han caído, creyendo esas cosas, ¿No me digan? Las cotillas de Jessica Stanley y su madre ¿No?— pregunté negando con la cabeza— no se preocupen, la he probado pero no me atrae— dije encogiéndome de hombros.
— ¿Cómo que la has probado?— preguntó Esme casi al borde de la histeria.
—Tranquila señora angustias, fue una simple etapa de experimentación, y descuiden, no fue bajo su tutela, fue en Londres— dije despreocupado.
Carlisle me miro incrédulo trago saliva y se aflojo el nudo de su corbata.
Chasqueé mi lengua. Eran tan dramáticos.
—Hablamos con el jefe Swan, estas en problemas Edward, el no piensa tolerar más tus ataques de rebeldía— dijo Carlisle con advertencia.
—No me hablen de ese hombre, tengo todo bajo control, les aseguro que no voy a causar más problemas— dije malicioso.
Ellos entrecerraron los ojos con sospecha.
— ¿Otra cosa?— pregunte dirigiéndome a la puerta.
—Creemos que es mejor que vuelvas a vivir con nosotros— dijo Esme ilusionada y a la vez nerviosa.
—Lo siento, no puedo hacer eso— negué rascándome la nuca.
Los ojos de Esme se llenaron de desilusión. Carlisle le apretó la mano, consolándola, ¡Rayos! Me hacían sentir como el villano de la película.
— ¿Vendrás luego no?— Preguntó con ilusión.
Tal vez...
—Sí.
Ella asintió sonriente.
Por un momento, no me paso desapercibida la mirada que compartieron Carlisle y Esme. Me estaban ocultando algo.
— ¿Otra cosa?— volví a repetir agarrando el mango de la puerta.
Carlisle carraspeó nervioso.
— ¿Otra cosa?— repetí con exigencia.
—Cariño… llamo…
—Tu padre— cortó Carlisle a Esme.
Apreté mi agarre a la manija de la puerta. Apreté mi mandíbula y Salí de ahí sin decir nada.
—Adiós— Me despedí de los hermanos Hale y Cullen, ácidamente. En otra ocasión me hubiera molestado que estuvieran espiando nuestra conversación por detrás de la puerta, Tal vez les hubiera dicho ¡Váyanse a la mierda, cuerda de chismosos! o algo parecido, pero ahora no tenia cabeza para eso.
—0—0—0—
Isabella Swan:
Edad: 17 años
Sobrenombre: Bella (Por alguna razón no le gusta su nombre)
Hija de: Charlie Swan y Reneé Dwyer.
Objetivo: Enamorarla y vengarme de Charlie Swan.
Primer encuentro: 20/03 (Pasillo del instituto). Su primer día de clases.
Observaciones del día 20/03: Hoy la encontré en el pasillo del instituto corriendo a clases de E.F, la saltamos, le asusta la velocidad. La lleve a mi prado, donde pude conocer algunas cosas de ella, por lo que pude observar es que es una mujer un poco introvertida y romántica. Sus ojos color chocolate son sumamente expresivos, se sonroja con facilidad, puede alcanzar todas las tonalidades de rojo en un solo minuto. Siente que es muy mojigata y necesita un poco más de peligro.
Terminé de escribir las observaciones del día, con lo poco que sabía de ella y guarde mi cuaderno azul debajo de mi almohada con una sonrisita maliciosa.
Isabella Swan… prepárate
...
Misunderstood* : Incomprendido.
¡Hola! ¿Cómo están? Siento la tardanza, se que les prometí este capítulo para el lunes, solo que cuando lo iba a subir el lunes en la noche se fue la luz, y cuando lo iba a subir ayer FF no me dejo :(
¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Espero que sí.
Ah! Antes de que se me olvide, una lectora me pregunto si esta historia era basada en Remenber me, pues creo que se parece un poco la temática, pero tengo que confesar que cuando se me ocurrió hacer esta historia en ningún momento pensé en la película, jajaja.
Ahora antes de irme, un anuncio.
Este fanfic va a ser actualizado una vez en la semana, por cuestiones de tiempo y porque, como algunas saben, tengo otra historia que se llama "Seduciendo al seductor" bueno, esa historia ya le faltan pocos capítulos para decir adiós, así que me estoy centrando completamente en ella ahora; pero no se preocupen, que cuando lo termine, mi atención será completa y absolutamente de este fic. Espero que sepan comprender. Nunca me voy a tardar más de una semana y media en actualizar, estén tranquilas.
Ahora si… ¡Adios, y gracias por todo su apoyo!
Yarhe(:
