Antes que nada gracias por darle al clik y pensar en leer este fic, cualquier critica constructiva es aceptable siempre y cuando sea con el debido respeto y si tengo suerte con este fic y me dan reviews contestaré de inmediato, ¡espero les guste tanto como a mi me gustó escribirlo!.
CREDITOS: Shingeki No Kyojin y sus personajes no me pertenecen (Ojala asi fuera, pero soy poco talentosa y mucho menos japonesa), corresponden a Hajime Isayama (Dios de SNK, alavemoslo, siempre y cuando no mate a nadie mas de la tropa).
NOTA: No es que me crea gran cosa pero se de casos en los que te plagian el fic, asi que agradeceria que no lo atribuyan como suyo y si lo usan me den credito, muchas gracias e intentare publicar un nuevo capítulo cada semana o mes, segun la inspiracion aunque no se cuantos capitulos le hare...Mi saludos y disfruten.
Debia estar loca para acceder tan facilmente a vivir con el enemigo. Quiza todo eso se trataba de un extraño sueño en donde todo era algo subrealista, ultimamente en el año 1997 inciaban los "Reality Show", quizas y solo quizas ella ahora estaba en uno, podria bien llamarse "Conviviendo con el enemigo". Un prensentador de ojos castaños como su cabello iba relatando el dia a dia de ellos dos mientras la gente se reia al otro lado de la television de como dos personas discutian todo el tiempo como fieras enjauladas. No era tan descabellado pensar que en verdad se trataba de una actuacion, nadie habia muerto, nadie era enemigo de nadie, y nada era real, solo una actuacion para la satisfaccion del pueblo.
Pero no.
Ahora mismo luego de levantarse demaciado tranquila aunque se tratase de la casa de su enemigo a millas de su pais, estaba frente al hombre de seño fruncido gritando.
El olor al rosal que estaba cuando asomabas la cabeza por la ventana, una variedad de aves canturreando melodiosamente, el aire puro de campo y el ausente ruido de la civilizacion en plena ciudad, hacia el mejor de los despertares. Apoyó los pies en la madera y se retiró de la habitación, dejandola desordenada como cualquiera que recien amanece. Llegó por primera vez a la cocina, y la observó atenta, igual de limpia que el resto de los lugares, todo un lujo. Y entonces a pesar de estar confundida por el reciente despertar, se hizo unas interesantes preguntas que surgieron debido a recuerdos de la noche anterior.
¿Porque siendo tan lujosa estaba en hipoteca?
¿Porque seguir conservandola si al parecer el no tenia afecto por ella?
¿Porque era asi de frio?
La ultima pregunta la borró de inmediato en su lista de misterios sin resolver y sacudió un poco la cabeza en negacion, no es como si ella fuera la mismisima definicion de calides que se pueda conocer en el mundo ¿No?
-No.- Se respondió en voz alta.
-¿Acaso hablas sola?- Preguntó como tratandola de loca el pelinegro detras suyo. Se sobresaltó y se dio la vuelta para mirarlo frente a frente y sentir devuelta que observaba en un espejo el reflejo de su frialdad.
Quizo gesticular palabra alguna, pero el contrario se marchó tal y como habia llegado, de sorpresa. Decidió ya que le haria el favor de que ambos comvivan juntos, que haria libremente lo que quiera en aquella casa. Y asi lo hizo, abrió cada puerta y cajon de la cocina en busca de lo que necesitaba. En unos minutos el desayuno estaba servido majestuosamente sobre la mesa. Era como para un batallon, pero ella comia demaciado asi que estaba bien, aparte pensó fugazmente que ya que se habia ozado a manejarse en la cocina como si de su casa se tratara, compartiria el desayuno con el dueño de tal y con su guia turistico, quien aun no se levantaba.
Pero como prediciendo el futuro, el "Aun" se hizo presente y se rompió.
-¡Despierta!, no quiero vagos en mi estancia, hay mucho que limpiar.
La voz del "enano", resonaba en todo el enorme lugar, asi que no habia que imaginar mucho el volumen de la voz que estaba empleando en aquel momento. Se sobresaltó un poco internamente, pero pronto olvidó el sobresalto cuando sintió el dulce sabor de una tostada con manteca y mermelada artesanal. No mucho duraria el momento de saborearla.
-¡Tu, Ackerman!
El morocho logró su no tan humilde próposito, y como extra aparte de lograr que la contraria le prestara atencion, casi escupió la tostada que tenia en la boca.
-¿Acaso no te enseñaron a acomodar bien tu habitacion? ¡Y mira como has dejado la cocina!
Sus gestos y los de el no se modificaron, aun asi era sabido por ambos la molestia que sentian el uno hacia el otro. La fémina simplemente se llevó nuevamente la tostada a la boca, masticó con parsimonia y tragó ante el molesto recuerdo reciente de su verdadero apellido siendo nombrado tan despectivamente.
-Lo iba a hacer luego de ingerir como cualquier persona normal, el desayuno...- Lo miró con seriedad. -...Patrón.
-Hoy nos iremos hacia Argentina y pienso dejar esta estancia impecable, apurate a comer y ayuda.
Refunfuñó un poco internamente mientras le daba un mordisco fatal y lleno de rabia a la tostada, pensando que seria lo único que podria probar de bueno en el dia, despues de todo aquel hombre no le dejaria nada muy facil y lo sabia. Luego de terminar su desayuno tan rapido como pudo, fue a buscar a aquel ser de aura maligna y maniatica de la limpieza. No es que se apurara por miedo a los retos, si no porque quizo pasar rapido el mal trago de hacer de sirvienta de aquel lugar que no era su casa y que pisaba por primera vez en su vida.
Lo vió con un pañuelo en la boca, otro cubriendo su negra cabellera, igual o incluso mas oscura que la suya. Traia consigo un plumero y muchos desinfectantes liquidos a pregunto porque lo notaba mas alto, le pasaba por una cabeza. Bajó la vista y...Habia un pequeño banco bajo su pie, porque el otro lo tenia en el aire como bailarina clásica para alcanzar un estante en donde se encontraba un lujoso reloj y algunas pequeñas estatuas a los costados decorando aquel lugar. Por primera vez desde la muerte de su hermano, quizo soltar alguna que otra risa. Cada vez le era mas dificil reir, cuando perdió a su familia biológica perdió hasta las ganas de vivir, pero Eren estuvo alli para enseñarle nuevamente que es ser un ser humano. Pero luego se fue esa fuente de vida que era para ella y ya no supo como reponerse sola. Quizas tantas perdidas la estaban acostumbrando a no sufrir tanto. No, era inaceptable. El dolor era parte de recordar, y recordar es parte de valorar a un ser. Nunca lo olvidaria, nunca estaria del todo feliz.
Se acercó al objeto de odio y risa que estaba limpiando. Lo miró desde abajo.
-Con que al fin te dignas mocosa. Toma ese plumero de alli y ayudame con esto.
Tomó el plumero y sin nada de esfuerzó llegó hasta donde el estaba limpiando, robandole el lugar de aseo a modo de provocación.
-¿Acaso estas burlandote?
-Claro que no, no tengo tiempo para eso.
Parece que si, ahora por esto limpia este living tu sola si puedes.
Sus dientes discutian unos contra otros en un intento de no insultarlo. No sabia quien se creia que era para ordenarle cosas asi como si fuera su amo, pero las pagaria cuando llegaran a Argentina. Suspiró tan leve como su respiración y comenzó a limpiar, seguro no era la unica haciendolo y Jean estaria ahora siendo azotado y limpiando valla a saber uno que cosa por milesima vez hasta que quede reluciente.
Por su parte y dejando de lado al recien conocido guia turístico, terminó de limpiar todo con perfeccion absoluta. No porque el enano asi lo quisiera, si no porque estaba acostumbrada a hacer las cosas con resultados impecables, tan impecables como el living ahora mismo.
Pasos fuertes, de alguien pequeño, se hicieron presentes. Lo vió mirar de un lado al otro, pasar el dedo por los muebles en busca de polvo e incluso comprobar en que medida habian sido puestas las cosas devuelta a su lugar. Notó un atisvo de satisfacción en ese rostro.
-Esta bien, puedes ir a empacar para irnos.
Levi asintió con la cabeza como repitiendo lo que acababa de decir y se retiró con calma. Los pasos se dejaron de oir, se dirigió a la habitacion donde habia dormido con el rosal y empacó sus pertenencias en unos minutos breves. Para cuando quiso notarlo ya estaba en la puerta con las maletas a sus costados, con las largas botas puestas y un sombrero de capelina negra cubriendo su rostro, haciendo que su cabello caiga aun mas liso sobre su cuerpo, sus jeans ajustados color blanco contrastaban con lo que podria ser ropa de velorio, al poseer negro por cada centimetro de tela. Una camisa blanca con detalles en negro, le daba un look monocromática. Miró hacia atrás, el castaño y el morocho se acercaban con sus respectivas pertenencias.
-¿Apurada, Ackerman?
-No imagina usted cuanto, cuanto antes este en mi casa, mejor.
No pudo evitar el sarcasmo en aquellas palabras que parecian educadas y de "Usted", su lengua, filosa como daga, estaba intentando atravesar la masa corporal del contrario, pero al parecer este tenia un chaleco antibalas a prueba de todo. Solo pudo notar que este hizo un gesto un tanto extraño al escuchar nombrar "Mi casa" y siguió hacia adelante, abriendo la puerta y dejandolos pasar afuera. Ambos forasteros, miraron nuevamente aquel cartel que amenazaba de muertes y disparos graves por no mantener limpio el cesped y todo a ciertos metros de su propiedad. Luego, como en sincronizacion automatica, se miraron ambos a los ojos, un tanto divertidos.
-¿Algun jodido problema?- Escupió Levi, con desden.
-No, ninguno, tengo el presentimiento de que si lo digo me disparen con una carabina.
Hielo.
El hielo volvia a generarse, a pesar del calor que hacia como el infierno y el sol ardiendo su capelina negra, supo que habia cierto congelamiento en su cuerpo. Y pudo notar que en el de el tambien. ¿Pero porque esa mezcla de odio frio y desafio constante la hacian sentir extraña?. Miró esos enigmaticos ojos, intentando definirles un color ¿Negros? ¿Grises?, quizas verde oliva o azules...No lo sabria decir con certeza, era toda una gama de colores que se mezclaban y fundian jugando a no ser descubiertos por nadie, frios y tan rebozantes de significado perdido. Parpadeó, el tambien la miraba, le era desconcertante ver a alguien que podia mantenerle tanto la mirada. Jean, a su costado, se sentia un ser sobrante entre bestias enjauladas.
-¿Como deberiamos irnos?- Preguntó sacando de la implicita guerra de miradas a Levi y a Mikasa.
-Alli alquilan servicio de transporte.- Señaló el azabache hacia alguna direccion, donde parecia semi desértica con una pequeña casita echa de inestables maderas. Pero al fondo, unos metros mas tras de esta, estaban un monton de carretas y caballos alineados, sujetados a una firme madera que alcanzaba un espectacular largo en horizontal.
Cerró la puerta con mil llaves existentes, mientras de reojo veia la silueta de la pelinegra, el pequeño tacon de las botas resonar por el piso con exasperación, y el poco viento que opacaba milagosamente el calor hacia sus negros cabellos danzar con el aire de manera subrealista. Volvió su atención a la cerradura, alzó la vista por toda la fachada delantera de la estancia y a modo de despedida golpeó la madera dos veces. Avanzó hacia aquellas carretas mientras era seguido por los otros dos acompañantes forasteros, quienes a su lado parecian dos guardaspaldas de lo altos que eran. Mas se podria decir de Ackerman, quien con esa mirada de masacre deseada, miraba a los alrededores como si estuviera protejiendo a la Reina de Inglaterra. El pasto resonaba como si estuviese agonizando bajo los pies de ambos morochos, quienes pisaban con una fuerza y seguridad dignos de las fuerzas armadas en una marcha hacia la guerra. Todos, luego de la tension de la caminata, vieron a una encorvada y frágil anciana con un rodete de cabellos blancos desgastados por la edad. Esta se acercó a ellos y con una sonrisa comenzó lo que seria el alquiler que la sustentaria con dinero para su vida.
-¿Que desean jovenes?
"Carretas, obviamente." bufó molesto el morocho. Y pensaba decirle en voz alta esos pensamientos, pero estaba intentando contenerse ante la obviedad ya que le debia respeto a las personas de edad y no era tan tosco para no darse cuenta de eso. Mas sin embargo, su mirada habló por el, traicionandolo y la morocha le clavó la vista a modo de reproche.
-Disculpe señora, nos gustaria rentar a alguien que nos lleve en alguna de sus carretas, para tres personas ¿Podria?
La abogada, si queria comprobar su profesion, alli estaba, de manera cordial haciendo un acuerdo de manera pacifica, ya que la señora comenzaba a querer devolver la mirada e iniciar un escandalo. Y ya se sabia como era todo alli, los problemas corrian como el agua en los pueblos. Al parecer aquella femina podia ser cordial si asi lo queria, o quizas tenia una debilidad por proteger a ancianitas.
-Como no, dejeme guiarlos jovencita.- La mujer entrada en años le dió una brillante sonrisa a la joven Ackerman mientras como prometió, guiaba a todos a una de las mejores carretas.
¿Como iban a pagar la jodida carreta?, era un camino enormemente largo y esa carreta parecia la mas lujosa como para la realeza cuando los esclavos la llevaban sin caballos solo por estupida e innecesaria ostentación. Vamos, su estancia estaba en quiebra por algo, no tenia ese dinero. De repente, la morocha, sin siquiera pedir aprovacion o ayuda para pagar, sacó de la billetera el dinero necesario y pagó, dejandolo semi atónito. Realmente la hermana de ese mocoso de Jaeguer era una mujer independiente, ruda y jodidamente sexy. Sacudió la cabeza ante el ultimo adjetivo calificativo que su mente pronunció, no estaba para mujeres, mucho menos hermanas adoptivas de su ex pareja por compasión. Subió a la carreta, agradeciendo indirectamente a la que la pagó que gracias a ella viajaria en situaciones pulcras y sin suciedad. De haberse subido a otra de menos precio, hubiese estado toda sucia.
El tiempo pasó en la carreta como horas de plomo. Todo demasiado aburrido, y no es que ella busque la diversion de discotecas o charlas amistosas. Si no que no le gustaba que la dejaran a solas con su mente, ella siempre se consideró su propia enemiga a la hora del sentimentalismo, y asi era realmente, sin exageraciones. Si no habia nada con que distraerse, su mente siempre vagaba a sus padres, y ahora vagaba hacia Eren. ¿Existiria realmente el cielo?, el mereceria todo ese cielo, el en realidad mereceria seguir en la tierra, pero como la muerte es irremediable muy a su pesar...Merecia la mejor eternidad posible, su descanso tendria que ser el mejor. Suspiró para sus adentros, ya que era inexpresiva, pensamientos suicidas surcaron su mente, ¿Y si iba con el y lo acompañaba?, pero no, desde hace mucho decidio que viviria para recordarlo y que el dolor era parte de eso, ya no podria echarse atrás ya que una vez que prometia algo o se lo proponia como objetivo a cumplir, no habia nadie que la detuviera. Pensar en su propio fin no hubiese sido algo que a su hermano quien la salvó sentimentalmente en muchas ocasiones, le hubiese agradado, para nada. Se acurrucó tristemente contra la puerta de la carreta. Se hizo ver como una pequeña version de ella con mirada perdida hacia el amanecer que iba esfumandose con el cálido crepúsculo. Todo, ante la mirada atenta de Levi, quien no podia apartar la vista por mucho que quisiera.
Parecia alguien a quien proteger a simple vista, alguien totalmente destrozada. Pero en el fondo de ese gris, la determinacion y fuerza se hacian presentes con una minima chispa de vida. ¿Cuantas cosas habrá perdido esa mujer y aun asi salido adelante?, miró por su propia ventana. El viaje le era un fastidio, entre medio de ellos estaba el guia turistico que no hacia mas que una melodia con sus pies sobre el suelo totalmente molesta. De ser posible el morocho le habria amputado los pies para que deje de hacer ese sonido de una maldita vez. Pero se contenia, y a la unica mujer a bordo parecia no molestarle, estaba demasiado absorta en esa tristeza como para prestar atención a su alrededor. Por un momento, hizo uso de su concentración para ignorar cosas molestas y se dejó llevar...Cerró sus ojos lentamente y al sentir su cuerpo meserse con el vaiven de la carreta, se transportó a otro mundo, el de los sueños.
"Levi...Procura cuidar de esta estancia."
Se iba, y una luz tenue de tarde enmarcaba su figura de espaldas a el marchandose.
"No, no te vallas."
Despertó. ¿Cuanto habia pasado? ¿Dias, horas? ¿Minutos tal vez?
-Bello durmiente, levantate o perderemos el vuelo por su culpa.
Una diosa de curvas le abria la puerta como si fuera un mayordomo, supo que lo que le despertó era el viento filtrandose. Y la luz, esa luz del sueño estaba alli presente, como un oleo decorando precioso el paisaje casi vacio. Pero lo odiaba, no queria verlo, su persona se llevaba definitivamente mejor con la noche. Miró a Mikasa directo a los ojos, esta no los apartó, no hizo como el resto de la manada, no le temió. Una sensación de alivio le vino de repente, esa mirada confiada le hizo olvidar viejos traumas. Una vez abajo caminaron hasta el aeropuerto, donde los pasajes ya estaban comprados con anterioridad por Eren, un viaje para dos personas.
-Supongo que aqui nos separamos...- Susurró al que fue su guia turisticos en aquellos agitados dos dias.
Vió la mirada castaña de Jean, que rogaba un extraño "No te vallas", pero hizo caso omiso. No era estúpida, y ya notaba cuantos hombres quisieron retenerla de esa manera, cuando solo tuvo ojos para Eren, y esa era una de esas miradas retenedoras. Tampoco se jactaba de santa y pura, algun que otro hombre pasó anonimamente entre sus sabanas, pero nunca llegaron a ver el amanecer con ella, a las horas, eran despedidos como juguetes de una noche. Le sonrió forzosamente, una sonrisa con el amargo significado del rechazo indirecto. El castaño lo entendió, pero sus gestos indicaban una lucha interna para no soltarla. Finalmente se despidió, mientras se alejaban por la cinta para ir a su correspondiente avion en primera clase, el "cara de caballo" agregó unas lineas expresadas en gritos.
-Je suis tombé pour vous et je vais vous chercher à votre pays, je le jure!*
-Tch- Resongó Levi ante el comentario escandaloso entre medio de la gente que resonaba por parte del guia.
Mikasa miró con curiosidad, ya que habia hablado en francés y el castaño bien sabia que ella no hablaba ese idioma. Tomó con mas fuerza la manija de su maleta a carro y avanzó aun mas rápido mientras gritaba un fuerte "¡Adios, Jean!" que alegró e iluminó el rostro del nombrado que se iba alejando. Se hacia tarde para llegar al vuelo, asi que los morochos se apuraron ante la mirada de todos, hombres y mujeres que los rodeaban sutilmente. Un sex appeal por parte de ambos inundaba el lugar lleno de pasajeros extranjeros. Se miraron, compartiendo con cierta complicidad, la molestia de llamar la atención. Para cuando quisieron darse cuenta ya estaban en sus cómodos asientos de primera clase, Levi con champán rosado en mano de la mas cara marca. ¿De que hablarian? se puso a pensar el menor de estatura, aunque el silencio era bastante cómodo con ella, pensó que ya que empezarian a vivir juntos, necesitaría conocerla un poco mas.
-Dime, ¿Desde que edad viviste con el?
La mujer lo miró, examinandolo con aire de desconfianza, finalmente luego de segundos que parecieron eternos, decidió hablar.
-¿Con Eren?
-Con quien mas.
Una mirada helada por parte de ambos asomó nuevamente.
-Desde mis siete años...
-¿Porque?- Preguntó fingiendo desinterés, actuacion que la Ackerman se creyó.
-No veo que le interese, asi que prefiero omitir eso si me permite señor.
Al parecer, cuando imponia distancia y queria burlarse con el, comenzaba a tratarlo educadamente de manera ironica, y eso hacia su efecto, le molestaba. El solo quizo actuar desinteresado porque asi le salia naturalmente con todas las situaciones. Pero ella, al ser tan similar a el, le resultaba enigmatica, no todos llegaban a su misma personalidad sin algun golpe en la vida. Nadie era tan jodido como el sin haber resibido alguna que otra paliza. No solo por capricho podia alguien volverse asi. La miró.
-Si me interesa.- Confesó con seriedad.
-Entonces, tu...¿Porque tu estancia esta en hipoteca?
Arremetiendo, informacion por informacion, lo miró con desafió impuesto. Buscar hablar con ella e indagar no era buena idea si se lo iban a devolver todo con la misma moneda, y ahora no le apetecia hablar sobre su pasado y motivos con esa estancia. No necesitaba remover mierda. Chocó su mirada con la de ella, escrutadora.
-Entiendo, no tenemos ganas de hablar.- Sentenció, mientras la acompañante asentia con la cabeza.
No le dejaria saber nada de ella, y el tampoco lo haria.
-Ah, enano...¿Que dijo Jean?, me habló en francés, asi que no entendí.
-Dijo algo sobre que se verian devuelta, algo así.- Mintió vagamente, quizas no tanto, solo omitió un detalle importante.
Mikasa se quedó mirando la ventana, revoloteando sobre la frase.
La azafata, a través de la radio interrumpió el curso de los pensamientos en ambos, dando las instrucciones obligatorias a tomar en cuenta sobre un avión. Los dos abrocharon sus cinturones y se ignoraron en todo el viaje, largo y extenso viaje, ninguno se durmió siquiera, parecian alertas a algo constantemente. Todos estaban con sus ojos cerrados, menos ellos quienes de tanto en tanto ocultaban la mirada entre su cabello y observaban de reojo al contrario, como para tantear terreno. Uno, Mikasa, accedió a hacer algo diferente, prendió la pequeña tele que pasaba peliculas en el panel plegable situado en el techo de primera clase. Eligió una pelicula de accion, donde todos se disparaban en busca de un maletin con los documentos llenos de secretos del estado de Washington. Era interesante, asi que Levi se acercó a ella, con cuidado de no apoyarse en su hombro, y comenzó a ver la pelicula a su lado. Ambos, sin charlar, al menos compartian una actividad entre tanto silencio, para destensar el ambiente. Ella lo miró...No es como si no hubiese visto a otro hombre antes en su vida, pero este era un tanto peculiar, con la camisa semi abierta y arremangada, con chaleco marron, se podia ver facilmente y pecho bien formado, unos pectorales dignos de gimnasia dura. "Buen cuerpo", pensó como comentario al pasar, como algo normal. Despues de todo solo era una apreciasion fisica y al contrario de Levi, no se esforzaba por sacarselo de la mente. Volvió su atencion a la pelicula.
Por su parte, Levi, estaba bastante comodo viendo la escenas, y le resultaba interesante, pero el sueño lo venció, quedando dormido con el embriagante olor a shampú de Mikasa Ackerman. Se sintió inseguro, porque no acostumbraba a dormir al lado de nadie, eso le hacia sentir indefenso, aun asi, sus parpados se sentian como anclas, que lo querian enviar al descanso.
-Levi...
Una suave voz se filtraba por sus oidos, atrayente.
-Levi, despierta.
Era aquella morocha azabache. ¿Como pudo interpretar su voz como algo atrayente?, abrió los ojos, no le costó mucho saber que se seguia situando en el avion. Solo le costó admitir que estaba usando de almohada el hombro de Mikasa...Por fuera no se inmutó, la miró como viendo que opinaba ella de esa acción, pero ni siquiera ella se objetaba. Bien, lo habia tomado como algo natural. Sabiendo que no le caia bien a ella, creyó que usarla de almohada de molestaría, pero vio que estaba equivocado. Quizas porque no tuvo mucho tiempo de procesarlo ya que al parecer ella tambien recien se despertaba. Sintiendose caer, la miró levantarse y extenderle la mano para que se levante. Este la rechazó y se levantó solo. Tomaron sus maletas en abordaje y marcharon en taxi rumbo hacia la mansión.
La mansión era enorme, de cuatro pisos, por ende muy alta. Su ancho era espectacular, con bordes de ventanas y balcones enmarcados en color oro, como base asomaba un color blanco marfil. Columnas blancas de marmol sostenian la mamposteria del techo y cubrian el pasillo externo que habia donde estaba la puerta principal. El enorme jardin con su verde vegetacion y un arcoiris de flores, adornaban la enorme mole de cemento. Caminaron hasta alli y entraron, un hall de entrada los recibia con exquisitos cuadros de Giovanni entre otros, desde arte renacentista hasta principios del expresionismo inundaban sus ojos. Su mirada actuando desinteresada, se dirigió hacia el living donde habian dos enormes escaleras apegadas a cada pared con alfombra de tono pastel, desplegada sobre los escalones blancos con un barandal tambien en oro. Todo conservaba armonia, con pocas y lujosas cosas que hacian aun mas espacioso el lugar.
-Guardé algunas cosas...- Susurró la morocha para luego recibir la mirada de Levi, parecia desconfiado, pensó que quizas pensó que habia violado el contrato y se habia llevado dinero con la venta de lo que faltaba. De repente, con pesar, se sintió en el deber de aclarar -Estan en el sótano...Puedo volver a colocarlas aqui...
Miró esos ojos grises que reflejaban algo de dolor.
-No.- Notó como la mujer volteó a verlo. -Queda mejor asi de amplio, sin tanto decoro...Aparte...- Hizo una breve pausa. -Los recuerdos de esos objetos duelen, ¿No?
Notó como sus pestañas se alzaban junto a sus parpados, unos milimetros en una vaga sorpresa. Una mueca de agradecimiento surcó su rostro mientras respondia con resignación.
-Si, si lo hacen.
-Entonces no se dice mas, asi quedan, aparte es mas facil limpiar asi.
-Dios, tu y tu obseción con la limpieza.- Bufó, como metodo de distraccion a todos esos recuerdos que algolpaban con salir a la luz y provocarle un fuerte dolor de cabeza.
-No te quejes, mocosa.
Se miraron, y el la siguió por toda la casa, ella lo guió por cada recoveco del inmenso lugar, excepto por su propio cuarto, el cual solo le mostró la puerta en caso de que quiera llamarla por algun inconveniente. Luego, le indicó donde quedaba el sullo, irónicamente, al lado. Era con un tapizado marron y dorado, suelos de madera lustrada, un candelabro colgante de bronce con luz calida y balcón al jardin trasero. Poco amueblado, solo la cama con techo propio y telas traslucida color vainilla colgando hacia el suelo, mesas de noche a los costados con veladores haciendo juego con el candelabro, una tv plasma que rompia el ambiente fino y rustico con su modernidad. Despues, hacia un costado un escritorio con su propia luz, unos papeles vacios y lapiceras.
-Si asi lo deseas puedes pedir una computadora, o mas muebles, o reformar esta habitacion cuando desees.
-Asi esta bien, supongo...- Caminó por el enorme cuarto, casi tan enorme como lo que seria para una persona la mitad de su apartamento. Pasó el dedo por los muebles, semi-limpios, pero al estar dos dias fuera sin limpieza, supuso que debia limpiar. La atenta e irritada mirada gris lo apuñaló sin inmutarlo breves momentos.
-Bueno, habia personal domestico...Pero no lo quise, asi que fue indemnizado, por ende la comida...Tendras que cocinarte, o contratar personal para ti.
-¿Tu no cocinas?
-¿Buscas que te cocine?
Se clavaron la mirada.
-Si, y yo me encargo de la limpieza.
-¿De esta enorme mansion?
-Si, si se lo confio a alguien mas solo hará cagadas.
-Echo, yo cocina, tu limpieza.
"Despues de todo el mas afectado es el."
Se estrecharon las manos, y supieron, que la convivencia seria extraña, en muchos significados diferentes.
El desafio habia comenzado.
AUTORA: MigLi-Chan
*Me enamoré de ti, e iré a bucarte a tu pais ¡Lo juro!
Eso dijo Jean.
Bueno, perdon por mi LARGA ausencia, lo admito, es que me dió una baja de inspiración en el rivamika, por eso con toda la sinceridad del mundo no se cuando me inspiraré para el siguiente capitulo, aun asi, esto continuará, no cancelaré este fic, eso denlo por seguro porque aun amo esta pareja.
Por otra parte, admito tambien, que sin revs no me motivo, entonces solo me guardo las historias para mi y no publico, problemas mios.
Bueno, espero les haya gustado el capitulo y perdonen horrores ortográficos, es que los escribí espontaneamente y dije "Sin rodeos, postealo ahora", y asi fue.
Ah, y aclaro, lo que está entre comillas o son pensamientos propios o recuerdos del pasado, por si las dudas puntualizo esto, obviamente lo que esta entre guiones medios, son los dialogos.
Sin mas, me despido.
¿Revs?
Sayo~
