DISCLAIMER: Ya, muchos personajes no son míos, son ellos los que insisten en venir a esta historia.

Bajo la tormenta

Cuando Lily vio a quien pertenecían los libros murmuró"mierda, siempre a mi", y sin pensar mucho más, se levantó de la cama, se calzó unas zapatillas, se puso un gorro de lana, una bufanda y un saco largo y bajo con rapidez las escaleras hasta llegar a la sala común, cargando con la mochila negra cruzó a toda velocidad el retrato de la Dama Gorda, y emprendió camino hacia el vestíbulo. Tenía que aceptar que su estado de salud era deplorable, pero era Lily, vamos, quería su mochila con sus cosas. Entregó el permiso a Filch para poder ir a Hogsmeade y bajo una lluvia que cada vez tomaba más fuerza, emprendió camino hacia Hogsmeade con una sola idea en la cabeza" te voy a matar Potter."

-¡Genial! Primera salida a Hogsmeade y tenemos una tormenta eléctrica-murmuró Jo, mientras corría junto con Sam y Stella hacia "Las tres escobas" para tomar algo caliente.

Cuando por fin entraron en el lugar, buscaron rápidamente alguna mesa vacía. Había una en un rincón cerca de la barra, se sentaron, se sacaron sus bufandas y pidieron 3 cervezas.

-Stella, Lily me ha pedido que te diga que ella no tiene ni tendrá nada con Eric, que a ella no le gusta ni nada. Está enamorada de la libertad y la naturaleza y de las ranas de chocolate-dijo Jo mientras leía algo que tenía anotado en la mano.

-¿Lily te hizo anotártelo?-preguntó Sam partiéndose de la risa.

-Que si, se puso como una fiera cuando me negaba a hablar por ella. Lo que pasa es que no puede salir de la habitación, está enferma. Le vinieron aires de adolescente-novicia rebelde y ha corrido sin abrigo bajo la lluvia ayer.

-Igual a mi no me molestaría que ella tuviese algo con Eric, en verdad a mi Eric me caía bien, nada más. Es un buen tío, pero vale, hasta ahí.-dijo Stella sonriendo.-Ya me parecía raro no haber visto a Lily hoy en el desayuno, no sabía que estaba enferma.

-Y supongo que no te enteraste de lo de Snape tampoco-dijo Sam, luego de tomar un trago largo de su botella.

-¿Qué pasó con Snape?-preguntó interesada Stella.

-La atacó a Lily por la espalda, es un maldito cabrón-dijo Jo mientras trataba de desenredar su pelo con una mano.

-¡Pero que cobarde!-exclamó Stella, totalmente indignada.-Hay que darle su merecido a ese idiota.

-Yo me tengo que ir, nos encontramos a la una en Honeydukes ¿vale?-dijo Sam, mientras se dirigía a la barra para pagar su cerveza.

-¿A dónde vas?-preguntó Jo, intrigada.

-A la biblioteca, hay unos libros nuevos sobre transformaciones que quiero ver.

-Tu y tus libros-murmuraron Stella y Jo al unísono.

-Disculpe señora, ¿me podría decir dónde puedo encontrar algún tomo del nuevo libro de transformaciones avanzado?-preguntó amablemente Sam a una señora alta, canosa, de ojos ambarinos, que estaba sentada atrás de un mostrador.

-Si querida. Pero los tomos los están usando en estos momentos. Ese chico de ahí tiene un ejemplar, pídeselo cuando termine.-dijo la señora señalando a un chico de cabello castaño claro, que estaba sentado solo en una mesa cuadrada al lado de la ventana, leyendo un libro.

-Gracias-dijo Sam. Empezó a caminar en dirección al chico, que estaba muy concentrado en la lectura de su libro. Camino entre unas estanterías con toda clase de libros, algunos más gastados que otros, hasta que llegó hasta la mesa y se sentó enfrente al chico.

-¿Remus?

-Oh, Samantha, hola-dijo Remus, mirando a Sam con una sonrisa.

-¿Estás leyendo el nuevo libro de transformaciones?

-Si, está interesante.-dijo Remus, cerrando el libro y dándoselo a Sam.

-Hace bastante que lo busco-dijo distraídamente la rubia, mientras ojeaba el libro.

-Si, yo también-dijo Remus mientras miraba por la ventana.- ¿Has venido con Lily y Joanne?

-Con Jo y Stella. Lily está enferma, la dejamos en Hogwarts.

-¿Cómo?-preguntó Remus extrañado, mirando repentinamente a Sam.

-Bueno, Lily ayer salió bajo la lluvia como una tonta y…

-No, eso no.-la interrumpió Remus-Pero si Lily está ahí afuera corriendo…y gritando, según parece.

-¿Qué?-preguntó Sam, fijando su atención hacia donde miraba Remus.-La mato.

Remus y Sam salieron rápidamente de la biblioteca para ir hasta donde estaba la pelirroja.

-¡Lily!-chilló Sam, mientras corría hasta llegar al lado de su amiga.-¡¿Qué haces?!

-Maldito Potter… maldito Potter. Remus ¿tu has visto al maldito de Potter?-dijo Lily, con rabia, pero con voz débil por la afonía.

-No Lily pero tu deberías…

-¡Genial! A ver Lily, piensa como Potter. ¿Dónde estarías si fueses una arrogante, que se cree el ombligo del mundo, y lo único para lo que funcionan sus neuronas es para agitarse el pelo?-dijo Lily, con unas manos apretando los costados de su cabeza, como si quisieses activar su neuronas.

-¿Detrás De Ti?-dijo una voz grave.

-Creo que mejor nos vamos de nuevo a la biblioteca Remus-dijo Sam, tirando del brazo de Remus para arrastrarlo hasta la biblioteca de nuevo-¡Luego te vas derecho a la cama Lily Evans!

-¡Potter! Por fin, te he buscado por todo Hogsmeade ¿dónde coño estabas?-dijo Lily, mientras giraba los talones para quedar enfrentada a James.

-¿Y desde cuando te importa Evans?

-Desde que yo tengo tu mochila por accidente, no te creas que me interesaba verte.

-Ah, ya veo. Bueno, dame mi mochila y te tomas una cerveza conmigo-dijo James, con una sonrisa pícara.

-Ah claro, ¿te crees que he venido corriendo desde Hogwarts como una gilipollas, bajo la lluvia torrencial, con fiebre, casi sin voz, para tomar una cerveza contigo? –dijo Lily, con un hilo de voz.

-¿Tienes fiebre? ¡Pero eres tonta Evans, pensé que eras más inteligente! Vamos, te llevaré a Hogwarts-dijo James, mientras se acercaba a Lily.

-Dame mi mochila, puedo volver sola.-dijo Lily, en un intento de arrebatarle la mochila a James, que era la suya.

James no espero más, se colgó a Lily encima del hombro, como un saco de papas, mientras con un brazo trataba de inmovilizar sus piernas que no dejaban de moverse.

-¡BAJAME POTTER!-gritó Lily, con su débil voz.

-¡Que no! Si que eres testaruda.

Lily siguió gritando y tratando de pegarle a James, cosa que no logró. Entraron en una tienda llena de gente, y Lily pensó que no podría verse más ridícula. James la cargó hasta atrás del mostrador, abrió una puerta, bajó una escalera y por fin ahí la soltó.

-¡¿Pero eres idiota Potter o no entiendes el idioma?!-dijo Lily.

-Tranquila Evans, no nos vio nadie, teníamos puesta la capa de invisibilidad-dijo calmado James, mientras se agachaba.

-Ya me parecía raro que no nos miraran si me llevabas como un saco de papas.¡¿Y ahora que haces?!¿Buscas una puerta secreta que solo se activa con tu voz o algo asi?-preguntó Lily, burlonamente.

-Algo así Evans, agradece que no te vas bajo la lluvia y luego te pasas semanas en la enfermería.-James abrió una puerta trampa que había en el suelo-Ahora pasa doña temperamental…

Lily se limitó a gruñir a meterse por la puerta trampa. Sintió bajo sus pies unos escalones y empezó a bajarlos. Se giró al sentir unos pasos detrás de ella.

-¿Por qué vienes Potter?

-Porque no te voy a dejar sola en ese estado, y además sigo teniendo tu mochila.

Caminaron en silencio. James decidió no hacer ningún comentario de los suyos ya que Lily no estaba de muy buen humor. Luego de varios minutos, James se adelantó, y minutos después ya estaban en el tercer piso. Ayudó a Lily con la mano para que pudiese subir.

-Bueno Evans, debes de tener hambre, ve a tu habitación y yo te llevare algo de comer. -Lily no le dijo nada, la verdad era que tenía tanta hambre como un troll en el desierto. Pero cuando ya estaba cerca del retrato de la Dama Gorda sonrió. James no iba a poder subir hasta la habitación de las chicas. Los chicos no podían subir a esas habitaciones. Dio la contraseña y subió hasta su cuarto. Se dejó caer en la cama y ni se molestó en sacarse el abrigo. Tampoco se molestó minutos después en ver quien había abierto la puerta, estaba demasiado cansada.

-Bueno Evans, tienes suerte que los elfos sean simpáticos.

-¡POTTER! ¿Qué haces aquí? Los hombres, bueno no es que tu seas uno pero…

-Larga historia Evans. Pero bueno, come y toma esa medicina, se la pedí prestada a Madam Pomfrey.-James colocó una bandeja con comida en el regazo de Lily, que acababa de sentarse con la espalda contra el respaldo de su cama.

-Si, claro, pediste prestado…-murmuró Lily, mientras tomaba un trago de zumo de calabaza.

-Bueno, te dejo. Tus amigas deben de llegar dentro de poco, y como se que no disfrutas de mi compañía, cosa que discutiremos algún día, prefiero irme antes de salir lastimado.

-Gracias Potter-dijo Lily, en un susurro.

-Por nada Evans. Haría eso y mucho más.-dejo la mochila de Lily y se fue.

-¿Sabes que es lo que me da más gracia?-dijo Sam, mientras entraba en la sala común de Gryffindor con Remus.-Que ella dijo que buscáramos a otra para que fuera a buscar a James a Hogsmeade bajo tormenta eléctrica. ¡Y ella termino haciéndolo!

Remus y Sam empezaron a reírse a carcajadas mientras Sam hacía señas con la mano como que iba a subir a ver a Lily.

-Miren a quien tenemos aquí-dijo Sam, mientras se sentaba en un borde de la cama de Lily.

-Cállate, no quiero quejas-se limitó a decir Lily, mientras pinchaba con el tenedor unas zanahorias.

-¿Cómo llegaste?

-Me trajo Potter por uno de sus pasadizos.

-Sabes, James es bueno. Primero lo de Snape y…

-¿Qué pasó con Snape?-preguntó Lily, dirigiendo una mirada intensa a su amiga.

-Bueno, ya te ibas a enterar de todos modos… Snape apareció por el castillo con la palabra cobarde grabada en la frente. Y en la espalda tenía algo así como un tentáculo. Y bueno, ¿quien más que James podría hacer eso? Quizás también estuvo Black involucrado…

Lily quedó mirando a su amiga totalmente sorprendida. Potter se había portado bien… Pero no por eso iba a empezar a caerle bien de repente.

-¿Y si nos vamos al castillo? La lluvia no parece querer calmarse y ya tenemos todo lo que necesitamos-dijo Jo.

-Vayan vosotras, con Arnold aun tenemos que comprar unas cosillas-dijo Jake, con una sonrisa.-Creo que se acerca el cumpleaños de Filch.

-Si, a mi me ha dicho que le gustaría un disco volador…con colmillos. Las dejamos guapas, nos vemos luego- Arnold se paró, seguido por su hermano, y se dirigieron hacia la puerta de Las Tres Escobas.

-¡Pero miren a quien tenemos aquí! Y acompañada de una linda señorita-un chico alto, de pelo castaño, con ojos claros y mirada jovial acababa de acercarse a la mesa donde estaban Stella y Jo.

-¡Atención chicas! Ha llegado Sirius Black, todas arrodillaos para besar el suelo que ha pisado-dijo Jo, en voz alta.

-Pero Jo, ahora somos amigos, y estamos juntos en el equipo ¡nos tenemos que llevar bien!-dijo Sirius, mientras se sentaba en una silla con el respaldo hacia delante, cerca de Jo.

-Pero si tienes 3 neuronas, y encima una intermitente, ¿cómo quieres que mantengamos una conversación?-dijo Jo.

-Espera, ¿eso era un chiste? ¡Me tienes que decir mujer, así me tiró en el piso y finjo que rio!-dijo Sirius, abriendo mucho los ojos.

-Bueno, ahora Black se las juega de gracioso, lo que nos faltaba. ¿Por qué no te vas con Peter que no le está yendo muy bien con esas chicas?-dijo Jo.

-Porque quiero que me presentes a esta guapa chica a tu lado que no ha emitido palabra-dijo Sirius, guiñándole un ojo a Stella, que se sonrojó levemente, pero no sonrió ni nada.

-Pero ella no quiere que la presente.

-Soy Stella.

-Creo que si quería ser presentada Jo-dijo Sirius, con una sonrisa.-Hola Stella. ¿Tú eres prefecta verdad?

-Si.-se limitó a decir Stella.

-Y eres cazadora del equipo de Ravenclaw. Juegas muy bien, la verdad.

-Gracias, tu también juegas bien.

-Bueno Stella, mejor nos vamos ¿si? Dejé a Lily sola en el castillo. Y Sam dijo que al final no nos veríamos en Honeydukes porque ya se iba.-dijo Jo, mientras se paraba y se ponía la bufanda.

-¿Evans está enferma? Pero si yo la vi corriendo aquí afuera y gritando como una loca-dijo Sirius, también parándose.

-Debes haberte confundido Black. Adiós.

.Pero si voy con ustedes guapas. ¡Espérenme!