4. La Cueva de Benguer.
Llegamos a Elder a eso de las 4 am. Todo estaba silencioso, como era de esperarse, pero Hoffman y Leila estaban en la entrada esperándome, al parecer ellos tenían relación con Yukino, pues no se sorprendieron con su presencia, les mostré una rama de Ent que le quité como evidencia y les contamos nuestra historia.
Creo que es lo suficientemente creíble.
Es cierto, bien hecho chicos.
Una cosa más… Rayryu, ¿Cómo encontraste a Yukino?
Esto… unos ents estaban por matarme, y llegó y me salvó…
Vaya, que curioso, creí que te habías perdido en tu última misión Yukino.
Me quedé como guardiana del bosque…
Oh, entonces fue por eso, bien, creo que es hora de que descansen, imagino que tienen mucho sueño.
Ciertamente… -estaba a punto de caerme al suelo-
Bien, organizaré unas habitaciones en el hotel para ustedes dos, creo que su estadía aquí será larga, hay que hacer algo con Benguer.
¿Qué pasa con el ahora?
Al parecer se ha instalado en una cueva, no muy lejos de aquí, vigilada por un murciélago gigante… creo que será un problema llegar hasta él, pero es necesario, sus bandidos aún atacan a los ciudadanos.
Yo me encargo de él.
Por mi no hay problema, así descansaré un rato…
Bien, denme 3 días, debo prepararme.
Solo tenemos un día, por alguna razón Lord Robon está demasiado acelerado con el proceso de captura de Benguer, como si algo le preocupara.
¿Lord Robon?
Es… podría decirse que es quien permite que Elder siga en pié, el nos envía los suministros para poder realizar todas las acciones que debo ejercer como alcalde.
Comprendo…
Bien, entonces me iré a dormir.
Yo igual, te seguimos al hotel Leila, no sabemos dónde está…
Vale chicos, seguidme, estarán en sus habitaciones muy pronto. –Yukino y yo seguimos a Leila hacia el pueblo mientras Hofmann partía a su casa a descansar, había esperado casi toda la noche a que nosotros llegásemos, así que tenía un buen merecido descanso. Llegamos al hotel y Leila habló con la administradora, nos entregó las llaves y partimos a ver nuestros cuartos.
Bien, hasta otra Yukino.
Cuídate tú también Ray.
Cerré la puerta y de un brinco me recosté en la cama, abrí un baúl que llevaba una nota que decía "Rayryu, este es el equipamiento de los Mercenarios de Elder, úsalo mientras hagas tus misiones con nosotros" suspiré profundo y abrí el paquete, sin duda no me llamaba mucho la atención la idea de cambiar el uniforme de Caballero por uno de mercenario, pero al menos el nuevo tenía una espada con punta de verdad y unos pantalones largos, la pantaloneta de caballero ya me quedaba chica, así que combiné ambos trajes, resultó muy cómodo la verdad y ahora con una espada de punta el Tempesta Strike provocaría muchos más daños.
Está bien, a dormir, necesito un descanso –Me recosté y en unos 3 minutos ya estaba en un sueño profundo, en unas horas debía ir a la cueva de Benguer y estaba muy agotado como para levantarme, no podía quedarme en la cama como un vago, estaba en Elder como un mercenario y lo menos que debía hacer era prestar mis servicios.
Rayryu, despierta, recuerda que tienes trabajo –Leila me despertó con sus llamados y con el toque insistente a la puerta, me bañé y organicé lo más rápido que pude y salí al pueblo a recibir instrucciones.
Bien… ¿ahora qué debo hacer? –Miraba a Leila somnoliento, estaba a punto de volver a quedarme dormido.
Debes conseguir el mapa de entrada a la cueva, con el no te perderás y sabrás en que sala está el Murciélago Gigante.
Está bien… entonces iré al puente de Robon. –Leila esbozó una sonrisa y me dejó partir al puente, los bandidos eran más débiles que de costumbre, era eso o la espada de mercenario de verdad me había sido de utilidad, todos tenían los bolsillos vacios y yo estaba a punto de darme por vencido, pero continué en mi trayecto hasta que un grupo de bandidos soltó el mapa de sus bolsillos– que interesante… al fin tengo el mapa, ahora a la cueva, espero poder ir solo esta vez.
Siguiendo las instrucciones del mapa, que resultaron casi imposibles de descifrar, por la horrible habilidad de los bandidos para hacer estas gráficas, logré llegar a la entrada de la cueva, allí preparé un par de cosas en mi mochila y entré a la guarida del bandido, se acercaba mi batalla final contra el enorme bandido de Elder.
Maldita sea… llevo aproximadamente cuatro horas caminando en círculos en esta cueva, y no veo nada, ni un vestigio de humanos, elfos, ¡ni siquiera porus! –Sujeté la espada con una mezcla de firmeza e ira y golpeé las paredes de la cueva impulsivamente, esperando romper alguna zona hueca y encontrar el camino, pero nada, absolutamente nada, recuperé un poco el control y encendí otra antorcha, la gruta se hacía cada vez más estrecha, a punto de resignarme y volver a Elder, para afrontar el castigo por no haber terminado la misión, escuché un fuerte rugido que venía del final del camino por el que estaba pasando, sin pensarlo dos veces, tomé mi espada y corrí hacia adelante, había soltado la antorcha por la emoción, pero ya no importaba mucho, podía ver una pequeña luz al final del camino. Cuando al fin llegué, era un agujero minúsculo, definitivamente no lograría pasar a través de él, así que tomé mi espada y retrocedí un poco– Está bien… esto, será rápido. –Levanté la espada perpendicular a mi cuerpo, apuntando a la pared de roca, me agaché un poco y de mi espada empezó a emanar una débil aura verde, era el momento– ¡Tempesta Strike! –La enorme espada destrozó en el acto el muro de la cueva, "Tal vez no sea tan fuerte como la Great Sword original, pero es más dura de lo que su liviano cuerpo (En comparación) aparenta" sonreí levemente y aparté los escombros con la espada y a patadas, hasta que el polvo se disipó, allí pude ver una pequeña edificación de palos y piedras, por fin había encontrado la cueva de Benguer, y estaba más plagada de murciélagos, guardias y porus de lo que esperaba, me desilusioné un poco, pues al parecer no podría enfrentarme directamente con el bandido, pero suspiré profundo y levanté mi espada nuevamente– Está bien, un calentamiento no hace daño.
¡¿Quién demonios eres tú?! –Me gritó uno de los guardias, me miró muy confundido, pero también furioso y asustado– Escúchame niñito, no tengo tiempo para juegos y si Benguer ve lo que pasa aquí todos moriremos, o nos torturará, así que me temo que debemos despacharte. –Tras esas palabras todos los guardias gritaron animados y levantaron sus lanzas, uno de ellos se acercó a una enorme jaula repleta de porus y tras pensarlo un poco, tomó las llaves y la abrió, los porus, rabiosos, y al menos el doble de grandes que uno normal, se lanzaron contra mí, furioso, sujeté la espada firmemente y me lancé contra ellos, el de más al frente, un poru un poco más pequeño, pero quizá el más ágil, sacó un estilete y lo rozó contra mi espada, dejando un pequeño raspón en ella.
¡¿Cómo te atreves?! –desvié la trayectoria de la espada impulsivamente, golpeando el estómago del poru, este cayó noqueado al instante a unos cuantos metros, golpeando a dos guardias en su caída, tres porus me tomaron por sorpresa y cuando me di cuenta, ya estaba rodeado por esos conejos gordos y deformes, se acercaban y alejaban, haciendo un círculo de tamaño cambiante, suspiré profundo y me lancé hacia adelante, golpeando a un poru al frente mío, caí de cabeza, pero me levanté rápidamente y mire furioso al grupo, empezaron a golpearme, y aunque lograba esquivar muchos impactos, no era suficiente, empezaban a dolerme las cortadas y los moretones, golpeé a tres porus y me los cargué con el impacto de la espada, pero aún, eran demasiados y yo estaba solo, cuando creí que no podía haber peor problema en ese momento, una bandada de murciélagos gigantes me empezó a atacar por la espalda, no lo había notado hasta sentir las cortadas y punzadas de sus colmillos, me rodeaban, estaba muy cansado, los vencía, pero siempre venían más y más, no tenía energía suficiente para el Giant Slash y menos para el Fatal Fury, el cual no podía hacer solo, me confié, no lograría vencer a Benguer con esta fuerza, me dejé caer al suelo, cuando un leve destello amarillo iluminó el rostro de los porus.
¡Shadow Rising! –El impacto de una enorme lanza arremetió contra el suelo, y en el acto, unas réplicas de la lanza salieron del suelo y golpearon a los porus que seguían en pie, eran la sombra de la lanza, tras disiparse todo el polvo, una delicada mano sujetó mi brazo y me abrazó con mucha firmeza– De verdad, te vas a matar Ray… y yo no estaré allí para salvarte el cráneo la próxima vez. –al sentir el abrazo, tarde un momento en comprender, pero luego, la abracé igual, con firmeza y felicidad, no duró mucho, pues recordamos que habían aun murciélagos y bandidos rodeándonos.
Luego me cuentas todo Kamile, por ahora, nos cargamos a este interesante grupo.
Como quieras hermanito, no puedo creer que no pudiste hacerlo solo.
Te callas, estaba desgastado, había usado otro ataque ya, y me había dejado muy cansado
Como digas, como digas. –Sonrió y se lanzó contra el grupo de murciélagos, su lanza giraba a todas las direcciones, movimientos fluidos y ligeros, ningún mamífero gigante volador se salvaba de los golpes fuertes y veloces de su lanza, no podía hacer más que ver como actuaba, como acababa con esos murciélagos en cuestión de segundos, suspiré profundo y sujeté mi espada, miré a los confundidos guardias y me lancé contra ellos, impacté en el estómago a dos y cayeron casi muertos al instante, los otros cinco tomaron sus lanzas y se lanzaron contra mí, estaba decidido a no parecer débil frente a Kamile de nuevo, así que me dirigí hacia ellos con una intensa furia, mi espada empezaba a brillar verde intenso, aun habían tres guardias en pie, todos al frente mío, sonreí a mi espada y la levanté al aire, la empuñé con ambas manos y me paré para dar un corte diagonal.
¡Giant Slash! –Golpeé al guardia de más al frente, haciendo que chocara con los otros dos, cayeron aturdidos en el acto, me incorporé y esbocé una gran sonrisa, al ver que mi hermana ya había acabado con todos los murciélagos, incluido su rey.
Oye niño, toma esto. –Me lanzó una bufanda púrpura, la tomé de sorpresa, dejando caer mi espada– Sigues siendo un crío… esa cosa la tenía el murciélago, y por alguna razón, te queda con ese gracioso uniforme –Rió y se acercó a mí, despelucándome un poco.
Cállate… el uniforme es de la milicia de Elder, debía ponérmelo. –mis mejillas se sonrojaron un poco ante el comentario, pero traté de ignorarlo
Oh, claro, como digas hermanito.
Mh… ahora, ¿dónde está Benguer?...
¿Benguer, no lo han capturado? Qué vergüenza, ¡Ja! –Apoyó la lanza en su hombro y miró al frente, supuse que buscaba la siguiente sala– Bien, por alguna razón, estoy segura de que logrará escapar, pero qué más da, vamos hermanito, hay que buscar a ese bandido.
¿Ah?... está bien… -suspiré profundo y tomé mi espada, esta sería la primera vez que lucharía junto a mi hermana desde hace 4 años, en ese entonces yo era un novato con una espada de madera y ella ya era una lancera experta, ahora no había cambiado mucho, solo que ahora ambos sabemos, pero ella sigue siendo mucho más hábil– Entonces, ¿Por dónde es?
Por aquí, conozco este lugar. –caminó con una increíble tranquilidad hacia uno de los muchos caminos, no lo pensé más de dos veces, Kamile nunca se equivocaba, y si lo hacía, esa equivocación nos salvaba de algún aprieto, no sé como lo hacía, pero simplemente, lo hacía, asentí y la sujeté del brazo.
Kamile, ¿cómo llegaste hasta aquí?
Es mi instinto fraternal… nah, escuché gritos de auxilio.
Ni estaba hablando…
No tuyos, sabes que puedo ver espíritus, y había un conflicto debajo de la montaña en la que estaba tratando de relajarme, así que bajé, rompí el muro de la cueva y encontré a un pequeño espadachín verde siendo apaleado por porus.
Eso es cruel.
Lo sé, es mi deber como hermana mayor irritarte.
Sí, siempre ha sido así.
Me alegra lo bien que te lo tomas… pero así pierde toda la gracia.
Por algo lo hago, no eres la única que puede jugar sucio.
Maldito mocoso.
Con amor. –Reí levemente sonrojado y recibí un abrazo de Kamile, aun sentía esa aura sobreprotectora que siempre me expresaba su presencia, suspiré ligeramente y vi que la cueva empezaba a ensancharse– Hey, parece que llegamos a la sala del grandulón…
Así parece, joven seguidor de Elsword, llegamos a la miserable guarida del miserable bandido. –empuñó su lanza y de un salto ya estaba detrás de un pelotón de bandidos, seguramente haciendo guardia, se paró enfrente de todos y con una sonrisa, levantó su lanza, apuntando al de más al frente, un fuerte destello amarillo emanó de esta y retrocedió para atacar– ¡Wind Wedge! –Una veloz ráfaga de golpes impactó a todos los guardias, algunos lograron soportar el daño, usando los cuerpos de los demás, pero cuando se lanzaron a atacarla ya era tarde para ellos ya ella había tomado su lanza y con un corte horizontal, destrozando sus armaduras y su pecho, los dejó derrotados en el acto, me lancé desde la roca en la que estábamos y caí detrás de otro pelotón, que había ido a ayudar a los que recibieron el ataque de Kamile, empuñé mi espada y corrí hacia ellos, cortando cualquier trozo de carne, hierro o madera con el que me atravesaba, me paré al frente de ellos, o lo que quedaba de ellos, mirándolos amenazadoramente con la espada apoyada en mi hombro.
Ehh… creo que su combate es contra mí, es mejor que lo haga yo, ella es mucho más despiadada y fuerte que yo, y ya vieron lo que yo hice, así que, mejor vengan hacia mí. –Cuando me di cuenta, los malheridos bandidos soltaron sus armas y se arrodillaron, cansados, tenían marcas de heridas desde antes, me pasmé ante el acto y bajé mi espada, mirando al de más cerca de mí a los ojos– Huyan, yo me encargaré de Benguer, si hablan con Hofmann y se entregan, de seguro no los castigarán tan severamente. –Los asustados soldados asintieron y se fueron cautelosamente hacia lo que creo que es la salida de la cueva, apoyé mi espada en el hombro nuevamente y me dirigí hacia la pequeña choza de Benguer, la cual, en comparación con las de sus guardias, era gigante, suspire profundo y llegué hasta ella, pateé la entrada y me encontré con un chiquero, incluso peor que mi cuarto, Benguer estaba buscando algunas cosas, evidentemente evitaría el combate a toda costa, le lancé una piedra que le cayó en el hombro, volteó la mirada y al verme una evidente ira se apoderó de su cuerpo, levantó su espada y me miró fijamente.
¡TÚ!
¡YO!
¡¿Qué demonios haces aquí chiquillo irritante?!
Vengo a sacarte, al parecer estás causando más alboroto de lo normal en Elder y… bueno, tú sabes cómo es el proceso, he venido a encerrarte.
Eso quisieras engendro, ¡no permitiré que sobrevivas esta vez!
Oh, interesante.
Espero que digas lo mismo después de que acabe contigo. –ambos apuntamos al otro con nuestras espadas, estábamos decididos a saldar cuentas de una vez, con un solo combate, no duraría mucho. Corrió hacia mí y salté hacia atrás, saliendo de su choza, ahora sí estábamos en un lugar adecuado, arremetí contra él con fuerza, chocando mi espada contra la de él, varios chispazos salían disparados de los impactos, algunos tan fuertes que nos obligaban a retroceder, saltó y trató de darme un golpe directo, el cual logré esquivar, por poco, aunque me lastimó el brazo derecho, me reincorporé y corrí hacia él, lo suficientemente rápido para quedar tras el enorme cuerpo de Benguer, retrocedí y me paré como si fuese a echar a correr, mi espada liberó el pequeño destello verde alrededor de ella y corrí hacia su espalda.
¡Tempesta Strike! –El impacto apenas aturdió al grueso Benguer, que casi cae contra el suelo, pero logró mantener el equilibrio y voltearse, su mirada estaba roja, de verdad lo había enfadado de verdad, se limpió la poca sangre que tenía en su espalda y corrió contra mí, retrocedí, esquivando los múltiples puñetazos o espadazos que trataba de lanzarme, mi combate ya estaba muy cerca del de mi hermana, la cual estaba entretenida cargándose a los guardias de Benguer, Benguer, de golpe volví a la realidad, estoy peleando contra un gigante furioso, y si no actúo rápido, ese gigante furioso acabará conmigo, levanté mi espada y la choqué contra la de él, una horrible sensación pasó por mi brazo, como una descarga de electricidad, creo que él también lo sintió, por la manera en la que se mueve, lanzó un corte horizontal que pasó por encima de mí, al ver que no acertó, empezó a atacar casi al azar al aire, cada vez más furioso, al ver lo fácil que lograba esquivarlo, pero la potencia que tenía, me di cuenta que no podría acercarme a él sin caer hecho pedazos en cuestión de segundos, así que lo mejor sería usar eso, me alejé de él, rumbo a los guardias que seguían en pie, que estaban atacando a Kamile, pasé de ellos disimuladamente e, increíblemente, Benguer pasó a través de ellos, destrozando sus máscaras y su cuerpo, mi hermana me miró sorprendida, pero le sonreí, así que decidió no interferir y buscó algunos objetos valiosos entre los cadáveres de los soldados, Benguer estaba confundido, arremetí contra él en una ráfaga de cortes, los cuales respondió también con su espada, en cuestiones de fuerza, sin duda él me estaba ganando, de todos modos, es mucho más alto y fuerte que yo, golpeé su brazo, y el mi pecho, ambos nos lanzamos hacia atrás, heridos y cansados, el se reincorporó rápidamente y esbozó una enorme y sádica sonrisa, lo miré con ira y me levanté, un poco aturdido, una intensa aura roja emanaba de mi cuerpo, puse la espada en mi hombro y apunté con el dedo al enorme bandido, Kamile, al notar el brillo rojizo que me rodeaba, dirigió la mirada hacia mí, al verme, se sorprendió y se levanto, empuñando su lanza, murmuró unas palabras suavemente.
Aura de Destrucción… -su mirada incrédula me sorprendió, era extraño que ella actuase así, volví la mirada hacia Benguer y tomé mi espada firmemente, iba a terminar ese combate de una vez.
Llegó la hora bandido…
Eso quiero verlo, infeliz. –Tomé mi espada y salté derecho hacia él, cuando me di cuenta, ya estaba frente a él, chocando mi espada una y otra vez contra él, no me cansaba, una ira inexplicable se apoderaba de mi cuerpo, golpeé a Benguer tan fuerte que lo alejé un poco, mientras se incorporaba, me paré ligeramente agachado, con la espada en alto, como para dar un tajo vertical, sabía lo que estaba a punto de hacer, pero no entendía el por qué, no tenía control sobre mi cuerpo, solo me dejé llevar por la ira de la espada.
¡Fatal Fury! –en efecto, le di un tajo desde arriba a Benguer, seguido, di otro, esta vez en diagonal, y otro, al otro lado, atajándolo una y otra vez con mi espada, al final, recargué un momento la espada y di un golpe final plano horizontal, impactando en el estómago del bandido, que no podía soportar el golpe, salió disparado contra la pared de la cueva, tras terminar el ataque, Benguer se levantó, casi muerto, tomó el Eldrit y me miró con ira.
M-maldito… escúchame, entregaré esto… y… luego, el combate habrá terminado, ¡te lo juro, mocoso! –Dio un gran salto y huyó de la cueva, no sé qué camino tomó, aun estaba consumido por la ira y las ganas de destruir. Cuando el aura que le rodeaba había desaparecido, Kamile corrió hacia mí y me abrazó con firmeza.
No sé cómo demonios lograste activarla… p-pero… ¡pero nada, dejaste huir a Benguer niñito! –me haló fuertemente de la mejilla y la dejó roja, aparté su mano de un suave golpe y la miré a los ojos.
¿Qué pasó?...
Liberaste el Aura del Espadachín de la Destrucción, cuando eso ocurre, tu ira se apodera del control de tu cuerpo, y empiezas a luchar con tanta fuerza que, si no tienes el dominio suficiente, puede poseer tu cuerpo completamente… me sorprende que lo hayas hecho, de todos modos, él no hizo nada grave, no me atacó, y generalmente el aura de Destrucción se activa cuando hieren a tus seres queridos… supongo que estabas simplemente enojado, bueno, creo que sirvió, lo venciste solo, felicidades, ¡Benguer cero, Rayryu dos! –Esbozó una gran sonrisa y me alborotó el cabello, se la devolví, aun algo confundido, suspiré profundo y dirigí la mirada a la salida
Bien… ¿Nos vamos?
Oh, sí, vámonos, pronto habrá un torneo, y pienso participar –sonrió y caminamos hasta la salida, limpiándonos el polvo de nuestros trajes– tú deberías prepararte para el cambio de Clase, y buscar un gremio, si sigues viniendo a estas misiones solo, no durarás, es la segunda vez que te salvan, según me contó Hofmann…
A-amh... maldito Hofmann.
Grosero.
Calla.
