En Busca de Amor
Autora: RICHIE PECOSA
Co-autora: Wendy Grandchester
Capítulo 4
Capitulo 4
—Estoy esperando tu respuesta, Terry... ¿Desde cuándo te importa lo que hago o cómo me visto?
— ¡Me importa ahora!— Grita Terry impulsivo y la retiene de las muñecas.
—A penas comienza el día y ya ustedes dos están matándose... ¡qué novedad!
— Hola, Flammy... eh... Terry ya se iba...
— ¡Wow! Amiga... no sé qué te hiciste, pero por favor... quiero el número de teléfono de tu peluquero.
— ¿Te gusta mi nuevo look?— Le pregunta Candy y se gira por completo modelándole a Flammy su nueva apariencia. Ambas chicas ignoran a Terry por completo y él desaparece hecho una furia.
— ¡Me encanta! Ya era hora de que salieras del cascarón.
—Sí... lamento no haberlo hecho antes...
—Oye... sé que Terry y tú nunca se han llevado bien, pero... cuñadita, me puedes explicar que pasa porque no entiendo nada y que le hiciste a Terry para que se fuera como un toro echando humo por todos lados...
— ¿Yo? Nada, todo comenzó por mi cambio. No sé qué mosca le picó, que si mi falda está muy corta, que si para qué o quién me cambié, bah, sus típicas idioteces.
—Idioteces tal vez, ahora, pero... ¿típicas? No lo creo.
—No sé qué insinúas, Flammy.
—Verás, así con manzanas y peras... ¡Está celoso!
— ¡Bah! Qué celoso ni qué nada, Flammy. A Terry lo que le pasa es que le gusta hacerme la vida de cuadros desde que tengo conocimiento.
—Claro y desde que tienes conocimiento, ¿Terry se ha fijado en tu forma de vestir, te ha sacado a rastras de un sitio sólo porque un chico te hable?
—No, pero...
—Esos son celos, cuñada. Le gustas a Terry. ¡Aterriza!
— ¿De qué hablan chicas?— Se les acerca Karen toda sonriente junto a Annie y Patty.
—Nada particular. Que Terrence está que echa chispas por el nuevo look de Candy.
— ¡Karen!
—Ay, no te hagas, Candy.
—Sí, no te hagas. Ya sabemos perfectamente que esas fueron las intenciones...Responden las demás.
—Veo que tienes una lengua larga, Karen.
—Es que quise buscar más voluntarias para una noble causa.— Candy puso los ojos en blanco.
—Vamos a la cafetería. Muero de hambre.
Las chicas llegan a la cafetería, ordenan y se sientan.
—Mientras todas han hecho leñas con mi nuevo look y los supuestos celos del idiota de Terry... no se han dado cuenta de que Karen anda un poco... ¿distraída?— Comenta Candy con toda la malicia intencionada mientras mira a la aludida.
— ¿Y yo soy la lengua larga? Acabas de arruinar toda la sorpresa, Candy.
— ¿Sorpresa?— Pregunta Patty con los ojitos llenos de curiosidad.
—Así es, chicas. Desde hoy... le digo adiós a mi soltería.
— ¡Cómo! ¡Desembucha!— Exige Flammy.
—Digamos que esta mañana fui secuestrada muy temprano por un apuesto rubio de ojos azules. Me subió en su auto...
— ¿En contra de tu voluntad?— Pregunta Annie alarmada.
—Oh no, yo me subí al auto con todo el gusto...
— ¿En serio?— Pregunta Patty con los ojos gigantes y gesto románticamente soñador mientras que Karen le lanza guiños a Candy que sabe muy bien de quién habla y a Flammy que es lo suficientemente lista como para no darse cuenta.
—El apuesto rubio me invitó a desayunar y yo acepté. Luego él...
— ¿Él qué? ¡Por Dios Karen! Habla ya.
—Con la excusa de limpiarme unas migajas de la boca... me besó.— Terminó Karen por fin y se mordió los labios recordando.
— ¿Te besó?— Pregunta Annie.
—Ujum. Repetidas veces.
— ¿Pero era un extraño, no?
— ¡Ay Patty, por favor! No seas tonta, hablo de Albert.
— ¡Lo sabía! Tanto lo negaron y lo negaron.— Dijo Candy y Karen sonrió con travesura.
—Ahora somos oficialmente cuñadas.
—Así es, Candy. Y si las cosas siguen como van... habrá otra que se despedirá de la soltería...
Las chicas continúan en sus charlas, mientras tanto en otro punto de la cafetería…
—Terry... ¿esa no es Candy?— Pregunta Jimmy al verla caminar hacia los casilleros.
—Sí.— Contesta con fastidio y frustración mientras no puede apartar su mirada de ella.
—¡Madre mía! ¿Donde estaba escondido todo ese potencial?—
dice Jimmy haciendo la forma de silueta.
—Aja si ella misma es y podrías cerrar la jeta— dice Terry de muy mal humor.
—Que geniecito te traes brother cualquiera diría que estas celoso— abriendo la boca—o ¿si lo estás?
— ¡Vete al Diablo, Jimmy!— Terry se va rápido y más mal humorado…
Así paso toda la mañana, las chicas y chicos estuvieron full clases, salieron agotadas con muchos trabajos académicos que realizar, y un cronograma full de actividades y evaluaciones, al dirigirse a la entrada principal del colegio Albert ya estaba esperando a Karen, pero en eso ve a su hermana Candy...
— ¿Candy? ¿Qué te hiciste?
—Esa pregunta la he escuchado toda la mañana si soy yo y esto que ves es mi nuevo look.
—Pero esa falda no está como muy corta y esa blusa le falta como tela, ¿mama te dejo salir vestida así?
—Sí, Albert. En realidad no sé qué es lo que te sorprende tanto. No sé qué es lo que les pasa a todos. El tiempo pasa, la gente cambia. ¿Pensaste que sería una niña toda la vida?
—Hey, hey. Bájame la voz y cálmate que no te he hecho nada.
—Lo siento... es que... bueno, esto es lo que soy ahora, gústele a quién le guste y además, no te he visto asombrarte con los shorts y las minifaldas que se pone Karen.— Le escupe Candy y Albert sigue sorprendido, no con su ropa ya, pero sí con su actitud.
—Mira, Candy, no sé qué te pasa, si te cambiaron también el cerebro, pero sea lo que sea, no es mi culpa. No te desquites conmigo. Si me soprendí con tu ropa, bueno, es natural, soy tu hermano mayor, te cuido y no estoy acostumbrado a verte de esa manera, es todo.
—Lo siento, Al... esto no tiene que ver contigo... mejor me voy un rato sola por ahí. Disculpa.
R.P. & W.G.
Candy se fue al patio de la escuela que ya estaba casi desierto a esa hora, pero necesitaba estar sola. Despejar su mente y comprender ella misma sus cambios de ánimo, su actitud.
—Odio que mis estados de ánimo dependan de ti, Terry. ¡Y te odio a ti!— Refunfuña con frustración mientras se sienta sobre el banco.
—Hablando sola como de costumbre... ¡Joder! Pero qué linda estás, Candy.— Expresa el recién aparecido mirando a Candy de arriba abajo de forma vulgar.
Neil no salía de su asombro al ver la transformación de Candy.
— ¿Que haces aquí? eso no es problema tuyo si yo hablo sola o no, ahora vete y déjame.
—Ay, Candy. Aún recordando viejos rencores. Eso fue hace más de un año, olvídalo ya.
—Y lo había olvidado, Neil. Créeme que lo había olvidado. Hasta que te apareciste y como todo lo que haces, me acabas de arruinar la maldita tarde. ¿Por qué no se van todos al diablo y me dejan en paz?
— ¡Uf! La apariencia no fue lo único que te cambiaron. Ahora también te has convertido en todo una fierecilla. Estás re-buena, mami.— Le dice y la sujeta de pronto por la cintura mientras la mira como un depredador.
—Neil... suéltame, por favor.
—No pienso hacerte nada malo, Candy. Sólo quiero decirte lo arrepentido que estoy por... dejarte... de haber sabido que te pondrías tan duraca, mami... ni lo loco te dejaba.
—Pues has perdido la oportunidad. Por favor, déjame o...
— ¿O qué? Aprovecha la oportunidad que te estoy dando, mamacita.— Se le acerca e intenta besarla a la fuerza.
—Suéltame... infeliz... ¡asqueroso!— Forcejeaba y manoteaba a Neil, pero éste la sujetaba más fuerte. Candy se sentía perdida hasta que de pronto se vio libre. Ya no había nadie sobre ella y vio a Neil caer de bruces al piso con la boca rota.
—Levántate, maldito. — Su defensor levanta a Neil del suelo por las solapas de la camisa y lo sujeta fuerte.
—No te tengo miedo, idiota.
—¿Ah no? Pues deberías. — Terry le zumbó otro puñetazo que le reviró toda la cara.— Neil era más bajo y más delgado que él, llevaba todas las de perder.
—Ahora mírala bien. Quiero que la mires muy bien, imbécil. — Terry arrastró a Neil hacia dónde estaba Candy y lo obligó a mirarla a los ojos.
—Quiero que la mires y lo pienses mil veces antes de meterte con ella otra vez.— Neil miró a Candy con todo el odio el rencor del mundo mientras escupía un poco de sangre. Candy estaba nerviosa y afectada, temblaba mientras observaba a Neil marcharse despavorido.
—Candy... ¿estás bien?— Se acercó a ella que temblaba como una hoja.
—Sí... es sólo que... me trajo malos recuerdos. — Confesó llorando y sacudiendo la cabeza de pronto, tratando de espantar las imágenes de esos momentos horribles vividos con Neil.
—No volverá a molestarte más.
—Gracias, Terry. Jamás pensé que tú... bueno... pensé que me besaría y yo no podía hacer nada por...— Hablaba entre sollozos.
—Antes de que ese mierda te bese, le corto la lengua. — Candy se quedó mirándolo asombrada. Terry nunca la había defendido y menos con esa pasión. Ambos se miraron, diferentes, con un nuevo brío. Él enjugaba sus lágrimas dulcemente. Candy nunca lo creyó capaz de semejante ternura.
—Ya no llores, enana entrometida.— Con eso él le sacó una pequeña sonrisa, aunque muy pronto se apagó.
—Pensé que iba arruinarme la vida otra vez... así como arruinó mi primera ilusión, mi primer beso, todo...— Expresó con frustración y mirando hacia el vacío, sus ojos verdes perdidos.
— ¿Arruinó tu beso?
—Fue la peor experiencia que he tenido en la vida.
— ¿Y si te ofrezco una nueva?
— ¿Una nueva?— Preguntó ella desorientada y perdida mientras los zafiros de Terry la miraban con intensidad. Ni él mismo creía lo que decía.
—Una nueva experiencia, Candy. Un nuevo beso. — Los ojos de ella se pusieron gigantes. Soñó con eso por tantos días, por tantas noches.
—Un beso... bueno... es que...— Terry le robó toda oportunidad de quejarse, así como le estaba robando ese beso...
R.P. & W.G.
Continuará...
Hola. Les saluda Wendy Grandchester, espero que hayan disfrutado esta nueva etapa, cambios y emociones en Candy. Cada sección de este cap. fue realizada por ambas.
Hola reciban un fraternal saludo de su amiga Richie, agradezco sus hermosos comentarios y me alegro que la historia.
Gracias por sus alertas y rewies:
Amy C.L: saludos amiga y tranquila que no abandonare la historia.
Marie Mademoiselle Chiba: Hola y gracias por seguir enganchada en la historia y que digo celoso estaba híper mega celosísimo.
y alas personas que leen anónimamente muchísimas gracias tambien
