4: EL primer Adiós

Lima, Ohio

Rachel Berry, 8 años

Lucy Quinn Fabray, 9 años

Aquella mañana era 9 de diciembre y el sol brillaba, era un día común y corriente Lucy se levantó dispuesta a ir a su escuela, aquel día sería bastante pesado para la pequeña ya que debía entregar un proyecto a su profesora de matemáticas, además tendría practica de guitarra como era costumbre, pero todos sus planes tuvieron que detenerse súbitamente, nadie sabe lo que puede suceder en un solo día y Lucy estaba a punto de aprenderlo al momento en el Frannie la detuvo al bajar las escaleras de su hogar.

-Ya estoy lista – anunciaba la pequeña.

-Hey – la abrazo su hermana Frannie – tengo que hablar contigo de algo.

-Pero se nos hará tarde para la escuela.

-Eso no es problema ahora solo quiero que me escuches Lucy, tengo algo importante que contarte - Lucy la miro un momento y se sentó en el sofá de la sala a escuchar atentamente cada palabra que tenía que decirle Frannie.

Mientras tanto una pequeña morena subía al auto de padre lista para iniciar aquella semana de clases, Rachel vestía como era su costumbre con un vestido con estampados de flores y un pequeño lazo en su cabello que combinaba su mochila azul marino. La escuela no quedaba muy lejos pero su padre la iba a dejar en el auto cada mañana como era de costumbre, Rachel ya había cumplido ocho años y continuaba siendo aquella niña con ganas de aprender y era muy buena de hecho sus maestros siempre felicitaban a su padre ya que sus notas eran las mejores de la clase algo que a Rachel la hacía feliz.

-Amor – le decía su padre – recuerda que debes esperar a la hermana de Lucy quien te llevara a casa en la tarde, yo pasare más tarde por ti.

-Lo se papi – sonrió la pequeña.

El padre de Rachel era ingeniero Químico y su vida se basaba en trabajar para una importante red farmacéutica de la ciudad, su madre por otro lado trabajaba como agente inmobiliaria en la ciudad por lo que el horario de ambos era un poco caótico, por ese motivo meses atrás habían decido que lo mejor sería que Rachel pasara las tardes junto a Lucy en lugar de quedarse sola en su casa a esperar que llegaran sus padres, Frannie acepto cuidar a la pequeña a penas se lo pidieron lo único que quería era hacer feliz a su hermana y sabía que parte de esa felicidad consistía en tener a Rachel cerca de ella.

Al llegar a la escuela se dirigió rápidamente a su salón esperando encontrarse con Lucy pero no la vio en ningún lado, espero pacientemente hasta que el timbre sonó pero su amiga no llegaba, claro que se preocupó pero supuso que la pequeña se había vuelto a enfermar de gripe como hacía unos meses atrás por lo que suspiro y puso atención a la clase, el día paso lento todo era más complicado sin Lucy a su lado, le toco almorzar sola ya que no tenía más amigos que ella, los demás chicos eran una molestia y nunca llego a congeniar bien con ellos por lo que a la hora del almuerzo busco una mesa alejada de todos sus compañeros, abrió su mochila y saco su refrigerio, un emparedado de mantequilla de maní tal y como le gustaba a Lucy.

Todo le recordaba a su amiga y es que en dos años ellas pasaron la mayor del tiempo juntas no había momento en el que ella no pensara en Lucy era su mejor amiga siempre buscaba excusas para pasar tiempo en su casa o simplemente permanecer a su lado, Rachel no era muy buena haciendo amigos y quizás por ello le gustaba estar cerca de alguien que la entendía a la perfección, pero su conexión con Lucy iba más allá de cualquier amistad, a pesar de todo junto a Lucy aprendió a ser un poco más extrovertida claro existían chicos que no le agradaban pero también había encontrado otras personas con las que podía conversar o jugar pero ninguna como Lucy nadie lograba hacerla sonreír como aquella pequeña niña llamada Lucy Quinn Fabray.

El timbre anunciaba el final del día y Rachel sabía que estaba en problemas, se suponía que la hermana de Lucy la llevaría a casa pero al faltar aquel día no tenía ni idea de que hacer, se sentó en la parte de afuera del salón para pensar un momento.

-Hola Rach – la saludaba – ¿Qué haces aquí?

-Hola Vero – sonrió su maestra de primer año era como su ángel guardián, desde aquel primer día en la escuela se convirtió en un gran apoyo Vero continuaba dando clases a los más pequeños de la escuela y claro su relación con Frannie continuaba más fuerte que nunca, Rachel había encontrado en Vero alguien en quien confiar y con el tiempo se convirtió en una gran amiga para la pequeña – pues mi papi me dijo que Frannie me llevaría a casa pero hoy no vino Lucy así que no sé qué hacer.

-Oh vaya – se acercó a la pequeña – no te preocupes la llamare ahora mismo y arreglaremos esto tranquila Rach

-Gracias Vero – sonrió y la abrazo.

Después de unos minutos de hablar por teléfono Vero se volvió a acercar a la pequeña que permanecía sentada afuera de su salón.

-Bien no hay de qué preocuparse yo te llevare a casa, acabo de hablar con tus padres y me dieron el permiso para sacarte de la escuela así que no te preocupes en unos minutos estarás junto a ellos.

-¿Pero qué paso con Lucy?

-No te preocupes Rach ella está bien, Frannie me dijo que en la noche ella ira a tu casa para explicártelo todo, así que mejor démonos prisa tu mama se quedara contigo.

El camino a casa fue más largo de lo normal, siempre se hacía corto ya que se la pasaba hablando con Lucy, conversaban de cualquier cosa y reían a mas no poder, pero aquel día le demostró lo difícil que sería no tener a aquella pequeña de ojos verdes a su lado.

Al llegar vio a su mama bajando de su auto y corrió a abrazarla, se despidió de Vero agradeciéndole todo lo que había hecho por ella y corrió hacia su casa, estaba cansada y el día no había sido nada bueno ni siquiera tenía ganas de comer así que solo se recostó en su habitación esperando que la noche llegara y pudiera hablar con su amiga.

Casi dos horas después el timbre de su casa sonó y Rachel bajo corriendo las escaleras para ver que efectivamente Lucy había llegado, la pequeña entro a la casa acompañada de Frannie y Rachel corrió rápidamente a abrazarla.

-Al fin – susurro abrazándola - ¿Por qué no fuiste hoy a clases?

-Ah bueno eso – dijo algo triste.

-Rach ven necesitamos contarte algo importante – decía Frannie.

Todos se dirigieron hacia la sala en donde Rachel continuaba observando a su amiga que evidentemente se encontraba triste, no podía parar de pensar en lo que estaba sucediendo.

-Bueno, yo quería primero pedirle disculpas Shelby sé que era mi obligación ir por Rachel así que le pido que me disculpe – comenzaba diciendo Frannie.

-No te preocupes de verdad, mejor dinos que es lo que sucede ¿Está todo bien?

-Si está todo bien, lo que sucede es que en la mañana recibí una llamada de mis padres como saben ellos casi no pasan en casa y menos en el país, así que fue extraño que me llamaran, pero bueno el hecho es que me dijeron que mi padre había conseguido un ascenso días atrás y que estaban preparando todo para ir a Londres, allí la compañía abrirá una nueva sucursal y lo quieren a él como el director como se podrán imaginar él está feliz ya que por fin va a poder vivir en un mismo lugar por más de unas cuantas semanas, el problemas es que quiere que Lucy y yo lo acompañemos, ha pasado mucho tiempo desde que ellos la vieron y quieren dedicarle más tiempo a la familia lo que pensándolo bien es lo mejor, pero tendremos que mudarnos lo más antes posible ya que no quieren que mi hermanita pierda más clases.

-¿Te vas a ir a Londres? – pregunto Rachel.

-Yo no quiero Rach – respondió Lucy – pero mis papis dijeron que quieren verme.

-Rach – fue Frannie la que se acercó a la pequeña – sé que esto es duro y que quieres mucho a Lucy pero tienes que entender que ella también debe estar con su familia, nuestros padres se la han vivido viajando desde que ella nació y no me gusta lo distanciados que están de nosotros, créeme me duele mucho dejar este país y tú sabes que a Lucy también le duele dejarte

-Si le doliera dejarme no se iría – respondió enojada

-Rachel Berry – intervino Shelby – no grites, sé que esto es difícil pero es lo mejor para Lucy y Frannie, ustedes podrán seguir en contacto a pesar de todo pero debes comprender que a veces hija hay que tomar decisiones que pueden dolernos pero con el tiempo descubrimos que fue lo mejor Rach – se arrodillo para quedar a la altura de la pequeña – tú y Lucy siempre serán amigas no importa cuán lejos estén la una de la otra, pero debes entender que ahora ella tiene que irse

-No quiero irme Frannie – dijo Lucy abrazando a Rachel – quiero quedarme aquí para siempre con Rach, no quiero irme ya te lo dije.

-La decisión ya está tomada Lucy por favor no hagas esto aún más difícil.

-No te vayas – suplicaba Rachel con lágrimas en sus ojos.

-Mi amor debes decir adiós – dijo Shelby derrotada ante la escena que tenía enfrente de ella su pequeña hija se aferraba a su amiga sollozando.

Decir adiós, es una palabra que muchas veces asusta ¿Un adiós es definitivo? ¿Es mejor un hasta luego? Creo que son igual de dolorosos, inevitablemente en algún punto de tu vida debemos aprender a decir adiós pero en el fondo lo único que queremos es un hasta luego, un hasta pronto con la esperanza de que volveremos a ver a esa persona, las despedidas son muy dolorosas y son parte del proceso de crecer, es parte de la vida es parte de esos puntos cruciales.

Frannie le dijo que fueran arriba a hablar un momento ya que en unos minutos debían marcharse, claro que le dolía ver a su hermana sufrir pero cualquier intento de convencer a sus padres había sido inútil.

Lucy y Rachel subieron hacia su habitación y la morena se sentó en su cama limpiando las lágrimas de su rostro, ninguna de las dos decía nada, sabían que era la última vez que se verían no querían aceptarlo pero era algo inevitable.

-Te traje algo – dijo la rubia mientras se acercaba a ella.

-¿Qué cosa? – le pregunto mientras ella se acomodaba en su cama.

-Bueno mi hermana me lo contó todo esta mañana y créeme Rach llore mucho incluso hable con mis papas para que me dejaran quedarme aquí pero ellos no lo quisieron debes saber que hice todo para quedarme aquí contigo por favor no me odies.

-Nunca te podría odiar Lucy – trato de sonreír.

-Nunca lo hagas Rach – sonrió y abrió su mochila de donde saco su peluche preferido, aquel peluche del rey León que había tenido desde muy pequeña – te quiero dar a Nala, ella te cuidara mientras esté lejos, sabes que la quiero mucho y le pedí que te cuidara que te hiciera sonreír cuando estés triste, ella va a estar a tu lado cuando no quieras ir a la escuela o pienses que todos los chicos son idiotas, quiero que cuando tengas ganas de llorar la mires y trates de animarte, quiero que nunca dejes de sonreír Rach porque tu sonrisa ilumina...ella...ella es muy especial para mí – dijo dándole aquel pequeño peluche – sé que se queda en buenas manos, cuídate mucho Rach – la abrazo – te voy a extrañar demasiado pero ten por seguro de que volveré y seremos amigas por siempre, y que cumpliré todas mis promesas lo juro Rach solo no me odies.

-No te odio Lucy - volvió a repetirle, y era verdad no lo hacia simplemente no entendía el porque sucedía todo - yo no puedo aceptar esto es tuyo, es tu Nala sé que aun duermes con ella. Yo no puedo aceptarlo.

-Debes hacerlo así sabré que nunca te olvidaras de mí.

-Yo no me podría olvidar de ti Lucy.

Cuando decimos adiós tenemos ese miedo a ser olvidados, creo que no hay peor castigo que el olvido, no hay peor sentimiento que saber que se han olvidado de ti, es a ese miedo al que nos enfrentamos al decir adiós, uno nunca sabe lo que puede suceder, alejarse de una persona implica romper una rutina, y es que nos llegamos a acostumbrar tanto a alguien que se vuelve parte de ti, hay personas que son tan indispensables en nuestra vida que decir adiós seria doloroso y aun mas lo seria pensar en que puede olvidarnos.

-Te voy a extrañar demasiado Rach.

-Y yo a ti cuídate mucho.

-Lo haré, te prometo que nos volveremos a ver...aún hay muchas cosas que tenemos que hacer.

-Claro que lo se Lucy – la miro algo triste.

-Trata de no estar triste, sé que vas a conocer a muchas personas, has nuevos amigos

-Pero tú eres mi mejor amiga.

-Tu también siempre vas a ser mi mejor amiga Rach – le sonrió.

-Está bien – suspiro –ahora me tengo que ir porque Frannie y yo debemos ir al aeropuerto – se acercó y la abrazo muy fuerte mientras le decía – te quiero Rach por favor se muy feliz y muy fuerte, algún día nos volveremos a reunir...mientras tanto debemos esperar...pero recuerda que nada hará que yo me olvide de mi mejor amiga.

-Te quiero Lucy tú también se feliz. Solo sonríe tu sabes que la vida es más bonita si lo hacemos...

-Tratare de hacerlo Rach – se acercó hacia la chica, le retiro un par de mechones de cabello que caían sobre su rosto y le dio un rápido beso en los labios al igual que la morena lo había hecho años atrás, claro que tampoco entendieron lo que significaba aquel detalle, pero era un beso...era un beso que transmitía todo lo que Lucy siempre sintió por la morena

Rachel observo como Lucy agarro su pequeña mochila y salió de la habitación sin decir nada más, la pequeña solo sostuvo con fuerza aquel peluche que le había regalado su amiga, se aferró a él como si su vida dependiera de ello y lloro, lloro toda la noche y a pesar de los intentos de Shelby por animarla Rachel continuo llorando desconsoladamente mientras abrazaba a Nala, aquel peluche era lo único que le quedaba para recordar a Quinn, e iba a ser lo único que tendría de ella durante mucho tiempo...

-Hola pequeña – llegaba su papá - ¿Cómo te sientes?

-Mal – respondió entre sollozos – quiero que vuelva Lucy.

-Oh cariño sé que te sientes triste pero Lucy debía marcharse, sé que la querías mucho pero debes entender que las cosas no siempre salen como uno las planea.

-Papi quiero a Lucy – dijo aferrándose a su padre quien acariciaba su cabeza tratando de tranquilizarla.

-Mi amor no me gusta verte llorar, Lucy y tú se volverán a encontrar de eso estoy seguro

-¿Cómo lo sabes?

-Porque una amistad tan linda como la suya merece una segunda oportunidad – tomo de su barbilla para que lo mirara – porque una conexión como la que tú tienes con esa niña es muy difícil de romper, a pesar de la distancia de las peleas de cualquier cosas Rach siempre recuerda esto, esa conexión que tu sientes hacia ella nunca se va a romper...vamos cariño no puedes llorar para siempre tu sabes que es mejor sonreír y verle el lado positivo a las cosas, te amo hija y créeme si pudiera hacer algo para que estés mejor lo haría, pero ahora solo nos queda aceptar lo que sucedió y seguir Rach, de eso se trata la vida de seguir...de avanzar.

Las promesas se rompen, el olvido es inevitable y aferrarse a imposibles nos hace daño Rachel se aferró a la idea de que seguirían en contacto pero Lucy rompió una de sus promesas, los primeros días supo que la pequeña había llegado bien, pero con el pasar de los días la comunicación entre ambas comenzó a deteriorarse…Lucy no volvió a escribirla, ni una llamada, ni un recado, ni un solo aviso de que estaba bien y esos fueron los días más difíciles, los días en los que aquella pequeña morena tuvo que aprender lo que significa un adiós, lo que significa romper una promesa y dolor que provoca aferrarse a una pequeña esperanza.

Lo que Rachel no sabía es que el mismo destino le traería nuevas sorpresas, que el destino le pondría nuevas pruebas que superar…y que la conexión que existía entre ella y la pequeña Lucy no se iba a romper a pesar de las dificultades, claro Rachel no lo entendía pero sería el tiempo quien le diera todas las explicaciones que merecía.

Hay momentos que marcan un antes y un después y estoy convencida que uno de esos puntos cruciales es la primera vez que tenemos que decir adiós, nadie entenderá lo doloroso que puede llegar a ser una despedida hasta que la vive en carne propia y puede que esa despedida cambie tu forma de ver las cosas o simplemente sea un recuerdo más...sea como sea es el primer adiós.