Ya sé que me he tardado un poco bastante, pero tengo una buena excusa, examenes. Espero ganarme vuestro perdon con este capitulo, jeje.
Bueno, como ya sabeis, de la serie Soul Eater no me pertenece nada
disfrutar! =)
Ryan me guió a un buffet libre. Hacía mucho que no comía en uno, por lo que me emocionó la idea. Sin romper nuestro cómodo abrazo, se adelantó ligeramente y me abrió la puerta. Le sonreí en respuesta. No pasaron ni cinco minutos cuando vino un camarero a asignarnos una mesa. Le pagamos lo que costaba y nos llevó a nuestro lugar, uno aparentemente apartado. Me senté mientras sentía la mirada de Ryan sobre mí.
- ¿Qué les traigo para beber?
- A mí una cerveza y a ella…
- Agua – respondí sin más.
Esperamos a que el camarero se fuera para empezar a hablar. Aunque también debíamos levantarnos para coger lo que más nos apeteciera comer. La verdad es que estaba algo nerviosa por lo que pensé en buscar la comida primero y después intentar sacar algo de conversación. Me levanté pero Ryan me cogió del brazo.
- ¿Qué quieres comer? Yo te lo traigo.
- Gracias, pero no hace falta que te molestes. – le respondí con una sonrisa.
- Por favor.
- Pero-
- Por favor.
Suspiré. No podía resistirme si no dejaba de suplicarme.
- A que te duele la cabeza.
- Bueno, vale, tú ganas. Con cualquier cosa que tenga carne me conformo.
Me dedicó una amplia y brillante sonrisa antes de ir a por la comida. Yo no pude hacer más que sentarme y esperar a que llegara. El camarero llegó con nuestras bebidas y me tomé todo el vaso de agua de un solo trago. Lo rellené de nuevo y lo volví a vaciar de una vez. Suspiré, la cabeza ya no me dolía como antes. Si seguía así, podría ir luego a la fiesta de Take como le dije a Soul.
Pocos minutos después apareció Ryan con dos platos repletos de comida. Me dio uno. No me fijé en que era lo que había puesto, ya podrían ser tarántulas fritas que me las habría comido sin darme ni cuenta. En esos momentos me resultaba más interesante y atractiva la radiante sonrisa que me estaba dedicando mi acompañante y no pude evitar devolvérsela con un leve sonrojo. Me ponía algo nerviosa, pero no se me ocurría otro lugar mejor en el que estar. A excepción de sus brazos como estuve hace apenas cinco minutos.
- ¿Te gusta?
Tardé unos segundos en darme cuenta que me estaba hablando, y otros tanto luego para percatarme de que me preguntaba sobre la comida.
- Esta muy buena, has escogido bien – le contesté aunque lo cierto es que ni siquiera lo había probado.
- ¿Entonces me gano un punto?
- Creo que necesitas algo más que escogerme el menú para ganarte un punto.
Reímos de buena gana.
- Me podrías dar una pista.
- ¿Para qué?
- Quiero ese punto.
Unas suaves carcajadas escaparon de mis labios.
- Un ramo de rosas estaría bien. Una cena romántica. No sé, algo así.
- ¿Un baile mientras se escucha un piano de fondo?
- Prefiero el violín – añadí rápidamente.
Soul tocaba el piano. Soul me enseñó a bailar. No sabía bien por qué pero mi ser escapaba de aquello que situara a Soul en un plano romántico. No podía imaginármelo, porque si lo hacía no sería yo su acompañante y eso dolía de una forma extraña. Le amaba, Tsubaki tenía razón. Aunque él no sentía lo mismo por mí, Liz tenía razón. Ese fue un duro golpe en mi estómago que me quitó las ganas de comer.
- ¿Estás bien, Maka? Has puesto mala cara.
Tenía la preocupación reflejada en todo su cuerpo y estaba ligeramente inclinado hacia mí. Me recriminé mentalmente. Me dije que no perdería el tiempo en el imposible de mi compañero, por eso estaba con Ryan, sin embargo no dejaba de pensar en Soul. ¿Pero que estaba mal conmigo?
- Es solo que no tengo hambre. Nada de importancia. – Intenté sonreírle. Ignoro lo que conseguí.
- Nos podemos ir.
- No te preocupes. Come tranquilo, yo te doy conversación mientras.
- Tampoco tengo hambre.
- No digas tonterías.
Ryan se levantó de su sitio y bordeó la mesa hasta colocarse a mi lado. Me tendió la mano.
- Pierdo el apetito cuando no sonríes.
Debía reconocerlo. Este chico acababa de ganarse un punto.
Salimos del restaurante y nos dirigimos al parque más cercano donde nos sentamos a la sombra de un árbol. El césped estaba húmedo, casi mojado, pero no me quejé. Hacía calor por lo que resultaba reconfortante. Miré a Ryan, quien no me había quitado la vista de encima. Me escrutó con la mirada como si intentara encontrar algo en claro. Levanté una ceja divertida.
- ¿Qué te apetece hacer?
- Ahora nada, luego ya veré – me tumbé en la hierba.
- Venga, Maka. No me creo que la mejor técnico del Shibusen sea así de vaga.
- ¿La mejor técnico de Shibusen?¿Dónde está? – pregunté mientras recorría el parque con la mirada de forma teatral.
- Eres tú.
- Ryan si intentas ligar conmigo, eso no te va a servir, pero sigue.
Rió suavemente.
- ¿Qué tengo que hacer para ligar?
- Primero tiene que gustarte una chica.
- Más que gustarme la quiero muchísimo.
- Pues el siguiente paso es quedar con ella.
- Ya lo he hecho.
Poco a poco nos fuimos acercando.
- Piropéala.
- ¿Y cómo puedo concentrarme en eso mientras tengo los más perfectos ojos mirándome?
Sonreí.
- No hay palabras para describir tu belleza, Maka. Ni Afrodita puede compararse contigo.
No supe que decir. Las palabras me atragantaron. Me atragantaron de forma literal, tuve que toser durante un minuto para liberar mis vías respiratorias. Miré a Ryan. Tenía las comisuras de los labios tensas, luchaba por no sonreír.
- No me digas esas cosas que me atraganto.
- ¿No puedo decir la verdad?
Me encogí de hombros sin saber que responderle. No estaba muy acostumbrada a que me piropeen y que lo hicieran me resultaba extraño. Quizá lo mejor era cambiar de conversación.
- No existe la verdad, porque todo lo que decimos es subjetivo.
- No estoy de acuerdo. Existen hechos que no son debatibles. Se puede hablar de forma objetiva.
- Nada es verdad. Depende del enfoque que le demos.
Ryan me sonrió con suspicacia. Sabía que estaba desviando el tema deliberadamente para evitar más semejanzas con diosas. Sin embargo no comentó nada. Continuamos con nuestro improvisado debate sobre la verdad y la objetividad. Ya sé que no es un tema muy común en citas, menos aún en la primera, pero tenía que reconocer que fue interesante. Incluso se nos unió una persona mayor que estaba en ese momento paseando y nos escuchó.
Al final no llegamos a ningún acuerdo. Ryan seguía defendiendo que se puede llegar a la objetividad, mientras que aquel desconocido y yo opinábamos febrilmente que no. Sin embargo tampoco puedo decir que perdimos el tiempo mientras nos sumergíamos en un debate filosófico, porque gracias a ello pude contemplar de primera mano la forma de pensar del atractivo moreno que se encontraba frente a mí. Aquello me gustaba, ¡y pensar que fue gracias a mi aversión a los piropos! Nunca hubiera pensado que podría hablar con él de temas profundos o abstractos si no fuera gracias a eso.
Nos despedimos respetuosamente de aquel hombre y luego nos dirigimos al apartamento que compartía con Soul. No era una dirección que hablamos previamente, fuimos para allá de forma automática.
La fiesta de Take empezaba a las ocho y eran las siete y media. Quizá si me daba prisa podríamos presentarnos a las ocho y cuarto, aunque poco importaba cuando llegáramos. Yo me lo estaba pasando muy bien en esos momentos y el hecho de que la mano de Ryan buscara la mía no hizo sino aumentar mi dicha. Ninguno de los dos dijo nada, tampoco bajamos la mirada para ver nuestras manos unidas. No era necesario. Además podía sentir como su alma se excitaba de alegría al comprobar que no rechacé tal contacto.
Le conocía desde hacía meses, los mismos en los que me ha ayudado con diversas cosas, en su mayoría relacionadas con el colegio. ¿Pero qué otra cosa común teníamos? A él le encantaban los coches yo era más de libros. De hecho no sabía absolutamente nada sobre automóviles. Me conformaba con reconocer las marcas y últimamente no se me daba mal. Se había esforzado concienzudamente para que me aprendiera las más básicas.
Pasó un coche a nuestro lado y no pude evitarlo.
- Un Ford.
- Veo que ha sido un buen profesor – estaba sonriendo con ganas. - ¿Sabes qué tipo?
Ahí ya me pillaba, no tenía ni idea. Tan solo me sonaba uno por lo que lo dije, quizá tenia suerte.
- ¿Fiesta?
- No, Mondeo. El fiesta es más pequeño.
- Tendré que apuntármelo para que no se me olvide.
- Eso es una buena idea, además estaba pensando en ponerte un examen la semana que viene.
Hice un puchero ante las carcajadas de Ryan. No me apetecía hablar de un tema tan aburrido como los coches.
- Vamos a cambiar de tema, ¿vale?
- ¿Por qué? Los coches son muy divertidos.
- Entonces tendré que presentarte a un compañero de clase que se llama Kilik. Le encantan casi tanto como a ti.
- ¿De verdad?
Bueno, a él le gustan más – le dije para picarlo.
- Eso es imposible. A nadie le gustan los coches más que a mí.
Reí ante su tono de voz.
Se paró y yo con él. Habíamos llegado a mi bloque de apartamentos sin que me diera cuenta. Por suerte él estaba atento. Tenía que entrar pero no hice ademán de moverme. Ni siquiera solté su mano. Aún no quería entrar. Nos miramos durante un breve espacio de tiempo. El justo para saber lo que estaba pensando el otro.
- Podríamos no ir. Llama a Soul y dile que vaya solo.
La idea resultaba atractiva, pero pese a todo aún no podía ignorar el hecho de que necesitara a mi compañero a mi lado. Me odié a mi misma ¿Por qué era tan masoquista? Estaba claro que él me veía como una amiga. Estaba claro que me hacía daño seguir dependiendo de él. Entonces, ¿por qué correteo detrás? Ese no es, sino otro gran misterio de la humanidad.
- Es que le dije que le acompañaría.
Ryan puso mala cara.
- ¿Qué no puede vivir sin ti?
- Somos compañeros. Ya sabes cómo es ese vínculo, tú lo compartes con Rose.
- Ah.
Lo dijo en un tono neutral, aunque pude percibir la nota de dolor que tintaba su alma. Se me adelantó antes de que pudiera preguntarle.
- Entonces nos vemos en la fiesta.
- Me parece que sí.
- Por lo menos me darás tu tiempo.
- ¿Para hablar de coches?
- Tú eres un tema de conversación más interesante. – me dijo con una gran sonrisa.
Se inclinó hacia mí lentamente, como si no quisiera espantarme. Como si tuviera miedo a que me asustara. Nada más lejos de la realidad. Simultáneamente yo también me moví, acercando mi rostro al suyo pausadamente. Nuestras frentes hicieron contacto. Noté como su aliento chocaba contra mis labios. Resultaba extrañamente placentero.
- Ya sé que los preliminares no han sido muy buenos. De hecho hablar de filosofía nunca ha podido ser considerado preliminar – Su suave risa sonó nerviosa – de todas formas me preguntaba si podría besarte.
- Bueno… - no estaba muy segura de que responder, yo también quería besarle – mirándolo por un lado me he acostado con tíos que conocí la misma noche, aunque por otro… tampoco quiero que pienses que soy una fresca.
- Si así fuera no estaría aquí contigo.
Bésale. Bésale. Bésale. Bésale. Bésale. Gritaba mi cuerpo de forma constante. Resultaba complicado ignorarle por eso decidí obedecerle pese a lo que me dictaba mi mente por otro lado."Te arrepentirás". Sin embargo, ese pensamiento se debía a que una pequeña parte de mi mente aún tenía la absurda esperanza de que Liz estuviera equivocada.
Pero eso era imposible.
Con un último suspiro, me impulsé hacia arriba con la punta de los pies buscando sus labios. Nos encontrábamos a escasos milímetros, nuestros alientos se fundían. Aunque nunca se encontraron nuestros labios.
- ¡Eh!
Aquello hizo que nos congeláramos. Nos paramos repentinamente alerta. Vi como Ryan buscaba al dueño de la voz, pero yo ya sabía quién era. Su alma dulce y cálida resultaba inconfundible. Soul.
Se encontraba en el portal. Vestido con una camisa azul oscuro y unos pantalones negros junto con los zapatos, estaba listo para ir a la fiesta. Aunque el semblante no estaba acorde con su impresión. Tenía los brazos fuertemente cruzados en el pecho, todos los músculos de su cuerpo estaban totalmente tensos. Mantenía la mandíbula fuertemente apretada y el ceño completamente fruncido. Su postura era sumamente hostil aunque por ello no dejó de resultarme hermoso.
- ¿Qué haces aquí?
Supe de forma inmediata que la pregunta no iba dirigida hacia mí, aunque no me sentí mejor por ello. No tenía ningún derecho a hablarle de esa forma a Ryan.
- La he acompañado hasta casa, como puedes ver. – Una ancha sonrisa se extendió por su relajado rostro.
- Podría haberla ido a recoger.
- Pero no lo hiciste.
Soul frunció el ceño aún más cuando pensaba que era imposible.
- Ya has cumplido, ahora lárgate.
- Me iré cuando ella me lo diga. AHORA nos gustaría tener algo de intimidad.
- Oye, tú…
Soul dio dos pasos en nuestra dirección. Tenía el cuerpo ligeramente agazapado e inclinado hacia delante con una mirada que conocía bien. Quería golpearlo o, mejor dicho, cortarlo. Tardé un momento en darme cuenta de la situación en la que me encontraba y otros tantos segundos más para ver que Ryan me había soltado y también deseaba pelear. Con un movimiento rápido y fluido me coloqué entre ellos dos.
- Vale, ¡basta!
Ryan frunció levemente el ceño pero dio un paso atrás. Soul se quedó inmóvil. Miré al primero claramente arrepentida por la reacción de mi compañero. Me sonrió como si no estuviera.
- No te preocupes, Maka. Nos vemos en la fiesta.
- Nos vemos allí.
Alargué una mano en su dirección y la cogió con afecto, después de un momento la soltó y se fue. Fue entonces cuando me di la vuelta y encaré a mi compañero. Seguía igual que antes. La única diferencia, había entrecerrado los ojos.
Coloqué una mano en su mejilla y se relajó un poco.
- Soul.
No obtuve respuesta. Seguía mirando en la misma dirección por la que se había ido Ryan. Puse la otra mano en su otra mejilla y le obligué a mirarme.
- ¡Soul! – le llamé claramente furiosa.
No me contestó pero se relajó completamente de forma automática. Me miró de manera intensa sumergiéndome en aquellos ojos mientras su olor me golpeaba de lleno. Estaba mezclado con el de aquella colonia nueva que le regalé y tanto me encantaba. Rompió mis defensas aunque no por ello dejé de estar furiosa. Le lancé una mirada iracunda y me fui hacia el portal. Entré sin mirar atrás y subí las escaleras. Fui consciente en todo momento que Soul me seguía muy de cerca.
- Espera, Maka.
- ¿A ti qué te pasa? – le pregunté dándome la vuelta rápida como un rayo.
- Nada.
- ¿A qué ha venido eso?¿Por qué le hablaste de esa manera a Ryan?
Vaciló.
- Verás, yo…
Vale, ya sé que no me vais a perdonar por dejarlo asi, pero no pude evitarlo, jujuju
De todas, os prometo que ya lo tengo pensado por lo que no creo que tarde mucho en subirlo, aunque ahora no tengo casi nada tiempo con los examenes =S
Pero os dejare un pequeño adelanto, ¿quereis?
Si no, no sigais leyendo, pero he pensado en escribirlo para ver si no me odiais tanto, jejeje:
" - Eres muy importante para mí, Maka.
Me comentó Soul mientras le quitaba los botones de su camisa. Levanté la mirada topándome con sus ojos sin perder el ritmo. Le sonreí.
- Tú también eres importante para mí.
Desabotoné el último y le quité la camisa. Él movió los brazos obedientemente para que no me costara tanto. Sus ojos nunca abandonaron mi persona. Me miraban intensamente y no pude sino sentirme cohibida. Por esa razón evitar su penetrante mirada. Sentí sus manos en mis hombros, pero me comporté como si no los hubiera puesto ahí.
Aflojé su cinturón y le desabroché los pantalones.
- Te quiero, Maka.
No me pude seguir moviendo. Aquello que tanto habia ansiado escuchar por parte de mi compañero, por fin abandonaba sus suaves y exquisitos labios.
Sin pensármelo dos veces, coloqué mi mano izquierda en su mejilla derecha y le besé la otra.
- Yo también te quiero, Soul.
Fue en ese momento cuando la verdad de mis palabras me abrumó."
¿Qué pasara en la fiesta como para que Soul y Maka acaben asi?
Lo sabreis tan pronto como lleguemos a los 30 reviews, por cierto muchas gracias por los anteriores, me encantan, me incitan a escribir mucho más. =D
Y eso es todo por hoy!
