Desde que recibí mi invitación al colegio habíamos estando discutiendo acerca del tema de la mascota bastante, ya que quería una lechuza moteada, pero mis padres no querían, ya teníamos una que era parda, así que me acabaron convenciendo y decidí que quería un gato.
Cuando salimos de Ollivander's nos dirigimos a la tienda de animales y me fui directamente a la sección de gatos. Había una gran cantidad de razas pero mis favoritas eran los persas y los de Angola, así que les pedí opinión a mis padres, ya que lo único que tenía claro era que quería que fuera un cachorrito y que también fuera hembra.
A cada uno le gustaba una de las razas, por lo que para no discutir tanto, mis padres me sugirieron que los cogiera a ambos en brazos con el permiso del vendedor, y con el que más cómoda me sintiera, esa sería la gatita elegida. Cuando tuve el permiso del vendedor, cogí primero en brazos a la gatita persa, que no me rechazaba pero tampoco se acurrucaba en mi regazo, al contrario que la gatita de Angola, que en el momento que la cogí, se retorció en mi regazo para acurrucarse y frotarse en mi brazo, la amé en ese mismo momento.
Cuando mis padres vieron la reacción de la gatita de Angola conmigo, enseguida vieron que ya había elegido a nueva mascota, por lo que se dirigieron a la caja y pagaron por la gatita, además de los accesorios necesarios y una gran cantidad de comida para gatos. Salí contentísima con mi nueva mascota.
