Autor: nellie12

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Gabriela Cruz, Georgi G, littleporcelana, Darrinia, darckel, Adriana11, Darren's Loveeer, olga moreno, Betsy C y a todos los que se toman el tiempo para leer.

888

Capítulo 4.

La semana pasó dolorosamente lenta, y mientras que eso debería de haber sido una cosa genial debido al hecho de que Kurt no tenía ninguna prisa por tener su cita de ese viernes, no fue del todo genial porque tuvo una infernal e incómoda semana viviendo con Blaine Anderson.

Era jueves por la mañana y Kurt entraba cansadamente en el cuarto de baño, limpiando el sueño de sus ojos antes de alcanzar su cepillo de dientes. Sólo un día más de clases y, entonces, mañana sería el gran día, la doble cita con el Chico Británico y Sebastian, quien ahora estaría llevando a un chico al que había estado viendo durante unas semanas. Eso lo hacía muy serio para Sebastian, pero mientras que Kurt tuvo casi una semana para prepararse mentalmente para esto, todavía ni siquiera estaba listo para una cuarta parte del camino.

Para ser justos, había mucho sobre su plato en estos momentos. Además del hecho de que los finales se estaban acercando antes de que terminara el verano, había sido un infierno de semana con los Anderson. Bueno, no con todos ellos, sino específicamente con Blaine. No importó lo mucho que Kurt quiso hacer para no pensar en sobre cómo las cosas estaban extrañas entre él y el señor Anderson, así que fue más o menos en todo lo que pudo pensar. Su relación tendía a ir hacia arriba y hacia abajo, entre amigos que pasaban el rato en el sofá hablando de cualquier cosa que llegaba a sus mentes y luego de allí a extraños conocidos quienes sólo se saludaban el uno al otro con un hola o un buenas noches. A veces estaba el ocasional "¿Le gustaría otra taza de café?", pero Kurt no contaba eso porque técnicamente era él haciendo su trabajo. Las cosas simplemente habían estado tan tensas.

No fue sólo porque Kurt tuviera un mega flechazo con su jefe, el señor Anderson, o que el abogado pareciera estar mostrando interés de vuelta, ya sea o no que fuera algo en serio o simplemente su naturaleza juguetona y bromista, no importaba. No fue sólo porque las cosas en el fingido desfile de modas se pusieron realmente raras, porque en serio pareció que Blaine quería ayudar al niñero a salir de las ropas en vez de meterlo en ellas. No fue sólo porque cada vez que pasaban a estar solos, ya sea sobre el sofá viendo televisión o una película, o en la cocina –con Kurt comenzando la cena mientras Blaine echaba un vistazo a través de la nevera por una bebida energética- de alguna manera, de algún modo, los dos terminaban haciendo contacto. Era el tipo de contacto que era completamente innecesario, como que no había necesidad de que Blaine tocara la parte baja de la espalda de Kurt mientras corría un vaso bajo el grifo, o que simplemente permitiera que Kurt se durmiera sobre él mientras observaban algo juntos y que le permitiera continuar durmiendo sin hacer un intento para despertarlo. Kurt sacudió su cabeza mientras se cepillaba sus dientes. Claro, era su culpa por haberse quedado dormido y terminado con su cabeza en el regazo de Blaine, tomaría la culpa de esa parte. Pero no quería tener la culpa de Blaine por no hacer las cosas bien y empujarlo suavemente para despertarlo. Sarah podría haber entrado, o Madison, y eso no habría lucido bien para cualquiera de las partes. Kurt no sabía por qué estaba tan molesto con Blaine, pero sabía que estaba seriamente molesto con él. También estaba enojado consigo mismo por estar tan afectado por esto, pero mayormente, estaba enojado con Blaine.

Sin embargo, no sólo era todo eso. Era el hecho de que algunas noches, Kurt podía oírlos. Podía oír todo. Bueno, mayormente a Sarah. A veces era como si ella quisiera que el edificio supiera que estaba teniendo sexo y su condominio era enorme, así que ser capaz de escucharlos era ridículo. Kurt sólo podía esperar que Madison estuviera, ante los sonidos, tan dormida como lo estaba en la mañana cuando el niñero iba a despertarla para la escuela. Pero eso, eso fue lo que inclinó a Kurt sobre el borde. Y no, no era porque de algún modo le gustara su jefe. De ninguna manera. Kurt Hummel era inteligente. Sabía que no había manera en el infierno de que tuviera una oportunidad, y estaba perfectamente bien con eso. Entre menos complicaciones hubiera en su vida, absolutamente mejor estaría. Lo que hizo que Kurt se molestara fue el hecho de que Blaine parecía salir de su camino para... para... no podía explicarlo. Lo que podía explicar era que él no quería tener nada que ver con ser el blanco de las bromas de alguien; el chico gay al que Blaine hacía sentir de la forma en que lo hacía para soltar mierda y risitas mientras se daba la vuelta y se follaba a su esposa en la noche. Es por eso que Kurt se aseguró de mantener su distancia el último par de días... bueno, excepto por el desliz en donde terminó durmiendo sobre Blaine. Pero además de ese momento, Kurt permaneció en su habitación. Cuando Blaine le enviaba un mensaje, él le daba respuestas cortas, y cuando el hombre preguntó si Kurt quería ir a tomar un bocadillo para comer con él y con Maddie desde que Sarah llegaba tarde de la oficina por la noche, Kurt declinó cortésmente. Cada vez que Blaine estaba en el sofá viendo un programa, Kurt iba derecho a su habitación. Algunas veces, incluso, había trabado la puerta. Se podría decir que el hombre sabía que estaba siendo evitado, y podía decir que eso molestaba a Blaine por la mirada en su rostro algunas veces, pero Kurt, a veces, tenía que hacer lo que era mejor para él mismo.

Después de lavar su rostro, Kurt salió del baño, haciendo clic para apagar la luz. Se dirigió a la habitación de Madison, caminando en sus zapatillas azul marino, y trató de despertar a la niña. Le había dado sus cinco minutos extra desde que Sarah y Madison pasaron a quedarse despiertas un poco más tarde pintando las uñas de sus pies y teniendo un tiempo 'Madre-Hija'. Si es que el tiempo Madre-Hija consistía en diez minutos de pintarse las uñas cada pocos meses, Kurt seriamente se sentía mal por la pequeña niña.

Sorprendentemente, Maddie no le dio gran pelea el día de hoy. Kurt sacó su atuendo y encaminó a la niña al baño, ayudándola con la pasta de dientes antes de explicarle que iría a empezar el desayuno. Ella sonrió ante eso y Kurt se rió, dirigiéndose al frente del apartamento, una vez más.

Aparentemente, el tiempo Madre-Hija también consistía en ensuciar una tonelada de platos y dejarlos en el fregadero, porque eso fue exactamente con lo que Kurt tuvo que lidiar cuando entró en la cocina. Suspiró y luego miró hacia la sala de estar, dándose cuenta de que alguien dejó la tabla de planchar afuera. Pero antes de que pudiera quejarse internamente al respecto, la voz de Blaine se escuchó saliendo de una habitación en el pasillo. Kurt rápidamente se dio cuenta de que estaba teniendo una conversación, y cuando el hombre apareció, los ojos de Kurt salieron desviados por debajo de su vaso; mirando fijamente hacia lo que era un descamisado Blaine Anderson sosteniendo el pequeño iPhone entre su hombro y oreja, y llevando una arrugada camisa azul de botones hacia la tabla de planchar que estaba preparada. Él ya estaba vestido de la cintura para abajo, con unos pantalones grises a rayas que definitivamente eran caros y de diseñador (porque Blaine sólo vestía con lo que veías en las ventanas de las tiendas a lo largo de la 5ta. Avenida), unos oscuros zapatos Armani que hacían juego con su cinturón de cuero, que sujetaba estrechamente los pantalones a su cintura, abrazando sus caderas. Blaine fijó la camisa en la tabla de planchar y habló en voz alta en el teléfono y Kurt no tuvo ninguna duda de que su jefe no tenía idea de que él estaba allí, a pesar del agua corriendo mientras "lavaba" los platos.

"Estamos esperando que esto sea un juicio corto. La defensa no tiene una maldita oportunidad". Blaine movió la plancha a lo largo de su camisa; muy concentrado en la conversación. "Sin embargo, tengo que lidiar con el Juez Cranston. Te juro que ese tipo siempre tiene un palo metido en su culo".

Kurt agarró un plato de la pila y pasó el trapo a través de él. En realidad, se estaba moviendo en piloto automático porque sus ojos se habían pegado al cuerpo de Blaine desde que el hombre llegó a la sala de estar. Dios, era hermoso. Estaba bronceado, tenía un cuerpo increíble, y esa línea V...

Mierda.

El plato que Kurt estaba sosteniendo se resbaló de sus manos mientras iba a ponerlo en el lavavajillas, causando un ruidoso estruendo mientras el vidrio se dividía en varios pedazos. Kurt hizo una mueca mientras sacaba sus pies del camino justo a tiempo. Esto era exactamente lo que se merecía por follarse a su jefe con la mirada.

Blaine levantó la vista, alarmado si no es que enteramente asustado por el ruido. Se relajó una vez que vio que era Kurt y no Madison intentando alcanzar algo y haciéndose daño en el proceso. "Jamison, te llamaré de vuelta. De hecho, te veré en la oficina".

"Está bien", le dijo Kurt, inclinándose y evaluando los daños mientras juntaba los trozos más grandes. Blaine puso su teléfono en la tabla de planchar y se apresuró hacia la cocina, inclinándose a su lado.

"Ten cuidado", le dijo Blaine. "Aquí está, sólo bárrelo. No quiero que te cortes".

Kurt se negaba rotundamente a mirar hacia arriba, porque su jefe sin camisa estaba justo ahí, a pocos centímetros de distancia, ayudándolo a limpiar el desastre que su cachondo fisgoneo había causado. "Está bien. Puede volver a lo que estaba haciendo. Lo tengo".

Blaine estaba a punto de discutir cuando recordó que no llevaba puesta la camisa. Desde que Kurt, más o menos, lo había puesto en un tiempo fuera desde toda la cosa del desfile de modas, sabía que lo mejor era que se levantara. "Sí. Sólo ten cuidado".

Kurt asintió, acomodando sus gafas antes de levantarse e ir a conseguir la escoba desde donde se encontraba. Blaine lo observó momentáneamente y cuando Kurt se inclinó para arreglar algo que se había caído de su armario de suministros, tuvo que obligarse a apartar la mirada de la parte trasera del chico en esos pantalones de chándal para dormir. En vez de admirar la bonita vista, caminó de vuelta hacia lo que estaba haciendo con anterioridad a la caída del plato, poniéndose su camiseta sin mangas y luego planchando las mangas de su camisa. Estuvo en silencio mientras Kurt volvió a entrar en la cocina y comenzó a barrer los vidrios del plato desde el suelo embaldosado.

Los tacones de Sarah sonaron mientras entraba, agarrando su bolso de una mesa cerca del vestíbulo. "¿Qué fue lo que escuché caerse? Por favor, di que no fue el jarrón italiano que tu madre nos dio como regalo de aniversario… oh, Kurt". Ella le sonrió y Kurt no podría decir si fue o no genuino. Si Sarah entrara en la actuación, probablemente tendría el mismo número de premios Oscar como Meryl Streep para este punto. "Ni siquiera sabía que ya estabas levantado. Debo de haber pensado que era más temprano de lo que es. ¿Qué rompiste?".

¿Qué rompiste? Lo hizo sonar como si fuera tan torpe. Está bien, tal vez lo era. Y tal vez estaba en un estado de ánimo cabreado porque rompió un plato mientras miraba a la única persona con la que estaba enojado por hacer esto de él. "Un plato. Lo dejé caer. Lo siento".

Sarah le sonrió antes de mirar a su esposo. Quien acababa de terminar de planchar su camisa y estaba poniéndose una manga en este momento. Mientras sus ojos barrían su cuerpo, ella se acercó a él. "Bueno, si no estuviera de un genial estado de ánimo, lo tomaría de tu sueldo. Eso es una antigüedad... me fue dejado de herencia por mi abuela". Se detuvo para mirar a Kurt antes de sonreír hacia Blaine, inclinándose para besarlo.

Kurt apartó la mirada y retrocedió hacia el recogedor en el que había barrido todos los trozos rotos. "Lo siento por esto. No sucederá de nuevo".

"Espero que no", le dijo cuando se apartó, abrochando los primeros botones por Blaine quien le sonrió. "Te ves guapo".

Blaine comenzó a meter la camisa dentro de sus pantalones. "Espero que no lo estés diciendo sólo por decirlo. Hoy es un día muy importante y quiero verme bien cuando ganemos este caso".

Sarah sonrió y le dio otro beso. "Lo harás genial. Te veré esta noche".

"Que tengas un buen día", le dijo su esposo.

Sarah se dirigió hacia la puerta, pero entonces se volvió para mirar hacia Kurt, con su cabello rubio balanceándose en el proceso. "Kurt, ¿hoy es tu día de descanso?".

Él se volvió hacia ella desde donde estaba parado, regresando la escoba y el recogedor al armario. "Oh, no. Es mañana. Viernes".

"Está bien". Miró alrededor del apartamento, quedándose en silencio al principio. "¿Así que estarás en clases todo el día?".

"Desafortunadamente", trató de bromear. Simplemente era mucho más difícil ser casual con ella que con... bueno, nadie. "Tengo Finales en prácticamente todas mis clases, así que es un día importante".

"¿Oh?", Sarah se animó, pareciendo mucho más contenta ante la noticia. Kurt no sabía por qué. ¿Quién se entusiasmaba al pensar en los finales? Literalmente nadie. Pero Sarah Anderson era una casta especial, se dijo. "Bueno, ¡buena suerte con eso!", continuó.

Kurt asintió, ignorando el modo en que los ojos de Blaine lo escanearon. Podía sentir los ojos color avellana sobre él. Era como un súper poder que había adquirido desde el lunes. "Gracias, señora Anderson".

Sarah le dijo adiós a su esposo una vez más antes de finalmente dejar el apartamento. Ante su salida, Kurt se relajó. Todavía sintiendo al hombre mirándolo, se sacudió y de alguna manera lo ignoró, volviendo a poner los últimos platos en el lavavajillas y yendo a revisar a Madison.

Estaba vestida, viendo Plaza Sésamo mientras se ponía sus zapatos de Mary Jane. Kurt asomó su cabeza por la puerta y sonrió.

"Siempre te ves tan bonita. Los chicos deben perder sus mentes por ti".

"Ewww", le dijo Madison, sacudiendo su cabeza. "Kurt, eso es asqueroso. Los niños tienen piojos".

Kurt fingió ofenderse ante la declaración. "¡Yo no tengo piojos!".

"Sí los tienes", le dijo ella. "Todos los chicos los tienen. Lo siento. Yo no hago las reglas".

Kurt se rió y abrió más la puerta. "Lamento que no pude hacerte un buen desayuno. Hubo complicaciones. Pero puedo hacerte un tazón de Cheerios de miel y frutos secos y poner rodajas de plátano en él si lo deseas".

Madison aplaudió. "Eso sería increíble. Pero si estamos atrasados, no me importaría comer en la escuela".

Kurt negó con su cabeza. "No te olvides del incidente de la leche de chocolate".

Ella se rió. "Eso fue graciosísimo".

"Voy a ir a-", escuchó pasos y se volvió para ver a Blaine entrando en su dormitorio y el de Sarah, dejando la puerta abierta. El adolescente se volvió hacia la pequeña niña. "Lo siento. Voy a tener listo el cereal y un poco de jugo de naranja. Sal cuando el programa se haya terminado, ¿de acuerdo?".

"Está bien, Kurt". Asintió y se volvió de nuevo a ver la televisión.

Kurt se dio la vuelta para irse y Blaine estaba saliendo de la habitación, ahora con una corbata azul y gris a rayas alrededor de su cuello, el maletín en mano y una chaqueta oscura arrojada sobre su brazo. Le sonrió a Kurt e hizo un gesto hacia la habitación.

"Disculpa. Tengo que decirle adiós a la Princesa".

Kurt dejó de mirarlo y asintió, entrando en la cocina. Oyó risas algunos segundos después y asumió que estaban teniendo una pelea de cosquillas. Eran adorables, ambos, Blaine y su hija Madison, y Kurt esperaba que un día, cuando llegara el momento adecuado, él también tuviera una increíble relación con su hijo. Eso le recordó que necesitaba darle a su padre una llamada, puesto que habían pasado cerca de cuatro días desde que escuchó del viejo.

Después de que rebanó los plátanos y los añadió a su cereal, Kurt vertió un poco de jugo de naranja y lo dejó en la bandeja de Maddie sobre la mesa del comedor. Estaba a punto de entrar de nuevo en su habitación para alistarse cuando notó que su jefe estaba caminando hacia él.

"Bueno, estoy fuera", le dijo Blaine, sonriéndole un poco. "Y ya que no tuviste la oportunidad de cocinar, no puedo robar el plato de Maddie. ¡Restaurante de comida rápida, allá voy!".

Kurt le sonrió. "Se va a meter en tantos problemas".

"Esconderé los estados de cuenta bancarios". Blaine hizo un gesto hacia la puerta. "Que tengas un buen día, Kurt. Si ésta tarde estoy en casa temprano, todo ha ido bien hoy en la corte. Si no es así, eso significa que el caso fue aplazado por cualquier mierda que esta vez se le ocurrió a la defensa y probablemente me arrancaré todo mi cabello. Consigue una identificación falsa de alguna parte y compra un montón de licor".

El adolescente se rió y asintió en entendimiento. "Lo tengo. Buena suerte".

"Gracias. Nos vemos esta noche". Blaine le sonrió; esa era la sonrisa con dientes que Kurt odiaba porque sin duda era la visión más hermosa que había visto alguna vez, y por suerte Blaine se alejó antes de que las rodillas de Kurt pudieran fallar. Tan pronto como el hombre salió del apartamento, Kurt cerró sus ojos y exhaló pesadamente. Madison pasó corriendo junto a él hasta la mesa del comedor y sacudió su cabeza saliendo de cualquier especie de trance en el que estuviera, corriendo hacia su habitación para conseguir estar listo.

Sólo le tomó a Kurt unos pocos minutos reunirse de nuevo con Madison. Él no era uno de esos chicos guapos que gastaban más de media hora en su cabello o en el espejo asegurándose de que cada cosa estuviera perfecta. Tras comprobar, para asegurarse de que lo tenía todo, se dio otra mirada en el espejo, arregló su pajarita un poco, tomó su cartera, y después se dirigió de vuelta a la sala de estar.

La primera cosa que vio, fue a Maddie apresurándose a limpiar el jugo de naranja y le sonrió, lanzando su billetera sobre el sofá y luego su mochila Jan Sport para ir a ayudar a la niña.

"Mejor la mesa que mis pantalones".

Ella se rió y él arrojó todo en el fregadero para encargarse de ello más tarde, antes de tomar su mano y agarrar su mochila.

"¿Estás listo para hoy?", le preguntó Madison. Ella le hacía la misma pregunta cada mañana. Kurt nunca estaba seguro de si realmente estaba listo para lo que su día le tendría reservado, pero le respondía lo mismo cada vez.

"Claro que lo estoy".

888

"¿Así que estaba sin camisa? ¿Y qué tan cerca estaba de tu lado? ¿Echaste un vistazo?".

Kurt rodó sus ojos, pero la coloración de sus mejillas lo delató. "Quise hacerlo, pero como te dije, me gusta este trabajo. No quiero ponerme raro con mi jefe y perderlo".

Sebastian se burló mientras caminaban. "Pero él quiere ponerse raro contigo. Estoy bastante seguro de que le gustas, hombre".

"Está casado, Bas. Con una muy hermosa y poderosa mujer. ¿Por qué demonios Blaine Anderson querría algo que ver conmigo?".

"Porque también eres hermoso y eres especial en tus propios términos y Blaine ve eso, Kurt. Las personas casadas pueden ver. Ellos no dicen 'Acepto' y luego pierden su vista".

Kurt lo ignoró. No quería hablar de ello. Sebastian se dio cuenta, por su silencio, que la conversación se había terminado y no lo presionó. En su lugar, notó un lugar para tomar un bocadillo para comer y lo señaló con un gesto de su cabeza.

"Entremos aquí".

Kurt levantó la vista hacia la pequeña tienda de comestibles finos. "¿Alguna vez has comido de aquí? ¿No ese chico, con el que solías perder el tiempo, dijo que vio un ratón aquí?".

Sebastian hizo una mueca al tiempo que abría la puerta para su amigo. "No sé de cuál chico estás hablando, pero este lugar tiene una calificación A", le dijo, mirando el gran grado de inspección A que la ciudad de Nueva York le dio a la pequeña tienda. "Si tienen una A, supongo que no hay ningunos roedores arruinando el día de las personas".

Kurt se encogió de hombros y caminó al interior, tocando con uno de sus pulgares las correas de su mochila. Hasta el momento, había tenido dos clases y tenía dos más a las que ir, pero cada día había casi una hora y quince minutos de descanso entre su segunda y tercera clase. Por lo general, era el tiempo que pasaba con Sebastian y con quienquiera que se colara con ellos para tomar el almuerzo o caminar alrededor de Nueva York, matando el tiempo. "Para ser honesto contigo, no estoy seguro de si estoy hambriento".

Sebastian se unió a la fila detrás de él y miró hacia el menú. "Déjame adivinar. ¿El bicho nervioso de mañana por la noche?".

Kurt le devolvió la mirada. "¿Qué hay mañana por la noche?".

"Nuestra cita doble."

Kurt negó con su cabeza. "Estoy bastante seguro de que era a la hora de la comida. Recuerdas que trabajo, ¿verdad?".

"Bueno, es viernes por la noche y sé que te los dan libres. Además, tu Chico Británico dijo que tenía que arreglarlo un poquito más tarde debido a su propio horario de trabajo, así que en lugar de almuerzo, vamos a encontrar algún sitio atractivo para ir un rato durante la noche. Sólo iremos a relajarnos. Sin embargo, ten por seguro que voy a adaptarme a tus horarios, hombre".

Kurt suspiró. "Gracias por eso, supongo. Pero para responder a tu pregunta, no, no estoy hambriento porque no estoy nervioso por mañana. Simplemente, no creo que quiera nada. Me comí una dona".

"¿Que el niño que derramó la leche con chocolate sobre ti te dio?".

Kurt asintió. "Él estaba súper apenado por ello".

Sebastian rodó sus ojos. "No puedes estar totalmente lleno con una dona. Estoy seguro de que tienes al Profesor Tilly en un par de horas, así que es mejor que comas algo. O va a darte una jodida migraña".

Kurt le sonrió, jugando con sus gafas. "Tienes razón".

"Sin embargo, tú puedes pagar, ya que vives en la Quinta Avenida y trabajas para un millonario y su esposa, quien estoy seguro de que tiene un salario de seis dígitos".

Kurt frotó su nuca mientras buscaba su billetera. "Está bien. Pero no me dejes en bancarrota –oh, mierda".

Sebastian desvió la mirada del menú hacia Kurt quien estaba pasando las manos por sus bolsillos. "¿Qué pasa?".

"Estoy como cien por ciento seguro de que dejé mi cartera en el sofá esta mañana".

Sebastian sonrió burlonamente. "Claro que lo hiciste. Si quieres ser un tacaño y no pagar después de que el Genial Papi Bas gastó un montón de efectivo y te compró toda esa ropa, entonces sólo tienes que decir-".

"Oh, cállate", le dijo Kurt, sonriendo. "En serio. No tengo mi cartera. Necesito volver al condominio".

"Genial. Simplemente iré contigo".

Kurt ya se estaba dirigiendo hacia la puerta mientras negaba con su cabeza. "Le prometí a la señora Anderson, incluso antes de que me contratara, que no iba a llevar chicos".

Sebastian se echó a reír mientras veía a su mejor amigo sacar su teléfono celular. "Um, la última vez que revisé, no íbamos por allí comiéndonos la polla el uno al otro. Estás volviendo por tu cartera y nos iremos por comida, ¿correcto?".

Kurt se sonrojó ante las crudas palabras en la boca de su amigo. "Eres tan repugnante. ¿Hola? Sí, hola, señor George. Es Kurt. Sí, necesito un viaje de vuelta al apartamento". Se quedó callado. "Estaré justo en frente del edificio en el que me dejó. Muchísimas gracias".

Sebastian deslizó sus manos en los bolsillos de sus pantalones de mezclilla mientras sonreía. "Realmente te odio".

Kurt se encogió de hombros con una sonrisa. "Supongo que apesta no ser yo. Ouch", le dijo con una risa mientras Sebastian lo empujaba.

888

Ya sea que Sebastian estaba fácilmente impresionado o tenía dificultades para mantenerse callado. Kurt pensó que en su mayoría era esto último, mientras su mejor amigo hacía correr a su boca sobre lo increíble que era el edificio.

"Amigo", le dijo mientras subían en el ascensor. "Vives en un jodido palacio".

Kurt le sonrió. "Yo no iría tan lejos, Bas".

Salieron en el último piso y Kurt sacó su llave mientras iban hacia la puerta. Mientras la abría, Sebastian miró a su alrededor por los hermosos pasillos y sacudió su cabeza.

"Si nunca antes tuve la motivación para hacerme rico, esta es".

"Tus padres están rodando en dinero".

"Eso es, mis padres, Kurt. Y, no están rodando en dinero en 'el Último Piso de un Condominio en el Lado Oeste de Upper'. El dinero de Ohio no es lo mismo que este tipo de dinero".

Kurt abrió la puerta y entró, dirigiéndose a la sala de estar. Pero, se detuvo en seco al ver ropas por todo el piso alfombrado. Hubo un '¿qué diablos...?' de Sebastian, mientras que él también lo registraba. El sujetador yaciendo cerca de la cocina y ropa interior de hombre por la lámpara de pie prácticamente sellando el trato.

Oh, y también el más escandaloso gemido de todos los malditos infiernos. Kurt odiaba que pudiera reconocer tan fácilmente el gemido de Sarah como era capaz de recitar la tabla periódica de elementos. Él. Lo. Odiaba.

"¡Los Anderson están ocupados!".

Kurt hizo una mueca. "Ew. Sin embargo, entraremos de una jodida vez. Entonces, supongo que él lo hizo realmente bien en su caso".

Sebastian sacudió su cabeza. "Ella suena como que necesita un jodido exorcista. Por favor, ¿podemos salir de aquí? Esto se está poniendo raro".

Kurt se rió y pasó por encima de la ropa, yendo al sofá. "El pensamiento del sexo heterosexual es lo que te está pareciendo raro". Miró a su alrededor y no pudo encontrar su billetera. "Maldición. ¿Dónde está?".

Sebastian miró alrededor del apartamento y sacudió su cabeza. "Amigo. Eso es tan dulce".

Kurt se arrodilló sobre el suelo y la encontró debajo del sofá. "¡Sí!".

"Date prisa, Hummel", le dijo Sebastian, empezando a cantar melódicamente. "Date prisa, Hummel. Wow. Sueno bastante bien. Este lugar también tiene una bonita acústica".

Kurt acababa de alcanzarla cuando su teléfono empezó a sonar. Ruidosamente. Por alguna razón sonaba más fuerte de lo que nunca lo había hecho, y probablemente era porque quería que fuera atrapado estando en el penthouse cuando los Anderson se estaban poniendo las manos encima. "Maldita sea".

"¡Amigo!", Sebastian medio gritó susurrando. "Apágalo".

Kurt se estiró y agarró su cartera. Los dramáticos gritos de Sarah se habían detenido y los dos amigos se miraron entre sí; con los ojos muy abiertos. Sebastian corrió primero, ni siquiera dando una advertencia y Kurt salió corriendo del apartamento después de él, cerrando la puerta tan silenciosamente como pudo y luego largándose de ahí.

Se dirigieron hacia la escalera en lugar del ascensor. El teléfono de Kurt seguía sonando y contestó sin comprobar quién lo estaba llamando mientras que ambos volaban escaleras abajo. "¿Hola?".

"¿H-Hola? ¿Kurt?".

Kurt alcanzó a Sebastian quien salió en el noveno piso. Se detuvo cuando registró qué voz era. "¿Blaine?", miró el identificador de llamadas y, efectivamente, era el número del señor Anderson.

¿Qué?

La boca de Sebastian cayó mientras miraba fijamente a su mejor amigo, y cuando Kurt puso el teléfono de vuelta en su oreja, el hombre estaba hablando.

"... suenas tan falto de aliento", dijo con una calurosa risa. "No sabía que estuvieras tomando atletismo en la NYU. Iré a una de tus carreras".

Kurt no dijo nada. Si Blaine estaba hablando por teléfono con él, y Sarah estaba en el penthouse gimiendo y gritando como si estuviera en una visita conyugal, entonces, ¿con quién carajos estaba ella?

"¿Kurt? ¿Es un mal momento? Lo siento... estamos en un receso y quería hablar contigo sobre algo. Sobre, hombre. Sólo quería disculparme por todo, ¿sabes? El lunes... bueno, ¿este es un buen momento para que hables?".

Sebastian se estaba volviendo loco, poniendo dos y dos juntos. Estaba saltando alrededor y haciendo movimientos de follar en el aire, haciendo en lenguaje de señas las letras A-V-E-N-T-U-R-A, haciendo que Kurt se arrepintiera de enseñarle el Lenguaje de Señas Americano. "No, no, puedo hablar ahora". Kurt frotó sus ojos por debajo de sus gafas. Esta era semejante cosa de mierda por saber. Joder. "Continúe".

"Sí", empezó Blaine. "Como he dicho, la defensa pidió un receso porque estoy pateando sus traseros, así que", Kurt se rió entre dientes y aunque fue forzado, podría decir que hizo a Blaine sentirse un poco más a gusto. "Estaba pensando en ti, así que quise llamar. Bueno, iba a enviarte un mensaje de texto, pero quería que esto fuera dicho para que pudieras escucharme. Es tan difícil transmitir ciertas cosas a través de las palabras escritas, ¿sabes?".

Kurt asintió, tirando de su mejor amigo hacia el ascensor. "Lo sé. Tiene mi atención".

Sebastian presionó el botón y miró hacia Kurt, esperando a que despachara el teléfono para que pudieran hablar seriamente de esto.

"Bueno, quiero disculparme porque mi comportamiento en los últimos tiempos no ha sido justo para ti en absoluto. No sé lo que está pasando con... esto, pero sé que estoy súper arrepentido porque nunca, nunca jamás quiero hacerte sentir ninguna molestia a causa de mi comportamiento y te mereces sentir la mayor comodidad posible en el trabajo y realmente lo siento".

Kurt subió al ascensor con su amigo y asintió. "Sabe qué, señor Anderson, aprecio la disculpa. Pero no sea tan duro consigo mismo-".

"Nos estábamos volviendo realmente cercanos y siento como que lo estropeé".

"No lo hizo".

"¿Qué está diciendo?".

Kurt puso un dedo sobre sus labios y luego lo levantó en lo alto para decir 'un segundo'. Sebastian rodó sus ojos pero asintió, esperando pacientemente. Se apresuraron a salir del ascensor y se despidieron de Pernell metiéndose de nuevo en el auto con el chofer.

"Quiero decir", Blaine se detuvo. "Puede que no quieras decirme que lo hice, pero sé que lo hice. Y dije que lo siento, pero lo diré de nuevo, porque esto apesta. Simplemente quiero que tú quieras trabajar para los Anderson y creo que eso, para ti, sintiéndote cómodo sellará el trato".

Kurt cerró sus ojos. "Tiene razón. Le prometo que estamos bien. No se preocupe hasta el punto en que pueda arruinar su caso".

Blaine se rió ante eso. "No lo haré. Entonces, te veré esta noche. ¿Estamos bien?".

Kurt miró por la ventana. "Estamos bien".

Hubo silencio y Kurt supo que era más que probable que Blaine tuviera esa sonrisa sobre su rostro. "Bueno. Adiós, Kurt".

Kurt tomó una respiración profunda. "Adiós, Blaine".

Colgaron el teléfono y Kurt sacudió su cabeza, enterrándola en sus manos. "Oh, Dios mío".

"Tu jefe es un grado A para follar", le dijo Sebastián. "Santa mierda. Ella está follando por allá". Luego hizo las señas de las letras F-O-L-L-A-R con su mano derecha.

Kurt agradeció a los cielos que el conductor tuviera la división elevada, porque Sebastian Smythe tenía como, cero filtros. Incluso en el Lenguaje de Señas Americano.

"¿Qué vas a hacer?".

Kurt se encogió de hombros, con su cabeza dando vueltas. "No tengo idea. Probablemente sólo voy a mantener mi boca cerrada, porque, ¿quién me creería? Sarah... tú no la conoces. Pero estoy seguro de que puede conseguir salirse con la suya ante cualquier cosa. Parece como del tipo que tiene nueve vidas".

Sebastian miró hacia adelante y luego de vuelta a su mejor amigo. "Esto es un tipo de mierda loca".

"Lo sé", Kurt cerró sus ojos por un momento. "Ahora estoy definitivamente más que seguro de que no voy a ser capaz de soportar cualquier tipo de comida".

"Aún puedes pagar por la mía. Así que, ¿qué dijo el señor Anderson?".

Kurt miró hacia su mejor amigo. "Se estaba disculpando por lo que supongo fue la cosa sin camisa de esta mañana. Dijo que no quería que yo estuviera incómodo".

Era solamente una mentira parcial. Sebastian no necesitaba saberlo todo. Él ya sabía demasiado. El hecho era que el señor Anderson se estaba disculpando por todos sus altercados, y eran unos cuantos, pero eso no importaba.

"¿Sabes qué, hombre?", le dijo el adolescente mayor. Arregló la pajarita de Kurt y le sonrió. "Necesitas algún genial alivio para la tensión. Mañana por la noche será impresionante. No te preocupes. Incluso podrías conseguir una follada".

Kurt rodó sus ojos y se quitó sus gafas para limpiarlas. "Sí, no me estás ayudando a desestresarme en lo absoluto".

888

Esa tarde, Kurt y Maddie, cada uno hizo sus tareas asignadas, tuvieron un refrigerio y luego se fueron derecho al sofá para la hora de la siesta. Kurt no estaba seguro de qué era tan especial acerca de este sofá pero, buen Dios, era increíble cuando llegaba el momento de tomar una siesta. Además, no tenía que preocuparse de hacer la cena ya que Blaine le envió un mensaje diciendo que Sarah prometió llevar a casa algo de ese lugar en el centro que la familia amaba, y el simple pensamiento de Sarah por sí sola, hizo a Kurt sentirse como si fuera él quien estaba siendo un mentiroso. Si no iba a decir nada, ¿eso lo hacía también un mentiroso? ¿O era parte de su trabajo el mantener su boca cerrada y actuar como si no viera ni escuchara nada? Si fuera Blaine a quien se encontró con otra mujer, ¿sentiría tanta lealtad como para decirle algo a Sarah?

Kurt no lo sabía. Estaba tan cansado de estresarse a sí mismo pensando en ello, que él y Maddie se quedaron dormidos en un santiamén. Fue sólo una hora o algo así para él, porque una vez que oyó cerrarse la puerta, se levantó disparado.

Blaine entró y colgó su chaqueta. Bajó su maletín y desató su corbata. La cual colgaba alrededor de su cuello en un nudo flojo que Kurt, por supuesto, encontró increíblemente sexy. Le sonrió saludando y él le hizo un pequeño saludo con su mano, aunque muy en el fondo se estaba preguntando cuánto podría abrumarse el hombre si supiera lo que estaba pasando con su esposa. Esa amplia sonrisa en su rostro caería tan estrepitosamente.

"Como que llegué un poco temprano. Fui a tomar unas copas con algunos de los chicos. Sin embargo, estoy sobrio". Le sonrió a Kurt y se acercó al sofá, riéndose de su desparramada hija. "¿Cómo lo hizo hoy? ¿Algún problema qué reportar?".

Kurt se incorporó y sonrió. "Bueno, primero, felicitaciones por la victoria".

Blaine asintió con una sonrisa de las suyas, sus ojos se encontraron por primera vez en lo que parecieron como meses para el hombre mayor. "Gracias, señor Hummel".

Kurt también asintió. "Su maestra dijo que puso algo en su carpeta para que usted o la señora Anderson lo lean y lo firmen, pero tuvo un gran día. Acabamos de hacer la tarea y tuvo apio y zanahorias con aderezo ranch antes de que nos quedáramos dormidos aquí".

Blaine miró a ambos. "Creo que voy a llevarla a la cama y a relajarme un poco. Sin embargo, ¿cómo estuvo tu día?".

Kurt se negó a pensar en ello. Pasó un momento tan difícil concentrándose en sus últimas dos clases porque lo único que podía hacer era pensar en ello. "Mi día estuvo genial. Sobre esa llamada telefónica suya...".

Blaine caminó alrededor del sofá y levantó a su hija; los brazos de la niña instintivamente se movieron alrededor de su cuello. "¿Sobre eso? Quise decir todo lo que dije", habló en voz baja, para no despertar a la hermosa niñita a quien besó en el cabello.

"Lo sé", le dijo Kurt. "Y también quiero disculparme por mi comportamiento. Sé que si hubiera dicho algo en lugar de sólo evitarlo, usted habría escuchado. Así que lo siento".

Blaine asintió. "No te preocupes por eso. Pero, ¿puedes ser honesto conmigo?", comenzó a caminar hacia la parte de atrás y Kurt se levantó para seguirlo, llevando su mochila y sus cosas.

"Puedo serlo".

Blaine sostuvo a su hija en un brazo y abrió la puerta. "¿Mi comportamiento estaba asustándote? Porque esto es simplemente lo que soy. No voy saliéndome a propósito de mi camino para hacer que te estremezcas. Si lo mejor es, y realmente quieres, mantener tu distancia", la acostó y echó una ligera manta sobre ella. "Entonces lo entenderé".

Kurt pensó sobre cómo responder a eso mientras ponía las cosas en una esquina. "Supongo... que es-estoy más preocupado con usted pensando eso de mí, el chico gay, que lo desea de maneras que definitivamente harían que me despidiera. Y no quiero eso".

Blaine asintió, sus ojos moviéndose de arriba a abajo en el cuerpo de Kurt. "¿Me deseas de esa manera?".

Kurt se giró para salir de la habitación de Madison porque ésta era una conversación en la que ella no necesitaba despertarse. Salió y Blaine fue acercándose por detrás, cerrando la puerta. Se miraron el uno al otro por un momento antes de que el adolescente finalmente hablara.

"Honestamente, señor Anderson, creo que es un hombre muy guapo y su esposa es muy hermosa. Esta familia es tan hermosa". Se detuvo por un momento. "Y-".

"Está bien si has pensado en mí de esa manera, Kurt", le dijo Blaine. Por alguna razón, Kurt no podía apartar la mirada de sus ojos. Eran como imanes dorados, y Blaine no tenía intenciones de dejarlo ir. "No me importa. No soy uno de esos tipos que actuarían como si fueras el engendro de Satanás. Odio a esos tipos. Además, tú eres extremadamente atractivo, y con ambos simplemente siendo honestos con el otro, también he pensado en ti de esa manera. Y eso no significa nada, ¿cierto?".

Kurt se quedó callado.

"¿O sí?".

Kurt sacudió su cabeza. "No. Bueno, no lo creo".

Blaine apartó la mirada. "Incluso si lo hiciera, no es como que fuéramos a actuar en consecuencia".

Kurt se apoyó contra la pared y sonrió. "Porque, ¿usted es heterosexual?".

Blaine lo miró de nuevo. "Porque estoy con alguien".

"¿Así que no es heterosexual?".

Ahora Blaine sonreía, bajando la mirada hacia los zapatos de Kurt. "¿A quién le importa una etiqueta en este momento?".

Kurt canturreó, mirando a través del pasillo hasta su habitación. Mordió su labio mientras Blaine se quedó allí mirándolo. "¿Alguna vez ha estado con un chico?".

Blaine se acercó y también se apoyó contra la pared. "En la universidad, durante el juego de Gira la Botella, me besuqueé con este chico y nos metimos un poco la mano. Probablemente hubo otro chico al que besé esa noche. Pero nunca he estado en nada serio".

Kurt lo escuchó y después Blaine se quedó en silencio, no teniendo más que decir. Kurt también estuvo en silencio. Eventualmente, jugueteó con sus gafas y Blaine desabrochó el resto de su corbata.

"¿Vas a terminar tu siesta?".

Kurt negó con su cabeza. "Lo dudo. ¿Qué quiere hacer? Podríamos ver algo en la televisión para celebrar. Iba a empezar un nuevo libro que Sebastian me dio esta noche, pero eso puede esperar".

Blaine se rió, moviéndose a su lado. "Te diviertes con tanta fuerza".

"Cállese".

Blaine lo pensó por un momento. "Podemos escuchar música y simplemente relajarnos. Tal vez podamos ver la televisión más adelante. No lo sé".

Kurt asintió. "Bueno, puede ir a ponerse algo cómodo. Voy a poner mi teléfono en el cargador y puede encontrarme en la sala de estar".

Blaine asintió, caminando hacia la puerta de su dormitorio. "Genial".

888

Estaban a medio camino a través del álbum de Sam Smith y la conversación no era pesada. Era casi como si nada hubiese cambiado, y para ser honestos, Kurt realmente extrañaba esto. Blaine estaba usando sus gafas de nuevo, pero sus ojos estaban cerrados. Solamente quería tenerlas. Kurt sonrió, sacudiendo su cabeza hacia el hombre mientras simplemente pensaba en lo mucho que ambos estaban disfrutando de la presencia del otro.

El adolescente cruzó sus piernas sobre la mesita del café y agarró un libro, recostándose y empezando a leerlo. Blaine le entregó sus gafas y cuando Kurt iba a tomarlas, Blaine le arrebató el libro de las manos, lanzándolo hacia el otro sillón.

"¿Qué está haciendo? ¿Por qué habría de hacer eso?".

Blaine le sonrió, mirando a Kurt ponerse las gafas de vuelta. "Realmente no estamos celebrando. Solamente estamos sentados aquí".

Kurt frotó su hombro y bostezó. "No es como que podemos ponernos demasiado locos con la Princesa aquí. Y odiaría que su esposa entrara mientras estamos bailando sobre los muebles o algo así".

Blaine se puso de pie y se estiró. "Yo digo que despertemos a la Princesa y pasemos el rato en su habitación viendo películas hasta que Sarah aparezca con la comida".

Kurt sacudió su cabeza ante eso. "No la despierte. Se pone violenta".

"Pero arruinará su sueño para esta noche".

"Pero mañana es viernes, así que tendrá el fin de semana entero para rectificar eso".

"Déjame tener razón en algo".

Kurt le sonrió, negando con su cabeza. "Nunca".

Blaine se sentó junto a él. "Bien. Entonces iremos a tu habitación y veremos algo. Tu cita con la Gran Bretaña es mañana. ¿Qué tal si leemos sobre la preparación?".

Kurt levantó una ceja.

"¿Sabes sobre el lubricante y el estiramiento y todo eso-".

"Oh, Dios mío-".

"Puedo ayudarte a estudiar, ow, ow, ow, ow, está bien", le dijo Blaine con una carcajada, tratando de conseguir que el chico dejara de pellizcarlo. "Mierda, eso duele".

"Deje de ser una pequeña mierda", le dijo Kurt con una risa, no esperando cuando Blaine comenzó a hacerle cosquillas. Así que ésta era la razón por la que Madison sonaba como una hiena cada vez que su padre la atacaba con cosquillas. "¡Blaine! ¡Está bien!".

Blaine sonrió con suficiencia, subiéndose encima de él. "Di Misericordia".

Kurt asintió, todavía riéndose. "¡Misericordia! ¡Misericordia! Lo dije".

Blaine se detuvo de inmediato, sonriendo ante Kurt y la forma en que el adolescente tenía que respirar pesadamente para atrapar sus respiraciones. "No te metas con el-".

¡Pow!

Y luego, silencio.

"... ¿en serio, Kurt?", Blaine sonrió de lado mientras el chico se reía, simplemente acababa de golpear a su jefe en la cara con un cojín del sofá. "¿Es así como esto va a ser?".

Kurt trató de deslizarse por debajo de Blaine, pero el hombre era fuerte. No que eso fuera una sorpresa. Hacía una rutina de ejercicio y su cuerpo era... gracias, Señor. Kurt intentó empujar a Blaine fuera de su regazo, pero el hombre agarró ambos cojines del sofá y empezó a golpearlo con ellos.

Ahora Kurt era un lío de risitas mientras se deslizaba alejándose. Sus gafas se cayeron mientras el cojín lo golpeaba de nuevo, y él agarró uno, sosteniéndolo con fuerza mientras la resistencia hizo que ambos cayeran sobre el suelo.

Blaine se rió cuando su trasero golpeó la mesa del café, pero a continuación estaba rodando de nuevo sobre Kurt. Kurt golpeó el cojín de Blaine alejándolo e intentó hacerle cosquillas de vuelta, pero Blaine rodó sus ojos ante eso. "Ni siquiera tengo un poco de cosquillas, Hummel".

Por supuesto que no las tenía, porque eso sería hacer de esto una pelea justa. Kurt se impulsó hacia arriba, tratando de empujar a Blaine fuera de él, pero la acción no hizo sino ponerlo en una situación aún peor. Su jefe se reía, sujetando sus manos hacia abajo y rodando un poco hacia adelante. Estaban presionados contra el pie del sofá y Kurt hizo una mueca cuando oyó un crujido.

"No. De ninguna manera. Por favor, diga que esos no fueron mis lentes...".

Blaine maldijo para sus adentros. "Te conseguiré unos nuevos. Mi hermano mayor es oftalmólogo".

Kurt lo miró, todavía cubierto por Blaine. Enganchó sus piernas y rodó encima del hombre, enviando las manos de Blaine sobre su cabeza y fijándolas allí. Cuando los ojos de Blaine se elevaron en sorpresa, Kurt miró hacia sus gafas rotas y suspiró, mirando de vuelta hacia Blaine. "¿Está hablando en serio o sólo me está tomando el pelo?".

"¿Quién todavía dice 'tomar el pelo'?".

Kurt rodó sus ojos. "Yo lo hago. Ahora, ¿realmente puede conseguirme unos lentes nuevos? ¿Antes de la cita de mañana?".

Blaine rodó sus ojos ante el pensamiento de la 'cita', pero eventualmente sonrió ante la preocupada mirada del adolescente, asintiendo. "Dime tu prescripción y le enviaré un mensaje a Cooper ahora mismo. Iremos a recogerlos por la mañana".

Kurt lo miró fijamente y el hombre se rió.

"¡Estoy siendo honesto! ¿Por qué crees que soy un mentiroso?".

"¿Un médico y un abogado? Sus padres deben de estar orgullosos".

Blaine se encogió de hombros. "Podrías decir eso. Ambos son médicos, así que definitivamente quisieron lo mejor para nosotros dos".

"¿Sólo son ustedes dos?".

"Sip".

Kurt asintió. "Eso es asombroso".

Blaine los rodó de nuevo y hubo otro crujido. Ambos rieron y Kurt sacudió su cabeza. Eventualmente, Blaine lo jaló de vuelta sobre la alfombra para que Kurt estuviera apoyado sobre el suelo, lejos de las gafas. No que ahora importaran. Apoyó su cabeza sobre el pecho del adolescente y se acomodó entre sus piernas, escuchando la música reproduciéndose.

Kurt se preguntó si lo que estaban haciendo ahora mismo era tan malo como lo que Sarah había hecho. No, él y su jefe no estaban en ningún tipo de relación. Sólo estaban pasando el rato. Sí. Eso es todo lo que era. Peleando alrededor y siendo chicos. Pero si ella entrara, esto no se vería bien. Esto era algo para pensar.

Blaine levantó su cabeza y miró a Kurt con una sonrisa. Iba a deslizarse hacia arriba para que estuvieran cara a cara, pero cuando lo hizo, los labios del adolescente se separaron e inhalaron bruscamente, con los ojos abriéndose un poco. Blaine lo miró fijamente y Kurt rápidamente cerró su boca, tragando fuertemente.

"¿Estás bien?".

Kurt asintió rápidamente, forzando una sonrisa. "Sí. Yo... se frotó contra mí... cuando... no importa", finalizó sin convicción.

Blaine le sonrió. "Espera. ¿Qué?".

"Nada".

Blaine comenzó a reírse. "Lo siento. Mierda... no fue mi intención que-".

"No". Kurt estaba tan avergonzado de que sus mejillas estuvieran ardiendo. "Prometo que está bien. Fue un accidente".

Blaine lamió sus labios y lo miró. "Sin embargo, si lo hiciera otra vez, a propósito, ¿empezarías a evitarme de nuevo?".

"¿Por qué querría hacerlo de nuevo?".

"Quiero hacerte un montón de cosas para las que no tengo la respuesta".

Kurt cerró sus ojos por un rato antes de abrirlos lentamente. Vio a Blaine mirándolo fijamente a los suyos y los avellanados ojos del hombre estaban un poco más oscuros.

Si Sarah podía jugar, entonces, ¿por qué no podría hacerlo Blaine? ¿Cierto? Así que Kurt mordió su labio mientras se empujaba hacia arriba, agradable y lentamente. Su jefe pareció muy excitado con esta decisión.

Tal vez dos errores no hacían un acierto, o en este caso tres, pero en este momento no le importaba. "Blaine...".

El hombre miró cuidadosamente hacia la cara de Kurt mientras lentamente molía sus caderas hacia abajo entre sus piernas. Esta vez pudo sentir cada centímetro suyo mientras Kurt tomaba una respiración profunda y lentamente la dejaba salir a través de su nariz. Blaine tenía una voz en su cabeza diciéndole que se detuviera, diciéndole que esto estaba mal, que estaba casado y que él sabía que no era lo mejor. Diablos, ahora mismo, su hija estaba dormida en su habitación. Que esto no era en absoluto correcto.

Pero continuó deslizándose, así que su propia polla estaba tocando a la de Kurt. Los ojos del adolescente se abrieron de nuevo, y Blaine se enfocó entre ellos y los entreabiertos y rosados labios del chico mientras se deslizaban juntos hacia arriba y hacia abajo, con la delgada tela de sus pantalones no haciendo mucho para enmascarar lo increíble que sentía.

"¿Ésta es tu primera vez haciendo algo como esto?", susurró Blaine por encima de sus labios.

Kurt asintió, con sus ojos cayendo y cerrándose mientras se empujaba hacia arriba. Blaine sacudió sus caderas hacia abajo y tomó sus manos que estaban aferrándose a la alfombra; entrelazando sus dedos juntos.

"Se siente bien, ¿cierto?", le preguntó Blaine, cerrando sus propios ojos mientras que los dedos de sus pies se curvaban. Kurt no respondió, demasiado ocupado tratando de no sacudirse tan fuerte mientras sus piernas, las de ambos, se deslizaban entre ellas sobre el piso de la sala de estar.

Cuando Blaine empezó a besar el cuello de Kurt, oyó unos suaves y pequeños gemidos que lo encendieron hasta no detenerse. Por encima de esos gemidos, escuchó el sonido de unas llaves tintineando contra la puerta.

888

N/T: ¡Que tengan un excelente casi finde!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.