Querid s fans de esta historia, lo primero agradecer como siempre los comentarios, siento mucho no haber podido actualizar antes pero el móvil estaba roto y ahí tenía el capítulo, por suerte todo solucionado y una vez más, se aceptan todo tipo de criticas, buenas o quejas. Un besii para tod s pero sobre todo para ti, mi amorcito lindo que se que te encanta que me ponga tipo ylenia
Maura y Susie caminaron un par de cuadras hacia la derecha hasta que Susie sacó las llaves y desactivó la alarma de un precioso Alfa Romeo Julieta de un blanco casi virginal. Susie entró primero y le pidio a Maura que esperase unos segundos mientras ella recogía los apuntes del asiento del copiloto.
-Ésto... -trataba de ordenar un poco los papeles- es lo que pasa si te quedas dormida a las cuatro menos cuarto de la mañana y mandas de paseo -retiró los papeles del todo dejando el asiento libre- al despertador. luego llegas corriendo a clase y si no te has dejado la cabeza e el coche es porque la tienes pegada al cuello -sonrió- vamos, sube.
-Vaya, es un coche precioso -dijo impresionada.
-Si -sonrió-, me costó lo suyo en su momento y la verdad -se colocó el cinto- me ha sacado de muchos apuros -palmeó ligeramente el salpicadero y arrancó el coche.
-si esperas un minuto... -dijo tímida- no se ni donde vivo.
-¿Hace cuanto te mudaste? -rió liegeramente colocando bien el espejo retrovisor.
-la verdad, hemos llegado a Boston hace séis horas-marcó el número de la madre- ¿mamá?
-Dime cariño ¿qué necesitas? -preguntó Constance- no no, esa pieza no va ahí -le contestó a un muchacho- perdón cariño ¿qué decías?
-¿Cómo se llama la calle donde vivimos? -se mordió el labio inferior nerviosa.
-Vivimos en la calle Billing, cariño -contestó- Arthur, ese cuadro no es de esa galería, cuadros como los de Dalí o Miró van en la galería de la izquierda -dandose cuenta de que Maura seguía al otro lado- lo siento cariño, mamá está trabajando.
-Claro... no hay problema-Maura suspiró y colgó.
En el rostro de Maura se veía claramente reflejada la decepción. A veces tengo la sensación de que le importa más la fama y el dinero que yo... Susie la miró apenada, no se veía feliz.
-Oye -palmeó el muslo izquierdo de Maura- por qué no... planeamos una salida mañana a la tarde, o pasado? Podría enseñarte gran parte de Boston.
-¿En serio harías eso? -la cara de Maura cambió.
-Claro ¿Por qué no? No suelo salir, pero nunca está de mas desconectar la cabeza -dijo empezando a conducir.
-Vaya, pues muchas gracias -Maura se sonrojó.
-Por cierto, por los apuntes de mañana no te preocupes, te prestaré los míos para que los fotocopies.
Por fin, Maura sonrió y se relajó. En un semaforo en rojo, Susie esperó pacientemente a que se pusiera en verde. De pronto, la canción de Need you now de Lady Antbellum sonó a través de los altavoces del coche. Susie tamborileó el volante con sus pulgares sin quitar las manos. Mientras, Maura permitió a su mirada perderse entre los edificios de Boston.
Aquel chico de la cafetería, Zayne, era bastante atractivo. Metro ochenta, formado, ojos azules donde perderse, una sonrisa perfecta, rubio. Tal vez, debería conocerle. Se cuestionó Maura y con vergüenza se decidió a hablar con Susie.
-Oye Susie, el chico de hoy, Zayne ¿Qué edad tiene? -se ruborizó.
-¿El de la cafetería? -alzó las cejas impresionada y sonrió- acaba de cumplir los dieciocho. Es guapo, cariñoso, inteligente, dulce...
-¿Practica algún deporte? -preguntó curiosa.
-Si, está en natación -Susie rió- ha ganado varios premios, a muchas chicas les encantan sus abdominales -su voz sonaba en un tono erótico- esa tableta perfecta que tiene, sus fuertes brazos, su p... -fue interrumpida.
-¡BASTA! -se tapó la cara- no quiero oírlo -su pulso se había disparado.
-jajajaja iba a decir piel más o menos morena pero ya veo que no es precisamente su piel en lo que estabas pensando -rió con ganas y recibió un ligero golpe en el brazo.
En la casa de los Rizzoli, Tommy llegó y subió las escaleras corriendo a su habitación, no sin antes ser sorpendido por su madre robando una papa frita. Al escuchar a su hermano corretear, Jane pensó que bien podria vivir entre animales y no haber diferencia. Estaba a punto de vestirse con ropa cómoda cuando recibió un mensaje. "Amor, siento no haber llamado ni haber ido a verte al hospital, a ninguno de tus hermanos se le ocurrió la brillante idea de avisar ¿Cómo te sientes?" Jane sonrió y marco un número de memoria.
-Hola cariño, estoy bien ¿y tú? -preguntó sonriendo.
-Pues ahora que llamas, mucho mejor -contesto una voz al otro lado del teléfono.
-Casey, una pregunta ¿podrías venir esta tarde? Creo que la tengo libre y podríamos charlar -propuso Jane.
-Claro -Casey sonrió-en cuanto termine una cosa esta tarde voy.
Justamente eran las tres en punto, cuando Frankie llegó a casa como si tuviera una subida de speed. Sudaba y su respiración era irregular y corrió escaleras arriba gritando el nombre de su hermana.
-¡JANE! ¡JANEEE! -gritó a mitad de las escaleras casi tropezando con los escalones.
-Espera Casey, voy a ver que quiere mi hermano -puso la llamada en espera.
Jane se dirigió a la puerta y cuando estaba a punto de abrirla, Frankie la abrió sin previo aviso golpeando la cara de Jane. Tras el golpe cayó de culo al suelo, donde se quedó cinco segundos responlando y refunfuñando por lo bajo.
-¿Se puede saber qué diablos pasa hoy? ¿tengo cara de diana andante o qué? -se quejó de forma irónica.
-¡Oh dios mio, lo siento mucho Jane! -se arrodilló a su lado- Tommy no me ha dicho nada ¿Qué tal estás? -preguntó preocupado.
-Estaría mejor si hoy dejase de recibir golpes por todos lados, miedo me da salir de la habitación.
Quejándose se arrastró de espaldas hasta su cama, donde se apoyó para ponerse de pie. Todos bajaron a comer una vez se pusieron ropa cómoda. Angela fue repartiendo los platos según se fueron sentando en la mesa. Jane, que estaba hambrienta agradeció aquel delicioso bistec con salsa roqueford con papas fritas y un poco de ensalada a un lado.
