El último Escalón

Por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon es propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo.

Parte 4: Ash VS Lance.


Meseta Índigo

La tensión crecía enormemente. Solo un oponente más separaba a Ash de su título de Maestro Pokémon. Haber derrotado ya a Lorelei, Bruno y Karen era un gran logro, pero el último que le esperaba estaba en un nivel totalmente diferente, y eso Ash lo sabía muy bien. Por fortuna, ahora que Misty había llegado, tenía una buena compañera para calentar y con eso mantenerse bien ocupado, mientras aguardaba el momento del encuentro, que Ash no tenía duda, iba a ser el más difícil que hubiera tenido en toda su vida.

Lance, conocido también como el Maestro de los Dragones, no solo era el Campeón de la región Kanto, sino que además era parte de la agencia de los Hombres G Pokémon, dedicados a infiltrarse en organizaciones criminales para desmantelarlas desde adentro. Ash ya lo había visto de primera mano en un par de ocasiones, específicamente cuando el Equipo Rocket estaba haciendo un experimento en el Lago de la Furia, para forzar a los Magikarps a evolucionar en Gyarados, y posteriormente en Hoenn, cuando ocurrió la crisis provocada por los equipos Magma y Aqua, en su afán de intentar controlar a Groudon y Kyogre (y descubrir a la mala que eso era virtualmente imposible). El punto era que, en esas ocasiones, Lance había sido un aliado, no un oponente, pero haberlo visto en acción ya era suficiente para dar una idea de su poder y habilidad.

A tres días de su última batalla, Ash y Misty aprovechaban sus ratos libres para ayudar a los Pokémon de Ash a prepararse. Por dentro, Misty deseaba poder usar su tiempo para otras cosas, pero calmaba sus ansias sabiendo que cuando hubiera terminado, ella y Ash tendrían mucho tiempo para pasarla bien juntos.

Al atardecer, Ash y Misty regresaron al centro Pokémon para descansar. Por el camino, Misty tuvo que "repeler" a las fanáticas de Ash quienes aún seguían persiguiéndolo, lo que les facilitó volver. Por ese lado, Ash pensaba, tener una novia celosa era una ventaja. No tenía que dar esas carreras y rodeos que luego lo dejaban sin aliento. Aunque a Misty no le parecía divertido tener que estar espantando a esas chicas, su regla de oro de "defender lo que era suyo" siempre la obligaba a hacerlo. Claro, era una de las cosas que más amaba de ella.

Al día siguiente, sin embargo, los despertó un enorme alboroto en el salón principal del centro. Se suponía que nadie más iba a quedarse en el centro Pokémon mientras él estuviera teniendo sus batallas con la Elite. Preguntándose qué estaba pasando, los dos bajaron las escaleras para averiguar… y la sorpresa con la que se toparon fue enorme.

- ¡AQUÍ ESTÁS, ASH! –

- ¿Cómo estás, campeón? O mejor dicho, casi-campeón. –

- ¡Cuánto tiempo ha pasado! –

- ¡Ya casi lo logras, felicidades! –

Una multitud de brazos se le vino encima, y entre las caras que Ash pudo reconocer de primera instancia estaban sus amigos más cercanos: Brock, May, Max, Tracey, Dawn, Cilan e Iris, sus compañeros de viaje. Pero no eran solo ellos, detrás alcanzó a ver muchos más, gran parte eran rivales que se habían convertido en sus amigos. Entre ellos estaban Ritchie, Harrison, Morrison, Tyson, Nando, Barry, Bianca, Stephan, Cameron, e inclusive aquellos con los que no había tenido un buen comienzo, como Paul, Trip y el mayor de todos, Gary Oak. Y más todavía, muchos parecían haber traído compañía adicional, pues además entre la multitud reconoció a Daisy, la hermana mayor de Misty, la Reina del Pico Lucy, Zoey, Solidad, Drew, Kenny, y hasta alcanzó a ver a Harley, que tenía cara de estar allí de mala gana, junto con Burgundy, Georgia y Úrsula, quienes parecían preguntarse qué estaban haciendo allí en primer lugar.

- Amigos, ¿cómo es que están todos ustedes aquí? – dijo Ash cuando finalmente lo soltaron.

- Bueno, algunos de nosotros pensamos que debíamos venir a apoyarte. – dijo Brock. – En persona, quiero decir. –

- Brock nos llamó a Max y a mí, y nosotros llamamos a Dawn. – prosiguió May.

- De ahí en adelante hicimos una enorme cadena telefónica para reunirnos todos. Y de camino nos encontramos a mucha más gente que te conocía, y que decidieron acompañarnos. – agregó Dawn.

- No irás a decirnos ahora que no te alegras de vernos, ¿cierto? – dijo Iris.

- Eso nunca. – dijo Ash. – Significa mucho para mí que estén aquí, gracias. –

- Ni lo menciones. – dijo Cilan. – Lo que me preocupa es donde vamos a dormir todos. En el centro no hay suficientes habitaciones. –

- Por mí no se preocupen. – dijo Iris. – En el atrio hay árboles fuertes para descansar, allí estaré bien. –

En medio de ponerse al tanto con sus amigos, Misty se sintió un poco desplazada, aun cuando algunos de los amigos de Ash vinieron a saludarla también. Le parecía un poco increíble que toda esa gente hubiera venido para apoyarlo, algunos incluso desde fuera de la región Kanto. Pero claro, una de las habilidades más extraordinarias de Ash era la de ser capaz de hacer amigos en todas partes. Por lo visto, su tiempo privado con Ash había llegado a su fin, al menos por ahora.

Su hermana mayor, Daisy, finalmente se dio cuenta de su presencia, y decidió ir a saludarla.

- Vaya, vaya. Qué sorpresa encontrarte aquí también, hermanita. – dijo la rubia.

- Lo mismo digo. ¿Qué pasó con tus vacaciones con Tracey? – dijo Misty.

- Ah, la estábamos pasando bien, pero… Tracey dijo que quería venir a darle apoyo a su amigo. Insistió mucho, y al final me convenció. –

- Eso me cuesta creerlo. – dijo Misty con algo de sorna. – Que tú lo complazcas a él en algo. –

- No siempre voy a tenerlo de mandadero, tampoco soy tan cruel. – dijo Daisy. – Por cierto, Violeta y Lily me llamaron. Me dijeron que por fin Ash y tú… ya sabes. –

Misty miró a Ash, que en ese momento parecía haberse metido en una discusión con Paul y Trip. Entre la distancia y el ruido del tumulto no lo escuchaba, pero Trip y Paul parecían estar riéndose de él por algo, y a Ash no le hacía gracia. Misty no pudo evitar sonreír, y Daisy lo tomó como una afirmación.

- Siempre supe que había algo entre ustedes dos. – dijo Daisy.

- A veces me pregunto qué fue lo que le vi en aquella ocasión. – dijo Misty. – Supongo que tal vez sí me parecía lindo, y me conmovió como se preocupaba por sus Pokémon. –

- El tiempo no le ha pasado en vano, solo míralo, es todo un hombretón y está por convertirse en campeón de Kanto. – dijo Daisy. – "Novia del campeón", eso suena muy bien, ¿no te parece? –

Misty soltó una risita. Sin embargo, admitió que sonaba bien. Ella había viajado con Ash mucho tiempo, y aun cuando se separaron mantuvieron el contacto, sin mencionar que ella también veía por televisión los campeonatos en los que participaba. Cada vez llegaba un poco más lejos, se acercaba más y más a su sueño de convertirse en Maestro Pokémon. Y ahora que estaba a solo un paso de lograrlo, ella realmente se sentía feliz de estar allí con él para compartirlo. Porque ella lo sabía, ella sentía en su corazón que Ash lo iba a lograr. Había luchado toda su vida para este momento, y conociéndolo, nada ni nadie lo iba a parar justo en el final.


Dos días más tarde…

El Estadio Índigo se había llenado mucho más rápido que los días anteriores, en parte también porque los amigos de Ash reservaron sus asientos apenas llegaron, ocupando prácticamente toda la zona VIP. En la entrada del estadio, el grupito de fangirls que había intentado acosar a Ash desde que llegó a la Meseta Índigo se había quedado sin poder entrar al estadio porque se quedaron dormidas y no pudieron comprar sus boletos a tiempo. Era la batalla por el campeonato, Ash se lo estaba jugando todo en este último combate.

Pero no solo los amigos de Ash estaban en las tribunas. En el lado opuesto del estadio se veían varios entrenadores y maestros importantes que habían sido invitados a presenciar el combate, entre los que se contaban Cynthia, la campeona de la región Sinnoh, Steven Stone, el campeón de Hoenn, y varios líderes de gimnasio de dentro y fuera de la región Kanto. Los tres miembros de la Elite a los que Ash ya había derrotado también habían tomado asiento en esa misma zona. A ellos más que a nadie les importaba ver si el chico que los había derrotado tenía lo que hacía falta para convertirse en el nuevo campeón.

- Esto es increíble, es la primera vez que veré una batalla de campeonato en vivo. – decía Max.

- Pon mucha atención, hermanito. En unos años, podrías ser tú el que esté allá abajo. – comentó May.

- Aún me cuesta creer que haya llegado tan lejos en tan poco tiempo. – dijo Paul.

- Dímelo a mí. – concordó Trip. – Pero bueno, él siempre sabe cómo dar sorpresas, y aunque me cueste admitirlo, parece que cuando pierde después regresa más fuerte. –

Paul no pudo evitar estar de acuerdo. En el tiempo que ambos fueron rivales principales de Ash, tuvieron un buen record inicial contra él, si tenía suerte él lograba empatarles. Pero Ash aprendió de sus errores, y cuando los enfrentó en los campeonatos los venció, ganándose su respeto. Y aunque no quisieran admitirlo, la influencia de Ash había tenido su efecto en ambos, les hizo cambiar para mejor. Por eso lo estaban apoyando el día de hoy, ya no como rivales, sino como amigos.

- ¡Damas y caballeros, bienvenidos al Estadio Índigo! ¡Hemos llegado al clímax, la madre de todas las batallas, la pelea por el campeonato de la región Kanto y el título de Maestro Pokémon! ¡Y aquí viene nuestro joven retador, Ash Ketchum, de Pueblo Paleta! –

La multitud hizo una gran ovación de pie cuando Ash y Pikachu ingresaron a la arena. El moreno dirigió una mirada hacia la zona VIP, donde todos sus amigos gritaban emocionados para darle aliento. Ash alzó su puño en el aire, irradiando un aura de confianza y determinación, antes de colocarse con su compañero en posición. Sin embargo, Lance no se veía por ninguna parte, y la batalla estaba por comenzar.

- ¿Dónde está Lance? – preguntó Iris. Aspirando ella misma a ser Maestra de Dragones, estaba muy interesada en ver combatir a Lance, quien tenía una gran reputación por ello.

- Tal vez se atascó en el tráfico, quién sabe. – bromeó Gary.

- No juegues. – dijo Iris. – Sería ridículo que Ash ganara su última batalla por default porque su oponente no se presentó. –

- Lance no va a faltar, eso puedo garantizártelo. – dijo Misty.

Mientras tanto, abajo, Ash esperaba con ansias, el momento se acercaba. Y como si fuera un anuncio, el ruido de un batir de alas lo alertó. Alzó la mirada, y en el cielo vio una silueta alada acercándose.

- Aquí viene. – dijo Ash, esbozando una media sonrisa.

Un Dragonite venía acercándose al estadio, cargando a alguien en su espalda. Al llegar lo suficientemente cerca del suelo, el jinete se puso de pie, y saltó hacia el estadio, extendiendo su amplia capa como un paracaídas para aminorar la velocidad de la caída, aterrizando en cuclillas justo en la posición opuesta de Ash. Por fin el público pudo ver a Lance. El maestro de dragones aún llevaba su cabello rojo puntiagudo y alborotado igual y como Ash lo recordaba de hacía años, pero había reemplazado su traje negro y rojo por uno de color índigo, aun conservando su capa característica. Segundos más tarde, su Dragonite aterrizó a su lado, y todos en el estadio le dieron una ovación igual que la que le habían dado a Ash.

- ¡Y aquí está él, el primero y el único, el Maestro de los Dragones, Campeón de la Liga Índigo y el mejor entrenador de la región Kanto, Lance! –

- Así que ese es Lance. – dijo Iris al verlo. – Debo admitir que esa fue una buena entrada. –

- Y espera a que lo veas en acción. – comentó Brock.

Abajo en el campo, Lance regresó a su Dragonite a su Pokébola. Ash ya sabía de primera mano que Dragonite era su Pokémon principal, y se lo guardaría para el final del combate. El campeón observó a su retador, para el habitual intercambio de palabras antes del inicio del combate.

- Es bueno verte de nuevo, Ash. – dijo Lance. – Estuve observando tus combates contra mis otros compañeros, debo admitir que me impresionaste, y mucho. –

- Viniendo de ti, eso significa mucho, gracias. – dijo Ash.

- No hay duda de que mereces estar aquí hoy, lo reconozco. – prosiguió Lance. – Pero si quieres convertirte en el campeón, antes tendrás que pasar por encima de mí. Y te lo advierto, no he perdido un combate desde hace diez años, y no pienso ponerte las cosas fáciles. –

- No podría ser de otra forma. – dijo Ash. – Empecemos de una vez. –

- Comienza la batalla final entre Lance, el Campeón de la Liga Índigo, y el retador, Ash Ketchum de Pueblo Paleta. – declaró el juez. – Será una batalla de seis contra seis, y terminará cuando los seis Pokémon de uno de los dos no puedan continuar. Solo el retador tendrá permitido sustituir a sus Pokémon en esta batalla. Sin embargo, por ser la batalla por el campeonato, el campeón actual tendrá el privilegio de elegir el terreno en el que se llevará a cabo. –

- Campo de hielo. – dijo Lance.

Al instante, la arena se abrió, haciendo aparecer el terreno elegido, un campo helado lleno de peñascos de hielo por todas partes, idéntico al que había tocado cuando Ash peleó contra Lorelei. Para los que no conocían a Lance, les pareció que esta era una elección bastante extraña. ¿No lo pondría eso en desventaja? ¿No hubiera sido mejor elegir otro tipo de terreno? Seguramente Lance estaba tan confiado que le iba a dar a su oponente algo de ventaja inicial en el terreno. Por un lado, eso era algo bueno para Ash, pero por el otro, se veía demasiado sospechoso. Lance debía tener su propio plan para el combate. Y como a Ash le tocaba sacar a su Pokémon primero, Lance también podría aprovecharse de eso.

- Es hora de comenzar. – dijo Ash, tomando su primera Pokébola. - ¡Serperior, yo te elijo! –

- ¡Serperior! – La forma final de la Snivy de Ash salió al campo, y se irguió con orgullo.

- Vaya, que interesante. – dijo Lance al verla. – Bien, comenzaré con un viejo amigo, que estoy seguro que reconocerás. ¡Vamos, Gyarados! –

- ¡ROAAAAARR! –

El primer Pokémon de Lance, tal como había dicho, era ya bien conocido por Ash. Era un Gyarados, pero no uno cualquiera, era el Gyarados rojo de Lago de la Furia, un Pokémon único en su tipo. De los amigos de Ash, solo unos cuantos habían podido verlo en persona, y aquellos que lo veían por primera vez se sorprendieron bastante.

- Pensé que los Gyarados eran siempre azules. – dijo Cilan.

- Este es especial. – explicó Brock. – Sufrió una evolución forzada, y a causa de eso mantuvo el color rojo de cuando era un Magikarp. -

- ¿A quién le importa? – dijo Iris. – Ni siquiera es un tipo Dragón. –

- No, pero los Gyarados pueden aprender ataques de Tipo Dragón. Ya sabías eso, ¿no? – preguntó Misty.

- Claro, pero aun así… -

- ¿De qué te quejas? – intervino Georgia. – Cuando te conocí apenas tenías un tipo Dragón en tu equipo, y aun así hablabas de que te querías convertir en Maestra de Dragones. –

Iris hinchó las mejillas, pero decidió no decir más nada, ya que no tenía réplica para el argumento de Georgia. Además, la reputación de Lance como maestro de dragones era conocida incluso en Unova, y estaba muy ansiosa de verlo en acción.

A diferencia de los encuentros anteriores, Lance no esperó a que Ash hiciera el primer movimiento. En cuanto el juez les dio la señal de que empezaran el combate, le ordenó a su Gyarados lanzar una Hidrobomba. Serperior la esquivó sin problemas, aunque al pasar de largo el chorro despedazó uno de los peñascos de hielo al impactarlo, dejando en evidencia su nivel de poder. Muchos en las tribunas lanzaron un grito de sorpresa ante ello, pero Ash ni se inmutó.

- ¡Serperior, Tormenta de Hojas! – ordenó Ash.

- ¡Serperior! –

La serpiente de hierba lanzó un torrente de hojas filosas hacia Gyarados, con una potencia equiparable a la de su Hidrobomba. Gyarados no se molestó en esquivarlas, solo se encogió sobre sí mismo para resistirlo hasta que paró. Habiendo sobrevivido al primer ataque de la Tormenta de Hojas, podría soportar los que seguían.

- ¡Gyarados, Colmillo de Hielo! – ordenó Lance.

- ¡ROAAARR! – Gyarados abrió enormes sus fauces dejando ver sus colmillos helados y se preparó para darle una gran mordida.

- ¡Esquiva y usa As Aéreo! – ordenó Ash.

- ¡Serperior! –

¡WOOSH! ¡WHAM! Esperando hasta el último instante, Serperior esquivó el mordisco de Gyarados y luego se lanzó con todo su cuerpo hacia su garganta. Como Gyarados le aventajaba en tamaño, Ash estaba tratando de aprovecharse de la movilidad de Serperior para emparejar la situación. Tenía que asegurarse que cada golpe diera en un punto crítico, y en efecto ese golpe a la garganta provocó que Gyarados empezara a toser un poco, lo que le dio tiempo a Ash a preparar otro ataque.

- ¡Serperior, Bola de Energía! –

- ¡Serperior! – Serperior abrió la boca y empezó a cargar una bola luminosa verde. Al tener suficiente energía, la disparó contra Gyarados.

- ¡Gyarados, Colmillo de Hielo otra vez! – gritó Lance.

- ¡ROAAAAAARR! –

¡CRUNCH! En lugar de atacar, Lance hizo que Gyarados utilizara el Colmillo de Hielo para deshacer literalmente de un mordisco la Bola de Energía, aunque cuando estalló claramente le provocó una sensación desagradable en la boca. Sin embargo, todos en el estadio admitieron que había sido un movimiento inteligente, neutralizar el ataque de esa forma parecía una estrategia digna de Ash, quien solía ser muy bueno para improvisar ataques poco ortodoxos en el campo de batalla.

- Te he estado observando, Ash, y he notado que sabes combinar ataques muy bien para hacer nuevos movimientos inesperados. – dijo Lance. – Espero que te gusten los míos. ¡Gyarados, Colmillo de Hielo y después Hidrobomba! –

- ¡ROAAAAAR! –

Gyarados nuevamente cubrió sus colmillos de energía congelante, y de inmediato disparó una Hidrobomba contra Serperior, aún más poderosa y rápida que la primera, por lo que esta vez no le dio tiempo de esquivar. Por si fuera poco, el Colmillo de Hielo agregó el efecto adicional de varios fragmentos congelados que actuaron como minúsculos y filosos dardos de hielo para daño adicional, algo que no se hizo evidente sino hasta que cesó el torrente de agua, Serperior tenía marcas de algunas punzadas que evidentemente fueron resultado de los dardos de hielo. Pero aun así no estaba derrotada, volvió a levantarse de inmediato, lista para continuar.

- ¡Serperior, usa Tormenta de Hojas de nuevo! – gritó Ash.

- ¡Serperior! –

De nuevo se preparó para lanzar el remolino de hojas filosas, el cual desde luego iba a ser menos potente que el primero, así que Lance no se molestó en ordenarle a Gyarados que esquivara, él solo se colocó en posición defensiva para aguantarlo. Sin embargo, Serperior, actuando por su propia cuenta, apuntó el ataque directo a los ojos de Gyarados, que estaban descubiertos pues su posición defensiva se enfocaba en minimizar el daño al cuerpo. Lance no tenía manera de saber que Serperior estaba apuntando directo a la cara de Gyarados, hasta que fue demasiado tarde.

¡WOOOOOSH! ¡SLASH! ¡SLASH! ¡SLASH! Con una sorprendente precisión, Serperior fue capaz de evitar que su remolino de hojas se dispersara y lo enfocó hacia un área pequeña como si fuese un taladro, y desde luego, recibirlo directo a los ojos iba a ser muy doloroso para Gyarados. Gyarados comenzó a rugir furiosamente mientras retrocedía, y hasta que Lance le gritó que se calmara no se quedó quieto, pero en ese instante, Serperior volvió a lanzarse con un As Aéreo para golpearlo, esta vez directo a la cara, impactando con su cabeza justo en medio de sus ojos.

- Ingenioso, enfocar el ataque directo en la cara. – comentó Max. – Pero era casi obvio, era el único punto vulnerable que dejaba más o menos expuesto. –

- Dudo que Ash lo haya planeado así. – dijo Iris. – Serperior debe haber pensado en eso ella misma. –

Si Ash lo hubiera planeado o no, ahora no tenía mucha importancia, el caso era que había resultado, y Serperior había podido conectar otro golpe. Si mantenía ese ritmo, podría ganarle a Gyarados. Lance, por otra parte, estaba empezando a considerar más seriamente al Pokémon de su oponente, y si no quería empezar con una derrota tal vez le tocaría utilizar algunas de sus cartas secretas mucho antes de lo que había pronosticado. No las quería revelar tan pronto, pero Ash lo estaba empujando a hacerlo. Por ahora, trataría de mantener el paso sin ir demasiado lejos. Viendo que Lance no reaccionaba, Ash tomó la iniciativa y le ordenó a Serperior lanzar de nuevo una Bola de Energía, esta vez apuntando más bajo para evitar que Gyarados hiciera lo que hizo con la anterior. La bola iba dirigida a la sección media del alargado cuerpo de Gyarados, de modo que la serpiente marina la retiró de inmediato de su camino. Serperior continuó disparándolas por órdenes de Ash, pero estas solo impactaban cerca de los peñascos de hielo, pues Gyarados se movía para evitarlas. Tomando otro enfoque, Ash le ordenó preparar una última Bola de Energía, pero no dispararla aún, sino mantenerla hasta que le diera la señal.

- ¿Qué planea hacer ahora? – se preguntó Lance. Serperior se había quedado quieta, manteniendo la bola de energía en su boca, esperando a que Ash le diera la señal. Lance se cansó de esperar y decidió atacar. - ¡Gyarados, Colmillo de Hielo! –

- ¡ROAAAAAAAR! – Gyarados se lanzó de nuevo a tratar de morder a Serperior, pero eso era justo lo que Ash quería que hiciera.

- ¡Salta y trágate la bola! – gritó Ash.

- ¡Serperior! –

La serpiente de hierba saltó evitando el mordisco congelado de Gyarados, y tal como le ordenó su entrenador, se tragó la bola. Fue entonces que Lance comprendió: estaba usando la misma técnica que Torterra, al tragarse la Bola de Energía, se daba a sí misma un incremento masivo de poder para el siguiente ataque de tipo Hierba que usara, y Ash hizo que lo utilizara de inmediato.

- ¡Hoja Afilada! – ordenó Ash.

- ¡Ser… PERIOR! – Las hojas en la punta de la cola de Serperior empezaron a brillar en una luz verde esmeralda, volviéndose más largas y afiladas.

¡SLASH! Serperior giró en el aire mientras caía, y descendió de un tajo dejando una marca en la nuca de Gyarados, que rugió de dolor. Otro golpe más a favor de Serperior, y con más fuerza de la normal gracias a la idea de Ash de aprovechar la Bola de Energía. Aun así, la resistencia de Gyarados todavía daba para más, y aunque le dolía detrás de la nuca volvió a erguirse, listo para continuar. La estrategia de Ash por lo visto era ir dar un golpe a la vez, y a pesar de que se aseguraba de que ese golpe hiciera bastante daño al conectar, eso al parecer lo llevaba a una pelea peligrosamente larga, donde la resistencia de Gyarados podría ser el factor determinante. Si podía soportar los ataques de Serperior un poco más, le podría dar la vuelta con un solo golpe al final.

Ash volvió a utilizar de nuevo la Bola de Energía para que Serperior se cargara a sí misma de energía, y esta vez la combinó con Tormenta de Hojas. En un efecto similar al que utilizó Torterra en el duelo contra Lorelei, la Tormenta de Hojas fue mucho más fuerte que las anteriores, incluso que la primera, y Gyarados no tuvo más alternativa que colocarse en posición defensiva y aguantarla hasta que terminó. Una vez que se irguió de vuelta, Lance le ordenó lanzar un ataque de Ciclón, con la evidente intención de atrapar a Serperior, pero Ash le ordenó usar As Aéreo para evadirlo, y en el proceso volvió a darle otro golpe a la garganta.

- Está progresando, un golpe a la vez. – comentó Trip.

- Pero aun así, Gyarados los está soportando. – observó Paul. – La pelea se está prolongando más de lo necesario. –

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Iris.

- Solo vean a Serperior. Ha conectado buenos golpes, pero ¿cuánto más podrá seguir de ese modo? – dijo Paul, señalándola.

Y así era. Serperior había utilizado mucha energía para hacer sus poderosos ataques, el problema era que Gyarados los estaba resistiendo. Después de reponerse del último golpe, Lance volvió a ordenarle un ataque de Ciclón, esta vez Serperior no fue lo bastante rápida para esquivarlo y quedó atrapada en el remolino. Sin perder tiempo, Lance le ordenó utilizar Hidrobomba mientras Serperior seguía atrapada adentro, y la estrelló contra uno de los peñascos de hielo, haciendo que este se desplomara en un montón de escombros. Por un momento, pareció que Serperior no iba a volver a levantarse, pero afortunadamente, sí lo hizo. Ella también tenía su propia resistencia, aparentemente.

- Vaya, debo darle crédito por resistir de esa manera. – dijo Lance.

- Siempre ha sido muy orgullosa, no se dejará vencer tan fácilmente. – dijo Ash.

- Eso veo. ¡Gyarados, Furia Dragón! – exclamó Lance.

- ¡Serperior, Cola de Dragón! – gritó Ash al mismo tiempo.

Gyarados disparó de su boca una bola de energía de color naranja. Al mismo tiempo, la punta de la cola de Serperior empezó a brillar en una luz de color azul claro, y en cuanto la Furia Dragón se le acercó, utilizó su cola para batearla de regreso, pegándole de lleno en la cara.

- ¡Jaja! ¿Qué les parece? Yo le enseñé eso. – dijo Iris sin ocultar el dejo de orgullo en su voz. Efectivamente, cuando Iris fue nombrada líder de Gimnasio, Ash fue a entrenar con ella un tiempo, y con su ayuda hizo que Serperior aprendiera Cola de Dragón, un ataque que estaba seguro le iba a ser de mucha utilidad a futuro.

Lance vio entonces que Ash no había elegido a Serperior nada más porque sí. Le había enseñado un ataque de tipo Dragón, lo que tenía sentido ya que quería estar preparado para enfrentarlo a él. Por cosas de la suerte, afortunadamente, Gyarados no era un tipo Dragón como tal, así que por fortuna la efectividad del ataque no pasaría de ser lo normal. De todos modos, el haber recibido Gyarados el impacto de su propia Furia Dragón era algo que definitivamente no se esperaba, y no podía decir que estuviera complacido de ello. Bien, ya era tiempo de usar la carta mortal. Esperó a que Ash comenzara su propio ataque, tenía que dárselo cuando menos se lo esperaba. Y en cuanto Ash le ordenó a Serperior lanzarse todavía con la Cola de Dragón para rematar, lo hizo.

- ¡LANZALLAMAS! – gritó Lance en el último segundo.

- ¡ROAAAAAAAAAR! –

- ¡OH NO! – gritaron todos en el estadio, incluyendo al propio Ash.

¡FOOOOOOOOOOOOOOOOOOSHHHH! Lance esperó a que Serperior se acercara para hacer que Gyarados la atacara con el Lanzallamas a quemarropa; al ser el fuego la debilidad natural de los Pokémon de tipo hierba, con esto el encuentro había dado un giro de 180º en un solo golpe, pues Gyarados pudo hacer mucho más con él y en menos tiempo que Serperior con todos los ataques que llevaba haciendo hasta ahora. Ash apretó los dientes, regañándose mentalmente por no pensar que Lance le hubiera podido enseñar a su Gyarados un ataque de tipo Fuego. ¿No había hecho Misty lo mismo con el suyo?

Por si no fuera suficiente, Lance se aprovechó de la conmoción de Ash, e hizo que Gyarados comenzara a presionar más a Serperior con el Lanzallamas, obligándola literalmente a huir de él. Cada vez que el Lanzallamas impactaba contra uno de los peñascos de hielo, este desaparecía al fundirse. Cuando Ash por fin recobró el aliento, le ordenó a Serperior en un arranque de desesperación volver a hacer Tormenta de Hojas, pero Gyarados la deshizo por completo con su fuego, y las hojas terminaron como solo un montón de manchas quemadas sobre el campo, dejando un rastro de humo al tocar el hielo.

- Es hora de liquidar este asalto. ¡Gyarados, Lanzallamas a todo poder! –

- ¡ROAAAAAAARRR! –

Gyarados se preparó para lanzar su fuego a toda su capacidad. Serperior lo miraba firme, aunque en sus ojos sí se notaba algo de temor ante la idea de encarar frente a frente semejante fuego. Gyarados disparó sus llamas, y Serperior saltó para evadirlas en el último instante.

- Fallaste. – dijo Ash.

- No le estaba apuntando a tu Serperior. – replicó Lance.

Ash al principio no entendió lo que quiso decir, pero lo descubrió de la manera difícil. Gyarados en realidad lanzó el fuego con la intención de calentar (y con eso debilitar) el hielo debajo de Serperior, y resultó, pues aunque evitó las llamas directamente, cuando aterrizó de vuelta el hielo se deshizo debajo de ella, haciéndola caer al agua helada. Y sin perder tiempo, Lance le ordenó a Gyarados atraparla en el Ciclón de nuevo, dejándola totalmente a su merced.

- ¡Colmillo de Hielo e Hidrobomba, Gyarados! –

- ¡ROAAAAAAAR! –

Una vez más, Gyarados utilizó el combo de Hidrobomba con partículas de hielo, tomando ventaja de que Serperior estaba totalmente indefensa. Esta vez fue mucho más devastador, y cuando terminó, Serperior cayó de vuelta en el campo llena de cortes por todos lados. Por lo visto en esta ocasión los dardos de hielo eran mucho más grandes y afilados. En realidad, resultó un verdadero milagro que después de eso, y del Lanzallamas, todavía tuviera fuerzas para volver a levantarse, pero ya no podía hacer mucho en realidad. Lance reconoció que Serperior había dado buena pelea, pero era tiempo de terminarla.

- ¡Gyarados, Hiper Rayo! –

- ¡ROAAAAAR! –

Gyarados rugió con furia mientras preparaba su ataque. Serperior aún no se daba por vencida, y haciendo un último esfuerzo se irguió con orgullo, dispuesta a recibir el ataque directamente, aunque fuese para darle un último golpe a Gyarados. Lanzó una última Tormenta de Hojas directo a la cara de Gyarados, pero eso no impidió que disparara el Hiper Rayo. Aunque hubiera podido esquivarlo, ella sabía que la batalla estaba perdida, así que cerró los ojos antes de que la impactara. Unos segundos después, yacía tendida en el suelo, inmóvil.

- ¡Serperior ya no puede pelear! ¡Gyarados es el ganador! – declaró el juez alzando la bandera. En las tribunas, todo mundo se tensó, en especial los amigos de Ash. En los combates anteriores, Ash siempre se las había arreglado para tomar la ventaja inicial, pero ahora era diferente, había perdido la primera ronda.

- No fue el mejor inicio, desde mi punto de vista. – comentó Cilan.

- Lance es considerado el entrenador número uno de la región Kanto. Es obvio que no iba a ser fácil de derrotar. – dijo Max.

- Tampoco es que fuera un mal inicio. – dijo Brock. – Gyarados no quedó limpio en el combate. Y es solo la primera ronda, a Ash aún le quedan cinco Pokémon en juego. –

- Regresa, Serperior. – dijo Ash, trayéndola de vuelta a su Pokébola. – Buen trabajo, te ganaste un buen descanso. –

Ash volvió la mirada al campo, y al Gyarados rojo de Lance. Aunque había ganado la ronda, el costo fue muy alto; Serperior se aseguró de causarle todo el daño que pudo a Gyarados aún después de saber que no le podía ganar, al menos para facilitarle las cosas al resto de sus compañeros. Con este inicio, Ash vio que tendría que ponerse serio. Miró entonces a su compañero amarillo.

- Bien, amigo, te toca. –

- ¡Pika! – Pikachu no esperó más y de inmediato salió al campo, tomando el relevo.

Lance observó a Pikachu, y no pudo evitar sonreír. Sí, parecía una elección muy obvia, Gyarados era tipo Agua y Volador, con lo que los ataques eléctricos tendrían el doble de efectividad. O si eso era lo que pensaba Ash, le haría ver que no por eso tendría tanta ventaja.

- ¡Gyarados, usa Lanzallamas ahora! – ordenó Lance. De nuevo, no iba a esperar a que Ash hiciera el primer movimiento.

Gyarados rugió y volvió a disparar un torrente de fuego. No obstante, Pikachu tenía una ventaja al ser más pequeño que Serperior, pues con eso era un blanco más difícil, aparte de que de por sí era un Pokémon muy rápido y evasivo, poco acostumbrado a recibir el daño directamente, y más bien a esquivarlo. Así le ordenó Ash, en vez de pasar directo a la ofensiva, se puso a correr y deslizarse por todo el campo, esquivando los Lanzallamas. Usando una táctica de correr hacia los peñascos, deslizarse y golpearlos con las patas para cambiar de dirección bruscamente, Pikachu consiguió evitar los chorros de fuego sin mayores dificultades. Lance admitió que era una buena estrategia de evasión, pero tenía dos fallas notables: una, con evadir no haría nada, y dos, si seguía así Gyarados terminaría de fundir todo el campo y Pikachu no tendría donde pararse.

- No podrás seguir huyendo para siempre. – dijo Lance.

- ¿Quién dice que estamos huyendo? – replicó Ash con confianza.

Mientras tanto, Pikachu seguía moviéndose por todo el campo como una bola en un pinball. Por un momento, Lance pensó en seguir adelante y fundir todo el campo, pero al recordar que Pikachu era un Pokémon de tipo Eléctrico, hacer eso sería suicida, pues con toda esa agua, se le haría muy fácil electrocutar a Gyarados y dejarlo fuera de un solo golpe. Por otra parte, Ash le estaba dejando que fundiera varios de los peñascos a propósito, si bien no al punto de dejarle fundir todo el campo, pero sí lo suficiente para que estuviera lo bastante húmedo para dar su golpe. Lance finalmente se hartó del juego, y decidió ir por Pikachu.

- ¡Gyarados, Colmillo de Hielo! – exclamó.

- ¡ROAAAAAR! – Gyarados rugió y de nuevo envolvió sus colmillos en energía congelante.

Pikachu se detuvo, intencionalmente, en un charco particularmente grande, para dejar que Gyarados se lanzara a darle el mordisco. Esperó hasta el último momento, y usando su cola como resorte, saltó fuera de su alcance.

- ¡Pikachu, usa Impactrueno! –

- ¡Pika CHUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU! –

El roedor no perdió el tiempo e inmediatamente soltó una descarga eléctrica masiva. Tomando ventaja del hecho de que con los peñascos de hielo que Gyarados había fundido con el Lanzallamas había mucha agua en el suelo, Gyarados no pudo hacer nada para evitarlo, pues el agua dispersó la electricidad más rápido. Inmediatamente, Lance se reprendió por haber caído en la trampa. Pikachu le había dado con un solo ataque y con eso ya lo había puesto al borde, pues la pelea con Serperior también había cobrado su cuota. De todos modos, aún no estaba derrotado. Se iría satisfecho si le podía dar al roedor uno o dos golpes, aunque no pudiera ganarle.

- ¡Gyarados, usa Colmillo de Hielo e Hidrobomba! – ordenó Lance. Si le tocaba caer, se aseguraría de que Pikachu no saliera limpio del combate.

- ¡Pikachu, contraataca con Electro Bola! – ordenó Ash.

- ¡Pika! – Pikachu comenzó a formar la bola eléctrica en la punta de su cola, y la disparó hacia el torrente de agua con picos de hielo que le venía.

- ¡Ahora, Impactrueno! –

- ¡Pika CHUUUUUUUUUUUUUUUUUU! –

Ash contraatacó el combo de Lance con uno propio: al usar Impactrueno directamente sobre la Electro Bola, esta incrementó en tamaño y potencia, dispersando el ataque de Gyarados antes que lograra alcanzar a Pikachu. Los rayos de electricidad volaron por todas partes mientras Gyarados volvía a rugir al sentir la electricidad recorriéndolo. Cuando el ataque cesó, empezó a temblar, moviéndose con dificultad. Dos golpes y ya estaba a punto de caer. Lance le ordenó hacer un ataque de Furia Dragón, pero el cuerpo no le respondió. Ante esto, Ash vio su oportunidad de terminar la ronda y emparejar la situación.

- ¡Una más, amigo, Electro Bola! –

- ¡Pika! – Volviendo a formar la bola de electricidad en su cola, Pikachu se preparó para dar el golpe de gracia. Gyarados estaba paralizado, y no podía moverse. Pikachu se desplazó por su alargado cuerpo usándolo literalmente como una escalera hasta llegar a su cabeza, donde pegó un enorme salto.

- ¡Ahora, Cola de Hierro! –

- ¡Chuuuuuuuu PIKA! –

¡SLASH! Pikachu descendió dando vueltas y terminó a Gyarados dándole un tajo con la cola cargada de electricidad justo en medio de los ojos. Luego de que Pikachu aterrizara en el suelo, Gyarados emitió unos gruñidos, se tambaleó y se desplomó sobre uno de los peñascos de hielo, reduciéndolo a escombros, aun echando chispas como efecto residual de los ataques eléctricos. El juez corrió a verlo, y confirmó que estaba fuera de combate.

- ¡Gyarados ya no puede pelear! ¡Pikachu es el ganador! – declaró.

- Hablando de usar al máximo la ventaja. – comentó Paul.

- Es increíble, los ataques eléctricos de Pikachu son más fuertes de lo que recordaba. – dijo Misty.

- Y eso que no le has visto usar su poder eléctrico al máximo. – dijo Iris.

- No juegues. – dijo Misty, sin poder creer que ese no fuese su máximo poder.

- Es en serio. – confirmó Iris. – Cuando ayudé a Ash con su entrenamiento hace unos meses, se esforzó bastante en aumentar la capacidad de Pikachu para generar electricidad. Le ayudaba con mi Excadrill, que es un Pokémon tipo Tierra. El efecto secundario fue que con el tiempo, sus ataques eléctricos se volvieron tan fuertes que incluso los Pokémon de tipo Tierra no son capaces de irse limpios al recibirlos. –

Misty volvió a echar una mirada al campo. Si los ataques de Pikachu se habían vuelto tan fuertes como Iris decía, y recordando su batalla con Ash semanas atrás, tuvo la sensación de que él solito hubiera podido hacer pedazos a todos sus Pokémon si lo hubiera utilizado. Quizás el propio Ash también lo sabía, y quiso nivelar un poco las cosas haciéndola pelear contra Pokémon de su mismo elemento. En otro tiempo se hubiera puesto furiosa ante el pensamiento, pero ahora… bueno, él siempre quería lucirse frente a ella, y ahora tenía más habilidad para respaldarlo.

- Gyarados, regresa. – dijo Lance, recogiendo a su Pokémon. – Buen trabajo, te ganaste un buen descanso. Bien, esto iguala el marcador. Ahora veamos qué haces con esto. ¡Salamence, ve! –

- ¡Salamence! – El dragón alado emergió y alzó el vuelo inmediatamente. Ahora sí, Lance iba a utilizar a un verdadero tipo Dragón en batalla.

- Pikachu, regresa. – dijo Ash. Pikachu de inmediato retornó junto a su entrenador, mientras este tomaba otra de sus Pokébolas. – Vamos a congelarlo. ¡Ve, Glalie! –

- ¡Glalie! –

En las tribunas, Georgia vio con un ojo apreciativo al Glalie de Ash, siendo que su Pokémon principal era de tipo Hielo, y que estos desde luego eran la debilidad natural de los Pokémon tipo Dragón.

- ¡Eso es, Ash, déjalo frío! – gritó parándose de su asiento y alzando su puño en el aire.

- ¡Siéntate, que no me dejas ver! – replicó Cameron, que estaba sentado justo detrás de ella.

- Perdón. - replicó con sorna, pero obedeciendo.

Abajo, Lance miró al Pokémon de hielo. Se veía bastante grande, más que el tamaño promedio de un Glalie. Una sola mirada le bastó para darse cuenta que debía tener cuidado. Si Ash había optado por utilizar la debilidad natural de los Pokémon de tipo Dragón, significaba que había decidido ponerse serio. Como precaución, esta vez no iba a atacar él primero, mejor dejar que Ash lo hiciera.

- ¡Glalie, Rayo de Hielo! – exclamó Ash.

- Que inicio tan obvio. – dijo Lance. - ¡Salamence, esquiva y usa Garra de Dragón! –

- ¡Salamence! – Salamence era un volador bastante rápido, y solo le bastó dar un pequeño giro para evitar el Rayo de Hielo de Glalie. Ya se lanzaba con la garra extendida, listo para dar el golpe.

- ¡Glalie, Multiplícate! –

- ¡Glalie! –

Múltiples imágenes de Glalie aparecieron alrededor del campo. Salamence falló al atacar al primero, que resultó obviamente ser falso, y de inmediato comenzó a perseguir a los otros tratando de encontrar al verdadero. Eventualmente lo consiguió, y Ash volvió a ordenarle disparar el Rayo de Hielo, sin mucho éxito pues la velocidad de vuelo de Salamence le facilitaba la evasión incluso a corta distancia. Sin embargo, el verdadero objetivo de Ash no era tanto acertar el rayo en Salamence, sino poner de vuelta los pilares de hielo que Gyarados había derretido. Solo que, desde luego, intentaba hacerlo lo menos obvio posible.

- ¡Salamence, usa Ala de Acero! – gritó Lance.

- ¡Salamence! –

Las alas de Salamence se cubrieron con un brillo metálico, y de inmediato voló a toda velocidad hacia Glalie, que seguía disparando los Rayos de Hielo. Salamence desde luego los evitaba sin mucho problema, pero a su vez cuando se acercó demasiado, Ash le ordenó a Glalie usar el Doble Equipo de nuevo, tratando de mantenerse lejos del Ala de Acero, al tiempo que disparaba los Rayos de Hielo. El juego de "persigue y esquiva" se prolongó por un buen rato, y para entonces el campo se había vuelto a llenar de peñascos de hielo por todos lados. Finalmente, Salamence alcanzó a dar con el verdadero Glalie, y le dio un aletazo justo en medio de los ojos, con tanta fuerza que salió disparado hacia los pilares. Por un momento, creyó que se había anotado un punto, pero de repente Glalie empezó a rebotar entre los pilares, yendo de ida y vuelta entre ellos.

- ¿Qué está haciendo? – preguntó Lance.

- Un poco más… un poco más… - susurraba Ash.

Varios de los amigos de Ash también se preguntaban qué estaba haciendo, excepto, claro, los que lo vieron hacer algo similar en la Conferencia de Evergrande. Glalie continuó rebotando entre los pilares hasta alcanzar una vertiginosa velocidad, y una vez que lo hizo, se lanzó con un Cabezazo. Salamence y Lance estaban tan distraídos mirando rebotar a Glalie que no tuvieron tiempo de reaccionar, y el impacto del Cabezazo de Glalie fue tan fuerte que logró derribar a Salamence del aire.

- ¡Ahora, Glalie, Rayo de Hielo! –

- ¡Glalie! –

Salamence no alcanzó a moverse lo suficiente, y el Rayo de Hielo le alcanzó una de las alas, dejándosela pegada al suelo e impidiéndole volver a volar. Mientras forcejeaba, Ash vio una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar, y le ordenó a Glalie irse de nuevo con Cabezazo mientras aún estaba allí. Glalie se dejó caer sobre la panza de Salamence una, dos, tres veces, cuando finalmente consiguió liberarse el ala, pero esos golpes habían hecho más que sacarle el aire. Tuvo suerte ya que mientras intentaba escapar, Ash le ordenó a Glalie dispararle otro Rayo de Hielo hacia la espalda, que apenas si pudo evitar por los pelos. Una vez que Salamence se puso de nuevo a distancia segura, Lance dio un suspiro de alivio mientras intentaba planear su contraataque. Por dentro admitió que bajó la guardia por un segundo y casi paga un alto precio por ello.

- De acuerdo, las precauciones me están dando más problemas que ayudas. – dijo en voz baja, para que Ash no pudiera oírlo. – Hora de dejarlas de lado. ¡Salamence, vuela y prepárate para atacar! –

- ¡Salamence! –

El dragón volvió a remontar su vuelo y se preparó para descender en picada en cuanto Lance le diera la señal. Ash a su vez le ordenó a Glalie preparar su Rayo de Hielo para lanzárselo en cuanto se pusiera a tiro. Lance estaba dispuesto a tomar el riesgo, si su plan funcionaba, Ash se llevaría una gran sorpresa. Salamence descendió aumentando su velocidad, y en cuanto se puso a su alcance, Ash le ordenó a Glalie disparar el Rayo de Hielo, sin sospechar que eso era lo que Lance quería.

- ¡Caíste! – gritó Lance. - ¡Salamence, escúdate con Ala de Acero! –

En el último segundo, Salamence frenó y dio un aletazo con el Ala de Acero para protegerse del Rayo de Hielo. El efecto inesperado fue que el Ala de Acero actuó como un espejo, haciendo que el Rayo de Hielo rebotara en ella y volviera hacia su lugar de origen, dándole a Glalie justo en medio de los ojos. La conmoción de Ash ante esto fue tal que no supo qué hacer cuando Salamence terminó dándole otro tajo a Glalie, tomando ventaja de haber utilizado su propio ataque contra él. Y Lance supo que tenía que terminar el asalto antes que Glalie y Ash tuvieran oportunidad de reponerse de nuevo. Salamence voló de largo y dio la vuelta para lanzarse de nuevo.

- ¡Colmillo de Trueno! –

Glalie, cegado por su propio Rayo de Hielo, no vio venir a Salamence con sus quijadas abiertas y cargadas de electricidad. Se limitó solo a embestirlo, no a morderlo (estaba hecho de piedra después de todo), pero la arremetida y la electricidad combinadas hicieron su trabajo. Salamence se lanzó con otra Ala de Acero, golpeando a Glalie tan fuerte que lo estrelló contra uno de los pilares. El Pokémon de Hielo abrió los ojos e intentó moverse, solo para descubrir que el Colmillo de Trueno lo había paralizado, y ya tenía a Salamence otra vez encima.

- ¡Lanzallamas! – gritó.

¡FOOOOOOOOOOOOOOOOOSHHH! Igual como lo había hecho con Gyarados, Lance convenientemente se abstuvo de revelar que Salamence conocía ataques de tipo Fuego solo hasta que vio la oportunidad de lanzar uno a quemarropa y tomar a Ash por sorpresa. Desde luego, tenía sentido que así fuera, pues Lance se había preparado para el más que altamente probable evento de que Ash intentara utilizar hielo para derrotarlo. Luego de quemarlo lo suficiente, Salamence voló para tomar su distancia y se preparó para dar el golpe de gracia. Ash, por su parte, no estaba dispuesto a caer sin pelear, y decidió hacer un último esfuerzo desesperado.

- ¡Glalie, utiliza Ventisca a todo poder, ahora! –

- ¡Glalie! –

Determinado a detener a Salamence como fuera, Glalie, luchando contra la parálisis, acumuló la fuerza que le quedaba y la concentró en formar la tormenta helada más fuerte que hubiera hecho jamás. En las tribunas, los amigos de Ash esperaban que eso fuera suficiente para vencer a Salamence, pero Lance ya tenía su propio plan en mente, combatir el frío con calor.

- ¡Lanzallamas y Ala de Acero! – ordenó.

Las alas de Salamence se recubrieron en el brillo metálico, al tiempo que abría las mandíbulas dejando salir un chorro de fuego, para luego lanzarse en picada contra la Ventisca de Glalie. Tal como lo esperaba, el Lanzallamas le sirvió para protegerse del viento helado, y el efecto adicional hizo que la energía metálica de sus alas se combinara con el calor del Lanzallamas, con lo que no solo le sirvió de defensa, sino también para aumentar el poder ofensivo. La Ventisca no pudo pararlo, y Glalie recibió el daño combinado de dos tajos del Ala de Acero fortificada con Lanzallamas. No había forma de que pudiera volver a levantarse después de algo así.

- ¡Glalie no puede continuar! ¡El ganador es Salamence! –

- Caray, no puedo creer que haya caído con ese solo golpe. – comentó Georgia.

- Si lo piensas bien no debería sorprenderte. – dijo Max.

- ¿Qué quieres decir? –

- Los Pokémon de tipo Hielo son vulnerables a los ataques de tipo Acero y Fuego. – dijo Max. – Lance hizo que Salamence utilizara el Lanzallamas para protegerse de la Ventisca, pero eso además hizo que el Ala de Acero se volviera aún más letal. Solo imagina si te golpeara una hoja de metal caliente al rojo vivo. –

Georgia tragó en seco ante semejante pensamiento. Claro, Lance ahí aplicó la efectividad de los dos elementos para hacerlo doblemente letal. Los combos que Ash utilizaba aumentaban el poder base de los ataques (como la Cola de Hierro cargada de electricidad), pero si a eso se le agregaba el factor de efectividad por elemento (multiplicado por dos en este caso), los resultados serían devastadores. Lance hizo más que tomar una estrategia del libro de Ash, la mejoró.

- Glalie, regresa. – Ash trajo de vuelta a su Pokémon. – Bien, demasiado por usar una carta obvia. Ya tuvimos suficiente calentamiento. ¡Ve, Feraligatr! –

- ¡Gator! – El gran lagarto acuático hizo su aparición en el campo, haciendo su bailecito como de costumbre.

Misty involuntariamente apretó los puños al verlo salir. De su encuentro previo con Ash, se acordó de que Feraligatr sabía utilizar Colmillo de Hielo y Garra de Dragón. Parecía una jugada sensata por parte de Ash, si sabía cómo utilizarla (y esperaba que así fuera). Salamence conocía Colmillo de Trueno, pero si Ash sabía cómo mantenerlo a raya, tendría una oportunidad de ganar.

- Interesante. Veamos qué sabe hacer. – dijo Lance. - ¡Salamence, Garra de Dragón! –

- ¡Salamence! –

- ¡Feraligatr, usa Garra de Dragón también! – ordenó Ash a su vez.

- ¡Gator! –

Salamence voló en picada hacia Feraligatr preparándose para clavarle sus garras, mientras que Feraligatr mantuvo su posición mientras sacaba las suyas. Al acercarse, las garras de los dos Pokémon chocaron entre sí, soltando chispas de energía. Por un momento pareció que estaban igualados en fuerza, pero al cabo de unos segundos Feraligatr dominó a Salamence y consiguió hacerle un arañazo en la cara. Inmediatamente, Lance se fue por la opción obvia, y le ordenó a Salamence atacarlo con Colmillo de Trueno. Ash le ordenó entonces a Feraligatr disparar una Hidrobomba, la cual se mezcló con el Colmillo de Trueno e hizo que Salamence se electrocutara él mismo, y la alta presión del agua lo mandó a dar vueltas por los aires.

- ¡Gator, gator! – Se reía Feraligatr de lo que acababa de ocurrir, aun haciendo su baile. En cuanto Salamence se repuso del viajecito que le dio Feraligatr, lo miró con evidente rabia por burlarse de él.

- Muy divertido. – dijo Lance en un tono semi-sarcástico. - ¡Salamence, Ala de Acero! –

- ¡Salamence! –

El dragón volvió a lanzarse en picada con el Ala de Acero, en tanto que Ash volvió a ordenarle a Feraligatr responderle con la Hidrobomba. Salamence maniobró por un momento y consiguió evitar el ataque, pero finalmente al acercarse lo suficiente, el chorro le dio y le impidió llegar hasta su objetivo. Las Hidrobombas de Feraligatr eran muy rápidas y precisas, lo que compensaba el hecho de que fuera por naturaleza un Pokémon grande, pesado y lento en tierra firme para contrarrestar la velocidad y movilidad en el aire de Salamence manteniéndolo lejos. Este patrón prosiguió dos veces más, afortunadamente Lance no fue tan estúpido como para volver a arriesgarse a usar el Colmillo de Trueno, viendo lo que le había hecho nada más iniciado el asalto. Al tercer intento, Lance hizo que Salamence se fuera de nuevo con Garra de Dragón, pero esta vez, ni Ash ni Feraligatr hicieron ningún movimiento… hasta que estuvo a punto de alcanzarlo, Feraligatr se dejó caer sobre su panza en el suelo, y Salamence clavó las garras en un pilar de hielo que estaba detrás de él, quedándose atascado.

- ¡Pero qué…! – jadeó Lance.

- ¡Garra de Dragón! – exclamó Ash.

- ¡Ga… TOR! –

¡THUMP! Más que darle un zarpazo con sus garras, lo que le dio Feraligatr a Salamence pareció un gancho de boxeo, tan fuerte que literalmente lo arrancó del pilar. Y el lagarto ya se disponía a darle otro, pero afortunadamente pudo alzar el vuelo y escapar antes que lo hiciera. Y mientras volaba, Feraligatr desde abajo lo retó a que viniera por él dando, en efecto, golpes al aire con los brazos y unos saltitos como si fuera un boxeador. Salamence empezaba a enfurecerse de que su oponente se burlara de él así.

- Primero bailando, ¿y ahora cree que es boxeador? – comentó Trip. – ¿Qué mosca le picó? –

- Oye, si conoces a Ash tan bien como nosotros, deberías saber que cuando se trata de entrenar él usa lo que mejor se adapte a sus Pokémon. – dijo Dawn. – Y no se ustedes, pero yo creo que le está funcionando muy bien. –

- Sin mencionar de que es muy gracioso. – agregó Bianca.

Abajo, en el campo de batalla, Lance intentaba mantener a Salamence bajo control, que estaba cada vez más enfadado por las provocaciones de Feraligatr, aunque afortunadamente no tanto como para rebelársele a las órdenes de su amo. Con todo, al cabo de un rato, Lance le preguntó a Ash si podía hacer que Feraligatr dejara de actuar de esa manera, a lo que Ash respondió diciendo que eso era inútil hasta para él, y que técnicamente hablando Feraligatr no estaba infringiendo ninguna regla de batalla. Resignado, Lance tuvo que aceptarlo, pero la impredecible personalidad del Pokémon de Ash estaba jugando a su favor, pues a diferencia de Salamence, que era un Pokémon orgulloso y que se tomaba las batallas en serio, para Feraligatr evidentemente eran más una diversión, un juego, que otra cosa. Obviamente, a Salamence no le cabía en la cabeza que le fuera a ganar un oponente así.

Tratando con otro enfoque, Lance le ordenó a Salamence atacar usando su Lanzallamas, a lo que Ash y Feraligatr respondían con Hidrobomba. En las tribunas los espectadores empezaron a murmurar ante esta decisión, Lance debía estar empezando a desesperarse si estaba recurriendo a eso. El problema era que Salamence estaba claramente entrenado para el combate a corta distancia, en tanto que Feraligatr lograba mantenerlo a raya sin tener que moverse mucho de su posición. En ese momento Lance se arrepintió de haber elegido inicialmente el campo de hielo. Si hubiera elegido el de roca, hubiera podido hacer lo que hizo Ash en los combates contra Lorelei y Bruno: disparar el Lanzallamas contra el campo para hacer que se fundiera y sofocarlo con el calor. Pero estando en el campo de hielo, lo que haría sería convertirlo en agua y eso solo pondría en su elemento al lagarto. Pero bueno, no podía hacer nada, él se lo había buscado, y ahora tenía que cargar con las consecuencias. Después de un minuto de estar arrojando fuego, cuando se hizo más que evidente que el Lanzallamas no era la respuesta, Lance de nuevo decidió salir de la zona segura y le ordenó a Salamence lanzarse con Colmillo de Trueno a toda velocidad. Ash vio en esto una oportunidad de hacerle probar a Lance una cucharada de su propia medicina.

- ¡Feraligatr, Colmillo de Hielo e Hidrobomba! – exclamó.

- ¡Ga… TOR! – El lagarto abrió las fauces dejando ver sus brillantes perlas, que empezaron a resplandecer en azul con cristales de hielo, para luego lanzar un chorro de agua a alta presión mezclado con cristales de hielo. Lance se quedó tieso: ese era el mismo combo que había utilizado con su Gyarados rojo, ¡y ahora Ash lo estaba usando en su contra!

¡SPLASH! El chorro golpeó de lleno a Salamence, igual que antes haciendo que se electrocutara a sí mismo con el Colmillo de Trueno, pero esta vez, para empeorar, los dardos de hielo hicieron trabajo adicional, dejándole montones de punzadas en la cara y en la panza. En las tribunas, a Barry, Brock y Dawn les vino el recuerdo de cuando Ash se enfrentó a Fantina en el Gimnasio Hearthome. Para ese combate Ash desarrolló la técnica del Contra-Escudo, para defenderse y contraatacar fácilmente, y bien recordaban que fue la propia Fantina la que le dio el nombre, y la adoptó ella misma para su Drifblim, casi logrando ganarle a Ash en el proceso con su propia técnica. Solo que esta vez era al revés, Ash había tomado una técnica del oponente usándola a su favor y con resultados espectaculares. Si no fuera porque Lance respetaba a sus oponentes, se habría sentido bastante indignado de que hubieran utilizado su propia técnica contra él, pero en realidad, admitió que Ash jugó bien al haberla utilizado.

- ¡De nuevo, Salamence, Ala de Acero y Lanzallamas! – ordenó Lance.

A falta de un mejor recurso, Lance se fue con un ataque directo usando el combo que noqueó a Glalie, esperando que la fuerza del impacto en sí misma sirviera para por lo menos herir de gravedad a Feraligatr. Pero igual que antes, Feraligatr esquivó el ataque de una manera que a simple vista se veía ridícula, solo que en vez de dejarse caer sobre su panza, dio un giro en equilibrio sobre una de sus patas, haciendo que Salamence se estrellara contra otro pilar de hielo.

- ¡Agárralo de la cola! – le gritó Ash.

- ¡Gator! – El lagarto obedeció y atrapó entre sus enormes garras la cola del dragón. Este se echó a aletear e intentó salir volando, pero Feraligatr había anclado las garras de sus pies en el suelo, impidiéndole escapar. Lance tragó en seco, algo le decía que lo peor estaba por venir.

- ¡Azótalo sin piedad! – exclamó Ash.

¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! Lance no podía hacer más que observar como su dragón era zarandeado y azotado como un trapo viejo. Después se puso a darle vueltas y lo arrojó contra otro de los pilares de hielo. Volvió a alzar el vuelo, milagrosamente, pero Lance vio que la situación no pintaba nada bien. Salamence no le había podido hacer ningún daño notable a Feraligatr, mientras que este último ya le había dado una buena paliza. Le costaba admitirlo, pero el asalto ya estaba por terminar y no se veía por ninguna parte que tuviera posibilidades de ganarlo. Por otro lado, Lance, que conocía bien el orgullo de su Salamence, decidió que todo lo que podía hacer era guiarlo hasta el final.

- ¡Esto es todo lo que nos queda! ¡Colmillo de Trueno, Salamence! –

- ¡Salamence! – Haciendo un último esfuerzo, Salamence se lanzó en un último vuelo en picada con las quijadas cargadas de electricidad.

- ¡Feraligatr, salta y usa Colmillo de Hielo! – gritó Ash. Esperó hasta el último momento, ya lo que quedaba era darle el golpe de gracia.

- ¡Gator! –

¡SLAM! Golpeando el suelo con su poderosa cola, Feraligatr saltó para ponerse encima de Salamence justo cuando este descendía a buena distancia, tomándolo desprevenido. Lo siguiente que sintió fueron los dientes helados de Feraligatr cuando se los hincó en el cuello como un vampiro. Y ni falta le hizo sujetarse con los brazos o piernas, su mandíbula tenía la fuerza suficiente para mantenerlo allí. Salamence empezó a sacudirse violentamente tratando de quitárselo de encima, pero sin éxito. Y más todavía, al estar sujeto solo con la mandíbula, tenía las manos libres, y Ash sin perder tiempo le ordenó que lo atacara con Garra de Dragón en la espalda, haciendo énfasis al decir de nuevo "sin piedad". Salamence trató de seguir luchando por hacer que Feraligatr lo soltara, pero al final llegó al límite de sus fuerzas y combinando el cansancio con el daño que le infligía la Garra de Dragón, no pudo permanecer más tiempo en el aire. Se desplomó sobre el suelo helado y para añadir insulto, Feraligatr todavía insistió en hacer su bailecito de victoria encima de él. Si no había quedado noqueado antes, todo ese pisoteo encima tendría que haber terminado de hacer el trabajo. Ash finalmente tuvo que ordenarle que parara cuando vio que Salamence ya no se estaba moviendo, no quería torturarlo más de lo necesario y menos después de que ya había ganado.

- ¡Salamence ya no puede pelear! ¡El ganador es Feraligatr! – declaró el juez.

- Que loco, terminar a tu oponente con un baile zapateado. – comentó Cilan.

- Siempre ha sido así. – dijo Brock. – Me pregunto si es que no se da cuenta del tamaño que tiene. –

Misty no pudo evitar sentir algo de nostalgia. Una parte de ella lamentaba no haber podido ganarle aquella batalla a Ash que tuvieron cuando lo encontraron por primera vez, en aquel entonces era un Totodile. Se había convertido en un Pokémon poderoso y sin dejar del todo su lado divertido. Habría sido una buena adición a su equipo.

- Salamence, regresa. – dijo Lance, recogiendo a su segundo Pokémon caído. – Eso estuvo bien, ahora descansa. Bien, de nuevo estamos iguales, Ash, veo que por lo menos logras mantener el paso contra mí. –

- Haré más que mantenerlo. – declaró Ash con confianza.

- Eso está por verse. ¡Kingdra, ve! – Lance arrojó su tercera Pokébola.

El tercer Pokémon de Lance era un Kingdra. Viendo como habían sido los otros dos anteriores, Ash tenía que estar preparado para lo que fuera. Inmediatamente, Lance le ordenó abrir el asalto con una Hidrobomba, que Ash respondió de la misma manera. El choque de ambos chorros hizo que el agua salpicara por todos lados. En cuanto cesaron, Ash se fue con un ataque de frente ordenándole a Feraligatr usar Garra de Dragón. Kingdra esperó hasta el último segundo y evitó el zarpazo de un salto.

- ¡Kingdra, usa Ciclón! – ordenó Lance.

Estando en el aire, Kingdra generó una ráfaga en espiral que se convirtió en un potente remolino que atrapó a Feraligatr. De hecho, Ash pudo ver que el Ciclón de Kingdra tenía tanta fuerza que lo levantó del suelo, era equiparable al que utilizaba su Pidgeot. Solo que para empeorar, Feraligatr no tenía de dónde ni como sujetarse en ese momento. Mientras el Ciclón lo hacía dar vueltas en el aire, Kingdra aterrizó y Lance le ordenó usar de nuevo su Hidro Bomba, de la cual esta vez Feraligatr no pudo defenderse. Y no importaba tanto que fuera de su propio elemento, pues lo que le dañó fue la fuerza de impacto del chorro por sí misma. Feraligatr cayó, pero Kingdra no se detuvo allí, sino que continuó disparando chorros de la Hidro Bomba de manera intermitente para seguir dañándolo lo más que podía antes que lograra retomar el paso. Cuando al fin pudo pararse otra vez, Ash le ordenó utilizar el combo de Hidro Bomba y Colmillo de Hielo, que produjo un resultado en apariencia efectivo, pues hizo retroceder a Kingdra. Animado por esto, Ash decidió continuar atacando.

- ¡Usa Garra de Dragón! –

- ¡Gator! – Feraligatr se lanzó con la garra extendida, listo para golpear a Kingdra, pero este se repuso rápidamente del ataque anterior, y pudo saltar hacia atrás cuando trató de darle el zarpazo.

- ¡Kingdra, utiliza Ciclón de nuevo! –

Kingdra volvió a disparar el remolino, y a corta distancia fue mucho más dañino. Se volvió a llevar a Feraligatr por los aires dando vueltas, y esta vez, mientras estaba en el aire, Lance le ordenó dispararle un Rayo de Hielo. La gente vio impresionada como este Rayo de Hielo, aparte de su rapidez y precisión, era bastante más amplio de lo usual, en lugar de ser delgado. Feraligatr quedó atrapado en un bloque de hielo y cayó estrepitosamente al suelo sobre su espalda, rompiendo el bloque. La buena noticia, fue que eso no lo noqueó. La mala, como pudo ver Ash, fue que cuando se levantó lo hizo con dificultad, y en vez de ponerse a dar su bailecito se frotó la espalda, quejándose del dolor.

- ¡Auch! Hasta a mí me dolió eso. – dijo May.

- Y que lo digas, hermana. – agregó Max.

De vuelta en el combate, Ash exhaló un suspiro de alivio de ver que Feraligatr seguía en el juego. Sin embargo, haber caído sobre su espalda desde esa altura no era para tomar a la ligera, y el propio Feraligatr parecía haber tomado conciencia de ello, ya que se le había ido su semblante alegre, y ahora estaba mirando a su oponente con mucha más seriedad. Aun soportando el dolor por la caída, estaba dispuesto a continuar. Reanudando el combate, Ash le ordenó volver a atacar con Hidrobomba, pero Lance ya tenía su propia respuesta preparada.

- ¡Kingdra, Rayo de Hielo! –

El dragón disparó el rayo congelante de nuevo, deteniendo la Hidrobomba de Feraligatr antes de que lo alcanzara. En las tribunas, Dawn comentó que ante eso el Aqua Jet de Hielo hubiera resultado muy útil, lamentablemente Feraligatr no conocía ese ataque. Habiendo detenido la Hidro Bomba, Kingdra saltó y volvió a disparar el Ciclón contra Feraligatr. Esta vez, por fortuna, Ash tuvo tiempo de ordenarle que se sujetara con sus garras de lo que pudiera, para evitar que lo sacara volando por los aires otra vez. Así lo hizo, y clavó sus garras en el suelo cuando empezó a soplar. Pero en cuanto Kingdra cesó el Ciclón, se lanzó de frente con un Cabezazo aprovechando que Feraligatr había clavado las garras al punto que tardó un poco en sacarlas, así que no lo pudo esquivar. Sin embargo, Ash y Feraligatr tomaron ventaja de esto, y en cuanto se repuso del golpe, Feraligatr contraatacó con Garra de Dragón, dándole un gancho que lo elevó y lo hizo caer hacia atrás. Mientras estaba tirado en el suelo. Feraligatr corrió para darle otro golpe de Garra de Dragón antes que pudiera volver a levantarse. Pero esto último no le hizo falta, Kingdra lo que hizo fue rodarse de medio lado para evitar la garra. Al alejarse lo suficiente disparó otro Ciclón, esta vez concentrado en un área pequeña para utilizarlo como fuerza de golpe en lugar de sacar volando a Feraligatr. Le dio en la cabeza para desorientarlo, y luego se lanzó otra vez con Cabezazo, impactando en su panza y sacándole el aire. El lagarto cayó de sentón mientras abría las fauces tratando de recuperar el aire.

- Esto no pinta nada bien. – comentó Cilan. – Ese Kingdra tiene más ventaja en velocidad, y sus ataques son tan fuertes como los de Feraligatr. –

- Eso cualquiera puede verlo. – replicó Burgundy. – La verdad, me sorprende que haya podido mantenerse tanto tiempo. –

Y era cierto. Feraligatr había logrado acertar un par de golpes, y eso con suerte, pero Kingdra era el que llevaba las riendas del encuentro. La resistencia de Feraligatr lo había mantenido en el asalto, pero no podría durar por siempre. Cuando al fin recobró el aire y se puso de pie de nuevo, Feraligatr miró desafiante a Kingdra. Aún no estaba acabado, y se lo haría notar.

- ¡Feraligatr, Colmillo de Hielo e Hidro Bomba! –

- ¡Gator! –

Una vez más, Ash probó su suerte con el combo que le había robado a Lance, pero usarlo ya la segunda vez con el mismo oponente no iba a servirle de mucho. Kingdra no se quedó parado a recibirlo, esta vez lo esquivó de un salto, disparando el Ciclón desde el aire. Aún después de haber fallado el primer intento, Feraligatr disparó de nuevo la Hidro Bomba para tratar de frenar el Ciclón, y dio resultado. Aparte de eso, consiguió golpear a Kingdra y hacerlo que aterrizara mal. Antes que se repusiera, se fue de nuevo con Garra de Dragón, dándole en el estómago cuando se estaba incorporando. Kingdra se tambaleó un poco a raíz de que le sacaran el aire, cosa que Feraligatr aprovechó para ponerse detrás de él.

- ¡Feraligatr, Colmillo de Hielo! –

¡CRUNCH! Feraligatr abrió las mandíbulas y le hincó los dientes a la aleta trasera de Kingdra, que lanzó un chillido de dolor. Y usando la pura fuerza de su mandíbula, comenzó a azotarlo con fuerza contra el suelo. No podían darle oportunidad de reponerse, no señor. Después de castigarlo un buen rato, Feraligatr lo soltó y tomó su distancia para el golpe final. Sin embargo, ese par de segundos que dejó a Kingdra fueron todo lo que necesitó para recuperar el aliento. Claro que ni él ni Lance iban a dejar que Ash lo supiera, hasta que llegara el momento.

- ¡Feraligatr, usa Hidro Cañón! –

- ¡Gator! – Feraligatr abrió las fauces y empezó a generar una enorme bola de agua que echaba chispas de energía. Arriba en las tribunas, Misty, quien ya había visto el ataque anteriormente, cruzó los dedos esperando que diera en el blanco. Era el ataque más poderoso que podía aprender Feraligatr, pero muy arriesgado de usar si llegaba a fallar. Feraligatr disparó la bola hacia Kingdra, y como siempre, él y Lance esperaron hasta el último momento para hacer su movimiento.

- ¡Usa Ciclón hacia abajo! – ordenó Lance.

Kingdra apuntó su trompa hacia el suelo, y disparó el Ciclón para propulsarse hacia arriba, salvándose del impacto del Hidro Cañón. Sobra decir que a Ash no le gustó para nada, pues el Hidro Cañón tenía el efecto adicional del Hiper Rayo, el consumo de energía inmovilizaba al Pokémon dejándolo indefenso por unos segundos, y en el aire Kingdra tenía el ángulo perfecto para atacar, y Feraligatr no podía ir a ninguna parte.

- ¡Kingdra, dispara Rayo de Hielo hacia los pies de Feraligatr! – ordenó Lance.

El Pokémon dragón marino hizo lo que le mandaron, tomando ventaja de toda el agua que había quedado alrededor del campo donde estaba Feraligatr, aparte de que por haber disparado el Hidro Cañón se quedaba inmovilizado por unos segundos. El Rayo de Hielo le congeló los pies, dejándolo pegado. En cuanto pudo volver a moverse, el lagarto trató de liberarse, pero no pudo, y de inmediato Kingdra tomó su distancia para dar el golpe final.

- ¡Kingdra, termínalo con Hiper Rayo! – ordenó Lance.

Kingdra comenzó a cargar energía, mientras Feraligatr desesperadamente trataba de soltar sus patas del hielo. Pero finalmente no pudo hacerlo, y Kingdra disparó. El ataque fue devastador, pues literalmente arrancó a Feraligatr del hielo donde estaba atorado, y lo hizo estrellarse contra un pilar demoliéndolo en el proceso. Feraligatr no se volvió a levantar, el Hiper Rayo había hecho su trabajo, lo había dejado fuera de circulación.

- ¡Feraligatr ya no puede continuar! ¡Kingdra es el ganador! –

- ¡Que increíble combate, damas y caballeros! ¡Ahora, les daremos un descanso a nuestros contendientes! ¡No se despeguen de sus asientos! –

Y así acababa la primera mitad del combate. Tres a dos a favor de Lance. El aura de confianza de Ash pareció apagarse ligeramente, ahora las cosas pintaban muy diferentes de sus combates anteriores. En cada uno de ellos, no solo empezó con una victoria, sino que siempre acababa la primera mitad con ventaja, pero ahora era al revés. Y no solo eso, Lance ya había visto a cuatro de sus Pokémon, aun cuando se las arregló para que Pikachu no sufriera ningún daño contra Gyarados, ya el solo hecho de que lo hubiera visto jugaría en su contra. Pero no se iba a rendir por eso, nunca. Aún tenía una o dos sorpresas preparadas para Lance, y estaba decidido a darle la vuelta al encuentro.


Entretanto, en Pueblo Paleta…

En el laboratorio del Oak, el susodicho Profesor Pokémon y la madre de Ash observaban la televisión al filo del asiento. Delia no podía dejar de estrujar el almohadón que tenía entre sus brazos, por los nervios que sentía. Su hijo estaba del otro lado de la pantalla, con decenas de personas observándolo, mientras se enfrentaba al último oponente que lo separaba de su sueño. El Profesor se había ido poco antes del intermedio a buscar algo de tomar que sirviera para calmarle las ansias a la joven madre, y regresó con un par de tazas de té.

- Toma, Delia, para los nervios. – dijo mientras le pasaba una y volvía a sentarse.

- Gracias, Sam. – respondió Delia, soplándolo un poco y tomando un sorbo.

- ¿Cómo va el encuentro? – preguntó el Profesor.

- Están en el intermedio. – dijo Delia. – Van tres a dos a favor de Lance. –

- Vaya, parece ser que Ash la tiene difícil esta vez. – dijo Oak. – Aunque claro, estamos hablando del campeón de la Región Kanto, obvio que no iba a ser fácil. –

Delia no dijo nada, pero sabía que Oak tenía razón. Ash se estaba enfrentando a uno de los mejores entrenadores no solo en Kanto, sino en todo el mundo, y solo él lo separaba de lograr su sueño. Delia sabía muy bien lo mucho que Ash se había esforzado durante todos esos años para llegar hasta ese punto, y como madre, no podía sentirse más orgullosa del hombre en que se había convertido su hijo. Claro que, para ella, Ash siempre sería "su pequeño", pero al menos en esa ocasión, sabía que tenía que verlo no como un niño, sino como un hombre hecho y derecho que estaba luchando por su sueño. Un sueño que ella deseaba con todas sus fuerzas que él lograra cumplir, después de todo, ella misma también tuvo muchos sueños en su juventud, pero los dejó de lado para formar una familia. Pero si Ash triunfaba el día de hoy, ese sacrificio habría valido la pena, y con mucho.

- Sé que lo lograrás, hijo… sé que lo harás. – murmuró para sí misma.


Un poco después…

- ¡Bien, aficionados, se acabó el intermedio, y es tiempo de regresar al encuentro! ¿Podrá Ash Ketchum voltear el resultado, o el campeón Lance permanecerá otro día más invicto? –

Terminado el intermedio, Ash y Pikachu retornaron al campo de batalla. Para la segunda mitad del encuentro, Lance eligió el campo de roca, de cierta forma recordando el encuentro inicial con Lorelei que también fue en los mismos terrenos. Los amigos de Ash se mostraban algo preocupados, si bien les consolaba un poco que Kingdra no salió limpio del asalto con Feraligatr, no sabían si le podría venir bien ese respiro que le dieron durante el intermedio, aunque fuera solo de unos minutos.

- ¿Qué creen que haga Ash ahora? – preguntó Paul. – Ya perdió a tres Pokémon, y Lance seguro ya habrá pensado en cómo enfrentarse a Pikachu cuando vuelva a sacarlo al campo. –

- Si conozco bien a Ash, creo saber cuáles son los otros dos Pokémon que tendrá para este encuentro. – dijo Brock.

- Imagino que uno de ellos será su Charizard, ¿verdad? – dijo Max. – Digo, no es por nada, pero dado su historial es quizás el Pokémon más fuerte que tiene. –

- Eso no se discute. – dijo Brock. – Pero no creo que lo saque todavía, si aún tiene al otro. –

Todos miraron de vuelta al campo. El intermedio le sirvió a Ash para recobrar su aura de confianza y determinación, y estaba listo para continuar con el combate.

- De acuerdo, Lance, veo que no te llaman el "Maestro de los Dragones" en vano. – dijo Ash, tomando su siguiente Pokébola. – Vamos a ver cómo te enfrentas a uno de ellos. ¡Vamos, Garchomp! –

- ¡Chomp, chomp! – La forma final del Gible de Ash salió al campo de batalla, listo para medirse de frente contra los dragones de Lance y demostrar que estaba a la altura.

- ¿Un Garchomp? – dijo Iris, sorprendida de ver que Ash tenía un Pokémon de tipo Dragón que nunca le había mostrado. Se le veía muy bien cuidado.

- Lo sabía. – dijo Brock. – Garchomp es un tipo Dragón, tiene sentido que Ash lo haya reservado para el encuentro de hoy, ¿no? –

- Es cierto. – dijo Max. Claro, el tipo Dragón era efectivo contra sí mismo.

- Ah, veo que tienes tu propio Pokémon Dragón, Ash. – dijo Lance. – Me alegra que sepas apreciar su poderío. Pero basta de hablar, a pelear se ha dicho. ¡Kingdra, usa Ciclón! –

¡WHOOOOOOOOOOOOSHHH! Kingdra volvió a disparar el remolino. Ash ya había tenido suficiente, y sabía que la mejor forma de lidiar con él, era no estar allí cuando pasara.

- ¡Garchomp, Excava! –

- ¡Garchomp! –

Inmediatamente, Garchomp se zambulló en la tierra evitando el Ciclón e inmediatamente se dirigió hacia donde estaba Kingdra para atacarlo. Lance lo anticipó e hizo que Kingdra esperara hasta el último momento para ordenarle que saltara para esquivarlo, y contraatacara con un Rayo de Hielo. Sin embargo, por la velocidad de Garchomp no pudo apuntarle bien y falló. Ash de inmediato volvió a ordenarle que utilizara Excavar, y de nuevo intentó tomarlo por sorpresa, pero Kingdra parecía saber por dónde iba a salir. Al fallar por segunda vez en su estratagema, Ash le ordenó a Garchomp tomar su distancia.

- ¡Garchomp, usa Pulso de Dragón! –

- ¡Garchomp! –

Garchomp generó en su boca una bola de energía color turquesa, y la disparó contra Kingdra. Sorprendentemente, aunque la vio venir, Kingdra no pudo reaccionar lo suficientemente rápido para esquivarla, y esta dio en el blanco. Lance lo atribuyó al agotamiento, haber peleado contra Feraligatr le estaba pasando factura ahora. El impacto del Pulso de Dragón hizo que Kingdra saliera despedido hacia atrás y chocara contra una roca.

- ¡Garchomp, Golpe de Roca! – gritó Ash.

- ¡Chomp, gar… CHOMP! –

¡PUNCH! ¡CRACK! Garchomp echó a correr con una de sus garras brillando en una luz blanca. Kingdra apenas logró apartarse antes que el golpe le alcanzara la cara, solo para ver con horror como la roca tras la cual estaba era reducida a peñascos. Lance tragó en seco ante el pensamiento de lo que podría haberle hecho a Kingdra ese golpe si hubiera conectado.

- ¡Kingdra, mantén tu distancia, usa Hidro Bomba! –

Kingdra se alejó y disparó un chorro de agua contra Garchomp. El chorro lo hizo retroceder ligeramente, pero no logró derribarlo a pesar de la potencia. Garchomp se mantuvo firme cubriéndose la cara con los brazos para escudarse hasta que terminó, afirmándose en el suelo con las garras. Finalmente Kingdra dejó de disparar el agua cuando llegó a su límite, y viendo Ash que se le había ido el aliento, decidió atacarlo.

- ¡Garchomp, Pulso de Dragón! –

- ¡Chomp! – Garchomp disparó su ataque, la bola de energía golpeó a Kingdra de lleno, y de inmediato Ash le ordenó irse con Golpe de Roca para rematarlo. Lance, sin embargo, no iba a dejarse tan fácilmente. Aunque a esa distancia estaba fuera del alcance del Rayo de Hielo, había algo que no lo estaba.

- ¡Dispara Rayo de Hielo hacia ese charco! – exclamó cuando Garchomp empezaba a correr hacia Kingdra con la garra levantada.

Kingdra disparó el rayo de hielo hacia el charco que quedó tras la Hidro Bomba, justo cuando Kingdra estaba a punto de pisarlo. Garchomp, que no se lo esperaba, al pisar el hielo se resbaló y cayó de espaldas, dándole a Kingdra unos segundos para recuperar el aire. El dragón de tierra trataba de volver a incorporarse, pero patinaba en el hielo y no lograba mantener bien el equilibrio. Y claro, Lance no iba a esperar a que lo hiciera.

- ¡Kingdra, Cabezazo! –

¡WHAMP! Kingdra aprovechó la distracción y se lanzó contra Garchomp cuando este se estaba poniendo de pie, aún patinando, dándole en el estómago. Pero este fue capaz de aguantar mejor el golpe, y antes que se alejara, lo agarró con ambos brazos para que no se le escapara.

- ¡Garchomp, usa Pulso de Dragón! –

- ¡CHOMP! –

¡BOOOOOOOOOOOM! Kingdra solo pudo ver como Garchomp formaba la bola de energía en su boca y se la lanzaba a quemarropa. Por supuesto, la cercanía hizo que Garchomp recibiera parte del daño también, pero era un precio pequeño por debilitar a Kingdra antes de darle el golpe final. Garchomp arrojó lejos a Kingdra, cuyas fuerzas ya estaban llegando al límite. Al incorporarse de nuevo, vio que Garchomp ya venía corriendo con la garra levantada para darle el golpe de gracia. En un último esfuerzo desesperado, Lance decidió intentar detenerlo igual que como lo había hecho con Feraligatr.

- ¡Kingdra, Rayo de Hielo a sus pies! –

Fue alguna clase de milagro, pero resultó. El Rayo de Hielo le congeló las patas a Garchomp y lo hizo tropezar y caer sobre su panza antes que le diera el golpe. Era ahora o nunca.

- ¡Kingdra, usa Hiper Rayo! –

El dragón acuático estuvo a punto de lanzar de nuevo su ataque más potente y terminar con el encuentro de un solo golpe como lo hizo con Feraligatr, pero Garchomp logró liberar sus patas del hielo y utilizó Excavar en el último segundo para escapar de él. Desde donde estaba, Lance no pudo ver que el rayo pasaba de largo, y no se dio cuenta de que el ataque había fallado hasta que Garchomp emergió de debajo de la tierra por detrás de Kingdra, que no pudo moverse por el efecto del Hiper Rayo.

- ¡No! – gritó Lance.

- ¡Garchomp, usa Golpe de Roca! – exclamó Ash, viendo su oportunidad.

- ¡Gar… CHOMP! –

¡SMASH! ¡CRAAAAAAAAAACK! El golpe de Garchomp impactó con tal fuerza en el suelo que provocó que se abriera una grieta, a raíz de los túneles que había abierto debajo del campo. El ligero temblor que provocó hizo que Kingdra perdiera el equilibrio y cayera en ella, quedándose atascado en el agujero, sin poder ir a ninguna parte.

- ¡Ahora no podrás escapar! – gritó Ash. – ¡Garchomp, termínalo con Meteoro de Dragón! –

- ¡Garchomp, gaaaaaaar… CHOMP! -

Garchomp generó una enorme bola de luz en su boca, que luego disparó hacia el cielo. Segundos después, la bola estalló y una lluvia de meteoros luminosos comenzó a caer por todo el campo, aunque mayormente sobre el indefenso Kingdra

- ¡Kingdra ya no puede pelear, Garchomp es el ganador! –

Con eso se emparejaban las tablas de nuevo, tres a tres. Ambos quedaban a condiciones iguales, pues Lance ya había visto a Pikachu, y Ash sabía que se guardaría a su Dragonite para el asalto final. Aún seguía la incógnita de cuáles serían los dos Pokémon restantes, pues a diferencia de los tres anteriores miembros de la Elite, la revista no daba detalles de su equipo habitual. Lance tenía por costumbre actualizar y rotar a los miembros de su equipo con frecuencia, más que sus otros colegas, lo que hacía más difícil prepararse para él.

- Te felicito, Ash, no muchos han logrado llegar hasta este punto. – dijo Lance. – Y es decir mucho que hayas derrotado a tres de mis Pokémon más veteranos. Es tiempo de darles oportunidad de brillar a los más nuevos miembros de mi equipo. –

- ¿Nuevos miembros? – preguntó Ash.

- Así es. Es hora de que los conozcas. ¡Ve, Haxorus! –

- ¡Haxorus! –

En las tribunas, Iris observó con un ojo apreciativo el Pokémon que Lance acababa de sacar, pues Haxorus era nativo de la región de Unova. Su opinión inicial de Lance, cuando sacó a Gyarados, que ni siquiera era un tipo Dragón, había ido mejorando a lo largo del encuentro, pero ahora se había disparado diez veces más. Ella misma tenía uno que había entrenado desde que era un Axew, pero el de Lance se veía mucho más grande y fuerte.

- ¿Un Haxorus? Veo que has ido a la región de Unova. – dijo Ash. – Pero no es el primero al que me enfrento. ¡Garchomp, usa Pulso de Dragón! –

- ¡Chomp! – Garchomp empezó a cargar energía para disparar el Pulso de Dragón. Entretanto, Lance y Haxorus no hicieron ningún movimiento. Se quedaron esperando pacientemente hasta que lo disparó.

- ¡Haxorus, usa Garra de Dragón y regrésaselo! –

- ¡Hax… ORUS! –

Haxorus llevó su garra derecha hacia atrás y la cargó de energía, esperando que el Pulso de Dragón se acercara lo suficiente. En el último segundo, dio un golpe hacia el frente y envió el Pulso de Dragón de vuelta a su lugar de origen, impactando de lleno en la cara a Garchomp. De por sí el ataque tenía bastante poder, y haberlo utilizado en contra de Garchomp había sido una estrategia ingeniosa. De nuevo Lance había tomado una estrategia propia de Ash para sí mismo, en este caso basándose en el combate de Emboar contra el Lucario de Bruno. Garchomp cayó hacia atrás, pero se incorporó de inmediato, esperando órdenes de su entrenador.

- De acuerdo, vamos con un combate a corta distancia. ¡Garchomp, usa Golpe de Roca! –

- ¡Chomp! –

Garchomp echó a correr preparándose para darle un golpe devastador a Haxorus, quien, igual que antes, simplemente permaneció inmóvil esperándolo. Al llegar lo suficientemente cerca, Garchomp se preparó para dar el Golpe de Roca, pero justo antes que le hiciera contacto, Haxorus utilizó ambas manos para detenerlo, dejando tanto a Garchomp como a Ash con la boca abierta. Garchomp trató de liberarse, pero se hizo evidente que Haxorus le aventajaba mucho en fuerza.

- ¡Garra de Dragón! –

- ¡Hax! –

¡SLASH! Manteniendo el brazo de Garchomp sujeto con una mano, Haxorus alejó la otra y de inmediato le dio un zarpazo en la quijada, tan fuerte que lo elevó por los aires. Y antes que cayera, Lance le ordenó rematarlo con Cola de Dragón, bateándolo de un coletazo hasta el otro extremo del campo. Garchomp literalmente comió algo de tierra al revolcarse en el suelo, pero se volvió a incorporar. Ash lo pudo ver, el que fuera un Pokémon "nuevo" en el equipo de Lance no lo hacía un oponente menos digno.

- ¡Meteoro de Dragón, Garchomp! –

- ¡Chomp! ¡Gar… Chomp! – Garchomp empezó a preparar de nuevo su ataque más poderoso, que en realidad ya no lo iba a ser tanto, pero ¿qué más opciones tenía?

- ¡Haxorus, Endurécete! –

- ¡Hax! –

Haxorus permaneció en el mismo lugar, y se encogió sobre sí mismo, recogiendo los brazos, piernas y cola, mientras su piel escamosa empezaba a tomar un ligero brillo para formar una coraza protectora. La lluvia de meteoros cayó sobre Haxorus, pero este la resistió sin mayores complicaciones. Cuando al fin terminó se volvió a parar como si nada, estaba totalmente ileso, salvo por alguna que otra mancha dejada por los meteoros.

- ¿Ya acabaste? Bien, ahora es nuestro turno. ¡Haxorus, Garra de Dragón! –

- ¡Hax! –

Por primera vez Haxorus se movió de su sitio, y Ash se sorprendió de lo rápido que se desplazó para tratarse de un Pokémon así de grande. Cuando pudo reaccionar, le ordenó a Garchomp contraatacar con Golpe de Roca. Garchomp golpeó el estómago de Haxorus, mientras que este le volvió a dar un zarpazo en la quijada que lo elevó, solo que esta vez, afortunadamente, cayó fuera de su alcance antes que le pudiera rematar con un coletazo. Manteniendo su distancia, Ash le ordenó a Garchomp rodear a Haxorus y tratar de atacar con Pulso de Dragón desde un punto ciego. Se puso por detrás de él y disparó. La estratagema hubiera funcionado, de no ser porque Haxorus desvió el ataque que iba dirigido a su espalda usando Cola de Dragón, sin tener que voltearse. Obviamente, al no estar mirando no podía apuntar para devolvérselo a Garchomp como lo había hecho antes, pero aun así Ash había desperdiciado su ataque.

- Muy bien, no sirve por delante ni por detrás. Probemos por los lados. – dijo Ash para sí mismo.

Viendo que atacar a Haxorus de frente y por la espalda no había resultado, Ash pensó en flanquearlo y atacar por los lados. A pesar de su tamaño Haxorus podía moverse bastante rápido, aunque eso solo era al desplazarse en línea recta, y no era capaz de cambiar de dirección bruscamente. Ash decidió utilizar esto a su favor, y tomando un enorme riesgo, permitió que Haxorus tomara la ofensiva y atacara de frente a Garchomp. En el último segundo, Garchomp se quitó de su camino cuando intentaba golpearlo con Garra de Dragón y tomó algo de distancia. Haxorus se fue de nuevo y atacó otra vez, pero tampoco acertó el golpe. A la tercera, Garchomp solo evitó el golpe sin alejarse demasiado, de inmediato se colocó al lado de Haxorus y conectó un Golpe de Roca en un lado de la quijada. El golpe solo sirvió para romper la posición de Haxorus, pero aun así le dejaba una buena abertura para seguir atacando. Los dos segundos que aturdió a Haxorus le dieron tiempo de preparar un Pulso de Dragón que disparó a quemarropa, dándole directo en el mismo lugar donde le había dado el Golpe de Roca.

- ¡Meteoro de Dragón! – gritó Ash, determinado a causarle a Garchomp todo el daño que pudiera mientras pudiera.

- ¡Gar… CHOMP! –

Potenciado solo por su fuerza de voluntad, Garchomp volvió a disparar su ataque, antes que Haxorus pudiera levantar su defensa. La lluvia de meteoritos cayó en su totalidad, si bien mucho más débil que las anteriores. De todas maneras, haber podido conectar esos tres ataques en secuencia tenía que haber tenido algún resultado. Y en efecto, cuando Haxorus volvió a ponerse de pie, se frotó ligeramente la quijada. Quizás el Golpe de Roca se la habría desencajado. Pero aunque quedaban marcas de los meteoros, Haxorus no daba evidencia de cansancio, al contrario de Garchomp, cuya resistencia empezaba a flaquear, en parte por haber utilizado el Meteoro de Dragón ya tres veces en el encuentro.

- No fue un muy buen intento. – comentó Georgia desde las tribunas.

- Tampoco es que fuera malo. – señaló Iris. – Solo que ese Haxorus evidentemente está acostumbrado a esa clase de castigo, para tener tanta resistencia. –

- Detesto admitirlo, pero tienes razón. – dijo Max. – Lance dice que es un miembro "nuevo" de su equipo, pero en realidad me cuesta creerlo. Tiene que haberse tomado su tiempo para entrenarlo. –

- No necesariamente. – dijo Brock. – Hay algunas áreas donde los Pokémon pueden hacerse muy fuertes por sus propios medios, sin necesidad de que los humanos los entrenen. Puede que ya hubiera desarrollado sus habilidades por sí mismo, y Lance solo se encargó de refinarlas un poco. –

Paul le echó una mirada a Brock al decir eso. Tenía sentido, pues a final de cuentas, algunos años atrás su estilo de entrenamiento era buscar Pokémon que fueran fuertes por naturaleza, aunque en algunas ocasiones terminó mordiendo más de lo que podía masticar al meterse en zonas donde estos eran demasiado fuertes para él, y no le quedaba más opción que salir huyendo por su vida. Claro, nunca le dijo eso a nadie. Haría falta un entrenador con muchísima experiencia para enfrentarse a algo así.

Ash continuó con la estrategia de flanquear y golpear, pero el encuentro parecía ir por el mismo camino que la pelea de Gyarados contra Serperior. Aunque Garchomp se las arreglaba para conectar cada golpe, estos no eran lo bastante fuertes para afectar a Haxorus de manera significativa, y la pelea se estaba haciendo peligrosamente larga para la resistencia de Garchomp, que estaba desperdiciando mucha energía solo en esquivar los golpes de Haxorus y no le quedaba suficiente para contraatacar. Sus movimientos iban haciéndose más y más lentos producto del cansancio, hasta que Lance finalmente vio una oportunidad. Cuando Garchomp esquivó una Garra de Dragón y se puso de nuevo en su punto muerto, Lance le ordenó a Haxorus dar un giro completo al tiempo que usaba Cola de Dragón a ras del suelo. El coletazo hizo tropezar las patas de Garchomp, haciendo que cayera de boca al suelo. Sin darle tiempo a levantarse, Lance hizo que Haxorus aporreara a Garchomp en la espalda mientras seguía en el suelo. Nadie quería imaginarse lo que debía doler ser aplastado repetidamente por esa pesada cola. Para terminar, Haxorus agarró por el cuello a Garchomp, y mientras lo miraba a los ojos, preparó la otra garra y le dio en la cara con Garra de Dragón, volándolo unos cuantos metros. Cómo fue que se puso de pie luego de eso, nadie sabía. Lance reconoció que a los Pokémon de Ash no les faltaban agallas, pero era mejor terminar con el encuentro pronto, sin atormentarlo más de la cuenta.

- ¡Haxorus, usa Garra de Dragón y acabemos con él! – ordenó.

- ¡Hax! – Haxorus echó a correr con la garra lista para dar el golpe de gracia, pero Ash no iba a rendirse todavía.

- ¡Garchomp, Excava! – ordenó Ash. Inmediatamente Garchomp se zambulló en la tierra para huir de su oponente, y eso era justo lo que Lance estaba esperando que hiciera.

- ¡Haxorus, usa Terremoto! –

- ¡Hax… ORUS! –

¡STOMP! ¡TRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR! Haxorus dio un pequeño salto y al caer hizo que el suelo comenzara a retumbar. Fue entonces que Ash se dio cuenta de que había caído directo en la trampa de Lance: hizo que Garchomp escapara Excavando, para luego utilizar Terremoto, sabiendo que el daño con ese ataque se duplica si se utiliza contra un Pokémon que esté debajo de la tierra. La onda sísmica resonó por todo el estadio por un buen rato, hasta que Garchomp volvió a salir, magullado y tambaleándose por el efecto del Terremoto. Quería demostrar que aún tenía fuerzas para continuar después de eso, pero ya lo que le quedaba si acaso era apenas el aire para seguir.

- ¡Garchomp, utiliza Meteoro de Dragón de nuevo! –

- ¡Chomp! –

Una vez más, Garchomp preparó su ataque, pero siendo esta ya la cuarta vez que lo utilizaba en todo el encuentro, era de esperarse que su poder no fuese igual de efectivo. Igual que antes, Haxorus no se movió de su lugar para evitarlo, no que realmente lo necesitara. Solo se mantuvo cubierto hasta que cesó la lluvia de meteoros, y Lance decidió ir por el golpe final.

- ¡Giga Impacto! – ordenó Lance.

Dicho y hecho. Habiendo gastado sus últimas fuerzas en el Meteoro de Dragón, más el efecto adicional por el Terremoto bajo tierra, Garchomp terminó el encuentro siendo literalmente arrollado por Haxorus y su Giga Impacto. Garchomp se desparramó sobre su espalda, incapaz de volver a levantarse.

- ¡Garchomp no puede continuar, Haxorus es el ganador! –

- Vaya, qué forma tan deprimente de caer. – comentó Iris, algo decepcionada.

- Y tan cerca que estuvo. – agregó Georgia. – Ash está en problemas, ahora solo le quedan dos Pokémon, y Lance ya conoce a su Pikachu. –

- No lo creas, Georgia. – dijo Misty. – El que sigue te sorprenderá mucho más. -

- Regresa, Garchomp. – dijo Ash, retornando a Garchomp a su Pokébola. – Es hora de que entremos en calor. ¡Vamos, Charizard! –

- ¡CHAAAAR! – Charizard alzó el vuelo, rugiendo mientras arrojaba su habitual chorro de fuego para intimidar al contrincante.

Misty hizo un gesto de esperanza. El Charizard de Ash era, con mucho, uno de sus Pokémon más fuertes (si no el MÁS fuerte), y fue esencial en muchas de las victorias de Ash en situaciones donde parecía que todo estaba perdido, siendo capaz de darle la vuelta al encuentro de manera sorprendente. Llevándose la mano al pecho, deseó que esta vez lo lograra de igual manera.

- Charizard, ¿eh? – dijo Lance al verlo. – No sé por qué, pero creo que me lo esperaba. De todos modos ya pude ver de lo que es capaz en el combate con Bruno. –

- No te confíes, Charizard no mostró todo lo que tenía en el combate con Bruno. – aseguró Ash. – ¿Verdad, amigo? -

- ¡Char! –

- Bien, esto será interesante. – dijo Lance. - ¡Haxorus, inicia con Garra de Dragón! –

- ¡Hax! –

- ¡Charizard, Ala de Acero! –

- ¡Char! –

Los dos Pokémon se encontraron en el medio del campo, cuando la Garra de Dragón de Haxorus chocó de frente con el Ala de Acero de Charizard. Haxorus retrocedió ligeramente luego del choque, cosa que Charizard aprovechó para darle un tajo con la otra ala, logrando alejarlo un poco.

- ¡Charizard, usa Lanzallamas! – gritó Ash.

- ¡Haxorus, Endurécete! – exclamó a su vez Lance.

Charizard lanzó un potente chorro de fuego, y Haxorus no pudo hacer más que encogerse y resistirlo hasta que cesó. Sin hacer mucho caso a las marcas chamuscadas que le había dejado, Lance le ordenó a Haxorus lanzarse con Garra de Dragón, pero Charizard escapó volando y desde arriba lo atacó con Aliento de Dragón.

- ¡Charizard, vuela en círculos y sigue atacando con Aliento de Dragón! – ordenó Ash.

- ¡Char! –

Manteniendo su distancia, Charizard comenzó a volar alrededor de Haxorus, sin dejar de dispararle Aliento de Dragón. Haxorus no podía hacer otra cosa que cubrirse y tratar de esquivar. Aquí mismo se hizo evidente el punto vulnerable de Haxorus: con todo su poder del que hizo gala peleando con Garchomp, estaba claro que su especialidad era el combate cuerpo a cuerpo, algo de lo que aparentemente Ash se dio cuenta en el asalto anterior. Ahora, estaba tomando ventaja de los ataques de largo alcance de Charizard y su habilidad para volar para mantenerse fuera del alcance de sus ataques.

- ¿Crees que tienes la ventaja solo porque puedes volar? – dijo Lance. – ¡Haxorus, salta! –

- ¡Hax! –

¡SLAM! Igual que lo había hecho Feraligatr, Haxorus utilizó su cola para impulsarse hacia arriba, tomando desprevenido a Charizard, que hasta ese momento parecía tener el control de la pelea. En el aire, viendo con satisfacción la expresión de sorpresa del Pokémon de fuego, Haxorus le dio un gancho con Garra de Dragón directo a la quijada. Charizard giró hacia atrás y parecía que iba a caer, pero recobró el control y comenzó a volar hacia Haxorus mientras este descendía de vuelta hacia el suelo.

- ¡Ala de Acero, Charizard! – exclamó Ash, tratando de tomar ventaja del impulso de la caída para reanudar el ataque.

- ¡Char! – Charizard cubrió sus alas con energía de metal volando hacia Haxorus, cuando este aterrizó de vuelta en el campo.

- ¡Cola de Dragón! – ordenó Lance.

- ¡Hax… ORUS! –

¡WHAM! Haxorus recibió a Charizard con un fuerte coletazo en la cara, desviándolo de su curso antes que lograra golpearlo con el Ala de Acero. Charizard se revolcó un poco en el suelo, pero se levantó de inmediato, listo para continuar.

Ash se detuvo un momento para evaluar la situación. Haberse mantenido lejos usando el vuelo de Charizard había funcionado al principio, sin embargo, Lance encontró la forma de librar esa limitante de Haxorus para acortar la distancia. Tenía otra idea en mente, el problema era que ya la había utilizado con Bruno y Lorelei anteriormente, y seguro Lance estaba esperando que la utilizara. ¿Cómo hacerlo sin que Lance se diera cuenta de sus intenciones? La clave era hacer parecer que estaba atacando a Haxorus, y que no notara que estaba atacando al campo.

- ¡Charizard, usa Lanzallamas de nuevo! –

Charizard obedeció y disparó un chorro de fuego. Haxorus hizo acción evasiva de inmediato, por lo que Ash hizo que Charizard lo rodeara y disparara desde otro ángulo. Las llamas de Charizard eran tan calientes que aún a larga distancia empezaban a fundir la roca, pero Lance no le prestó mucha atención. O al menos, no lo hizo hasta que Charizard, mientras Haxorus esquivaba los Lanzallamas, quemó una gran parte del campo, dejándolo literalmente encerrado en una pequeña área que apenas le dejaba para moverse. De hecho, por querer esquivar un Lanzallamas que le vino peligrosamente rápido y preciso, Haxorus accidentalmente pisó el suelo caliente, que era prácticamente un pequeño estanque de lava, y como era de esperarse, lanzó un grito de dolor y empezó a brincar sobre una pata, casi volviendo a pisar la roca caliente por el otro lado. El momentáneo desequilibrio de Haxorus le dio a Ash la oportunidad de hacer que Charizard le acertara a quemarropa un Aliento de Dragón. Quizás movido por la furia, o como un instinto de autoprotección, Haxorus de alguna manera reaccionó atacando con Garra de Dragón a Charizard mientras este seguía soplándole su Aliento de Dragón, logrando alejarlo de él.

- ¡Charizard, vuela otra vez y Ala de Acero! –

Charizard voló para tomar distancia y preparó de nuevo el Ala de Acero. Haxorus ya parecía haberse repuesto de la quemada que sufrió en el pie, aunque este todavía le echaba humo. Charizard descendió vertiginosamente, y al acercarse lo suficiente giró para darle un tajo con el ala, y entonces…

- ¡No es posible! – jadeó Ash.

Sorprendentemente Haxorus logró atrapar con sus manos el ala de Charizard, deteniendo su ataque en seco. Sin perder tiempo, comenzó a dar vueltas y vueltas para marearlo lo más que pudo, hasta que al fin lo soltó y lo arrojó hacia una de las rocas más grandes que quedaban en el campo, dejándola reducida a escombros.

- ¡Charizard! – gritó Ash.

- ¡Haxorus, usa Terremoto! – gritó Lance, viendo en esto su oportunidad de voltear el asalto.

- ¡Hax! –

Haxorus saltó de nuevo con su cola, con la intención de caer y provocar un Terremoto como nunca lo había hecho mientras Charizard continuaba en el suelo. Por fortuna, antes que la gravedad hiciera su trabajo, Charizard recobró el sentido y saliéndose de los escombros alzó el vuelo de nuevo. El Terremoto resonó por todo el lugar, pero no servía de nada contra un Pokémon que estaba en el aire. Y mientras lo provocaba, Haxorus estaba tan concentrado que no se dio cuenta de que Charizard se le ponía detrás y le disparaba un Aliento de Dragón. Era increíble, no importaba qué clase de ataques recibiera, Charizard parecía tener aguante para más y más.

- Me estoy cansando de esto. ¡Haxorus, Giga Impacto! – ordenó Lance.

- ¡Hax! – Haxorus echó a correr hacia Charizard.

- ¡Charizard, mantente firme! – ordenó Ash.

En las tribunas, los amigos de Ash creyeron que se había vuelto loco. En vez de hacer que Charizard esquivara el Giga Impacto, le ordenó quedarse allí y recibirlo de frente. Pero sucedió algo impensable: en vez de ser arrollado por el Giga Impacto como le había ocurrido a Garchomp, Charizard fue capaz de usar su fuerza para frenar en plena carrera a Haxorus sujetándolo por los brazos. En el suelo se pudo ver que Charizard apenas sí retrocedió. Cuando Ash le dijo que se "mantuviera firme" lo dijo muy en serio, pues logró neutralizar el Giga Impacto de Haxorus con su pura fuerza, y ahora lo tenía a su merced.

- ¡Lanzallamas! – gritó Ash.

Sin soltar a Haxorus, Charizard abrió la boca y dejó salir un potente chorro de fuego directo a la cara de su enemigo. El efecto del Giga Impacto dejó a Haxorus incapaz de defenderse o forcejear para huir, y no le quedó más opción que soportar el Lanzallamas, hasta quedar cocinado a término medio, literalmente.

- Y ahora, para el golpe final. ¡Charizard, vuela hacia el sol! –

Tomando ventaja de que el sol estaba en ese momento en su punto más alto, Charizard voló lo más alto que pudo y se alineó con él. Haxorus, que lo siguió con la mirada se vio cegado por la luz del sol, y no le quedó más que cubrirse los ojos. Por lo visto, Ash estaba determinado a que no pudiera ver lo que le sucedería a continuación.

- ¡Ala de Acero y Lanzallamas! – ordenó Ash.

- ¡Char! –

Usando el mismo combo que había utilizado Salamence, Charizard descendió en picada, haciendo que sus alas literalmente se convirtieran en un par de hojas cortantes al rojo vivo. Todo tenía su lugar allí: cegar a Haxorus, potenciar el ataque con fuego para hacerlo más letal, y la velocidad del descenso para un impacto devastador. No había forma de que Haxorus se pudiera volver a levantar después de eso. Y así fue, después de dar el golpe, Haxorus permaneció inmóvil un par de segundos, hasta que Charizard aterrizó detrás de él, y fue en ese instante que se desplomó en el suelo.

- ¡Haxorus ya no puede pelear, Charizard es el ganador! –

La gente comenzó a celebrar. Los que ya sabían de primera mano lo fuerte que era el Charizard de Ash obviamente no se sorprendieron demasiado, pero no por ello se sintieron menos emocionados. El combate aún daba para mucho más, y si Ash jugaba bien sus cartas aún podía ganar.

Mientras tanto, Lance recogió a su Pokémon. Desde hacía mucho que estaba tomando a Ash con más seriedad de la habitual. Tuvo que admitir que haber permanecido tanto tiempo invicto le había inflado bastante la confianza, pero ya estaba empezando a bajarle los humos. Hacía mucho tiempo desde la última vez que un oponente le había logrado eliminar la mitad del equipo, y más todavía desde que hubieran logrado ir más allá. Le quedaban solo dos Pokémon en juego a ambos. Evaluando de primera mano el poderío del Charizard de Ash, por un momento se sintió algo tentado a dejar salir a su Dragonite, pero se contuvo. Él seguía siendo su carta de triunfo y además, aún tenía a otro miembro que podía enfrentarse a Charizard en su propio terreno, es decir, en el aire. El otro de los miembros más nuevos de su equipo estaba listo para salir.

- ¡Hydreigon, es tu turno! –

Todos en las tribunas miraron con atención. En la zona VIP, donde estaban los amigos de Ash, Iris miró con un ojo apreciativo al Pokémon con forma de hidra de tres cabezas. Así que Haxorus no era el único miembro del equipo de Lance que era nativo de Unova. Tenía otro más, y uno que era aún mucho más difícil de manejar por su ferocidad, pero que si eras capaz de dominar, se convertía en un poderoso aliado.

- Bueno, vamos a comprobar si es cierto lo que dicen de que "tres cabezas son mejor que una". – dijo Ash. – ¡Charizard, a la carga! –

- ¡Char! –

- ¡Hydreigon, Tri-Ataque! –

Las tres cabezas de Hydreigon abrieron sus bocas, dejando salir cada una un ataque diferente: la del centro disparó un rayo de electricidad, la izquierda un chorro de fuego, y la derecha un rayo congelador. A pesar de todo, Charizard maniobró hábilmente entre los tres ataques sin permitir siquiera que ninguno lo rozara, y se acercó lo suficiente para darle un tajo con Ala de Acero. Hydreigon tomó su distancia de nuevo, y Lance le ordenó usar Impulso Oscuro. La cabeza central disparó un rayo de energía oscura hacia Charizard. Ash le ordenó usar el Ala de Acero para escudarse, aunque la potencia del ataque fue tal que Charizard retrocedió en pleno vuelo.

- ¡Hydreigon, Explosión de Fuego! – ordenó Lance.

En las tribunas a algunos les pareció que utilizar un ataque de fuego contra Charizard no tenía mucho sentido. No obstante, la Explosión de Fuego era un ataque mucho más potente que el Lanzallamas. En vez de salir un chorro ordinario, al avanzar se fue expandiendo y tomando la forma de un kanji, lo que además le daba un poco más de rango hacia los lados. Charizard se preparó para recibirlo de frente, confiado en que lo podría resistir. Pero Lance hizo algo que Ash no se hubiera esperado. En vez de esperar a que la explosión hiciera su trabajo por sí sola, le ordenó a Hydreigon lanzarse hacia ella para embestir a Charizard con ella. Este ataque sorpresa tomó tanto a Ash y Charizard fuera de guardia, y hubo alguien en las tribunas que lo reconoció, pues ya lo había utilizado antes en una ocasión.

- Oigan, yo utilicé ese ataque contra Ash una vez. – comentó Gary.

- ¿Qué dices? – preguntó Iris.

- Fue hace años, cuando Ash y yo combatimos en la Conferencia Plateada de Johto. – confesó Gary. – Me pregunto si Lance habrá visto nuestro combate en esa ocasión. –

- Tal vez no. – dijo Brock. – Quizás descubriera la técnica por sí mismo. De cualquier manera, eso significa que debe tener varios trucos bajo la manga todavía. –

De vuelta en el campo de batalla, Charizard se repuso rápidamente de la sorpresa cuando Hydreigon lo embistió dentro de la Explosión de Fuego. Charizard volvió a volar para colocarse encima de Hydreigon y atacarlo desde arriba. Viendo Lance que quería llevar la batalla hacia el cielo, le ordenó a Haxorus hacer lo mismo y este de inmediato se echó a volar también. Los dos Pokémon comenzaron a volar en círculos sobre el campo, atacándose uno al otro, Hydreigon disparando Tri-Ataque, y Charizard alternando Lanzallamas y Aliento de Dragón. Los dos Pokémon atacaban y rugían ferozmente, pero ninguno lograba acertar un golpe, y cuando intentaban acercarse el otro se alejaba para contraatacar.

- Wow, vean eso. – dijo May. – Si no supiera que están peleando casi diría que es como una danza. –

- De cierta forma lo es. – comentó Zoey. – Si no fueran oponentes, tal vez me darían buenas ideas para una presentación doble. –

La ventaja de un Pokémon volador en batalla era que su movimiento no estaba limitado a solo desplazarse en tierra, lo que le daba más ángulos para atacar. Sin embargo, esa ventaja desaparecía por completo si el oponente también podía volar, pues este tendría el mismo radio de movimiento en cualquier dirección. Los dos Pokémon subían, bajaban y giraban en todas direcciones mientras se disparaban sus ataques, pero sin lograr herirse. Los dos demostraban estar bastante equiparados en velocidad y maniobrabilidad en el aire, al menos hasta que Hydreigon hizo que Charizard se le pusiera por detrás cuando se disponía a atacarlo con un Super Calor, pero Hydreigon giró hacia atrás las dos cabezas laterales cuando Lance le ordenó usar Tri-Ataque. Por la sorpresa, Charizard apenas alcanzó a evadir el chorro de fuego, pero el rayo de hielo le alcanzó una de las alas, y el peso repentino al dejársela congelada causó que perdiera el balance en el aire.

- ¡Hydreigon, ataca con Carga Dragón! – gritó Lance.

Hydreigon rugió y liberó una energía azul que comenzó a envolverlo, para luego lanzarse a la carga contra Charizard. La embestida hizo que Charizard cayera al suelo, aunque no tardó en volver a incorporarse. Él mismo utilizó el Lanzallamas para descongelarse el ala, y de inmediato alzó el vuelo otra vez. Lance le ordenó a Hydreigon volver a atacar con Carga Dragón, pero Ash no iba a caer dos veces seguidas con el mismo ataque.

- ¡Charizard, usa Cola de Dragón! –

- ¡Char! -

A pesar de la velocidad del ataque de Hydreigon, al haberlo recibido una vez Charizard supo cuando reaccionar para evitarlo. Dio una vuelta en el aire esquivando la Carga Dragón de Hydreigon y asestándole un coletazo cargado de energía a la cabeza principal. Charizard presionó aún más soplándole un Aliento de Dragón a las otras dos antes que pudieran tomar represalias. Hydreigon descendió un poco para tomar su distancia, y volvió a atacar con una Explosión de Fuego, aunque esta vez sin arrojarse él mismo dentro de las llamas para embestir a Charizard. Ash le ordenó contraatacar con Super Calor, y al chocar ambos ataques, quedó claro que ambos estaban muy equiparados. Pero desde luego, haberlo utilizado solo para defenderse sin causarle ningún daño a Hydreigon ya lo colocaba en desventaja, pues a la próxima no tendría el mismo poder de ataque. Por ahora tenía que cambiar de plan. Mantenerse evadiendo y guardar energías para atacar después. Su plan era tratar que Charizard resistiera lo más posible, pues aún le quedaba otro oponente a vencer en espera.

Entretanto, Lance estaba teniendo sus propias preocupaciones en relación a la batalla en curso. El Charizard de Ash estaba mostrando ser un oponente más que formidable. Había derrotado a su Haxorus, y si no tenía cuidado su Hydreigon podría ir por el mismo camino. Cuando estaba peleando con Salamence se había dicho a sí mismo que dejaría de lado las precauciones, pero de nuevo las estaba manteniendo, tal vez inconscientemente. Aún le quedaba otra carta por jugar con Hydreigon, pero utilizarla implicaba un pequeño riesgo de que algo saliera mal, y a él no le gustaba tentar a la suerte.

- ¿En qué estoy pensando? – se dijo de pronto. – Sería una falta de respeto no mostrarle a mi oponente lo mejor de mí, cuando él lo está haciendo. –

No tenía sentido estarse guardando el "último recurso" si no lo iba a utilizar en algún momento. El lagarto de fuego y el dragón de tres cabezas habían vuelto a reanudar su combate en el aire, disparándose sus ataques uno al otro sin acertar. Alargar la batalla podría resultarle peligroso, así que decidió que se iba a arriesgar, y en cuanto viera la oportunidad iba a terminar con el combate de un solo golpe. Si la diosa de la fortuna no le sonreía ese día… bueno, tendría que afrontar las consecuencias.

Los dos Pokémon continuaron atacándose por un buen rato, hasta que finalmente Ash le ordenó a Charizard lanzarse con el combo de Ala de Acero y Lanzallamas. Viendo que quizás esta sería su oportunidad, Lance le ordenó responderle con Explosión de Fuego, e hizo que Hydreigon volviera a lanzarse dentro de ella. Esa era su manera de demostrar que las batallas Pokémon eran, por decirlo de alguna manera, un deporte de contacto. Los dos Pokémon colisionaron, recibiendo ambos su parte del daño a causa de la explosión causada por el choque de las llamaradas. Pero el choque pareció afectar más a Charizard, pues aunque Hydreigon retrocedió un poco se mantuvo en el aire, mientras que Charizard comenzó a caer. Antes que cayera al suelo, Lance decidió que era su oportunidad de rematarlo y acabar el asalto.

- ¡Ataque de Ira, Hydreigon! – exclamó Lance.

Los ojos de la cabeza principal de Hydreigon brillaron en rojo, y luego todo él empezó a emitir un aura de ese mismo color. Hydreigon voló y embistió a Charizard, sus tres cabezas comenzaron a morderlo y golpearlo por todas partes sin piedad, y finalmente ascendió y luego descendió de vuelta para golpearlo desde arriba y hacerlo caer. Charizard se estrelló con un doloroso batacazo en una de las rocas, destrozándola. Por un momento permaneció inmóvil, apenas sacudiendo las alas, lo cual era la única razón por la que el juez no lo declaraba derrotado, era claro que estaba luchando por volver a levantarse.

- Ay, no, ese fue su fin. – comentó Iris.

- ¡Vamos, Charizard, tú puedes! – gritó Max, animándolo a que se levantara.

En el campo, Lance deseaba con todas sus fuerzas que eso hubiera bastado para acabar con Charizard, por dentro se repetía "Quédate allí, no te levantes", porque estaba seguro de que si lograba levantarse de nuevo, serían malas noticias para él. El instante se hizo eterno, pero finalmente ocurrió. Charizard tenía aún las marcas de los golpes y mordidas que había recibido, pero se había vuelto a levantar, y lo peor es que el deseo de venganza se veía claramente en sus ojos, literalmente ardiendo.

- No es posible. – dijo Lance. – Bueno, qué más queda. ¡Hydreigon, usa Tri-Ataque! –

Las cabezas de Hydreigon prepararon sus ataques de fuego, electricidad y hielo, pero en lugar de dirigirlos hacia su oponente, comenzaron a atacarse unas a las otras, la suerte jugó en contra de Lance, que sabía que esto podía pasar si Charizard lograba resistir. El riesgo de haber dejado que utilizara el ataque de Ira fue que ahora, Hydreigon había quedado en estado de confusión, totalmente desorientado, y Charizard ya se estaba reponiendo, con muchos deseos de vengarse.

- ¡Charizard, sujeta a Hydreigon y llévalo hacia lo más alto que puedas! –

- ¡Char! –

En un parpadeo, Charizard voló y se colocó encima de Hydreigon, tomando ventaja de que seguía confuso. Más que eso, literalmente se le montó encima como un caballo, y con ambos brazos le agarró las tres cabezas tan fuerte como pudo. Las cabezas empezaron a usar Tri-Ataque salvajemente en un intento por liberarse, pero la fuerza de Charizard fue mayor. Sin importar mucho el peso de Hydreigon, Charizard fue capaz de volar con él hasta alcanzar una gran altura, y había llegado el momento de darle el golpe de gracia.

- ¡Vamos a terminarlo, Movimiento Sísmico! – ordenó Ash.

- ¡Char! – Charizard comenzó a volar dando vueltas, sin dejar de sujetar a Hydreigon con todas sus fuerzas. Finalmente descendió hacia el campo, preparado para el impacto.

¡CRASH! Charizard y Hydreigon cayeron con fuerza, levantando una enorme nube de polvo. Una vez que se disipó, Charizard seguía en pie, observando a Hydreigon, con las tres cabezas dando la impresión de que las dos de los lados fueran más bien brazos por la posición desparramada en la que habían quedado. Parecía increíble, pero eso había sido todo, estaba derrotado.

- ¡Hydreigon ya no puede pelear! ¡Charizard vuelve a ganar! -

- ¡Eso es! – exclamó Ash.

La multitud lanzó una enorme ovación ante lo que parecía imposible. Ash había logrado voltear el encuentro, ahora estaba arriba. Le quedaban Charizard y Pikachu en juego, y a Lance solo le quedaba su último Pokémon, que todos sabían era su Dragonite. Pero a pesar de todo, derrotar a Haxorus y después a Hydreigon le había exigido mucho esfuerzo a Charizard, y al parecer ya estaba llegando a su límite.

- Hydreigon, regresa. – dijo Lance recogiendo a su penúltimo Pokémon. Dirigió a Ash una mirada que decía claramente "Es el momento de la verdad" antes de tomar su última Pokébola y lanzarla. – ¡Llegó la hora, Dragonite! –

El último dragón de Lance finalmente reapareció en el campo, fuerte y enérgico. Por lo visto el haberle servido a su amo como medio de transporte no lo había agotado en nada. Charizard, algo agotado pero claramente aún con fuerzas para continuar, rugió desafiante, indicando que él tampoco iba a ceder ni un ápice.

- ¡Dragonite, usa Lanzallamas! – ordenó Lance.

- ¡Charizard, Super Calor! – gritó a su vez Ash.

El Super Calor de Charizard tuvo suficiente fuerza para dominar el Lanzallamas de Dragonite, pero lamentablemente Dragonite pudo moverse a tiempo para evitarlo. Igual que con Hydreigon, los dos Pokémon empezaron a combatir en el aire, solo que esta vez Charizard atacaba a distancia, mientras que Dragonite buscaba acercarse para atacarlo con Garra de Dragón. A pesar de su agotamiento, Charizard lograba evitar los zarpazos que le daba su oponente sin mucha dificultad, y en una ocasión consiguió acertarle un Lanzallamas en la punta de la cola. El momento en que Dragonite se detuvo al chillar de dolor le dio a Ash la oportunidad de atacarlo con Ala de Acero. Dragonite se mantuvo en el aire, mientras que Charizard voló de largo y dio la vuelta para lanzarse a la carga de nuevo.

- ¡Dragonite, usa Impactrueno! – exclamó Lance.

Dragonite lanzó una potente descarga eléctrica hacia Charizard. Una de las mayores ventajas de los Pokémon de tipo Dragón era la variedad de tipos de ataque que podían aprender, los que los hacía bastante versátiles contra cualquier oponente. Charizard viró hacia un lado y apenas evitó que lo rozara, e inmediatamente disparó un Lanzallamas para contraatacar.

- Eso va a ser un problema. – comentó Max luego de ver el Impactrueno de Dragonite. – Charizard es un Pokémon de tipo Volador, así que un ataque eléctrico puede funcionar contra él. –

- Solo si acierta, desde luego. – puntualizó Brock.

Y en efecto, Charizard ahora estaba buscando más que nunca mantenerse lejos de Dragonite. A pesar de estar orgulloso de su poder, Charizard con el tiempo se había vuelto más consciente de sus propias limitaciones, si bien se esforzaba por superarlas. En otro tiempo se hubiera ido de frente, pero ahora no iba a tomar riesgos innecesarios que pudieran perjudicar a su entrenador. En vista de que Charizard no le dejaba acercarse lo suficiente, Lance decidió continuar presionando con Impactrueno, si bien lo que conseguía era alejarlo más, sus ataques eran cada vez un poco más precisos, pasaban más cerca de acertarle a Charizard. Ash sin embargo se dio cuenta de esto, que Dragonite solo estaba fallando los ataques a propósito a medio de advertencia. Sabiendo que lo iban a alcanzar, reaccionó instintivamente.

- ¡Charizard, desvía los ataques a tierra con Ala de Acero! – gritó.

- ¡Char! –

Charizard descendió y se colocó en posición vertical, arrastrando una de sus alas cubiertas en brillo metálico por el suelo, mientras que la otra actuaba como pararrayos atrayendo las descargas. La totalidad del Impactrueno de Dragonite fue desviada por completo, salvando a Charizard de recibir daño.

- ¿Dónde aprendió Ash eso? – preguntó Dawn.

- Fue en el Gimnasio Fortree, en su viaje por Hoenn. – dijo May.

- Winona utilizó esa técnica para desviar los ataques de Pikachu. – agregó Max. – Es bueno que la haya recordado. –

Una vez más, Ash hacía gala de mostrar las técnicas que aprendía de sus oponentes anteriores, con excelentes resultados. Lance por dentro se sintió con ganas de felicitar a Ash ya que no paraba de sorprenderlo, siempre que creía encontrar una alternativa para vencerlo, él se sacaba otro as de la manga. En este caso, encontró la forma de neutralizar el peligro de los ataques eléctricos. Lance volvió a tomar la estrategia del combate a corta distancia, y le ordenó lanzarse con Garra de Dragón. En vez de esquivarlo, Charizard lo recibió utilizando Cola de Dragón, y el choque entre ambos ataques forzó a los dos Pokémon a volver a alejarse. Dragonite disparó un Lanzallamas, pero Charizard lo evitó y le lanzó un Aliento de Dragón directo a la cara. Dragonite sacudió la cabeza, y tosió ligeramente, pero no se dejó intimidar. Lance sabía que Dragonite aún tenía algunos ataques que se estaba guardando para el momento apropiado, y vio su oportunidad de usar uno de ellos, cuando ambos se sujetaron por las garras, y Charizard estaba a punto de soltarle encima un Lanzallamas.

- ¡Aqua Cola, Dragonite! -

Apenas dijo eso, la cola de Dragonite empezó a generar una espiral de agua. Acto seguido, Dragonite giró hacia atrás y le dio el coletazo de agua en la quijada a Charizard. Charizard soltó su agarre al haber sido tomado por sorpresa. En las tribunas, a los amigos de Ash esto les retornó la preocupación. Ahora no solo tenía que tener cuidado con el ataque eléctrico, sino también con uno de agua al ser este la debilidad natural de los Pokémon de fuego. Sin embargo, Brock trató de tranquilizarlos diciéndoles que Charizard en otras ocasiones se había enfrentado a Pokémon de tipo agua y salido victorioso. Gary se sintió aludido, pues supuso que estaría hablando de cuando derrotó a su Blastoise a pesar de la desventaja por tipo. Sin embargo, él también tenía sus dudas, empezando por el hecho de que Dragonite no era un Pokémon de agua.

Mientras tanto, en el campo de batalla, Dragonite y Lance ahora habían tomado otra táctica. Cuando Charizard comenzó a mantener de nuevo su distancia para evitar el agua de la Aqua Cola directamente, Dragonite ascendió y utilizó la Aqua Cola de nuevo, utilizándola como una especie de aspersor para hacer que literalmente lloviera sobre Charizard. El Pokémon de fuego comenzó a volar tratando de huir de la lluvia, pero Dragonite lo perseguía manteniéndose encima de él.

- Oigan, ¿no decían si la llama de la cola de un Charizard se apaga del todo este se muere? – preguntó Iris, algo preocupada por la táctica que Lance acababa de adoptar.

- Eso no es del todo cierto. – dijo Max. – Pero si llegara a ocurrir, le podría llevar varios días, incluso semanas recuperarse por completo. –

Muchos dirían que Lance estaba apostando a una victoria fácil usando esa táctica. Sin embargo, el verdadero objetivo de Lance al estar rociando a Charizard con esa pseudo-lluvia no estaba en realidad orientado a hacer que se protegiera la llama de la cola, sino en realidad mojarlo un poco antes de lanzarle otro ataque eléctrico. Dispersando la lluvia por encima de Charizard se aseguraba de no fallar, en lugar de atacarlo directamente. Y así fue, Lance le ordenó a Dragonite atacar usando Impactrueno. Charizard se las arregló para evadir los dos primeros, pero el tercero lo alcanzó. A esa distancia del suelo no tuvo tiempo de usar el Ala de Acero para hacer tierra y salvarse del ataque. Después del Impactrueno, Charizard cayó en picada, parecía que había sido su fin. Pero resultó ser un engaño: antes de tocar tierra, Charizard dio un giro y volvió a remontarse a toda velocidad, atacando con Ala de Acero. Desde arriba Charizard trató de dispararle un Aliento de Dragón, pero Dragonite logró evadirlo a tiempo y se colocó al mismo nivel que Charizard.

- ¡Usa Aqua Cola de nuevo, Dragonite! – ordenó Lance.

Dragonite comenzó a agitar su cola viciosamente, golpeando a Charizard sin piedad y salpicándolo de agua por todas partes, Hecho esto, Lance le ordenó a Dragonite sujetarlo con fuerza, y Ash supo de inmediato lo que venía a continuación.

- ¡Dragonite, Impactrueno! –

¡BZZZZZZZZZZZZZZZZZTTTTTTTTTT! Sin soltar a Charizard, Dragonite descargó el Impactrueno con todas sus fuerzas. Un movimiento de doble filo, pues al hacerlo él mismo también recibió (gran) parte de la descarga. Claro que a Charizard le tocaba la peor parte, pues Dragonite al ser tipo Dragón tenía mayor tolerancia a los ataques eléctricos, aparte de que estaba salpicado por el agua de la Aqua Cola. Charizard rugió mientras sentía la electricidad recorriéndole el cuerpo hasta que al fin hizo acopio de fuerzas y se soltó. Inmediatamente le descargó un Super Calor a quemarropa en represalia, si bien no era tan potente como los dos anteriores, pudo al menos agregarle un poco de castigo.

La situación era crítica, las posibilidades de Charizard de ganarle a Dragonite no se veían del todo bien. Era claro que Charizard estaba sacando fuerzas de donde no las tenía solo para mantenerse en el juego e intentar causarle todo el daño posible a Dragonite, que a pesar de que no se estaba yendo limpio se veía en mejor condición. Lo más que le quedaba, si acaso, era utilizar su movimiento final y esperar que fuese suficiente para liquidar el encuentro. Charizard se mantuvo esquivando los ataques de Dragonite hasta que Ash vio su oportunidad y le ordenó a Charizard sujetarlo por detrás. A pesar de que Lance se sintió tentado a volver a usar el Impactrueno mientras estaban así, prefirió no hacerlo por no querer hacerle a Dragonite más daño.

- ¡Charizard, lleva a Dragonite hacia lo más alto que puedas! – ordenó Ash.

- ¡Chaaar! –

Usando la fuerza que le quedaba, Charizard agarró por la espalda a Dragonite, y se elevó a toda velocidad. Esto era todo, el último ataque que le quedaba. Lance supo lo que iba a hacer, aplicarle a Dragonite el Movimiento Sísmico para terminar el encuentro, igual como lo hizo antes con Hydreigon. Pero esta vez, Ash iba a agregar algo más.

- ¡Gira en el aire y usa Lanzallamas! –

- ¡CHAAAAAR! –

Obedeciendo a su entrenador, Charizard comenzó a lanzar fuego mientras volaba en círculos sujetando a Dragonite. Los dos Pokémon quedaron encerrados en un anillo de fuego en el cielo, y Lance comprendió lo que intentaba hacer Ash. Por si el impacto del Movimiento Sísmico no fuera suficiente, estaba usando el Lanzallamas para sofocarlo antes de lanzarse de vuelta hacia el suelo. Después de girar un buen rato, Charizard se lanzó en línea recta de regreso con Dragonite, y la caída de ambos retumbó por todo el estadio. Después de caer, Charizard se puso de pie, jadeando, mientras que Dragonite permaneció inmóvil por unos segundos, haciéndole creer por un momento a Ash que había ganado el encuentro. Pero no fue así. Dragonite abrió los ojos, y volvió a incorporarse, quemado y golpeado, pero seguía en el juego. Charizard soltó un bufido de rabia de ver que su oponente había aguantado su ataque, y a él ya no le quedaban fuerzas ni para moverse.

- ¡Dragonite, usa Hiper Rayo y termina con esto! – ordenó Lance.

Mientras Dragonite preparaba su ataque final, Charizard volteó por un momento a mirar a Ash. Sus ojos decían claramente "Perdóname, lo intenté". Después miró a Pikachu. Charizard gruñó algo que solo Pikachu escuchó, y posteriormente el ratón eléctrico asintió con la cabeza. No haría falta ser un genio para deducir que lo que le dijo fue: "Ya hice mi parte. El resto está en tus manos". Se volteó otra vez justo a tiempo para ver como Dragonite disparaba su Hiper Rayo. No cerró los ojos ni intentó escapar. Se mantuvo firme allí, y lo aguantó. Después se desparramó en el suelo, derrotado, pero con una sonrisa de satisfacción por haberlo dado todo.

- ¡Charizard ya no puede pelear! ¡Dragonite es el ganador! –

Todos en las tribunas se quedaron inmóviles. Quedaba solo un combate, un Pokémon cada uno, era la ronda decisiva. Los amigos de Ash empezaban a comentar entre ellos la situación.

- Bien, ¿cómo lo ven ustedes? – preguntó May.

- Dragonite está muy cansado y herido por la pelea con Charizard. – dijo Tracey. – Me atrevería a pensar de que si lo hubiera enfrentado a su máxima capacidad no le hubiese podido ganar. –

- Realmente me sorprendió que lograra ganarle a Hydreigon y Haxorus, y aguantar como lo hizo con Dragonite. – dijo Iris.

- Pikachu está prácticamente sano y considerando que no sudó en su pelea con Gyarados, eso le dará ventaja. – dijo Max. – Pero aun así, no creo que podamos decir nada con seguridad. –

- Sé que Ash va a ganar. – dijo Misty. – Y no lo digo porque tenga ventaja, solo… lo sé, sé que lo hará. –

El resto del grupo miró a Misty. Durante todo el encuentro, ella era la que había estado más (inusualmente) callada. Pero cuando hablaba, decía las cosas con una seguridad que era imposible de describir. Quizás porque de todos ellos, ella era la que conocía mejor a Ash. Ellos eran más cercanos entre sí que ningún otro, era como si tuvieran una especie de conexión. Claro, la mayoría de ellos ya sabían que algo se traían uno con el otro desde su infancia, pero ahora era diferente. Ese vínculo que los unía parecía ser más fuerte ahora.

Después de que Ash regresó a Charizard a su Pokébola, pidió un momento para dirigirle unas palabras a Pikachu antes de reanudar el combate. El juez se mostró reacio, pero cuando Lance insistió en que se lo dieran, accedió. Dando las gracias a Lance, Ash se inclinó para hablar cara a cara con su compañero.

- De acuerdo, Pikachu, esto es todo. Será la batalla de nuestras vidas. – Ash sacudió su puño al decirlo. – Hemos pasado muchas cosas juntos en todos estos años, amigo. Ha sido un largo camino, pero estamos a solo un escalón de alcanzar la cima. Sé que hoy podemos ganar, pero solo si somos audaces y estamos dispuestos a arriesgarlo todo. –

- Pikachu. – Pikachu asintió firmemente.

- Quiero que sepas que, pase lo que pase, estoy muy feliz por todo lo que hemos logrado juntos, Estoy orgulloso de ti, y de todos los demás. Pero hoy no se trata de dar lo mejor. Hoy TENEMOS que ganar, ¿entiendes? –

- Pika. –

- Con esta pelea se decide todo. Confío en ti, compañero, sé que puedes hacerlo. ¿Estás listo? –

- ¡Pikachu! – El roedor se golpeó sus pequeños puños, indicándole a su entrenador que hacía mucho que estaba listo.

- Entonces sal allá, a ganar. –

- ¡Pika pika! –

Terminado el discurso de motivación, Pikachu salió al campo de batalla, listo para enfrentar la ronda final. Charizard le había dejado su marca a Dragonite en el asalto anterior, pero Pikachu sabía que no debía confiarse. No se perdonaría si le fallaba a su entrenador en un momento tan importante. No, perder no era una opción. Ash tenía razón, TENÍA que ganar.

- ¿Ya están listos? – preguntó el juez.

- Sí. – dijo Ash.

- De acuerdo. – El juez alzó sus banderas. – ¡Que continúe el combate! –

- ¡Pikachu, usa Impactrueno! – ordenó Ash, de una vez empezó con la ofensiva.

- ¡Pika CHUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU! –

- ¡Dragonite, usa Impactrueno también! – ordenó Lance.

Los dos ataques eléctricos colisionaron, y las chispas volaron por todo el campo. Una vez que cesaron, Lance le ordenó a Dragonite alzar el vuelo y atacar desde el aire. Pikachu esquivó utilizando Ataque Rápido, desplazándose como un pequeño relámpago amarillo por todo el campo. El combate contra Gyarados prácticamente solo había sido un calentamiento, pues se estaba desplazando a una velocidad tal que por momentos solo parecía una pequeña mancha amarilla yendo de lado a lado.

- ¡Pikachu, ataca con Electro Bola! –

- ¡Pika! – El roedor cargó en su cola la bola eléctrica y la arrojó hacia Dragonite.

- ¡Esquívalo y usa Lanzallamas! – ordenó Lance.

El Lanzallamas de Dragonite, si bien no era tan potente como el de Charizard (estando a su máxima capacidad), sí fue bastante rápido y preciso, solo la velocidad de Pikachu le permitió evitarlo sin recibir daño alguno. Lance se planteó la posibilidad de (ahora sí) utilizar la táctica de Ash de fundir todo el campo para reducir el área de movimiento de Pikachu, pues estaba resultando ser un oponente bastante evasivo. Dragonite dejó de lado a Pikachu empezó a disparar el fuego hacia las rocas para derretirlas, pero Ash se percató de lo que intentaba hacer.

- Ah, no, no lo harás. – dijo. – ¡Pikachu, Electro Bola e Impactrueno! –

- ¡Pika! -

Mientras Dragonite estaba centrando su atención en fundir el campo, Pikachu cargó una Electro Bola, y después de arrojarla, disparó un Impactrueno para hacerla aumentar de tamaño, solo que esta vez la hizo aún más grande que cuando peleó con Gyarados, pues el ratón eléctrico no dejó de soltar energía sino hasta que ya estaba fuera de su radio de alcance. La enorme esfera de electricidad alcanzó al Pokémon Dragón en pleno vuelo, dando un golpe devastador.

Aun pudiendo atacar desde el aire, el alcance y velocidad de Pikachu le daban un dominio evidente del combate a larga distancia. Dispuesto a tomar los riesgos necesarios para ganar, Lance le ordenó a Lance volar bajo y atacar con Garra de Dragón rozando el suelo. La idea de hacer esto era levantar algo de tierra con la garra y lanzársela a la cara a Pikachu cuando lo golpeara. Y en efecto, resultó: le dio en los ojos, cegándolo temporalmente. Dragonite lo golpeó y lo mandó a volar por los aires, y cuando se incorporó, no podía ver bien por la tierra que tenía en los ojos. Dragonite tomó ventaja de esto y volvió a atacarlo con Garra de Dragón de nuevo.

- Oigan, ¿eso está permitido? – preguntó Georgia.

- Técnicamente sí. – dijo Max. – Es como usar Bofetón de Lodo o Ataque de Arena para cegar al oponente, y eso es válido. –

En el campo de batalla, Pikachu tenía problemas al no poder ver de dónde le venía Dragonite para atacarlo, además de que estaba ocupado restregándose los ojos tratando de recobrar la vista. Después de una ronda de ataques de Garra de Dragón, Dragonite se le puso encima y disparó un Lanzallamas. El roedor apenas pudo sentir el calor aproximándose para saber que debía apartarse, pero Dragonite insistió y siguió lanzándole chorros de fuego hasta que logró acertarle de lleno. Solo entones fue que recobró la vista, y vio que Dragonite se lanzaba en picada con Garra de Dragón de nuevo.

- ¡Pikachu, salta y usa Cola de Hierro! – gritó Ash.

- ¡Pika! –

El roedor pegó un salto en el último segundo, esquivando por poco la arremetida de Dragonite. Mientras iba pasando, Pikachu aprovechó el impulso del salto para girar y darle el tajo con la Cola de Hierro en la espalda Dragonite gimió de dolor al sentir la cortada. El acero le había dejado una buena marca en la espalda, como Pikachu y Ash pudieron ver. Lance, sin embargo, en ese momento no le prestó atención, y le ordenó a Dragonite volver a la carga con Garra de Dragón. A su vez, Ash le ordenó a Pikachu rodear a Dragonite y atacarlo con Tacleada de Voltios por detrás. En vez de ponerse a correr por el campo, el roedor saltó de piedra en piedra, usando el impulso para rebotar y con eso desplazarse más rápido, sin darle tiempo a Dragonite de darse la vuelta. El roedor se disparó cargado de electricidad y comenzó a girar en el aire, logrando impactar en la espalda de Dragonite, justo en la herida que le había hecho con la Cola de Hierro.

Al haber visto eso, Lance se percató de que esa herida era literalmente un blanco para los ataques, y Ash intencionalmente había hecho que Pikachu atacara Dragonite en ese preciso lugar. Si seguía presionando allí, se podría llevar la victoria con relativa facilidad. Lance determinó no dejar de nuevo ese lugar expuesto. Cuando Ash volvió a intentar su táctica de "rodear y golpear", Lance le ordenó repelerlo usando Aqua Cola. Salpicándolo de agua, inmediatamente le ordenó un Impactrueno, pero Pikachu consiguió evitarlo. Sin dejarse amedrentar, Pikachu continuaba buscando un ángulo para atacar a Dragonite, pero este comenzó a dispararle Lanzallamas, forzándolo a cambiar de dirección bruscamente y hacer que perdiera las aberturas.

Los amigos de Ash observaban detenidamente. Lo de atacar la herida de Dragonite en la espalda parecía una buena idea, pero si Lance se había percatado de ello, de poco iba a servirles. Por otra parte, Dragonite ahora se estaba poniendo a la defensiva, pues sus ataques solo buscaban mantener a Pikachu a raya para proteger ese punto, mientras Lance intentaba pensar en algo.

- Ya me cansé de estar huyendo. ¡Pikachu, lánzate de frente! –

- ¡Pikachu! –

El roedor obedeció a su entrenador, desafiando el Lanzallamas de Dragonite, aguantándolo directamente. Como de costumbre, todos quedaron preguntándose por qué hacía eso, hasta que le ordenó utilizar Cola de Hierro. En un movimiento similar a como lo hicieron Salamence y Charizard, Pikachu hizo que la energía metálica de su cola se pusiera al rojo vivo, solo que como él no podía generar su propio fuego, utilizó el de Dragonite para lograrlo. Pikachu enfrentó al fuego valerosamente, y emergió con su cola ardiendo. Saltó sobre Dragonite y descendió con un grito:

- ¡Chuuuuu PIKA! –

¡SLASH! Al ver que no podía atacar la retaguardia, Pikachu atacó por el frente, soportando los ataques de Dragonite y logrando acertar otro golpe devastador, y poniéndose un paso más cerca de la victoria. Lance ya estaba oficialmente preocupado, aunque Dragonite había logrado hacerle daño a Pikachu, el roedor había conseguido acertarle más golpes, si bien a costa de arriesgarse a recibir un poco más de daño adicional en el proceso. Se estaba guardando su mejor ataque para el final, el Hiper Rayo, pero si seguía así no tendría sentido, pues perdería sin haberlo siquiera utilizado.

- ¡Dragonite, prepara tu Hiper Rayo, ahora! –

A esta voz, Dragonite se preparó para usar su ataque más poderoso. Pero mientras lo cargaba, de repente empezó a escucharse un sonido muy extraño. Este empezó a hacerse cada vez más y más fuerte, sonaba como el ruido de advertencia de un terremoto antes de comenzar. Y de hecho, en el campo estaba empezando a temblar, Ash y Lance lo sintieron bajo sus pies.

- Oigan, ¿qué ruido es ese? – preguntaron algunos en el público, confundidos.

- ¡Miren hacia allá! – gritó alguien, señalando hacia el centro del campo, donde estaban empezando a abrirse unas grietas.

¡VROOOOOOOOOOOMMM! En el centro del campo se abrió un agujero, y algo emergió de allí, era una especie de máquina con forma de taladro, y con una gran R roja en ella. No hacía falta ser un genio para saber de quién se trataba.

- Ay no, ellos no. ¿Por qué justo ahora? –

La máquina se abrió para revelar, desde luego, al trío del Equipo Rocket que tantos dolores de cabeza le habían causado a Ash durante sus viajes, Jessie, James y Meowth, aunque ahora con uniformes negros en vez de sus usuales blancos. Y como era de esperarse, decidieron presentarse ante todos.

- ¡Prepárense para los problemas, porque estamos de vuelta! –

- ¡Y más vale que teman, porque hoy será nuestro día! –

- ¡Para proteger al mundo de la devastación! –

- ¡Y unir a los pueblos dentro de nuestra nación! –

- ¡Para denunciar los males de la verdad y el amor! –

- ¡Y extender nuestro reino hasta las estrellas! –

- ¡Jessie! –

- ¡Jame-me-me-mes! –

- ¡El Equipo Rocket volando a la velocidad de la luz! –

- ¡Ríndanse ahora o prepárense a luchar, ahí madre! –

- ¡Así es! –

- Y yo que pensaba que me ya había librado de ustedes. – dijo Ash, evidentemente irritado.

- Solo te perdimos la pista, bobo. – dijo Jessie. – Cuando te vimos por televisión, vinimos aquí de inmediato. Y hablando de eso, ¡hola, quiero saludar a todos mis admiradores! – agregó saludando alegremente a las cámaras.

- Estábamos esperando a que todos tus Pokémon estuvieran agotados por la pelea. – agregó James. – Y es mejor todavía porque además nos podemos llevar los de Lance también. –

- Así que ya lo sabes. – dijo Meowth. – Mejor entrégalos por las buenas o sino… -

- ¿O sino qué? – replicó Ash, cruzándose de brazos. Evidentemente ellos habían dejado de ser una preocupación para él hacía mucho tiempo.

- Esto no tiene precedentes. – dijo Lance. - ¿Cómo se atreven a interrumpir una batalla de campeonato? –

- Hacemos lo que nos da la gana. Y ahora... –

Jessie y James simultáneamente sacaron de la nada unas enormes bazookas. Ambos apuntaron con ellas hacia Pikachu y Dragonite respectivamente, y presionaron los gatillos, disparando unas redes para atraparlos. Sin que Ash le dijera nada, Pikachu dio un salto y usó Cola de Hierro para cortarla en tiritas en el aire, para furia de Jessie.

- ¿Es que no han aprendido nada? – dijo Ash. - ¿Cuántas veces ya han usado ese viejo truco? –

- ¡Rayos! – gruñó Jessie. – Bueno, no importa, aún tenemos al Dragonite. –

- Eh… Jess… tenemos un problemita con eso. – escuchó decir a James detrás de ella, su voz sonaba temblorosa.

- ¿Cómo? – Jessie se volteó, y vio con miedo que Dragonite había roto con su propia fuerza la red que le habían lanzado, y los miraba de manera asesina.

- Oye, Ash. – dijo Lance. - ¿Qué opinas si…? –

- No hace falta que lo digas. – Ash entendió perfectamente.

Los tres miembros del equipo Rocket se abrazaron atemorizados. Ahora les venía su peor pesadilla.

- ¡No, por favor! ¡Todo menos eso! – gritó Jessie.

- ¿A la cuenta de tres? – preguntó Lance.

- ¿No podemos negociar mejores términos? – intentó persuadirles James.

- Uno… -

- ¡Seguro podemos llegar a un buen acuerdo! – dijo Meowth.

- Dos… -

- ¡Hablemos de esto, no hay necesidad de…! –

- ¡TRES! –

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! –

Pikachu y Dragonite simultáneamente descargaron sus Impactruenos sobre el Equipo Rocket. Normalmente estaban acostumbrados a recibir las descargas del roedor eléctrico de Ash, pero empezando por el hecho de que en el tiempo que le habían perdido el rastro se habían vuelto mucho más fuertes, sumado al poder adicional de Dragonite, no estaban preparados para esa clase de castigo. Finalmente, el taladro, que también recibió su parte, explotó por la sobrecarga de electricidad, mandándolos, como siempre, a volar por los cielos.

- ¡Dos años sin seguir al bobo, y es ahora cuando se nos ocurre atacarlo! – gritó Jessie.

- ¡Claro, solo tú hubieras tenido este "brillante" plan, Jess! – dijo James.

- ¡A quién le importa! – farfulló Meowth. – ¡Lo único que importa en este momento es que…! –

- ¡NOS MANDARON A VOLAR OTRA VEZ! –

Y como de costumbre, se perdieron en la distancia hasta que solo fueron un pequeño punto brillante en el suelo. Ash se despidió alegremente de ellos.

- ¡Buen viaje, Equipo Rocket, y no vuelvan! – Luego volvió su atención a Lance. – Bien, ¿continuamos? –

- Desde luego. – replicó Lance.

La repentina aparición del Equipo Rocket hizo que Lance desistiera momentáneamente de lanzar el Hiper Rayo. Ese breve respiro le dio oportunidad de pensar de nuevo, pues no podía utilizar un ataque como ese a la ligera. Utilizarlo era un arma de doble filo, pues si fallaba dejaba al usuario incapacitado por unos momentos, dándole la oportunidad al oponente de contraatacar sin poder defenderse. Esa era la razón por la cual siempre se lo guardaba para utilizarlo como movimiento final, o en situaciones desesperadas. Bueno, ahora estaba bastante desesperado.

Igual que antes, Lance se estaba ocupando de tratar de mantener a Pikachu a raya, buscando el momento oportuno para disparar el Hiper Rayo y liquidar el encuentro. Pikachu había comenzado a lanzar una ronda de Impactruenos que Dragonite desviaba con los suyos propios, alternando con Lanzallamas ocasionalmente. A estas alturas, Pikachu también estaba evidenciando signos de cansancio, con la cantidad de energía que había invertido para hacer sus ataques más poderosos.

La atmósfera del estadio había alcanzado el punto en que se podría cortar con un cuchillo. Los dos Pokémon utilizaban todo su poder y fuerza intentando derrotarse uno al otro, y la gente veía totalmente incierto hacia quién de los dos se decidiría la victoria. Eventualmente, la suerte pareció favorecer a Lance, en el momento en que Ash le ordenó a Pikachu lanzar una Electro Bola super-cargada. Lance le ordenó utilizar Aqua Cola para devolvérsela. Si bien le tocó parte de la electricidad al hacerlo, el coletazo bastó para enviársela de regreso a Pikachu, que no alcanzó a moverse lo suficientemente rápido para evadir el impacto completo, pues al dar en el suelo la explosión lo mandó a volar por los aires. Sin perder tiempo, Dragonite voló debajo de él para darle un gancho con Garra de Dragón antes que cayera para volver a elevarlo. Lo siguió y volvió a ponerse debajo para repetir el proceso, haciendo una especie de malabares con Pikachu. Por un momento logró mantenerse así, pero finalmente Pikachu recobró el control, y se prendió de la garra de Dragonite con uñas y dientes literalmente. Dragonite comenzó a sacudir el brazo violentamente, tratando de sacarse a Pikachu, pero no lo consiguió, y Pikachu de inmediato le soltó el Impactrueno a quemarropa, determinado a hacerle todo el daño que pudiera, pero manteniendo aún su "reserva final" de energía.

Finalmente, Pikachu se soltó de Dragonite, y ambos aterrizaron de vuelta en el campo, frente a frente. Los dos sudaban, estaban llegando al límite de sus fuerzas, al punto que Dragonite ya no tenía energías para echarse a volar de nuevo. Ash y Lance lo sabían, el encuentro estaba a solo segundos de llegar a su fin. Y en el público todos también lo sabían.

- Esto es todo, Ash. – dijo Lance. – No tiene caso continuar prolongando más el encuentro. –

- Nadie lo sabe mejor que yo. – respondió Ash.

- Ya nuestros Pokémon lo han dado todo. – prosiguió el maestro de Dragones. – Que ambos hagan un último ataque con todas sus fuerzas, y que el destino decida quién es el ganador. –

- Me parece justo. – accedió Ash.

Solo les quedaba un último ataque a cada uno. Sería una batalla de voluntades, todo se reducía a eso. Poner la energía que les quedaba en un último esfuerzo y terminar el combate. Los cuatro, Ash y Pikachu, al igual que Lance y Dragonite, todos aceptaron terminarlo de ese modo.

- ¡Pikachu, prepara tu Tacleada de Voltios! –

- ¡Dragonite, prepara tu Hiper Rayo! –

Dragonite empezó a enfocar energía en su boca, mientras que Pikachu cargaba sus sacos eléctricos al máximo antes de lanzarse. A esa distancia no tenía sentido intentar esquivar el Hiper Rayo, y Pikachu lo sabía. En vez de eso, iría de frente contra él. La tensión se apoderó de todos en el estadio, mientras aguardaban el choque final.

Finalmente, Dragonite disparó su Hiper Rayo a máxima potencia, y al mismo tiempo Pikachu echó a correr cargándose con la Tacleada de Voltios. En vez de intentar evitar el rayo, saltó de frente directo hacia él, y comenzó a girar, convirtiéndose en una especie de taladro eléctrico vivo. Cuando hizo contacto con el Hiper Rayo de Dragonite, hubo una enorme explosión y humo en cantidad. Por unos segundos, todo mundo seguía a la expectativa, y preguntándose en qué habría terminado todo. Al dispersarse el humo, los dos Pokémon seguían en pie, jadeando, agotados. Dragonite echaba chispas eléctricas, evidentemente había recibido el impacto de la Tacleada de Voltios. Pero Pikachu tampoco había salido limpio, el haber recibido de frente el Hiper Rayo había hecho lo suyo también. Ya no tenían para más, eso era todo. ¿Quién de los dos sucumbiría primero? Los dos Pokémon se miraban fijamente con desafío, mientras todos en el estadio aguantaban la respiración.

Al fin, después de lo que pareció una eternidad… Dragonite emitió un quejido, y haciendo una mueca de dolor, cayó desparramado en el suelo. Pikachu seguía en pie, herido, exhausto, pero estaba en pie. Lo había logrado, había triunfado. El juez, que estaba tan absorto con la batalla, se había olvidado de sus deberes por un momento, y al darse cuenta, inmediatamente levantó su bandera.

- ¡Dragonite ya no puede pelear! ¡El combate ha terminado, el retador, Ash Ketchum, es el nuevo campeón! –

El silencio en el estadio se rompió de inmediato, todos en las gradas comenzaron a gritar y a aplaudir de la emoción. Ash no se molestó en hacerlo, en ese instante, su única preocupación era ver que su compañero estuviera bien, de modo que fue a recogerlo.

- ¿Te sientes bien, amigo? – preguntó.

- Pika… chu. – dijo el pequeño roedor, agotado, pero feliz.

- Te mereces un buen descanso después de esto. – dijo Ash. – Lo lograste, compañero. –

- Chu… - dijo Pikachu negando con la cabeza. Ash entendió que él quería decir: "No. Lo logramos juntos."

Los amigos de Ash saltaron de las tribunas, y como una gran ola se echaron a correr hacia él para abrazarlo y felicitarlo por su victoria. Más todavía, entre todos lo levantaron en hombros y comenzaron a lanzarlo al aire para celebrar su victoria. Ash no podía creer que ellos estuvieran más felices que él con su triunfo, pero no se quejaba. Se sentía muy bien por tener a tantos buenos amigos que se alegraran por él. Aunque en medio de la multitud, Misty tenía problemas para abrirse paso, intentando llegar hasta él.

Los guardias de seguridad tuvieron que dispersar a la multitud para abrirle un camino a Lance y que pudiera llegar hasta donde estaba Ash. Como era habitual, tenía que felicitarlo, y formalmente declararlo como el nuevo campeón. Cuando se dieron cuenta, por fin bajaron a Ash, justo en el instante en que Misty lograba llegar hasta él y prenderse de su brazo, como si quisiera asegurarse de que no se le escapara.

- Fue la batalla más increíble que tuve en toda mi vida, Ash. – dijo Lance.

- ¿No te sientes mal por haber perdido? – preguntó Ash.

- En absoluto. – dijo Lance. – De hecho, me atrevo a decir que me siento feliz. Feliz porque he presenciado el ascenso de un nuevo campeón. –

- Ha sido un largo camino. – dijo Ash. – Pero jamás habría llegado tan lejos, sin el apoyo de mis amigos, y mis Pokémon. –

- Es cierto. – intervino Misty. – Estando solo no hubieras durado ni cinco minutos. –

- ¡Oye! –

- Bueno, Ash, tendré que pedirte que me acompañes. Es tiempo de entregarte formalmente el título de Campeón y Maestro Pokémon. Sígueme. –

Lance comenzó a caminar hacia el otro lado del estadio. Ash lo siguió, aunque con algo de dificultad pues Misty no quería soltarle el brazo. Al llegar a la entrada en el otro extremo, Lance se detuvo al notar que Ash venía con Misty.

- Lo siento, Ash, pero el lugar al que vamos está reservado para los campeones. – dijo Lance.

- ¿Ella no puede venir? – preguntó Ash.

- Las reglas son las reglas. – dijo Lance. – Y no soy yo quien las impone, lo lamento. –

- Aw, rayos. – dijo Ash.

- Está bien. – dijo Misty. – Aquí te esperaré. –

Muy a su pesar dejando a su novia atrás, Ash siguió a Lance hacia el interior del estadio. Lance lo llevó por un corredor muy largo, y bajaron por una escalera hacia una zona donde jamás había estado antes. Antes que Ash pudiera preguntar qué sucedía, llegaron a una zona que tenía cierto aspecto de Centro Pokémon, pero reducida en área. No había enfermeras Joy a la vista, pero sí una máquina de curación rápida para los Pokémon. Lance colocó en ella sus seis Pokébolas, y esperó.

- Tomará solo un par de minutos, descuida. – le dijo a Ash. – Es un prototipo, pero la Liga Pokémon ha decidido no sacarla al mercado. Dejaría sin trabajo a las enfermeras Joy y a los doctores. –

- Eso sería muy malo. – admitió Ash. Uno de sus amigos había tomado eso como empleo a tiempo completo, y no le hubiera gustado verlo de pronto sin trabajo.

Terminada la curación, Lance tomó las Pokébolas de Ash. Pikachu, muy a su pesar, se vio forzado a entrar temporalmente en la suya, pero accedió, iban a ser solo dos minutos después de todo, podía soportarlo. Pasado ese tiempo, Ash volvió a sacarlo, y Lance le indicó que continuaran por el corredor opuesto al que habían entrado. Siguieron avanzando, hasta llegar a una enorme habitación, pero estaba tan oscura que no podía verse qué había en ella.

- ¿En dónde estamos? – preguntó Ash.

- Ya lo verás. –

Lance encendió las luces, dejando ver una enorme habitación con pilares de oro y paredes de platino. En las paredes había varios trofeos, placas meritorias y fotografías de campeones y sus Pokémon. Los dos caminaron hacia el centro de la habitación, donde un gran trofeo que aún no tenía nombre grabado los aguardaba.

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que vine aquí. – dijo Lance con aire nostálgico. – Bienvenido al Salón de la Fama de Kanto. Aquí inmortalizamos a aquellos que logran hacerse merecedores del título de campeones, y a sus Pokémon. –

El Salón de la Fama. Ash apenas podía creerlo, había sido un largo camino durante esos nueve años, y por fin estaba a punto de ver consumado su sueño de convertirse en Maestro Pokémon. Lance le pasó una placa de cemento fresco, que evidentemente era para que él y sus Pokémon estamparan su firma y huellas para la posteridad. Aún agotados por el combate anterior, sus Pokémon se mostraron muy complacidos al hacerlo, obviamente estaban tan felices como su entrenador por su gran victoria. Después de que cada uno colocó su huella, Ash estampó ambas manos en el centro y la firmó con su nombre "Ash Ketchum" en letra cursiva. Habiendo terminado, Lance se llevó la placa para colocarla en el lugar que le correspondía ahora a Ash en el Salón de la Fama, regresando con el más esperado de los premios.

- Felicidades, Ash, te has hecho acreedor al trofeo del campeón de Kanto. Es irónico, empezaba a creer que no estaría aquí para entregárselo a un nuevo campeón. –

El trofeo del campeón era enorme, mucho más grande que cualquiera de los que Ash hubiera ganado a lo largo de su carrera de entrenador. Al tomarlo de las manos de Lance, se sintió bastante pesado, lo que desde luego no era una sorpresa considerando que era de oro sólido. En la base ya le había colocado la placa con la fecha y el nombre de Ash, acreditándolo como el nuevo campeón.

- Y ahora, la fotografía. – dijo Lance, yendo por una cámara y un trípode. – Si tienes la amabilidad de colocarte con tus Pokémon por allá. –

Señaló un área despejada en un rincón del salón, evidentemente reservada para las fotografías, de inmediato Ash y sus Pokémon fueron a posicionarse. Ash se colocó de pie en todo el medio, con Pikachu sobre su hombro, y sujetando su trofeo. Charizard justo detrás de él con las alas extendidas, con Feraligatr a la izquierda y Garchomp a la derecha. Serperior se extendió cuan larga era en la parte inferior a los pies de Ash, y Glalie se quedó flotando ligeramente encima de Feraligatr, mostrando todos sus dientes en una amplia sonrisa helada. Lance hizo algunos ajustes a la cámara, y al asegurarse de que todos estaban dentro, se preparó para capturar el momento.

- ¡Sonrían! – dijo apretando el botón.

¡CLICK! Apenas sonó el flash, Ash exhibió una V de la victoria con su mano libre (con la otra sostenía el trofeo), y así él y su equipo por fin estaban listos a ocupar el lugar que les correspondía en el Salón de la Fama, junto a todos los campeones que los precedieron. Lance guardó la cámara y el trípode, y le indicó a Ash que era hora de salir de vuelta al estadio.

El recibimiento no pudo ser más acalorado. Los amigos de Ash nuevamente se abalanzaron en masa sobre él para vitorearlo, y el trofeo del campeón comenzó a pasar de mano en mano, en especial por aquellos que aún no tenían el suyo propio y querían alzarlo para sentirse campeones, aunque fuese solo por un momento. Particularmente, a Trip se le hizo difícil soltarlo cuando este a sus manos, aunque Iris y Cilan le recordaron que en poco tiempo a él mismo le tocaba pelear en el campeonato de Unova para ganarse el derecho de retar a su campeón respectivo, Alder. Finalmente se lo devolvió a Ash, aunque con el cejo algo fruncido.

- Bueno amigos, creo que ya saben lo que sigue, ¿no? – dijo Brock de repente. – Tenemos mucho que celebrar. ¡Esta noche, fiesta en el Centro Pokémon, por el nuevo campeón! –

- ¡SÍIIIIIIIIIIIII! –

La ola de gente cargando a Ash salió del estadio, rumbo al Centro Pokémon. Esa noche iban a tener una gran fiesta, la madre de todas las fiestas.


Aquella noche…

Ya eran más de las 11:00 pm, y la celebración por la victoria de Ash se veía muy lejos de terminar. Por lo visto Cilan y Brock ya habían preparado con anticipación todos los bocadillos. A la enfermera Joy no le hizo mucha gracia que todos hubieran convertido su centro en un salón de fiestas, pero como no había mucho trabajo por hacer en ese momento, al final ella misma se unió a la celebración, a sabiendas de todo el desastre que le tocaría limpiar al día siguiente. Cuando Brock trató de tentarla (por lo visto no había perdido del todo sus viejas costumbres), Lucy se lo llevó jalándolo de la oreja. Esa noche ella no iba a ceder a su chico. Dawn y May comentaban muy amenamente sobre las virtudes y los defectos respectivos de sus novios. A Kenny y Drew no les hacía mucha gracia. Los rivales de Ash se habían agrupado para hablar sobre quién de todos ellos había sido el mayor desafío para Ash. Stephan y Barry estaban a punto de entrarse a golpes a causa de un comentario hecho por este último, y tuvieron que frenarlos Trip y Paul, aunque la cosa se complicó un poco cuando Cameron le entró a la refriega dando sus propias opiniones. Burgundy probaba los bocadillos hechos por Cilan, y aunque ahora estuvieran juntos todavía se negaba a aceptar que realmente le gustaban. Georgia discutía con Iris, sobre cómo le parecía estúpido que el Glalie de Ash hubiera perdido en su primer asalto aún con la ventaja por tipo, mientras que Iris pensaba que eso no tenía importancia, pues Ash había ganado el encuentro. Tracey llevaba una bandeja donde le cargaba a Daisy todo lo que se le antojaba, y era increíble que la rubia pudiese comer tanto y aun así mantenerse delgada.

Entretanto, Misty buscaba entre las multitudes a Ash. Era irónico, la fiesta era por él, y sin embargo no se le veía por ninguna parte. Después de dar vueltas por todo el salón principal del centro, Zoey le dijo que lo vio subir las escaleras, así que seguramente estaba en la azotea. Tal vez trataba de escaparse un poco de todo el alboroto. Misty se dirigió hacia allá, y en efecto, allí estaba. Estaba de espaldas a ella, mirando hacia el cielo nocturno.

- ¿Qué haces aquí solo? Deberías estar abajo, celebrando con todos. – dijo Misty. Ash se volteó para verla, sin dar señales de que lo hubiera sorprendido. Al parecer la estaba esperando.

- Necesitaba un poco de tranquilidad. Para variar. – dijo Ash.

- Eso es difícil de creer. – dijo Misty caminando hasta ponerse a su lado. – ¿Te molesta que te haga compañía? –

- En absoluto. – dijo él.

- Y bien, ¿qué es lo que va a hacer el nuevo campeón ahora? – preguntó Misty como quien no quiere la cosa.

- Tú deberías saberlo. – dijo Ash. – Después de esto, tendré mucho tiempo libre en las manos. Y… te prometí que pasaríamos algo de tiempo de calidad juntos tú y yo. –

- Es decir que no lo olvidaste. – sonrió Misty, acercándosele. – Bueno… ¿qué tienes en mente? –

- Esperaba que tú me lo dijeras. – dijo Ash. – La verdad… he pensado, no he parado de viajar en estos nueve años. Tal vez es hora de que me quede en un lugar por un tiempo. –

- Eso suena bien. – dijo Misty. – ¿Vas a quedarte en Pueblo Paleta? –

- Tal vez. Pero va a estar un poco solitario allá, es decir, una vez que todos se vayan a casa… -

Misty soltó una pequeña risita. Si no conociera bien a Ash, eso casi sonaría a que la estaba invitando. Y por alguna razón, estaba segura de que eso era.

- ¿Quieres que vaya contigo? –

- ¿Qué hay de tu gimnasio? Tus hermanas nunca han sido muy responsables con él. – dijo Ash.

- Tendrán que aprender a serlo. También me merezco una vida fuera del Gimnasio. – Misty lo tomó de la mejilla y le dio un pequeño beso. – Pero respóndeme, tú quieres que vaya contigo, ¿no es así? –

- Por supuesto. – dijo Ash. – No sé qué me depara el futuro a partir de ahora. Pero lo que sea, solo quiero que estés allí conmigo para compartirlo. –

- Siempre. –

Ash Ketchum finalmente había cumplido su sueño de toda la vida. Pero ahora tenía un nuevo sueño, el de una nueva vida, una vida junto a la chica que había estado con él desde el principio de su viaje, su mejor amiga, su compañera, y ahora, por supuesto, su novia. En otro tiempo, hubiera pensado que su mayor triunfo hubiera sido el convertirse en Campeón Pokémon, pero en este momento, sentía que su mayor triunfo había sido ganarse el corazón de Misty. El futuro pintaba brillante, para ambos.

FIN.


Notas del Autor:

Uff, por fin lo terminé. Eso es todo, gente, por fin hice que Ash se convirtiera en Campeón Pokémon, a mi manera, y después de mucho esperar, pero lo hice. Esta última parte se me alargó bastante, en comparación con las otras. Y la repentina aparición del Equipo Rocket fue una adición de último minuto, creo que simplemente no me pude resistir a incluirlos, no tenía ninguna razón para ello. Supongo que a estas alturas los veteranos querríamos que Ash hubiera llegado hasta aquí, pero a los escritores y productores del anime ya no les importa, solo quieren prolongar la serie mientras puedan seguir exprimiendo a la franquicia (y eso va para largo, según parece). Echo de menos los buenos viejos tiempos con las primeras temporadas.

Pido disculpas por la enorme tardanza, y también por las posibles inconsistencias con los Pokémon, sus ataques y otras cosas, pero dado el intervalo entre los capítulos, creo que eso fue inevitable. Puede que después decida re-editar la historia, pero por ahora, tengo otras cosas de qué preocuparme. Gracias por los reviews a Lord Kaizer, Satoshi Ryu, dragon titánico y DnK. Hasta una próxima oportunidad.