Capítulo 4
Secreto compartido
- ¿Que fue lo que paso?- pregunto Narcissa
Hermione estaba realmente avergonzada como explicarle que por su culpa Malfoy estaba lastimado otra vez, respiro hondo y se dispuso a contestar pero fue Draco quien hablo.
- Fue mi culpa madre, me monte en la escoba y me caí luego Granger me encontró y le pidió a sus amigos que me ayudaran.
- Pero porque lo hiciste, sabes que debes estar en reposo, no puedes montar una escoba en tu estado- lo reprendió
- Sabes que nunca sigas las reglas – contesto molesto y acomodo la cabeza en la almohada.
-Creo que lo mejor será que descanses – repuso Narcissa haciéndole señas a Hermione para que abandonaran la habitación.
- ¿Estás segura?- pregunto Harry, él le había ofrecido a Kandri darle la mansión Black , ya que por derecho de sangre esta le pertenecía.
- Claro que si, la casa te pertenece él quiso dártela porque eras muy importante para él y yo no la necesito, tengo una fortuna propia y un trabajo, no me hace falta- respondió la muchacha que se encontraba recostada sobre el sofá leyendo un libro.
- ¿Dime me parezco a él? – pregunto ella de pronto cerrando el libro y mirándolo con más interés que el que deseaba admitir.
Harry la observo unos instantes y comprendió como se sentía ella, no conoció a su padre y tenía muchas dudas, él sentía lo mismo sobre sus padres y por un momento se sintió que algún tipo de lazo que no lograba comprender lo unía a ella.
- Él era … bueno … hay algo en tus ojos que me lo recuerda- dijo él sintiéndose algo tonto al recordar cuantas veces había escuchado a la gente decirle que tenía los ojos de su madre.
- Mi madre siempre me dijo que él y tu padre eran grandes amigos, que él no podría haberlo traicionado a pesar de lo que dijera el ministerio- repuso ella con la mirada perdida en los recuerdos- ella poco de él, supongo que le dolía su ausencia y …- dijo sacando una foto donde una muchacha rubia y de ojos azules sonreía abrazada de un Sirius más joven- esta es la única foto que tengo de él.
Harry tomo la foto de las manos de la muchacha y observo como Sirius y la madre de Kandri sonreían y saludaban e imagino cómo habría sido la vida de su padrino si Peter no lo habría incriminado en el homicidio de sus padre, tal vez hubieran tenido más hijos, Sirius tendría una familia y él primos postizos...pero la realidad era otra y tenía que aceptarla.
-¿Qué hacen aquí solos?- dijo Giny entrando a la biblioteca y tomando asiento al lado de Harry.
- Nada- contestó Kandri y dejando el libro sobre la mesa salió dejándolos solos
- ¿Malfoy está mejor?
- Si, uno de los elfos lo está atendiendo ahora, aunque sería mejor que regresara a San Mungo… pero él no quiere hacerlo y no podemos obligarlo- concluyo la pelirroja acercándose más a Harry y rodeándolo con sus brazos. Harry comprendió las intenciones de su novia y la tomo por la cintura besándola en los labios.
- Creo que podemos quedarnos un momento aquí- Dijo ella en tono juguetón antes de que volviera a besarla.
Mientras tanto Kandri se dirigía al comedor, al entrar descubrió a Ron comiendo pastel de calabaza
- Hola- dijo Ron con medio pastel en la boca
-Hola- contesto ella divertida- había algo en aquel muchacho que hacía que su humor varia sin razón.
- Quieres pastel- le ofreció él
- Claro, si es que ha quedado un poco
Eso había sido una broma o un reproche – se pregunto Ron, prefirió tomarlo como una broma y tomando un pedazo de pastel de su propio plato lo sirvió en otro y la invito a tomar asiento a su lado.
-¿Porque odias a mi primo?- pregunto ella causando que Ron se atragantara con el pedazo de pastel que estaba masticando.
- Yo… no … lo … od..i ..o – contesto el pelirrojo tosiendo
- ¿Entonces qué es lo que pasa?, porque eso de que son amigos yo me lo trago y quiero saber qué es lo que está pasando- repuso con una mirada que hizo que Ron recordara a su madre.
Por suerte Narcissa entro en la cocina en ese momento y libero al pelirrojo de aquel interrogatorio pero él estaba seguro de que las cosas no terminarían así.
Hermione tomo el vestido y lanzo un suspiro antes de ponérselo, porque la obsesión de elfo de escoger para ella vestidos tan pequeño- pensó mientras jalaba la tela del vestido por enésima vez en un intento absurdo de tapar sus rodillas.
Cuando ella bajo a la sala se dio cuenta de que todos estaban allí, Giny y Kandri lucían vestidos muy hermosos y a ella le pareció que eran más discreto que el suyo, Harry y Ron se veian muy apuestos en sus trajes de gala y sentados al laso de la chimenea Narcissa y Draco Malfoy lucían tan elegantes como siempre, porque el hurón tenía que verse tan apuesto con la túnica de gala…
- Creo que es hora de pasar al comedor-Anuncio Narcissa y todos la siguieron, mientras Hermione solo podía pensar en que esta sería la última noche que pasaría en casa de los Malfoy.
-Hermione querida. Tenemos una sorpresa para ti- dijo Narcissa sacándola de sus pensamientos.
- ¿Para mí?- pregunto sorprendida
- En realidad son dos- repuso Narcissa feliz, abriendo las puertas del comedor.
- ¿Papá?¿Mamá?¿Pero, como…? – exclamo Hermione.
- Creímos que te gustaría pasar la Navidad al lado de tu familia y tus amigos me ayudaron traerlos- aclaro
- Hermy, te extrañábamos y cuando Narcissa nos invito a la cena de Navidad no pudimos negarnos- dijo su madre sonriente.
- Te vez hermosa hijita- dijo su padre observando su vestido.
-Gracias papá, que sorpresa tan agradable- contesto la castaña tomando su lugar en la mesa.
Narcissa dijo unas palabras acerca de lo feliz que se sentía al tenerlos a todos juntos en su casa y luego la comida apareció sobre la mesa, los padres de Hermione se sorprendieron por que nunca habían estado en un lugar donde la comida apareciera mágicamente sobre la mesa.
Ella podía notar la mirada de alguien sobre su cabeza y cuando levanto la vista se encontró con los ojos grises clavados en ella, no quería verlo así que desvío la mirada y le lanzó una sonrisa su madre.
Estuvo distraída durante toda la cena y cuando la mesa desapareció y la música comenzó a sonar su mente se sumió en los recuerdos.
- Esta es la última noche que estaremos juntos- dijo envolviéndose en los brazos del rubio
- Nadie te ha pedido que te vayas… - contesto él
- Nadie me ha pedido que me quede…- repuso ella
- Y nadie lo hará, es tu decisión, no voy a obligarte a nada, eres libre de irte si lo deseas- aclaro Draco.
Ella se dio la vuelta para quedar frente a él y lo miro sorprendida, se sentía perdida, no quería alejarse de él pero no estaba segura de si quedarse era la mejor opción, tal vez debía marcharse y guardar aquello como un recuerdo de algo que no pudo ser.
Aquello no tenía sentido, como era que las cosas habían cambiado tan rápido, en tan solo unos días. Cuando era que sus sentimientos hacía Draco habían cambiado y lo peor de todo era que el también había cambiado.
Primero ella se sintió obligada a cuidarlo en su convalecencia y estuvo con él leyéndole, sorprendiéndose porque a ambos les gustara tanto la lectura, primero él había rechazado su presencia en su cuarto y ella estaba segura que de no ser porque se encontraba convaleciente él la habría sacado de allí a patadas.
-Hermione hija – dijo su madre trayéndola a la realidad – vamos sal a bailar con él
-¿Qué?- dijo ella sorprendida al ver que Draco estaba parado frente a ella, él extendió su mano hacía ella y se dirigieron al centro del salón de baile.
- ¿En que estas pensando?- le pregunto él tomándola por la cintura para apegarla más a él.
- Estaba recordando- contesto ella- aún no logro comprender como paso
- ¿Que es lo que quieres comprender?
- Como es que paso, como es que tú y yo estamos juntos- repuso ella
- Yo te gusto y tu a mí, que es lo que quieres comprender.
-¿Cómo es que llegamos a este momento?
- Pues yo te pedí que bailaras conmigo y tú aceptaste- respondió él divertido
- No estoy bromeando Draco- contesto ella
- Recuerdas la primera vez que me llamaste Draco – le interrogo él – dijiste que me compadecía de mi mismo.
- Y la primera vez que tú me llamase por mi nombre fue cuando me pediste que te leyera "Orgullo y prejuicio"- recordó ella
- Estaba aburrido y se me ocurrió que era una buena forma de fastidiarte – se burlo él.
- Supongo que también te pareció divertido pedirme que me acostara a tu lado- dijo ella algo molesta
- Sinceramente Granger no creí que lo harías, pero me sorprendiste, lo admito
- Y tú a mí, quien iba a decir que te quedarías dormido apoyado en mi hombro y yo tendría que quedarme a dormir contigo… solo para no despertarte
- ¿Porque me besaste?- pregunto él serio
- Creí que estabas dormido y no pude evitarlo te veías tan tierno…- dijo ella con aire soñador
-¿Tierno yo?
Estaban entablados en su pequeña discusión si darse cuenta de que eran observados, se habían descuidado y de pronto cayeron en cuenta y se separaron un poco esperando que los demás no se dieran cuenta de su actitud.
- Esto inútil y lo sabes, ni tu ni yo entendemos como paso, pero si tuviera que escoger un momento diría que fue cuando te tuve en mi cama temblando a mi lado mientras leías.
- Draco- lo regaño ella con las mejillas coloradas- alguien te puede oír, además no estaba temblando.
-¿Entonces el libro se movía solo?- refuto él para molestarla.
- Olvídalo, no pienso seguirte el juego.
- ¿Ya has decidido?- pregunto él serio
- Draco…yo …
- No te estoy pidiendo nada…. Es tu elección siempre lo ha sido.
- ¿Tu que sientes por mi?- pregunto la castaña recordando que él nunca le había dicho lo que sentía.
- Tú lo sabes…, sabes lo que siento- contesto él y ella podía ver en el fondo de su mirada de hielo una chispa de vida.
- Necesito escucharlo- pidió
- Te amo, lo sabes, estoy enamorado de ti, eso es lo que quieres escuchar – dijo él separándose de ella molesto- para que quieres que te lo diga, que cambia?
- Draco yo …- pero no pudo terminar de hablar, la música había terminado y todos regresaban a sus asientos.
- Hermione podemos hablar?- pregunto el pelirrojo
- Claro- contesto ella temerosa
Caminaron en silencio hasta llegar al jardín y tomaron asiento en uno de los bancos que estaban frente a las flores y una vez más ella se asombro por su belleza.
- Tú y yo somos amigos, desde que éramos niños y yo siempre …- dijo Ron pero ella le interrumpió
- ¿Ron a que viene esto?- pregunto esperando estar equivocada.
-¿Lo amas?- pregunto el pelirrojo
- Ron, de que estás hablando?
- Vamos, crees que no nos dábamos cuenta que inventabas excusas para no estar con nosotros, fuimos a buscarte muchas veces y no fue difícil deducir donde encontrarte, al principio pensamos que lo hacías porque te sentías culpable pero hasta yo me doy cuenta de que hay algo más, lo amas?
- Yo…- intento hablar pero él la abrazo y le dijo al oído- si lo amas nosotros vamos a aceptarlo, podemos ser realmente amigos
Ella no sabía que decir, sus amigos lo sabían y al contrario de lo que ella había pensado no la juzgaban ni la creían una traidora, le demostraban lo que su amistad valía para ellos apoyándola a pesar de su elección, ella abrazo a su amigo con más fuerza.
Lo primero que hizo Hermione al entrar al salón de baile fue buscar a Draco con la mirada, lo encontró sentado en una butaca bebiendo whiskey de fuego, camino hacía el lentamente y le quito la copa depositándola en la mesa.
- Hey … por…- quiso reclamar él pero ella lo beso, sin importarle que estaban a la vista de todos y él respondió a su beso, después de un momento que a ambos les pareció muy corto se separaron y él la tomo por la cintura apegándola a su cuerpo.
- ¿Eso significa que vas a quedarte? – dijo el rubio sin prestar atención a las miradas de los demás
- Eso significa que te amo- respondió ella sonriente.
- Por fin- exclamo Kandri- ya empezaba a pensar eran unos cobardes
- Papá, mamá… yo – dijo Hermione
- Hijita, nada nos haría más felices que ver que encuentras el amor – la corto su madre y su padre asintió con la cabeza.
- Entonces creo que ya puedo empezar a llamarte hija- exclamo Narcissa feliz
- Y ustedes, no se van a oponer ¿verdad?- hablo Kandri dirigiéndose a Harry, Giny y Ron
- Si ella es feliz – repuso Ron.
- La verdad ese Malfoy ya empieza a caerme mejor- expreso Giny sonriente.
- Solo espero que no nos vuelvan tíos pronto- dijo Harry ganándose una mirada molesta por parte de Hermione, pero luego la castaña le sonrió y los miro a todos agradecida.
Nunca comprendería como ella había terminado enamorándose de aquel hurón egocéntrico, pero debía admitirlo estaba enamorada y no tenía intenciones de ocultarlo por más tiempo así que se dejo besar por Draco y le respondió con una pasión que hasta entonces había tratado de contener.
nada me quita este dolor de muelasssssssssssss...
