Holaa queridos :D Primero que nada, gracias a todos =) como siempre, agradezco sigan mi historia y agreguen a ff's nwn
Respondo unos reviews y luego los dejo con el capi:

AnikaSukino 5d: Sí, Natsu está ciertamente enojado O: Pero nuevos interrogantes con Tártaros se abren! espero te guste el cap y poco a poco se aclaren las dudas =3 saludos y gracias por todo!

nalu1234: Ay, en serio? D: Lo siento mucho, pero significa que mi trabajo está bien hecho entonces xd espero te esté gustando y gracias por comentar =333 espero nos leamos pronto!


Capítulo 4: El árbol de la muerte.

.

.

.

Gray, Juvia y Natsu llegaron a la entrada (si es que se puede llamar así al ser una zona abierta), derribando a varios demonios que no eran ciertamente fuertes. Sin embargo, al ingresar al templo, notaron dos cosas: la primera era que el lugar estaba dispuesto en forma circular; la segunda fue que emanaba una especie de aura negra, y esto era lo que el pelirrosa vio anteriormente desde lejos.

Allí no había nada, pero tampoco podían salir. Además, otros demonios de afuera no podían entrar.

— ¿Qué haremos aquí? —Alzaba una ceja Gray.

El tiempo no se gastó en vano, sin embargo, ya que pronto se materializó frente a ellos una figura bestial: era enorme, con dos grandes cuernos en su cabeza, enrollados, y cabello por todo su cuerpo; además de poseer pesuñas en sus cuatro patas, a pesar de estar parado en dos. Alrededor suyo, una escritura apareció, rodeándolo:

Sephiroth número diez: El reino, principio de las formas.

Demonio: Baphomet.

—J-Juvia tiene miedo. —Dijo la peliazul, colocándose detrás del moreno.

Natsu, por otra parte, bufó.

—No sé qué rayos eres, pero no me interesa pelear contigo. Sólo tengo un demonio en mente. —Sin embargo, encendió un puño en fuego. —Supongo que deberé vencerte para continuar.

—No te hagas el héroe, flamita. Aquí también estoy yo. —Dio una media sonrisa Fullbuster, formando una espada en su mano con su hielo, ante los suspiros enamorados de la peliazul.

Fuego y hielo atacaron al mismo tiempo, de frente hacia Baphomet. Sin embargo, él corrió también hacia ellos, llevando hacia adelante sus grandes cuernos.

Gray creó un escudo de hielo, pero sumado al impacto, aquella bestia lanzó llamas desde su boca. Así, los tres salieron disparados a lugares contrarios. Sin embargo, el pelirrosa se levantó sonriente.

—Debo agradecerte… —Comenzó a decir Dragneel, y luego absorbió el fuego que recibió. —… por la comida. —Finalizó, limpiándose la comisura de los labios con la muñeca.

Por otra parte, la maga de agua ayudaba a Fullbuster a ponerse en pie, preocupada. Así, notó que el escudo del muchacho había sido derretido, y gran parte de su cuerpo tenía quemaduras.

—G-Gray-sama…—Pronunció ella, intentando calmarle el dolor con su agua, aliviando el ardor.

El moreno se retorcía en su lugar, pero intentaba levantarse. Por otro lado, el pelirrosa corría nuevamente hacia su enemigo: alzando un puño en alto, dio un salto para impactar contra esa dura cabeza. Sin embargo, apenas y tuvo tiempo para escapar de su agarre, ya que el golpe, por más chispas que había desprendido, no le había causado ningún daño.

—Rayos. —Masculló en el suelo, cayendo en sus piernas y con las dos manos apoyadas en la piedra con arena del piso.

—Natsu-san… —Escuchó él de pronto que la de ojos azules lo llamaba, y dirigió su atención a ella: allí estaba, parada, y con un aura un tanto… ¿oscura? —Por favor, no se meta. —Ella levantó la vista dejando ver unos ojos asesinos que hicieron que al pelirrosa se le erizara la piel. —Tú… Monstruo asqueroso… Has desmayado a Gray-sama. Pero ahora, ¡Juvia hará que jamás te levantes otra vez!

Alzando sus brazos hacia arriba, unas gotas que luego se convirtieron en olas comenzaron a brotar de ella, inundando todo el círculo sellado en el que estaban. De pronto, Natsu no vio ni entendió más nada, sólo podía tratar de no ahogarse en el remolino en el cual estaba. Pero, como aquello pronto vino, también se fue, y el hijo de Igneel respiró con fuerza, intentando sacarse el agua de los pulmones al toser descontroladamente.

— ¿Q-Qué… sucedió? —Se despertó el de ojos celestes, sobándose la cabeza.

— ¡Oh, Gray-sama! Juvia estaba tan preocupada. —Y lo abrazó, volviendo a ser tan adorable como siempre.

Natsu se incorporó, señalando a Loxar como si fuera más peligrosa que el demonio con el que debían luchar, y notó que Baphomet se deshacía de allí, convertido en una nube negra. El de ojos verdes alzó una ceja al ver que, también, unos tres caminos se abrían.

— ¡Idiotas! ¿En qué estaban pensando? —Escucharon los tres la voz de Erza, y se giraron para verla.

— ¡Natsu! ¡Les ganaste a todos, aye! —Sonrió el gato azul, volando al lado de la pelirroja.

— ¿Cómo entraron aquí? —Se incorporó Gray.

—La puerta está abierta. —Se encogió de hombros Scarlet, señalando con el dedo pulgar detrás de ella, viéndose aquello.

—Seguramente sucedió cuando vencimos a ese monstruo. —Analizó el Dragon Slayer, tomando un semblante serio.

—Ya tuvimos suficiente con esto. Somos demasiado pocos, no podemos- —De nuevo era interrumpida Titania.

—Vamos, Happy. —Finalizó la conversación el pelirrosa, yendo hacia el camino del centro.

El exceed voló rápido hacia él, dejando a Erza muy enojada.

Viéndolos partir, Gray suspiró.

—No te preocupes, sólo fue un enemigo. —Explicó el mago de hielo. —No podemos dejarlo solo, ¿no crees? Aunque esto no tenga mucho sentido, lo cierto es que sí debemos saber los planes de Tártaros. —Razonó.

—Bueno. —Pensó la pelirroja por un momento, dudando. —Lo cierto es que… Yo también quiero vengarme por lo que le hicieron. Natsu olvida que no es el único que la perdió. —Concluyó cruzándose de brazos, con una mirada de nostalgia y una sonrisa triste. Juvia y Gray la imitaron, al mismo tiempo que asentían.

—Lucy-san nos cuidará. —Afirmó la peliazul, y con eso, se separaron, jurando volverse a encontrar cuando descifraran ese lugar.

De esta forma, Erza Scarlet fue por el camino de la derecha, y los magos de agua y hielo por el de la izquierda.


Natsu y Happy avanzaron por un único pasillo, en el cual no había nada. Se podía ver hacia afuera, pero todo estaba rodeado por esa especie de luz oscura, dando cuenta de que no podía salirse de allí.

— ¿Qué crees que sea esto? —Preguntó el gatito, pero su amigo sólo se encogió de hombros, haciendo que el exceed suspirara.

Pronto llegaron a otro círculo, y de nuevo éste se cerró.

Happy se alarmó al no haber visto nada de eso antes, al estar con Erza; pero, irrumpiendo todos sus pensamientos, delante de ellos un demonio apareció: esta vez era una bestia con cabeza de toro, y sostenía un gran mazo. Así, otra vez una escritura aparecía a su alrededor:

Sephiroth número nueve: Piedra angular de la estabilidad.

Demonio: Erlik Khan.

Natsu sonrió con orgullo, y su amigo azul voló detrás de él.


Sephiroth número ocho: La eternidad del ser, gloria.

Demonio: Asima.

Juvia suspiró.

— ¿Otra vez un monstruo con aspecto de cabra? —Se cruzó de brazos. — ¡Si le haces algo a Gray-sama, Juvia te hundirá, demonio de fuego! —Amenazó con un dedo finalmente.

—Espera, que sea similar al anterior no quiere decir que use los mismos pode-

Antes de terminar su frase, Gray debió echarse hacia atrás junto con la peliazul, dado que aquel demonio con una extraña barba en forma de chiva, con un solo pisotón había levantado la tierra.

—Oh, Juvia debió de haber escuchado a Gray-sama. —Se lamentó con pequeñas lagrimillas la muchacha.

—No te preocupes, creo que tenemos ventaja. Estando juntos podemos hacerlo, Juvia. —Le sonrió, pensando siempre en la batalla.

La peliazul ya había hecho una película entre ambos, contenta, y sonrojada.

— ¡Claro que sí, Gray-sama, lo que sea por ti! —Juntando sus propias manos, emocionada.

Sin embargo, en ese momento el monstruo dio un gran rugido, haciendo que muchas columnas de tierra comenzaran a levantarse, separando a los dos magos en distintas zonas del gran fuerte circular.

— ¡Juvia! —Gritaba Fullbuster, sin recibir ninguna respuesta. —Maldición.

Por otro lado, la maga de agua se vio encerrada en cuatro paredes, no sabiendo qué hacer.

—Debo salvar a Gray-sama, salir de aquí. —Se propuso, cerrando con fuerza sus puños.

Así, con mirada decidida, lanzó chorros de agua alrededor suyo, intentando deshacer las paredes. Parecía, en un primer momento, funcionar ciertamente, haciendo que Loxar sonriera contenta. Sin embargo, la tierra se convirtió en barro, y mezclándose con la arena mojada del suelo, se transformó todo en arenas movedizas. Entre algunos gritos, Juvia comenzó a ser tragada por el suelo….


Erza caminaba con cautela por el pasillo aún, inspeccionando todo. Pensaba en miles de posibilidades de lo que podía representar aquello, pero no lograba completarlo todo.

—Este sitio… Es un lugar estratégico. Aquí nunca hay nadie. Hasta podrían invocar el alma de Zeref y sólo rumores tardíos llegarían a las ciudades. —Pensó mientras llegaba a una zona circular. — ¡Eso es! Si llegamos al final, seguramente…—Pero se vio interrumpida.

Dos figuras aparecieron delante de ella: una era un demonio con alas negras, con aspecto humano, mientras que el otro era igual, sólo que con alas blancas.

Sephiroth número siete: La victoria de la vida sobre la muerte.

Demonio: Ángel caído.

—Bienvenida al árbol de la vida. —Dijeron al mismo tiempo sonrientes, uno maliciosamente y otro de forma amable.

—No sabía que hablaran. —Alzó una ceja la pelirroja, y luego usó su poder de re-equipación, eligiendo la Armadura Fairy. —Usaré una espada para vencer a cada uno. —Dijo con decisión al mismo tiempo que los apuntaba.

Los dos enemigos se tomaron de las manos y, antes de que ella pudiera atacar, ambos se transformaron en algo que ciertamente no esperaba la pelirroja: en ella misma. El demonio tomó un aspecto malvado de ella, y el ángel uno bondadoso.

La pelirroja no creyó poder sorprenderse más, hasta que escuchó…

—Jellal…—Dijo su versión buena, entrando en llanto y cubriéndose la cara con una mano.

— ¿Q-Qué? —Atinó a susurrar Scarlet, atónita y dando un paso hacia atrás.

—Jellal, Jellal, Jellal. Siempre Jellal. ¿Y yo cuándo? Es un imbécil que no tiene el coraje de enfrentar nada. ¡Por eso lo dejo pudrirse en las celdas del Concejo Mágico! —Sonrió con un aura oscura su parte mala.

— ¡Dejen de intentar manipularme! —Frunció el ceño la verdadera Erza, corriendo hacia los dos enemigos finalmente.

—No… ¡No! ¡Yo lo amo! —Gritó con fuerza la versión angelical.

Ante esto, la pelirroja dudó, y sólo dirigió la energía hacia el demonio, derribándolo.

—No te preocupes. Te protegeré. —Expresó decidida Titania, sonriéndole al ángel, quien dejó de llorar ante esto.


— ¿Quién diría que partiéndole su propio mazo en la cabeza acabaríamos con él? —Decía Natsu, por primera vez algo animado, mientras corría por un pasillo junto con Happy, pasando hacia otro círculo.

— ¡Aye! —Sonrió su gatuno amigo mientras volaba alrededor de él.

Llegados allí, el pelirrosa estaba impaciente.

— ¡Vamos, monstruo horrible, sal de una vez! —Gritaba emocionado, viendo hacia todos lados.

—Oh, por fin un hombre. No veo uno hace demasiado tiempo.

Escucharon él y Happy la voz de una mujer, viéndose entre ellos extrañados, hasta que apareció: era una demonio con forma humana, de cabello violáceo y corto, y alrededor de ella podía verse la escritura ya conocida.

Sephiroth número seis: La belleza.

Demonio: Súcubo.

— ¿Seis? Bien, eso quiere decir que los demás se están encargando de esto también. —Soltó Natsu con decisión, estirándose un brazo para prepararse a pelear. —Será rápido, tengo prisa. —Declaró.

Ante esto, la súcubo rio maléficamente, haciendo que a Happy se le erizaran los cabellos.

— ¿Pelear? Tú serás mi comida. —Dijo con una sonrisa maliciosa mientras se relamía los labios.

El pelirrosa no supo indicar el segundo exacto en el cual miles de cadenas rodearon el lugar, tomándolo a él desde las muñecas y los pies.

—Rayos… ¿Qué eres? —Preguntó con furia, intentando zafarse del agarre.

—Soy quien se encargará de ti ahora. —Le sonrió pícaramente, acercándose a él lentamente. —Llegado a este punto… Ningún hombre puede resistirse a mis encantos. —Susurró, acariciándole con ambas manos el rostro.

Dragneel se quedó estático por un momento, intentando ver a su alrededor alguna salida. Sin embargo, la súcubo lo obligó a verla a los ojos, intentando ella algún tipo de control sobre él con ese acto.

Cada vez la demonio estaba más cerca, y el de ojos verdes no reaccionaba: lentamente, casi faltaba un centímetro para juntar sus labios; el pelirrosa inhaló para tomar el impulso, ante la mirada estupefacta del exceed, quien estaba atrapado entre las cadenas algo lejos de ellos dos.

—Natsu… Con ella ha muerto también tu corazón. —Susurró el gatito azul, bajando la vista para no tener que observar aquello….


Continuará...