¡Hola! Estoy aquí con un nuevo capítulo de este fic. Si puedo presumir, es uno de mis favoritos, me encanta el drama y la acción. Quiero aclarar algo, si es que mi mente lo permite, haré este fic "M"... pero solo si mi mente y las situaciones lo permiten, de todas formas avisaré si será así. Además de que trataré de que sea algo largo... así que si no les gustan leer fics largos, aquí perderán el tiempo.
Aclaraciones:
-Sé que en el capítulo dos "Underground", la canción original se llamaba "Alice", pero por razones mías le puse el nombre alternativo.
-En el capítulo pasado no le puse el título, pero era obvio que se llamaría "Let it go"
Aviso Previo: OoC; AU; OC'S; Conceptos de TMI
"I am small and the world is big all around me is fast moving, surrounded by so many things suddenly, suddenly"
~~Avril Lavigne~~
How does it feel?
Llegó el domingo. El día escogido por Hana, su madre, para ir a la compra de sus útiles escolares.
– ¡Miyako! ¡Cariño, ya es hora! –Gritó Hana.
La rubia se colocó un abrigo blanco, que dejaba solamente a la vista, sus rodillas cubiertas con unas medias de polar blancas y unas botas color café.
– ¡Ya voy, mamá! –Respondió la rubia bajando las escaleras de su casa.
Como siempre, estaba nublado, y habían pronosticado tormenta eléctrica para la tarde de ese día.
« ¿Cuándo habrá algo de sol? »
Subió al auto gris de su padre, sentándose junto a su hermana Junko, que tenía un abrigo igual al de ella, pero era de color púrpura. La pequeña se acurrucó al lado de su hermana, y Miyako la abrazó.
« Al menos mi hermanita se ve feliz »
Junko era una de las personas más importantes para Miyako. No le gustaría ver a su hermana metida en algún problema. Siempre buscaba la forma de protegerla.
Todo el camino hasta el centro de la ciudad, la atención de Miyako era únicamente el paisaje; los altos árboles, el mar, las aves que revoloteaban de copa en copa, uno que otro insecto, las flores, las casas cercanas.
« Me gustaría que Takaaki estuviera aquí »
Takaaki era su novio, lo había sido por casi dos años. Pero él se había mudado una semana antes de que ella viajara hasta esa Isla. Aunque a pesar de eso, la rubia estaba segura de que se seguían queriendo.
–Hijas, vamos –sonrió Hana.
Las dos niñas bajaron del auto. Se encontraron con un centro comercial enorme, y con mucha gente que entraba y salía del recinto.
Tomó la mano de Junko y caminaron tras sus padres.
–Bien, Junko –dijo Kazuma –Tú y yo iremos al supermercado mientras tu hermana y mamá van por los útiles escolares.
– ¡Bien! –Gritó animada la niña tomando la mano de su padre.
–Vamos –dijo Hana a Miyako tomándola del brazo.
Miyako estaba muy feliz de estar nuevamente con sus padres, pero desde que llegó a esa isla, su sonrisa no se había hecho notar como solía hacerse notar cuando vivía en Japón.
–Hija ¿Te sucede algo? Estás como… distraída, preocupada…
–No, nada mamá. Estoy bien.
–Lo que pasa es que no has sonreído desde que llegaron, mi amor.
–Es que…
¿Qué le iba a decir a su madre si ella tampoco sabía lo que le pasaba? Debía inventar una excusa de inmediato o su madre se iba a preocupar más.
–Extraño mucho a Takaaki –dijo.
Y era cierto. Lo extrañaba demasiado, ella pensaba que si él estaba con ella, quizás no se sentiría tan extraña, tan pequeña.
– ¿Tu novio?
–Sí, lo extraño mucho.
–Cariño –la abrazó –No te preocupes…
– ¿Qué no me preocupe? Mi novio se mudó y yo estoy aquí sola.
–No estás sola –dijo su madre.
–No, no estoy sola, porque estoy con ustedes, pero ustedes no irán a la escuela conmigo, no hablan de las cosas que yo hablaba con él… No estoy completa.
Hana, miró de nuevo hacia el frente y siguió caminando. El abrigo rojo que llevaba la mujer le quedaba muy bien. Miyako miró a su madre, estaba triste… Y por ella, a ninguna madre le gusta ver a sus hijos tristes.
Entraron a una tienda en dónde podrían comprar los útiles. En el camino no volvieron a hablar.
Pero al entrar, una figura masculina llamó profundamente la atención de Miyako.
– ¡Takaaki!
Un joven de chaqueta azul y blanco se volteó, era Takaaki, así que corrió a abrazarlo.
–No puedo creer que estemos en la misma isla –dijo la rubia casi llorando en el pecho del muchacho.
–Yo tampoco lo puedo creer –dijo el chico aún sorprendido sin abrazarla.
– ¿Qué te pasa? ¿Por qué no me abrazas? ¿No estás feliz de verme?
Pero no respondió. Miyako miró a su alrededor, su madre estaba algo alejada de la escena, mirando de forma divertida pero después al ver la cara de preocupación de su hija notó que algo andaba mal y cambió su expresión.
– ¿Vas a decirme algo? –Insistió.
–Es que… Creí que lo nuestro se había terminado.
– ¿Cómo?
–Eso. Que al mudarme, lo nuestro se había acabado.
–Pero tú me dijiste que me llamarías…
–Sí, pero… al estar una semana sin ti… Me di cuenta de que… no me hacías falta.
Miyako corrió la mirada hacia el piso, ocultando las lágrimas que querían brotar.
– ¿No te hacía falta?
–No.
–Comprendo.
–En serio… no quiero que esto termine mal para nosotros…
– ¿Nosotros? ¡Ja! Pero si tú mismo lo dijiste… lo nuestro ya no existe.
–Bien –sonrió.
Pero Miyako no lo hizo. Iba a añadir algo más, pero solo alcanzó a abrir la boca y luego cerrarla al ver como una chica de cabello castaño, con un vestido rosado se acercaba a Takaaki y tomaba su mano.
–Hola –dijo la chica de forma sonriente – ¿Se conocen?
–Sí –dijo Takaaki –, sí nos conocemos, Azumi.
–Un gusto, soy Azumi. La novia de Takaaki.
– ¿Novia? –Preguntó Miyako para luego mirar a Takaaki – ¿Ella es tu novia? ¿Desde hace cuánto?
–Poco tiempo –dijo Takaaki.
–Sí –dijo Azumi –Hace tres meses que estamos saliendo.
Ahora sí que la rubia no comprendía nada ¿Tres meses? ¿Hace tres meses que ese maldito la estaba engañando con esa tal Azumi? Takaaki había bajado la mirada avergonzado y con ciertos aires de molestia.
– ¿Y tú quién eres? –dijo Azumi aún con la sonrisa inocente en la cara.
–La ex novia de Takaaki.
– ¿Ex novia? ¿Desde hace cuánto?
–Una semana –dijo con un hilo de voz –Tú eres la otra ¿Lo sabías? Bueno… desde hace una semana al parecer, la actual… Ay Dios –suspiró –Este no es mi día…
No quiso escuchar nada de ambos y se fue con su madre. Hana la recibió con los brazos abiertos, pero Miyako solo le sonrió, pasó sus manos por sus ojos y le habló.
–Mejor vamos a comprar rápido. No creo que nos guste que Junko y papá esperen tanto ¿No?
Hana sabía que su hija estaba totalmente destrozada, pero admiraba la forma en la que su hija luchaba por no borrar esa sonrisa de su rostro cada vez que elegía los útiles escolares.
« No dejaré que nada me impida vivir en paz con mis padres y mi hermana. Takaaki ya pertenece al pasado »
Cuando salieron de la tienda de útiles escolares, Hana tomó la mano libre de su hija y la miró a los ojos.
–Los hombres van y vienen. No te eches a morir por un imbécil. Ya encontrarás a alguien que te merezca.
Miyako miró a su madre con ternura, había extrañado la forma en la que siempre le daba un mensaje de aliento cada vez que se sentía decaída.
Caminaron hasta el supermercado, pero no había rastro de Kazuma o de Junko.
–Espérame en la ahí, cariño –dijo Hana señalando una banca de madera –Volveré en seguida.
La rubia tomó haciendo con las tres bolsas amarillas que le había dejado su madre, en la que estaban los útiles escolares.
Junto a ella, había un anciano delgado, con un sombrero negro y un traje gris. Aparentaba tener unos ochenta años. Ella lo miraba disimuladamente, para que no pensara que era una mirona ni nada por el estilo, y al ver que el anciano no hacía otra cosa más que apoyarse en su bastón con los ojos cerrados, corrió la vista hacia la dirección en la que su madre había desaparecido.
Miró el cielo, iba a comenzar a chispear en unos momentos, así que se arregló bien su abrigo blanco… cuando siente risas a su espalda. Se volteó, el peor error que pudo haber hecho.
Takaaki y su novia Azumi iban de la mano, riendo de lo más felices, hasta que Azumi la notó mirándola, le dedicó una mirada de superioridad y se alejó con Takaaki.
Esta vez, Miyako no le dio importancia y volvió a mirar por si su familia volvía.
– ¡Ladrón! –Gritó una mujer de cabello rojo señalando a un hombre vestido de rojo.
« ¿Rojo? Es el primer ladrón que he visto que se viste tan llamativamente »
El hombre vestido de rojo corre en dirección del anciano e increíblemente ambos salen corriendo. Eso asustó a Miyako por un instante.
Se puso de pie y siguió la acción con la mirada, ambos corrían alrededor de la gente y nadie los atrapaba, hasta que ve un cuchillo pasar por un lado de su rostro que llegó a parar en la chaqueta roja del ladrón asustando al anciano que estaba tras él.
Ambos ladrones la observaron, o eso creía, pero miraban detenidamente a un chico rubio de ojos azules que vestía de negro, con una campera, y pantalones y un cinturón donde tenía una división en la cual guardaba el cuchillo que lanzó.
– ¿No les bastó con quitarle un dulce a un pequeño niño? ¿Es que ahora se dedicarán a robarles a mujeres? Son unos criminales tan patéticos –comentó el rubio.
– ¿Y tú quién eres? –Preguntó el anciano.
–El encargado de llevarlos ante la policía.
El rubio pasó por el lado de Miyako, que lo miraba asustada, la miró de reojo y vio que su cuchillo la había dañado.
–Vete de este lugar –dijo el chico mientras de su bolsillo sacaba un pañuelo blanco –Las cosas se pondrán algo interesante, y tus padres no te querrán ver más dañada –se lo tendió –No estaba en mis planes hacerte un corte en la cara.
No fueron más pronunciadas esas palabras, cuando el chico corrió hacia los dos hombres, gritándoles a los demás que abandonaran el lugar.
Todos corrían despavoridos, pero Miyako seguía mirando la acción, al parecer el joven no notó la presencia de la quinceañera cuando de su mano derecha salen brillos dorados que adormecieron un poco al ladrón de rojo que cayó al suelo con los ojos entrecerrados y la boca abierta.
Pero el viejo, logró convertir su bastón en un sable, y el chico, que había recuperado su cuchillo, comenzaron una guerra de espadas.
Los cabellos del chico parecían rebotar en su frente, y las gotas de sudor… eran nulas, porque no sudaba, sino que de su piel emergían ciertos brillitos, que parecía escarcha.
El chico terminó por causarle miedo, sin embargo, no dijo nada. Seguía mirando la escena con los ojos muy abiertos y la boca semi abierta.
Sus manos sudaban, y había recordado el pañuelo que el extraño chico le había tendido. Se lo pasó cuidadosamente por la cara, ya que le ardía demasiado.
– ¡Miyako! –Gritó Hana atrás de ella.
Se volteó a verla, su madre corría y atrás vio a su padre con Junko en sus brazos. Algo bueno no estaba pasando, porque Kazuma miraba la escena de pelea, pero se limitaba a entrecerrar los ojos como evaluando los movimientos.
–Mamá…
–Hija, vámonos.
–Espera, debo devolverle el pañuelo a…
–Dije, vámonos.
Comenzó a caminar con su madre, la que volteaba la cabeza para mirar preocupadamente, era como si le importara mucho la vida de uno de los que ahí peleaban.
Miyako imitó la acción de su madre, pero el horror apareció en su rostro cuando vio cómo el chico cortaba el cuello del anciano, esparciendo una sangre negra por sus manos y cómo en menos de tres segundos, le enterraba el cuchillo en la espalda del ladrón de rojo, del cual emergía la misma sangre.
–Mamá… –susurró Miyako casi llorando –Mamá… los mató.
–Hija, solamente sigue tu camino.
Y por última vez, decidió mirar hacia atrás, solo se distinguían los colores de la escena, pero creyó ver claramente cómo el chico tomaba los dos cuerpos en sus hombros y salía corriendo.
El miedo más la invadió.
Llegaron a casa, Hana y Kazuma hicieron caso omiso de lo ocurrido, mientras que Junko, que no había visto nada, hablaba maravillas de los útiles y Miyako parecía haber visto a un mismo fantasma, y no es para menos, había visto un asesinato doble.
En la noche, cuando estuvo sola en su habitación comenzó a reflexionar sobre ciertos hechos:
"El anciano era uno de los ladrones"
"El chico, se suponía que era el héroe"
"Le había cortado la cara"
"El amable que le pasó el pañuelo, resultó ser el asesino"
No sabía quién era el bueno y quién era el malo. Porque si bien, los ladrones habían hecho algo malo, como robar, el chico los mató a sangre fría, con un cuchillo… y se había disculpado por cortar su cara.
Eso la distrajo un poco, hasta que sintió el golpetear de unos granizos en su ventana y recordar que antes de esa escena traumática, vivió otra escena… la de Takaaki y la tal Azumi, lo que la volvió triste y comenzar a sollozar en silencio.
¡Y ahí queda! :D Ojalá les haya gustado.
Respondiendo reviews:
paolaesh: ¡Sí! ¡Demi! (Fui a su concierto :P, al The Neon Lights Tour) ¡Es un secreto! Porque es sensual (?) ¡En el próximo cap! :D
Leyendo: ¡Todo! Frozen es buena. Mi mamá quería quemar mi carta de Hogwarts, pero no sabe que los sangre pura debemos asistir sí o sí, así que me la dio y me confesó que yo era una bruja, por algo estoy en Slytherin y detesto a los sagre sucia (: ¿Sinsajo? No me gustan los Juegos del Hambre. ¡Y TE DEJARÉ CON MÁS INTRIGAAA! PD: Jajajajajaja, sí lo sé. PD2: ¡Pandas! :D PD3: ? PD4: ¡Adiooooooooós! :D
Momoko123: ¡Gracias!
Ichigo-nn: ¡Gracias! :D De verdad, muchas gracias.
tica58: Canción hermosa. ¡Hasta la vista! :D
rukiah: Okay señora :c
Chica Otaku y Sister BaKawai: ¡Gracias!
Y eso por ahora, recuerden que no dejo adelantos para que empiecen a inferir.
Si tienen alguna suposición y quieren compartirla conmigo... dejen UN REVIEW y de paso me harán muy feliz (:
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