"Quédate" le había dicho Teru a Kurosaki cuando iba a salir de la pieza. El la miró, estaba de verdad tan débil e indefensa. Tan asustada. No sabia que hacer, simplemente guardó silencio y acarició su cabeza. Teru lo sujetó con fuerza y acercó su brazo a ella. No quería dejarlo ir. En un momento así, no quería estar sola. Necesitaba a su dulce DAISY más que nunca. Pero ¿por que era así con el? Aun cuando no había ido a buscarla tiempo. Kurosaki quiso decir algo, cualquier cosa para calmarla, pero las palabras no salían de su boca. En esos momentos, era Daisy quien mostraba sus verdaderos sentimientos y la ayudaba a salir adelante, pero justo ahí, Daisy no estaba. Era Kurosaki quien la acompañaba, y no sabia que hacer.

–¿Acaso sabes lo que significa eso idiota? –le dijo el acariciando tiernamente sus mejillas.

–Ya no me importa.

–¿Que?

–Ya no me importa ser una niña buena. Ya no quiero tener que ocultar lo que me pasa para que crean que soy buena. ¡Ya no me importa!

Kurosaki la miró sorprendido.

–Tranquila –le dijo suavemente– la verdad, está bien ser un poco egoísta de vez en cuanto. Piensa más en ti, pero por ahora solo duerme.

–Solo me dormiré si te quedas conmigo, "está bien ser un poco egoísta" ¿o no? –le dijo Teru con los ojos empapados en lagrimas y mirada desafiante. De inediato Riko apareció en sus pensamientos, y una escalofriante vision del futuro en la cual se veía a si mismo son la cabeza abierta y todos los sesos desparramados, lo hizo estremecesrse. Estaba apunto de negarse rotundamente. Totalmente imposible. Pero tenía una mirada que aparentaba tanta fuerza y decisión que Kurosaki no pudo hacer nada contra ella. El no dijo nada por unos segundos. Teru sostenía su mirada, y su mano seguía aferrada a su brazo.

–Oye, tú… De… de acuerdo… –dijo él sonrojado. "Riko–oneesan, por favor no me mates por hacer esto" pensó al borde del llanto.

Teru le agradeció con una sonrisa, cerro sus ojos y cayó sobre él. Kurosaki de inmediato la sujetó.

–Eres una mocosa muy problemática ¿lo sabias? –dijo Kurosaki dando un suspiro

–Si, lo se. –dijo ella con la cara hundida en su pecho.

Kurosaki sonrió y se recostó junto a ella para acompañarla.

–Oye… –dijo ella repentinamente– no te vallas acostumbrando a esto…

–¡Eso debería decirlo yo! –contestó el enfadado.

–Oye, kurosaki… gracias por estar aquí…

–Claro, claro, pero ya duérmete de una vez.

Tery rió y cerró sus ojos. Kurosaki pasó el brazo por su espalda, la abrazó y mirándola, calló dormido junto a ella.

Las horas pasaban y cada segundo parecía una eternidad para Teru que simplemente no podía conciliar el sueño. Estar junto a Kurosaki realmente la calmaba, pero no podía olvidar esa sensación tan desagradable que fue el beso de Kenny. Algo tan vacío y cruel. ¿Por que algo como eso había sido su primer beso? ¿Primer beso? Lo pensó mejor y recordó la vez es la que peleó con Mori–sensei en el puerto. Cuando calló al mar, fue rescatada por Daisy, y al no haber respuesta en su respiración, él le hizo respiración boca a boca… ¿su primer beso? Si, lo mejor era pensar de esa forma. Daisy le había dado su primer beso. Y Daisy era nadie más y nadie menos que Kurosaki, el chico que en ese mismo momento, dormía abrazado a ella.

Eran cerca de las 2 de la mañana y Teru seguía sin poder dormir. ¿Su primer beso? quería que fuese uno real. Quería besar a la persona más importante para ella. Quería besarlo a él. Quería sentir los labios de Kurosaki sobre los suyos y que le hicieran olvidar lo que había pasado con Kenny. Quería estar aun más cerca suyo. Alzó la vista y lo vio dormir profundamente. Acarició suavemente su cabello, bajó por sus mejillas y llegó a su boca. "No es justo Kurosaki" pensó Teru tristemente, mientras acariciaba sus labios. "esa vez tu me besaste, pero yo no recuerdo nada… Así que, paga tu deuda".

Pensando esto, se acercó más hasta sentir su respiración sobre su mejilla y puso suavemente sus labios sobre los de él. Su calidez la invadió por completo, impidiéndole separarse de él por un largo rato en el que permanecío unida a su rostro, pero finalmente, la agitación de su respiración la obligó a alejarse para tomar aire. Después de esto, buscó una vez más sus labios, pero esta vez algo pasó.

Kurosaki que había estado dormido profundamente, repentinamente sujetaba la cara de Teru con ambas manos y la besaba apasionadamente, con los ojos cerrados. Ella al principio sorprendida, lentamente se dejó llevar.

Le gustaba como se sentía, era algo tan nuevo, mucho mejor que como Kenny la había besado. Pero de pronto el beso comenzó a ser demasiado profundo. Comenzó a sentirse ahogada en él, cada vez mas cerca, mas cerca. Kurosaki en cambio, se mostraba entusiasmado en los labios de la chica. Había girado y se encontraba justo encima de ella, sujetándola por la cintura y la espalda. Teru se asustó. No era el mismo tipo de miedo que sintió con Kenny. No, porque lo que la asustó, fue darse cuenta de que ella también lo quería, y que por mas que tratara, no podía escapar de los dulces labios de Kurosaki. Sin embargo, aprovechó un momento en que él se apartaba, para poner sus manos rápidamente sobre la boca del joven y no permitirle seguir besándola. En ese momento, Kurosaki se desvaneció sobre Teru y continuó durmiendo profundamente. Teru se quedó paralizada, con Kurosaki sobre su pecho, y sin la más minima idea de lo que acababa de ocurrir. Pero en un momento así, lo único que podía hacer era abrazarlo y dormir… dormir junto a él…