Hola! :)
Si estas leyendo este fan fic, espero que de verdad lo estes disfrutando. Sé que hasta ahora Ron ha parecido muy inseguro, pero para mí esta es una oportunidad de explorar nuevos lados de los personajes. Sé que por el momento no han mucho el Dramione que tanto espero que sea esta historia, pero todo va con paciencia, no coman ansias.

Por cierto, en algunos capítulos hablaré desde la perspectiva de alguno de los personas, para mantener las cosas interesantes. Este será el primero de estos capítulo y se hablará desde el punto de vista de Hermione.

Sin más, disfruten!

Un beso

Cap. 4: "Yo voy al menos a uno"

Se suponía que iba a ser sencillo, que él y yo íbamos a seguir viviendo nuestras vidas tranquilamente, pero supongo que eso en verdad nunca fue el plan. Ser la chica que siempre vivió con dos muchachos tan distintos me había dado una fortaleza que pocos llegarían si quiera a comprender, pero el verlos así… Contra eso nada me había preparado.

Ron había dicho que no importaba, que finalmente entendía que Harry y yo éramos como hermanos, pero nadie es tan tonto como para no entender que hace 5 días que no escuchamos nada de él y no es precisamente porque esté muy ocupado.

Las cosas en la casa siguen igual, Kreacher poco a poco parece al menos comenzar a tolerarme y Harry está muy concentrado en presentar todas las declaraciones que exige cada juicio en el que somos convocados. Por mi lado no son muchos, y la verdad varios de ellos ya tenían veredicto incluso sin mi testimonio, pero supongo que esto es parte de la gran carga de ser parte del "Trío de oro". Ninguno de los dos se queja, sabemos que es nuestro deber. Solo que a veces sería todo más sencillo si nadie pudiese recordar quienes somos, ahora no necesitan ni siquiera ver una cicatriz para arrollarnos con preguntas, basta solo un cabello castaño enmarañado, una melena pelirroja o simplemente un pie en el Callejón Diagon.

- Hermione, disculpa, ¿tienes un momento? – escucho la voz de Harry a la entrada de la biblioteca que hemos improvisado en su casa, bueno… la verdad es que yo intervine mucho en esa decisión

- Claro, dime

Esperó a sentarse en el sillón que estaba frente al mío para volver a hablar. Algo en su seriedad me decía que debía ser muy importante el motivo por el cual estaba aquí.

- Me llegó una lechuza hace una semana, era del Ministerio de Magia, sobre una audiencia que tendrá a lugar mañana. Me he tomado este tiempo para intentar saber que hacer con ello. Pero he decidido que debo consultarte, al fin y al cabo, en la carta nos solicitan a los tres.

- ¿mañana? ¿la única audiencia programada para mañana es la de los Malfoy, no?

- Exacto – asintió mientras yo no podía hacer otra cosa más que pensar la reacción que tendría Ron al escuchar eso – sé que es complicado, también que Ron no querrá saber nada sobre ello y creí que tú tampoco por eso no había comentado nada.

Evidentemente ninguno de los tres iba a olvidar todo el daño que la familia Malfoy había hecho no solo a la comunidad mágica en general, sino también a nosotros en específico. Sin ir más lejos, Draco Malfoy había dedicado buena parte de su período en el colegio a hacernos la vida un infierno y además había aceptado unirse a los mortífagos.

- Sé que tal vez no quieras saber de ello, discúlpame si te molesté – continúa mi amigo pensando que mi quietud se debí a algún tipo de molestia. Pero no era necesariamente eso.

- No para nada Harry – lo interrumpí antes de que siga con sus pensamientos por un lado que no son – solo es que me tomaste por sorpresa. Siempre creí que ese juicio se iba a llevar a cabo sin nuestra intervención

- Juicios….

- ¿perdón?

- No será solo un juicio, serán tres juicios distintos. Kingsley nos solita en los tres, pero dice que en especial en el Draco Malfoy. En los otros dos, parece que ya tiene una decisión tomada.

- No sabía que cada uno sería juzgado en separado…

- Ya sabes, es la mejor política por si alguno decide hablar cosas que predispongan a los otros

- Sí, lo sé, pero no estamos hablando de juicios normales Harry. Son una familia, ¿no? Me imagino que querrán darse apoyo mutuo.

- Al parecer no, porque fue la misma Narcissa Malfoy quien pidió los juicios independientes. Por ahora deben estar disfrutando su última noche en su mansión.

- ¿se ha decidido confiscar todos los bienes desde ya?

- No, no. Sabes que eso depende de lo que resulte en el juicio. Me refería a que es su última noche previa al juicio, posiblemente pasen muchos años fuera de ella, ¿no crees?

- Ah… bueno… eso si es cierto.

- ¿crees que sería conveniente hablar con Ron?

- Es mejor – dije en un susurro esperando que entendiese que todavía tenía latente la última imagen de su amigo en mi cabeza.

*** flash back ***

Había amanecido en La Madriguera y George seguía durmiendo abrazado a mí. Tal vez alguien desde afuera hubiese pensado lo peor, pero me parece que eso no será para los que forman nuestra familia. Aunque… ¡Demonios! Debía estar donde Harry.

Desperté a George y el gemelo muy apenado me ofreció ir a explicarle eso a Harry, pero le insistí en que no, que nadie tomaría nada a mal y que esperaba que se sintiese mejor de a pocos. Insistió en acompañarme hasta la cocina para usar la chimenea y sinceramente no encontré nada malo en eso… Al menos no yo.

Ahí fue cuando comenzó mi día horrible, bajamos juntos a la cocina y gracias a mi graaaaaaaaan suerte, nos encontramos con Ron terminando de tomar desayuno. Su cara no debía sorprender a su hermano que levantando las manos se acercó a él y le aseguró que nada había pasado. Pero el pelirrojo no dejaba de mirarme queriendo, seguramente, matarme, así que lo tomé del brazo y lo saqué al patio trasero. No ayudó mucho el hecho de que la Sra. Weasley nos quedase mirando sorprendida por el obvio hecho de que había dormido en su casa. Cuando estuvimos lo suficientemente lejos, decidí comenzar a hablar.

- Sé que ayer las cosas no estuvieron del todo bien – si claro… mejor dejarlo ahí nomas – pero no es por ello que me quedé con George. Te aclaro desde ya que no pasó nada

- Si, claro – lo dijo en un tono de aparente calma que, siendo sincera, fue lo que más me atemorizó de su actitud

- Es en serio – proseguí antes de que pudiese decir nada más – tu hermano está muy mal, eso lo deberías saber tú mejor que nadie y lo único que hicimos fue dormir, bueno la verdad es que él se quedó dormido mientras lloraba y yo no tuve corazón para despertarlo.

- ¿estas segura?

- Por supuesto, ¿por qué estas si quiera insinuando otra situación?

- Ah.. no, no, no. Por supuesto que la señorita es la que debe ganar, ¿no? – iba a estallar, ya lo veía venir y sabía que no me gustaría – Yo soy el estúpido que va por ahí llorando cada vez que cree que nadie lo ve, esperando que algún día pueda volver a sentirme yo mismo para ir corriendo a tu lado y rogarte que estés conmigo. ¡PERO NO! Ella no puede pasar ni un mes sin hacer de mi vida algo horrible, porque claro, hubiese sido demasiado considerado de su parte decirme que iría a vivir con Harry y ni que decir, de irse a "dormir" con mi hermano a la primera de cambio. ¡¿CÓMO SE SUPONE QUE YO ENTIENDA ESO?! A VER, GRAN HERMIONE GRANGER, ¡¿TODO ESO ES BUENO?!

Yo no podía seguir escuchándolo, porque aunque no lo hubiese dicho, estaba bien claro el concepto bajo el cual me tenía ese día: perra. Y yo podría haber soportado eso de una estúpida reportera que ni siquiera conocía, pero no de alguien que supuestamente me amaba. No aguanté más, le di una cachetada y desaparecí.

*** fin flash back ***

Seguía sentada en mi sillón y ahora escuchaba claro las pisadas de dos personas subiendo hasta nuestra biblioteca. Harry había cumplido y seguramente esa otra presencia era la de Ron. No sabía si quería o no verlo. No me había enviado ni una carta para disculparse y escuché como hablaba con Harry por la chimenea, pero jamás pidió hablar conmigo. Seguramente estaba encerrado en sus ideas tontas y yo seguía pareciendo la peor mujer del mundo. ¡Bah! Por ahora debía centrarme en esa decisión.

- Hola – saludó él desde la puerta, mientras Harry se acomodaba en el piso, invitándolo a sentarse en el sillón frente a mí. Claramente nuestro amigo esperaba pelea y estaba en el medio para evitarlo.

- Supongo que Harry ya te dijo por qué estamos aquí

- Sí, me dijo lo de los Malfoy y yo no planeo mover ni un dedo por ninguno de ellos, eso lo dejo claro desde ya. Ninguno se merece nada de nosotros. Ni siquiera gastar saliva enumerando todos los crímenes que cometieron.

- Ron, ¿estas diciendo que no importa nada? – dijo asombrado Harry, yo no sabía de que se sorprendía si era obvio que su retrógrada amigo jamás entendía.

- No sé por qué te asombras Harry, es obvio que a Ron lo ciegan sus ideas – apunté yo con una clara indirecta – al menos piensa un poco, puede ser que Lucius Malfoy no merezca nada, pero y ¿su mujer? ¿su hijo?¿no te dan algo de pena?

- ¡¿pena?! Estas loca Hermione, Narcissa Malfoy es una estira, que jamás mostró si quiera una gota de decencia con nosotros y Draco es un egoísta y prepotente que nunca dejó de hacernos la vida imposible

- ¡Eso es mentira! Sabes bien que las cosas no fueron del todo así, si no fuera por la madre de Malfoy, Harry hubiese sido descubierto y Voldemort seguro lo mataba cueste lo que le cueste. Además Draco, aquel egoísta y prepotente del que hablas, sufrió mucho durante todo el tiempo desde que Voldemort regresó. Olvidas acaso que él no nos delató el día que nos capturaron los carroñeros, olvidas que no pudo matar a Dumbledore y que el propio Harry admite que nuestro sexto año fue su peor año, era obvio que él no quería ser eso y se vio obligado Ron. ¡No seas tan insensible!

- ¿la estas escuchando Harry? Hasta parece defensora de mortífagos

- Cálmate Ron – intervino Harry al fin – sé que es complicado todo, pero Hermione tiene razón en todo lo que dijo, tú y yo sabemos lo que puede hacer el orgullo de un hombre, eso es tal vez el único pecado de Draco, porque es obvio que no mató a nadie y que jamás pudo siquiera entregarnos cuando lo tuvo en bandeja de plata.

- ¡esto es increíble! No me sorprende de uds. ¡traidores!

- ¡retráctate Ronald! – le amenacé mientras sostenía mi varita muy en alto, dejándole claro que eso jamás iba a permitírselo – Ninguno de nosotros es un traidor, solo estamos intentando ser claros y justos. ¡No tienes derecho a insultarnos en nuestra casa!

- Claro, ahora es SU casa, ¿verdad? También te quedas a "dormir" con él, ¿cierto?

- Tranquilo Ron, no quieras decir más – advirtió Harry, mientras se paraba y me sujetaba por el brazo, seguramente intentando clamarme, peor estaba muy lejos de lograrlo.

- Tú no digas nada Potter, ESTA ME VA A ESCUCHAR – quiso acercarse a mí, pero tanto mi varita, como Harry ahora estaban entre nosotros

- Aléjate, te advierto que Hermione no está sola, y tú no tienes derecho a hacerle esto

- ¿por qué la defiendes tanto ah?!

- ¡Porque es mi mejor amiga, estúpido! Eso debemos hacer los amigos, defendernos. ¿por qué estás en este plan? ¿acaso no notas que la estas lastimando? ¿no te das cuentas de que acabas de sacar de sus casillas a una de las brujas más inteligentes de nuestra generación?

- Si, por supuesto, el gran Harry Potter defensor de los desvalidos – ironizó Ronald, eso definitivamente no debería haberlo dicho, porque Harry no aguantó más y le propinó un puñetazo directo en la cara.

Ron, se quedó de piedra, Harry estaba agitado y yo no podía dejar de mirarlos. En definitiva Ron estaba desquiciado y Harry estaba destinado a estar en medio de nosotros si eso no lo aclaraba yo. Tal vez, mi tonto orgullo me había evitado de ver lo evidente: Ron me quería y estaba loco por los celos. Yo tampoco se lo estaba haciendo fácil. ¡Demonios! Odiaba cuando dejaba de estar encolerizada con él y mi cariño afloraba por medio de ese entendimiento. Lo único que pude hacer fue darle un abrazo a Harry para que entienda que le agradecía el haberme defendido tanto, y por muchas cosas más. Luego saqué a Ron de su atontamiento y lo llevé a mi cuarto para atenderle ese golpe, se le estaba hinchando y pude ver un hilo de sangre que salía de su labio. Eso y el hecho de que no protestó fueron lo que poco a poco me calmaron.

Entramos a mi cuarto y lo senté en el filo de mi cama, fui a mi cómoda y saqué mi botiquín. Hubiese sido más sencillo simplemente mover mi varita, pero mi mente se aglutinaba de cosas que decir y no podía arriesgar a hacerle más daño. Mientras cogía algo de alcohol para limpiar el golpe y su labio, él tembló un poco, seguro preguntándose que era aquello que le ponía encima, pero no dijo nada, cerró los ojos y se dejó curar. Luego le puse una capa de un ungüento que me dio mi madre y llevé el botiquín a su lugar.

- Discúlpame… - escuché su susurro

- No te preocupes, sé que el tema de Malfoy debió exasperarte mucho, solo quería que veas otra perspectiva y no te vuelvas más cruel de lo necesario con él

- No hablaba solo de eso, sino por todo. Lo que dije ese día en mi casa, lo que te dije hace un momento. Estoy… bueno… ya sabes – dijo bajando la mirada, mientras yo me sentaba a su lado

- ¿Qué? Estoy un poco cansada de intentar leerte entre líneas Ron, necesito que hables directamente para yo poder sentirme con la misma libertad

- Nunca te he pedido que cambies

- Lo sé – le concedí – pero es que a veces no logro entenderte del todo y entenderás que, al menos por un tiempo, necesito ser una joven normal

- Tal vez nunca lo seas – y sonrió un poco – pero así estas genial. Estoy celoso y lo sabes, tengo miedo de que hayas aguantado tanto que ya no podrías soportarme ni un poco más, pero sobre todo, tengo miedo de nunca poderte tener cerca. En cuanto a lo de Malfoy, en eso no puedo pensar más, yo no diré ni una palabra, ni para hundirlo ni para salvarlo.

- En algo tienes razón, esto ha sido demasiado, pero tus miedos son injustificados, yo soy la insulsa Hermione Granger de siempre.

- Tú eres todo menos insulsa – dijo mientras se levantaba y se levantaba hacia la puerta – muchas gracias por todo – continuó mientras se señalaba el rostro

- No hay de qué – respondí – y Ron… Al menos voy a ir a uno de esos juicios y será para defender

- Lo sé – y cerró la puerta mientras yo me echaba a la cama y abrazaba mi almohada