Historia dedicada a una de mis escritoras favoritas.
Miss Nutella
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Advertencias: Capitulo un poco largo & algunas malas palabras.
Disculpen si encuentran algún error ortográfico.
Demashitaa Powerpuff girls Z no es de mi propiedad.
Momoko pudo haberse imaginado a cualquier persona, CUALQUIERA, menos él.
Estaba mareada. Sentía que la tierra había desaparecido bajo sus pies. Su pecho dolía de los rápidos latidos de su corazón y su mente no podía procesar aun lo que estaba ocurriendo.
Un rowdyruff la estaba besando.
Un beso tan dulce y feroz que jamás creyó alguna vez que el chico pudiera dar. Y ella, estaba allí, tan pasmada, que no sabía si corresponder a sus labios, o no. Su cuerpo era como el de una muñeca: Tan frágil e inmóvil, que solo seguía de pie porque el joven sostenía con firmeza su cintura y sus dedos yacían enredados en los cabellos de su nuca.
Su primer beso… y con un Rowdyrruff.
Y lo que hacía mas aterrador, es que le estaba gustando.
Mientras tanto, Brick se sentía vivo. Le encantaba. Le encantaba tener sus labios presionados a los suyos. Le encantaba tenerla entre sus brazos. Le encantaba sentir esa agradable sensación en su interior, pero era consciente de que esa sensación solo era producida por aquella sustancia mágica que corría por sus venas. Le hacía desear esos pequeños labios rojos, y se sintió aliviado cuando aquellos roces fueron correspondidos lentamente, de manera torpe y nerviosa.
Momoko inexplicablemente cerró los ojos dejándose llevar por el extraño momento, cediendo poco a poco a ese peligroso, pero agradable calor de sus labios.
Pero él era un Rowdyruff Boy. Su enemigo mortal, y se detuvo abruptamente cuando su mente se lo recordó.
La sustancia que corría en la sangre del líder no fue duradera, y Brick notó que la magia se acabó cuando ese deseo hacia la chica disminuyó hasta ya no sentir esa necesidad dentro. Dejó de existir, y el volvió a ser un chico normal –O casi—con su estado natural.
Estaba satisfecho. Por fin, ha terminado su cometido.
La inmovilidad de la chica ahora ya no pasó desapercibida y separó sus labios de los suyos lo más pronto que pudo. Cuando el villano abrió los ojos para verle, deseó no haberlo hecho.
Ella realmente era como una muñeca, y no en el buen sentido. Estaba tan pálida, su mirada tan ida y sorprendida, y estaba seguro de que si la soltaba, ella caería. Brick no supo que hacer en el momento, jamás en la vida le había ocurrido algo así –Y deseaba con todas sus fuerzas que jamás volviera a pasar—¿Qué haría ahora? ¿Qué cosa le diría?
Ella parecía estar asustada, nerviosa, confundida. De verdad ¿Tan mal besaba como para ponerse así? No, no… él era increíblemente genial. Sus besos deberían ser excelentes ¡Sí, excelentes! Y ella estaba muy consciente de eso, seguro, porque aunque hayan sido solo unos momentos, ella movió sus labios en respuesta… ¿O fue su imaginación?
El tiempo corría, y los segundos en silencio no ayudaba a ninguno de los dos. Nadie sabía que decir, o que acción tomar.
Momoko estaba muy mareada. Su cabeza no podía asimilar que él, un Rowdyruff boy, fuera su futuro amor. El hombre que le acompañaría toda la vida. ¡Él! ¡Su contraparte y además criminal!
Se le hizo un nudo en la garganta.
Sus manos frágiles que estuvieron todo el rato posadas sobre el pecho del villano, apretando con fuerza su camisa, por fin reaccionaron, empujándolo débilmente para apartarlo. Estaba temblando. Toda ella estaba temblando.
El pelirrojo notó como su mirada perdida caía al suelo y sus manos insistían en alejarlo. Eso, de alguna manera, le disgustó.
Brick volvió su mirada indiferente hacia la pelirroja ¿Estaba decepcionada de él? Pff… no era su culpa. Nada de lo que pasó era su culpa ¡Era el de ella! Y ahora, si lo único que quiere es hacer un drama y llamar la atención porque su beso no fue con la persona que ella quería, pues que lo haga. A él no le importa, por más bonita que fuera, tuviera unos labios tan suaves, y fuera su chica destinada, no le importa.
Se supone que ella debía ser diferente a las demás chicas, pero parecía igual que las otras: Dramáticas y lloronas. ¿Por qué se fijaría en ella?
La soltó.
Quería decírselo ahora que la magia ya no nublaba su mente. Quería reclamarle por todo lo que le ocurrió. Quería espetarle que por su culpa pasó uno de los peores días de su vida, pero no pudo. No porque no le saliera la voz, si no porque ella, a la primera oportunidad, salió huyendo. En cuanto retiró su brazo de su pequeña cintura, se dio la vuelta y corrió, y para peor, con todo y su gorra.
Y él se quedó allí, de pie, observando como esa pequeña enana cada vez se encontraba mas lejos de su visión, y cuando por fin tomó conciencia de que la chica se le estaba yendo, se lamentó de no haberla seguido cuando todavía la tenía en la mira.
….
Era irónico. Nunca fue una de las mejores corredoras en su colegio, y en esa ocasión, ahora corría más rápido de lo que había corrido en TODA su vida. Sí, hasta se atrevía a decir que en esos precisos instantes, seguro era mucho más rápida que Kaoru Matsubara.
Miles de veces estuvo a punto de resbalarse, pero de alguna forma lograba encontrar el equilibrio y continuar con su larga carrera. En verdad, ni ella misma sabía a donde se dirigía, solo quería que fuera lejos, muy lejos de él, en caso de que el chico se dignara a seguirle.
¡Cómo pudo pasar esto! Jamás se vio a ella misma huyendo del tarado de Brick. Era una cobarde, una completa cobarde, pero prefería serlo, por más humillante que fuera. No deseaba estar con Brick después de lo ocurrido. Su cara ardió de la vergüenza, no podía creerlo ¡No podía creerlo!
Cuando creyó estar lo suficientemente lejos, se detuvo y se escondió en el jardín delantero de una casa, que a pesar de estar preciosa y adornada con luces y muñecos inflables, parecía que los dueños se encontraban en otra parte pasando la navidad. Momoko no perdió el tiempo y fue a sentarse en las escaleras del pórtico. Necesitaba descansar y meditar todo lo que había ocurrido.
Brick, su contraparte y además villano popular en Tokio, le entregó su carta que escribió a Santa Claus, la abrazó y después besó.
¡Pero de que se trataba todo esto!
¿Y si era una cruel broma? ¿Qué tal que él ya sabía que ella era Blossom, le vio introducir su carta, él la sacó del buzón, planeo todo, y contrató a dos enanitos para que le engañaran y dejaran su gorra dentro de su habitación sabiendo que ella como toda una curiosa caería en la trampa? ¿Tan inteligente es Brick? ¡Argh! Pero eso era una cosa tan idiota, Brick si supiera que es Blossom no haría bromitas estúpidas, él iría directo a una batalla.
Apoyó sus codos sobre sus piernas flexionadas y hundió su rostro entre sus manos. No sabía que pensar, o que haría después de todo esto. No estaba segura de ir a contarle a sus amigas; no podía arruinarle la navidad a Miyako ahora que se encontraban sus padres, y no deseaba hablar con Kaoru de "cartitas, duendes y magia" ¡Se burlaría de ella por toda la eternidad!
No, no, no… era aún más vergonzoso contar que Brick le haya besado. ¡Y más vergonzoso aun admitir que a ella le gustó!
Su primer beso, él que por cierto fue grandioso… y con Brick.
Liberó un gemido avergonzado de recordar sus labios apoderándose de los suyos, y por inercia llevó su índice a su labio inferior, rozando con suavidad. Aun podía sentirlos sobre los suyos.
No, el chico no besa nada mal. Ella comenzó a ceder a su beso. Perderse en esa abrazadora sensación que le brindaban, pero recordó que se trataba de Brick y se detuvo. Nunca imaginó que su primer beso fuera de esa manera… ni con él.
¿Y si de verdad él se trata de mi verdadero amor?
Apretó sus labios reprimiendo un grito de vergüenza y terror. Que idea tan absurda ¿Por qué demonios Brick sería su verdadero amor? ¡Ellos se detestan! Bueno… de hecho, Blossom y Brick se detestan… ¡Agh! ¡Es la misma cosa! ¿Por qué ella se fijaría en Brick? Será muy guapo, y tendrá una hermosa sonrisa que emboba a cualquiera–Que por cierto, jamás había visto hasta esta noche— pero es malo, es cruel, fastidioso, burlón y muchas otras cosas más. Pero lo principal ¡Él era un criminal y ella una heroína!
No podía imaginárselo a él con un smoking, y a ella con un vestido de novia, ambos en una hermosa iglesia con sus labios sellados en un beso de amor que unirá sus vidas para siempre.
No podía imaginarse a ella embarazada, y a un Brick depositando miles de besos sobre su vientre abultado, susurrando cosas dulces hacia a ella y a su futuro bebé.
Ni siquiera podía imaginarse a los dos envejecidos juntos, con las manos entrelazadas y dando una lenta caminata por el parque, como veía hacer a los ancianos.
La dueña del moño mordió su pulgar nerviosa.
Bu…bueno… la imagen no es tan mala… Pensó, pero… ¡Pero esa no sería la realidad!
Brick no podría ser así de lindo ¿Verdad? Menos con ella. Si tan solo supiera que se trata de Blossom, el hombre se muere, seguro. Toda esa bonita escena se destroza al instante si Brick se enterara de que ella ha sido la chica que ha pateado su trasero miles de veces en sus crímenes.
Oh no… Su vida no sería así de linda con él a su lado. La escena mental cambió: Un Brick llegando tarde e informal a la boda. Un Brick arrumbado en el sofá viendo la tele como todo un vago, mientras ella tiene que lidiar con los llantos de tres bebés sin siquiera obtener una mirada de él. Un Brick anciano abandonándole en su paseo del parque para ir a coquetear con otra ancianita.
Sí, ese sería Brick…
Un profundo sentimiento de vacío y tristeza embargó su pecho. Si Brick realmente se trataba de su amor destinado para toda la vida, tendría una terrible.
Apretó la quijada para no sollozar, no obstante, las lágrimas traicioneras ya estaban amenazando a sus ojos. Una vez más, escondió su rostro entre sus manos. Brick no podía ser su chico predestinado. Simplemente NO podía. Se negaba a creerlo.
-Estas fechas son para sonreír, no para llorar, linda dama.
Momoko levantó la mirada repentinamente, buscando asustada el origen de la voz, temiendo que fuese el dueño de la hermosa casa y pensara que intentaba robar al hogar, o peor, que fuera Brick. Aunque pensándolo bien, esa voz agradable no sonaba como al villano.
No encontró a nadie frente a su vista que no fueran los hombres de nieve inflables y una fila de renos luminosos. Limpió sus ojos con la manga de su suéter.
Su imaginación. Solo fue su imaginación.
Respiró aliviada de encontrarse sola. Con todo lo de Brick, su mente seguro le estaba jugando bro…
-Justo aquí, pequeña.
Se congeló en su lugar. No, no fue su imaginación.
Con sutileza, apoyó sus manos sobre el peldaño, y giró el cuello hacia su costado izquierdo donde claramente percibió la suave voz masculina, pero nada. No había nadie sentado a su costado como ella creyó.
-¡Eh, aquí!
Fue cuando una pequeñísima mano se alzó repentinamente frente a su vista, y bajó la mirada. Allí, sentado sobre el escalón donde ella, yacía un pequeño hombrecillo con un gracioso sombrero en pico que casi ocultaba su rizada cabellera pelirroja. Momoko tardó en reaccionar, deteniendo su rosada mirada en aquel ser que estaba segura que le recordaba y perfectamente.
Se quedó muda, analizando en su cabeza lo que sus peculiares ojos veían. Pero el duendecillo prosiguió, ignorando su estado.
Soltó un silbido.
-Vaya… Sí que eres muy rápida. Me tomó mucho tiempo en encontrarte. –Intentó reír animado para alivianar la tensión, pero aun así su risa sonó un poco forzada y entonces decidió ir directo al grano.
El duende tornó su semblante serio.
-Las cosas no salieron como pensé que sucedería. –Comentó en un débil tono, alzando la vista hacia el cielo dándole un aire tranquilo y pensador. Para él fue un poco decepcionante la situación. Su trabajo consistía en traer felicidad cumpliendo deseos, pero no entendía porque esta vez no fue así.- No me explico cómo fue que ocurrió esto. Es decir, bueno… te mire tan entusiasmada en conocer al amor de tu vida que yo creí que… Bueno, nosotros creímos que tú estarías muy contenta si en verdad tu conocieras a…- Se removió un poco incómodo sobre su asiento, y se detuvo. Un terrible escalofrío besó la parte posterior de su cuello y un mal presentimiento se hizo presente. Se quedó quieto en su lugar cuando poco a poco giró su rostro hacia la heroína, que no supo en que momento dejó de estar sentada a su lado.
-No te muevas –Fue un tono que nunca creyó que aquella linda chica podría utilizar. Era un siseo arrastrado tan escalofriante y amenazador que le colocó los pelos de punta.
Greg abrió los ojos como platos al darse cuenta por fin que ella se encontraba detrás de él. Se levantó como un resorte del peldaño, y alzó las manos al aire al notar la hermosa y larga vara que sostenía en sus dos manos apuntando hacia él, y que no dudaría en utilizar si es necesario.
-¡O..Oye tranquila! –Tartamudeó dando discretos pasitos hacia tras.
-¡No te muevas, dije! –Amenazó con aquella mirada matadora que ahora poseía, que Greg no dudó en obedecer.- ¿Qué quieres decir con todo esto? ¿Qué sabes tú? ¡Responde!
-¡Por favor, baja un poco la voz! –Susurró viendo nerviosos hacia todas direcciones, asegurándose de que ningún vecino asomara la cabeza por las ventanas.- Llamarás la atención y es lo menos que nece...
-¡Dime pronto o voy a gritar!
-¡Esta bien, está bien, te diré! Te ruego que bajes la voz… -Pidió extremadamente desesperado. Tampoco se imaginó una reacción así por parte de ella. Ya comenzaba a dudar si realmente Brick era el aterrador- Escucha, lo que sucedió ayer por la noche… cuando te visitamos a tu habitación, lo que dijimos acerca de…
-¡Entonces fue real! –Se alarmó la joven ruborizada.- ¡Ustedes hicieron todo esto! ¿No?
-¡Shh, sí, sí, nosotros fuimos, pero no grites! –El duende volvió a intentarlo.- Todo es verdad, lo juro. Jamás te mentimos. Recibimos tu carta y nuestro jefe nos asignó la tarea de cumplir tu deseo por ser una de las personas que están en su lista especial, así que hicimos una investigación a fondo de la persona que sería el amor de tu vida y… y bueno, nos encargamos de que sucediera lo que querías y… y… ¿Podrías bajar la vara? Me.. me estas poniendo mas nervioso.
-Ustedes… tú y el otro… -rememoró el suceso de aquella noche, y el segundo duende llegó a su cabeza.- Es una broma… ¿Verdad? ¡Es una broma, es una broma! Tu solo estás jugando conmigo, no eres un duende real… tu… eres producto de mi imaginación. Sí, eso eres… -Farfulló cerrando los ojos y negando numerables veces.
Greg inmediatamente se ofendió. Era cierto que ocultaban su existencia, pero ¿Qué lo creyera una ilusión después de todo lo que ocurrió y quisiera ignorarle? ¡Imperdonable! Nunca antes alguien se había disgustado por cumplir los pedidos en las cartas navideñas que llegaban al polo norte. Él se esforzaba y hasta se arriesgaba para cumplirlos, y ella estaba menospreciando su trabajo. No la entendía. Ella fue la que pidió conocer a su amor verdadero y el solo cumplió.
Todo rastro de timidez se esfumó por completo y no supo de dónde sacó la voz para hablarle con firmeza.
-No, no es broma. Te estoy diciendo que es verdad, Todo es VERDAD.
Momoko abrió temerosa uno de sus ojos, y sí, él seguía allí.
-Mírame-Ordenó el duende, controlando su enfado.- Y sobre todo, deja de llorar y escúchame. No intentes culparnos de lo que ocurrió, tu pediste conocer al amor de tu vida y nosotros solo cumplimos con nuestro trabajo. Si no creías en nosotros, pues ahora entérate. Existimos, y solo queríamos hacerte feliz. No fue nada fácil hacer que el chico pelirrojo fuera a buscarte ¿Sabes lo difícil que es mirarlo a los ojos? ¡Es terrible! Tuvimos suerte que le atáramos bien, porque si se soltaba estoy seguro que en verdad nos mata.
Greg alejó el sudor de su frente cuando recordó a un Brick retorciéndose para escapar.
Momoko continuaba algo aturdida, pero no retiró la mirada del duende en ningún momento que habló. Escuchó con atención lo que tenía por decir y había algo de sorpresa dentro de ella.
"No fue nada fácil hacer que el chico pelirrojo fuera a buscarte" Había dicho el duende "Tuvimos suerte que le atáramos bien, porque si se soltaba estoy seguro que en verdad nos mata." ¿Eso quería decir que Brick fue obligado a besarla? ¿Cómo lograron semejante cosa? ¡Y con Brick!
Momoko estaba a punto de responder, pero una vez más, el duende se adelantó.
- Mira… el quizá no fue la persona que tu querías, pero si él está destinado a ti debe ser por algo ¿No crees? Si nosotros no hubiésemos intervenido, de todas formas los dos se habrían conocido y enamorado el uno al otro –Explicó- ¿Cómo? No lo sé, es algo que solo ustedes sabrías.
-Imposible –Habló la joven, soltando la vara floja entre sus manos y tomando asiento de nuevo en el peldaño.- Debe ser un error. Nosotros no podríamos, porque el es un villano y yo… bueno yo… -Se mordió el labio. No quería revelar su identidad, pero no fue necesario.
-Tú eres Blossom, lo sé. -La chica le miró asombrada- Es la razón por la que estás en la lista especial de Santa. Tú salvas vidas y proteges a las personas sin obtener nada a cambio. Realmente merecías que cumplieran tu deseo. –Hizo una pausa.- ¿Sabes la razón de ese odio? –Indagó.
La heroína quería escoger bien sus palabras.
-Bueno… pues porque él es un villano. Es un grosero, un tosco, cruel, burlón y…
-¿Y si no es así?
Momoko resopló.
-¡Claro que él es así! Nunca es amable y siempre está causando destrozos.
-Discúlpame, pero… bueno, no recuerdo que el haya sido grosero contigo hace unos minutos atrás en el árbol.- La joven entrecerró los ojos en él algo perdida.- Yo estaba allí observando.
Bien, el duende tenía un punto. Brick no fue grosero con ella, le ayudó a levantarse y hasta le sonrió. Oh, no, no… ya recuerda algo grosero.
-¡Él me dijo "esa"!–Acusó en un tono muy infantil.
-No, no te dijo "esa" Se lo dijo a Blossom, pero no a ti.
-¡Pero…!
-Su vida no es fácil, Momoko. Él fue creado por un simio loco, vive en una horrenda casa y tiene dos hermanos que están comenzando a seguir su propio camino. Si él odia tanto a Blossom, es porque el simio ha hecho que la odiara, pero él no odia a Momoko –Para su desconcierto, el duende le dirigió una sonrisa cómplice.- él no trataría a Momoko como trata a Blossom. De hecho, creo que no trataría a ninguna otra chica de la misma forma que trata a Blossom.
-No entiendo a dónde quieres llegar…
-Dices que es un grosero, cruel, tosco y burlón, pero ¿Realmente lo conoces? –La joven abrió la boca inmediatamente para protestar, pero la cerró al instante. El duende sonrio- Eso creí. Vamos, conócelo. Tal vez solo tú serías capaz de ver más allá de él, y quien sabe, podrías descubrir que él no es tan malo como quiere hacerse ver. Esa podría ser la razón por la cual te enamorarías, así como él lo haría de ti.
La joven sintió su rostro caliente de la vergüenza.
-No, no quiero verlo ¡Ni quiero conocerlo!-Apuntó de inmediato.- Somos muy diferentes.
-Bien, es tu decisión. Si no quieres verle ni conocerle, entonces no lo hagas. –Greg se levantó del escalón con tanta calma, pero Momoko sabía que él estaba decepcionado.- Ve a casa tranquila con tu familia, y haz como que esto jamás pasó. Olvídalo por completo. Si tú no quieres que él sea tu destino, entonces no lo será, no te mortifiques por ello. –Le dedicó una sonrisa agradable y tranquilizadora, pero sus ojos reflejaban inteligencia. Él sabía lo que sucedería. Momoko parpadeó confundida- Ya tengo que irme, y tú también. Feliz navidad Momoko, fue un gusto conocerte.
El duende se dio la vuelta para irse, sin embargo, la heroína no quería que se fuera todavía. La postura cansada del duende se debía a ella, estaba segura. Él se arriesgó mucho para atar a Brick, él chico que pudo quebrar sus costillas en un solo golpe si se hubiera liberado del agarre, y aunque las cosas no fueron como ella quiso, él tenía toda la razón: Cumplió su deseo con la mejor intención.
-Espera, por favor. –Greg se giró.- Yo… bueno, lo siento. –Murmuró sonrosada.- Ya sabes, por apuntarte con una vara y por molestarme contigo. Tienes razón, yo fui quien pidió el beso y fue muy mal agradecido de mi parte, así que… gracias
Greg sonrió divertido por su cara apenada.
-No fue nada, es mi trabajo.
-Una cosa más. Olvide tu nombre…
-Mi nombre es Greg. Solo Greg.
La joven asintió lentamente. Sus palabras funcionaron para hacerla sentir tranquila, pero aún seguía algo confundida.
-Bueno, feliz navidad para ti también Greg, pero aún tengo algunas preguntas…
-Sí, eso pensé.
-¿Cómo hicieron para que Brick me encontrara? ¿Ustedes le dijeron a dónde ir? ¿Cómo supo que yo era Momoko? ¿Ustedes le dieron mi carta? ¿Qué le dijeron exactamente y que respondió él?
Greg sonrió nervioso.
-Eh… creo que son muchas preguntas ¿Por qué no se lo preguntas tú? Después de todo, aun le tienes que devolver la gorra.
Sus ojos rosados se abrieron y por inercia llevó ambas manos sobre su cabeza, topándose con la preciada gorra de Brick. ¡Olvidó que la tenía! –Oh no… ¡Yo no puedo! ¿Puedes hacerlo tú? sería grandioso que… –cortó sus palabras, porque cuando la joven volvió a mirar hacia donde el duende, este ya no estaba.
-¿Greg? ¡No te vayas! ¿Dónde estás? ¿Qué haré con la gorra? –Miro hacia todas direcciones, pero no hubo ninguna respuesta.- ¡Greg! –Nada.
Lo que faltaba… Ahora ¿Qué iba a hacer con la amada gorra de Brick?
El líder de los temidos Rowdyruff boys yacía arrumbado dentro del trineo de Santa que se encontraba a un costado del árbol navideño de la ciudad. Llevaba sus brazos extendidos sobre el respaldo del trineo y la cabeza echada hacia tras, teniendo una grandiosa vista al estrellado cielo.
Se sentía mejor ahora que todo acabó, pero aún tenía muchas dudas.
Momoko Akatsutsumi estaba muy asustada, lo que le llevó a pensar que ella no estaba enterada de nada sobre los duendes y esas cosas… Entonces ¿Por qué la encontró imitándola? Era como si ella supiera que él iba a llegar. Además ¿Por qué la imitación tan arrogante? ¿Cómo sabía ella que él diría algo como eso? –Que por cierto, no es así— Pensó.
La joven tenía un gran parecido a Blossom, eso era disgustante. ¿Por qué se fijaría en una chica con el parecido de su contraparte? ¡Eso es ser masoquista!
Bien, Blossom no está nada mal. Es muy guapa, no es ningún ciego… pero era Blossom, y solo por ser la fastidiosa joven que trunca sus crímenes, era desagradable. No podía permitirse fijarse en ella.
Si bien, Momoko tampoco estaba nada mal… Pero era tímida, o al menos eso le dio a entender con su carita desconcertada y su rápida escapatoria. Eso no es algo que haría Blossom. Su aterrada mirada no era para nada fingida, por lo tanto, no tenía nada que sospechar de ella.
Gruñó con el recuerdo del rostro atemorizado de la joven.
Le molestaba. No entendía porque le molestaba tanto que ella le haya mirado de esa forma.
¿Será porque fue rechazado hasta por su amor verdadero?
Apartó bruscamente esa pregunta de su mente. Era una idiotez ¡Por supuesto que ella no era su amor verdadero! Solo ha sido una equivocación de esos pequeños monstruos llamados duendes. Sí, eso debió pasar. Él realmente no tenía una persona destinada. No habría nadie en el mundo que le quisiera de verdad, y que él realmente quisiera.
Todos le temían y no dudaba que hasta le odiaran.
-Adivinaré… ¿Pensando que todo ha sido un error? No te sientas mal chico, mi primera cita también salió huyendo de mí.
Brick no se inmutó ante aquella voz. El ya sentía esa presencia.
-Todo el día he querido volverte a ver para despedazarte. –El villano soltó con una extraña calma, sin despegar sus ojos carmín del cielo- No estoy de humor, así que si eres inteligente, lárgate.
Oh, pero el duende de nombre welch no le tenía miedo a ese joven de carácter fuerte. Consiguió sentarse sobre uno de los obsequios bajo el árbol, y continuó.
-Fue hace muchos años, quince exactamente… Pero las cosas no fueron tan malas al final. Esa misma tarde, ella volvió con una disculpa. Dijo que nunca había salido con nadie, todo era nuevo para ella y salió huyendo presa de los nervios.
Brick apretó la mandíbula haciendo todos sus esfuerzos por no estallar en rabia. A él no le importaba la vida amorosa de ese pedazo de imbécil que le arruinó su día. Quería tomarlo entre sus manos y arrancarle los intestinos, pero en verdad NO ESTABA DE HUMOR ni para golpearlo. Quiso ser, una vez más, generoso al advertirle que se largara.
-¿Qué? ¿Tienes problemas auditivos? No me importa tu puta vida amorosa, te he dicho que te largues.
-Oh, si… yo también tenía una actitud similar. Yo sabía que eso a ella le fastidiaba, Pero ¿Qué crees? Aun así Penny se quedó a mi lado, y ahora se ha convertido en mi esposa. –La comisura de sus labios se deslizó ligeramente hacia arriba, feliz de recordar a su mujer.-Lo que intento decir es que ella, de alguna manera volverá a ti. Dale tiempo, las cosas fueron muy confusas para ella, y me imagino que lo será más cuando se entere que hemos sido nosotros quienes logramos que se cumpliera su deseo.
En esta ocasión, Brick fue capaz de dirigir por fin la mirada hasta el duende de cabellera azabache, pero no una agradable precisamente. El duende logró captar su atención ante esas simples palabras "lo será más cuando se entere que hemos sido nosotros quienes logramos que se cumpliera su deseo" Normalmente, el líder se habría fastidiado y cumplido su advertencia, pero él quería saber sobre ese tema.
-Ella no sabe de nosotros, si es lo que te preguntas. Hacerla venir fue un poco complicado.- Respondió el duende atinando a sus pensamientos. ¿Hacerla venir fue complicado? El Rowdy recordó que la mayoría de las familias a esas horas se encuentran en sus casas disfrutando con la familia, y por la apariencia de esa pelirroja debía suponer que era una de ellas ¿Cómo le habrían hecho salir de casa?
Una escena fugaz cruzó por su mente, y no le agradó. Clavó una mirada asesina sobre la pequeña persona, y de inmediato Welch corrigió por el mal entendido- ¡Por dios! No, a ella no le inyectamos nada como a ti. Dije que fue un poco complicado, pero no tanto como nos lo habrías hecho tú de no ser por la sustancia. –Le sonrió divertido y burlón al darse cuenta de su reacción.- Tranquilo hombre, nadie le ha hecho nada a tu chica. Solo logramos que su curiosidad ganara.
-¡Ella no es mi chica! –Bramó y volvió a echar la cabeza hacia tras encontrando el cielo.- Y no me importa lo que le pase. Ella no tiene nada que ver conmigo.
-Oh, si lo es. Te lo aseguro completamente. –Cruzó sus brazos y alzó la barbilla con aire superior.- Y sí, me he dado cuenta de que no te importa –Brick aborreció su sarcasmo.- ¡Vamos! No la conoces aun, pero sabes bien que quieres conocerla. Te pica la curiosidad de saber si ella tiene eso que tú buscas en una joven. No puedes sacarte ese pensamiento y lo sabes. –Welch borró toda cara amigable y adquirió una seriedad intensa.- Cree lo que te digo, ella volverá y más vale no lastimarla. Cuando seas mayor y ella se encuentre a tu lado recordarás este día, te lo prometo.
-Tonterías… -Murmuró, cerrando sus parpados por breves momentos. No quería seguir escuchando a esa fastidiosa cosa, solo quería que saliera de su vida y no volviera a cruzarse. Momoko Akatsutsumi no era su verdadero amor. Era bonita, pero seguro su actitud timida y llorona le desesperaría.
"Te lo prometo" La frase se repitió en su mente.
¿Por qué tuvo que pasarle esto a él? ¿Por qué no a otro? Era algo totalmente diferente e incómodo para él. Todo lo que tuviera que ver con sentimientos lo era, no sabía cómo manejarlo, nunca había sentido una clase de amor hacia alguien, y prefería no tenerlo nunca.
La fastidiosa voz del duende dejó de escucharse, por lo que imaginó que ya se habría ido, y agradecía al cielo. Pensó en volver a casa de Mojo, pero descartó la idea. Fuera o dentro, estaría de la misma manera.
-Eh… ¿P-puedo tomar asiento?
Brick abrió sus llameantes ojos y se irguió al no reconocer la voz de aquella nerviosa pregunta. Grande fue su sorpresa de ver allí a la joven que hace unos momentos atrás se apoderó de sus pequeños labios con deseo. Estaba situada frente a la entrada del trineo y señalaba con su índice el espacio libre a su costado.
"ella volverá y más vale no lastimarla" Las palabras del duende retumbaron una vez más.
El rowdy tardó en contestar, meditando su respuesta. El centro de su estómago tenía un desconocido hormigueo mientras estudiaba el rostro de la chica. Parecía un poco nerviosa, pero más que nada, muy avergonzada. Sus mejillas rojas le delataban.
No Brick. La respuesta es NO. ¡Dile que no! Su mente gritó.
Pero su cuerpo debía ser un masoquista y traicionero, porque después de haber realizado una lenta evaluación de su persona, se recorrió agrandando el espacio libre como respuesta. Momoko, con la terrible sensación nerviosa en su estómago y apresurado ritmo cardiaco, se adentró al trineo y tomó lugar en el acolchonado asiento a su lado, dejando un espacio entre ellos. Una vez que se sentó, estuvo alerta en caso de que Brick le atacara… pero nada pasó. Aun así, no bajaría la guardia.
Ella no quería estar allí. Intentó volver a casa y tirar la gorra sobre un basurero cercano, pero no tuvo el valor de arrojarla al interior del bote cuando tuvo la oportunidad. Ya veré como devolvérsela sin tener que verlo pensó, y al final, sus piernas traicioneras le devolvieron allí, justo al mismo lugar donde recibió su beso.
Eres una tonta Momoko… una increíble tonta. Se regañó mentalmente y respiró hondo antes de hablar.
-Solo he venido a devolverte esto.- Extendió la mano hacia el con todo y su gorra. Se recriminó por no poder controlar el temblor de su mano, pero pudo notar como sus los orbes roizos hicieron un gran cambio centelleando el alivio y cierta alegría de volver a ver a su compañera. Sin decir nada, solo la tomó y la colocó sobre su cabeza, donde pertenece.
La dueña del moño sabía que era el momento para levantarse e irse, pero por otro lado se debatía en si hacerlo o no. Ella aún tenía muchas preguntas y si Greg dijo que él podía respóndele, entonces él podía. No estaba segura de que en algún otro momento de su vida volviera a ver a los duendes, y mucho menos poder estar en un momento a solas con Brick.
Si no lo hacía, era un hecho que no descansaría en meses por tener todas esas preguntas perturbando su mente.
Era ahora, o nunca.
¿Pero cómo iniciar la conversación? ¿Qué le diría?
No fue necesario iniciarla, ya que él se adelantó.
-¿Cómo la obtuviste? - Formuló la pregunta con un tono bastante sereno que no estaba acostumbrada a escuchar de él. Se fijó en su rostro; semblante tranquilo, curioso, pero nada acusador. Sus ojos yacían detenidos en ella, al parecer, también estudiándola.
Necesitaba saber si ella sabía acerca de los duendes, o solo fueron puras palabras del pelinegro.
-No la robé si es lo que crees –Puntualizó- Suena ridículo, pero solo apareció en mi habitación. No sabía que era tuya. –Jugueteó con sus manos-…Jamás imaginé que fuera tuya. –Pero ahora había sido un susurro para ella misma. Rebuscó en el bolsillo de su abrigo y, titubeando, al final le entrego la pequeña nota que encontró junto a la gorra roja.
Brick se extrañó por ello, pero después, cuando terminó de leer la corta nota, desvió la mirada tomando un gran bocado de aire. La chica se fijó en cada detalle de su expresión queriendo imaginar que cosa pasaba por su cabeza.
¿El creería que ellos están destinados? ¿Qué piensa de eso? Más dudas brotaron tan rápido, pero no se animaba a preguntar.
Brick no dijo nada, y no supo si eso era para incomodarse o aliviarse. ¿Le habría creído? Eso pensó, ya que él no dijo nada en contra.
-Y… -Comenzó la ojirosa, alargando la letra pensando en algo que decir.- ¿No vas a decirme nada? – Brick pestañeó.
-¿Qué quieres que diga? –El Rowdy por fin la miró, pero no estaba contento. De hecho, sus glaciales ojos provocaron una sensación bastante incomoda en ella.- ¿Qué estoy encantado de conocerte? ¿Qué afirme que soy el amor de tu vida? –El fastidio se coló por su tono, y eso solo hizo enfurecer a la chica.
-No sé, quizá podrías comenzar a explicarme como obtuviste mi carta ¡O mejor aún! ¿Por qué me besaste?. –Fue mordazmente sarcástica, haciendo que el joven entornara los ojos en ella. Se sorprendió de ese cambio radical en su tono.
Para su sorpresa—O terror— Brick le sostuvo del brazo sin hacer presión y se inclinó hacia ella acortando el espacio entre sus rostros. La joven se quedó quieta ignorando la alarma en su cabeza dictando que podría besarla otra vez, o hacerle algo peor. Si era cierto, no iba a dudar en lanzar un ataque si el Rowdy se sobrepasaba.
-Vamos a dejar las cosas claras. –Su profunda y ronca voz le produjo un escalofrío. Un toque amenazador se deslizó por su tono y se lamentó al pensar que en parte sonaba… sexy. Estúpida, no es nada sexy ¡Nada! Regañó su cabeza- No te besé porque quisiera. No quería ni venir a este lugar, pero no me quedó opción. –El líder conectó sus ojos con los suyos.-
La heroína solo afiló la mirada y apretó los labios en una mueca desagradable. Era como si el villano aceptara que besarla fue tedioso. Más fue su frustración porque al volver a recordar el momento, el chico en lugar de asomar fastidio en sus acciones, mejor dicho fueron de deseo.
Ella resopló, desviando la mirada con la intención de ocultar sus mejillas teñidas ante la imagen del beso.
-Sí, seguro no querías besarme–Anotó sarcástica soltando una queda risa nada divertida- Tus brazos alrededor mío me lo dejaron claro. –Levantó la barbilla orgullosa.-Dime Brick ¿Así es como besas a todas las chicas entonces? ¿Tan desesperado?
Respuesta equivocada.
Muy, MUY equivocada. En ese instante, Momokos olvidó que era ella misma, y no Blossom. Pero era tan difícil no reaccionar de esa forma delante de su contraparte. Como continuara así, sería fatal para ella.
Brick la taladró con la mirada ¿Dónde estaba la joven temerosa de hace un rato? ¿Quién es esta chica que se atreve a contestarle de esa forma? Y además ¿Qué ella no está enterada de los duendes y la maldita sustancia que le inyectaron? Porque esa es la jodida razón por la que está allí, debería saberlo.
Oh, pero él no iba a dejarlo pasar.
El poseedor de la gorra alzó una de sus cejas por un breve segundo, hasta que esbozó una poderosa sonrisa de medio lado que inevitablemente logró detenerle la respiración a la chica. Momoko luchó fuerte contra su voluntad para no hacer notar lo que él causó.
Su sonrisa era inexplicable; provocadora, sensual, pero con un toque inocente. Y con inocente supo que algo andaba mal. Detrás de esa sonrisa, había una intención.
-Hmp, no me dirás que no te gustó, después de todo, era lo que tu querías, Angel –Brick no cambió ni por un segundo su sonrisa, pero sus ojos demostraban diversión.- No creas que no lo noté, preciosa. Solo te di lo que pediste, ahora deja de estar de llorica.
-No me llames así.- Ordenó.- Y no, idiota, no me gusto. Yo no te pedí que me besaras. Lo has hecho a la fuerza ¡Por supuesto que no iba a gustarme!
Buena chica. Las palabras que quería escuchar. Se regocijó Brick internamente.
Alzó las cejas con falso asombro.
-¿Ah, no? – Momoko desconfió de su tono.- Yo creo que si lo hiciste, con tinta rosa plasmada en una hoja. – Su sonrisa se ensancho. Momoko endureció su entrecejo.
-¡E-Eso es distinto, yo no sabía que tu serías mi amor verdadero! -Gritó a todo pulmón queriendo verse intimidante, sin embargo su tono y rostro fueron como los de una niñita enfurruñada acusando a un niño por comer su dulce.
A Brick le hizo gracia el gesto, y lo hizo notar soltando una efímera risa.
La oji rosa apretó los labios con fuerza deseando jamás haber dicho eso. Se sintió mal con ella misma, porque sonó como si fuera una aceptación a su destino. Momoko pudo distinguir un cambio en los ojos carmesí del villano, que no pudo saber si era algo bueno, o malo.
-¿Yo, besarte a la fuerza? Pero si tú me has correspondido –Se encogió de hombros desinteresadamente. Momoko juraba que iba a explotarle la vena en la frente del coraje. Ese era un maldito arrogante, y lo peor del asunto es que en parte tenía razón. Ella si correspondió, aunque solo fuera por un momento.
Ella tenía una respuesta muy inteligente en la punta de la lengua, hasta que su contraparte soltó una barbaridad que le hizo borrar todo de su mente.
-Bésame –Escuchó decir al Rowdy, sin un deje de burla o broma. Su tono fue tan en serio, que le provocó un nudo de nervios en el interior de su barriga.
La mandíbula de la chica casi tocó el suelo del asombro.
-¿Qué?
Uh, sí. Brick se estaba divirtiendo con esa imagen.
Sus orbes rosas capturaron sus labios curvados en esa maldita sonrisa tan serena. La oferta era un poco tentadora, excitante, y prohibida. Besarlo de nuevo sería insólito en ella, pero una vocecita pequeña susurraba en su oído, corrompiéndola.
No, no, no… Desvió la mirada de sus labios y cayó en cuenta de lo que estaba pensando. Era una locura, algo tentadora, pero locura ¡No volvería a hacerlo!
Tembló.
-Mira nada más esa cara. Te lo estás pensando y mucho. –El Rowdy dio una risa nasal- No voy a besarte –Sostuvo su mentón y acortó la distancia entre ellos, dejando solo unos centímetros entre sus labios.- No si no me dejas.
Sus respiraciones chocaron.
-No… no… -Murmuró entrando en pánico. Su cercanía no le ayudaba.
-No me moveré –Susurró con su ronca voz intimidante y atractiva.
¡Era un maldito aprovechado! Eso era lo que él quería. Colocarla nerviosa. Molestarla. Divertirse con ella. Y lo había conseguido. Ella estaba tan nerviosa que sus manos y pies eran como gelatinas.
Brick, para desarmarla completamente, hizo un acercamiento muy breve dando un simple roce travieso de labios, que la mató.
-No – Se levantó la joven como pudo, por poco tropezando con sus propios pies.- No. Sé lo que intentas ¡Te conozco y no pasará! Solo quédate la gorra y.. y… Y no vuelvas a hablarme o… o buscarme o…¡Lo que sea! –Se dio la vuelta hecha un manojo de nervios. Mala fue su suerte cuando sin previo aviso los brazos del chico la rodearon firmemente de la cintura, obligándola a sentarse otra vez.
-¡Suéltame ahora! -Avisó. Quiso forcejar, pero la mirada pesada y escalofriante de Brick le advirtió que hacerlo sería una pésima idea.
-Eh, tranquila. Te dije que no lo haría si no me dejabas. Solo bromeaba, dramática. – Soltó su agarré rodando los ojos- De todas formas ¿Me conoces? –Alzó una ceja expectante. Momoko se dio cuenta de su error. - ¿Exactamente cómo?
Se quedó muda unos instantes, y ahora deseaba que la nieve se convirtiera en un gigantesco monstruo y se la tragara toda. Intentó controlar el temblor de su labio inferior.
"Que no me descubra" Deseó.
-¡Pu-pues no lo hagas de nuevo! –Farfulló cruzándose de brazos indignada.-No me gustan esas bromas.
-¿Cómo me conoces? –Fue firme. Su intento de cambiar el tema fracasó totalmente, y se sintió mas acorralada.
-Todos te conocen. Eres un Rowdyruff Boy. –Soltó inteligentemente.- Solo te he visto en la tele y esas cosas.
-¿Y cuándo me has visto ser tan arrogante en la televisión, mocosa?
La chica disimuló muy bien su asombro. Sabía que hablaba sobre la imitación.
"Que inteligente eres Momoko… ¿Cómo se te pudo ocurrir semejante imitación?"
-Nunca. Solo me imaginé como serías y creo que he acertado. –Sus palabras fluyeron con decisión y sin un atisbo de nervios.
-No te creo.
-No miento.
-Sí, lo haces.
El Rowdy fue terroríficamente serio y no despegó sus demoniacos ojos de encima que desbordaban sospecha. La estaba estudiando y la joven ya se consideraba perdida. Brick iba a descubrirla, sabría su identidad y querría lastimarla.
Disimuladamente llevó su mano temblorosa a la altura de su cinturón, dejándola allí, en caso de que las cosas salieran ía ganas de vomitar, incluso llorar del miedo. Si el la descubría no sabría qué hacer.
-Momoko Akatsutsumi, tu escondes algo.- Afirmó extrañamente calmado.- No estoy seguro si todo lo que ocurrió esta noche es real, y tú verdaderamente eres mi chica destinada. Bien pudiste haber armado todo este teatro tu sola, con esas cosas sobrenaturales ayudante solo para acercarte a mí e investigar algo. En ese caso, admito que eres una buena actriz.
-¿Qué? No, yo no tenía planeado nada. ¡Ellos aparecieron so…!
-Chittt…-Momoko calló al sentir un dedo de Brick sobre sus labios, en censura.- Falso o no, yo sé que hay algo detrás de ti, y prometo que voy a descubrirlo. De ahora en adelante, pondré un ojo sobre ti. De cualquier forma voy a encontrarte, y allí estaré.
-¿Qué? No lo harás. No escondo nada ¡Eso es ser un acosador!
Brick sonrió divertido.
-Entonces si no escondes nada, no hay que temer ¿Verdad? Después de todo, tú eres mi chica, y es una buena manera de conocerte.
Momoko se sintió tan impotente. Apretó los labios en una perfecta línea recta, que esos perdieron su tono rojizo a uno blanquecino. Brick notó su estado molesto, pero ella le intrigaba demasiado y no desistiría en su decisión. Había algo en ella que quería saber.
Brick depositó un breve y cálido beso en la comisura de sus labios, sabiendo de antemano que había violado su propia promesa de no besarla si ella no quería.
Pero estaba seguro de ella si lo quería.
-Feliz navidad, Momoko. Vuelve a tu casa que es tarde. –Y sin más, se levantó del asiento y salió del trineo.- Y… te estaré viendo. No lo olvides.
Él le daba la espalda, pero ella podía sentir que estaba sonriendo.
Una vez que el joven se perdió de su vista, soltó todo el aire contenido y se tumbó en todo el asiento del trineo, temblando incontrolablemente y con su respiración a todo lo que da.
Se cubrió la cara con las manos lamentándose por no haberle dejado la gorra e irse inmediatamente. Ahora, definitivamente, estaba en un serio problema.
Sacó su teléfono móvil del bolsillo y marcó un número en especial. Alguien en quien tenía toda su confianza.
Unos cuantos timbrados de espera, hasta que por fin respondieron en la otra línea.
-¿Diga?
-¿Ho-hola? ¿Profesor? Soy yo… Momoko.
-¿Momoko? ¿Qué pasa? ¿Te encuentras bien?
La joven por más que intentó, no pudo evitar un sollozo.
-Siento interrumpir su navidad, pero… ¿Puedo ir al laboratorio al mediodía? Hay algo que debo decirle…
El pestillo de la vieja casa giró y enseguida se abrió la puerta dejando detrás al menor de los Rpwdyruff boys, que volvió un poco aburrido de su cita. No estuvo tan mal, pero la joven con la que salió esa noche no resultó ser lo que él esperaba.
Respiró profundo.
Se quitó la chaqueta y la colgó en el perchero a un costado de él. Al entrar, no pasó desapercibido el ligero camino de agua en el suelo donde alguna vez hubo pequeños restos de nieve. Eso le dio dos ideas:
1-Butch había llegado por fin a casa.
2-Brick salió y ya había regresado.
Con paso tranquilo fue hasta la sala de estar, encontrando a su hermano mayor tumbado a sus anchas sobre el sofá, con el televisor encendido y una sonrisa que le daba a entender que estaba de muy buen humor. Y Boomer, ahora que fue más observador, se fijó que tenía puesta su chaqueta de invierno y esa sonrisa no se debía al televisor, ya que su mirada estaba perdida en un punto indefinido.
Algo pasó.
-Brick
El aludido pegó un brinco en su lugar y miró a su hermano menor con reproche.
-Serás idiota ¡No llegues de esa forma! –Resopló. El rubio sonrió y contuvo sus ganas de reír, pues si lo hacía, el líder seguramente no le contaría nada.
-Son las cuatro de la mañana ¿Qué haces despierto a esta hora?
-¿Y a ti desde cuando te importa a qué hora duermo y a qué hora no?
Boomer puso los ojos en blanco. Bien, se equivocó. Quizá Brick no le contará nada, aunque tuviera mucha curiosidad.
¿Debería seguir intentando?
-Ella es… interesante, Boomer. –Soltó el líder de repente, sorprendiendo al menor. -… y guapa.
Boomer se preguntó si fue muy obvia su cara de inmensa curiosidad, y cuando iba a sacarle un poco más de información, justamente en ese preciso instante la puerta se abrió estruendosamente, revelando a un pelinegro con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Hombres, debieron venir conmigo! ¡La fiesta estuvo uuuuuh! –Alzó ambas manos al aire. Los otros dos hermanos se miraron de reojo, sabiendo los pensamientos del otro: Butch estaba ebrio… y fumado tal vez. - ¡Y miren esto! –De su bolsillo saco un montón de tarjetas.- Números de chicas, ¡Chicas muy buenas y sexys! ¡Oh, Yuki, Yuki, Yuki… esa chica era ardiente! Pero sin duda la mejor fue Emma~–Se acercó tambaleante hasta el hermano menor y le sonrió con picardía- Y tengo un regalo para ti, enano.
El rubio arrugó la nariz. Odiaba que le dijeran enano ¡Tenían la misma altura!
Butch sacó un sostén de encaje azul celeste del otro bolsillo y lo enredo alrededor del pálido cuello del menor. Este se horrorizó y apartó la prenda de su piel lo antes posible.
-Oh ¿No te gusta? –Chasqueó la lengua.- Creí que te agradaría. Me recordó a tu novia la azulita llorona… ¡Porque tiene unos buenos pechos que…!
-Mierda, Butch ¡Estas ebrio! Deja de decir idioteces y ve a dormir. –El ojiazul apartó la mirada del azabache para que este no notara sus mejillas sonrosadas. A decir verdad… el también había notado los bonitos pechos de su contraparte, aunque no lo admitiera.
-…Y el hermoso trasero de Bu..Buttercup. Esa estúpida… ¡Se lleva el premio! ¿Te has fijado en la firmeza de sus…?
Brick solo se limitó a escuchar las incoherencias de su hermano mediano por su ebriedad. Cuando estuviese en sus 5 sentidos, seguro querrá cortarse la lengua por admitir aquello de su contraparte y de Bubbles.
Sonrió con malicia; Él se encargaría especialmente de que no lo olvidara.
Se rio del rostro ruborizado del ojiazul.
Ni su pelinegro hermano podría arruinarle su humor de esa madrugada. Apenas había vuelto hace unas horas y ya ansiaba ver a esa misteriosa pelirroja de nuevo.
Se equivocó con ella al creer que era igual que todas las chicas. No, claro que no lo fue. Ella podía ser un poco tímida, pero cuando él la colocó nerviosa disfruto cada momento de su rostro ruborizado y su resistencia. Pero no era todo, la chica era lista y valiente. Ninguna–Además de Blossom— Se había atrevido a utilizar el sarcasmo y brusquedad en el tono frente a él. ¡Tuvo el valor de insultarle en su propia cara! Y tiene un no sé qué que quiere averiguar a toda costa.
Sacó la pequeña tarjeta de su chaqueta que le había dado la joven junto con su gorra, y le dio un par de vueltas. Tal vez la visita de los duendes no fue tan mala…
Momoko Akatsutsumi resultó ser una chica… interesante.
Y la mejor parte:
Ella sería toda suya
FIN
¡Por fin termineee! Uff… Soy un desastre ¿No? Ya pasaron las fechas & yo apenas acabo u_ù Lo siento, dos problemas: Escuela & Bloqueo.
Bueno, volviendo al fic ¿Qué les ha parecido? Me eh exprimido el cerebro para lograrlo. Tenía muchas ideas en la cabeza, pero al final elegí esta… me pareció la más apropiada. ¡Oh! Y me he divertido escribiendo la escena final del trio de hermanos. Amo a esos tres.
& bueno… de verdad espero que el final haya sido de su agrado. Perdonen si los he dejado curiosos, pero el resto se los dejaré a su imaginación~ (No creo hacer una segunda parte, y si lo hago sería dentro de mucho, cuando esta autora irresponsable acabe todas sus historias pendientes n,nu )
Les agradezco mucho a quienes dejaron reviews, favoritos & alertas que me han puesto de muy buen humor, se los prometo. Espero verlos en alguna otra historia ¿Vale? Por cierto…
Ya lo he dicho pero, esta historia va dedicada a Miss Nutella que adoro sus historias & le deseo ánimo & mucha inspiración (:
Cuídense mucho ¡Feliz san valentin atrasado! & nos leemos ;)
