Bien antes de comenzar

Darkkness666: qué bueno que te gusto, honestamente la salida con el lobo está basado en una experiencia personal, aunque claramente no le dispare a nadie… Ganas no me faltaban.

Andrea and Naturberd: bueno gracias y la verdad me gustaría que siguieras leyendo esta humilde historia. Me siento alagado de ver aunque gustas de historias en ingles te tomes el tiempo para leer esta. Aun así la ortografía es un compromiso para entregar algo de calidad hacia ustedes, en su debido momento corregiré la falla de los capítulos anteriores.

Sou: Pues Muchas, muchas, muchas, muchas gracias.

Referencias del capítulo anterior:

-El pasado de Nick- en la película ante el reclamo de Mr Big, Nick se pone triste, que paso con el "Nunca dejes que vean que te hirieron" hay algo más sobre esa familia y Nick que no nos contaron.

- "dudo que de volverme salvaje llegara a atacarte"- Alusión al guion original de Zootopia donde logran infectar a Nick pero este controla sus impulsos protegiendo a Judy de un par de tigres salvajes.

Pista sobre el capítulo actual:

-la pista fue la segunda referencia.

Sin más que decir vamos a la historia.

Notas al final.

Todos los elementos de Zootopia pertenecen a Disney.

SEMANA

Miércoles

Miércoles la primera mitad del camino, ya llegaste a la cima de la montaña ahora te toca bajar pero hazlo con cuidado porque si tropiezas de iras rodando colina abajo.

Repartir multas, organizar el papeleo de otros, esas ideas sonaban tan atractivas dentro de la mente de Judy en estos momentos.

Sentada al borde de la cama con el cielo iluminado en un fuerte todo rojizo y naranja, mostrando un agradable atardecer. Pero para esta joven coneja esto no era del todo agradable, observando fijamente a un Nick sin camisa solamente vistiendo el pantalón de su uniforme policiaco, sentando en cuclillas sobre el grasiento piso de madera observándola o más bien acechándola, ondeando su esponjosa cola de un lado demostrando lo que podría ser alegría o confianza.

Judy se inclinó levemente recargando su mejilla en la pata sin dejar de observar al zorro.

Preguntándose que hizo mal. Habría sido tan grosera con Guideon que ni ella misma se dio cuenta y ahora sufría del karma, será su difunto pez dorado que buscaba venganza desde el más allá, acaso uno de los tantos criminales que, entre ella y Nick, habían capturado les había lanzado una maldición de mala suerte…

Dio un largo suspiro haciendo que el zorro girara levemente la cabeza para verla con curiosidad.

Oh dulces galletas con queso, porque no podía tener un aburrido y estúpido día normal…

-Esa mañana-

Todo por fin parecía seguir el orden natural de las cosas, ella levantándose unos diez minutos más temprano que Nick para luego despertar a su somnolienta pareja con un suave cosquilleo en la barriga. Nick juraba y perjuraba que no movía la pata cuando le hacían eso alegando que no era tan ridículo como un lobo, los cuales se distinguían por tener tan curioso tick nervioso, pero Judy había descubierto lo contrario una mañana que estuvo "explorando" el pelaje color crema que poseía el vulpino mientras dormía.

Un viaje tranquilo hasta la estación, y un adormilado Nick chocando con la puerta de la sala de conferencias. Sip todo bien y normal hasta ahora.

De no ser por.

-Este es el intercomunicador, este el archivador de casos, y este.. Oh buen día Hopps- Judy fue a despedirse de Garraza al verlo en el mostrador antes de que tomara su vacaciones, pero al parecer él no se encontraba solo.

-Ehh buen dia, oye yo a ti te conozco, eres la chica de ayer-

-Buen dia oficial ehh-

-Hopps, Judy Hopps-

-Puede llamarme Marian, solo Marian-

Que pequeño era el mundo, era la misma zorra que había estado "hablando" el día anterior con Lobato, al parecer ahora ya no tenía su traje de oficina y vestía un uniforme oficial de recepcionista.

-Qué bueno que se conocen, ella me cubrirá durante mis vacaciones, ayer tuvo una entrevista de trabajo con el jefe bogo y quedo, solo le enseñaba todo lo que uso y como funciona-

-Un momento si tu estas aquí significa que el también- pregunto la zorra algo temerosa.

-¿él?-

-Sí, tu compañero ese lobo gris-

-Oh, él no es mi compañero (Gracias al cielo), pero no te preocupes por ello, aquí tomamos el trabajo muy enserio, pero si algo sucede solo dile al búfalo con ojos rojos y cara de psicópata que tomamos por jefe, él lo solucionara-

-No me gustaría perjudicarlos en su trabajo- respondió apenada.

-No te preocupes, lo más que podría suceder es que lo transfieran al distrito más lejano de aquí (Por favor acúsalo, por favor acúsalo, por favor acúsalo…)- se repetía en su mente la coneja.

-Judy, hay algo importante que el jefe quiere decirnos- Le hablo el zorro desde la puerta del salón.

Si la llamaba por su nombre debía ser algo muy importante.

-Bueno me despido, te veo en dos semanas Garraza y Marian espero que tu estadía aquí sea de tu agrado-

Ambos depredadores le sonrieron antes de la que la coneja dejara el lugar.

¿Cuál era la gran noticia? hace unos momentos un par de osos del servicio de mantenimiento de subterráneos llegaron sumamente asustados reportando haber encontrado un par de vagones abandonados.

No serían los primeros ni los ultimo en reportar algo así, pero este tenía algo en particular. Con extremo miedo los mamíferos de mantenimiento reportaron ver a través de la polvorienta ventanilla unas probetas con un líquido azul, formulas químicas en una vieja y sucia hoja pegada a la pared así como una leyenda que decía "NO MÁS DEPREDADORES".

No fue difícil aislar y orientar los hechos para saber de qué se trataba.

Ante la idea de que alguien intentara recrear la pesadilla del virus de los aulladores de nuevo Bogo les ordeno ir de inmediato junto a Colmillán y Delgato como apoyo, además de llevar consigo jaulas y unos bozales solamente "por si acaso" como ordeno su jefe, pese a que Nick al ver estos últimos se sintió claramente incómodo.

Al llegar al área declarado como fuera de funcionamiento notaron varias cosas, todo parecía abandonado, el lugar estaba bastante apartado, las estaciones más cercanas no eran visibles desde ahí, el lugar poseía varios acueductos así como tomas eléctricos aun en funcionamiento pese a que ahí todo estaba a oscuras. Judy trago un bulto entrando al primer vagón, observando todo con unos lentes especiales para ver en la oscuridad, después de todo era la única en el lugar sin poseer visión nocturna… y también era la única presa.

Sacudiendo la cabeza con fuerza intento despejar las ideas de su cabeza.

Nick entro después de ella, mientras tanto el par de felinos inspeccionaban el vagón aledaño.

Flores marchitas, así como esas curiosas "cebollas" secas, al igual que unas cuantas probetas secas pero con manchas azules en su interior, todo lleno de polvo y algunas partes de moho así como un vaso de capuchino abandonado. Era claro que el lugar era de Bellwether y parecía mucho más antiguo que cuando llegaron a atraparla, pero no había sentido para abandonar un lugar así, salvo que hayan ocurrido algo muy malo.

-Nick que rayos haces- susurro fuertemente la coneja al ver que el zorro intentaba abrir un contener de calor a presión.

-Tu qué crees, busco pruebas- En parte era verdad pero ser curioso era parte de ser un zorro y Nick no pudo escoger peor momento para querer ver cómo era el interior de uno de esos viejos tanques.

-Nick no toques nada, todo esto podría estar contaminado, más allá de estos guantes- señalando los guantes unos guantes amarillos para manejos de sustancias peligrosas en sus patas- no nos dieron nada más para manejar lo que… ¡POR QUÉ DEMONIOS TE QUITASTE LOS GUANTES!- susurro con más fuerza al ver las patas de su compañero desprotegidas intentando encontrar un interruptor.

-No eran de mi talla y me estorbaban- le quedaban grandes, al parecer no creyeron nunca tener que usarlos y no se molestaron en conseguir unos tamaño zorro, pero curiosamente si tenían tamaño conejo.

-Nick todo esto es sumamente peligroso, no sabemos si hay otro infectado y si este lugar sigue vigilado-

-Tranquila Zanahorias, vez todo este polvo se parece al lugar donde antes vivía, lo que significa que nadie ha estado aquí en un mínimo de dos años, además estamos en el subterráneo a estas alturas ya sabríamos si hubiera otro infectado, además aquí el cauteloso aquí siempre he sido yo-

La coneja estuvo a punto de replicar cuando para su terror Nick encontró el seguro, oprimiéndolo y abriendo la tapa descomprimiendo la vieja olla.

-¡No puede ser!- exclamó el zorro al asomarse para ver el interior.

-¡QUE! ¡QUE!- la coneja fue en un salto a ver que sucedía.

-está vacío…- él la veía con una sonrisa ladina y ella lo veía como si quisiera matarlo – tranquila torpe coneja, no me veas así, no soy tan descuidado como para intentar exponerte a que te devore o al menos no de la manera que te gusta-

-Nick…. Cállate. Además no soy torpe- giro la cabeza con desgano la coneja haciendo que los lentes de sus gafas choquen con una de las probetas, haciéndola rodar hasta chocar con un microscopio que cayó sobre una vieja tabla catapultando una vieja maceta que se encontraba en la contraparte del piso chocando con una vieja lámpara que se soltó golpeando otra probeta….

Los dos animales se encontraban parados sin moverse solo siguiendo en sincronía con los ojos y la cabeza tan curiosa reacción en cadena y como una cosa golpeaba a otra y otra y otra y otra…

Culminando con una vieja escoba golpeando la tuerca del soporte del techo haciendo que este se salga, por fin deteniendo todo.

-ehhh… vez no ocurrió nada malo je..je..- rio nerviosamente Judy al haber destruido, de manera accidental, casi toda la evidencia.

La parte inferior del techo se desplomo, quedando solo el armazón y la parte superior, aplastando lo poco que quedaba, salvándose los dos por pura suerte al encontrarse en la parte de abajo de la salida de emergencia del techo.

-¿Qué decías Zanahorias?- dijo Nick con los brazos en la espalda y con expresión seria, pero riendo en su mente de manera incontrolable, mientras la boca de Judy caía hasta el suelo con un tembloroso tick en la oreja y ojo izquierda, viendo todo lo que básicamente ella provoco.

-Yo…yo…Aaahhh….- un pequeño chillido salió de sus labios.

-Bueno, pudo irnos peor- el zorro evoco a la mala suerte.

Un tubo de metal que estaba sujeto de una de la vigas de acero oxidadas se soltó cayendo frente a ellos, escuchando el sonido de un gatillo al presionarse expulsando un pequeño globo con un polvo azul en él.

Judy fue lo suficientemente rápida para esquivar de un salto el proyectil de la pequeña bazuca, pero por desgracia Nick no.

El pequeño globo dio de lleno en el rostro del zorro explotando en una nube de polvo azul que el canino aspiro ante su confusión y desesperación por el golpe. Cayendo y frotando su cabeza con las patas, lanzando pequeños gruñidos ante la mirada de horror de la coneja que ya sabía lo que estaba a punto de venir.

-¡NICK! ¡NO PUEDE SER, POR FAVOR TU NO!- estaba por acercarse al zorro cuando este en un movimiento rápido salto hacia ella en cuatro patas atrapándola entre él y el piso haciendo que sus lentes especiales se deslicen debajo de su cabeza.

-sé que estás ahí… sé que aun eres tu… dijiste que nunca me lastimarías y te creo… Nick…por favor…- pese a sus palabras de confianza la coneja estaba con el rostro de un lado y los ojos cerrados temiendo lo peor cuando un par de lágrimas de miedo se escaparon de sus ojos.

No hubo gruñidos, ni mordidas solo una larga y fina lengua que limpio esa traicionera lagrima, abriendo los ojos con sorpresa para observar al "salvaje zorro", tenía las iris rojas con las pupilas ligeramente rasgadas, pero no había rabia o instinto asesino en él.

La observaba con curiosidad girando la cabeza de un lado a otro, moviendo de forma rítmica sus orejas intentando reconocerla.

Sin miedo al fin y cautivada por su profunda mirada la coneja logro liberar una pata hasta acercarla a la mejilla del zorro y acariciarlo de forma suave no sin antes volverse a poner los lentes. Este acepto el saludo cerrando los ojos, recostando la cabeza en esa pequeña y peluda pata, emitiendo un leve chillido, moviendo su larga y esponjosa cola de un lado a otro.

Sonriendo, la coneja lo comprendió, Nick seguía siendo él, pero algo estaba mal, ese polvo de alguna manera le afecto.

-No te preocupes Nick, te prometo que te curaremos- dijo suavemente sin dejar de acariciarlo.

El vulpino abrió de golpe los ojos, levantando la cola así como sus orejas, erizando su pelaje mostrando los colmillos sorprendiendo a la coneja.

Dio un salto sobre ella siendo detenido en el aire y cayendo inconsciente.

Judy de un giro se puso de pie observando como Colmillán y Delgato tenían sus armas en alto disparando cada uno un dardo a Nick.

-¡Pero que hicieron!-

-¡Tranquila Hopps! lo vimos todo, ahora estas a salvo- respondió el tigre guardando su arma.

-¡No!, ustedes no comprenden, él está bien, solo se encuentra… algo confundido- La coneja fue con el zorro para quitarle las agujas que seguían incrustadas en su piel.

-Hopps sabemos de tu apego sentimental hacia Wild, pero no podemos arriesgarnos a que un salvaje ande suelto- el león se acercaba a ellos.

-Él no es salvaje- ese comentario irrito a la coneja, escuchó un sonido metálico girando la cabeza-¡NO LE PONDRAN ESA COSA!-

Colmillán sostenía un bozal mientras Delgato cargaba una jaula metálica lo suficientemente grande para un zorro.

-¡Es suficiente Hopps!, tenemos órdenes y un protocolo, no es nada personal, solo cumplimos con lo debido- dando un paso hacia adelante pero luego dando dos hacia atrás con los brazos en alto.

-¡NO LE PONDRAN ESA COSA!- Judy sumida en la ira ante lo que ellos estaban por hacer tomo el arma que tenía Nick en su funda, apuntando con esta a Colmillán y con su propia arma a Delgato- un paso más… ¡Y LES JURO QUE LOS PONGO A DORMIR!-

Una imagen única en el mundo animal, tanto civilizado como salvaje, que por desgracia nadie en ese momento pudo inmortalizar.

Una coneja con el ceño fruncido, enseñando los dientes, con las orejas en alto y el pelaje erizado mostrando su rabia, protegía a un zorro inconsciente de un tigre y un león.

-Hopps esto es destacó e insubordinación podrías perder tu placa por esto- El felino naranja intentaba persuadirla a la vez de intentar tomar su propia arma, deteniéndose en el acto al oír como la coneja quitaba el seguro de la suya.

-NO LE PONDRAN UN BOZAL…-

Ambos gatos veían el lenguaje corporal de la coneja descubriendo que ella hablaba enserio, no le importaba perder su propia placa con tal de proteger al zorro.

Colmillán había sido compañero generacional de la coneja en la academia y sabía que, muy a su pesar, si ella se lo proponía, los haría besar el suelo en un abrir y cerrar de ojos, esa era una coneja peligrosa. Delgato sabía de las habilidades de combate que ella poseía, además de que había escuchado lo que hizo con ese maniático zorro ártico en el minuto de silencio. Ambos sabían que cualquier decisión que tomaran acabaría muy mal para ellos.

Excepto una.

-Mira Hopps no le pondremos el bozal- el tigre soltó el metálico cubre hocico- pero aun así tenemos que ponerlo en la jaula, intento saltarnos encima, puede no ser un peligro para ti, pero si para los demás así como para sí mismo- escogiendo muy bien sus palabras para tranquilizarla.

Judy relajo su expresión pero aun apuntaba a ambos oficiales no muy convencida.

-No diremos nada de este incidente a Bogo, solo dejamos cumplir con nuestro trabajo- ambos felinos tragaron pesado al ver que la coneja no reaccionaba.

La coneja por fin bajo ambas armas agachando la cabeza. Los felinos dieron un largo suspiro tranquilizador dando un paso hacia delante.

-Si rompen sus palabras o si intentan hacerle algo…yo misma los castrare mientras duermen con estas pequeñas y nada afiladas garras…- les amenazo quitando sus gafas, mostrando unos ojos serios y una mirada sumamente sombría, exhibiendo esas pequeñas y ovaladas garras que usaba para cavar.

Los felinos sudaron frio sabiendo que la coneja hablaba de forma completamente literal.

Después de asegurar que metieran al inconsciente vulpino con toda la delicadeza del mundo a su jaula, así como ponerlo en el vehículo de la coneja, ambos machos le dijeron de forma "caballerosa" que ellos recogerían la evidencia restante, alejándose de ella de una forma casi robótica. Dejando a la coneja sola con el dormido zorro.

Pese a todo lo dicho, se acercó al inconsciente vulpino de forma cautelosa, metiendo un brazo a la jaula abriendo los parpados de un ojo observando que el iris de este seguía roja. Esto era algo que los otros infectados (nunca en su vida volvería a usar la palabra salvaje) no poseían y esto la tenía sumamente preocupada pese a todo no la ataco y esa forma de observarla era la misma que Nick poseía cuando le hablaba con ternura, pero no era ciega claramente intento atacar a sus compañeros.

No entendía que pasaba y necesitaba respuestas así que iría con el único mamífero que se las podía dar. No sin antes dejar a Nick al cuidado de Bogo, que era al único que en ese momento le tenía suficiente confianza.

-Santas chuletas, la noble y heroica oficial Hopps vino de visita a que debo tan gentil muestra de humildad de tan valiente coneja-

Judy se encontraba sentada al otro lado de un vidrio reforzado transparente observando a la oveja causante de muchos de los males en su vida tomar asiento.

-Es un placer verte de nuevo Bellewether-

-Me gustaría poder decir lo mismo-

La pequeña oveja ya no poseía su tierna imagen como el día que la conoció, con su lana ligeramente más oscurecida con varios nudos en ella así como unas marcadas ojeras.

-Necesito respuestas-

-Y yo necesito libertad, desgraciadamente no todos obtenemos lo que queremos conejita-

-Encontramos un viejo par de vagones abandonados en la clausurada sub estación 2 en plaza Sahara. Eso te dice algo-

-mmmm…. No, en realidad no-

Ninguna hablo por un corto momento, solo observándose de la misma forma, sentadas una frente a la otra con ambas patas sobre un pequeño respaldo, separadas por un vidrio reforzado que poseía una serie de pequeños agujeros formando un círculo.

La tensión en el ambiente casi era palpable.

-uno de nuestros oficiales resulto infectado, por lo que al parecer es una variante de tu suero-

-¿se volvió salvaje?- pregunto sin interés la oveja.

A Judy ya le comenzaba a irritar esa palabra.

-mostros síntomas diferentes a los que mostraban los infectados anteriores-

-Buuuuaaaaaa….. Me aburres conejita ¿ya puedo regresar a mi celda? - Respondió dando un largo bostezo.

-puedo ser intermediaria con el juez y ayudar a reducir tu sentencia, si entras en un tratamiento psicológico, pero necesito que me digas todo sobre ese polvo azul y como revertir los efectos- la coneja seguía seria pero en el interior comenzaba a desesperarse.

-Sí, el vagón es mío, pero no te diré nada- contesto sin más.

-puedo hacer que aumente tu condena si te reúsas a cope..-

-Escucha conejita- interrumpió Bellewether acercando su rostro al cristal- conozco mis derechos, estudie leyes así como ciencias políticas no se te olvide, no pueden culparme por algo que ya hice y lo que tu encontraste no significa nada pues no hice uso de ello, además yo no infecte a nadie ahora, algún imbécil entre ustedes lo hizo-

La coneja la vio con los ojos entrecerrados, esa oveja era más lista de lo que ella creía.

-y para que tú hayas venido hasta mí, sola, me da a entender que fuiste tú. Aun así ese no es motivo suficiente, infectaste a un compañero, lo que significa que era alguien que estaba cerca de ti y si lo que dicen los otros reos es cierto, tú volviste salvaje a ese zorro con el que te vi la última vez, ahora él debe ser tu compañero de trabajo. ¿O me equivoco?-

Pese a todo Judy mantuvo la expresión seria.

-¿Qué es lo que quieres Bellewether?- la coneja estaba dispuesta a negociar con tal de ayudar a su zorro.

-Vaaaalla, debe haber algo muy fuerte entre ustedes para que estés dispuesta a negociar conmigo. Puedo darme una idea de que es, pero el solo imaginarlo me provoca deseos de vomitar-

-Mi paciencia se agota, vas a hablar o no- lo que no daría por estar en el minuto de silencio con esa oveja.

-Mmmhhhh quiero lo que me ofreciste junto con tres cosas, número uno, una celda para mi sola, tienes idea de lo molesto que es que tu compañero se pase todo la noche jugando con tu copete de lana… no, probablemente no. Número dos, quiero mi cascabel de vuelta, me volveré loca si solamente escucho a los demás cantar "Try Everything" todo el maldito día. Y número tres…

La coneja creía que pediría algo referente a su condena o sobre acondicionar lujosamente su celda.

-quiero productos capilares y crema de lana… No me veas así, no tienes la más mínima idea de lo molesto que es para una oveja o un carnero no tener la lana suave y que sete forme nudos en ella… dime Judy ¿tenemos un trato?

Soltó un largo suspiro al menos no pidió nada fuera de su poder.

-Está bien-

-Lo quiero por escrito-

De mala gana Judy saco un pedazo de papel de su cinturón, haciendo un vale por todo lo que pedía, entregándoselo a través de uno de los agujeros en el cristal.

-¿Feliz? Ahora me dirás todo lo que sabes junto con la cura-

-No hay cura- dijo sin más, guardando el papel dentro de su uniforme naranja.

Hubo un fuerte estruendo asustando a la oveja casi haciéndola caer de su asiento.

-¡MALDITO PEDAZO DE CHULETA CON PATAS, SI NO HABLAS AHORA TE JURO QUE ENTRARE Y TE FREÍRE EN ACEITE HIRVIENDO PARA SERVIRTE CON ENSALADA DE ZANAHORIAS A LOS DEMÁS PRESOS!- la paciencia de la coneja se agotó, golpeando y arañando el cristal, intentando llegar a la oveja para despellejarla con sus propias patas.

-¡Oficial Hopps le pido que se tranquilice, de lo contrario la tendré que sacar de aquí!- advirtió el rinoceronte guardia.

Muy a su pesar Judy volvió a tomar asiento observando de manera asesina a la lanuda.

-Valla carácter, no me sorprende que sigas soltera. Escucha antes de tener el suero final, hicimos varias cepas que probamos en pequeños reptiles y peces. También tanteamos la forma más eficaz de infectar a los depredadores. Lo que le disparaste a tu zorro era una de las versiones primarias hecha de polvo para ser inhalado, y si no me equivoco lo que le disparo a tu zorro era un prototipo de bazuca de aire comprimido. Uno de los muchachos fue tan imbécil y se terminó disparando en el ojo, causando un gran desastre en el lugar que al final tuvimos que abandonar. Dime la transformación no fue violenta y poseía ojos rojos-

La coneja solo asintió en silencio.

-Bien, es la fórmula 4, afecta de igual manera a depredadores y presas, no los vuelve violentos pero los pone en un estado de conciencia sumamente primitivo, con muy marcados síntomas-

-Y cuál es la cura- fue más una exigencia que una pregunta.

-No la hay. Antes que intentes matarme déjame decirte, el suero no estaba completo, ni siquiera el antídoto contra los aulladores le servirá, el cuerpo eliminara las toxinas después de un lapso de 17 horas, básicamente será el mismo después de dormir por la noche, al despertar no recordara nada-

-¿no me estas mintiendo?-

-no tendría por qué, eso sí es un delito. No tienes que preocuparte ese era todo lo que quedaba del suero, ya no existe más-

Sin más Judy se levantó agradeciendo la información dispuesta a retirase del lugar.

-Gracias por cooperar...-

-Fue un placer hacer negocios contigo conejita-

-Así que eso fue lo que te dijo-

-Si señor-

Judy se encontraba en el salón de conferencias junto con todos los compañeros que logaron presenciaron el estado de Nick.

Hablando de esté ya había despertado y se encontraba a cuatro patas dentro la jaula metálica sobre la mesa del lado que correspondía a su asiento, observando a cada uno de los animales que se le acercaba. Por petición de la propia Judy ante bogo antes de ir a interrogar a Bellewether, no se le había colocado el bozal.

-Nick no es…- contuvo el aire antes de soltar la palabra- Salvaje… solamente está confundido, es algo así como…-

-un pez- respondió el búfalo alzando una ceja.

-Yo diría más bien un zorro domestico je…je…- rio nerviosamente la coneja.

El enorme búfalo fue a su estrado, con la coneja a su lado, para comenzar a hablar.

-Bien, esto fue un incidente aislado y bajo ninguna circunstancia quiero que esto salga de aquí- lo mejor para todos era contener la noticia y evitar el pánico innecesario, orden que se le fue dada a los operadores que reportaron el hallazgo del viejo vagón en su debido momento-Eso significa nada de comentarios al respeto, nada de mensajes sobre el asunto y sobre todo, NADA DE VIDEOS NI FOTOGRAFIAS- resalto esto último al ver que todos en el lugar tenían la cámara de sus celulares apuntando a Nick.

La coneja ya estaba entrando en cólera, otra vez, al ver que trataban a su zorro como un pequeño fenómeno de circo.

-oh Wild si tan solo pudieras verte ahora jajaja-

Gruñez el lobo blanco se acercó al vulpino, de alguna forma los zorros y los lobos nunca se habían llevado bien, estando sumamente divertido por la situación, acerco su dedo solo para molestar al zorro haciendo que este retroceda mostrando los colmillos con el hocico abierto.

-Esto es tan divertido-

Quizás demasiado divertido, la molesta coneja estaba por intervenir cuando…

-¡AAHHHH! ¡QUÍTENMELO! ¡QUIÉTENMELOOOO!-

En un rápido movimiento Nick mordió con fuerza el dedo invasor, tirando de él intentando arrancárselo.

El albino lobo jalaba su brazo, pero el zorro tenia firmemente clavada las garras a la mesa de madera, tomando con toda su fuerza al otro canino por el dedo sin intenciones de soltarlo.

Algunos oficiales querían intervenir, otros contenían la risa pero la más pequeña entre ellos hablo.

-¡Nick basta!-

En el acto el zorro soltó al lobo quien se cubrió la mano con su uniforme, para ver su maltratado dedo con diminutos agujeros de los cuales salían unas pocas gotas de sangre.

-Eso dolió...- se quejó.

-Tú te lo buscaste- contestaron al unísono Judy y Bogo.

La coneja con paso firme se acercó a su asiento que se ubicaba justo a un lado de Wild, todos los oficiales esperaban una muestra de agresión o alguna reacción violenta por parte del zorro hacia la coneja, después de todo eran enemigos naturales además de ser depredador y presa.

Pero lo que vieron los dejo helados.

Al estar uno a lado del otro el zorro saco la pata de la jaula rasgando la mesa en dirección de la coneja, lo que al parecer era una reacción para que ella se acercara, dando pequeños chillidos de tristeza.

Judy acerco su pata hasta quedar al borde de la jaula haciendo que Nick sacara levemente la cabeza para lamer con cariño los pequeños dedos de está.

La coneja sonrió con autosuficiencia a sus compañeros y por sobre todo a cierto lobo que los veía con un rostro completamente incrédulo.

-Bien, si ya nadie tiene alguna otra brillante idea. Hopps puedes llevarte a Wild-

-Ok… espere ¿Qué?- eso tomo por sorpresa a la coneja.

-Al parecer Wild solo está tranquilo a tu lado, además que no lo podemos dejar aquí a riesgo de que alguien más sepa de esto, además el… tiene necesidades-

Judy no tenía muy en claro esto último, pero siendo sincera consigo misma no dejaría el cuidado de Nick a nadie más.

-Bien, solo necesito algo de ayuda para subirlo al auto- la coneja jalo la jaula hacia ella.

-Bueno respecto a eso…-

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2 horas más tarde

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-No Hopps, no puedes usar la patrulla para no levantar sospechas si te descubren con Wild-

-No Hopps, ninguno de los oficiales puede llevarte-

-No Hopps, no puedes llevar tu placa ni nada que te relacione con la ZPD-

-No Hopps, no puedes tomar el transporte público, eso serian aún más sospechoso-

-No Hopps, no poseo pareja, por eso soy un búfalo sexualmente reprimido que desquita toda su frustración contigo Hopps-

Repetía Judy una y otra vez haciendo una infantil y afeminada imitación de Bogo antes de darle un sorbo de agua a su cantimplora.

Su adorado jefe le dijo que llevara a Wild a su departamento hasta que se le pasara el efecto y que regresarían mañana a primera hora para que el zorro no sospechara nada del incidente prometiéndole que solo trabajarían medio turno. La coneja no tenía problemas con ello, salvo por lo que le dijo después.

No podía ir con ningún objeto que lo relacionara con la ZPD, eso incluía su preciado vehículo, sus compañeros y placa, ya que de descubrirla con Wild es ese estado solo propagaría el pánico en la ciudad.

Tampoco podría usar el transporte público por las mismas razones.

Y cual fue la brillante solución que le dieron a la coneja… pues una muy simple.

Sacar de la bodega el enorme carrito rojo que les prestaban a los scouts y a las niñas exploradoras en la temporada de ventas de galletas.

Colocar a Nick sobre él, cubriendo su jaula con la caja de un viejo mini bar, haciéndole agujeros para que él pueda respirar.

Saliendo por la puerta trasera de la estación, y cuando pregunto si nadie la ayudaría con el viaje, ellos fueron tan amables (nótese el sarcasmo) de ofrecerle una cantimplora llena de agua antes de cerrar la puerta trasera de un portazo.

Ahora la coneja se encontraba a un par de cuadras de su edificio tirando de un enorme carro rojo, al menos para ella, con una caja de un viejo mini bar con agujeros que fácilmente triplicaba el tamaño de la pobre coneja, al parecer esa era la cosa más normal del mundo porque, efectivamente, nadie le prestaba atención.

Mientras tanto el pobre Nick se encontraba hecho bolita al lado contrario de la dirección de la coneja, pese a su estado salvaje podía percibir la ira de ella, y muy en el fondo su sentido de supervivencia le decía que lo mejor era estar lo más lejos de Judy.

Judy ya estaba exhausta, le dieron el resto del día, pero justo al medio día, cuando el sol estaba en lo más alto y el calor era insoportable.

-al fin…- exhalo felizmente al ver ese viejo edificio que llamaba hogar.

Pese a todo fue un viaje, aunque agotador, bastante tranquilo, a excepción por ese par de elefantes que la confundieron con una niña exploradora, pues aún seguía con su uniforme azul, y le intentaron comprar todo lo que llevaba.

-Cuida tus llaves- fue la única respuesta de la armadillo recepcionista al verla pasar sin molestarse en ver su paquete.

Judy fue al elevador, apretando el botón para que este descienda, pero nada pasaba lo siguió oprimiendo repetidas veces hasta que se acercó la armadillo y pego un letrero en él.

-Descompuesto… Claro. No podía ser de otra forma- Judy tiro del carrito hasta la base de las escaleras observando todo lo que iba a subir, suspirando con pesadez… que bueno que amaba a Nick…

-…Al fin tercer piso…- la coneja abrió con sumo cansancio la puerta metiendo el carrito primero y luego entrando ella, ese artefacto ocupaba casi todo el espacio libre de su cuarto.

Cerrando la puerta con llave y jalando las cortinas y quitar esa enorme caja al zorro para luego lanzarse a la cama boca abajo intentando recuperar un poco el aliento.

Sin levantar la vista tomo su celular marcando un número que sabía de memoria sin necesidad de ver la pantalla, para luego pegarlo a su larga oreja.

-¿Hola? Si, quisiera ordenar una cajita conejito feliz con aros de zanahoria fritos y trocitos de papas…- escucho el gruñido de Nick- y también una hamburguesa de filete de pescado Extra grande….. Si, el juguete que sea de Robín Hood… Calle comadreja por lémur, edificio 113 "el gran pangominio", tercer piso, departamento 4 C, no tarden…- sin más colgó.

Hoy no quería comer sano, quería comer chatarra y comería chatarra, después de todo ya había consumido bastantes calorías con su osada travesía.

Recostó la cabeza en la almohada quedándose poco a poco dormida, sin percatarse que el zorro comenzaba a jugar con el seguro de la jaula.

En su mente ella se encontraba en su pequeño pueblo natal observando el atardecer con su amado zorro mientras este poco a poco se arrodillaba tomando delicadamente su pata entre las de él.

-Mi amada Judy, sé que nos conocemos desde hace poco tiempo, y llevamos comprometidos aún menos tiempo, pero siento que no podrá vivir un solo día más sin ti- la coneja se encontraba cautivada, llevando ella un vestido blanco y el un pantalón negro de gala con una camisa blanca abierta, se veía tan apuesto- Así que te pido por todo lo sagrado en el mundo… se mi esposa- le mostros un anillo de platino con un pequeño diamante en el que reflejaba la poca luz que aún quedaba.

-Si acepto, SI ME CASARE CONTIGO- se lanzó a los brazos de su amado besándolo con pasión dispuesta a estregarse a él con las estrellas como su único testigo de tan mágico y perfecto momento.

Ese beso se sentía tan real, quizás… demasiado real.

-Nick...Nick… ¿Nick? ¡NICK!- la coneja entre letargos de sueño y realidad, termino despertando observando que sostenía con firmeza los costados de la cabeza de su zorro, mientras este aun la veía con esos ojos rojos con la cabeza ladeada lleno de curiosidad, mientras ella le tenía levemente mordido el labio inferior con los suyos.

Por acto reflejo termino catapultando al vulpino con sus fuertes piernas haciéndolo chocar con la puerta, causando que este por instinto se fuera a esconder debajo de su cama.

-Espera Nick, no era mi intención, yo… ¿Cómo te saliste de la jaula?-

-Señorita su orden ya está aquí-

-¡ya voy!- contesto saltando los obstáculos en su habitación.

-Su cajita conejito feliz y su hamburguesa señorita- le entrego alegremente un jaguar adolecente con gafas y frenillos.

-Aquí tiene, conserve el cambio- abrió la puerta solo lo suficiente para asegurarse que Nick no escapara.

Colocando la comida en la mesa abriendo ambos paquetes, al parecer el aroma hizo salir a Nick de la cama sentándose a los pies de la coneja viendo fijamente el alimento.

Sacando un par de platos del interior del microondas coloco la comida de Nick sobre uno y este lo siguió hasta la entrada de la jaula dado que Judy coloco su comida dentro de ella.

-Anda, ve, entra- la coneja pensó que él caería en la trampa pero el zorro solo alternaba la mirada entre ella y su alimento.

Optando por acostarse con la cabeza sobre sus patas observando con mirada triste su alimento.

Judy ya lo sospechaba, no callo en la trampa, aun es ese estado, Nick no era estúpido.

Sin más lo saco de ahí y lo coloco a nivel del suelo justo al lado de su pequeña mesa, para observar como su zorro comía feliz ondeando su cola de un lado a otro, mientras ella comía su propio alimento, después de todo esa jaula se veía sumamente incomoda.

Observando a Nick comer de esa forma casi parecía una mascota.

Judy nunca tuvo buena suerte con las mascotas.

Solo había poseído una.

En su niñez, en la feria del día de la zanahoria, gano un pequeño pez dorado, que término llamando "Mr. Fishy", un nombre muy original para un pez, menciono alguna vez uno de sus hermanos.

Decir que quería a ese aburrido y perezoso pez era quedarse corto, Judy amaba a ese pez, dedicándole casi todo el tiempo libre que tenía intentando enseñarle trucos, como saltar el aro, nadar en círculos o saltar fuera del agua, pero ese tonto pez dorado lo único que sabía hacer era comer y flotar en medio de su pequeña pecera.

Hasta que un fatídico día, antes de ir a la escuela la pequeña Judy confundió el frasco de alimento de su pez con el fertilizante que usaba su papá para los cultivos. Regresando del colegio, para ver a su querido pez. Emocionada llamo a sus padres para demostrarles que por fin le había enseñado un truco a su querido Mr. Fishy… Flotar panza arriba. No tomándole importancia que el agua estuviera de color verde. Sus padres solo se miraban el uno al otro preguntándose quien le diría la verdad a la pequeña coneja.

El elegido fue Stu… Mala decisión.

-eehhh Judydudy tu pez está muerto- Fueron sus directas palabras ganándose un zape en la nuca por parte de Bonnie, mientras la pequeña no sabía cómo reaccionar.

Parte del día intentaron consolar a su pequeña conejita que se deshizo en lágrimas, diciéndole que esas cosas pasaban y que fue una estupenda dueña.

El resto de la tarde Judy se pasó llorando sola en su habitación por tan "Trágica" pérdida.

Hasta que por fin en la noche con un vestido negro y un velo igual negro, todo hecho a la medida de una conejita de 9 años, tomo la decisión de enterrar a su amado Mr. Fishy, en la maceta de la cocina, colocando una cruz hecha de palitos de paleta con la leyenda, "Mr. Fishy, Buena mascota, Noble amigo, y gran compañero" para finalizar dedicándole unas palabras, y tocar la marcha fúnebre con un pequeño gazu. Todo esto mientras su familia la observaba desde la mesa. Quizás no debió escoger la hora de la cena para hacer todo eso….

Quizás….

La coneja soltó una pequeña risa ante tan curioso recuerdo para luego observar a Nick lamer la superficie del plato.

Bueno él no correría peligro de morir enveneno por confundir su alimento con el fertilizante de su padre…Aunque solo por seguridad guardaría con llave el cloro con el que limpiaba su pequeño baño.

Poco después de terminar la comida Judy observo como el zorro levanto las orejas subiendo a la cama gruñendo en dirección a la puerta.

-Hopps somos nosotros-

-Vinimos por el carrito para llevarlo a la comisaria-

Esos eran Osorio y Gruñez. Nick estaba por saltar a la puerta pero la coneja lo tomo del cuello con sus brazos.

-Este no es un buen momento vuelvan en una hora- la coneja habla con pesadez intentando detener al zorro, cosa que era casi imposible considerando que Nick casi le doblaba el tamaño, y triplicaba su peso.

-Hopps nos hicieron venir en nuestro descanso, no vamos a regresar luego- La irritada voz del lobo blanco altero más a Nick, el cual gruñía intentando llegar a la puerta, mientras la coneja le sujetaba la cola con una mano y con la otra se sostenía del otro extremo de la cama.

-De verdad, no entren- Los dedos de Judy comenzaron a resbalar.

Escucho el pomo de la puerta abrirse, recordando que no cerró con llave cuando le entregaron su pedido.

-Tranquila Hopps mientras Wild siga enjaulado no hay proble…- El lobo no termino su frase.

Nick se liberó de la coneja al ver la puerta abierta, catapultándose de la cama para saltar sobre su jaula e ir directo al rostro del lobo, del cual se sujetó con sus garras mordiendo sus orejas.

-¡AHHHH! ¡QUTENMELOOOO!-

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30 minutos después

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La coneja observaba desde su ventana como un lobo blanco con el rostro vendado arrojaba de mala gana la jaula junto con el carrito rojo al maletero de su vehículo. Después de que Osorio logro separar a Nick del rostro de su sumamente desafortunado compañero. Tomando a Wild del cuello de la camisa llevándolo al baño del departamento para encerrarlo ahí. La coneja vio algo apena al lobo que la observaba con una cara nada amistosa, entregándole una venda con un frasco de alcohol de su botiquín de primeros auxilios.

Se llevaron todo incluido la jaula al ver que Wild ya no la necesitaría.

Cuando se percató que se habían marchado por fin libero al zorro.

Este salto sobre ella lamiendo con avidez su rostro mojándola toda.

-No, Nick ya basta… me haces cosquillas jaja- lo coneja reía suavemente.

Sin importar su estado el zorro seguía siendo muy cariñoso a su manera.

Sin previo aviso el zorro se separa de ella para tomarla del cuello de su camisa con su boca y levantarla del suelo como si fuera una cría.

-Nick, ¿qué haces?- pregunto la coneja divertida, lista para ver cuál era la siguiente ocurrencia de su compañero.

Este de un salto subió a la cama para dejar a Judy en medio de ella y comenzar a caminar a su alrededor para terminar acostándose rodeando a la coneja con su cuerpo y cobijarla con su cola. Para comenzar a dormir poco a poco.

Judy opto por quedarse así un momento disfrutando del mismo. Abrazando la esponjada cola naranja que tenía frente a ella.

Ese era el tipo de cosas que disfrutaba de hacer con Nick. Tener momentos sencillos, simples, llenos de cariño y afecto. Puede que Nick no recordara nada a la mañana siguiente pero ella atesoraría en su mente cada momento feliz y simple con él.

Después de asegurarse que su zorro se encontraba profundamente dormido. Opto por tomar un baño, después de todo su pelaje del rosto se encontraba tieso por la saliva de zorro seca, no sin antes darle un beso en la frente a su querido Nick.

Como adoraba los largos baños de agua caliente.

Saliendo del baño con solo una tolla cubriéndola y las orejas caídas por el peso del agua.

Para encontrarse con el vulpino despierto y sentando esperándola en la entrada de la puerta del baño.

-¿Por qué me miras así?- el zorro tenía la vista fija a los ojos de ella, con los parpados completamente abiertos, y sin expresión alguna en su rostro. Judy conocía muy bien esa mirada y era, al menos para ella, algo muy bueno pero en estas circunstancias podría ser muy malo.

-Nick, se lo que estás pensando- la coneja dio un paso hacia atrás haciendo que el zorro se levante siguiéndola lentamente- ahora no podemos, en-en otro momento podríamos, o tal vez ahora… pero rápido… QUE RAYOS ESTOY DICIENDO-

Su mente empezó a traicionarla y su juicio a nublarse, había algo en el aire que la mareaba y la hacía pensar cosas que no quería, pero era una sensación sumamente agradable y deliciosa.

Tan distraída estaba intentando dar sentido a sus palabras que no se percató como Nick mantenía la cola en alto ondeándola muy suavemente liberando y llenando el pequeño baño de feromonas.

-Además tu estas así, podrías ser muy brusco… pero podría sentirse muy bien…me podrías lastimar… o podría ser algo inigualable.-

Choco con el borde de su pequeña tina, dando un rápido vistazo hacia atrás para regresar a ver al zorro que ya se encontraba frente a ella chocando su negra nariz con la pequeña y temblorosa nariz de ella.

-Por favor Nick… no hagas esto- pidió entre suspiros, y el zorro como única respuesta le dio un rápido lengüetazo a su rosada Nariz, haciendo que la coneja deje de temblar para mirarlo con los ojos entrecerrados.

-Me voy a arrepentir de esto en un par de Horas- sin más la coneja se arrojó sobre el zorro deshaciéndose de su toalla.

-AHORA-

En retrospectiva no había sido tan malo, al menos no como el día anterior, sintiendo un escalofrió solo por recordarlo, aunque ahora tenía un ligero dolor en la cadera y un poco más abajo.

No supo cuánto tiempo tardo haciendo eso, pero ya el sol había desaparecido por completo dando paso a una luna llena que iluminada tanto el cielo como la tierra.

Nick dejo de prestarle atención para concentrarse de lleno en la luna llena. Particular mente en esos días del mes la coneja percataba que el carácter de zorro cambia ligeramente volviéndose más callado y más triste. Siempre que intentaba preguntar por ello solía responderle que era su imaginación, que trabajaba demasiado, desapareciendo desde la tarde para aparecerse hasta muy entrada la noche.

Al parecer eso era algo que aun en ese estado no cambio.

Dejando el asusto por la paz decidió servirse su cena, leche sería suficiente para ella y Nick.

-Dulces galletas con queso… No hay- dijo al revisar su mini bar tamaño conejo vacío.

Optando por salir a la farmacia al pie de su edificio por algo de leche. Después de todo Nick parecía completamente absorto mirando la luna.

-Quédate aquí, no tardo- la orden llego a oídos sordos pues el zorro ni se movió.

-Dulce, dulce leche de soya- La coneja se encontraba feliz, encontró su preciada imitación, ni loca bebería algo que salió de otro animal, eso nunca pasaría… bueno casi nunca.

-Hola Nick- contesto sin más al ver al zorro pasar a su lado por la acera.- ¿Nick?-

El zorro al verse descubierto emprendió la huida corriendo a cuatro patas.

-¿Cómo Rayos…?- la coneja no acabo la frase, parándose a mitad de la calle observando como la ventada de su cuarto estaba abierta.-¿Cómo es que tu…?- No volvió a acabar la frase, al perder casi de vista a Nick iniciando una persecución a pie.

Por suerte esa zona de la ciudad estaba casi deshabitada y el zorro al ver aproximarse a alguien desviaba su camino por un callejón a donde fuera que valla.

Evitando a todo animal por suerte… bueno casi a todos.

-MMMmmmhhhhh croquetas fritas de pescado con aderezo de mostaza y rellenas de cebolla picada- olía con suma alegría cierto lobo blanco que tenía gran parte del rostro vendado. Después de un pésimo día no había nada que lo animara más como su comida favorita cubierto en una blanca bolsa de papel. Doblando una esquina en una solitaria calle logro divisar a una pequeña compañera de trabajo que se dirigía a toda velocidad hacia el- ¿Hopps?-

La coneja le gritaba algo a lo lejos que no alcanzaba a oír, se acercó hasta pararse bajo un poste de luz, agudizando su oído.

-¿Qué no me mueva?- al lobo esto le tomó por sorpresa, sintiendo como una gota de algo húmedo y viscoso caí en la punta de su nariz, levanto la mirada, viendo a un animal que no quería ver por un mes completo, observándole mostrando los colmillos y babeando para lanzarse de nuevo hacia su rostro-…No otra vez…-

Por suerte fue menor su castigo esta vez recibiendo solo unos cuantos zarpazos y un par de mordidas en las orejas.

Para soltarlo e iniciar su huida de nuevo.

-NO LE DIGAS NADA A BOGO- fue todo lo que grito la coneja al pasar al lado de él para seguir al zorro.

Judy era rápida eso era innegable, pero Nick corriendo a cuatro patas parecía inalcanzable. Comenzando a sentir el pecho arder y que sus piernas estaban a punto de dejar de funcionar, contuvo la respiración acelerando a todo lo que su alma daba, dando un poderoso salto, para caer sobre la espalda de Nick, pero el zorro no se detuvo y siguió con ella sobre él. Básicamente Judy lo estaba cabalgando.

Intento darle una patada a sus costillas, pero descubrió que sus piernas no respondían. El zorro salto un pequeño bache haciendo que la coneja se sostenga del pelaje de sus omoplatos. No le quedaba más opción que esperar, hasta descubrir a donde se dirigía el zorro.

-¿El cementerio?-

Ahora se encontraba dentro de uno de los lugares de descanso más antiguos de la ciudad. Por fin el zorro bajo la intensidad caminando lentamente por el lugar santo.

Judy no era supersticiosa pero pasearse a entradas horas de la noche por un lugar lleno de cadáveres y de apariencia lúgubre no era una de sus cosas favoritas.

Optando por cerrar sus ojos y abrazarse de su zorro esperando que hiciera lo que sea que tenga que hacer.

Sintiendo un escalofrió al ver que este finalmente se detuvo, abriendo de golpe los ojos al oír el sonido de una patas escavando la tierra.

-Nick no hagas eso- con sus piernas finalmente recuperadas se bajó del lomo del zorro para detenerlo pero este no paro. Se encontraba cavando en medio de un par te lapidas algo apartadas de las demás.

-¡Nick basta!- hablo con fuerza, el zorro solo se detuvo unos momentos después. Soltando algo que tenía en el hocico dentro del pequeño agujero.

Nick retrocedió unos cuantos pasos, acostándose en la tierra para recuperar el aliento, sin despegar la vista del par de lapidas, comenzando a emitir pequeños chillidos claramente llorando.

Judy observo todo esto para luego tomar lo que el zorro arrojó. Era un pedazo de papel en blanco probablemente de la bolsa que llevaba Gruñez.

Volvió a ver en el pequeño hoyo encontrando un pequeño sobre de plástico transparente al parecer con más papeles en ellos.

Contra todo su sentido común lo saco de la tierra santa para abrirlo y comenzar a leer.

-Mamá lo estado pensando mucho y-

-Un momento ¿mamá?- Judy limpio el polvo en ambas piedras leyendo lo que decían cada una.

-Sr. Wild, honesto trabajador, gran padre y fiel esposo, Sra. Wild, animal de gran corazón, amorosa esposa e inigualable madre., son tus padres…-

La coneja tomo el pequeño papel para continuar leyendo

-Mamá lo estado pensando mucho y lo voy a hacer esto será un todo o nada si ella dice que sí, seré el zorro más feliz en el planeta, pero si dice que no… procurare que ella sea la coneja más feliz con quien sea que elija…-

Tomo otro.

-debieron haberla visto, se veía tan emocionada al entrar a ver esa película solo para verla salir llorando por lo conmovida que se encontraba, era tan tierno-

-No, puedo evitar lo que siento, la veo y no lo soporto, esta tan cerca y tan lejos a la vez, eh intentado sacarla de mi mente pero simplemente no puedo… no puedo, no soy tan fuerte como yo creía, por favor… necesito sus consejos-

-No está bien, esto no está nada bien, ella es una coneja y yo un zorro, no la puedo lastimar… no a ella, ya estoy algo viejo y ella es muy joven, ella es una presa y yo un depredador, no importa por donde lo vea, no logro divisar un futuro feliz para ella junto a mi… se ha esforzado tanto y yo no puedo arrebatarle eso… lo mejor sería olvidar todo lo que siento por ella…-

-Miren… hay una hembra que conozco desde hace algo de tiempo… ehh no, no es una zorra, es la misma de la que les eh hablado hace unos cuantos meses, y… bueno… mírenme, me siento como un zorrezno intentando cortejar a la más popular del colegio-

-Papá, tu ¿Cómo conquiste a mamá?, no es por nada especial o tal vez si, aún estoy por averiguarlo y solo por curiosidad… Ustedes ¿cómo esperaban que fuera la hembra que querían para mí?-

Una nota tras otra, todas con preguntas y dudas que nunca serian respondidas, algunas con un pequeño suceso de ella con las salidas de Nick. Hasta que por fin llego a la última.

-No eh venido aquí en mucho tiempo y sé que deben estar molestos, yo lo estaría, quiero decirles que logre reivindicarme… al menos en parte… gracias a alguien que pese a todo no me abandono…Su nombre es Judy, es una hembra excepcional, es inteligente, carismática, muy astuta y bastante emocional por cierto jeje… les caería bien. Aunque no comenzamos con la pata derecha, yo actué de una forma que no fue la correcta y ella dijo cosas que no debía, al final todo se perdonó, logramos salvar la ciudad e hicimos que la forma de ver a los zorros cambie… Les prometo que esta vez no lo arruinare, por ustedes y por ella… los amó y los extraño-

La coneja no pudo evitar soltar un par de lágrimas, sintiéndose sumamente conmovida, observando de nuevo a su zorro que ahora la miraba a ella con ojos triste.

Tomando el pedazo de papel en blanco que trajo Nick, la coneja saco su pluma de zanahoria, nunca salía sin ella, comenzado a escribir en el para luego meter todos en el sobre justo como estaban, regresándolo al pequeño hoyo y cubrirlo de tierra como si nada hubiera pasado.

Recostándose a un costado de su zorro observando también ese par de lapidas.

Eso era lo que hacía Nick cada mes, no podía sentirse más orgullosa dl él, no eran perfectos y nunca pretenderían serlo. Nick siempre estaba para ella en sus peores momentos y a partir de ahora ella ayudaría a Nick en todo lo que pudiera, ya no vendría a visitar a sus padres solo nunca más.

Encontrar de su voluntad y rendida ante el cansancio la coneja durmió junto a su amado zorro en ese lugar lleno de paz.

-Es un placer por fin conocerlos, deben saber que criaron a un buen zorro, no podrían estar más orgulloso de él. Si puede que ninguno de los dos haya empezado bien, pero ahora las cosas son diferentes. Puede que allá cometido errores en el pasado… pero yo también los hice. Les prometo que cuidare muy bien de él y espero su bendición para todo lo que pueda ocurrir a futuro. Espero poder venir a visitarlos más seguido y en mejores circunstancias jeje… Gracias por haber cuidado de Nick. Con cariño Judy Hopps.

P.D: Si ven a Mr. Fishy díganle que lo siento.

Y bien ¿qué les pareció? Emotivo, aburrido, triste, penoso, gracioso.

Eh tenido la cabeza algo fuera de lugar y creí que no acabaría a tiempo pero por suerte no fue así.

Sin más me despido, dudas, preguntas, correcciones, predicciones o comentarios en la sección de Reviews.

-Pensamiento final… busquen en Youtube The Legend of Zelda Breath of the Wild Trailer Latino y enamórense

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Bonus: dedicada a todas las mascotas con suerte de haber encontrado un buen dueño

Instinto "salvaje".

Ya era muy tarde o muy temprano todo dependiendo a quien le preguntes. Las calles en las zonas residenciales se encontraban prácticamente vacías.

Excepto por un zorro adulto que caminaba a cuatro patas con toda calma del mundo, llevando en su hocico una coneja dormida cargada por el cuello de su blusa.

Al parecer la pequeña criatura tenía el sueño muy pesado pues no despertaba con el bamboleo de su cuerpo, manteniendo las cuatro patas hacia adelante y retraídas hecha una pequeña bolita peluda.

Divisando al fin su hogar. El zorro trepo la pared del viejo edificio con sumo cuidado de no resbalar o golpear su preciada carga.

Llegando por fin a su objetivo. Entrando y depositando suavemente a la coneja sobre su cama, haciendo que esta por fin descomprima su cuerpo.

El zorro recostó su cabeza en el borde de la cama observando a la coneja. Muy en el fondo su más primitivo instinto pedía comer y despedazar a la coneja. Pero pequeños flashes dentro de su mente lo impedían. Podía sentir todo el cariño y afecto que esta irradiaba hacia él, puede que no hablara pero tenía otras formas de demostrar su afecto hacia ella. La protegería y daría su vida a cambio de un poco de cariño y era algo que esa coneja le daba. No podría ser más feliz.

En medio de su primitivo monologo comenzó a sentirse mareado y ver todo borroso antes de caer inconsciente en el frio piso de madera.