HOLA!
Saludos a mis queridos Makorroh Shippers :D
¿Que tal una conti?
Dedico este cap a Eliza20 porque comenzó a escribir un Makorra y tiene muy buena pinta :D
No más preámbulos...
Disfruten!
Capítulo 4: Donde Hubo Fuego...
Despertó y allí estaba su apuesto ojos dorados mirándola con una sonrisa. Lo había llegado a conocer tan bien. Tuvieron tantas aventuras juntos que podía recordar cómo él la protegía de todo y, aunque no tuviera la fuerza necesaria para hacerlo en ocasiones, igual seguía luchando hasta el final.
Su mirada aún estaba pixelada, sus ojos apenas se acostumbraban a la luz luego de tantas horas de sueño oscuro. Creyó haberlo sentido con ella y de pronto al verlo allí todo había mejorado.
- Mako -dice la morena en un susurro pero el chico frente a ella se extraña-
- ¿Mako? Soy yo... Iroh!
Los ojos de la morena se abrieron como platos y lo miró bien. ¡Realmente era Iroh! ¿Qué había pasado entonces? ¿Su mente le jugó una broma? ¿Fue una ilusión? ¿Su subconsciente? ¿Su corazón?
- Eso dije -exclamó un poco nerviosa mientras se sentaba sobre la cama. Esa noche los novios durmieron en cuartos separados y Iroh ya incluso estaba vistiendo su uniforme de la nación del fuego-
Él cariñosamente le acarició la mejilla mientras se perdía en su mirada y le mostraba una sonrisa enamorada.
- ¿Cómo dormiste?
- Algo solitaria, pero bien.
- ¿Cómo están tus costillas? ¿Te duelen? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
- No me trates como una niña Iroh -le reclama sin mucha fuerza, él se frota la nuca nervioso y musita-
- Claro, perdón... Eres el avatar!
- Y bueno -ríe ella- ¿A dónde vas tontín?
- Tengo una reunión con la jefa de policía Beifong, vamos a decidir la manera en la que debemos protegerte.
- Espera... ¿Irás a una reunión a hablar del avatar... sin el avatar?
- La nación del fuego y el pueblo de Ciudad República solo busca lo mejor para ti. Lo siento Korra pero vez deberás acatar la decisión que tomemos.
Korra no era muy buena acatando las órdenes de los demás. Pero tampoco quería dificultar la labor protectora de Iroh que era tan sexy. Aun así ella se cruzó de brazos y soltó un gruñido. El maestro fuego sonrió atontado y buscó sus labios para besarlos suavemente antes de siquiera pensar en marcharse.
Al mismo tiempo aparece Mako detrás del marco de la puerta con una bandeja llena de comida sobre sus manos y lo observa todo. Ellos estaban besándose, una vez más... frente a él, una vez más.
"Maldición" -pensó- "¿Por qué siempre tengo que aparecerme justo en estos momentos?"
El cejas arqueadas tocó la puerta con su puño y los novios se separaron al verlo allí. Korra dibujó una gran sonrisa en su rostro.
- Mako! -este un poco incómodo y nervioso, respondió-
- Ehh... Te he traído el desayuno.
- ¿Él no irá a la reunión? -preguntó la morena a Iroh quien usando un tono sarcástico y algo áspero respondió-
- No. Él insistente y caballerosamente se ofreció a cuidarte mientras no estoy, ahora debo irme cariño, nos vemos más tarde -con eso la vuelve a besar y Mako tuerce los ojos aburrido. El general se levanta y sale de la habitación no evitando el contacto visual con el ojos dorados hasta que salió del departamento.
- ¿Estás bien? -le preguntó él a ella mientras se acercaba con la comida-
- Si, gracias. Y gracias también por dejarnos quedar en tu apartamento, es acogedor -él sonríe-
- Si bueno... come, es un hermoso día.
- Tienes razón -exclamó ella con desgano- es un hermoso día y yo no tengo absolutamente nada qué hacer.
- ¿Quieres salir o algo? -propuso-
Ella dibujó una gran sonrisa de alegría en su rostro. Era justo lo que quería, recuperar esa amistad que casi perdían el día de ayer por culpa de su impetuosidad, pero ahora todo lo que quería era pasar el día con Mako.
Aunque fueran solo amigos...
- ¿Estás seguro de que podemos salir?
- La ciudad está fuertemente custodiada por el despliegue policial de Beifong. Estamos seguros por ahora.
- Entonces supongo que no puedo negarme a pasar el día contigo -Mako se separa de ella y camina al marco de la puerta para irse de la habitación pero no sin antes decir-
- Te espero abajo.
.
.
.
.
Más Tarde
Central Policial
.
.
.
.
- El avatar debe irse a la nación del fuego ya mismo -exclamó Beifong a los miembros del consejo y en presencia del general Iroh- Ciudad República no puede detener sola a esos rufianes. La policía de metal ha sufrido muchas bajas últimamente.
- ¿Qué propone entonces? -inquirió uno de los miembros. Beifong lo miró firme y exclamó-
- Debe ir a la Nación del Fuego donde el ejército de Honora y la armada de las Fuerzas Unidas de Iroh puedan protegerla.
El chico esbozó una sonrisa al escuchar las palabras de Beifong. Si todos estaban de acuerdo con aquello significaría que él podría llevársela a la Nación del Fuego y nadie podría impedírselo. Estaría con ella todo el tiempo y podría protegerla, cuidarla y... amarla.
Sabía que en todo aspecto, esa sería la mejor solución y lo más tentador de todo es que Mako tendría que quedarse en Ciudad República y no lo vería por allí merodeando.
Pero entonces Iroh comenzó a sentirse mal consigo mismo ¿Por qué estaba siendo tan egoísta? Era como si quisiese encerrarse en una habitación con ella por siempre para que nadie más que él pudiera acercársele. Después de todo Ciudad República era como el hogar de Korra y, por mucho que lo odiara Mako era su amigo, incluso desde antes que él apareciera en su vida. Tenía el amor de la morena ¿No? ¿A qué le tenía miedo entonces? No es como que ella iba a saltar de sus brazos a los de Mako en un abrir y cerrar de ojos... Aunque... ¿No fue eso lo que hizo con él?
Maldita sea... hacer lo correcto siempre era difícil. Pero Iroh amaba a Korra, no podía ser tan posesivo con ella, sabía que no iba a aceptar ese trato y tampoco quería perderla.
Así que respiró profundo y rogó que todo esto no fuera una locura.
- ¿Tú qué opinas Iroh? -preguntó Tenzin al chico quien hacía segundos estaba inmerso en sus pensamientos. Él reacciona rápidamente y conservando la calma, pero sin muchas ganas, respondió-
- Yo no creo que sea necesario sacarla de Ciudad República para poder protegerla.
- ¿NO? -replicó Lin a la defensiva-
- Me refiero a que... este es su hogar, no podemos solo encerrarla en el castillo de la Nación del Fuego y esperar con los brazos cruzados a que algo suceda, saben lo rebelde que es, se escapará o algo. Hay que hacer que esta situación sea tan llevadera para ella como se pueda.
- ¿Qué propones? -inquirió el miembro del consejo principal-
- Yo y el resto de las fuerzas unidas podemos proteger a Korra aquí mismo en Ciudad República, no tiene por qué abandonar su hogar.
- Parece una buena idea -razonó Tenzin-
- ¿Todos de acuerdo? -Preguntó el consejo a lo cual todos levantaron sus manos apoyando de manera unánime lo antedicho por el general-
.
.
.
.
Mientras Tanto
.
.
.
.
Mako y Korra se escabullían por la plaza saltando y haciendo acrobacias mientras esquivaban los tarantines o los saltaban, creando un alboroto rápido a la entrada del mercado. Ambos corrían en paralelo y estaban muy parejos.
- Voy a ganarte! -dijo Korra con una sonrisa ladeada mientras usaba tierra control para dar un gran salto y esquivar un puesto de comida-
- No, no lo harás! -respondió el chico mientras hacía lo mismo con el poder del fuego-
Ambos siguieron corriendo a contra corriente de la gente que venía a visitar el lugar pero no tropezaban con nadie porque eran muy ágiles. Mako pronto encontró un agujero y tomando un camino fácil comenzó a aventajar a la morena. Una sonrisita malvada apareció en el rostro del joven.
Pero Korra negada a perder hizo salir una pequeña elevación de tierra frente a Mako con la cual él se tropezó y cayó al suelo de manera dolorosa. La morena cruzó la meta de llegada la cual era el centro del mercado y comenzó a celebrar.
- Te gané!
- Oye, hiciste trampa -refunfuñó mientras escupía un poco de arena de entre sus dientes. Korra le lanzó una sonrisita cómplice y fue a ayudarlo-
- Ok, lo hice, pero me estabas sacando ventaja y no podía permitir que ganaras... ¿Estás bien?
- Mi trabajo básicamente consiste en perseguir a bandoleros todos los días, creo que merezco el crédito y bueno... Estoy bien -dijo para luego dibujar una sonrisa nerviosa-
La morena miró la inmensidad de aquel sitio y cómo las personas iban y venían en cardúmenes de varias docenas. El sitio además era bullicioso y para nada elegante.
- Siento haberte traído a este desastre, pero una comida aquí es lo único que puedo pagar -se lamentó con la cabeza gacha pero la morena le toma ambas manos con las suyas y él automáticamente la ve a los ojos. Ella le demuestra una expresión facial de sinceridad y le dice-
- Oye... no pienses así... Me encanta
- ¿De verdad?
- Claro -le golpea suavemente el hombro y Mako finalmente sonríe-
- Es que pensé que Iroh te habría llevado a lugares tan geniales que este sólo lo vislumbrarías como un gallinero.
Korra levanta la ceja...
- ¿Por qué traes a Iroh al tema de conversación, Mako?
- Lo siento, perdón.
- Y bueno... ¡Muero de hambre! ¿A dónde me invitarás a comer?
Mako abre los brazos de par en par...
- Toda la comida que puedas comer está aquí... a un razonable precio. ¡Come lo que quieras!
Con la luz verde dada Korra se pasó por casi todos los puestos de comida que existían, probando brochetas, pastelitos, carne picante, bocadillos fríos y pare usted de contar. Mako quien había estado reuniendo por un tiempo y su billetera finalmente estaba algo gorda, fue enflaqueciendo a medida que pagaba todas las cosas que ella se comía.
Al final el chico se acercó a ella quien le metía un gran mordisco a una pierna de pollo y este apenado se saca los bolsillos vacíos y dice con rostro atontado al vendedor...
- Ya no me queda dinero.
- ¡Páguenme mi dinero! -exigió el vendedor pero la ojos azules le lanzó una mirada sarcástica y le dijo-
- Tranquilo grandote, soy el avatar, salvé al mundo un par de veces, si no fuera por mi no tendrías este negocio, me lo debes! -esto no hizo feliz al sujeto quien remangándose la camisa y descubriendo unos brazos enormes, gruñó-
- YA VERÁN!
- Korra vámonos! -dijo Mako jalándola del brazo y ambos salieron corriendo con la misma maestría con la que habían llegado logrando perder rápidamente al fúrico vendedor a segundos de escapar.
Luego se subieron al techo de una casa de dos plantas estando bastante suspendidos sobre el suelo y desde dónde se podía mirar una perfecta puesta de sol, era hermoso. La morena se sacó de su abrigo la pierna de pollo aún grande y jugosa que había mordido antes y comenzó a saborearse con frenesí pero cuando la iba a terminar de morder el estómago de Mako chilló de manera casi escandalosa. Ella lo miró por unos segundos y le entregó el alimento gentilmente con una sonrisa.
- Toma.
- ¿Qué? ¡No! Es tuya, cómetela! -contestó él con rapidez-
- ¿Sabes que odio que hagas eso, no?
- ¿Hacer qué? -preguntó sonrojado-
- Eso... te sacrificas demasiado por los demás todo el tiempo, no lo hagas es molesto, ni siquiera te compraste nada para ti mismo por complacerme a mi, me haces quedar como una mala persona -él baja la cabeza de nuevo-
- Lo siento.
- Aunque también es lindo, solo no me agrada. Ahora cómete la maldita pierna de pollo, maldito Mako. -Echó una carcajada-
- Gracias -dijo tomándole la palabra y aceptando su ofrenda, entonces le da un mordisco mientras ella lo observa, se ríe cuando el chico se quita el contorno de grasa sobre sus labios y el maestro fuego entonces le asegura-
- No serías una mala persona aunque quisieras.
La morena suspira con algo de pesadez, dejó de mirar a Mako para mirar al frente y ver los rayos agonizantes del sol como recuerdo de lo sucio que le había jugado a su ex.
- En ocasiones pienso lo contrario. -Mako entendió rápidamente que la morena se refería a la situación entre ella y el general. Rayos, ¿Por qué siempre tenía que arruinar el momento diciendo algo tonto que incomodara a los demás y los hiciera sentirse mal?, se regañó así mismo el ojos dorados-
Le tocó el brazo derecho con sus manos y le dijo mirándola a los ojos.
- Oye, estamos bien.
Ella le sonríe.
- Realmente me hacía falta recuperar tu amistad. Aunque a veces me hierves la sangre, no sé que haría sin ti, eres mi mejor amigo.
- Solo... "Amigo?" -apuntó él con algo de miedo de la respuesta que iría a recibir. Ella solo lo miró por unos segundos conservando la calma-
- Claro, solo amigos. ¿Por qué seríamos otra cosa?
- Entiendo. -dice él en un suspiro. Korra se da por vencido con él y torciendo los ojos le toma cariñosamente el rostro para hacer que la viera-
- ¿Por qué actúas como si no te importara cuando sabes que si?
- No dijiste nada cuando te pregunté si debía luchar por ti o no.
- Exacto -exclama ella sorprendiendo al cejas arqueadas quien se sonrojó al instante- ¿Acaso soy yo la que tengo que responder a eso?
¿Qué significaba eso? ¿Qué señal le estaba enviando?, se preguntaba mentalmente el chico mientras los ojos azules de ella se posaban aún sobre él, estaba poniéndose nervioso con rapidez.
Estar todo el día con ella y hacer las travesuras que solían hacer antes cuando solo eran compañeros de equipo en el Pro-Bending lo hizo darse cuenta de que aún le agradaba estar a su lado, lo que es más, aún no podía olvidarla, su amor por ella seguía intacto como el primer día. Aun así no sabía si lo antedicho por Korra era una señal de que quería que la besaran o si solo era una frase bonita.
Apostó por lo primero esperando lo peor... o lo mejor.
Lentamente fue acercando sus labios hacia los de ella que los vió venir un poco sorprendida, pero algo la magnetizaba a él, algo que no podía controlar. No lo hubiese admitido pero quería besar esos labios otra vez para rememorar ese amor tan fuerte que le tuvo, así que ella también comenzó a acercarse para besarlo...
Pero entonces pensó en Iroh y no pudo...
- No, Mako -dijo ella en voz baja mientras lo retenía de seguirse acercando a ella poniendo la mano sobre su pecho cuando estaban a punto de besarse- esto no está bien.
"¡Qué idiota soy!" se replicó Mako a sí mismo.
- Lo siento Korra, discúlpame yo no quise...
- No está bien, es solo que... No puedo hacerle esto a Iroh -exclama para luego levantarse y contemplar el horizonte con mirada perdida-
- ¿Qué exactamente le estarías haciendo si me besas? -indagó-
- Lo mismo que te hice a ti una vez -dice ella con fuerza de voluntad. A este punto se sentía muy confundida, no era que se había enamorado de Mako de repente, era que lo había amado mucho antes que a Iroh y esos sentimientos todavía seguían vivos. Ya no sabía qué pensar, había jurado que no le haría más daño a las personas que amaba, así que no podía hacerle esto a su nuevo novio- No me pidas cosas que no quiero hacer.
- Está bien... -exclama para levantarse y estar a tu altura- Nunca te obligaría a hacer nada que no quieras, igual la pasé muy bien contigo... ¿Puedo al menos acompañarte a casa?
Ella le sonríe de manera afirmativa.
Con eso Mako llevó a Korra devuelta al apartamento y en el camino les dió tiempo de contarse varios chistes y burlarse de tonterías sin sentido. Abrieron la puerta del recinto entre risas pero se detuvieron al ver allí al imponente general Iroh mirándolos de frente con aspecto serio. Korra se dió cuenta de que su brazo estaba sobre los hombros de Mako así que lo bajó rápidamente y le regaló una sonrisa nerviosa.
- Hola cariño... ¿Cómo te fue?
Iroh miró a Mako a manera de juez y luego posó su vista en Korra, dejó salir una sonrisa y abriendo los brazos le dijo...
- Te quedas en Ciudad República!
- ¿Qué? ESO ES GENIAL! -gritó emocionada antes de correr hacia él y darle un gran abrazo a lo que siguieron varias vueltas en al aire. Incluso Mako no pudo evitar sonreír, era una noticia grandiosa-
- Les dije que podía cuidarte aquí mismo para que no tuvieras que alejarte de tus amigos -y señaló a Mako sonriente. Al susodicho le pareció curioso que cuando la morena no lo veía, Iroh se daba la libertad de fulminarlo con la mirada, pero ahora que ella tenía sus ojos sobre él lo miraba sonriente. Sin embargo Korra no lo notó, solo estaba maravillada con la hazaña del general-
- Oh Iroh eres mi héroe, gracias!
- Lo que sea por ti nena -le sonrió de manera seductora, entonces se le acercó para susurrarle al oído- y para que veas lo mucho que te amo, haré finalmente lo que me pediste. -Acto seguido el general levanta la mirada y ve al chico de la bufanda diciéndole- Oye Mako, ¿Podemos hablar en privado?-
Ciertamente él no se esperaba eso, casi no supo qué responder.
- Ehhh... está bien... supongo!
Korra no lo podía creer ¿Realmente Iroh le pediría disculpas a Mako por lo que habían hecho? ¿Iban a ser amigos ahora? Sin duda la admiración de Korra por el príncipe se elevó al cielo rápidamente. Él había demostrado que no pensaba sólo en sexo, que era educado, cariñoso, que podía ser tan humilde como aquellos que no tenían nada, que podía resolver grandes disputas con un encanto inigualable y ahora estaba demostrando que no era para nada orgulloso al admitir su error y disculparse con Mako.
¡Iroh realmente era perfecto!
La morena los vió meterse en la habitación del lado para conversar mejor, ella solo se lanzó al sofá embobada por el general y sus actos tan generosos y heroicos.
.
.
.
.
Mientras tanto Mako observaba a Iroh cerrar la puerta con lentitud y tranquilidad mientras parecía organizar sus pensamientos. El cejas arqueadas no sabía qué esperar, pero le parecía que pronto lo iba a descubrir.
Iroh levantó la mirada, se cruzó de brazos y miró de muerte una vez más a Mako.
- ¿Qué crees que estás haciendo? -Mako pone cara de extrañamiento y levantando la ceja izquierda, le responde-
- ¿Qué?
- No te hagas el idiota conmigo, sé lo que haces, metiéndotele por los ojos a Korra y aprovechándote de los momentos en los que no estoy presente.. ¿Acaso olvidaste que ella ya tiene novio?
Ok, era definitivo, Mako jamás lograría llevarse bien con él.
- ¿Para eso me trajiste aquí? ¿Para acusarme? Ella quería arreglar su situación conmigo y por eso decidimos salir a hablar, al menos ella tuvo la disposición para disculparse por lo que pasó ¿Qué has hecho tú? -le replicó a lo que el general molesto le respondió mientras se acercaba a él de manera amenazadora-
- Escúchame bien niñito, dejé que Korra se quedara en Ciudad República precisamente para que no tuviera que dejar a sus antiguos amigos atrás, no me hagas arrepentirme de mi decisión. Korra es MI novia y no voy a permitir que la sonsaques otra vez.. Quiero protegerla de aquellos que quieren lastimarla.
- Eres un hipócrita Iroh -Contraatacó Mako- te haces aparentar como el "perfecto" ante ella pero a sus espaldas contradices todo lo que afirmas.
- Tal vez yo no soy perfecto, pero mis intenciones con ella son buenas y somos felices juntos así que te lo diré una sola vez Mako, no querrías enfrentarte a mi, soy un general de una armada de élite, te destruiría en más de una forma, no quiero que te acerques a ella, no quiero que le hables más de lo necesario, quiero que deseches toda idea de volver con ella que tengas y procura no hacerme pensar que tratas de quitármela...
- ¿O qué? -amenazó Mako plantándosele frente. Iroh sonrió de medio lado como si se tratara de un chiste, y con voz calmada le respondió-
- Ya te lo dije... ¡Te voy a destruir!
Con eso el general abrió la puerta y salió de la habitación cerrándola tras de si de nuevo y dejando al chico de la bufanda con la sangre a punto de hervirle. Comenzó a temblar de la ira y a insultarlo de todas las formas posibles en su mente. A esas alturas le estaría diciendo a Korra que se había disculpado y Mako lo había perdonado, pero no era cierto, más bien ahora el cejas arqueadas tenía una amenaza de ¿Muerte? colgándole sobre sus hombros y todo por la misma simple razón por la que todas las otras peleas y las malas miradas fueron originadas: Korra.
Entonces el chico recordó lo que le dijo su hermano el otro día "Si no luchas, nunca ganarás nada en la vida" Acto seguido las palabras camuflajeadas de Korra en el mercado llegaron a su mente como un rayo. Tal vez era una señal del destino, tal vez él mismo lo sabía y no se daba cuenta.
Amaba a Korra y tenía que luchar por ella. Ahora que Iroh le había advertido lo comprendía mejor, no lo hubiera hecho sino lo mirara como una amenaza, lo cual lo llevó a pensar que la relación de la morena con Iroh no era tan "perfecta" como imaginaba.
Tal vez era momento de luchar por lo que más quería... El amor de la morena.
- Muy bien General Iroh -dijo el chico con decisión- Si batalla es lo que quiere... Batalla es lo que tendrá!
Continuará...
UFF... No sé ustedes pero a mi esta rivalidad entre Mako y Iroh me tiene más emocionado que el fulano triángulo amoroso :D
¿Qué pasará ahora que Mako se ha propuesto luchar por el amor de Korra pese a las amenazas de Iroh?
¿Quién se quedará con la chica?
Lo sabremos pronto.
Gracias a todos por leer y dejar sus reviews, son los mejores :)
Nos leemos pronto.
