Capitulo 4.
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Muchas gracias a todas las personitas lindas que me han dejado comentarios, aquí va el Disclaimer, yo no poseo estos personajes, no son míos y sus dueños no creo que quieran compartir. Así que ni hablar.
Habían pasado semanas desde que Jack y Omi llegaran del futuro, pero a pesar de todo el tiempo aun no se acostumbraban a ellos. Siempre había confusiones a la hora de comer o cuando era el momento de entrenar o jugar Xiàngqí, el ajedrez chino que tanto el Jack Spicer y el Omi del futuro parecían apreciar demasiado.
Así que para evitar esos bochornosos momentos en los cuales pasaba esta extraña confusión, decidieron nombrar a cada uno de los implicados con un nombre especifico.
¿Por qué no?... mmm... ¡Ya sé! Cabeza de Queso – propuso Jack Spicer, al mismo tiempo que se rascaba la cabeza después de haber tomado una siesta rejuvenecedora, como él les llamaba.
Yo no tengo cabeza de queso – respondieron los dos Omis al mismo tiempo. El mayor estaba meditando, sosteniendo su cuerpo con un solo dedo en una postura un tanto presumida, mostrando su pecho descubierto que era muy fuerte. El menor nunca se alejaba de los dos viajeros del futuro cuando tenía oportunidad de hacerlo, una vez terminados sus ejercicios y trabajos de mantenimiento del templo.
¿No? Tu cabeza es grande, redonda y amarilla... – respondió Jack sentándose en el suelo al estilo budista, en una clara burla de Omi.
Spicer tiene un punto – respondió Clay, cubriendo su rostro con el ala de su sombrero.
No es cierto... – le dijo Omi con un poco de su ego lastimado, pero teniendo suficiente para que esa herida no fuera mas que un insignificante rasguño se recupero rápidamente.
- A mí me gusta, Maestro Dragón... – tras pensarlo unos instantes respondió el mayor.
Es muy largo y sin chiste alguno... –
¿Maestro? –
Fung es el maestro –
¿Dragón? –
No eres Bruce Lee, además la lagartija verde es el Dragón... – cuestiono Jack, sonriendo muy divertido de todo el asunto.
- ¡No soy una lagartija, soy un milenario Dragón! – respondió Dojo desde su escondite en los hombros de Omi.
¿Cómo me nombrarías tu, Jack? –
Cabeza de Queso... –
Que no sea Cabeza de Queso... –
Cabezón... –
Que no tenga que ver con mi cabeza –
No me das muchas alternativas... pero pensare en algo... ¿Tsunami? – pregunto Jack arqueando una ceja y rascándose la barbilla muy pensativo.
¡Me gusta! Por que mis ataques tienen que ver con agua y pronto seré un maestro del elemento agua... Jack Spicer eres un genio – dijo el menor, con su comportamiento al estilo perrito faldero que estaba teniendo con el mayor de los Spicer.
Ya lo sabía... – se jacto Jack.
¿A ti como te nombraremos? – fue la pregunta del Tsunami.
Yo no veo para que, soy el único Jack Spicer del templo... – se quejo Jack.
¿Qué pasara cuando te llamemos y el tu de este tiempo responda en vez de ti? – pregunto Tsunami, en la misma posición incomoda, haciéndole preguntar a Jack si tanta sangre en la cabeza no la hacía de mayor tamaño.
De acuerdo, tu tienes razón... me llamare... ¡No lo sé, realmente me gusta mi nombre! –
A mí también me gusta – lo alentó Omi, ganándose las bocas abiertas de todos los presentes, aun Dojo, quienes comenzaban a preguntarse que le habían hecho a su compañero y quien era ese impostor.
Jack comenzó a reírse, para después guiñarle un ojo al mismo tiempo que le respondía – el tuyo es interesante... Omi – provocando que el pequeño monje, ambos en realidad casi se derritieran. Por poco el de mayor tamaño al escuchar eso ultimo cae al suelo.
Repentinamente una sombra cruzo por el rabillo del ojo de Jack, obligándolo a pensar que quien fuera deseaba que lo vieran y al percatarse que Tsunami no se había dado cuenta de su presencia, supo que era cierto.
Jack se estiró fingiendo aburrirse para decirle a los cinco monjes, iré a dar un paseo, regresare en algunos minutos. Omi le miró con un signo de interrogación en su rostro y Tsunami, estaba a punto de negarse a dejarlo partir solo cuando los tres monjes lo acorralaron con preguntas del futuro, de cómo serían sus vidas – ¿te acompaño? –
Deseo pensar un poco, pequeño monje, pero cuando regrese tu, yo y Tsunami saldremos a comer un helado – le respondió a Omi, quien simplemente le miró con una expresión triste en su rostro.
Jack salió del templo con los brazos tras la espalda, caminando lentamente observando a los cuervos que no debían estar en ese templo, era momento de hablar a solas con Chase Young, antes de que el siguiente Shen Gong Wu se activara. Este era especialmente poderoso y lo necesitaría para seguir con su plan de conquista mundial y anticipada traición de Wuya.
Pensé que no vendrías... – se escucho una voz sedosa preguntarle por la espalda.
¿Y perderme alguno de tus insultos y burlas? – le respondió Jack sarcásticamente, colocando sus manos en su cintura.
¿Cuál es el verdadero motivo de tu presencia con los monjes, Spicer? – pregunto Chase fríamente.
¿Por qué piensas que existe algún motivo? – respondió Jack sin voltear, seguro que no podría seguir con la farsa de odiar al ídolo de su infancia si lo miraba directamente a los ojos.
Eres un traidor, Spicer, no más que un tramposo oportunista – le espetaron.
Se ve que me conoces... pero, tu querido Omi confía en mi y mientras que lo haga, puedo estar en el templo todo el tiempo que yo quiera... – respondió tratando de ocultar el dolor que Chase le provocaba con insignificante trato.
¿Omi? – pregunto un muy molesto Chase Young, pero no por el motivo que Jack pensó.
Sip, es tan pequeño... tan inocente y tan enamorado de mí –
Omi no esta enamorado de ti, Spicer – le respondió Chase, deseando que el pelirrojo le mirara a los ojos para saber si el odio en su voz era real o no.
Es tan dulce lo rápido que nos enamoramos a esa edad... – prosiguió Jack, imprimiendo todo el odio que sentía por Hannibal en contra de Chase.
Te estaré vigilando, Spicer, será mejor que no hagas ninguna tontería o... –
¿O sino qué? ¿Me lastimaras? Aunque no lo creas ya lo has hecho demasiado y nada de lo que me hagas ahora, podrá superar lo que harás en dos semanas a mi yo más joven – le dijo Jack, antes de que Chase desapareciera demasiado sorprendido por el comportamiento del albino.
Nunca había pensado que Jack pudiera sentir odio por él, mucho menos que lo tratara de aquella forma, pronunciando las palabras justas para molestarlo con tanta preescisión. Debía descubrir que había pasado con Jack, para que hubiera muerto dejando su cáscara vacía caminando en el mundo.
No era que le molestara haber dejado de ser el centro de atención del muchacho, o que sintiera celos del joven monje, sin embargo, un poco de la molestia en su pecho le indicaba que podría ser verdad alguna de aquellas posibilidades.
En realidad, nunca había escuchado tanto odio en la voz de cualquiera de sus enemigos, ni Hannibal, ni Wuya, ni nadie le había tratado con tanta indiferencia, siempre existía un poco de respeto, un poco de admiración, hasta deseo, parecía que Jack no sintiera mas que odio por él.
Ignoraba a los otros tres monjes, menos a Omi, y a su compañero de viaje, de quien no era otra cosa más que un enemigo con el cual se llevaba bien, si acaso eso podía ser posible.
Jack caminó algunos pasos, antes de recargarse en un árbol mordiendo uno de sus labios, golpeando la corteza con sus puños envueltos en unos guantes de cuero negro.
A pesar de todo ese tiempo, la frialdad de Chase aun le dolía y todavía deseaba ser, enano, calvo y cabezón, probablemente así, tendría el corazón del príncipe de las tinieblas, en cambio era un fenómeno de piel blanca, cabello y ojos rojos, que solamente Hannibal Roy Bean podía encontrar atractivo.
Mientras tanto Jack Spicer, el chico genio trabajaba en algunos de sus robots, agregándole artefactos que pensaba los podrían hacer mucho más mortíferos todavía, probablemente sería una buena idea agregarles un campo de fuerza o más armas o un sistema autodestructivo.
Estaba pensando en todo eso cuando escucho una voz preguntarle a sus espaldas – ¿trabajando en maquinas nuevas muchacho? –
Jack profirió un grito agudo que fue silenciado rápidamente por un tentáculo rojizo, los ojos de Bean estaban posados en su cuerpo de una manera que solamente podía llamarse depredadora y sus dientes amarillos mostraban una horrenda sonrisa – no grites muchacho, no te haré daño... si cooperas –
Jack comenzó a temblar bajo la mirada del monstruo, el conocimiento de ser en el futuro su próximo sirviente y el miedo que le causaba estar cerca de él – he estado pensando en tus habilidades, también, como parece que nadie las toma en cuenta para nada... eso no es justo, eres tan inteligente y por que no decirlo, tan hermoso –
Jack le miro aterrado, mientras que con el otro tentáculo rozaba su mejilla delicadamente – al parecer tú y yo tendremos un lazo que nos unirá en la conquista del mundo... imagínate lo que sería gobernar con mano de hierro a todo el que alguna vez te trato como un fenómeno, imagínate ganándote el respeto de Chase Young –
Hannibal permitió en ese momento que Jack se moviera, pero sin alejar sus tentáculos de su persona – sólo tendrías que servirme a mí a cambio de todo eso... –
Yo... yo dije que sería una pesadilla... señor... – le respondió Jack tratando de soltarse de los tentáculos, con sus manos temblando a causa del miedo.
Pero debes admitir que bajo mi tutela te convertirás en lo que siempre has deseado, fuerte, hermoso, decidido, un genio maligno temido por todos, respetado por todos –
Menos Chase... –
¿Qué importa? Cuando se de cuenta de lo poderoso que podrás ser, se arrepentirá por eso, intentara ganarte y ahora serás tu quien podrá rechazarlo... –
Pero... yo dije... –
¡Olvida lo que dijiste! Piensa en el poder que podrás obtener, la inmortalidad para ganarte su corazón... – le dijo Hannibal, tratando de convencerlo de servirle.
Chase me odia... –
Lo sé, por eso, puedo hacer algo por ti mi querido muchacho... puedo ser él para ti, permíteme serlo y te haré feliz... – le dijo Bean, cambiando de forma por la de Chase, un Chase perfecto mirándolo con deseo, esperando que simplemente caminara hacia sus brazos.
Jack deseaba decirle que no, pero sabía que Chase le odiaba, lo había demostrado demasiadas veces, probablemente fuera la única vez que podría acercársele sin darle asco o recibir una mirada de odio y molestia.
Estaba a punto de responderle, cuando sonó su alarma que le indicaba la nueva aparición de los Shen Gong Wu, distrayéndolo momentáneamente, liberándolo de su fantasía de que este hombre era Chase Young y no una simple sombra del mismo proyectada por Hannibal Roy Bean.
Hannibal presintió cual era el Shen Gong Wu que se había activado y aunque deseaba adelantar la decisión del muchacho, para por fin tenerlo como siempre lo deseo, siendo un sirviente leal, hermoso e inmortal que lo entretuviera por las noches, debía retirarse para obtener la daga del destino.
Con la cual podrían destruir al verdadero mal si tenían, la llave del destino y otro Shen Gong Wu que no habían encontrado todavía, con ellos. Jack sacudió su cabeza y se dirigió al lugar en donde volvió a encontrarse con su yo del futuro, Omi, y los perdedores Xiaolin de su tiempo.
¡Jack prepárate para una humillante derrota! – le reto Omi, señalándolo con su dedo índice.
Esta vez no, cabeza de queso... – le respondió Jack sujetando la daga.
Spicer, Omi – escucharon decir a Chase.
Nuevamente los tres habían tocado el Shen Gong Wu al mismo tiempo y pronto el Duelo Xiaolin comenzaría, Tsunami y Jack, estaban detrás de los monjes, quienes como era su costumbre, estaban animando a Omi insultando a Jack Spicer de por medio.
Jack eligió el reto, era un juego con el cual estaba familiarizado después de jugar horas enteras con sus maquinas durante sus horas solitarias, le gustaba el ajedrez chino desde el primer dia en que se mudo a ese exótico país. Omi le conocía bien, pero no era un experto. Chase Young había derrotado a muchos maestros en su larga vida, no pensaba demorarse demasiado en obtener la daga del destino.
Jack buscó rápidamente a su versión adulta para encontrar un poco de apoyo, al verse sonrió, ya que se estaba enseñando el pulgar en una postura de victoria, debía concentrarse, recordar todo lo que había visto, leído y practicado, si acaso no se distraía probablemente pudiera derrotar a Omi, con muchísima suerte a Chase Young.
Las fichas fueron colocándose en su lugar, el primero en perder fue Omi, así que le tocaba intentar derrotar a su ídolo maligno, no debía verlo fijamente, tenía que enfocarse en el tablero ya que de lo contrario no podría concentrarse por culpa de sus sentimientos por Chase, estaba enamorado de él, eso debía ser aquel sentimiento cálido que le hacia doblar las rodillas, soñar con él, sudar mas de la cuenta, temblar como una gelatina.
No pienses en eso, no pienses en él... – pronuncio el mayor casi en un susurro, que Omi pudo escuchar a la perfección.
Jack parecía haberlo escuchado también, ya que concentrándose en el juego de estrategia, pudo derrotar a Chase después de dos horas seguidas de mover las piezas, atrapándolo en una esquina en donde por fin, al mover una de sus tres piezas, capturo la ultima ficha de su ídolo maligno.
Jack grito asombrado, levantando los brazos en dirección del cielo, riéndose en la cara de su contrincante olvidándose momentáneamente de que era Chase Young – ¡Sí! ¡Lo hice, lo logre! ¡Mira y llora! –
Chase que ya estaba molesto por el comportamiento del Jack del futuro, cuando vio que el Jack que conocía también se estaba olvidando de su respeto hacia él, su sangre hirvió, convirtiéndose en su alter ego reptiliano y sujetándolo por su gabardina le pregunto – ¿de qué te ríes, insecto? –
Jack dejó de sonreír inmediatamente e intento disculparse por su falta de respeto, pero era demasiado tarde, el dragón que era el otro lado de Chase Young era mucho menos estable, mucho menos comprensivo – yo... no... no quise... –
Chase rugió y lo lanzo en contra de su versión adulta, comentándole – ¡Nunca vuelvas a dirigirte a mí en ese tono, Spicer... o ¡Te arrepentirás! –
Jack permaneció en los brazos de su versión adulta, por algunos momentos más observando atónito como Chase Young se alejaba transformado en su forma reptiliana, perdiéndose de vista.
¿Por qué esta tan enojado? – pregunto Kimiko.
¡Sí, parecía más enojado que mi tía Leonor cuando se robaron sus puercos! – comento Clay con su acento tejano.
Nunca lo había visto tan molesto... – termino de pronunciar Raimundo, más divertido que preocupado por la salud de Jack Spicer.
Jack mientras tanto, trataba de explicarse que de todo lo que había hecho se había ganado la furia de Chase Young, probablemente haberle ganado en un Duelo Xiaolin, comportarse como un bufón, pensaba que su ídolo ya se había acostumbrado a eso desde hace tiempo, pero por lo menos tenía la daga del destino en sus manos y nadie se la quitaría – no le hagas caso... Chase Young, nunca ha sido uno para ser paciente – le comento Omi.
Sin embargo, Jack Spicer, le respondió desde los brazos del mayor – eso no es cierto, él me odia y no sé por que... –
Jack, quiero hablar contigo... – escucho como se decía.
Jack, siguió a su yo adulto, preguntándole cuando estuvieron lo suficientemente alejados y los monjes Xiaolin emprendían su viaje de regreso a casa – ¿me dirás por que me odia? –
Me gustaría saberlo... –
¿Entonces por que quieres hablar conmigo, pensé que te la pasabas muy bien en el templo de los perdedores? – se quejo Jack cruzándose de brazos, insultado.
El Jack adulto estaba a punto de responderle cuando escucho una risa femenina a sus espaldas, al voltear se encontró con la bruja Heylin, Wuya. Quien los miraba muy interesada, en su hombro, estaba la legumbre diabólica, mirándolos fijamente de la misma forma – hola Jack, no quisiera ser una molestia pero vinimos por la daga del destino... –
¿Para que la quieren? – preguntaron al unísono.
Ya sabes que un inmortal no puede morir con cualquier arma, necesitamos una especial... – fue la respuesta de Wuya.
¡Chase! ¡Tu fuiste! – exclamo el Jack adulto.
En realidad no hemos hecho nada todavía, pero si, Chase Young es una verdadera molestia... – finalizo Wuya al mismo tiempo que Hannibal crecía de tamaño.
Jack Spicer comenzó a temblar por culpa del miedo, sin embargo, el mayor le ordeno, utilizando una pose de combate para evitar que les robaran la daga del destino – ¡Ve, huye! ¡Alcánzalos, ve con los monjes y protejan la daga... no debe caer en sus manos! –
Jack asintió y comenzó a correr sin mirar atrás, utilizando su Helibot y ordenándole a los robots que aun permanecían con él que protegieran al Jack adulto, quien comenzaba a intentar contra todo pronostico detener a su mayor temor. Hannibal Roy Bean.
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¿Quién podrá rescatar al menor de los dos Jack Spicer, Chase Young, Tsunami, los monjes Xiaolin?
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Ustedes decidan.
¿Además, como quieren que se llame el Jack Spicer adulto?
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