Capítulo 4

Harry parecía desentonar mucho con el resto de su familia. O al menos así le pareció a Ginny en cuanto cruzó la puerta principal de la casa de los Potter.

Cada vez que había visto a Harry este siempre llevaba vaqueros viejos y camisas igual de usadas. Aquel moreno era sencillo de pie a cabeza, cosa que estaba muy alejada de la forma de actuar y vestir de sus padres. Lily Potter era muy hermosa, tenía cabello rojo oscuro y unos ojos tan verdes y expresivos como los de su hijo.

Ginny no pudo evitar sonreír. Durante cinco años había escuchado las historias de Harry acerca de su loca madre, y todo eso le había hecho crear una imagen de vieja pesada que no podía estar más alejada de la realidad. Lily era jovial y parecía ser muy amable.

Al estrechar la mano de James Potter, la pelirroja corroboró que todo lo que decía el tío de Harry no era exageración, James y su hijo tenían un parecido que daba miedo. Al igual que su amigo, James era alto, delgado y poseía un cabello negro indomable. La única diferencia que tenían eran los ojos, los de James eran marrones.

—Es un verdadero placer conocerte.—le sonrió la señora Potter.— La verdad no sabía ni que existías, pero eso no quita lo feliz que me hace saber que mi pequeño al fin esta sentando cabeza.

—¡MAMÁ!

Ginny no pudo evitar reír mientras su amigo enrojecía.

—A Harry no le gusta que le digan "pequeño"— le comentó por lo bajo James a Ginny.— ¡¿Verdad que no te gusta, mi pequeño?!

El moreno fulminó con la mirada a su padre, en menos de cinco minutos ya lo habían puesto en vergüenza frente a Ginny. Respiró hondo para no perder la poca paciencia que aún poseía. Antes que pudiera quejarse, una puerta que había al fondo del inmenso recibidor se abrió de un golpe seco y una mujer muy joven salió por ella. Era larguirucha y bastante guapa, poseía unos enormes ojos grises y su cabello corto era de un azul oscuro. Sus ojos brillaban de emoción y una enorme sonrisa adornando su rostro medio paliducho.

—¡Happy!— chilló al tiempo que corría hacia ellos, al llegar se lanzó a los brazos de Harry, que la recibió con una sonrisa radiante.

—¡Choky!

Se abrazaron con tanta fuerza y cariño que Ginny tuvo que emplear todo su autocontrol para no soltar un carraspeo.

—No sabes lo aburrido que a estado todo por aquí sin ti, cuatro ojos.

—Ya me puedo imaginar.

De pronto la joven de cabello azul notó la presencia de la pelirroja y le sonrió cálidamente. Ginny no sabía si devolverle la sonrisa con educación o fulminarla con la mirada.

—Oh lo siento Ginny—se apresuró a presentarlas Harry.— Ella es mi prima So…

—Sonny Black.— le tendió la mano sin dejar de sonreír.— Pero todos me llaman Choky.

—Ella es hija de mi padrino ¿Te acuerdas de él, verdad?

—Claro, Sirius.— asintió Ginny mientras estrechaba la mano de la chica.

—¿Así que eres la famosa Ginevra Weasley, no? — comentó con alegría Choky.—Este enano me a hablado tanto de ti que ya creo que te amo.—rió al tiempo que se acercaba un poco mas a Ginny y le rodeaba los hombros con un brazo, de una forma amigable.— Pero antes de darte mi aprobación y por supuesto también mi bendición a ambos…— prosiguió ignorando con una sonrisa picara la mirada de desaprobación de su tía Lily.—Tengo que hacerte una prueba: ¿Cómo catalogarías a un hombre que te deja por teléfono?

Ginny la miró sorprendida, por un instante miró de soslayo a Harry, que se reía silenciosamente mientras agitaba la cabeza, incentivándola a que contestara.

—Bueno…—lo pensó un instante— Yo diría que es un desgraciado que no merece la pena y ni una lagrima. Mejor sola que mal acompañada.

Choky echó la cabeza para atrás, soltando una fuerte carcajada.

—Definitivamente ahora se porque traes loco a mi primo.—le aseguró y mirando de reojo a Harry, añadió.—Muy buena elección, hasta que al fin usas el cerebro y eliges a una mujer con neuronas y carácter.

—Sonny tranquilízate un poco, sino espantaras a la pobre Ginny. – le advirtió con paciencia Lily.

—No creo que eso pase, señora Potter, tengo seis hermanos. No creo que ella logre hacer algo que pueda espantarme.

—Eso espero.—le sonrío.—Pero hazme un favor querida, llámame Lily, que me digan señora me hace sentir aun mas vieja de lo que soy.

—Ya la tienes en el bolsillo.- le susurró al oído Choky casi cantando.- Te felicito.

—Los Malfoy y tus tíos están en el salón con algunos otros invitados.— Dijo James en un tono poco emocionado— será mejor que dejen sus cosas en la habitación y…

—Y se cambien antes de ir a la fiesta. Tu no querida— se apresuró a decir Lily.—Te ves estupenda, cosa que no puedo decir de ti.- miró un poco molesta a su hijo, él cual parecía muy orgulloso de sus vaqueros viejos.

—Vengan, los acompañare a arriba. Quiero ponerte al día, primito. — Sonny tomó la maleta de Ginny y se dirigió a las escaleras, seguida por la pelirroja y Harry.

—¿Cómo esta Hermione?—le preguntó Harry cuando estuvo lejos de los oídos de sus padres.

—No deja de sonreír.—suspiró Choky.— Cosa que es bastante molesto.

—Se va a casar, cualquiera en su lugar estaría igual.—comentó Ginny.

—¿Tu crees? La verdad es que yo también estaría feliz si fuera a casarme. Pero no podría estar tan feliz cuando mi futuro marido es un idiota que tiene cara de estreñido— sentencio en tono serio la muchacha.—Si aceptan mi humilde opinión, creo que esta boda es una payasada monumental.

—Eso mismo he pensado yo desde que recibió la noticia.— coincidió Harry—Esto no me cierra nada…

—¡A mi tampoco! En todos estos días no he visto ni una muestra de cariño de parte de Draco ¡Ni una sonrisa! Creo que la única enamorada aquí es Hermione, y la pobre esta tan ciega de amor que no se da cuenta de que a Draco le da igual casarse con ella o con el gato.

Ginny los miró sorprendida. Por lo visto ninguno le tenía simpatía a ese tal Draco Malfoy. Antes que pudiera quejarse por sus críticas tan duras hacia el futuro marido de su prima, Sonny se paró frente a una de las tantas puertas que había en un largo pasillo.

—¿Dónde dormirá Ginny?— le preguntó el fotógrafo.

—No te preocupes, cuando me entere que venias con compañía convencí a tía Lily para que te dejara compartir habitación con tu novia.

—¡¿Qué?!—gritaron de sorpresa Harry y Ginny a la vez.

—¿Cómo? Mi madre nunca me a dejado compartir habitación con ninguna chica ¡Decía que sin anillo en el dedo no puede haber nada de nada! ¡La loca de mi vieja nunca ha aceptado que una pareja compartiera cuarto sin estar a lo mucho comprometidos! ¡¿Qué diablos le pasa ahora?!—Exclamó acaloradamente Harry, parecía estar en pleno ataque de histeria.

—¿Y todavía te quejas?— le miró extrañada su prima, al tiempo que abría la puerta para dejar la maleta.—Luché mucho pero al final la convencí ¡no me pregunte como lo hice! Solo disfrútenlo.— les guiñó un ojo con picardía antes de volver por donde habían venido.

Ginny miró a Harry un tanto angustiada. El chico tenía los ojos cerrados y negaba con la cabeza muy lentamente.

Una vez mas su prima Choky lo metía en un lio astronómico pensando que le estaba haciendo un favor.