¡HOLA!

PERDON POR LA TARDANZA!
Me fui de vacaciones y olvidé llevar el archivo de la actualización :'c
Pero no volverá a pasar... Lo siento!

Ahora, con respecto al capitulo, se viene lo que muchas estaban esperando!
Espero que lo disfruten, intenté hacerlo de la mejor manera, ni muy grotesco ni muy soft.

ATENCIÓN! estoy hablando de LEMON, así que si no les gusta (que lo dudo xD) intenten saltarse esta parte o las partes que no les agraden xD

Aclaro que los personajes pertenecen a la historia de anime y manga Shingeki no Kyojin.

¡Disfruten! :'D


Seguía en su despacho, se había quedado pensado unos minutos en todo lo que había pasado ese día. Primero, compró a un mocoso de forma totalmente impulsiva en el mercado negro. Segundo, el mocoso inútil venía casi en estado deplorable, tercero y para terminar, el maldito mocoso también venía con un afrodisíaco en sus venas.

''¡¿QUÉ SE SUPONE QUE HAGA EN UNA SITUACIÓN ASÍ?!''

Rivaille no podía quitarse esa idea de la cabeza, realmente no sabía qué hacer, ya se estaba desesperando. Miró la hora en el reloj que estaba sobre la mesa, faltaba poco para las 2 de la madrugada, la loca se había ido hace ya 30 minutos y no encontraba solución correcta en su mente, al final, se decidió por moverse, no iba a ganar ni solucionar nada sentado en su escritorio atormentándose por lo que es o no correcto hacer, de hecho, nadie podría decírselo, ¡Nadie normal estaría en una situación así!

Fue caminando hacia la habitación en dónde habían dejado al muchacho, estaba al final del segundo piso, cerca de su propia habitación. A paso lento avanzaba. Sólo iría a ver que el mocoso estuviese durmiendo, y rogaba porque fuese así y que milagrosamente todo el cansancio y el sedante que tenía apaciguaran todo el efecto del estimulante.
Se paró en frente de la puerta, estaba un poco… ¿Nervioso? ¡¿Lance Corporal Rivaille estaba nervioso de un mocoso?! Esto no podía estar pasando, claro que no, era SU casa, donde se seguían SUS reglas, y al que no le gustaba se podía ir con el viento fresco a donde le cantaran las ganas. Ok, Rivaille se había enojado, no tenía por qué temer a lo que le pasara al inútil mocoso, con un poco de agua fría y un golpe en el estómago dormiría en paz y no lo molestaría, o eso creyó el pelinegro. Con este pensamiento violento y con enojo abrió la puerta, miró hacía la cama con determinación, y ahí estaba, el mocoso estaba sentado en la cama mirando hacia afuera, al fondo de la habitación había un enorme ventanal con hermosas cortinas grises, éstas últimas estaban abiertas y dejaban que toda la luz de la hermosa luna entrara e iluminara toda la habitación.
Los ojos del muchacho se veían hermosos a la luz de la luna, como había dicho el anunciante de la subasta ''un espectáculo digno de presenciar'', claro está que Rivaille no quiso ni inmutarse ante esto, e ignoró el hechizo que esos ojos querían poner sobre él.

-¿Estás despierto?-Intentó llamar la atención del joven, éste giró la cara para encontrarse con la de Rivaille, sus ojos se iluminaron e intentó decir algo, pero sólo asintió con la cabeza y agachó la vista.
Rivaille se acercó a la cama y se sentó en un espacio que quedaba sin usar.

-¿Te sientes bien?-Dijo el pelinegro intentando parecer despreocupado. En ese entonces el muchacho subió la vista y con voz baja intentó responderle al mayor.

- M-me d-duele…- Rivaille se concentró en las palabras del mocoso y frunció el ceño.

-¿Qué te duele?- Preguntó, pero el castaño sólo bajó la cabeza, al parecer se sentía avergonzado.

-Tienes que decirme, sino, no puedo ayudarte- Rivaille sonaba imperativo, nada de cariñoso con el pobre recién llegado.

-E-es que… es… U-un poco raro…-Ok, el más bajo estaba perdiendo la paciencia y esto no estaba yendo por buen camino.

-Se claro mocoso, si quieres que te ayuden, debes hablar.- Sonó más tajante esta vez.

-Me duele… ahí abajo… - Dijo el muchacho avergonzado.

Rivaille tragó en seco, no tenía que ser un genio para entender que lo que le pasaba al mocoso era que el afrodisíaco le estaba haciendo efecto, y al parecer bastante, ya que el castaño decía que le dolía. En su mente sólo corría la frase '¿Qué mierda hago?'

-Señor… por favor… ayúdeme, duele mucho- Los ojos verde-azulados estaban ahora mirándolo directamente, oh no, no, esto estaba mal, tenía una cara de súplica que ni un ángel puro podría rechazar. ¿Cómo fue que un mocoso idiota podría generar eso en su interior con sólo mirarlo? ¿Lo habían drogado a él también?

-Yo no puedo ayudarte con eso, tienes que hacerlo tú solo…- Rivaille intentó sonar calmado, no quería que el mocoso se asustara más, eso le traería más drama y créanme que ya había tenido suficiente.

-Y-yo… lo intenté señor, pero… N-no resulta… Sigue doliendo…-Los ojos del menor se tornaban brillantes por unas lágrimas que querían salir, el pobre sentía que su entrepierna quería explotar, nunca se había sentido así, era algo que recorría todo el cuerpo sin dejarlo en paz, y era verdad, el muchacho había intentado tocarse, pero eso no le quitaba en lo más mínimo la erección que ya poseía, una vez se rindió, pensó en distraerse con algo, a lo mejor así se iba, por eso miraba la luna cuando llegó el mayor, aunque nada funcionaba, a cada minuto, se iba volviendo más doloroso el tener despierta su entrepierna.

Por otro lado, Rivaille se hallaba entre la espada y la pared, y otra vez pasó por su mente su ya frase del día '' ¿Qué mierda hago?''

-Señor… usted me trajo aquí, usted quiere ayudarme… por favor…- Ok, esto se puso mal, el mocoso ahora no sonaba con miedo o con dolor, sonaba totalmente excitado y lascivo, y claro, nuestro Rivaille no podía hacerse el que no entendía qué pasaba.

-Oi, relájate mocoso, ya te dije que tienes que arreglarlo tú solo- El pelinegro se levantó de la cama dispuesto a irse, pero los brazos del mocoso se lo impidieron, lo abrazaron por detrás deteniendo su avance.

-N-no se vaya, quédese, por favor…- CLICK, el mayor sintió los brazos suaves del menos abrazándolo e impidiéndole que avanzara, quiso soltarse de su agarre, pero el mocoso era obstinado, no soltaba por más fuerte que se moviera, al final, como pudo se volteó para quedar frente a él, pero al hacer esto, el castaño hundió su cara en el pecho del pelinegro, sintiendo su olor, su ropa suave.
Rivaille sintió como la respiración del castaño pasaba por su pecho… Hace años que no sentía algo así, algo tan ¿Dulce? Tan… ¿Rico?... Se sentía demasiado bien…

Por su parte, el muchacho no se detuvo, siguió sintiendo el olor del hombre y al no ver resistencia, pasó sus brazos por el cuerpo del hombre hasta llegar a su camisa, oh si… lo iba a hacer.
El castaño de un movimiento abrió la camisa del mayor, descubriendo el cuerpo albino de su ahora dueño. Rivaille estaba estupefacto por el actuar del castaño ¿Cómo se atrevía ese mocoso de mierda a romper una de sus camisas favo- El pensamiento de el mayor se vio interrumpido por una lengua, si, una lengua que se paseaba por su vientre. En ese mismo instante, nuestro querido dueño de casa hizo explosión.

El castaño pasaba su lengua como si fuera lo más delicioso que había probado en su vida, subía, bajaba, hacía círculos, etc. Notó como esto le gustaba al mayor y sólo dijo ''Necesito que me ayude… ¿lo hará?''.

-Tú lo pediste mocoso impertinente, sólo no estés llorando luego porque te duele otra cosa, porque no volveré a ayudarte-Rivaille lo había tomado del cuello del pijama que llevaba el menor, acercó su boca a sus labios, pero no lo besó, sino que se dirigió a su cuello… Oh… qué manjar de los dioses había encontrado.

El menor sólo se dedicaba a soltar pequeños jadeos, se había encontrado con un profesional de los besos en el cuello, de esos que te hacen perder la razón en segundos.

El pelinegro empezó a desabotonar el pijama que le habían dado al mocoso, y mientras abría uno, su boca bajaba por su pecho, era una piel tersa, la luz de la luna la enfocaba para darle un color sin igual, no se podría describir. Al terminar de sacarle la parte superior de la ropa para dormir, el mayor se subió a la cama, quedando sentado sobre el muchacho, éste último sólo jadeaba y miraba al mayor con cara de deseo.

-Si quieres detenerme, es ahora o nunca, luego, no pienso parar aunque llores, supliques e implores que lo haga- El mayor dijo esto al oído del menor, y cómo respuesta, recibió lamidas y besos en su propio cuello.

Se escuchaban los jadeos de ambos, besos por todo el cuello, lamidas por el pecho, mordidas de labio y en el lóbulo de la oreja, ambos estaban probando cada centímetro del otro, era un espectáculo de placer.

Rivaille había dejado de pensar, sólo iba a actuar, mañana vería cómo arreglaría todo ya que los gemidos del mocoso eran más que un deleite para sus oídos, todo su cuerpo reaccionaba ante esos melodiosos jadeos.
Luego de un rato de disfrutar del cuerpo del menor, se dio cuenta de que quería mucho más, ya se habían librado de la ropa y de cualquier estorbo, la cama era sólo de ellos dos, así que el pelinegro iba a tomar las riendas del asunto. Se sentó sobre las caderas del menor, éste último se dejó hacer, le gustaba sentir como sus dos partes bajas se rozaban dándole más y más placer.

El castaño no paraba de jadear, ya estaba muy excitado y producto de eso había empezado a sudar mucho, a pesar de eso se sentía como en el paraíso, aunque era sólo eso lo que podía dilucidar, no sabía qué pasaba que no podía pensar en nada, sólo había una cosa que pasaba por su mente ''quiero más'' y aunque trataba de pensar en otras cosas o en la misma situación no podía. Se dejó llevar por el hombre que ahora era el creador de su nuevo paraíso, le gustaba su cuerpo y cómo lo tocaba, definitivamente iba a dejar que el pelinegro hiciera de todo con él.
El mayor besaba y chupaba cada centímetro de la piel del menor, tenía un sabor delicioso, no pararía nunca de probar una piel tan rica, suave y con buen olor.
Por su parte, el menor también dedicaba besos y lamidas al cuello y pecho del mayor.

Rivaille se detuvo en los trocitos de carne que tenía el castaño en su pecho, mientras lamía uno, tocaba el otro con sus dedos, logrando que el menor soltara gemidos que volverían al más tranquilo un depravado en ó el pecho del chico, subiendo hasta su cuello, donde dejó más marcas. Era ''suyo''.
Bajó hasta las caderas del joven, las cuales mordió, y ahí hubieron más gemidos, bajó más hasta los muslos, sagrados montes de suave piel que profanó sin dudar, ahí si que lo dejaría bien marcado, nadie lo notaría después de todo.

El mayor no iba a seguir perdiendo el tiempo, quería seguir sintiendo más y más, ya las caricias, besos y lamidas no estaban satisfaciendo, el caso era, que tampoco quería que todo acabara muy rápido (If you know what i mean).
Se acercó al oído del mocoso y le susurró las palabras que darían el inicio al verdadero acto de placer.

-Vas a seguirme en todo y te haré sentir cosas que nunca más sentirás. Tu sólo obedece- El muchacho pareció estremecerse con las palabras, pero con una mirada lasciva asintió besando el cuello del mayor. Rivaille por su parte empezó a subir hasta la altura del rostro del menor, y con un movimiento, dejó su hombría en la boca del castaño, éste dudo un poco en qué hacer, pero rápidamente reaccionó y empezó a lamerlo todo, de abajo hacia arriba paseaba su lengua logrando que ahora sea el pelinegro el que jadeaba con pasión. Luego de jugar un rato, introdujo todo el miembro del mayor en su boca, y con dificultad comenzó un vaivén succionando todo. Con su lengua jugaba mientras subía y bajaba en la felación, se detenía a ratos en la punta, ya que cuando pasaba por ahí era cuando el mayor reaccionaba más y lo hacía notar con gemidos más roncos.

-Sigue así mocoso- Rivaille había tomado la nuca del menor moviéndola a un ritmo un poco más rápido, se sentía tan pero tan bien la boca del estúpido mocoso que ya se veía acabando en toda su cara, pero eso no sería muy entretenido, si ya estamos en eso, mejor terminémoslo de la mejor manera posible.

El mayor se alejó del mocoso, éste lo miró con cierta duda, pero luego puso dos dedos en la boca ya manchada con líquido pre-seminal. Rivaille los movía dentro de la boca para que el castaño los lamiera y los dejara bien húmedos, lo iba a necesitar.

-Asumo que sabes lo que se viene, ¿No?- Rivaille no había dejado su mirada penetrante y su pose autoritaria en ningún momento, todas las acciones eran guiadas y ordenadas por él.

El castaño no entendió a lo que se refería, sólo siguió lamiendo como si fuera la erección del mayor. Después de unas cuantas lamidas, el mayor sintió que ya era suficiente y sacó los dedos de la boca del castaño.

-Abre las piernas, lo más que puedas, esto debe ser bien hecho- Dicho y hecho, sin dudar un segundo el menor se acomodó en la cama y abrió las piernas, dejando ver su erección y lo que estaba debajo de ella, el pelinegro no podía negar que era una muy buena vista, nunca había visto algo así, lo había hecho antes con hombres y mujeres, pero nunca se había topado con algo tan rosado y pulcro, oh si… este era el ''paraíso virgen''.
Sin más, introdujo uno de los dedos, el menor arqueó la espalda y gimió ante tal intromisión, con cada movimiento del dedo sentía que se le iba algo, pero llegaba otra cosa. Para ser más precisos, se le iba algo de inocencia, pero llegaba la experiencia.
No se hizo esperar la presencia de un segundo dedo, ahora los movimientos eran más que de adentro hacia afuera, sino que comenzaron a ser circulares para mejorar la dilatación. El castaño gemía ante las dos intromisiones, sentirá placer desde esa zona hacia todo su cuerpo.

-M-más… q-quiero más- Se escuchó entre sus gemidos.

- Ya veo… que impaciente- Rivaille diciendo esto sacó los dedos y subió las piernas del castaño hasta sus hombros, acercó su cuerpo hasta la entrada del menor y empezó con su penetración.

-Nh… ¡Ah!- El dolor llegó hasta cada nervio del castaño, al parecer el nuevo intruso era más grande de lo que podía pensar.

-Relájate mocoso, esto va a ser mejor si lo haces- El chico estaba muy tenso y eso le dificultaba la entrada a Rivaille, no quería hacerle daño al mocoso entrando a la fuerza, así que con pequeños movimientos se hacía paso entre la tibia entrada de su sumiso muchacho.

El castaño empezó a respirar más fuerte intentando relajarse, pero el dolor no se lo permitía del todo, el mayor notó esto y empezó a acariciar el cuerpo del chico, a ver si así se calmaba, tomó la erección del castaño y la masturbó despacio, eso al parecer funcionó y el menor mostró señales de estar más concentrado en sentir placer que en ponerse tenso por el dolor.
El muchacho gozaba con los movimientos que le daba la mano del mayor, se concentró sólo en eso y el dolor pareció irse, hasta que sintió como nuevas estocadas del pelinegro le pedían entrar.

Rivaille no aguantaba más, era muy estrecho, se sentía genial, ya llevaba la mitad de su hombría dentro del mocoso, quería más, quería tenerlo todo adentro y embestirlo como si de un animal se tratase, pero no podía, sentía que iba a terminar rompiendo su nuevo juguete, y eso no era una opción. Con respiraciones profundas el mayor se concentró en entrar de la mejor manera posible, y así lo logró. Con una última estocada entró todo en la parte trasera del castaño y éste soltó un gemido más fuerte.
El mayor dejó de masturbarlo para tomar con más fuerza las piernas del castaño, las acomodó mejor en sus hombros y besó los muslos que ya tenían marcas rojas de sus mordidas y de otros besos.
Movía las caderas al ritmo de los gemidos del menor, tenía los ojos entre abiertos dejando ver algunas lágrimas que habían salido a causa del dolor por las fuertes penetraciones, con sus fuertes gemidos el de los ojos esmeralda liberaba el dolor, quería concentrarse en el placer que también le daban esas entradas y salidas de la erección del hombre mayor.
El pelinegro por su parte se deleitaba con la imagen del que estaba bajo suyo, sudado, excitado, con sus mejillas rojas que tenían resto de lágrimas, también vio cómo las manos de éste se aferraban más a la sábana con cada arremetida, se volvía loco con esa imagen tan excitante, así que empezó con movimientos de caderas más y más fuertes.
Sentó al castaño en sus piernas y pasó los brazos del menor por su cuello, éste aferró sus manos a la espalda blanca del pelinegro marcando sus uñas, mientras que el pelinegro tomaba las caderas del mocoso subiéndolo y bajándolo a su gusto, esto hacía la penetración más profunda, llegando a un lugar en donde el muchacho comenzaba a volverse loco.

-Q-quiero más, m-más, ah-í… esta rico- decía entre gemidos el menor.

-Ya encontré t-tu punto…- Rivaille estaba casi llegando al climax, así que bajó al castaño y lo puso en la pose vulgarmente llamada ''en cuatro''. Luego se puso detrás de él y siguió con las embestidas. Ya no tenía ningún cuidado, entraba y salía del muchacho sin estupor, rápido y preciso con el lugar que le gustaba a el menor.

Se acercó a la nunca del que estaba abajo y ahogaba ahí sus gemidos, esto también le permitía escuchar más de cerca cómo el muchacho gemía descontrolado, tomó la erección del chico y empezó a tocarlo muy rápido, ambos estaban hundidos en un circulo de pasión y excitación, ya era hora de sentir lo mejor, un orgasmo.

-Q-quiero… ya… N-no más…- El castaño estaba que terminaba, ya no aguantaba más tener al mayor adentro y que lo masturbara, quería correrse.

-Cuando termines…di mi nombre… di… Rivaille- el pelinegro le ordenó entre quejidos al menor.

-¡Aaah!… si, si…¡ Aaaah!...-

-Yo también… voy…- Se escuchaba de fondo como las caderas del mayor chocaban con la parte trasera del menor, sumándole los gemidos de ambos, era una música sexual exquisita

-Y-ya.. termino... voy…¡Ahhh!...¡ Ri-Rivaille!- Gritando lo último el muchacho dejó salir su semen en la mano del mayor manchándolo y también manchando las sabanas.

Rivaille dio unas cuantas estocadas más y también terminó, pero dentro del castaño. Ambos respiraban agitadamente recuperando el aliento.
El mayor salió del de ojos esmeralda, vio salir luego de su miembro el semen que caía por las piernas. Si había algo que no era de su agrado del sexo, era lo sucio que todo terminaba. Miró al pequeño bulto bajo él, y sí, el castaño había terminado como un bulto luego de todo, estaba profundamente dormido aferrado a la almohada. Rivaille le acomodó unos cabellos. ''Mocoso idiota, primero me llevas a hacer esto y ahora te duermes. Mañana tendremos una conversación, creo, ya que con todo mi ser dese que no recuerdes que esto pasó''. Rivaille diciendo esto, se movió del lado del menor, tomó cosas y se fue de la habitación, antes de cerrar la puerta, dio un último vistazo hacia la cama, y ahí seguía durmiendo plenamente.

Llegó a su habitación, que, convenientemente estaba al lado de la que le había pasado al mocoso, se duchó y se fue a su cama, luego de varios minutos procesando lo que había pasado, decidió olvidarlo y dormir. Mañana sería un día tedioso.


YYYYYYYYYYYYYYYYY ESO!
Espero que les haya gustado!
Me costó mucho hacerlo... de verdad fue un trabajo arduo...
Me gustaría saber sus opiniones, de verdad me importa muchisimo!

Saludos y nos leemos muy pronto! :'D