AMANTES
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CAPÍTULO 4: RECUERDOS
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Volvía tarde a casa, borracha, confundida, solitaria e incompleta…
Nuevamente dejó las llaves en la mesa del vestíbulo, subió lentamente las escaleras y caminó hasta llegar a su habitación, dejándose caer sobre la cama, arrugando el vestido y con las zapatillas aún puestas, acarició su ya no tan peinada melena y permaneció en silencio.
Miró su habitación y se percató de como las paredes parecían moverse alrededor de ella, acobijándola, protegiéndola de sus culpas y golpes de consciencia, inclusive podía jurar que las fotografías de las paredes parecían mirarla acusadoramente, como amenazándola con revelar su secreto.
Pero que estupidez, ¿qué tan alcoholizada se encontraba para ver enemigos en papel y cómplices en las paredes?
Sus pensamientos la abrumaban y el silencio parecía torturarla, era como si conspirarán para hacerle perder la cordura, o lo poco que quedaba de esta, cansada suspiró.
Hoy estaba más sola que nunca
Esta noche él no apareció
Miró la pantalla de su celular:
3:25 am, 12% de carga, 2 llamadas pérdidas de su esposo y 5 mensajes nuevos en whatsapp junto con dos fotografías adjuntas que no se molestó en descargar.
Le dolió… le lastimó ver que había esperado a ese hombre en aquel bar cerca de 4 horas, prácticamente hasta que el barman dio cierre a la barra y los empleados la botaron del establecimiento.
Apagó su celular importándole poco lo que su pareja tuviera que decirle, mañana podría llamarle y nuevamente le ignoró.
Ahora solo quería dormir.
Esa noche solo quería olvidar
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Regresó a la habitación de su hotel, miró la copia del contrato que acababa de firmar y sonrió, en una semana sería la cena del aniversario número 50 de aquel imperio, no podía esperar para asistir, ansiaba ver la felicidad inundar aquellos ojos azules cuando le diera la noticia.
Estaba cansado, agotado, su cuerpo estaba hecho una mierda, las competencias, publicidad, entrevistas y los fanáticos le agobiaban día y noche, necesitaba dormir, descansar, pero no quería esperar.
Tomó una fotografía del contrato y la envió a su esposa.
El mensaje jamás fue recibido, mucho menos contestado
La llamó
Buzón de voz
Hizo su equipaje y salió rumbó al aeropuerto, abordó el primer vuelo rumbo a Japón evadiendo a uno que otro paparazzi y ocultándose de los desquiciados fanáticos, demasiadas fotos y entrevistas para un día.
Le mando un mensaje avisándole la hora de aterrizaje de su vuelo
No respondió
Viajo todo el día y condujo toda la noche para llegar a casa
Nuevamente le marcó, llegaría tarde sí, pero quizá podrían salir a cenar.
Su llamada jamás fue atendida.
Tecleo rápidamente en su celular un claro y conciso mensaje, la llevaría a cenar, de eso estaba seguro, tendrían una romántica velada como en los viejos tiempos, miro por la ventanilla, luna llena, si definitivamente sería una velada a bajo la luz de la luna.
Envío el mensaje y siguió conduciendo
Media hora después reviso su móvil, cero mensajes, cero llamadas.
Quizá estaba cansada, el hogar solía acapararla, la soledad de aquella casa le abrumaba, seguramente había limpiado y hecho bocetos en su taller hasta que calló dormida, olvidándose del celular en algún punto desconocido de la casa.
O simplemente recibió su último mensaje y en estos momentos se estaba duchando, perfumando su cabello y jabonando su piel, bajó el chorro de la regadera mientras cantaba una sensual melodía…casi era capaz de verla, el espejo del baño empañado, su largo y abundante cabello celeste empapado y adherido a su espalda, hombros y senos, mientras la espuma de su cuerpo descendía acariciando casi morbosamente aquel cuerpo.
Miró el camino, tratando de sacar esos pensamientos indecorosos de su cabeza, buscando una distracción en la carretera, pero ¡oh mierda! Esa mujer jamás salía de su mente.
Carajo, ahora solo podía pensar en ella, en su esposa, con esa dulce mirada acompañada de esa pícara sonrisa incitándolo a entrar en la cama, incitándole a pecar.
Puede que ahora este saliendo de la ducha, secando su piel con esa sensualidad y perfección que solo ella posé, mirando su guardarropa mientras de su cabello escurren una que otra gota de agua, resbalando por su silueta, definiendo sus curvas, perlando sus senos y humedeciendo sus glúteos, perdiéndose finalmente en los pliegues de su femineidad.
O Dios, que hazaña había hecho en su vida pasada para merecer a tal mujer.
Tenía que llegar a casa ya, a la mierda la cena, al carajo el romanticismo bajo la luz de la luna, ahora solo quería hacerla suya, hundirse en su intimidad y llevarla al clímax.
Puso la direccional y cambio de carril esquivando uno que otro auto, subió la velocidad y quebrantó un par de leyes de tránsito.
Literalmente voló rumbó a casa, o al menos trató de hacerlo.
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Estúpido embotellamiento, en los últimos 100 km que le restaban se topó con algo que jamás espero ver, con algo que definitivamente deseaba olvidar.
Observó un accidente automovilístico, el traficó estaba parado, las autoridades trataban de calmar a la gente mientras algunos rescatistas buscaban desesperados por el bosque.
Sabía que tenía que permanecer en el auto, que las autoridades estaban entrenadas para actuar en esos casos, el no, pero los gritos de aquello mujer llamando a su hijo le desgarraron el alma.
Bajó de su auto, se informó con los rescatistas y supo la gravedad de la situación…
El auto de la madre se había volcado, un conductor ebrio había impactado contra ellos y de alguna extraña manera que nadie lograba explicarse, los hijos de aquella madre habían salido disparados fuera del automóvil…
Hace 40 minutos del choque y aun no encontraban a los niños
Cada minuto sin recibir atención médica era crítico.
Desesperado, se unió a la búsqueda.
Qué horror, busco cerca de media hora hasta que le encontró, entre unos arbustos el cuerpo de un pequeño niño, golpeado, indefenso y al borde de la inconciencia, lo tomó entre sus brazos y gritó.
Pidió ayuda como nunca antes lo había hecho.
Joder, el niño apenas respiraba.
Menos de dos minutos tardaron en llegar los paramédicos, pero tan solo uno bastó para ver la vida esfumarse de los ojos de ese niño.
En ese momento algo en él se perdió… en ese instante algo en su interior se quebró.
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Mierda aun podía escuchar el llanto de aquella mujer en su cabeza.
Subió hasta su habitación en silencio, miro el reloj de las escaleras
4:00 am
Sus planes se habían ido al carajo, ni cena, ni ella.
Ahora estaba abrumado, confundido, entró a su habitación encendió la lámpara de noche y la vio.
Ahí estaba, recostada sobre las colchas, atravesada de lado a lado de la cama, permaneció en silencio, admirando cada aspecto de ella.
Vestía un lindo vestido negro, tenía las zapatillas puestas y aun había algún leve rastro de su cabello peinado, era perfecta.
Seguramente se durmió esperándolo, o eso es lo que él deseaba pensar… que hombre tan más ingenuo era.
Sonrió… esa mujer era su perdición, su locura y cordura.
Se recostó en la cama, se pegó a la pequeña espalda y se aferró a la diminuta cintura como un recién nacido al seno de su madre. Joder, los llantos de aquella mujer no desaparecían, parecían taladrarle el cerebro, no supo en que momento había comenzado a llorar ni la intensidad de sus lamentos, pero al parecer fueron suficientes para despertar a su esposa.
Sintió como la ex científica se giraba y con solo una mirada ella entendió que algo andaba mal, que ese hombre alegre, fuerte y lleno de vida estaba roto, entre sollozos la mujer se sentó sobre el colchón, recargándose en la cabecera de la cama, tratando de descifrar la pena que a su marido embargaba.
La abrazó, con más fuerza, se recostó sobre las piernas de su mujer mientras esta le acariciaba lentamente la espalda…
Ninguno habló.
No hubo ni un beso, solo sutiles caricias y llanto de aquel hombre.
Goku se dejó mimar, la amaba, como la amaba y estos eran los detalles por los que era capaz de mover cielo mar y tierra por estar con ella.
Que deidad le había dado colosal regalo y que precio tenía que pagar para conservarla.
Finalmente, el joven guerrero cayó dormido.
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La joven de ojos azules siguió acariciando la melena de su esposo, preguntándose que lo tenía en tal estado, tan aturdido y desconsolado.
Revisó su móvil y comenzó a leer los mensajes que momentos antes había ignorado, topándose con varias noticias, algunas muy gratas, otras estúpidas, unas llenas de dulzor y otras de gran amargura.
Uno: Firmó un contrato de publicidad con una agencia de autos, y la siguiente semana asistirían a una cena de inauguración, sonrió… amaba esos eventos, donde no se admiraba a la fuerza si no al intelecto, donde podía lucir un hermoso vestido largo y tener la completa atención de su esposo.
Dos: el muy idiota había pagado una fortuna por un boleto de avión para llegar temprano y al parecer aun así había llegado descaradamente tarde, agradecía que así fuera… de lo contrario no la hubiese encontrado en casa.
Tres: planeó llevarla a cenar a un lugar romántico
Cuatro: había desechado ese plan y le decía que quería hacerla suya toda la noche
Cinco: por primera vez en su vida, la muerte se presentó ante el… a ese hombre era tan noble, sincero y benévolo que no era capaz de cargar con esas desgracias en su espalda, es más, ni siquiera creía que este las mereciera.
Tristemente sonrió… ahora comprendía el estado de su esposo.
Continuó arrullándolo, tarareando una canción desconocida, mientras recordaba aquellas citas, esas escapadas de la universidad y esas noches donde a escondidas de sus padres, Goku escalaba el árbol de su jardín hasta llegar a su ventana, para adentrarse en su habitación con la oscuridad como aliada…
Aun recordaba como aquellos inocentes besos fueron abordados por una pasión insaciable, como esas sutiles caricias comenzaron a dejar marcas en ambos.
Oh Dios… el recuerdo de aquella primera vez aun yacía tan fresco en su memoria, en sus labios, en su piel, los vestigios de esa noche de pasión y entrega aun le quemaban, aun despertaban deseo en ella.
-Bulma…-
Entre sueños escuchó como ese hombre la llamaba
- Duerme… ha sido un largo día Goku-
-Tomare vacaciones… necesitamos un descanso- comentó mas dormido que despiertos, dibujando pequeño círculos en los muslos de su esposa
- Esta bien Goku, te has esforzado mucho, lo mereces-
Respondió sin pensarlo mucho, ese hombre llevaba sus entrenamientos al límite, y ahora su cuerpo parecía solicitar el descanso que en una larga temporada no le había sido concedido.
-Bulma… vámonos de viaje ¿Qué te parece la playa?-
-¿La playa?- lo pensó un momento, rió, la playa fue la primera escapada que se dieron, jamás había visto a sus padres tan molestos como aquella vez cuando volvió a casa- Me encanta la playa-
-Bien… una semana y volvemos para la cena de inauguración-
-solo con una condición- solicitó la mujer de ojos azules invitando a su esposo a sentarse a su lado
-¿Cuál?-
-Si me prometes que bailaras conmigo en la gala-
El moreno sonrió, casi se rió ante tal solicitud.
-sabes que tengo dos pies izquierdos Bulma-
Ambos rieron sabiendo que aquello era una misión imposible, en los años que llevaban de casados jamás había aprendido a bailar y cada vez que salían a la pista terminaba pisando los hermosos vestidos que su esposa solía llevar.
-Lo se… tenemos una semana y toda la playa para practicar Goku-
-… está bien… pero solo si me prometes no mentirme más-
Aquello le heló la sangre, ¿acaso él sabía?
-¿mentirte?-
Mas por nerviosismo que por curiosidad aquella pregunta había escapado de sus labios en un volumen apenas audible para su pareja
-si… deja de decirme que estas bien, que mis viajes no te molestan…-
Sintió como la vida le volvió al cuerpo… ese hombre no sabía nada
-Goku-
-Tú siempre me has cuidado Bulma, déjame cuidarte a ti-
Y sin decir más la besó, con cuidado y sutileza, disponiendo de todo el tiempo del mundo, sin prisas ni arrebatos… fue un besó de esos de adolescentes, de esos que apenas son un roce se labios… de aquellos que hace tanto no se daban.
En ese instante su eterna soledad dejó de acosarla, sus pecados se dispersaron y sus deseos por el cuerpo ajeno cesaron.
Esa noche volvió a entregarse a su esposo.
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NOTAS DE LA AUTORA
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GRACIAS POR SU ATENCIÓN
Bien, me disculpó por la demora, pensé que en las vacaciones podría actualizar más seguido, pero me surgió un trabajo completamente inesperado y pues… adiós tiempo, esperó no haber causado muchas molestias
Bueno explicando respecto a este capítulo… Goku y Bulma ya se merecían ser los protagonistas de uno, si bien en los pasados me centré en Vegeta, faltaba este par, por lo cual quise enfocarme en Goku, su personalidad y su manera de amar.
Así mismo trate de plasmar un poco de cómo era la relación de estos, como comenzaron a salir y esos momentos de "perfección" que solían tener, igual espero profundizar dichos detalles en los siguientes capítulos.
Sin más rodeos que dar, me despido.
Bye, bye, besos y abrazos
Espero nos leamos pronto mis queridos lectores
¿Review?
PD: debido a que ya es muy tarde… solo subiré el capítulo y responderé algunos Review, el resto los contestó mañana sin falta
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AGRADECIMIENTOS & RESPUESTA A:
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Muchas gracias a las personas que siguen esta historia y/o añadieron a favoritos, me alegra mucho de verdad.
Guest chapter 1 . Jun 28: Hola, mucho gusto leerte, gracias por leer y comentar :), dices que amaste la historia, pues yo amo que tú la ames, me llena de dicha y felicidad, lamento la demora y ojala te agrade este cap tanto como los pasados, sin más me despido y espero nos leamos pronto.
Guest chapter 3 . Jun 28: para ser sincera… me deprimí un poco al ver tu comentario, no me lo tomes a mal, no es tu culpa, por el contrario, muchas gracias por tu sinceridad, y si, debó admitir que tienes cierta razón, de alguna manera el capítulo no revelo nada conciso, solo lanzó las variables al aire, ojala pueda redimirme con esa actualización :) y no defraudarte, de lo contrario, claro vuelve a comentar, dime tu opinión que de verdad estas ayudan como no tienes idea, sin más me despido y espero nos leamos pronto.
