Capítulo 4
El sonido del teléfono despertó a Sakura. Se extrañó al encontrarse sola en la cama. ¿Y Shaoran? No oía el sonido del agua por lo que dedujo que no estaba en el baño. Todo estaba en silencio, salvo por el ruido del teléfono. Alargó la mano y lo descolgó. Antes de hablar se aclaró la garganta.
_ ¿Diga?
_Hola Sakura. Soy yo_ musitó una voz suave y alegre.
_ ¿Tomoyo?
_Si, Sakura ¿Cómo estás, querida amiga? Te he echado mucho de menos.
A Sakura se le llenaron los ojos de lágrimas. A pesar de su desgracia y su dolor, aún tenía a su mejor amiga. Y su mejor amigo, su esposo. Qué lastima que ambos estuvieran tan lejos en estos momentos que tanto los necesitaba, pensó con tristeza.
_Yo también te he echado mucho de menos, Tomoyo. ¿Cómo estás? ¿Y Eriol?
_Bien. Los dos estamos muy bien. Te llamaba para darte una buena noticia.
_ ¿Ah, si? ¿Y qué es?
_Eriol y yo regresamos a Japón mañana mismo.
_ ¿Cómo? Pero…pero vuestro regreso no estaba previsto hasta la próxima semana_ dijo Sakura extrañada.
_Si. Ya lo se. Pero, Eriol y yo nos pusimos de acuerdo en que ambos echamos mucho de menos Japón, a ustedes, mi familia…así que decidimos volver mañana.
Por primera vez en todo ese día, Sakura se puso feliz. Sus mejores amigos volvían, y ahora podría desahogarse y buscar consuelo en ellos. Para ella, Tomoyo era como una hermana, y su marido, Eriol, era una persona maravillosamente buena y amable, digno de absoluta confianza. Los quería muchísimo a los dos. Ellos serían su salvación. Sin poder evitarlo, derramó un par de lágrimas.
_Me alegro…mucho de que volváis otra vez_ intentó disimular sus sollozos.
_ ¿Sakura? ¿Qué te pasa? Te noto rara_ dijo Tomoyo.
_No. No, estoy bien Tomoyo_ dijo Sakura entre bajos sollozos.
_No te creo, Sakura_ replicó su amiga_ A ti te pasa algo. Yo lo se. Te conozco.
Tomoyo no era tonta. Y además la conocía de toda la vida, por eso sabía muy bien cuando mentía. Era igual o peor que Shaoran, difícil de engañar.
Shaoran, pensó soltando un suspiro. Volteó a ver su lugar vacío de la cama. No había aparecido en ningún momento. Así que no le extrañaría que no estuviera en el departamento. Miró el reloj. Las nueve y cuarto. Dios, ¿Dónde estaría a esas horas?
_ ¿Sakura? ¿Estás ahí?_ la llamó Tomoyo irrumpiendo sus pensamientos.
Ella reaccionó ante la voz de su amiga.
_Si. Si Tomoyo. Perdón_ se le escapó otro sollozo.
_Sakura_ dijo Tomoyo con voz conmovedora_ ¿Qué te pasa, amiga? Cuéntame. ¿Shaoran y tú pelearon?
_Ay, Tomoyo_ Sakura ya no ocultó su llanto_ No sabes lo que me paso.
_Sakura, cálmate, por favor. Cuéntame que te pasa. Discutiste con Shaoran. Es eso, ¿verdad?
_Tomoyo, yo…Shaoran y yo no…_los sollozos eran más fuertes y la dominaban por completo, impidiéndole hablar.
_ ¡Sakura, por Dios, dime que pasa! Me estas asustando_ estalló Tomoyo.
_Shaoran y yo no nos vamos a casar_ dijo al fin.
_ ¡¿QUÉEE?
_ ¿Qué demonios haces tu aquí, mocoso?_dijo Touya impresionado y malhumorado.
Parado en la puerta, Shaoran contó hasta diez antes de hablar. Esperaba que fuera su suegro el que le abriera la puerta. No contaba con encontrarse también a Touya. Estaba irritado y lo que menos le apetecía en esos momentos era tener que enfrentarse al insoportable de su cuñado. Sus ojos color chocolate lanzaban destellos amenazantes. Su cuñado pareció percatarse de ello ya que suavizó un poco su expresión de furia y sólo se limitó a mirarlo fijamente, controlando la tensión de su cuerpo.
_Mira Touya, te hablé completamente en serio esta mañana. Y creo que fui muy claro_ gruñó_ Deja de dirigirte a mí como mocoso, o acabaremos muy mal.
_ ¿Me estás amenazando?_ masculló Touya poniéndose a la defensiva.
_Te estoy advirtiendo, pero piensa lo que quieras_ respondió Shaoran.
A Touya no le dio tiempo a responderle porque una tercera voz masculina los interrumpió.
_Shaoran_ murmuró Fujitaka asomándose al recibidor_ ¿Qué haces aquí? ¿Es Sakura?_preguntó poniéndose tenso_ ¿Le pasó algo a mi hija?
_No_ respondió Shaoran_ Ella está bien. Es por ella por lo que estoy aquí. He venido en busca de respuestas. Tenemos que hablar muy seriamente sobre Sakura.
Touya se puso más tenso aún. No le gustaba nada lo que había dicho Shaoran. Apretó tanto los puños que se le pusieron los nudillos blancos. Fujitaka miraba fijamente a Shaoran sin comprender.
_ ¿Puedo pasar?_preguntó Shaoran amablemente a su suegro.
_Si. Si, por supuesto. Adelante_ respondió Fujitaka extendiendo su brazo hacia el interior de la casa.
_ ¿Y por qué no hablamos rápidamente aquí en la puerta?_ replicó Touya sin disimular su aversión hacia Shaoran.
_Touya, por favor. No empieces_ lo regañó Fujitaka_ Se trata de tu hermana.
Aquellas palabras hicieron efecto, ya que Touya suavizó su expresión y la sustituyó por una mueca de preocupación.
_Además… querido cuñadito_ masculló Shaoran_ Lo que tenemos nos tomará bastante tiempo, y aquí afuera hace frío.
Touya maldijo por lo bajo y se apartó para que Shaoran pasara adentro.
Fujitaka le indicó que se sentara en el sofá, mientras el tomaba asiento en un sillón cercano. Touya se quedó de pie al lado de su padre.
_ ¿Cómo está mi hija, Shaoran?_le preguntó directamente Shaoran.
_Ella está bien, profesor. No tiene de qué preocuparse_ le respondió Shaoran formalmente. A sus cincuenta y dos años, Fujitaka Kinomoto aún ejercía su labor como profesor de la Universidad de Tomoeda, y se encontraba en muy buena forma. Tan sólo se le asomaban unas pequeñas entradas por sus sienes, unos cuantos reflejos plateados adornaban sus cabellos castaños y unas pocas arrugas eran visibles por los rabillos de sus ojos marrones. Shaoran le tenía mucho respeto y afecto por ser tan bueno y amable. Al contrario que el hijo, pensó mirando a Touya con decepción.
_Bueno. Entonces, ¿de que quieres hablar con respecto a Sakura?_preguntó Fujitaka preocupado.
Antes de que Shaoran pudiera hablar, su cuñado se le adelantó. Touya lo señaló con el índice y lo miró con unos ojos amenazantes.
_Antes de que digas nada, moco…
No pudo terminar la frase porque la fría y amenazante mirada de Shaoran llegó a dejarlo corto, y también captó la indirecta por el gesto de sus puños cerrados. Los presionaba tanto que hasta se le estaban blanqueando los nudillos. Touya tomó aire y le habló con una voz muy seria y dura.
_Te lo advierto, Li _ masculló_ Si a lo que has venido es a decirnos que no te vas a casar con mi hermana porque ella no podrá darte hijos nunca, te juro por Dios que te…
_ ¡¿QUÉ ES LO QUÉ HAS DICHO?_chilló Shaoran poniéndose en pie bruscamente.
El silencio absoluto llenó todo el gran salón.
