Los personajes son propiedad de stephanie meyer

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El comienzo de una nueva etapa. Se supone que siempre es algo bueno, pero para mí era justo lo contrario, era tener que olvidar a una familia que amaba y al dueño de mi corazón. Y sabía que no iba a ser fácil.

Después del pequeño espectáculo que di en el instituto el día que se fueron los Cullen nadie los volvió a mencionar, por lo menos a mí, era como en tema tabú. De todas maneras yo no es que hablara demasiado, simplemente no tenía ganas de hablar y menos de prestar atención a temas que no me importaban lo más mínimo.

Poco a poco fui perdiendo amigos por mi falta de comunicación, pero digamos que nunca los llamé amigos como tal. Los únicos con los que me molestaba un poco en mantener una conversación Ángela, Ben y Mike. Simplemente estaba ahí para cuando me diera por decir algo ellos me escuchaban y me ayudaban con lo que fuera.

El pobre Charlie también lo estaba pasando mal viéndome. Cuando se enteró que los Cullen se habían ido vino corriendo a casa para encontrarme en un mar de lágrimas en mi cama. No sabía lo que hacer y no tuvo otra que llamar a Renee, pero ninguno de ellos podían sanar la herida, y yo no quería irme a ningún lado, a sabiendas que Forks era el sitio más seguro para nunca encontrarlos.

El tiempo pasó y con él llegó una tarde de viernes en la cual estaba en mi cuarto haciendo un trabajo de historia cuando pegaron a la puerta.

-Pasa – pensaba que era mi padre, básicamente porque no tenía trato con mucha más gente, pero estaba equivocada.

-Hola Bella, cuánto tiempo – Era Jacob, el hijo de Billy, pero por dios cuanto tiempo llevo encerrada en mi mundo. Jacob había crecido muchísimo, probablemente mediría los 2 metros, y estaba lleno de músculos, ¿pero es que este niño se ha dedicado todo el verano a hacer pesas o qué?

-Hola, Jacob chaval como has crecido, ¿Qué es lo que os dan en la reserva de comer? Charlie podría darme un poco para ver si me daba por crecer – No sabía porque pero solo con su sola presencia mi humor había mejorado con creces. Soltó una gran risotada enseñando su perfecta dentadura.

-Si la verdad es que eres un poco enana – y me dio un pequeño capón en la cabeza, yo le correspondí con un manotazo en el hombro.

-¡ay! - me había hecho daño - ¿de qué estas hecho de hormigón?

-Jajajajaja, que cosas se te ocurren Bella, creo que voy a tener que hablar con tu padre en serio para que te alimente mejor.

-Muy simpático ha venido el señor, ¿pero podrías decirme a que has venido?

-No te mosquees Bella, solo era una broma – agachó la cabeza y creo que vi un leve rubor – Charlie le dijo a Billy que últimamente no salías mucho de casa, y bueno había pensado, si tú querías claro, es decir…

-Oh Jacob Black, ¿No me digas que estás intentado pedirme una cita? – ya no podía más y empecé a reír a carcajadas, me sorprendí a mi misma haciendo esto, ¿cuánto tiempo llevaba sin reír? Y por arte de magia viene este niño y lo consigue, no podía desperdiciar este cambio en mí.

-¿Qué? No, bueno sí, es decir, solo si tu quieres, yo- lo corté, no quería que lo pasara mal, al pobre le estaban sudando las manos y ya no sabía dónde meterse.

-Está bien, está bien, siempre y cuando no te sobrepases conmigo – alzó su cabeza, y en su cara había un sonrisa aun más amplia que la anterior, ¿cómo le iba a decir que no?

-¿Estás segura?

-¿Acaso eres un psicópata o algo parecido?

-Jajajajaja, creo que no, así que venga vámonos

-¿ya? Es decir, ¿lo tenías todo planeado?

-Bueno digamos que confío en mis encantos – Y una sonrisa de autosuficiencia se puso en su cara

-Creído, ahí te quedas, ya no voy a ningún sitio contigo, que te acompañe tu ego que creo que haréis muy buena pareja – y me di la vuelta para seguir con el trabajo. Pero al segundo, noté que algo me cogía y la silla se estaba alejando,¿ o me estaba alejando yo? Cuando me di cuenta, Jacob me llevaba al hombre como si llevara un saco de patatas.

-¡Jacob suéltame ahora mismo o te juro que tus lindos dientes van a ir desapareciendo uno a uno! – el solo reía y reía mientras íbamos bajando las escaleras y yo pataleaba inútilmente, en el salón estaban Charlie y Billy, que veían la escena con una sonrisa en los labios.

- Charlie me llevo a tu hija, prometo traerla sana y salva – Dijo Jacob entre risas

- De acuerdo chicos pasároslo bien, y no la traigas muy tarde chaval –

- ¿Pero papá que clase de padre eres que no ves que se están llevando a tu hija en contra de su voluntad? – aunque no sé si me llegó a escuchar ya que Jacob había salido de la casa y cerrado la puerta.

-¿Me prometes que si te suelto en el suelo no saldrás corriendo hacia la casa? – Me dijo un muy animado Jacob

-Está bien mastodonte, puedes soltarme, ya te dije que iba a salir contigo, pero podrías haberme dejado al menos cambiarme de ropa que mira que pintas llevo –me soltó en el suelo y yo me señalé a mi misma para que me viera, llevaba unos vaqueros y un jersey cómodo para estar por casa, básicamente porque era lo que tenía planeado hacer.

-¿pero qué dices? Si así estás preciosa- agaché la cabeza porque sabía que me había puesto supercolorada.

-Venga tomatito, sube al coche - ¿me había llamado qué?

-Yo no soy ningún tomate.

-¿Estás segura? Yo ahora mismo estoy viendo dos en tu cara – y se echó a reír – Anda sube al coche.

-¿Es tuyo?

-Si lo he ido arreglando yo solo – estaba impresionada, no entendía mucho de coches, pero se veía que era un coche antiguo y lo había dejado como nuevo.

-Bueno, ¿y a dónde vamos? – Dije una vez que había arrancado

-Pues si no te importa, te quería llevar a la Push a que conocieras a mis amigos, están haciendo una especie de barbacoa en la casa de uno de ellos – que me alegró que dijera eso, la verdad no tenía ganas de que fuera una cita cita, ya que yo aun no había olvidado a quien tenía que olvidar, en cambio una barbacoa en grupo era mucho más interesante.

-Qué va Jake, me parece genial –

Llegamos a la Push, y Jake me llevo a una pequeña pero hermosa casa, entró sin más y me llevó al jardín. Allí estaban sus amigos, por Dios a estos niños que les pasaba, eran todos altísimos y musculosos, aunque no tanto como Jacob. Nada más entrar nos miraron y empezaron a aullar.

-Mirad a Jake trayéndose a su chica a la cena – dijo uno de ellos

-Jake si os vais a poner tiernos os largáis – dijo otro

-¡Callaros de una vez! – estalló Jake, ambos estábamos bastante colorados. Por la puerta salió una pareja, ella muy hermosa, y el tan alto como Jake.

-Ven Bella, te presentaré a los únicos amigos maduros que tengo – me acercó a la pareja, y me di cuenta que ella tenía la parte derecha de la cara marcada, creo que supe disimular mi expresión porque no dijeron nada – Ellos son Sam y Emily – Me acerqué y les di un beso a cada uno.

-Mucho gusto, y aunque tus amigos sean inmaduros, no me importaría conocerlos.

-Me gusta esta chica – dijo uno de ellos

-Está bien Bella, pero una vez que te los presente no hay vuelta atrás – reí por su comentario y empezó a presentármelos - estos son Jared, Quil, Seth, Leah, Embry, Paul – Todos saludaron con un "hola" que yo correspondí. Parecían todos muy majos.

-Bueno bella ¿tienes hambre? – me habló Seth

- La verdad es que no me había dado cuenta, pero huele también que me ha abierto el apetito – todos rieron

Estuvimos comiendo y hablando, hasta que se hizo de noche, y le recordé a Jacob que era mejor que me llevara a casa si no quería un jefe de policía enfadado.

-No creo que el jefe Swan me haga nada – dijo riendo – pero tienes razón, ya es hora de volver

-Ven a vernos pronto Bella – Emily desde luego parecía muy dulce

-Claro, en cuanto este mastodonte de aquí se digne a traerme otra vez – todos se echaron a reír y empezaron a llamar mastodonte a Jacob, creo que fue mala idea, pobre.

Jake me llevó en su coche a mi casa, y en el trayecto no paró de contarme batallitas con sus amigos y yo no podía parar de reír de la cantidad de locuras y tonterías que habían hecho esa pandilla de gigantes. Cuando llegamos aparcó y de pronto se tensó el ambiente.

-Bella, me alegra mucho que decidieras venir hoy conmigo – sin darme cuenta estaba muy pegado a mí y me hablaba con la voz más melosa de lo normal – de hecho, mañana podríamos hacer algo nosotros solos – no no, esto no me podía estar pasando a mí, yo aun no estaba lista para esto, no no, que alguien lo pare por dios. Iba aproximando su cara más y más a la mía y yo no sabía cómo salir de esta.

Como no tenía escapatoria, fui más rápida que él, moví mi cara velozmente y le planté un beso en la mejilla, abrí la puerta del coche, y corrí como alma que lleva el diablo, y desde la puerta de mi casa le grité a un Jake estupefacto.

-¡YotambiénmelohepasadomuybienJake llámame! – no sé si me entendió porque lo dije a velocidad del rayo, pero no podía simplemente no podía. En el salón estaba mi padre.

-¿Te lo has pasado bien con Jacob?

-Si papá, estoy muerta, buenas noches –

Y corrí, corrí a mi cuarto porque sabía lo que se avecinaba. Nada más cerré la puerta, empecé a llorar, ¿es que verdaderamente no iba a poder olvidarle? ¡Venga ya! El no va a volver, no va a volver, y Jake es un buen chico, hoy ha sido un gran regalo para mí, he reído como nunca, y me he sentido querida con sus amigos. Pero porque a la hora de la verdad he tenido que salir huyendo como una cobarde.

Lo tenía que tener muy claro y tenía que empezar a metérmelo en la cabeza, tenía que olvidar a Edward Cullen, y a empezar a echarlo de mi corazón. O si echarlo era demasiado difícil y algo a lo que me oponía tajantemente, podía ocultarlo bajo 7 llaves.

Estaba decidido era ahora o nunca.