4 amigos llamados merodeadores
Capitulo 4: noche de luna llena
-¡Potter!- gritò McGonagall dejando de hablar en la primera clase de transformación de los alumnos de primer año de Gryffindor y Hufflepuff.
-¿si?- contesto James con una angelical e inocente cara.
-¡Detención!- dijo McGonagall muy seria
-¡no eh echo nada!- grito James.
-Sr. Potter no soy tonta- dijo McGonagall – quítele ese hechizo a la srta. Evans ¡ahora mismo!- dijo señalando a Lily quien estaba agarrándose el pelo que ya no era de un color rojo oscuro si no amarillo fosforescente.
James de inmediato hizo que el pelo de Lily se hiciera rojo de nuevo.
-los quiero a ti y al Sr. Black mañana a las 7 en mi oficina- dijo volteando a ver de James a Sirius. Sirius alzo la mirada, la semana acababa de empeorar, no solo tendría detención al día siguiente, si no que estaría en ella con James Potter.
Al día siguiente Remus despertó sintiéndose un poco cansado, esa noche era de luna llena. Se levantò listo para meterse a bañar y miro a Sirius y luego a James, se parecen mucho cuando duermen pensó, James sin lentes, los ojos grises de Sirius cerrados y no se notaba la diferencia de corte de pelo ni la diferencia de estatura... si no hubiera sido por el nombre de 'Sirius Black' en una de las camas no hubiera sabido que cama era de quien. De echo Remus pensaba que se podrían llevarse muy bien, si no fuera por la desconfianza de Sirius y lo cerrado que era con ellos y James no le dirigía la palabra, también se parecían por sus formas de ser.
Cuando saliò de bañarse Sirius se metió rápidamente sin una palabra, James y Peter también habían despertado ya. Cuando Sirius salió ya vestido agarró su mochila y salió silenciosamente del cuarto. Remus esperó a James y a Peter y los tres llegaron al gran comedor juntos donde se sentaron a unos metros de donde estaba Sirius abriendo una carta que acababa de traer una lechuza de un color café muy claro.
Sirius abrió su carta
Querido Sirius:
¿Como estas? Oí que quedaste en Gryffindor… ¿Qué tal? también supe del howler que te mando tu mama… pero no le hagas caso. En serio no es malo estar en Gryffindor¡es una gran casa! Debes sentirte orgulloso, yo estoy de lo más orgullosa de ti. ¡No dejes que tu mama te desanime, por favor! Si tus compañeros no son muy buenos contigo, créeme, es normal, seguramente no están acostumbrados a tener a un Black en Gryffindor dales tiempo para conocerte eres un niño increíble, bueno tengo que irme, cuídate mucho y por favor considera mis consejos…te quiero
Atte. Tu prima Andrómeda
Sirius leyó mínimo 3 veces la carta de su prima, era demasiado bueno oír de un miembro de su familia que de veras se sentía orgulloso de él, por un momento olvidó por completo el hecho de estar en Gryffindor y también olvidó la detención que tenia mas tarde con McGonagall, lo único que lo detenía de olvidarse de todo lo malo era James Potter.
Ya eran las 7:15 Remus estaba sentado en la sala común con Peter, y James acababa de salir a cumplir detención con McGonagall hace unos minutos y de repente alguien entro.
-Sr. Lupin- era McGonagall, Remus subió la mirada ¿que no McGonagall debía estar dándoles detención a Black y a James?
-¿Si?-
-el profesor Dumbledor me pidió que le avisara que su madre esta muy enferma y quiere que regreses a casa por unos tres días…suba a hacer una maleta rápido y regrese de inmediato lo acompañare a la puerta- dijo McGonagall, Remus se preocupó, pero en seguida entendió a lo que se refería McGonagall, subió corriendo a su dormitorio y sacó una maleta estaba a punto de bajar con la maleta vacía pero una voz lo detuvo.
-¿vas a alguna parte?- era Sirius Black estaba sentado en su cama, viendo a Remus
-eeh… si… mi mamá esta enferma y qui…- dejó de hablar – ¿que no deberías estar en detención?-
-¿tu mamá es de sangre pura?- pregunto Sirius
-si- dijo Remus metiendo lo primero que encontrara a la maletita para que no se viera obvio que en realidad no se iba a ir –tengo que irme adiós- dijo apurándose a salir por la puerta.
McGonagall lo llevo a la puerta principal –esta será la única vez que vaya por usted ¿esta bien?- dijo mirando a Remus, este accedió.
Una vez en la puerta Pomfrey lo vio con una mirada calida y dijo – ¿es él?- McGonagall accedió –bueno aquí te dejo- lo miró con una mirada que Remus reconocía fácilmente, era lastima, el niño odiaba que la gente lo mirara con lastima, si, era horrible que a tan temprana edad hubiera sido mordido por un hombre-lobo, pero odiaba que otra gente se sintiera mal por él.
Pomfrey llevó a Remus hasta donde estaba el sauce boxeador, tomo una rama larga y presionó lo que parecía un botón el cual estaba en las raíces del árbol donde se veía un gran hoyo, el árbol dejó de moverse y los dos entraron por ahí y Pomfrey habló.
-Te dejare y en la mañana regreso por ti para llevarte al hospital ¿si?- Dijo cuando por fin el túnel subía y llegaron a una casa que se veía muy grande y Pomfrey lo dejo en uno de los cuartos que tenia muebles muy bonitos y una gran cama, la enfermera lo dejó solo…
La luna había salido, el licántropo cambio de forma a un lobo que recorrió la casa sin salirse y Remus había perdido totalmente el conocimiento, lo que hiciera, no lo hacía por que el quisiera.
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Mientras tanto, Sirius camino a la oficina de McGonagall pero antes de llegar se encontró con James quien iba caminando con un hombre horrible.
-¡Black¡Aquí estas!- dijo James, se veía un poco enojado.
-¿tu eres Black?- dijo el Sr. Filch, -¡ibas tarde! Te pondré a trabajar mas, tienes suerte de que McGonagall halla tenido que salir, síganme los dos-
Caminaron tras el Sr. Filch sin hablar ni siquiera mirarse, hasta llegar a una puerta que abrió Filch, adentro del cuarto había muchos trofeos, y los puso a limpiar, sin magia, estuvieron ahí mucho tiempo, y no se paso rápido, si no muy lento, los dos chicos estaban cansadísimos, pero no terminaban hasta que Filch les diera permiso para irse.
Ya había pasado de las 11 y James termino, Sirius tuvo que quedarse un poco mas de tiempo.
James iba caminando lentamente cuando oyó un ruido, se detuvo y volteó, no vio a nadie, pero siguió oyendo ruidos, tal vez Sirius iba caminando tras el, o tal vez se quería vengar por lo de la mañana anterior, no, no, ese tonto no me atrapara pensó James caminando con la varita en la mano hacia donde escuchaba los ruidos.
James asomo la cabeza en una esquina y vio un grupo de gente eran 4 personas y estaban rodeando a una 5a
-vaya, vaya, vaya, si es el traidor, tu mama me pidió un favor ¿sabes¿Tienes miedo?- era la voz de una chica.
-¿de ti? Si claro- dijo una sarcástica y retadora voz que James reconoció en seguida.
La chica sacó una varita y la apuntó contra el niño del centro. Murmuró unas palabras y un rayo de luz salió de la punta de la varita en la mano de la niña, Sirius callo al suelo, parecía lastimado, James no sabía que hacer, empezó a correr para buscar a un profesor.
-¡alguien viene!- dijo la voz de un niño y todos corrieron, James no tubo que correr mas las personas que estaban alrededor de Sirius habían desaparecido dejándolo inconciente en el suelo. James se dirigió hacia él, y en ese momento llego McGonagall
¿que paso aquí?- dijo dirigiéndose a James, quien la miró y le explicó lo que había pasado.
