Ya estoooooy aquiiiiiií… Cerrad las puertas y ventanas, esconded a los niños. ¡La loca de Cloe ha vuelto!

Después de varios años he vuelto, a ver que me deparará la suerte. Quizás estaba más guapa calladita en mi casa, quien sabe.

Ya sabéis a quien pertenece todo esto bla bla bla, J.K bla bla bla.

¡ATENCION!

LEER ANTES DE EMPEZAR EL FIC

Debido a algunos acontecimientos que no voy a nombrar XD me veo en la tesitura de aclarar ciertos puntos. Dichas aclaraciones serán universales para todas mis historias. ¿Y porque? Pensareis… Pues por una sencilla razón, porque si tengo que avisar antes de cada historias sus posibles advertencias estoy contando un spoiler. Véase, antes de un posible lemmon hay que avisar. ¿Y si mis lectores no cuentan con ello y quiero que sea una sorpresa? Pues se fastidia la cosa porque antes de cada capítulo hay que avisar de las posibles advertencias por si alguien no quiere leerlas.

Y a mí, enterarme por adelantado de lo que va a pasar (más allá del summary por supuesto) no me gusta.

Así que he decido poner una advertencia estándar en todos mis capítulos/fics. Para evitar posibles auto-spoilers.

¡AQUÍ VA!

(Como en los productos alimentarios)

Todos mis fics pueden contener trazas de:

-Personajes OoC. (Con personalidades distintas al libro o fuera de carácter)

-Historias fuera de contexto.

-Faltas de ortografía, gramática y léxico. (Obviamente no a propósito XD)

-Universos alternos.

-Exceso de azúcar en algunas escenas.

-Historias sin sentido y poco creíbles. (a veces queriendo y otras sin querer)

-Y Contenido para adultos:

-Insultos o vocabulario malsonante o soez.

-Violencia (lo dudo XD pero aviso por si acaso)

- Lemmon de cualquier tipo. Aunque este será avisado dentro del texto justo antes con ()

Además me atribuyo el derecho a revivir y matar a cualquier personaje que quiera y cuando quiera. Y cambiar las partes de los libros que mas me convengan. (Que para eso soy la Autora) XD

Bueno…

Esas son las advertencias.

Si no tienes problemas y decides seguir leyendo bienvenidos a mi mundo.

Pero si después de leer las advertencias hay alguna de esas cosas (sobre todo el contenido para adultos) que no te gusta o te puedan llegar a molestar o incomodar, por favor no sigas. Y si aun así decides seguir, tú mismo con tu mecanismo. Pero luego no quiero quejas sobre eso porque entonces… Solo entonces, es posible que me lo tome mal. XD.

FIN ACLARACIONES

Para los que se acuerden de mi (si es que todavía queda algun ) Bienvenidos de nuevo, ya sabéis cómo funciona la cosa.

Para el resto… Sed bienvenidos a mi mundo.

ENCUBIERTOS

A cuenta de la visa.

Aparcaron el coche cerca de la entrada. Por suerte era un día laborable por la mañana y la cosa parecía tranquila. Snape frunció el ceño al ver el descomunal supermercado. Un gran letrero naranja anunciaba Sainsbury frente a la entrada.

-¿Sabe cómo funciona? - Preguntó con cuidado la chica. Snape negó con la cabeza.

-Soy mago. No estúpido.- Espetó ofendido. Aunque sabía positivamente que nunca había estado en un supermercado muggle tan grande. Pero no iba a dejar que Granger tomara el control.

Cogieron un carrito, sentaron al pequeño Matthew en su sillita infantil y accedieron al gran almacén.

-Acabemos con esto de una vez.- masculló Snape con asco mientras empezaban por el primero de los 23 pasillos.

-Iremos de pasillo en pasillo, si quiere algo cójalo- habló tranquilamente la chica- ¿Quiere ver la lista?- comentó enseñándole el interminable repertorio de cosas.

-No se pase- Escupió molesto.- Limítese a decirme que necesita y listo.- Masculló.

Pasaron entre varias estanterías con alimentos mientras Hermione miraba y comparaba precios y Matthew se distraía observando cualquier objeto que cayera en sus manos.

- Yo también quiero ayudar- Se quejó el niño tímidamente.

-Pero siempre cerca de mí o de Severus- Un escalofrío recorrió la columna vertebral del hombre. No se acostumbraba a que lo llamasen así. Maldita sea, sonaba tan bien, tan natural, que tendría que tener cuidado para no acostumbrarse.- ¿Entendido? - Preguntó suavemente la castaña, el pequeño asintió con la cabeza mientras la bruja lo sacaba de la sillita y lo ponía en el suelo.- Necesitamos galletas para desayunar.- Matthew asintió, tomándose muy en serio su papel.- Elige unas.

-¿Yo?- Preguntó el joven mago con asombro.

-Claro.- Le sonrió Hermione maternalmente. Mathew se alejó corriendo unos metros hasta el lineal de galletas mientras la chica miraba distraídamente las opciones de mermeladas, en realidad estaba más pendiente del niño que de lo que hacía, por lo que alzó la mano en automático para coger el primer tarro que encontró topándose con otra mano. Hermione giró la cabeza hasta encontrarse con los ojos de Snape. Se le escapó un pequeño un gritó mientras sin querer soltaba el tarro que tenía en las manos. El hombre reaccionó por instinto cogiendo el bote de mermelada al vuelo.

-Tenga más cuidado.- Siseó peligroso mientras la intimidaba con esos impresionantes orbes negros. Snape le puso el tarro en las manos. Y allí se quedaron... De pié en medio de un supermercado, con las manos sujetando el mismo bote de mermelada. Un suspiró de frustración los sacó de aquella extraña situación. Mathew se encontraba frente a ellos con dos paquetes de galletas.

-¿Qué pasa? - Preguntó la bruja.

- No sé cuál coger.- Protestó el pequeño. Hermione le sonrió con cariño.

- ¡Sólo son galletas! - Le espetó el profesor.- No es tan complicado. –Matt lo miró con reproche mientras metía de mala gana al azar uno de los paquetes en el carrito y el otro en su sitio. Después se acercó otra vez hasta ellos cruzando los brazos en señal de enfado.

- No eres un crío. - Sentenció con desagrado el hombre.- No te comportes como uno.- Inquirió Snape lanzándole un mirada reprobatoria. Matt se puso firme, serio, alzo su pequeña barbilla con orgullo y bufando asintió. El pocionista sonrió internamente, ese mocoso le acababa de demostrar que a pesar de tener cuatro años tenía más entereza y sentido de la madurez que la mayoría de las personas adultas que conocía. Eso era un mini punto a favor del crío.

-Hace falta leche.- Susurró Hermione mirando a ambos con cuidado. El hombre la miró unas décimas de segundo, después buscó entre los estantes mientras la chica y Matthew seguían metiendo cosas en el carrito ante la divertida mirada del niño. Tras varios minutos de espera la bruja dio media vuelta en busca del hombre. Lo encontró rodeado de tetrabrikes de leche mientras maldecía en voz alta.

-¿Qué tipo leche?- Exigió saber el pocionista.

-Leche.

-Deberá especificar más.- Ordenó.

-¿12 litros de leche?- Preguntó confusa.- Solo es leche.

- ¡Según esto no! - Gruñó- ¡La hay entera, semidesnatada, desnatada, sin lactosa, enriquecida, de vaca, de oveja, de arroz, de soja, de avena!- Gritó exasperado con media docena de leches diferentes en los brazos- La hay ecológica. En tetrabrik, botella de plástico, de vidrio...

-Disculpe.- Comentó con suavidad la chica sin poder evitar la sonrisa divertida- Desnatada.

-¿Fresca o pasteurizada?

-Pasteurizada.

Snape bufó tan exageradamente que Matthew lo miró alzando una ceja.

-¿Porque está enfadado? - Preguntó el pequeño.- Solo es leche.- Puntualizó.- No es tan complicado. - Respondió Matthew hinchando su pecho de orgullo.

-¡Cállate mocoso! - Le gritó mientras tiraba de mala manera la leche en el carro ya medio lleno.

-No eres un niño no te comportes como tal.- Siseó el pequeño cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. Snape hizo lo mismo.

De repente Hermione no pudo evitar la carcajada. Matthew parecía la copia pequeña de Severus. Ambos la fulminaron con la mirada y lo que provocó que la joven riera más alto.

Después de pasar por las secciones de frutas y verduras, carnes y pescados, de haber discutido sobre vinos, perdido a Matt dos veces, llenado dos carritos enteros y exasperar a Severus Snape en bastantes ocasiones la peculiar familia se detuvo frente a la sección de panadería para realizar la última comprobación de la lista.

-Creo que esto es todo...- Informó la castaña repasando ambos carritos mientras se dirigían a una de las cajas.

-¿Cree? -Habló Snape.- ¿Le parece poco?

-Razonable.

- ¿Razonable?- Snape alzó una ceja.

-Tenga en cuenta que la casa está vacía.- Aclaró la bruja. Snape alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos y observaba con increíble paciencia y quizás también un poco de diversión, como su ex alumna sacaba y colocaba las decenas de cosas que habían comprado sobre la cinta de la caja.

-¿Pretende dar de comer a todo el pueblo?- Masculló con ironía mientras observaba como poco a poco los carritos llenos hasta arriba se iban vaciando.

-Sólo a tres. - Respondió mientras sacaba la tarjeta de crédito como si fuera lo más normal del mundo.

-Pues ya pueden comer como su estúpido marido.- Susurró el hombre intentando meter el dedo en la llaga.

-Ex marido.- Contraatacó Hermione.- Y si, si usted come siempre como se comió esta mañana las tostadas, no llegará el supermercado entero.- Siseó la chica con burla.

-¿Qué es un estúpido?- Habló de repente Matthew curioso.- Estúpido, estúpido, estúpido.- Hermione abrió los ojos horrorizada lanzándole a Severus una mirada reprobatoria.

-Una palabra muy fea que no debería haber dicho.- Siseó furiosa mientras le hacía un gesto con la cabeza al hombre.- ¿A qué no? - Aunque más que una pregunta era una afirmación.

-388 libras por favor.- Habló la dependienta, zanjando el tema de los insultos.

-¿Disculpe?- Gruñó el hombre abriendo los ojos.

-388 libras por favor.- Repitió amablemente la cajera. Snape iba a comentar algo pero la castaña lo interrumpió ofreciéndole la visa a lo dependienta.

Algunos minutos después y varios gruñidos y protestas por parte del Slytherin consiguieron meter las bolsas dentro del coche. Después se metieron en una tienda de ropa de C&A. Snape bufó varias veces disconforme cuando entró y vio toda la ropa.

-No pienso tirarme aquí toda la mañana.- Le advirtió el pocionista.- Tiene 30 min.

Se metieron los tres en la enorme tienda de ropa. Snape se fue por un lado mientras Hermione y Matthew fueron por otro.

La bruja se acercó a la sección de chicas, en 5 minutos escasos ya tenía una buena cantidad de ropa nueva, pantalones, camisas, camisetas, vestidos… No le gustaba ir de compras, sabía lo que quería y sabía que talla tenía. ¿Para qué dar más vueltas de las necesarias? Se acercó con el pequeño hasta la sección de niños. La bruja miró varios conjuntos que le parecieron de lo más adorables y cogió un par de ellos.

-No- Matthew negó con la cabeza.- No quiero ropa nueva.

-Necesitas ropa.- Sentenció Hermione no dando pie a ninguna replica por parte del niño.

-Pero no me gusta…- Se quejó.

-Muy bien.- Hermione pensó durante unos segundos.- Yo te digo la prenda de ropa y tú coges la que te gusta. ¿De acuerdo?- El pequeño la miró unos segundos escéptico y asintió.

Quince minutos después Hermione se encontraba en los probadores, con una gran cantidad de ropa y con cara de: Si no lo veo no me lo creo.

-¿Necesitas ayuda?- Le preguntó con cuidado al niño.

-No.- Gritó de detrás de las cortinas.- El abuelo Albus me enseñó a vestirme yo solo.

Pasaron unos minutos, Hermione se sintió tentada de apartar las cortinas y mirar a ver que hacía el pequeño. Pero una voz en su cabeza le decía que era bueno que el niño lo hiciera por el mismo.

-Le quedan diez minutos.- Susurraron tan cerca de la castaña que el aliento le rozó la oreja haciéndole cosquillas. Se giró de golpe dándose un topetazo contra el cuerpo de su ex profesor. El hombre llevaba una gran bolsa con ropa que cayó al suelo.

-Perdón.- Se disculpó la Gryffindor mientras recogía la bolsa del hombre entregándosela.

-¿Y el mocoso?

-Probándose la ropa.- Respondió.- Se llama Matthew, y agradecería que a partir de ahora usara su nombre para referirse a él- Sentenció la castaña haciéndole frente al hombre.

-¿Y porque debería hacer tal cosa?- Siseó cruzándose de brazos de forma altanera. Ese gesto le hizo crecer y parecer aún más alto e intimidante de lo habitual.

-¡Porque es tu hijo Severus!- Le recordó Hermione alzando una comisura en una media sonrisa. Snape palideció, sus brazos se soltaron del pecho y cayeron a peso sobre los costados, inconscientemente se acercó hasta la pared más cercana para apoyarse. La información le cayó como un balde de agua fría, no por el contenido de la información en sí, sino por la forma de decirlo. No se iba a acostumbrar a que su ex alumna le llamara por el nombre. Pero el conjunto entero de la frase lo aterrorizaba; lo había llamado Severus, lo había tratado de tú como si lo hubiera hecho durante toda su vida, y además, había dicho: es tu hijo.

-Que lo digan unos papeles no significa que lo sea.- Escupió el hombre tras unos segundos de pensárselo.- ¡No… es… mi…hijo!

-Se parece a usted.

-¿Se parece? Lo único que tiene de parecido conmigo es el blanco de los ojos.-Masculló.

-¡Ya estoy!- Gritó el pequeño saliendo del probador. Snape se puso pálido mientras Hermione miraba de uno al otro sin poder apartar la mirada de esos dos.

-Tiene razón…- susurró Hermione alzando una ceja.- Como iba a pensar alguien que es su hijo.

El pequeño había salido con su ropa nueva, la que él había escogido. Llevaba unas pequeñas zapatillas tipo Converse nuevas todas negras, un pantalón vaquero negro y una camiseta negra con un dibujo de los más sutil de una serpiente. El niño bufó cuando un mechón de pelo rebelde le cayó delante de los ojos.

-¿Qué pasa?- Preguntó el niño al ver aquella escena.

-Nada.- Lo tranquilizó la Gryffindor.- Coge tus cosas.

-Pues no lo parece- Bufó el pequeño alzando una ceja y cruzándose de brazos. Su cenó se frunció.- Tengo cuatro años, no soy tonto.- Habló el niño con un pequeño gesto altanero.

-Mis disculpas. - Se rió la castaña con ironía agarrando al pequeño de la mano y dirigiéndose a Snape.- No se parece a usted. Es igual que usted…- Comentó divertida Hermione cogiendo todas sus cosas y saliendo del local.

Severus Snape se llevó las manos a las sienes. ¿Que había hecho él para merecerse tantas cosas malas en la vida?

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Llegaron a casa poco después de la hora de comer. Después de que a la insoportable de Granger y al estúpido mocoso se le ocurriera comer en un maldito restaurante de comida rápida. Un tal Burrer Kin. Aun no se podía creer que aquello lo llamaran comida y que la gente fuera tan idiota para pagar por ella.

Y mejor no hablar de pagar. ¿Esa estúpida Gryffindor pensaba que el dinero crecía en lo arboles? Primero habían sido casi 400 libras en comida. Una cantidad realmente escandalosa a su parecer. Y después 600 libras en ropa un gasto completamente innecesario. No sabía de dónde había salido el dinero que les había dado Albus. Pero como la dejase… ¡A este ritmo Granger acabaría comprando toda gran Bretaña en una semana!

Hermione recogió tranquilamente toda la compra del día. Discutieron varias veces en el proceso mayoritariamente cuando llegó la hora de repartir el espacio del armario.

A plena luz del día, con más calma y después de haber recogido todo Hermione se recorrió la casa y los jardines con detalle. Le encantaba aquel sitio, la gran cocina con sus magníficos armarios y su enorme nevera, ahora repleta de comida. El magnífico salón comedor, el pequeño y coqueto aseo de la planta baja. El increíble sótano convertido en laboratorio de pociones. La habitación sutilmente Slytherin de Matthew, y por supuesto la magnífica, elegante y enorme suite matrimonial, esa habitación era absolutamente perfecta, su impresionante cama de matrimonio, y por supuesto su famoso armario que tanta polémica había suscitado. Sin olvidarnos por supuesto de su pequeña zona de lectura justo debajo del ventanal que daba al jardín de la parte de atrás. Pero sobre todo, el mejor jardín trasero que jamás hubiera imaginado. Flores y césped rodeado de enormes tejos, una increíble piscina con una pequeña zona de barbacoa y lo que más le gustaba de aquel jardín, el acogedor porche con cristales correderos, perfectos para poder adecuar el lugar según la época del año. Completamente abierto en verano o cerrado con la chimenea encendida en invierno.

Pero por encima de todo, su parte preferida de la casa era la biblioteca abuhardillada del ático. Una maravillosa habitación rodeada en sus cuatro paredes por estanterías con libros, libros y más libros. La biblioteca contaba con dos extraordinarios y labrados escritorios tallados de la más cara de las caobas colocados delante de la única ventana con forma triangular.

Quizás la convivencia fuera a ser complicada. Pero aquella casa estaba hecha con todo el cariño y el detalle para que aquella misión fuera lo más llevadera posible.

A la casa no le faltaba de nada. Los más refinados y nuevos electrodomésticos, la tecnología más vanguardista. La habitación de Matthew tenía todo lo que un niño mago de cuatro años pudiera desear. Esa casa estaba hecha para ellos, si alguna vez se hubiera planteado tener una, esa hubiera sido una buena opción.

Después de abrir y ver todo lo que había en cada rincón de la casa la tarde se les echó encima.

El pequeño mago estaba tan agotado que se quedó dormido jugando con sus soldaditos de plomo. Hermione consideró la opción de despertarlo para cenar, pero se notaba que el muchacho estaba a gusto, por lo que decidió dejarlo dormir hasta el día siguiente. Habían sido dos días intensos y eso se notaba en el pequeño Matthew, aunque el niño demostrase a veces tener mucho más que cuatro años.

Se tomó una relajante taza de té mientras leía un libro estrenando el balancín del porche de madera que tanto le gustaba.

Se olvidó del paso de tiempo cuando la falta de luz le dificultó la lectura.

- No es bueno leer a oscuras señorita Granger- habló Snape desde el marco de la puerta que daba acceso a la casa. El hombre alargó la mano hasta alcanzar el interruptor y encender las luces del porche. Después se acercó a la chica ofreciéndole un plato con un sándwich.- ¿Cómo va a cuidar del mocoso si no se cuida usted? - Preguntó con acidez. Aunque lejos de tomarse aquellas palabras como un insulto Hermione se sonrojo viendo más allá de aquel comentario mordaz. Había sido un buen detalle de su parte, después de desaparecer toda la tarde y tener que ocuparse ella de guardar todas las cosas. Creía empezar a conocer un poco a aquél hombre austero. Y en el lenguaje mudo de su profesor, aquello era el agradecimiento de haberle dejado la tarde tranquilo, sin enfrentamientos ni obligaciones, ni requerimientos. Después de todo no era tan difícil de entender ese hombre. Sólo había que observar los pequeños detalles.

-¿Qué lee?- Preguntó con curiosidad el hombre.

-Un ensayo sobre pociones cicatrizantes en cicatrices realizadas por magia oscura.- Susurró concentrada.

-Vaya…- Snape alzó una ceja.

-¿Qué pasa?

-Granger siempre queriendo saber de más.- Espetó con burla. Cruzando los brazos a la altura del pecho. Hermione puso los ojos en blanco, que poco le duraba a ese hombre la "amabilidad".

-No es saber de más.- Respondió a la defensiva la chica.

-Siempre será una sabelotodo.- Susurró serio. La bruja frunció el ceño. Como debía tomarse eso. ¿Cómo un insulto o como un cumplido?- Resulta insoportablemente insufrible- Como un insulto.

-Ser una sabelotodo ha salvado vidas.- Le recordó la castaña.- No solo la mía.-Dijo mirando seriamente la cicatriz que cubría el cuello de Snape.

-No se tiré medallas Granger.- Escupió con veneno.- Lo que hizo fue de sentido común

-Esperar sentido común en la gente es una prueba de no tener sentido común.- Contraatacó Hermione.

Aunque era consciente, para su desgracia de que Snape tenía parte de razón. Snape sabía de sobra que lo que había hecho ella era algo que cualquier persona con estudios y dos dedos de frente hubiera hecho. Por eso el pocionista odiaba todavía más a sus amigos. Ni Harry ni Ron habían acabado el último curso, a pesar de la insistencia, de ella, el director o la familia Weasley. El Ministerio les había concedido la graduación por héroes de guerra y ellos ni siquiera sopesaron los pros y contras. Algo que el Slytherin se encargaba de recordarles a esos dos cada vez que tenía oportunidad.

Snape no perdía la ocasión de insultar a Ronald mientras ella se había quedaba siempre en un segundo plano. De hecho ese era uno de los motivos de las continúas discusiones con él. El pelirrojo siempre le echaba en cara que no lo apoyaba lo suficiente. ¿Cómo iba a hacerlo? ¡Ella había acabado sus estudios! ¡Había pasado los exámenes! Mientras su ex marido se dedicaba a firmar autógrafos, salir de fiesta y tirarse los días enteros tumbado en el sofá. ¿Qué se supone que debía decirle? ¿Muy bien Ronald sigue vagueando?

Hermione frunció el ceño pensativa. Estúpido Ronald.

-Que tenga buenas…-Habló la castaña, pero estaba sola en el porche.- Noches.-Le habló a la nada. Era Snape, de verdad tenía que dejar de tener esperanzas en que fuera amable. Ese hombre iba a ser agradable cuando Albus Dumbledore dejase de comer caramelos de limón.

Se balanceó suavemente mientras se recostaba en el mullido balancín.

Sus tripas rugieron feroces. Abrió los ojos desorientada. ¿Se había quedado dormida? Unos primerizos rayos de sol se colaron a través de las cortinas de la habitación. Hermione se estiró, entonces cayó en la cuenta. ¿Qué hacía en la habitación? ¿Ya era de día? Lo último que recordaba es haberse quedado dormida abajo en el jardín. Se incorporó con cuidado, la habitación estaba vacía, las mantas y almohadas se encontraban perfectamente dobladas sobre el sillón de la suite. Pero ni rastro de Snape.

Se acabó de levantar acabando de estirarse como si fuera un felino. Llevaba la ropa del día anterior pero se sonrojo al darse cuenta de que no llevaba zapatos.

Se metió rápidamente en la ducha recreándose un buen rato, aún eran las siete y media. Le daba tiempo de sobra .Salió como nueva media hora después. Miró un momento por la ventana, hacia un bonito y caluroso día de verano. Se puso una camiseta de algodón azul y unos pantalones cortos vaqueros. Ató su alborotado pelo en un descuidado moño.

Se estaba poniendo unas ligeras sandalias cuando sus aletas nasales se abrieron de par en par ¿Que era ese delicioso aroma que le llegaba? Olisqueó otra vez prestando atención. Su estómago respondió rugiendo ferozmente.

No se lo pensó dos veces y salió al descansillo de la escalera encontrándose con un adormilado Matthew que se acababa de despertar y salía de su habitación.

-Huele rico.- habló el pequeño frotándose los ojos.

-Sí.

Bajaron con sigilo las escaleras. El ruido de la cocina le avisó que había alguien trasteando por allí. Hermione se quedó en shock mientras el pequeño corría hacia el hombre entusiasmado.

Snape estaba frente a los fogones dándoles la espalda. Con un pantalón negro y una camisa negra remangada hasta los codos. Sujetaba una sartén en la mano mientras hábilmente le daba la vuelta en el aire a unas tortitas.

La cocina estaba recogida, nada que ver con el desastre de ayer. La mesa estaba puesta, había una gran jarra de zumo de calabaza y otra de café. Había varios tarros de mermelada y sirope. El hombre se giró con una gran fuente de huevos revueltos con bacon y tortitas.

-Has hecho tortitas.- Gritó.

-Dije que las haría.- Comentó sin darle importancia mientras degustaba una buena taza de té.

-Si bueno...- El crío puso cara triste.- Los adultos mienten.- Habló serio.

-Yo no...- Siseó mirando al crío con cuidado. Hermione no se lo creía. Sabía que su ex profesor era la persona más inteligente que conocía, y esa escena era prueba de ello. Acababa de ganarse la confianza del pequeño con aquel simple gesto. Evidentemente Hermione sabía que Snape lo había hecho a propósito. Lo que dudaba es si el hombre sabía hasta qué punto ese gesto había sido efectivo. -¿Has hecho tortitas? ¿Que educación es esa? – Siseó de repente enfadado el pocionista.

Matt enrojeció.

-Perdón.- Se disculpó.- Buenos días.-Saludó el niño educadamente.

- Buenos días.-Respondió serio Snape. El crío se quedó ahí de pie.- Dije que si te portabas bien se podía arreglar. - Matt sonrió feliz mientras hacía el amago de acercarse al hombre.- ¿Te has lavado las manos? - El pequeño negó la cabeza-¿A qué esperas? - Preguntó impaciente. Matthew corrió hasta el fregadero de la cocina pero al llegar allí soltó un bufido de frustración cuando se dio cuenta de que no llegaba a la encimera. Snape lo observó atentamente, el pequeño se giró y buscó algo con la mirada, entonces se acercó a una de las sillas, la arrastró hasta la encimera y subiéndose a la silla se lavó las manos. Después con una sonrisa de satisfacción colocó otra vez la silla en su sitio. El Slytherin no puso evitar un amago de sonrisa de medio lado, el hecho de que el mocoso hubiera solucionado el problema en lugar de pedir ayuda le hacía más inteligente que la mayoría de los estúpidos alumnos que tenía en clase. -A la mesa- ordenó Snape serio. Matthew obedeció rápidamente sentándose. El hombre sirvió una generosa cantidad de tortitas en el plato del niño.- Se dice buenos días- masculló Snape furioso mirando hacía la chica. Hermione se encontraba absolutamente en shock. No se creía lo que estaba viendo.- Veo que los años de guerra no le han aportado modales. - Escupió con veneno.

-Disculpe, buenos días.- saludo avergonzada.

-Buenos días.- Le respondió el Slytherin abriendo el periódico. Hermione se acercó a la mesa y se sentó entre los dos Snape.

La joven se sirvió un poco de todo. Olía tan bien... Probó un bocado degustándolo con cuidado. Aquello estaba demasiado bueno para ser verdad, las esponjosas tortitas se deshacían en la boca. Los huevos revueltos y aterciopelados tenían un increíble sabor, hasta el maldito zumo de calabaza. Nunca un desayuno le había sabido tan rico.

-¡Esto está realmente espectacular!- se le escapó a la chica mientras mordía un crujiente cacho de bacón.

- ¡Muy, muy rico!- Habló el pequeño distrayéndose.

- Acábate el desayuno.- Volvió a ordenar el Slytherin. Matt obedeció metiendose un pedazo de tortita demasiado grande en la boca.

-Con cuidado.- Advirtió Hermione cortándole la tortita a la mitad.- Gracias.- agradeció la castaña ofreciéndole a su ex profesor una sonrisa sincera.

-No las de.- Siseó indiferente mientras ojeaba atento el periódico.- Fue usted la que ayer había dejado claro el papel de cada uno.- Inquirió mordaz.

-Sí, si…- Titubeó la castaña.- Solo que pensé que de esto me encargaría yo.

-¿No se fía de mi?

-¡Por supuesto!- Respondió atropelladamente.- Pero teniendo en cuenta... Bueno. Sus problemas ayer en la cocina.

-Soy pocionista.- Habló con orgullo.- ¿Acaso creyó que no sabía cocinar?

-Imaginé que sabía cocinar- comentó un poco tímida.- Pero no sabía que cocinaba tan bien.- Confesó Hermione sonrojándose.

-La duda ofende.- Comentó mientras alzaba una ceja. La bruja sonrió mientras mordía una tortita. Acaban de tener una conversación civilizada sin insultos ni comentarios hirientes y además el hombre había hecho una broma... Irónica, pero broma al fin y al cabo. Era todo un avance con Snape.

-¿Tiene algo que hacer esta tarde?

-Siempre tengo cosas que hacer.- Espetó.

-Había pensado en pasar la tarde fuera en la piscina.- Comentó la castaña como quien no quiere la cosa.- ¿Le gustaría?

-He dicho que tengo cosas que hacer.

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.-.-.-

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¡Hola! ¿Que tal todo? He aquí un nuevo capítulo. He tenido este capi en blanco hasta ayer, incluso pensé que no podría actualizar hoy… y de repente mi musa decidió hacer acto de presencia y en cuestión de 15 minutos tenía el capi listo. Que cosas XD.

El guiño del capítulo anterior, efectivamente es el nombre de Maggie Smith, que es la actriz que interpreta a Minerva Mc Gonagall.

Por otro lado sigo recordando que cualquier tipo de sugerencia será aceptaba con gratitud. Yo tengo ideas, pero cuantas más sean mejor.

Curiosidades para este capi:

-El precio de la compra del supermercado es real. Por trabajo suelo pasar semanas en el extranjero. Tengo un marido que cuando yo no estoy come de subsistencia. Básicamente se alimenta a base de jamón serrano y pan XD. Y cada vez que vuelvo a casa tengo que subministrarla de todo. Entre comida, productos de limpieza, de aseo, la comida del gato, bebidas (agua, Coca-Cola, algo de alcohol jejejeje etc...).

Cada vez que salgo del supermercado pagando 400EUR mi tarjeta de crédito se queda temblando. XD

-Quiero dedicarle a mi madre la escena de Matt y Hermione en la tienda. Yo con 2 años ya elegía la ropa que quería ponerme. Tengo entendido que era un gran dolor de cabeza para mi madre. JEJEJEJE si no m gustaba no me lo ponía, o me lo ponía y luego me lo quitaba. Siempre he sido muy especial para la ropa.

-El dinero gastado en ropa es una estimación. Teniendo en cuenta que el otro día por 3 pantalones y una camiseta pagué 70 EUR en C&A. A poco que Hermione compre poco más… Y como son tres.

Muchas gracias por vuestros review.

Guest: Muchas gracias por todo.

aRiElLa 95: Normal, con ese cuerpo. ¿A quién no le entran ganas de violarlo?

AnitaSnape: Gracias por tomarte la molestia de dejar un comentario. Me encanta leerlos la verdad. XD

Yo creo que si dieran un premio al más orgullo y tozudo se lo llevaría Snape. No pediría ayuda aunque su vida dependiera de ello.

Durante unos años prácticamente vivía en los aeropuertos, de ahí que se me ocurriera la escena. Prueba a hacer un Asturias-Madrid-Cancún. Saliendo a las 5 de la mañana y sin haber dormido en 48h antes y hablamos. XD

Lo del centro comercial me ha quedado más light de lo que pretendía. Pero me guardo un as en la manga. Saludos de cloe.

PSD: Gracias, a mí también me lo parece.

andy1980 : Muchas gracias jejeje. No se me ocurría ningún nombre para esa vecina, entonces veo a mi marido viendo Dawton Abbey y la veo. Y lo primero que pienso es… O sí, esto tiene que quedar bien.

Snape no sabe cómo hacer de padre porque nunca ha tenido un buen modelo. Pero todos aquí sabemos que es una persona tremendamente inteligente y tarde o temprano sabrá cómo hacerlo. ¿Sabías que en un principio iba a hacer a Matt con personalidad Gryffindor? A fin de cuentas tiene influencias gryffindorianas por parte de Albus. Pero cuando me quise dar cuenta me salió mi vena verde y el niño me salió Slytherin. XD

batchie: Jooo vaya halago. Que sepas que ese sería mi sitio ideal para vivir (exceptuando el castillo por supuesto). Así que ya nos veremos vecina.

Yo me quedo con Snape (o en realidad con cualquiera con acento inglés) Aunque Hugh Laurie también me vale, o Ewan McGregor, o… creo que tengo unos cuantos por ahí. Que sepas que tienes razón con el guiño. Pero no lo hice a posta. De verdad fue sin querer, cuando lo mencionaste lo miré, lo que hace el subconsciente. Había leído un artículo sobre eso dos días antes.

YazminSnape: Muchas gracias. Aquí a dosis de Encubiertos. Saludos de cloe.

Samaria Reed: Yo creo que las únicas dos personas que pueden poner en su sitio a Severus Snape son Albus, y Hermione.

En un principio esa escena iba a hacerla en el segundo capítulo. Pero la cambié y la quité. Después pensé en ponerlo en este capítulo, pero luego pensé que quizás era demasiado surrealista tener a Severus probándose ropa como si fuera una chica. Creo que así me quedó mas "fiel" a la personalidad de él. Saludos de Cloe.

Yetsave: Si, acertaste. No se si para vuestra suerte o desgracia, me encanta la tensión sexual no resuelta (como lo llaman los expertos) así que te tocará sufrir. Creeme, Severus lo va a tener complicado, quizás no "ahora" pero al final… Será muy complicado y ya he dicho mucho XD. Bss.

Diosa Luna: Déjame decirte que solo te equivocas en un 80 por ciento. Hay un 20 por ciento donde tienes razón. No te puedo decir en que parte exactamente. XD porque te estaría desvelando mucho.

Siento decirte que Severus no madurará nunca. Además, mejor para mí. ¿Tu sabes la cantidad de juego que da eso? Jejejeje. En el fondo Snape siempre será como un niño.

En la cocina estaba buscando café para hacer el desayuno. Esa escena se me ocurrió observando a mi padre la última vez que vino a ver mi piso nuevo. Me levanté por la mañana y me lo encontré abriendo todos los armarios de la cocina y sacando los cacharros buscando café y una cafetera. XD

Solo te diré que si, llegará a llamar a los dos mamá y papá. Aunque llamará antes a Hermione mamá que a Severus papá. Aproximadamente dentro de unos cinco o seis capítulos.

Nunca había utilizado ese adjetivo para describir a Snape. Sabroso. Mmmmm si. Le queda muy bien.

Gracias por tu enorme review. Me encantó, de verdad muchas gracias. Saludos de Cloe. te leo pronto.

Lyl: Muchisimas gracias. Yo también me alegro de haber vuelto a escribir. Fue mi marido el que me insistió. Como estoy intentando cumplir una semana desde la última actualización. Saludos de cloe.

¡SALUDOS DE CLOE!