Gracias a aquellos que han tomado el tiempo de leer esta pequeña historia hoy va un capitulo mucho mas corto pero distinto , ya que desde aqui en adelante iran pasando cosas entre nuestros personajes .
''Pensamientos''
A leer!
Convertido en una bola de luz llego a una aldea que parecía muy pobre en comparación a otras mucho más desarrolladas su olfato jamás fallaba y el olor de la mujer de su medio hermano se perdía justo en ese sector del bosque que colindaba con la aldea ; era de noche y toda la aldea parecía silenciosa lo más seguro que los humanos se encontraban durmiendo la luna se encontraba en su punto más alto y eso para él no significaba nada los youkai no viven pendientes del tiempo ya que sus vidas son tan eternas como el mismo trascender de las lunas , deposito sus pies en el suelo de aquella aldea y los animales comenzaron a moverse inquietos al sentir su presencia camino a su propio ritmo situándose justo en frente de la aldea a la espera de algún humano que quisiera atacarlo pero no hubo nada solo el silencio de la noche , los caballos de la aldea comenzaron a rechinar y eso alertó a un aldeano que entre sueños salía de su humilde cabaña con el fin de averiguar por qué sus animales se encontraban tan inquietos, con la antorcha en mano el hombre se dispuso ir hacia el corral pero antes de dar un paso , unos ojos brillantes frente a la aldea lo hizo devolverse , asustado corrió dentro de su cabaña y enseguida algunos hombres salieron armados , mientras que otro hacía sonar la campanilla que alertaba alguna emergencia en la aldea .
Kagome había decidido dormir en la cabaña donde aquella sacerdotisa le había confiado su vida, en el momento que fuese su ultimo respiro , su cuerpo estaba cansado y necesitaba reponer energías para al siguiente día averiguar más de aquel lugar donde había sido enviada , el ruido de mujeres corriendo y hombres en caballo la alerto , cuando despertó se dio cuenta que la viejecilla no se encontraba durmiendo ahí , al salir de la cabaña vio que hombres corrían con armas , algunos en caballo mientras que otros trasladaban a mujeres , niños y ancianos a la parte trasera de la aldea , una energía tan fuerte como la del mismo Naraku logro sentir de golpe sus sentidos la llevaron a buscar la única arma que sabía ocupar sus ojos viajaron de un lugar a otro buscando un arco y sus ojos fueron a parar a un hombre que yacía malherido en el suelo
-Señorita Sacerdotisa tome esto por favor – el hombre con sus últimas fuerzas intentaba tomar el arco que estaba al costado de su cuerpo.
Kagome corrió a auxiliarlo rompió un trozo de tela del cuerpo del hombre con lo que procedió a apretar la herida sangrante de su estómago.
-¿Señor, dígame que está pasando?- la herida que se situaba al lado izquierdo de su estómago despedía un horripilante veneno verdoso había sido atravesado y la sangre en conjunto con el veneno quemaban la piel, aunque intentara salvarlo sabía que aquel hombre moriría
-Es un demonio , es poderoso nos matara a todos , señorita acabe con él – dicho lo último el hombre dio su ultimo respiro la sangre perdida por la herida hacía imposible que pudiera sobrevivir , con el arco en mano Kagome se encamino en el lugar que se situaba la batalla antes de llegar los cuerpos de los aldeanos volaron por los aires , fijo un poco más la vista y aquel demonio que estaba causado el gran mal a aquellas inocentes personas era ''Sesshomaru'' había dicho su nombre en alto pronunciando cada silaba con el mayor odio posible , la vieja sacerdotisa del pueblo se acercó a ella preguntándole si conocía aquel demonio por lo que solo se limitó a responder ''SI'' , aquella humilde sacerdotisa que tenía los días contados para su deceso , junto sus manos recito algunas palabras y el ''Kagura Suzu ''que poseía desprendió el poder espiritual suficiente como para solo romper una manga del haori de Sesshomaru , enseguida la vieja mujer cayó al suelo había dado su vida por la aldea en la que nació y prometió proteger hasta su ultimo día ; El momento había llegado y partiría al otro mundo ; Kagome trato de auxiliarla pero fue muy tarde ella había ocupado su último aliento en desprender aquel poder espiritual de su cuerpo , rezó por su alma , y el cuerpo se deshizo dejando solo la ropa de aquella vieja sacerdotisa mientras el alma ilumino el cielo en un destello único que solo los aldeanos dieron cuenta que la gran sacerdotisa había muerto.
Con los ojos llorosos pero inyectados en odio tomo su arco y lanzo una flecha directamente a los pies de Sesshomaru creando un resplandor de energía espiritual, corrió y comenzó a pedir que todos se alejaran, dejándola sola con aquel demonio sin miedo alguno lo miro directamente a los ojos desafiante como solo ella podía hacer.
-Vaya, que sorpresa que estés viva mujer – hablo con sorna
-Sesshomaru eres un maldito – tomo el arco y una flecha apuntándolo directamente
-No te equivoques conmigo mujer, yo no soy como el idiota de Inuyasha –
-¡Deja a las personas de esta aldea en paz! –
-¿Quién eres tú para dar una orden a este Sesshomaru? – comenzó a acercarse a Kagome lentamente
-No te acerques o te juro que disparo –
-Hazlo- el movimiento fue tan sutil que segundos estaba detrás de ella tomándola del cuello, el arco cayó al suelo y las manos de Kagome comenzaron a tiritar sin embargo aun así guardaba la valentía para seguir desafiándolo
-Te crees muy superior Sesshomaru, ni siquiera tú el gran Sesshomaru ha logrado saber qué lugar es este que nos envió Naraku – Tal vez se había equivocado y Sesshomaru ya tenía conocimiento que estaban 50 años atrás en el pasado era un ser muy inteligente, pero no se le había ocurrido decir ninguna otra excusa para desviar su atención.
-¿Acaso tú ya lo sabes mujer? – aflojo el agarre del cuello dejándola caer de rodillas al suelo
-Estamos 50 años atrás, en el pasado – Kagome colocaba las manos en su cuello, ya tendría el tiempo de agradecerle a Dios haberla salvado de esta de seguro no lo contaría dos veces
-Veo que no eres tan inútil como pareces –
-Escucha Sesshomaru esta gente no tiene la culpa de lo que haya pasado, no les hagas nada te lo pido por favor - intento reponerse del suelo y aun así siguió mirándolo a los ojos, por un momento pensó que aquel demonio sanguinario había cambiado desde que conoció a la pequeña Rin sin embargo, él lo seguía siendo y no la temblaría la mano en aniquilarla por insolente.
-Escucha Miko, no sé por qué motivo Naraku nos envió a esta lugar, pero ten en cuenta que debes salir por tu propia cuenta no pienses que te ayudare – dicho aquello se convirtió en bola de luz y desapareció con los rayos del amanecer
Kagome se giró hacia a la aldea, los aldeanos se habían reunido tras ella, niños ancianos mujeres la miraban con un dejo de tristeza y de incertidumbre, había prometido cuidar aquella aldea sin embargo también debía salir de aquel lugar donde había sido transportada; Pero ya tendría tiempo de pensar en aquello esbozo una sonrisa sincera a las personas que se encontraban ahí, ellos se sintieron más seguros y pudo ver en sus rostros la felicidad abrieron paso ; Kagome tomo en sus manos los ropajes de la antigua sacerdotisa , se armó de valor para hablar frente al pequeño poblado
-Prometí a la gran sacerdotisa de su pueblo que lo cuidaría de todo mal, es por eso que he decidido quedarme aquí; Sin embargo han de saber que no será eterno y en algún momento tendré que marcharme, por ahora cumpliré mi promesa –
El capataz del pueblo se acercó a ella y en sus manos le entrego el ''Kagura Suzu'' de la vieja sacerdotisa, Kagome lo recibió agradecida e hizo una reverencia en adelante se preocuparía que aquella pequeña aldea no corriese ningún peligro. Pero antes debía resolver algo importante ella no era Kikyo, y todos debían llamarla por su nombre
-Antes de todo, quiero que todos sepan que mi nombre no es Kikyo eso ha sido una confusión, Mi nombre es Kagome Higurashi y me gustaría que todos me conocieran por mi nombre –
-Así será, Señorita Kagome, Nuestra Sacerdotisa – Dicho esto los aldeanos le hicieron una reverencia.
Sesshomaru
Si lo que aquella mujer había dicho resultaba ser cierto, entonces debía dirigirse a su palacio de inmediato, hablar con su madre para que esta utilice la piedra meido, lograr llegar a la tumba de su padre y salir de aquel lugar; Aun quedaba bastante para llegar a su palacio, miro la manga de su Haori roto y recordó que aquella débil anciana había muerto solo por romper un pedazo de su traje.
''Aquella vieja humana sacrifico su vida para intentar proteger a los aldeanos a su alrededor , que estupidez, nunca lograre entender a los humanos , los demonios solo sacrificaríamos nuestra vida por nuestra sangre , aquellos que son parte de nuestro ejército o viven para servirnos saben que en un momento determinado han de morir por nosotros , pero jamás nosotros por ellos , incluso podemos decidir sobre sus vidas , es curioso que los humanos sientan que sus vidas valen tan poco para sacrificarla por quienes no son su sangre ''
Estimaba que antes del ocaso llegaría al palacio, su olfato percibió el vapor de agua termales y decidió bajar, unos arbustos se movieron detrás de él se giró y unas ardillas al verlo corrieron despavoridas, no había nadie más que el en aquel lugar de eso estaba seguro, quito su pesada armadura desabrocho su haori, y una vez desnudo completamente se adentró en el agua, apoyo su espalda en una roca aledaña cerro sus ojos y miro atento a su mano para luego llevarla a sus narices, inhalo y exhalo en un suave suspiro casi imperceptible , aún conservaba el olor de la humana , el olor de su piel tersa , tan suave , aun podía sentir el olor de su piel y recordar como a través de su mano pudo sentir lo agitada de su respiración , la sangre agolparse en su garganta y el miedo recorrer todo el cuerpo , aun podía sentir el calor de la piel de esa mujer; Deseo en aquel momento haber podido morder su cuello hasta sentir su caliente sangre en su boca ; Sin darse cuenta el deseo lo había embriagado como ningún licor lo había hecho , cuando abrió los ojos eran color escarlata su bestia lo había llevado a perder el control solo con sentir el olor de la piel de una humana , estaba deseoso de tenerla en ese instante y la sangre se agolpó en su entrepierna la que palpito sedienta de poseer a aquella mujer, de tenerla y morder cada parte de su piel , ese olor lo estaba desquiciando su lado más salvaje exigía ir donde la hembra y poseerla de manera brutal .
