Hola, hola, ¿la historia les divierte?
Hagamos un pequeño desafió. Para un lector atento, será muy fácil pero hagámoslo de todas formas, para saber qué tan observadores son.
El desafió es una pregunta: ¿Que tienen los personajes originales de esta historia en común?
Seguro ya tienen una idea, pero cuando se acaben las pistas les aviso y lo confirmar. ¿Ok?
Y ahora, que comience el capítulo de la semana.
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Lo que no logro el Rekai lo hacia Urameshi Yusuke, vestido de invierno y enrojecida la cara, subiendo a la cordillera que se decía era el lugar secreto de uno de los Arboles de Hielo más antiguos del Makai, que con el tiempo se consideró un patrimonio del mismo.
Según Botan, cuando el Makai era menos habitable las damas de hielo habían vivido en la tierra y alzaron Arboles de Hielo enormes que jamás se derretían y conservaban una temperatura de cero grados. Cuando se levantó la barrera que rechazaba a los youkai del Mundo de los Humanos, las korrine no tuvieron más opción que vivir en un gran trozo de hielo que flotaba en el cielo, al que más tarde llamaron el Castillo Flotante.
- ¿Qué tiene de especial ese árbol?- pregunto Yusuke, subiendo a duras penas a la cordillera, con Botan siguiéndole detrás, arropada hasta el cabello por la capucha que traía.
No podía usar su remo en un lugar con rudas ventiscas y menos andarse volando con esas pesadas ropas.
- El Rekai lo declaro como uno de los tesoros.
- ¿Tesoro? ¿Tiene algún poder?
- El Árbol de Hielo puede venderse en el Mercado Negro, lo cual es muy difícil, ya que es gigantesco. Cuando una banda intento robarlo en el pasado les costó veinte días cortar todas sus raíces para sacarlo de la tierra.
- Cielos, así que no solo nos va a costar hallar a ese maldito árbol, también hacer el trabajo de jardinería.
- ¿Estás seguro de lo que vamos a hacer, Yusuke? Es casi un delito.
- No me importa. Hay gente inocente sufriendo por culpa de unos dulces. Un mísero árbol no importa más que cientos de vidas- reflexiono Yusuke con tal convicción que hacía a cualquiera preguntarse qué era lo correcto- ¿Segura que es por aquí?
- Bueno, no por nada son difíciles de encontrar. Solo sé que están por una zona desierta y abandonada, exactamente como esta.
Ambos se encontraban frente a un campo de nieve y brisa invernal imposible de soportar sin abrigo. Yusuke contaba los minutos y calculo que ya llevaban dos horas de salir del despacho de aquel loco fabricante a meterse en semejante lugar helado, en busca de ese gran árbol ancestral. Si era tan grande, ¿por qué no podía verlo desde lo lejos? Estuvieron indagando hasta que Botan lo descubrió a lo alto de una cordillera y fueron hasta allí.
Con tropiezos en la nieve y resfriado para un mes, llegaron a su destino.
El Árbol de Hielo sí que era imponente y muy grande. Tenía una altura de casi seis metros y un grueso tronco debajo de una cubierta hecha de hielo sólido y puro. Las ramas estaban congeladas, como los arboles de sakura en invierno, sin derretirse en ningún momento, apenas con frutos u hojas. Su nombre era justo, pues Yusuke jamás vio un árbol revestido de hielo.
- ¿Este es?
- No hay duda.
- Bien- Yusuke saco de su mochila un hacha- Hagámoslo.
- ¿De dónde conseguiste eso?
- Se lo robe a alguien- contesto Yusuke a secas, acercándose al gran árbol. No le costó mucho deducir que con tal tamaño sus raíces serian el doble de grandes y como estaban bajo tierra sería mucho más difícil de arrancar- Esto no será sencillo- reconoció en un suspiro, pero no iba a retroceder, no señor, ni a quedarse veinte días a dedicarse a eso, quería hacerlo todo de una vez y ahora- Allí voy.
- Ten cuidado- le deseo Botan, no muy segura de lo que iban a hacer pero por Keiko y todos los inocentes estaba más que justificado.
Yusuke inspecciono el suelo hasta que le fueron visibles las raíces y dispuso el hacha con decisión. El hacha impacto varias veces, acompañada de la gran fuerza del Masoku, logrando romper una parte del escudo de hielo, y justo cuando Yusuke se creía en ventaja sintió una presencia acercándose.
- ¿Eh?- Dejo lo que estaba haciendo y viro la mirada a otro lado, ante la brisa blanca e incontrolable. Reconoció a una figura aproximándose a su dirección… pero su sentido de alarma se tranquilizó al ver una cabellera color rojo- ¿Kurama?
- ¿Que sucede, Yusuke?- Botan se le acerco, extrañada que hubiera parado en su labor. Miro donde apuntaban sus ojos y el asombro fue mutuo. ¿Qué hacia Kurama allí?- ¡Kurama, hola!- grito ella, alzando una mano en saludo- Que coincidencia encontrarte aquí.
- Hola, amigos- Contesto el aparecido, a una distancia de diez pasos. Iba tan abrigado como ellos, con el cabello suelto y las manos en los bolsillos.
- Kurama, que conveniente. Ahora que estas aquí...
- Yusuke, aleja eso- La voz amable del kitsune cambio a una de absoluta seriedad- Suelta el hacha, por favor.
- ¿Qué?... Oh, seguro que no estás enterado. Botan te explicara mientras yo-
- Yusuke, suelta el hacha- insistió Kurama, más exigente- Bájala en este instante.
Botan estremeció de miedo. Algo andaba mal, el tono de voz de su amigo no era el habitual.
- ¿Que estás diciendo, Kurama? Tengo que llevarme esta cosa. No hay tiempo para explicaciones, necesito este árbol para...
- Es un Árbol Ancestral. No puedes llevártelo.
- ¿Acaso...me lo estás prohibiendo?
No podía creérselo. De todos, ¿Kurama sería su primer obstáculo?
- ¡Kurama, nos urge llevarnos este árbol! Es por una razón justa- exclamo Botan, tratando de apaciguar la tensión- Es a cambio de salvar a muchas personas. Tú entiendes eso, ¿no?
- Lo entiendo… Pero no estoy de acuerdo.
- ¿Qué?- Botan abrió los ojos, incrédula. A su lado, Urameshi frunció el ceño.
- Oye, no sé qué es lo que a ti te pasa, pero yo me llevo este árbol. Un loco lo quiere y si así puedo salvar a Keiko de convertirse en Kuwuabara, que así sea- Tomo con decisión el hacha e iba usarla cuando Kurama le dirigió una mirada, de esas que daban miedo- ¿Qué te pasa? Ayúdanos. Tú tienes poderes con las plantas, ¿no? Haz que este árbol camine, así me ahorras trabajo.
- Oh, Yusuke- El zorro dio una risita- Tú no tienes idea.
En vez de sentirse ofendido, Yusuke no entendió palabra de lo que le quiso decir. Rápidamente recordó que estaban perdiendo valioso tiempo y si Kurama era un impedimento para salvar a Keiko pues lo trataría como tal.
- No me importa. Lo haré y se acabó.
- No puedo dejarte.
Kurama saco una de sus manos de los bolsillos y la llevo a su cabellera. Yusuke trago seco. ¿Iban a pelear por un árbol? ¿Qué importancia tenia? Botan gimió bajito, con horror ante la idea de lo que fuese a suceder. Yusuke no vio el látigo predilecto de su amigo ni una rosa, sino una semilla. Instantes después, sintió que le habían lanzado algo y que ese algo se convirtió en una liana que lo inmovilizo tan pronto se enteró que fue atacado. El hacha se le fue de las manos y todo su cuerpo quedó atrapado entre raíces que se movían por si solas, impidiéndole escapar.
- ¡Yusuke!- grito Botan- ¿Por qué hiciste eso, Kurama?
- Estaban por corromper un tesoro de la naturaleza. No puedo permitirles hacer eso.
- ¡Pero es por el bien de los inocentes! Yusuke y yo vinimos aquí porque hicimos un trato con alguien que lo quiere.
- ¿Hicieron un trato?- Kurama parpadeo, mientras Yusuke exigía que lo soltaran- ¿A cambio del Árbol de Hielo?
- Exacto- Botan se froto las manos, insegura de decirle todo con el detective tan indefenso- Te lo contare, solo escucha.
Botan procedió a explicarle cada tramo de la historia.
- ¿Keiko se comió una "Psico-Psico"? No me lo esperaba de ella.
- Ni nadie. ¿Conoces esos caramelos?
- Si, muchos soldados y combatientes en los grandes torneos los usaban. Activaban su adrenalina.
- No solo a demonios, también a humanos. No podemos hacer nada porque todo es legal, sus clientes, incluida Keiko, firmaron un contrato. El Rekai no puede hacer nada. Yusuke llego a un acuerdo con el fabricante, a cambio de este árbol nos daría una cura.
- Es un riesgo interesante- concedió el de ojos verdes- Sin embargo, no puedo permitirles hurtar este árbol. De verdad, entiendo el problema pero mis manos están atadas. No puedo dejar que se lleven el Árbol de Hielo.
- ¿Por qué no?- Botan se desesperó- ¿Porque es un tesoro? El Rekai estará más que dispuesto...
- No es por eso.
- ¿Entonces? ¿Porque no nos dejas?
- ¡Kurama, maldito!- Yusuke logro liberar una de sus manos y no paraba de regalar improperios- ¡Esta es nuestra única opción, ya es muy tarde para retratarse! Hice un trato y lo cumpliré.
- Si insistes tanto…- Kurama dio un suspiro- Pelea conmigo.
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Nota de Autora:
¡Por supuesto que Kurama iría a aparecer! Tarde o temprano, de cualquier modo, el equipo vuelve a unirse para resolver un inminente desastre entre los Tres Mundos.
La pregunta es, ¿Porque Kurama prefiere pelear que entregar el tesoro? Muy de un Youko, ¿no? La pista de un árbol mágico era más que obvia, para los que prestaron la suficiente atención.
Nos leemos la próxima, deseándole suerte a Yusuke...
