James bajo la mirada fijándola en la carta que tenía entre sus manos ¿Qué sentía? Muy sencillo, una profunda tristeza, un profundo anhelo pero sobre todo un poco de confort porque esa persona que se había vuelto tan imprescindible en su vida cumplía su promesa de no olvidarlo ni dejarlo de nuevo solo en ese mundo que ya no era el suyo.

Lilly apareció abrazándolo con fuerza por la espalda haciéndolo sonreír –Hola Siri – susurro la pequeña como sí aun tuviera 9 años en lugar de los casi 15.

-Hola princesita –James la había llamado así por inercia; era la princesa de la familia Potter y aunque con el tiempo él había dejado de llamarle así durante su tiempo lejos llamarle princesa ya no le daba pena, sostuvo suavemente sus manos que se cerraban por su cuello y beso una –¿Lista? – la niña contra su espalda asintió y suavemente lo soltó mientras el guardaba casi en secreto la carta que había recibido en el bolsillo interior de su saco, se dio la vuelta y tomo su mochila que colgó de su hombro mientras analizaba con la mirada a las dos chicas que venían con su hermana –Mmmm ¿Christine y Jean? – las niñas con una sonrisa tonta asintieron –Un placer verlas de nuevo… se han convertido en unas señoritas muy guapas – suavemente le quito a cada niña sonrojada su mochila y se la colgó al hombro.

Rose observo en silencio como el grupito se iban del gran comedor seguidos de varias miradas pero la que principalmente le preocupo fue la de Albus que parecía estar a punto de lanzarse sobre el mayor de los Potter para alejarlo de su hermanita, Scorpius que lo noto suavemente lo tomo del brazo y le susurro algo en el oído haciendo que el pelinegro asintiera relajándose un poco; pero eso no era lo más importante… lo importante era ¿De quien era esa carta y que decía? Había visto la sonrisa del chico cuando llego, había visto como estaba más que feliz por recibirla y tan bien había visto en su mirada lo importante que era, y eso, simplemente estaba matando la mente y el corazón de Rose aunque no quisiera aceptarlo… porque aún se negaba, aún no quería aceptarlo pero su corazón tenia grabado con fuego tres iniciales y esas eran J.S.P.

-¿Qué tal dormiste?... ¿extrañas Durmstrang? –Lilly miro a su hermano mientras caminaban por los pasillos aunque bufo levemente por las miradas que recibían.

James también las sentía pero simplemente las ignoraba –Aquí hace mucho calor – respondió con una sonrisa haciendo que su hermana riera.

-Me imagino… vi tu uniforme y parecía que tenías un oso encima – las amigas estaban simplemente en silencio; Jean sonreía con orgullo y casi presumiendo que caminaba a un lado del cotizado chico mientras Christine miraba hacia el piso notablemente sonrojada sonriendo levemente.

-De hecho, mi chaqueta es de piel de Erumpent que cace yo mismo en mi primer mes –Lilly observo sorprendida a su hermano que sonrió como si fuera lo más normal del mundo –Casi me mata pero fue divertido –James soltó una carcajada al ver el rostro de su hermana y paso su brazo sobre sus hombros jalándola un poco para besarla en la frente –No le digas a mamá o se pondrá como loca – susurro y la niña solo asintió por inercia –Bueno, ¿Qué clase les toca? – miro de reojo a las amigas de su hermana que iban muy calladas y solo lo miraron sin ser capaces de contestar.

Lilly miro a cada una y bufo negando lentamente –Transformaciones – respondió cansada.

-¿Sigue siendo la nueva materia maldita? – pregunto James mirándola de reojo notando que había alguien que los estaba siguiendo, por un momento estuvo a punto de sacar su varita pero al ver que solo era un grupo de niñas de tercero de Ravenclaw suspiro cansado.

-Sip, abue Minnie no parece poder encontrar a su propia reemplazo – se detuvieron frente al aula haciendo que todos los miraran y ambos no pudieran más que suspirar completamente hartos.

-Por supuesto, jamás habrá alguien mejor que la abuela para enseñar transformaciones –James sonrió de lado hasta que noto que un hombre lo observaba desde la puerta del aula.

-Me alegra saber que piensa así… señor Potter – el tono molesto y casi agresivo del profesor no le gusto para nada.

James lo miro de mala manera, ya no estaba acostumbrado a que los profesores intentaran tratarlo mal solo por ser hijo de quien era –Y a mí me alegra que usted sepa la verdad desde el principio – sonrió de lado no gamberramente como antes lo hacía pero sí con orgullo, ese que le habían enseñado en Durmstrang a tener siempre al frente.

-Espero que tampoco me vaya a mentir diciendo que es el mejor en transformaciones, a menos claro, que el apellido Potter en verdad venga con súper poderes – las orejas de Lilly comenzaron a ponerse rojas.

James tomo suavemente su mano para calmarla –Claro que no profesor… pero yo fui alumno de la profesora McGonagall y eso sin duda asegura que soy uno de los mejores… ella sí sabía ser una completa profesora – y con un simple movimiento de su varita la puerta que sostenía el profesor se convirtió en una anaconda, el hombre sorprendido quiso lanzarla pero esta ya se había aferrado a su brazo comenzando a apretarlo con tal fuerza que se pudo escuchar un pequeño crujir en los huesos mientras con velocidad su brazo se ponía morado; James se acercó y suavemente acaricio la cabeza de la serpiente que se dejó sin problemas, para sorpresa de todos el chico comenzó a hablarle en parsel haciendo que el profesor abriera los ojos horrorizado mientras la serpiente lo soltaba acomodándose sobre los hombros de James que con simple movimiento volvió a ponerla como puerta en su lugar y aprovechando ese acercamiento con el hombre susurro –Y tiene razón… el apellido Potter viene con poderes así que le recomendaría no volverse a meter con ninguno de la familia – miro al hombre de una manera tan fría que hasta Lilly se estremeció y por primera vez se preguntó que le habían hecho a su torpe hermano en esa escuela.

El chico miro su reloj de bolsillo notando que comenzaba a quedarse sin tiempo –Liss debo irme – la niña asintió totalmente confundida al ver como el semblante serio, frío y amenazante de su hermano volvía a ser serio pero amable.

-¿Te veré después? – preguntó en voz baja observando como el profesor casi corría de regreso a lo más profundo del aula donde todos sabían que se encontraba el pasadizo a su habitación privada.

-Lo siento pero tengo doble de pociones pero te veré después de esa ¿te parece? – la niña solo asintió clavando sus ojos verdes en los avellanas de su hermano intentando buscar, encontrar aquello que había cambiado pero simplemente estos tenían una barrera que no le dejaban ver más que el cariño que tenía por ella –Bueno, ten un buen día… sí se mete contigo me dices – esto último lo gruño bajo mientras la abrazaba haciendo que se estremeciera y sin más la soltó –Nos vemos luego… que tengan buen día – las amigas de su hermana asintieron sonriendo levemente, por dentro estaban aterradas pero al mismo tiempo encantadas; sin más el chico siguió su camino sintiendo como la mirada de varios se clavaba en él y sin ninguna delicadeza se detuvo mirándolos fijamente haciendo que enseguida cesaran las miradas –El terror es la mejor forma para alejar a la gente – susurro para el mismo sonriendo levemente.

Siguió caminando tranquilamente y cuando casi llegaba al aula de pociones una hermosa chica de cabello ondulado color negro y labios provocadores apareció frente a él sonriéndole coquetamente; él la recordaba, por supuesto que lo hacía, era la hija de Romilda Vane y su primera amiga con derechos, aun podía recordar esas escapadas a lugares oscuros y vacíos donde se besaban por horas –Hola Jimmy – dijo la chica con una voz que hizo estremecer al chico.

James le sonrió –Vanessa Thomson… es un placer verte de nuevo – su tono era profundo y misterioso provocando que hasta la última célula de la chica brincara en su interior haciendo que su mente simplemente trabajara ya en todas aquellas cosas que deseaba hacer con él y el sonrojo en sus mejillas fue la prueba de ello.

-Creí que me habías olvidado – susurro Vanessa acercándose lentamente a él.

-Como podría – respondió el tomando su mano y plasmando un suave beso en ella.

-Eso me alegra… te e extrañado mucho este tiempo – rodeo el cuello del chico con sus brazos acercando sus labios tentativamente –¿Tal vez quieras acompañarme a dar una vuelta por ahí? – susurro en su oído para terminar mordiendo su lóbulo lentamente haciendo que el chico de nuevo se estremeciera.

Suavemente hizo que lo soltara y con una sonrisa encantadora en su rostro la miro –Lo siento pero tengo clase… no debo faltar el primer día y menos cuando soy el interés de toda la escuela, mi falta se notaría demasiado – susurro y se acercó un poco a ella notando la desilusión en sus ojos –Pero tal vez… en otra ocasión – le di un beso suave sobre el comienzo de sus labios y sin más se fue dejándola ahí totalmente atontada sonriendo mientras él no podía ni siquiera imaginar cómo sería ahora estar a solas con ella cuando ya de pequeña era bastante apasionada.

Manipular era algo que había desarrollado a lo largo del tiempo pero que había perfeccionado en Durmstrang donde era bastante útil y ahora seguía siéndolo; James sonrió con descaro como hacía mucho no lo hacía y por alguna extraña razón comenzaba a imaginar cómo haría su vida más tranquila pero por ahora debía trabajar para ello y lo primero en la agenda era conquistar a otra persona. Entro en el aula de pociones cuando ya todos estaban sentados en sus lugares, pudo ver de reojo que Fred le había apartado un lugar a su lado pero simplemente siguió de largo hasta llegar frente al profesor Slughorn que sonrió gustoso –Muchacho ¡qué alegría tenerte de nuevo aquí! – se levantó de su silla estrechándole la mano al chico que le sonrió con cariño, porque aunque lo negara a veces ese profesor era su favorito.

-Me alegra más a mi volver a tomar clases con el mejor profesor de pociones de Europa –James hablo en un tono tan solemne que le viejo estuvo a punto de derramar lágrimas de felicidad y orgullo.

-Oh muchacho – sin importarle más las apariencias salió de detrás de su escritorio y le dio un fuerte abrazo al chico que ahora era muchísimo más alto que el –Veo que te has convertido ya en un hombre – sonrió al notar la diferencia de tamaños.

James soltó una pequeña carcajada –Un poco por fuera pero aún sigo buscando ser uno bueno como usted –Horace estaba simplemente conmovido, sabía perfectamente que todos los Potter y en especial James que de pequeño había tenido mucho interés en saber la historia de su padre conocía de sus fallos y que lo admiraba de esa manera era algo que simplemente apreciaba en el fondo de su ser.

-Mi querido muchacho – le palmeo ambos hombros sonriendo pero al escuchar un carraspeo tras el chico recordó que estaban en clase –Muy bien, después de este saludo es hora de un examen… lo lamento mucho, mi muchacho pero debo ver cómo estas académicamente aunque no dudo que aun seas el mejor en mi materia – lo soltó y fue a sentarse de nuevo tras su escritorio.

-Lo entiendo y la verdad no estoy tan seguro, mi profesor en la academia no era tan bueno y por supuesto no le llegaba ni a los talones a usted pero aun así hare mi mejor esfuerzo… espero no decepcionarlo –James se sentó en la única mesa hasta al frente que estaba completamente desocupada más que nada porque enfrente el retrato de Severus Snape se encontraba y aún era bastante severo como su nombre lo decía.

-Nunca podrías decepcionarme, muchacho y confió plenamente en que tu mente aún sigue siendo la mejor para memorizar pociones – el profesor le coloco un pergamino lleno de preguntas sobre la mesa.

James asintió sonriendo y el profesor dejo de ponerle atención para seguir con su clase con el resto del grupo –Hola profesor Snape – el chico miro al cuadro donde el profesor lo miraba fijamente.

-Potter – contesto secamente.

-¿Puedo preguntarle algo? –James le hablaba amable algo que le resulto raro al profesor, el niño siempre había sido el vivo retrato de su enemigo.

-No te voy a dar las respuestas – contesto con cierta desconfianza.

-No es eso – el chico sonrió pero miro a ambos lados y se acercó un poco al cuadro sin que fuera muy notorio –Es que… en la academia me enseñaron muchas cosas y de algunas… simplemente no estoy muy seguro de que sean blancas ¿podría ayudarme? –James miro fijamente al retrato dejándole ver que no jugaba y el profesor recordó un poco de lo que enseñaban en esa escuela y simplemente asintió porque Durmstrang aún no enseñaba completamente magia blanca –Gracias, ahora dejare de molestarlo – el cuadro asintió y el profesor se sentó en su silla observándolo trabajar en silencio planteándose la misma duda que la mayoría que conocían al chico se planteaba… ¿Qué le habían hecho?

La hora del almuerzo llego rápidamente y James entro al gran comedor junto a su hermana y sus amigas que ahora ya eran capaces de hablar un poco mas aunque el chico había tenido que casi presionarles en el transcurso del día para que lo hicieran; se sentaron y enseguida Roxanne apareció frente a ellos –Jimmy ¿desde cuándo sabes hablar parsel? – lo miro como sí hubiera lanzado una maldición imperdonable.

-Siempre lo he hecho… solo que no me gustaba usarla – contesto sin interés James mientras se servía un poco de jugo.

Rose miraba a lo lejos con Fred, Louis y Frank sentados frente a ella –¿Por qué tanto cuchicheo? – pregunto confundida.

-Se nota que jamás miras más que tus libros –Louis sonrió metiéndose un bocado de puré de papas en la boca mientras la pelirroja bufaba levemente.

-James puso en su lugar al idiota de Fuller – agrego Frank mientras se servía unas salchichas en su plato, Rose lo miro sorprendida.

-¡Y de qué manera! – agrego Fred riendo y cuando vio la mirada inquisitiva de su prima supo que debía hablar más –Convirtio la puerta del aula en una serpiente y luego en frente de todos sin importar nada le hablo en parsel – soltó una carcajada mientras Rose estaba simplemente congelada, ella sabía que su primo podía hacer eso pero también recordaba como detestaba ese detalle de su herencia –Dicen que Fuller casi se orina del miedo – el pelirrojo siguió riendo mientras Rose observaba a James que se encontraba casi al otro lado de la mesa.

-… No lo vuelvas a hacer –agrego Roxanne a la pequeña discusión que tenía con su primo que parecía calmado comiendo.

-Tu deja de ser morena o deja de reírte como el tío George, sí puedes tal vez yo intente no tener el don de mi padre – la miro fríamente provocando que esta retrocediera un poco pero era Roxanne y retroceder no estaba en su vocabulario.

-James no estoy jugando… hablar parsel no es como una molesta risa ¿sabes lo que se pensara de ti? – estaba a punto de gritar pero se controló.

James se puso de pie para estar a su altura aunque ya fuera un poco más alto y enseguida Lilly lo tomo de la mano intentando calmarlo –Sirius – la voz del profesor Krum retumbo con cierta fuerza en el comedor y el chico enseguida se dio la vuelta inclinándose un poco como saludo –Sígueme – el hombre comenzó a caminar hacia la salida y el chico lo siguió con paso calmado dejando con la boca abierta a todos los de su familia; ambos se detuvieron a fuera del gran comedor un poco alejados de la puerta para que los curiosos no pudieran escucharlos –¿Es cierto lo que dicen? –Krum lo miro serio.

-Depende que versión allá llegado a sus oídos –James lo miro a los ojos tranquilo.

-¿Convertiste una puerta en una anaconda y le hablaste en parsel asustando al profesor? – el chico asintió y el profesor tomo aire –10 puntos más para Gryffindor por esa excelente transformación –James lo miro sorprendido –Aunque no me esperaba eso de que hablaras en parsel –Krum lo miraba tranquilo como un padre amable.

-Fue solo para asustarlo y dejara de ofender pero… ¿en verdad es tan malo que lo haga? –James lo miro levemente con tristeza, le gustara o no el regaño de su prima le había dolido.

-Eso solo depende de ti –Víctor coloco sus dos manos sobre los hombros del chico que lo miro de nuevo –Es tu don… muchos lo asumen como magia oscura y por estos lares más por el señor oscuro pero recuerda siempre que el don es solo tuyo y solo tu decidirás como usarlo y lo que es para ti – el chico asintió.

-A mí no me molesta… de hecho me gusta y no creo hacerle daño a nadie por usarlo –James miro a su mentor como sí le preguntara.

El profesor Krum sonrió –Pues ya está, no es nada malo…. Y 10 puntos más para Gryffindor –James lo miro sin entender y el profesor sonrió alborotándole cariñosamente el cabello –También me cae mal Fuller – el chico no pudo evitar soltar una carcajada mientras ambos volvían a entrar al gran comedor donde todos bajaron la mirada o voltearon a otro lugar al verlos entrar.

James suspiro cansado –¿Estaría mal gritarles en parsel? – el profesor que entendió lo que quería y sonrió negando palmeándole la espalda.