¡Hola a todos!
Aquí os traigo el cuarto capítulo. Creo que aporta algo de acción a la historia, que siempre es importante y da más información sobre El Gobernador. En general estoy bastante orgullosa de este capítulo, pero no sé qué pensaréis vosotros como lectores. Solo me queda deciros que espero que disfrutéis de la lectura.
One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda.
Capítulo 4
"Para comprar todo lo relacionado con la medicina, deberéis meteros por los callejones de la zona baja, que no os será muy difícil de encontrar. Está cerca del río y, si lo cruzáis, encontraréis también algunas librerías", Zoro, Robin y Chopper asintieron y fueron los primeros en marcharse.
Yua y Sanji tomaron un camino opuesto al de los demás. El cocinero no dejaba de dar vueltas a su alrededor, mencionando el día tan precioso que hacía y la maravillosa compañía de la que iba a disfrutar aquella mañana. Yua se sonrojaba últimamente más que de costumbre, pero el comportamiento de su acompañante no dejaba de provocarle una sonrisa. El camino que debían realizar para llegar hasta la zona del mercado era algo más extenso que el del resto, pues debían cruzar todo el pueblo para llegar a la otra parte de la isla, donde había una pequeña bahía con un desembarcadero. Se trataba de una zona de la isla poco poblada, más dedicada a los cultivos y a la pesca que al entretenimiento, pero también se trataba de una zona más oculta y poco accesible.
Sanji consiguió hacerse con una especie de carro de madera en el que poder transportar todos los alimentos. Le resultaba curiosa a Yua la capacidad que tenía Luffy para alimentarse, pero tampoco le sorprendió que Sanji necesitara algo de ayuda para transportar tantos alimentos hasta el barco, visto lo mucho que comían algunos de los miembros de aquella tripulación. A pesar de todo, Sanji se negó a que Yua cargara con ninguna bolsa, así que él soportaba todo el peso de las compras, mientras ella le indicaba los sitios en los que encontraría los mejores productos. La última parada fue en el desembarcadero, donde solían situarse los pescadores.
"Este atún es un excelente ejemplar", uno de los pescadores ayudó a Sanji a subirlo al carro, "Vamos a tener para varios días y Usopp y Luffy se van a poner muy contentos cuando vean que he conseguido dos pulpos", Sanji rebuscó en sus bolsillos dinero con el que pagar.
"Les van a atacar", Yua se giró cuando una mujer le susurró al oído. Una de las pescaderas la estaba agarrando con fuerza, "Es mejor que te alejes de ellos, muchacha, o tú también saldrás perjudicada", tragó saliva y miró a Sanji, que se acercaba a ella con una sonrisa. El rostro de Yua debió de cambiar de expresión, puesto que el de Sanji también lo hizo. El cocinero se aproximó a ella serio e intentó reconfortarla.
"¿Te encuentras bien?", a Yua le habría gustado asentir, pero lo único que hizo fue mantenerse inmóvil. Sanji comenzó a asustarse, podía verlo en sus ojos, y ella no era capaz de decir nada. Yua abrió la boca para decir algo, pero era incapaz de emitir cualquier sonido que no fuera incoherente.
Una enorme explosión se escuchó a lo lejos, haciéndole recobrar el sentido. La gente de aquella zona de la isla salió corriendo, algunos a sus casas, y otros se abrazaron los unos a los otros. Una columna de humo ascendía, indicando que la explosión se había producido en el centro del pueblo.
"¡Viene de la plaza!", la mujer que la había advertido volvió a apretarla el brazo con fuerza.
"Van a por vosotros…", susurró Yua. Sanji la miró alarmado, "¡Van a por vosotros!", Sanji se acercó al hombre al que acababa de pagar y le dio más dinero.
"¡Lleve esto a un barco que hay en el puerto, uno con un león! Encontrará a dos tipos en él, uno con una nariz muy larga y a otro que no lleva pantalones", el hombre asintió y Sanji tomó a Yua del brazo, dejando el carro atrás, y obligándola a correr en la misma dirección que se encontraba la columna de humo, "Ese idiota de Luffy… Seguro que se ha metido en algún lío".
Sanji prácticamente la iba a arrastrando por las calles, buscando dónde se encontraba la plaza de aquel pueblo. Unas voces les llamaron y Brook, Nami, Law y Chopper se pusieron a su altura rápidamente.
"¿Dónde están Zoro y Robin?", preguntó Sanji, sin soltar la mano de Yua.
"¿¡Tú qué crees!? Ese idiota se ha debido de perder", Sanji emitió un gruñido ante la respuesta de Nami, "Por Robin no te preocupes, ha ido al Sunny para ver si Usopp y Franky se encuentran bien. Van a por nosotros", la respiración de Nami estaba cada vez más agitada. Los seis iban abriéndose paso entre una multitud muy alterada. "Por cierto, hemos descubierto cuál es la fruta que ha comido El Gobernador".
"La Kagami Kagami no Mi", Law terminó la frase por ella.
Y, entonces, todo tuvo sentido para Yua. El nombre de aquella fruta del diablo fue como un jarro de agua fría, por fin la hizo reaccionar. ¿Cómo se le podía haber pasado? Había escuchado a Huro mencionarlo alguna vez, pero nunca se había parado a pensar que aquella pudiera ser la habilidad de El Gobernador. Tiró del brazo de Sanji para soltarse y comenzó a correr a más velocidad, adelantando al resto.
"¡Espera, Yua!", Sanji la gritó, pero no había mucho margen de reacción. De repente, varios hombres armados saltaron de los tejados y comenzaron a atacarles. Yua esquivó con agilidad a varios de esos tipos y continuó corriendo en dirección a la plaza, "Mierda…", estaban rodeados.
"¡Nami-ya, Tanuki-ya, seguidla! Nosotros nos encargaremos de esto. Os despejaremos el camino", Nami y Chopper asintieron y comenzaron a correr en la misma dirección en la que Yua se había marchado, forzando sus piernas al límite para alcanzarla cuanto antes.
Yua se hizo paso a través de empujones. Podía escuchar los gritos de Nami y Chopper a lo lejos, incluso por encima del pánico que la rodeaba, pero ella tenía que seguir adelante. Otro grupo de hombres se interpuso en su camino, pero pronto fueron alcanzados por varios rayos. Yua se cubrió los ojos por la luz que la cegaba y se giró, para ver cómo Nami, que portaba lo que a Yua le pareció una especie de vara de metal, y Chopper estaban ya prácticamente a su altura.
Los tres siguieron avanzando y, al entrar en la plaza, frenaron en seco. Allí estaba, El Gobernador, subido a una especie de plataforma y enfrente, abajo, Luffy. Durante una fracción de segundo, El Gobernador posó su mirada sobre Yua y ese simple gesto fue suficiente para hacerla reaccionar de nuevo. Yua comenzó a correr, ni siquiera el intento de Chopper por agarrarle de la ropa fue suficiente para frenarla. Luffy se giró al escuchar sus pasos, tiempo suficiente para entender el capitán de los Sombrero de Paja que algo no estaba bien.
"¡Es una trampa!", Yua empujó a Luffy a un lado y, de repente, sintió cómo algo le atravesaba el abdomen. El mundo que había a su alrededor se volvió lejano y oscuro. Antes de que su cuerpo tocara el frío suelo, Luffy la tomó en sus brazos. La mano izquierda de Yua se deslizó para tocar su cuerpo y notó como el frío metal lo atravesaba. Yua intentó tragar saliva, pero el sabor de la sangre en su boca solo podía producirle arcadas. "Espejos, Luffy", apenas podía hablar, pero necesitaba compartir con Luffy la clase de habilidad de El Gobernador.
"¡Chopper!", tanto él como Nami se habían quedado inmóviles, horrorizados por lo que sus ojos acababan de presenciar. Solo el grito de su capitán hizo que Chopper consiguiera la fuerza y valentía necesarias para correr hacia ellos. Chopper examinó el cuerpo de Yua, pero ésta no necesitó más que ver la expresión del reno para saber que no estaba bien.
"Ojalá tuviera algo para cortarle la punta del arpón. No puedo sacárselo así o la desgarraré", Chopper estaba nervioso y llamó a Nami para que se acercara. La navegante temblaba y un sudor frío le recorría la frente, "Hay que ponerla de medio lado. Evitaremos que se lo clave más todavía y que pueda atragantarse en caso de que su hemorragia interna se agrave", Luffy y Nami asintieron y siguieron las instrucciones del doctor, "Nami, tendrás que ayudarme para evitar que se desangre más. Necesita ser operada. Yua, tendrás que aguantar", Yua forzó una sonrisa que hubiera deseado que fuera sincera, pero su cuerpo había comenzado a convulsionar y, en ese momento, se dio cuenta de que iba a morir. Una lágrima se deslizó por su mejilla para caer al suelo. Estaba aterrorizada, pero si tenía que morir por una causa, esperaba al menos haber escogido la causa correcta.
Luffy extendió su brazo hacia el frente, donde El Gobernador parecía divertirse ante lo que estaba presenciando, pero, en vez de tocar el calor que cualquier persona desprendía, palpó algo frío y duro. "¿Un espejo?", los ojos de Luffy se abrieron de par, pues el hombre que había tenido delante era solo un reflejo. El Gobernador comenzó a reír a carcajadas y extendió sus brazos en un símbolo de victoria. Luffy apretó los puños y estiró los brazos hacia los lados, estaban rodeados de espejos.
Nami arrancó un trozo del largo vestido de Yua y comenzó a apretar en su abdomen, intentando reducir la hemorragia siguiendo las instrucciones de Chopper. El médico estaba completamente concentrado en su tarea a pesar de todo lo que estaba sucediendo a su alrededor.
"N-No me duele", Yua apoyó la cabeza en el suelo. Pudo ver por el rabillo del ojo cómo Nami se mordía el labio, pero no le hacía falta ver la expresión en el rostro de la navegante para saber que aquello no era una buena señal. Sus párpados comenzaban a pesarle y los pestañeos cada vez eran más largos.
"¡No te duermas!", Chopper la gritó, pero Yua estaba demasiado cansada como para responderle. Volvió a parpadear, pero cada vez le resultaba más difícil volver a abrir los ojos. Yua podía vislumbrar las figuras borrosas de Chopper y Nami, quienes intentaban mantenerla despierta, pero sus voces cada vez sonaban más lejanas y las palabras comenzaban a carecer de sentido para ella. Un suspiro se escapó de su boca y, de repente, todo se volvió negro.
"¿Dónde demonios se han metido?", Zoro se rascó la cabeza y miró hacia los lados, "Ya se han vuelto a perder", gruñó mientras continuaba caminando por una calle estrecha y adoquinada. Zoro mantenía su mirada al frente, intentando encontrar a Robin y Chopper, que parecían haberse esfumado. No recordaba haberse distraído, así que chasqueó la lengua. Aquella maldita ciudad parecía un laberinto. Las calles le parecían siempre las mismas y el hecho de que los puestos que había a los lados estuvieran repletos de objetos estrafalarios no le ayudaba.
Un sonoro estruendo hizo temblar los cimientos de las casas que le rodeaban. El humo y los fragmentos de polvo impregnaron el aire y, aunque no podía ver bien a su alrededor, sí que podía escuchar los gritos y llantos de la gente. Intentó avanzar a tientas, cubriéndose el rostro con su mano para no inhalar aquel humo. No sabía muy bien hacia dónde se dirigía, pero estaba convencido de que Luffy o alguno de sus nakamas estaba relacionado con aquella explosión.
"¡Luffy!", Zoro gritó por encima del jaleo, pero su capitán no le escuchó. Parecía haber ido a dar a una plaza, pero no estaba seguro del todo debido a las extrañas formas que parecían proyectar algunos de los edificios. Zoro parpadeó varias veces, llegando incluso a dudar de si la explosión había llegado a afectarle pues no estaba seguro de si los edificios tenían esas formas o eran simples reflejos. Rápidamente desenvainó sus katanas cuando varios hombres comenzaron a rodearle. Zoro intentó defenderse y atacar, necesitaba llegar a Luffy cuanto antes porque estaba convencido de que todo aquello había sido obra de ese maldito Gobernador.
"¡Es una trampa!", Zoro se giró al escuchar el grito de una voz femenina. Yua empujó a Luffy lo suficiente como para ser ella la que fuera atravesada por una especie de arpón. Zoro abrió la boca, horrorizado, viendo cómo Yua caía lentamente y era recogida por Luffy antes de que su cuerpo tocara el suelo. Pronto, el abdomen de Yua se tiñó de rojo y, desde aquella distancia, Zoro no necesitaba ver las expresiones de Chopper o Nami para saber que aquella herida iba a matarla.
Una sonrisa tímida se dibujó en sus labios cuando Luffy extendió su brazo para darle un puñetazo a aquel maldito hombre, pero entonces Zoro se dio cuenta de que algo no iba bien. No solo no parecía que el puño de Luffy no le había alcanzado, sino que aquel hombre que estaba de pie en una especie de plataforma no era real. ¿Qué fruta del diablo podía hacer aquello?
Una risa cruzó el aire. Zoro se giró para continuar peleando contra sus múltiples oponentes, pero su mente seguía pendiente en lo que estaba sucediendo a su alrededor.
"He tardado mucho en perfeccionar esta técnica, Mugiwara, pero es una trampa perfecta, ¿no te parece? La Kagami Kagami no Mi me permite crear espejos y he diseñado una curiosa trampa en la que nada es lo que parece", El Gobernador volvió a carcajearse, "Qué bonito ha sido el sacrificio de Yua, ¿verdad? Debo reconocer que sacrificar a Huro fue necesario, me quitaste trabajo, Mugiwara, pero si Huro recibía su merecido, la maldita vieja decrépita también debía ser castigada. Llevaba mucho tiempo ignorando sus chanchullos", Luffy apretó los puños con fuerza, odiaba a aquel hombre por lo que debía haberle hecho a la anciana que les había alojado durante la noche, "Cuando terminara contigo, había pensado en perdonarla, al fin y al cabo la tengo algo de aprecio, la conocí cuando tenía solo cinco años y era una mocosa llorona, pero por la cantidad de sangre que ha perdido, no creo que dure mucho", Zoro maldijo y embistió con fuerza a sus oponentes, deshaciéndose de unos cuantos a la vez. ¿De dónde demonios salían tantos hombres?, "Me estáis haciendo perder mucho dinero, habéis molestado a mi gente y me habéis hecho enfadar y, como comprenderás, eso es algo que no puedo permitir".
"¡Cállate!", Luffy gritó lleno de rabia. Se puso en pie y extendió sus brazos, intentando romper los cristales que les rodeaban, pero no surtió efecto.
"Son muy duros, ¿verdad?", El Gobernador volvió a sonreír, "La primera en caer ha sido Yua, el siguiente serás tú".
El Gobernador sacó un arma que ni Zoro ni Luffy habían visto jamás. Luffy se desplazó de la zona en la que se encontraban Chopper y Nami, intentando alejar cualquier peligro de ellos y, por supuesto, de Yua. El Gobernador disparó el arma y una especie de luz comenzó a rebotar a gran velocidad en los cristales, pero antes de que pudiera darle de lleno, Luffy saltó a un lado. El capitán de los Sombrero de paja apretó los dientes con fuerza al notar cómo le quemaba el hombro. Su camisa estaba parcialmente quemada, así como parte de su piel. ¿Qué demonios era esa arma?
"Vaya, eres más rápido de lo que pensaba. Esperaba que ese láser pudiera acabar contigo cuanto antes, pero veo que seguirás dándome problemas", El Gobernador volvió a disparar y Luffy se quedó inmóvil antes de volver a saltar. Si uno de aquellos disparos le daba, le heriría de gravedad.
Chan, chan, chan... ¡Habemus drama! jajaja
Un poquito de tragedia no está mal, ¿no? ¿Sobrevivirá Yua? Habrá que esperar al próximo capítuo en el que, por cierto, habrá más acción. No he escrito nunca una pelea y tampoco me he extendido mucho en esta parte debido a mi poca experiencia e imaginación en estos asuntos, pero espero estar a la altura ;)
Como siempre, ya sabéis. Podéis comentar cualquier cosa, incluso sugerirme algo. Todo es bien recibido.
