Música:
Silent Hill 2 – Null Moon
Silent Hill Shattered Memories – Angel's Scream
Silent Hill 2 Heaven's Night - Strip Club Theme
* La música termina donde pongo el asterisco.
IV
Madness in the dark… Things in the forest…
"Me quedé en la oscuridad, esperando a que alguien llegara. Nadie llegó."
Marcus Sedgwick. – Un corazón ajeno.
"Corrimos hacia delante por entre la niebla, sin importarnos las ramas que nos golpeaban al pasar, en un intento por escapar del horror que venía a nuestra espalda."
Chris Wooding. – La casa y el relicario.
(Silent Hill 2 Null Moon)
El piso de madera pulida, las mesas de cristal, los grandes ventanales por los cuales la pálida luz del exterior asomaba y se reflejaba en la superficie lisa de los muebles le daba un cierto toque místico tal como su nombre lo indicaba.
Me senté en la mesa más próxima a mí y procedí a limpiar mi herida lo mejor posible con algunas servilletas antes de empezar a revisar el lugar, por suerte a pesar de su aspecto no era tan profunda y pronto se formó un costra dejando de sangrar, era molesto pero podía soportarlo. Me levanté con cuidado y, medio cojeando comencé a caminar entre las mesas, examinándolas atentamente en busca de alguna pista que me guiara, pero era bastante difícil pensando que ni siquiera sabía que era exactamente lo que quería encontrar, ¿quizás una nota? ¿Un objeto?
Algo me llamó la atención de la última mesa de la hilera de la ventana, se veía… más desordenada que el resto, mientras me acercaba noté que el florero de adorno se hallaba volteado, también quién fuese que hubiese estado allí había dejado la mitad de una taza de té y unas tostadas apenas mordidas, supongo que tenía prisa, había algo más, una vieja fotografía yacía en la mesa, la recogí y me sentí…
"… cansada, mis piernas me dolían por tanto caminar de aquí para allá, atender clientes resultaba agotador, pero aquella mañana había sido una de las peores ¿acaso era el único café del lugar?, por suerte a esa hora el local se vaciaba y la gente no volvía hasta la tarde. Lo bueno de mi trabajo es que podía comer en el mismo lugar y sin pagar.
Ese día no tenía mucho apetito así que sólo llevé un té con un par de tostadas a mi lugar favorito de este café, la última mesa de la ventana, bastante lejos de la puerta y ese horrible sonido de campanillas. Contemplé el exterior mientras daba sorbos a la taza y masticaba unos pedazos de pan, hacía un tiempo sin niebla y el sol iluminaba las calles, un día bonito.
Por lo general siempre hay una ligera neblina en el pueblo, es más espesa en la noche pero nunca tanto como para dificultarle a uno la vista, es por esta razón que los días sin ella son bastante especiales, a pesar de que me encanta el toque nostálgico y mágico que le da ésta cuando se halla presente. El sonido del teléfono en la "habitación del jefe" como yo la llamo me sacó de mis ensoñaciones, es extraño por que pocas veces marcan a este lugar, mientras bebía otro sorbo de té saqué una fotografía de un bolsillo interior de mi chaqueta, ¿Cuántos años ya iban desde que él murió?, casi once si mal no recuerdo, aunque casi me parecen más, apenas le recuerdo.
Vi a mi jefe, el señor Scott acercarse a mi, su rostro me hizo saber que algo iba mal.
– ¿Ocurre algo señor?
– Me acaban de llamar de su casa, al parecer ocurrió un accidente, están llevando a su madre al Hospital Alchemilla en estos momentos.
Salté de mi asiento volteando el florero de paso pero no me importó, me quedé quieta unos instantes, sin poder mover un músculo de mi cuerpo, completamente tensa, entonces comencé a correr. No me di cuenta que había dejado olvidada la foto en la mesa, no me importó, sólo…"
…Igual que la vez que toqué ese columpio, era otro recuerdo. No tenía forma de saber si en verdad eran míos pero, ¿qué otra pista tenía?, guardé la fotografía en un bolsillo y volví a revisar la mesa pero ya no había nada de utilidad, así que me senté y comencé a pensar, ¿donde podía estar el Hospital Alchemilla?, en verdad necesitaba un mapa, ¿y en la habitación del jefe? Quizás hubiera algo que fuese de utilidad.
Caminé hasta allí, ya casi no cojeaba y el dolor era apenas perceptible, supuse que era buena señal. La puerta estaba abierta pero la luz no funcionaba, así que me valí de la linterna para moverme, lo primero que revisé fueron los cajones del escritorio, donde encontré una ampolla, una bebida isotónica y un paquete de galletas de chocolate el cual abrí inmediatamente, tenía bastante hambre pero procuré dejar la mitad del envoltorio, era muy difícil conseguir comida en éste lugar.
Mientras masticaba, recorrí con el haz de luz las paredes hasta que, por suerte, encontré un mapa del pueblo, estaba firmemente pegado así que me resigne a sacarlo para llevármelo.
No me fue difícil encontrar el hospital, estaba al otro lado del lago Toluca, al norte de aquí, según recordaba la entrada a esa parte del pueblo estaba bloqueada, ¿cómo iba a llegar a ese lugar?, mi mirada se detuvo en el "Boat launch", detrás del "Silent Hill Historical Society".
No me quedaba de otra, tendría que cruzar en bote, ¿sabía manejar uno?, ni idea, pero tendría que experimentar. Seguí revisando en los otros muebles, pero no hallé nada más que un par de pilas y una puerta que daba a un baño, entré para revisar más no había nada de utilidad, me vi un momento en el espejo antes de salir y descubrí que estaba más demacrada que en el hospital, ahora tenía algunas magulladuras y moretones que se asomaban claramente en mi piel pálida.
Salí nuevamente al café y me senté para beber un poco de esa bebida, la cual me devolvió en parte la energía que había gastado caminando y corriendo hasta este lugar, quería alargar el máximo tiempo posible mi partida, principalmente por esos monstruos aunque por lo menos comenzaba a sentirme lo suficientemente fuerte como para correr nuevamente. Bebí el último trago de un tirón y caminé hasta la puerta, deteniéndome a un metro de ésta para tomar una profunda respiración, no podía evitar estar nerviosa, sólo esperaba que esas criaturas o lo que sea que fueren no estuviesen fuera, esperando a que yo saliese para abalanzarse sobre mí y matarme. Cogí el pomo y abrí, dudé un instante más antes de salir al exterior, en cuanto la puerta se cerró detrás de mí algo extraño comenzó a suceder, el sonido de una sirena rompió el silencio, retumbando por todas partes al tiempo que la oscuridad lo inundaba todo, quise volver a entrar a la tienda pero estaba cerrada con llave.
(*)
Mientras intentaba infructuosamente abrir, las tinieblas se hicieron tan densas que pronto no pude ver nada delante de mío, busqué en mis bolsillos la linterna y la encendí, lo que vi me impactó, no había nada a mi alrededor a excepción de unos cuantos edificios flotando en la altura, el piso de cemento se extendía por varías direcciones como si no tuvieran fin, en el cielo oscuro se adivinaban unas nubes con formas que se me hacían peligrosas, era un paisaje de locura.
(Silent Hill Shattered Memories – Angel's Scream)
Comencé a correr sin saber hacia donde, ¿qué estaba ocurriendo en éste lugar?, la oscuridad era agobiante y por momentos creía ver "algo" asomándose de entre las tinieblas, una cosa sin forma extendiendo un brazo delgado hacia mí, pero cada vez que me detenía se desvanecía ¿me estaba volviendo loca?, ¿sería esto un producto de mi mente?
Me detuve nuevamente intentando recuperar el aliento cuando escuché el sonido de algo arrastrándose a mí alrededor, apunté el haz de luz hacia la oscuridad circundante pero ésta era tan espesa que no pudo atravesarla, la débil luminosidad con suerte alumbraba dos o casi tres metros más allá. El sonido volvió a repetirse, parecía venir de todos lados a la vez, algo pareció moverse entre las sombras ¿o había sido mi imaginación?, cuando lo escuché repetirse volví a correr, no lo soportaba, parecía jugar conmigo, el lugar, la oscuridad ¡todo!, como si intentaran llevarme a la locura.
De entre las sombras vislumbré un maltrecho edificio, me acerqué con cuidado, sin fiarme demasiado, sólo tenía una entrada que daba a unas escaleras descendentes, me acerqué con desconfianza a ellas, preguntándome si sería una buena idea bajar por ahí cuando escuché unos pasos atrás, me voltee, intentando controlar el temblor que se había apoderado de mis manos y lo vi, una criatura alargada y extremadamente famélica, llevaba unos harapos negros que antaño debieron ser un traje, su rostro sólo presentaba una boca dentada en diagonal con una larga lengua asomando de ésta y una perpetua sonrisa burlona, además de esto, su cabeza no poseía nada más, ni nariz, ni ojos… sus brazos delgados llegaban hasta el suelo y terminaban en garras, debía de medir casi tres metros.
Por un momento mi cuerpo se congeló, el miedo se extendió por todo mi ser nublando mi mente y pensamientos, cuando la criatura comenzó a avanzar hacia mí, sin dudarlo bajé por la escalera, en algunas ocasiones me salté varios escalones en mi precipitada huída, me veía cayendo en aquella oscuridad profunda o golpeándome contra los escalones una y otra vez, por suerte, siempre lograba recuperar el equilibrio o caer bien.
En poco tiempo estaba agotada, lanzaba miradas hacia atrás, esperando que el monstruo hubiese desaparecido, pero aún estaba allí, le llevaba ventaja, pero aún así, casi no podía correr más, y si me detenía aquello me atraparía. Cuando llegué a los últimos escalones mis pies fallaron y caí fuertemente al piso, me arrastré al tiempo que intentaba levantarme, cuando lo logré me fui hacia un lado, casi cayéndome de nuevo, intenté correr nuevamente, pero apenas podía, mis piernas me dolían, me costaba respirar, el corazón me latía fuertemente, el miedo me impedía pensar con claridad, en algún momento volví a caer, creo que incluso grité, mi mente no estaba clara, no me atrevía a mirar hacia atrás para ver si aún me seguía ni a detenerme a descansar, avancé a trompicones, a veces incluso arrastrándome, no sé cuanto tiempo estuve así, entonces vi la luz.
Era brillante, casi como un faro, guiándome en la oscuridad, me dirigí hacia ella como pude, haciendo un último esfuerzo, intentando olvidar el dolor sordo que aquejaba todo mi cuerpo y concentrándome únicamente en esa luz blanca, pude entrever más estructuras flotando, destrozadas. Entre la oscuridad volví a vislumbrar extrañas formas que me parecieron seres intentando atacarme, aún así no me detuve, cuando estuve finalmente cerca de ella, fue como si me envolviera y entonces, todo desapareció.
(*)
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Desperté bruscamente, por un momento me sentí desorientada, me hallaba en una habitación, por la ventana una débil luz comenzaba a iluminar poco a poco mi alrededor, ¿dónde estaba y cómo había llegado hasta aquí?
Mi cuerpo aún estaba algo adolorido, me revisé y descubrí parches y vendas cubriendo mis heridas, mientras hacía esto, unos pasos se hicieron audibles, instintivamente me incliné hacia atrás, como si intentara fundirme con la pared, por un momento mi corazón se detuvo cuando los escuché detenerse frente a la puerta, el pomo giró y en la entrada apareció un joven de alrededor de 20 años, cabello castaño claro, chaqueta y pantalones negros con una polera blanca.
Nos miramos durante un largo tiempo, era la primera persona que veía desde que despertara, casi me daba miedo hablar, como si la más mínima palabra que pronunciase destruyera el hechizo y él desapareciera.
(Silent Hill 2 Heaven's Night - Strip Club Theme)
El largo silencio comenzó a volverse algo incómodo, hasta que él decidió hablar primero:
– William Simons… ¿y tú…?
– Nadia… Cable…
– Ehm, ¿cómo te sientes?
– Bien, gracias. Disculpa ¿me puedes decir qué ha pasado?, ¿cómo llegué aquí?
– Pues, te encontré tirada en medio de la calle después del tocar de las sirenas y te traje al único lugar seguro que conozco, de paso también te curé las heridas.
– Gracias por eso pero, ¿cómo puedo saber que no eres un pervertido o algo así?
– No puedes, así como yo tampoco tengo forma de saber si eres otra de las ilusiones del pueblo
– ¿Ilusiones?
– Los monstruos, la representación de lo que deseas, el otro mundo…
– Espera un momento, ese otro mundo ¿no será aquella extraña oscuridad, el vacío y esa luz que aparecieron tras sonar esa sirena?
– Bueno, sí. Por lo que he ido descubriendo para cada persona es distinto y representa lo más profundo de uno, tus miedos, tus recuerdos… tus pecados…
– Eso explica por que estaba tan vacío – murmuré– ¿a qué te refieres con pecados?
– El pueblo llama a las personas generalmente por tener oscuridad en sus corazones… sobre todo si no reconocen lo que hacen, hasta que uno no vence a sus propios monstruos no puede irse, o gana o es consumido por ellos… pero también existen otras razones para que este lado del pueblo te atrape, no conozco todas aún.
– Pareces conocer mucho del tema
– He estado el tiempo suficiente cómo para descubrir ciertas cosas–dijo amargamente
– ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
– Es difícil decir, pero creo que casi medio año o un poco más.
– eso es mucho, ¿por qué estás aquí?
Al ver su rostro incómodo rápidamente añadí
– Lo siento, no quiero parecer una entrometida, es sólo que…
– No, está bien.
– ¿Hay más gente aquí?
– Hasta ahora únicamente he visto a un hombre llamado Carl y a ti. Es muy difícil que las realidades de cada uno coincidan.
– Ya veo…
Estaba procesando esta información cuando un muffin de chocolate apareció en mi campo de visión.
– ¿Tienes hambre? – me preguntó al tiempo que mordía un pedazo de otro que sostenía con su mano libre.
Yo lo cogí agradecida, mientras comíamos le conté un poco de cómo había llegado aquí y el sitio al que ahora debía ir. El asintió y, cuando terminé me dijo:
– Sé el lugar al que te refieres, he estado en el hospital Alchemilla, un poco tétrico. También sé donde se halla esa zona de botes, puedo acercarte hasta allá pero cuando sea de día, aún es muy de madrugada y es peligroso estar afuera a esta hora, especialmente si es de noche.
– Tiene sentido.
Después de comer, y mientras esperábamos que el sol se elevara más alto en el cielo, él me habló un poco más del pueblo, al parecer éste lugar se hallaba compuesta por diversas capas de realidades, la primera donde vivía la gente normal, el lugar de mis recuerdos, el segundo que era éste mundo de nieblas y monstruos, y el tercero que era ese mundo extraño que hacía poco acababa de visitar.
Si era verdad lo que me decía Max, existía una razón por la cual yo me encontraba aquí, ya sea buena o mala, debía seguir las pistas colocadas por el pueblo para poder salir de este lugar.
Cuando ya estaba lo suficientemente claro, salimos de la habitación, el pasillo se hallaba bastante desordenado pero no había ningún peligro a la vista, él me contó que hasta ahora nunca había visto ningún monstruo en tal lugar. Llegamos a una puerta y al cruzarla aparecimos en un bar, en una pared, escrita con luces fluorescentes leí "Heaven's Night"
Antes de salir al exterior, Max me pasó una ampolla.
– Bébela, te ayudará con el dolor.
Tras la puerta se hallaba una larga escalera metálica que llegaba hasta el suelo, observamos bien antes de salir a la calle, pero mientras caminábamos nada apareció, aún así estuvimos atentos por si los monstruos se presentaban. A decir verdad, me ponía más nerviosa el que no se dejasen ver a que estuvieran atacándonos, el sólo hecho de pensar que podían estar acechando, ocultos en la niebla, esperando a que nos separáramos me ponía tensa, pero a quién no ¿verdad?
Salimos del pueblo por Nathan Ave. –Él me dijo que se llamaba así–, dejando aquellos viejos edificios atrás, todo estaba silencioso por lo cual nuestros pasos se escuchaban claramente.
Al lado del camino se alzaban unas vallas metálicas y más allá se veía un bosque, de pronto Will se detuvo, algo más adelante se podía ver un edificio.
– La entrada más usada para llegar a los botes es por el "Silent Hill Historical Society" –dijo apuntando hacia la construcción–, aunque yo no te lo recomendaría…
– ¿Por qué?
– Ese lugar… es muy raro. El otro mundo aparece más seguido allí, por lo menos según he podido ver. Otro modo de llegar es por el bosque.
– ¿Es más seguro?
– En ambos hay monstruos, pero el último es más directo. Puedes pasar por aquí– dijo mientras se acercaba a la valla, me hizo señas para que me acercara y cuando lo hice la empujó un poco.
Para mi sorpresa la alambrada cedió dejando una abertura de casi mi tamaño, alguien se había tomado el tiempo de cortarlo de modo que al cerrarlo pareciese que se hallaba intacto. Will me sonrió.
– Me tomó tiempo descubrirlo, es uno de los tantos secretos del pueblo supongo. Bueno, creo que ahora nos debemos despedir.
– Espero volver a verte pronto.
– Quién sabe, tal vez así sea… oh, espera, toma esto– dijo entregándome un cuchillo con una hoja de unos 15cm. – No sirve de mucho, me refiero para atacar, pero si no tienes escapatoria y se hallan muy cerca, puede ser muy útil. Lo digo por experiencia, me ha salvado el pellejo en un par de ocasiones así que…
– Pero ¿y si lo necesitas?
– Oh, tengo esta pistola que me encontré… además, no puedes andar por este pueblo sin ninguna clase de protección.
– Gracias por ayudarme.
– No es nada. Además, ya era un tiempo que no veía a alguien y necesitaba conversar un poco, sentía que estaba comenzando a volverme loco, digamos que nos ayudamos mutuamente… eso sí, ten cuidado con lo que veas, el pueblo puede crear miles de ilusiones engañosas, casi siempre mortales, tuviste suerte que te encontrara yo, además aquí son llamados diversos tipos de personas, no todas son buenas, así que, estate atenta.
– Lo haré– dije mientras pasaba la valla.
Nos miramos una última vez, entonces él comenzó a caminar de regreso al pueblo, y pronto fue engullido por la niebla.
(*)
Me di la vuelta, enfrentándome al bosque, era bastante tétrico y oscuro. Según recordaba del mapa, los botes estaban detrás del edificio que había visto, así que orientándome lo mejor posible, comencé a caminar.
El suelo pronto se llenó de gruesas raíces sobresalientes que dificultaban mi andar, hasta ese momento no se había presentado ningún monstruo y eso me preocupaba, entonces tropecé y caí. Mientras yacía en el suelo escuché un misterioso ruido tras de mí, como el crujir de la madera, voltee mi cabeza lentamente, entonces vi un extraño árbol, tenía una forma vagamente humana, como de un hombre en extrema agonía alzando sus brazos al cielo, el sonido provenía de eso, aquello se movía.
Me levanté rápidamente cuando volví a escuchar ese sonido, pero a mi alrededor, el ser pareció querer extender uno de sus "brazos" hacía mí, entonces corrí. Estaban por todas partes, los sentí intentando agarrar mi ropa, mis brazos, incluso mi pelo, pero mi cuerpo los evadía incluso antes de que siquiera lo pensase, recibiendo sólo algunos rasguños.
Grité cuando caí, una de las raíces se había aferrado a mi tobillo con fuerza. Desesperada, intenté quitármela de encima mientras por el rabillo del ojo veía a esos "árboles" o lo que fuese, acercarse con lentitud. Con rapidez saqué el cuchillo y sin pensarlo comencé a cortar la raíz, pasándome a llevar de paso la pierna del cual salió un pequeño hilo de sangre.
Mientras la raíz se retorcía– esperaba que por el dolor–, me alejé cojeando lo más deprisa posible hasta dejar atrás a las criaturas, entonces entre los árboles frente a mí, vi el muelle.
Cuando llegué, me desplomé en el suelo, jadeando. Me había salvado por los pelos nuevamente, tenía suerte. Me quedé un rato allí, viendo la niebla deslizarse por el cielo, entonces me senté y observé mi tobillo, no se veía tan mal, solo unas magulladuras, y el cuchillo me había hecho un simple arañazo, pudo haber sido peor.
El dolor casi se desvanecía, pero aún cojeaba, me detuve cerca del agua, escuchando el tranquilo sonido de ésta al moverse cuando lo vi, un bote blanco.
Me acerqué y lo quedé contemplando, se veía firme, no parecía tener fugas y era algo amplio, aún así me daba miedo, el pensar que pudiese haber monstruos bajo el agua y que dieran vuelta el bote me atemorizaba, pero era el único modo de llegar al lado norte.
Me subí, por un momento mi corazón se detuvo cuando se bamboleó peligrosamente, pero cuando logré tomar el control y éste se calmó respiré aliviada. Cogí los remos y practiqué como poder moverlos de un modo que me resultase cómodo, hecho esto solté la amarra y respiré profundo, cogí fuertemente los remos y comencé a avanzar lentamente hacia el interior del lago.
Y aquí estamos, ojalá les haya gustado un poco el Otro Mundo de Nadia, pero como todas las cosas en este pueblo, pronto también cambiará…. Bueno, espero pronto estar subiendo el siguiente capítulo, en la medida que los trabajos me dejen, hasta luego.
