Bueno, aquí traigo la cuarta parte del fic
no me enrollo, espero que lo disfrutéis
CAPÍTULO 4 - LOS PRISIONEROS
-vaya, con razón tenía reprimido todo eso-mencionó el profesor Oak-debió de ser un gran trauma
-¿y ya está?-preguntó Tracey-no me creo que todo acabara tan pronto
-no-dijo Mewtwo-la mente de Ash sigue activa, eso significa que hay más cosas por descubrir
Ash despertó al amanecer tirado en la arena una playa, tosió y escupió algo de agua. Sus ropas estaban rasgadas y húmedas y tenía varias heridas en los brazos. Supuso que la metralla le alcanzó.
-¿qué ha pasado...?-preguntó al aire
Recordó la batalla, que cayó al mar y huyó de los sharpedo, después el oleaje y nada...
-¡capitán!-oyó a sus espaldas
Miró como buenamente pudo y se fijó cómo cinco soldados con el uniforme blanco con detalles azules de Kalos se acercaban a él...
-un superviviente-dijo uno de los soldados
Ash intentó huir pero sus piernas estaban agarrotadas. Los soldados le apuntaron con sus mosquetones para que no volviese a intentar escapar.
-trè bien muchachos-dijo el capitán-llevadle con el resto de prisioneros al barco, en avant
Los soldados empujaron a Ash hasta un bote y se dirigieron a un filibote* donde más soldados cargaban prisioneros y también pokémon en jaulas.
-¿qué vais a hacer con esos pokémon?-preguntó Ash sorprendido, y no precisamente para bien
-eso no es asunto tuyo carroña-dijo uno de los soldados-lo que sí has de saber es que iréis todos rumbo a Ciudad Porcelana
Ash no daba crédito a lo que veía, un montón de pokémon de agua eran transportados a las bodegas del navío. No sabía por qué se habían tomado tantas molestias en capturarlos, pero tenía un mal presentimiento sobre ello.
Los soldados bajaron con él a una de las cubiertas inferiores donde fue amarrado con grilletes a una picota. Los soldados se marcharon y se percató de que había otro prisionero a su lado, un hombre no mucho mayor que él, de tez morena y aspecto algo demacrado; evidentemente sufrió el abuso de los soldados.
-eh-le susurró-¿me oyes?
-sí-dijo el hombre-tenemos que salir de aquí-dijo revolviéndose y haciendo resonar sus grilletes
-no me digas...-dijo con sarcasmo-escucha, ya que os han capturado puede que tengamos una ocasión
-¿a qué te refieres?-preguntó Ash
-soy el único superviviente de mi partida, pero vosotros sois al menos veinte-explicó-si nos soltamos podremos hacerles frente y escapar
-y ¿a dónde iríamos?-preguntó Ash-estamos en medio de un archipiélago deshabitado
-¿sabes navegar?-preguntó el hombre
-si te refieres a si sé manejar un barco la respuesta es sí-dijo Ash-pero de ahí a saber dirigirlo es otra cosa
-tendrá que valer, escucha atentamente, sigue mis instrucciones y todo saldrá bien-una vez acabó de hablar silbó ligeramente y de entre las cajas salió un geodude
Ash se sorprendió tanto que no sabía ni qué decir...
-ese geodude... ¿es tuyo?-preguntó
-sí, me siguió cuando nos capturaron hace tres días y no le han visto-explicó el prisionero-ahora que podemos recibir ayuda es la hora de salir de aquí
Geodude rompió los grilletes de su compañero y más tarde los de Ash. Éste agradeció al pokémon roca su esfuerzo y siguió a su nuevo amigo por el barco.
Curiosamente a penas encontraron resistencia y pudieron salvar al menos a quince marineros quienes les siguieron gustosos. En la segunda cubierta inferior vieron algo que les dejó muy mal sabor de boca: Los pokémon estaban hacinados en sus jaulas observando con ojos compasivos a los recién liberados prisioneros.
-debemos sacarles-dijo Ash
-sí pero primero hay que acabar con el resto de soldados-dijo su compañero preso
-se llevaron a cinco a cubierta-dijo uno de los marineros liberados-van a fusilarles
-no si se lo impedimos-dijo Ash
Automáticamente cogieron los sables, pistolas y mosquetes de sus enemigos caídos y subieron al exterior. En sigilo observaron cómo cinco marineros arrodillados esperaban temerosos cómo sus enemigos dispararían contra ellos.
Los soldados de Kalos cargaron sus armas a espera de la orden de su oficial.
-hay que detenerles-dijo un soldado a punto de salir
-no, espera-dijo el moreno-Geodude, ya sabes
Geodude no se hizo demorar y utilizó lanzarrocas contra todos los soldados y el oficial dejándoles fuera de combate. Los marineros aprovecharon y para no correr riesgos les apuñalaron con las bayonetas y los sables.
-ya estamos todos-dijo Ash-¿cuál es el plan?
-¿ves ese bergantín de allí?-dijo el moreno señalando a un barco a proa-abordaremos el navío y lo prepararemos para huir; mientras tanto saca a los pokémon y prende las reservas de pólvora, la explosión hundirá el barco y nos dará tiempo para escapar-Ash asentía aunque la estrategia le parecía demasiado improvisada-te esperaremos diez minutos, nada más, si lo logras nos marchamos a toda vela, si no... que el Rey del Mar te acompañe
-no fallaré-dijo Ash confiado
El prisionero y los marinos saltaron al agua y nadaron al bergantín. Mientras, Ash bajó y fue rompiendo las cerradoras de todos los pokémon con una pistola. De pronto llegó a una pequeña donde se encontraba un pichu asustado.
-eh amiguito-dijo Ash llamando la atención del pequeño roedor-voy a sacarte de aquí
Ash partió la cerradura usando la culata a modo de martillo, el pichu salió, pero lejos de escapar se quedó mirando a Ash. Éste le devolvió la mirada extrañado pero continuó hasta que hubo liberado a todos los pokémon.
Subieron hasta cubierta y los acuáticos se lanzaron al mar. Los de otro tipo se agarraron a ella y esperaron que les llevaran a tierra. Todos menos uno: el pichu que Ash salvó.
Ash estaba prendiendo fuego a las reservas de pólvora calculaba que tendría un minuto para poder salir del barco. Se percató en seguida de que le iba siguiendo el pequeño pokémon eléctrico...
-¿qué haces? Ve con los tuyos, el barco va a explotar-gritó Ash ya en cubierta
-pi chu-dijo el roedor negándose
-está bien, agárrate-dijo cogiendo al pequeño y segundos antes de que la pólvora explotara saltó por la proa
La explosión se escuchó en todo el archipiélago y Ash nadó lo más rápido que pudo al bergantín con Pichu agarrándose a su camisa.
-¡mirad!-gritó un marinero en el recién tomado navío-¡hombre a la deriva!
-rápido soltad un cabo-gritó el moreno
Ash agarró el cabo que soltaron en el agua e inmediatamente fue subido a bordo...
-creíamos que te perderíamos-dijo su compañero cuando se percató del pokémon a su espalda-¿y ese pichu?
-es una larga historia-dijo Ash-vamos, larguémonos de aquí
Ash tomó posesión del timón y los marineros izaron las velas. El navío surcó las aguas, pero no era el único. Los otros barcos de Kalos se percataron y fueron tras ellos. Eran dos fragatas perfectamente equipadas contra un bergantín con apenas seis cañones entre babor y estribor.
-nos van a alcanzar a este paso-gritó un marinero
-manteneos firmes muchachos-alentó Ash a la tripulación
De pronto, como por arte de magia, una lluvia empezó a caer sobre ellos mientras surcaban las islas hacia mar abierto.
-¿lluvia? ¿Por qué llueve?-se preguntó Ash
-no lo sé, pero esto me da mala espina-dijo el moreno
Una de las fragatas que les seguían disparó una andanada de balas encadenadas con la esperanza de destrozar su velamen o sus mástiles. Ash hacía lo posible por mantener al bergantín lejos de los disparos, pero entre las salvas continuas y la lluvia poco lograba.
La otra fragata, la misma que hundió su barco la otra noche, disparó los morteros y no acertó por muy poco. Parecía que todo estaba perdido...
-tenemos que lograrlo-dijo Ash mientras Pichu se aferraba a su pierna
-eh, ¿qué es eso de allí?-preguntó un marinero de proa
La anomalía que señaló en un principio acabó por convertirse en un remolino hacia el que iban directos.
-¿estás loco? ¿A dónde vas?-preguntó su libertador
-si atravesamos el remolino antes de que se haga más grande nos dará tiempo para huir-dijo maniobrando con el timón-le respondió Ash
-no seas loco, nos matarás a todos-gritó él
El remolino se hacía grande a pasos agigantados, pero de pronto se desvaneció. Los marineros se miraron confusos, cuando sin previo aviso un enorme torbellino se formó fuera del agua, les pasó por sus cabezas y arremetió contra una de las fragatas hundiéndola...
-pero en nombre de...-se dijo Ash sin creer lo que veían sus ojos
El otro navío que hacía lo posible por virar se encontró con algo que nunca imaginarían: del agua salió un enorme pokémon que extendió sus alas frente a ellos y con un rugido ensordecedor disparó una enorme ráfaga que mandó el barco a pique.
En el bergantín no daban crédito y muchos no tenían claro que había sido eso, pero decidieron seguir navegando no fuera la mala suerte de que los siguientes fueran ellos.
La lluvia terminó y el barco por fin estaba a salvo. Ash cayó frente al timón y suspiró aliviado...
-estamos vivos, no me lo puedo creer... ¡Estamos vivos!-gritó
-buen trabajo... capitán-dijo su compañero ofreciéndole la mano
-capitán... nunca pensé que tendría ese título tan pronto-dijo Ash agarrando la mano e incorporándose-por cierto, aún no sé tu nombre
-me llamo Brock, es un placer
-yo soy Ash Ketchum, el placer es mío
De pronto un marinero miró al agua y se quedó mudo del susto...
-eh... ca-capitán-tartamudeó
-¿qué ocurre?-preguntó Ash
-hay... algo...en el agua
Cuando Ash y los marineros fueron a observar vieron una gran silueta debajo de ellos...
-¿será un wailord?-preguntó Ash
-no es tan grande-respondió Brock-además, los wailord no son blancos
La silueta pegó un bandazo y avanzó a enorme velocidad para adelantar el barco. Cogió impulso y salió despedido fuera del agua, desplegando sus alas para mantenerse en el aire.
Rugió suavemente, y aunque los marineros se sintieron amenazados por su porte, pronto se dieron cuenta de que no era malvado. Ash y Brock corrieron hacia a proa para poder verle mejor, cuando Brock se dio cuenta de a quién tenían delante...
-es... el Guardián del Mar, Lugia-dijo Brock
-¿Lugia? Creí que era una leyenda-dijo Ash
-todas las leyendas tienen un punto de verdad-respondió el moreno
-habéis obrado bien-dijo Lugia telepaticamente-al haber salvado a los pokémon de ese cautiverio injustificado os habéis ganado mi gratitud-los marinos observaban anonadados a Lugia con una mezcla de adoración y respeto en sus miradas-que el destino os sea propicio
Sin más dilación Lugia se lanzó en picado y volvió a sumergirse. Sin embargo, Ash se percató de una cosa brillante que iba cayendo lentamente. Corrió y la cogió al vuelo. Cuando abrió su mano se fijó en una extraña pluma de color plateado que brillaba con la luz del sol.
-es un ala plateada-dijo Brock-una pluma de Lugia
-¿qué hago con ella?-preguntó el novato capitán
-nada, es un símbolo, significa que Lugia te ha bendecido-explicó el moreno-muchos dicen que portar un ala plateada da suerte
-esperemos que así sea-dijo y se la guardó
-pichu-gritó el pequeño pokémon
-ah, casi me olvido de ti-dijo Ash cogiéndole en brazos
-parece que ese pichu te ha cogido cariño-observó Brock
-no se quiso separar de mí-dijo Ash-me parece que será una buena compañía
Pichu se puso muy contento y lanzó una ligera descarga a Ash sobresaltándole pero sin llegar a provocarle daños. Brock reía ante la reacción del pequeño.
Pararon el barco en una playa desierta para poder revisar las provisiones que tenían y deshacerse de los cuerpos de los antiguos tripulantes. Ash entró en el camarote del capitán, justo debajo del puente de mando.
-con un poco de cambio quedará a mi estilo-dijo Ash-¿no crees Pichu?
El ratón asintió. Ash siguió rebuscando entre las pertenencias de los antiguos ocupantes y encontró ropajes y un tesoro personal que, como dictaba la Ley del Mar, él lo encontró pues él se lo queda.
Cuando Ash salió del camarote vestido con sus mismos pantalones, unas botas de cuero, una chaqueta larga de color azul marino, debajo de esta una camisa blanca y en la cabeza un tricornio sencillo.
Bajo la chaqueta, además, se colocó una canana con tres pistolas y un sable en la cintura.
-ahora sí que pareces un auténtico capitán-dijo Brock viéndole-sin embargo supongo que estás al corriente de la situación
-¿cuál de todas?-preguntó Ash
-hemos robado un navío de una nación sin trabajar para sus enemigos y nos hemos hecho a la mar sin pestañear, además de haber destruido otros tres navíos de un convoy-explicó Brock-¿sabes lo que significa?
-¿que no tendremos que darle cuentas a nadie de lo que ganemos si asaltamos un barco porque somos completamente libres?-preguntó Ash con una sonrisa sarcástica
-iba a decir que eso nos convierte en piratas, pero tu respuesta me gusta mucho más-dijo Brock-capitán, necesitamos reparar el barco, comprar armamento y víveres, además de reclutar a más tripulación
-creo que conozco un sitio-dijo Ash-he oído que en Kanto, en Isla Canela, un montón de filibusteros han creado una comunidad al margen de toda ley, deberíamos probar allí
-perfecto pues-dijo Brock-da la orden y los hombres te seguirán
-muchachos, ¡rumbo a Isla Canela!-gritó Ash a lo que todos los tripulantes obedecieron
Ash se puso de nuevo en el timón sintiéndose un hombre nuevo. Brock se puso a su lado y Pichu en su hombro mientras navegaban.
-Brock, ¿quieres ser mi oficial de cubierta?-preguntó el joven de pelo azabache
-no me importaría, pero creo que te sería más útil en otros campos-respondió el moreno
-¿como en qué?-preguntó Ash
-soy cocinero y doctor, si necesitas que los estómagos de esta gente dejen de rugir avísame, si necesitan la amputación de un miembro o un remedio contra el escorbuto, también soy tu hombre-dijo con los brazos cruzados
-está bien saberlo-rió Ash
Después de haber sido vejados y casi asesinados, los marineros por fin se sentían aliviados de estar navegando libremente. Evidentemente nadie pensó que acabarían así, pero era eso o pudrirse en un campo de prisioneros en las regiones más áridas o frías de Teselia. Pese a su poca experiencia, confiaban en Ash, tenían la esperanza que les guiaría a un futuro próspero.
-Dime Brock ¿de dónde eres?-preguntó Ash sin soltar el timón
-soy de una aldea minera de Kanto: el Peñón de Plata-dijo Brock
-¡anda! Eso no está lejos de donde yo vivo-dijo Ash-¿cómo acabaste prisionero?
Brock miró al cielo y decidió contar su hisoria:
"Vivía con mi familia en la aldea y como la mayoría de los de allí trabajábamos en las minas de plata para fundir el mineral y venderlo. La vida era simple. Yo me encargaba de preparar el rancho para los mineros y atender a los heridos. Un día conocí a Geodude y nos hicimos inseparables. Todo iba bien hasta que empezó la guerra. Llegaron los hombres del rey y dijeron que era primordial que la plata de Kanto sirviese para sufragar a las tropas, por eso pusieron a su gente allí y muchas familias perdieron su trabajo.
Mi padre y yo no teníamos nada que hacer, así que, como otros muchos, tuvimos que alistarnos en el ejército. Yo me alisté como cocinero y médico de campaña, tan pronto estaba preparando un estofado para un regimiento, como cosiendo soldados y atendiendo pokémon heridos. Conocí a una enfermera, la chica más linda que te puedas imaginar. Pensé incluso en pedirla matrimonio, pero se me fastidió cuando mandaron a mi regimiento a las Islas Remolino. Nos tendieron una emboscada, fui el único superviviente, y el resto ya lo sabes..."
-Brock, ¿qué hacían los soldados de Kalos en Remolino?-preguntó Ash-eso está muy lejos de los frentes de batalla
-capturar pokémon de Johto para analizaros y usarlos contra nuestros ejércitos-dijo Brock-para mí eso es repugnante, y lo peor es que nuestras tropas hacen lo mismo en sus tierras
Ash quedó en silencio por el coraje que le daba saber eso...
-una cosa es entrenar pokémon por cuenta propia-dijo Ash-pero cazarlos para obligarles a hacer lo que quieras... no lo sé, no me parece bien, pero no sé si estoy en condiciones de juzgarlo
-aunque los pokémon se usen en la guerra no debemos olvidar quiénes son: amigos nuestros-dijo Brock acariciando a Geodude-usarlos como herramientas que es lo que hacen estas expediciones es lo que nos califica
Continuaron navegando y dos días después divisaron tierra. Una gran isla con un volcán en el centro: Isla Canela, el último refugio para los canallas, una tierra sin ley.
