Mentiras:

La ciudad estaba cubierta con el manto blanco de la nieve y el cielo estaba oscuro como la boca de un lobo. Y al lado de la mansión Kudo, la casa del profesor Agasa estaba iluminada por la cálida chimenea, la cual divisaba a un chico de unos siete años sentado frente a tal chimenea hablando por teléfono con su corbatín modificador de voz. Pero esta vez era distinto a las veces anteriores, y aunque Conan quería mantener la calma para que Haibara y Agasa no sospecharan, ellos ya se habían dado cuenta que era una tensa conversación, aparte que los gritos que Ran pegaba se escuchaban nítidamente.

- "Sabes que no puedo Ran, estoy muy complicado con varios casos" –repetía por enésima vez tratando de mantener la compostura-.

Y con "compostura" me refiero a las ganas de llorar que sentía en esos momentos al escuchar las sollozantes súplicas de su amada por verlo.

- "Ya sé…" –dijo por fin derrotada- "sólo esperaba verte ya que cumplíamos 6 meses de novios. Pero veo que no es posible…"

Su voz se notaba apagada, y eso a Shinichi le dolía y mucho… pero aun así debía seguir como hasta ahora… Mintiendo… así la salvaría de todo mal.

- "Sabes que volveré… sólo espérame" –dijo por fin para calmarla-.

- "Lo sé, pero es tan duro hacerlo"

Eso último fue la gota que derramó el vaso, esa frase le dolía cada vez que se la decía a Conan, pero que se lo haya confesado tan directamente como Shinichi le rompía el corazón. Colgó el teléfono y al momento de irse sintió que Agasa y Haibara volvían.

- "He traído chocolate calen…" –pero ve como Shinichi se iba para la habitación de huéspedes- "¿Shinichi? ¿ha pasado algo con Ran-kun? "

- "Nada importante. Pero me voy a la cama, no tengo hambre"

- "Debe ser duro seguir mintiendo ¿no es así Kudo?" –el detective se volvió encontrándose con la arrogante chica que estaba apoyada en la pared, pero no emitió comentario-

La miraba serio, con un dejo de rencor contenido. Aunque la haya perdonado, seguía molesto con ella por haber creado esa droga. Aunque la culpa fue de él por ser un maníaco del misterio y defensor de la justicia. Haibara percibió ese rencor, pero aun así se mantuvo inmutable.

- "Aunque duela debes seguir así de impenetrable Kudo, si no la quieres poner en peligro, bien sabes cómo es la organización. Aparte…"

- "Ya lo sé Haibara, es el sermón que me repites todo el tiempo, y me está cansando un poco. Ahora me voy a dormir. No tengo hambre" –le contestó con mucha rabia, es como si se hubiese descargado injustamente con ella-

- "No me te descargues con migo. Lo hago por su bien.. y por el tuyo, así que no exageres tanto"

- "Que evidente que es" –dijo con una irónica sonrisa, y al ver que la rubia tenía una expresión de confusión en su rostro continuó- "Como se nota que ese tipo de comentarios es de una persona que ni siquiera sabe lo que es el amor. Y si sigues así, no creo que nadie te ame en tu vida… ni en tu auténtica vida, ni esta nueva vida" –y se fue dejándola pasmada-

Esas últimas palabras la habían destrozado, él no tenía ni idea de lo que ella sentía. Claro que sabía lo que era el amor… Ella estaba enamorada de hecho… de ese hombre que la odiaba y que era tan lejano para ella, puesto que era de otra, sufriendo por verlo tan mal por no poder estar con esa persona amada…Ella amaba a Conan Edogawa… a Shinichi Kudo.

Fin